Evacuación, por Sebastián Gúmera

Despierta a la mujer la linfa evaporada de la ciudad. Sus neuronas adormecidas intentan huir del hedor, se marean y vomitan, desesperadas, palabras de auxilio. ― ¿Dónde estoy? ― ¿No la habían amordazado? ― oye la mujer, vendada y atada. ― No era necesario, ¿Quién la oiría aquí? Nadie. Luisa, estás sola aquí, ¿estás asustada? […]