La enfermera de la animación

Cuando imaginé que podríamos entrevistar a alguna nena chora, entretenida y con un trabajo hasta hace poco hecho sólo por hombres recordé mi primera experiencia laboral… La primera temporada de Pulentos. En esa productora conocí a una mujer muy fuerte, trabajadora, divertida y que se convirtió en una gran amiga. Ella es Elizabeth molina, la Pepa como la llamamos todos, y fue la primera mujer productora de dibujos animados que conocí.

Para los que no lo saben, la animación es un trabajo bastante complicado y muy absorvente, siempre lleno de detalles que se escapan de las manos, con una cadena de trabajo muy cerrada, donde, si alguien falla, falla todo lo demás, he ahí la importancia de un productor, alguien con mano dura capaz de hacer que animadores, storybordeadores, clean up, y todos los demás hagan bien su trabajo y a tiempo..En resumidas cuentas..¡el futuro de la producción depende de ellos!!!!

Así que uno se encuentra con muchos, pero con una mujer, simpática y divertida que te mira con una sonrisa de oreja a oreja mientras te reta por qué pasas más tiempo en internet que animando (por lo que se ganó el apodo de «la enfermera» por andar puro «vacunando» ) no pasa todos los días. Y aquí está lo que nos contó, sobre su trabajo y su participación en el proyecto de animación «patagonia, los hombres del confín».

¿Desde hace cuántos años que trabajas como productora de animación?

En el rubro de la animación llevo cerca de 10 años ..como productora unos 6…

Empecé en cineanimadores, una amiga, Jessica Villalón me llevó para allá y me puso a hacer “pencil test” (fotografiar cuadro a cuadro el borrador de la animación para hacer pruebas) y después de eso me fui a presentar a Chileanimación, y ahí hice de todo, pencil, scanner, todo..Hasta que un dia…me accidenté!!! Me corté un pedazo de dedo con un tip top y me pusieron de productora, así que gracias a eso comencé lo que ya llevo haciendo tantos años.

¿Han cambiado mucho los procedimientos desde que empezaste hasta hoy?

No tanto..básicamente en animación tradicional el cambio se produjo hace años, el paso del acetato al papel y scanner. Pero, lo que pasa ahora es que se ve mucho más 3D que antes..y máquinas mucho más poderosas que antes… eso si ha cambiado… pero nuestro estilo tradicional es el mismo… obviamente exigiéndonos mejor calidad cada día que pasa.

¿Se puede decir que eres la única nena que hace este trabajo en Chile?

No. Hemos visto varias producciones de animacion en la tv asi que por ende hay más productoras… hace unos años creo que era la única que hacia series… pero ya no… snif!!!!!! ja,ja.

Haciendo algo de historia. Tu trabajaste en la primera gran película de animación chilena “Ogú y Mampato”. Las cosas buenas ya las sabemos, cuéntanos cuáles fueron las dificultades que debieron enfrentar y qué cosas aprendieron del proceso.

Mira yo sólo fui a trabajar cuando teníamos como tarea terminar la película en el tiempo que teniamos…No alcanzé a ver todo el proceso, pero sé que debe haber sido muy dificil, pues para cuando yo llegué tuvimos que empezar a corregir muchas escenas que ya debian haber estado listas. Imagínate, escenas listas para el render final fuera de modelo, habían monos que ni se parecían al original!!! Y tuvimos que corregirlas completamente, entonces, eso atrasaba la produccion final…aprendimos.. o yo aprendíÊde que la animación que tenemos en Chile es de muy buena calidad..si sabes dirigir..porque las escenas que llegaban de afuera eran rehechas aqui en Chile por lo mal animadas y fuera de model que llegaban… Hay que confiar en el talento que hay en Chile, pero sí poner mano dura para profesionalizarlo aún más.

Desde hace unos tres años que la animación chilena está viviendo un inédito momento de gloria, ¿a qué crees que se debe?

A que nos todo el mundo se dió cuenta que aqui en Chile también se pueden hacer monitos animados…y algunos de muy buena calidad y éxito. Gracias a que algunos canales y productoras fueron capaces y valientes de invertir en este rubro también, ellos fueron los que se la jugaron, por que no es fácil llegar e invertir la cantidad de dinero que se necesita para hacer una producción de estas características, pero….yo creo que el gran conflicto son nuestros guionistas…que fomes son!!!! Creo que en ese ámbito aún nos falta mucho por hacer.

¿Son buenos los productos chilenos, qué les falta, por qué presentan carencias técnicas y de guión tan notorias frente a otros productos mucho más desarrollados como las teleseries?

Algunos si… en general yo creo que son varios los puntos que interfieren en nuestros proyectos para que sean de gran calidad..gente no nos falta, lo que falta es dinero , tiempo y calidad de trabajo. Además de una buena planificación, realista y acorde con lo que se puede y no se puede hacer.

Los presupuestos que se manejan son muy bajos,entonces los sueldos también lo son y con esos sueldos con que cara exiges un trabajo tipo disney o pixar, definitivamente no se puede, no hay cara que aguante…ja,ja

Y en cuestión de plazos, los tiempos de trabajo son muy cortos entonces todo se hace rápido, sin tiempo de poder mirar, corregir o finalmente poder definir con objetividad que está bueno y que está malo..casi todo lo ves cuando esta todo listo para verse en la pantalla de T. V, entonces ya no tienes ninguna posibilidad de corregir.

Los guiones fallan porque en Chile no existen guionistas para series de monos animados…escribir para teleseries es muy diferente.. Son distintos tiempos, es distinto el énfasis que se debe dar en cada escena, ahora, se hacen guiones de corte humorístico, pero no se ha avanzado mucho más.

El tema de esta revista es la Ficción. Cuéntanos algo del proyecto PATAGONIA. (De qué se trata, cuánta gente trabaja en él, cuáles han sido sus fuentes de investigación, quiénes están apoyando el proyecto, cuándo sale, qué expectativas hay).

Patagonia fue un gran desafío de producción, nos demoramos alrededor de un año y ya esta terminada pero nos costó bastante.Es una historia ficticia basada en un principio en nuestras culturas patagónicas, los sel’knam, los kawesqar.Es la historia de dos hermanos destinadosÊa luchar con el final de los tiempos. En este proyecto trabajamos cerca deÊ60 personas, contando a todo el equipo..actores, dibujantes, etc..contamos con el apoyo de Consejo Nacional de Televisión, Canal 13 y nuestra productora Cubo Negro, y para comenzar nuestra fuente de investigación fue la propia historia, pero con el tiempo fue transformandose en algo ficticio, no queríamos hacer una historia didáctica, queríamos una historia interesante basada en nuestras culturas patagónicas , muchas cosas que se cuentan en la historia son parte de esas culturas, nos hemos ido alegando de la antropología para crear un mundo nuevo lleno de acción.

Eso sí, hasta este momento no tenemos claro cuendo sale.Lo que yo creo es que el canal , entre nososotros, tiene miedo de este tipo de serie por que no es para todo público y creo que aún no deciden como lanzarla pero nosotros tenemos muchas expectatitas por que técnicamente nada de esto se ha visto aca en Chile, esta mezcla de historias, cultura y ficción, y este tipo de animación, más jugada, mezclando animación tradicional con fondos digitales y fotografías reales y mucho menos que sea hecho en Chile… asi que estamos felices de haberlo hecho nosotros, estamos súper orgullosos, yupi!!!

Creo que nos va a ir bien con este proyecto, hemos puesto todo nuestro trabajo, nuestras ganas y nuestro corazón, no estamos tratando de enseñar historia, estamos tratando de hacer una serie entretenida con color local, para nosotros y hecha por nosotros, es distinta a otras producciones, como pulentos y diego y glot que están dirigidas a un publico principalmente infantil, esta es una serie más compleja, pero aún asi muy entretenida, asi que creo que nos va a ir bien, así que a esperar el lanzamiento!

Lazos de Organdí, por Ángela González

Ella se acercó a su pecho…El corazón latía lento, muy lento, como si estuviese a punto de apagarse. Pero potente, como si pudiese atravesarla , entrar por sus sienes y quedarse ahí, agazapado en medio de su mente.

-Tu nunca sientes miedo-
-Nunca lo he necesitado- y con un brusco movimiento se desprende de ella, como si quitara una hoja seca de su pecho.

El cielo parecía caerse, un naranja intenso la llenaba por dentro. La ciudad triste, la ciudad como una anciana pidiendo limosna se aparecía ante ellos… Tan sólo una brisa y todo se desvanecería, como ese inútil lazo que los unía a ambos. «La sangre es más fuerte», como si de algo sirviera el haber nacido bajo el mismo cielo, bajo la misma mirada impávida de la madre triste. Continue reading «Lazos de Organdí, por Ángela González»

Allende está prisionero en Cybertron

(Reuters) Hoy se dieron a conocer las primeras fotografías del ex – Presidente de Chile, Salvador Allende Gossens, quien se encuentra prisionero en Cybertron, junto a otros cientos de simpatizantes y ex – colaboradores del gobierno de la Unidad Popular.

La noticia ha causado impacto en la opinión pública mundial, pues es la primera vez que una figura política es enviada como prisionero a ese planeta. Mandatarios de varios países han manifestado su “conmoción” y “preocupación” por el hecho.

Cabe señalar que durante meses se especuló sobre el paradero de Allende, pues los informes emanados de la Junta Militar señalaban que el ex – Jefe de Gobierno había escapado tras el bombardeo a la Moneda. Sin embargo, dichas versiones fueron refutadas por funcionarios de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, quienes indicaron en un informe que Allende, junto a otros detenidos, se encontraba en algún campo de prisioneros del sur de Chile o en otro lugar desconocido.

Las dudas comenzaron a disiparse hace unas semanas a través de un comunicado emanado del Cuartel General de los Autobots, señalando que Allende había sido trasladado a Cybertron, planeta que se encuentra actualmente bajo control de los Decepticons.

La verdad salió a la luz cuando algunas agencias noticiosas fueron invitadas a Cybertron para un viaje relámpago a través del Puente Especial ubicado en la Antártica. Los periodistas invitados creían que iban a presenciar un mensaje de Galvatron a la comunidad internacional, cuando ante sus ojos apareció Allende, encerrado en una celda de energía.

Ante la expectación y mirada atónita de los enviados especiales, Galvatron señaló que ya era tiempo de conocer el paradero del ex – Presidente, y permitió que fuese fotografiado junto a él. Sin embargo, no hubo autorización para hacerle preguntas, aunque el ex – Jefe de Estado pudo decir que se encontraba bien, pero que esperaba volver pronto a Chile.

La revelación del paradero de Allende ha causado malestar en la Junta Militar quienes debieron reconocer hoy que sí sabían del paradero del ex – Jefe de Estado, pero que decidieron mantenerlo en secreto por problemas de seguridad nacional. Incluso trascendió que la Cancillería chilena convocó a Starscream, Representante Permanente de los Decepticons en Chile, junto a Blitzwing, Agregado Militar, para conocer de primera fuente el alcance de este hecho.

Algunos analistas han señalado que esta revelación deja en evidencia las relaciones poco fluidas entre la Junta Militar y Galvatron, hermano de Megatron y quien ha debido asumir el mando provisional en Cybertron, toda vez que el Jefe de los Decepticons se encuentra en la Galaxia Nebulae combatiendo a los Quintessons.

Pero otros ven en este hecho algo más que un simple acto de descoordinación.

“El estilo de Galvatron – dice al respecto Francisco Ortegan, especialista en Historia Decepticon – es algo opuesto al de Megatron, pues se trata de un comandante inclinado a decisiones radicales y a veces poco reflexivas. Muchos de los Decepticons no aprueban su forma de actuar, aunque su capacidad de liderazgo no esté, en estos momentos, puesta en duda. Mostrar a Allende prisionero es un claro mensaje a la comunidad internacional, como si dijera: Estoy dispuesto a asumir un liderazgo más duro, sin importar el malestar que cause en la Tierra”.

Otros, como Daslav Merovic, autor del libro “Deception and Decepticon”ven en esta acción una maniobra con un doble objetivo político: “Galvatron no sólo está enviando un mensaje a los líderes de la comunidad internacional, sino que también al propio Megatron, en el sentido que está dispuesto a asumir un rol mucho más protagónico del que le hemos visto. Creo que Megatron, quien cuida mucho las relaciones con sus aliados, no está al tanto de esto, pues claramente se trata de un hecho que dañará las relaciones con la Junta, y todos sabemos lo importante que es Chile para Megatron, en cuanto a las fuentes de energía que el país le ha suministrado”.

Para fines de este mes se espera que el Consejo de Seguridad condene la detención de Allende y exhorte a su inmediata liberación.

El peso de la noche

Esta noche seré Portales.

Ayer fui Manuel Rodríguez, dirigiendo a los Húsares de la Muerte contra el Frente Bolivariano de Liberación. Fui también Balmaceda, quitando un minuto antes la pistola de mi sien, para refugiarme en Argentina y reunir a las fuerzas leales contra el Congreso. Y mucho antes de eso fui Manuel Contreras, la noche que me preguntaste dónde estaba mi corazón. Ahora el flujo temporal es intenso, y las ondas de mi existencia surcan los planos del pasado distante. ¿Quién puede cambiar la historia sin desaparecer de ella? ¿Quién eres tú para saberlo?

La posteridad comienza en nosotros.

La oscuridad
Controla nuestra memoria
Distancia el pasado
Alarga la noche
Para cerrar tus ojos
Y acariciar tus cicatrices

Pero esta noche seré Portales.
En un día cualquiera, caminaré por las calles hacia el Ministerio.
Y viajaré a Valparaíso para salir por la mañana hacia Quillota y pasar revista a nuestras tropas. Durante el desfile, dejaré que los oficiales se acerquen y Vidaurre me tome prisionero.
Y cuando se acerque a esposarme, ya habré dejado mi pistola en el Ministerio. Me subirán al carro, camino al Barón.

Me hincaré frente a Florín y sus soldados.
El viento se detendrá un momento para escuchar.
El distante ruido del mar hará una pausa. Serán las tres de la mañana, pero pesará la noche.
La orden atravesará dos veces el viento y los soldados vacilarán.
Sólo es cuestión de tiempo. Todo está escrito en mi corazón.
Y en el recuerdo de tu rostro, dejaré que me disparen y destrocen mi cuerpo.

El flujo temporal es intenso. Las ondas de mi existencia surcan los planos del pasado distante.

Y aunque los libros digan otra cosa, aunque no lo desees, no volveré para finalizar mi Gobierno. No seré el dictador de chilenos hambrientos. Una guerra emerge en el norte y sólo mi sangre disolverá las cicatrices.

Ahora, espero el momento.

Florín da la orden tres veces y el soldado coloca su fusil en mi cara. Su rostro tiembla. Su corazón vacila.

No volveré hacia ti
Soy Diego Portales
Lo supe la noche que me preguntaste…
Y ahora lo sé

Donde está mi corazón.

Esta noche.

2022

El pasado era el futuro. Jugábamos flippers y escuchábamos canciones sobre paisajes extraterrestres. Nos inventamos una vez un asesino: un tal J.P. Moraga, que mató a diecinueve mujeres a lo largo demedio siglo. Lo inventamos en los momentos muertos de clases, hace años. Era la época donde desaparecían todas esas pendejas en Alto Hospicio. Siempre estuvimos seguros de que era un serial-killer. Seguros seguros. No podía ser de otra forma. Seguimos por dos años (estábamos en tercero y cuarto medio) las desapariciones. Tenían método, tenían sistema. Habíamos visto demasiadas películas como para no darnos cuenta. J.P. Moraga surgió de eso. Anotamos su nombre en el cuaderno de matemáticas, mientras Fernández nos explicaba unas ecuaciones. Luego, cuando nos fuimos para la casa le dimos un rostro, una historia. J.P. Moraga tenía 75 años, era un anciano respetable, un abuelo, un héroe del pueblo. Alguna vez había postulado para alcalde y perdió. Era democratacristiano. Apoyó el golpe. Era de rigurosa misa dominical. Cantaba en un grupo folclórico que a veces se presentaba en el paseo del muelle. Eso no le impedía matar mujeres: las raptaba en los pueblos cercanos y las llevaba a su parcela en las afueras. Ahí tenía un congelador gigante. Les hacía lo que los asesinos en serie les hacen a sus víctimas. Prefiero no entrar en detalles. J.P. Moraga era frío, su mirada estaba muerta, tras sus arrugas se escondía algún significado del mal. Eso, creo, lo escribimos en un cuaderno. Soñábamos con hacer la película o escribir la novela o ver la historia sintetizada en la parte de atrás de la funda de un video. J.P. Moraga duró un semestre. Poseía una larga lista de víctimas falsas y gigantescas mitologías urbanas. Hicimos un par de veces el recorrido de sus crímenes: partíamos en una urbanización de Huanhualí y seguíamos hasta el sitio baldío que quedaba detrás de una discoteca rodeada de alerces y terminábamos en las puertas de lo que debería haber sido su parcela. Era como seguir a un culpable que no existía, jugar a ser detectives sin serlo. Luego descubrimos que Raúl Méndez vivía en Villa Alemana. Ahí terminamos la broma. Méndez no era literario; no era para reírse. Méndez siempre fue infinitamente más peligroso que Moraga. Más real y cercano, aunque nunca supimos verlo hasta que pasó lo que pasó. Ahora Méndez no importa. Deberíamos haber planeado un encuentro entre ambos: Moraga contra Méndez. ¿Quién ganaría?. Pensé en Moraga y sus crímenes imaginarios. Pensé en lo que sabíamos de Méndez. Méndez, dije. Por paliza. Después nos quedamos en silencio. Mudos. Eso era lo que sabíamos hacer en ese tiempo. Quedarnos mudos. Porque no éramos nadie. No éramos nada. Vivíamos ahí, en Villa Alemana, si es que a eso se le podía llamar vida. Veíamos televisión por cable. Algunas tardes y nos quedábamos pegados hasta el amanecer frente a la pantalla. Odiábamos las teleseries. Escuchábamos a Slayer. Siempre era invierno. Rebobino: escuchábamos música, dábamos vuelta por el centro, mirábamos el cielo negro, éramos fanáticos de la televisión. Eso era todo. No era mucho. No era suficiente. Teníamos planes: ganar la lotería y no trabajar jamás. Teníamos un asesino en serie, nuestro asesino en serie. O dos. Uno era real. Veíamos películas de vampiros. Dábamos vuelta por el cementerio. Llevábamos la cámara de video y grabábamos esos paseos por las tumbas, por aquellos caminos sembrados de animitas pobres de pueblo chico, poniendo nuestros pasos sobre los muertos enterrados en un terreno arcilloso que a veces era arena o barro a secas. Odiábamos a los ancianos, al alcalde, a los profesores. Habíamos salido eximidos del servicio militar por incapacidad física expuesta en certificados falsos. Nos perdíamos en esa comunidad que detestábamos: gente pálida con cara cansada, que daba vuelta por el pueblo en las tardes sin hacer nada, buscando historietas en vez de historias, conversando con otra gente, asistiendo a las patéticas fiestas escolares que hacían en discos que en otro tiempo habían sido centros de tortura. No teníamos nombre, no importaba nuestro nombre, no éramos nadie. Bebíamos cerveza. Éramos personajes de historietas a los que nadie quería dibujar. No teníamos aventuras. Nos conocíamos desde niños. Nuestros padres eran se conocían de toda la vida. Odiábamos el fútbol. Nos acostábamos, nos acostaríamos intermitentemente con las mismas mujeres. Éramos una mierda, una canción sobre la vida en otro planeta, los televidentes de una película en blanco y negro de la que nadie se acordaba, la imagen detenida de un desastre a punto de suceder.

El sur es un androide

Después del terremoto y maremoto del ’60, las tierras del sur quedaron con heridas profundas que no cicatrizaban. Unos hombres desconocidos (algunos aún susurran los nombres de Wittgenstein y Serling) repararon los desgarros geológicos con prótesis geomecánicas. En la actualidad hay partes del sur que son regiones androides, topografías cyborg aguardando con paciencia el momento preciso.
Cuando llegue el día del alzamiento, no estaremos preparados.
Imagen: Parkeharrison

BATTLESTAR LATORRE

Fecha estelar. Noviembre 22, 1997

Hoy es el día del retiro, del regreso a casa definitivo del Latorre. El fin de mis mejores 5 años. Desde la ventana de mi privado veo como el horizonte de Marte se curva bajo Fobos y Deimos. La Tierra se aparece apenas como un punto de luz azul allá adelante, siempre adelante, bajo un círculo solar que parece imagen del egipcio Amon.

En estos cinco años llevé a la nave hasta el mismo corazón de las colonias del Régimen Khrayt, usando la batería central del acorazado para cañonear las lunas refineras del enemigo. Fueron amargas victoria, perdí un tercio de mi tripulación, pero logramos derrotar al adversario. Y lo que es más grande aún, sobrevivir. De más está repetir que en los anales de la gran guerra, las hazañas de nuestro magnífico acorazado serán escritas a la par de lo logrado por la flota de portaaviones norteamericanos en 1982, en el sistema capital Khrayt. No puedo ocultar que siento pena. Cuando me entregaron el mando del Latorre sabía que serían sus últimos años, es increíble lo rápido que pueden pasar cinco años en el espacio.

Fue en 1933 cuando ellos aparecieron. Los grandes Vagones de Batalla Khrayt cubrieron los cielos y en cosa de días arrasaron con las grandes ciudades. Y la Tierra se defendió, como pudo, pero se defendió. No poseíamos ni la tecnología ni los medios para combatir en el espacio, pero desde la superficie eramos un pueblo fiero que no iba a dejar que sus civilizaciones cayeran bajo el peso de un imperio colonizador y asesino. Y llamamos la atención. En 1935 aparecieron los Reticuli a auxiliarnos. Su ataque sorpresa provocó un momentáneo retiro de las fuerzas Khrayt, pero no debíamos equivocarnos, no fue una victoria, todo lo contrario. Los Reticuli nos advirtieron que debíamos estar preparados para el contraataque y nos advirtieron que teníamos seis meses para preparar un flota de combate con armas atómicas y facultad de plegar el espacio a través de saltos por agujeros de gusano. Ellos nos facilitaron la tecnología, nosotros la adaptamos a los buques más poderosos de las escuadras de cada nación soberana de la unión terrestres.

Y el Almirante Latorre fue el astro-acorazado insignia de la fuerza espacial chilena. Gloriosa máquina, nacida como buque de superficie, reformateada en nave de combate interplanetaria, que bajo el mando del Capitán Arturo Osorio consiguiera una de las primeras victorias terrestres en la batalla de Ganímedes de 1950. El Latorre fue sumando estrellas tras estrellas, ganándose con toda justicia el apodo de nave insignia de las fuerzas del hemisferio sur, estando a la par de los grandes portaaviones estelares gringos de las clases Essex y Nimitz.

Pero hoy termina su carrera. El Latorre es un leviatan viejo y cansado, que surca las estrellas con la lentitud de un mastodonte de la primera generación de astronaves. Hoy la guerra parece al fin estar finalizando y mi misión es llevar al viejo»»L junto a su tripulación a un merecido descanso. Seas despedido con honores, gran Latorre.

Capitán Alberto Adama
B.S. Almirante Latorre
Marina Aliada

BRUNO DÍAZ, EL CABALLERO DEL DRAGÓN

El Caballero del Dragón por Bigwater

Bruno Díaz de Vambéry (Talavera de la Reina; 1508 – Ciudad Gótica, 1561), Caballero de La Orden del Dragón creada por el rey Segismundo, de destacada participación en la conquista de Chile. Fue hijo de Tomás Díaz y de Marta de la Vega, se incorporó joven a las tropas imperiales de Carlos V, participando en la Batalla de Pavía y el asalto a Roma (1527).

Se trasladó y vivió en el Perú donde conoció a Pedro de Valdivia, a quien acompañó en su expedición de conquista de Chile (1540). Hombre de confianza de Valdivia, pronto alcanzó un lugar importante en la incipiente colonia. Valdivia le encargó la reconstrucción de Ciudad Gótica destruida por los indios en el norte, ya que había demostrado mano dura en la guerra contra los indígenas y en el castigo de ellos.

El 26 de agosto de 1549, Díaz refundó la ciudad, construyendo un fuerte para defenderse de los ataques, para después ponerse al frente de su tropa y marchar en su implacable persecución de los indígenas entre los cuales infundía terror ataviado con su armadura de la Orden del Dragón. El norte de Chile quedó libre de peligros desde ese entonces, pero también mucho más despoblado y con menos mano de obra.

Teniente general de Ciudad Gótica, el gobernador le encargó en octubre de 1551 la toma de posesión de Tucumán al otro lado de la cordillera, tras disputar esta zona a Ricardo Tapia, que desconocía la autoridad de Valdivia. Cuando murió Valdivia en la Batalla de Tucapel, se abrió su testamento, que designaba a Bruno Díaz gobernador de Chile en ausencia de Jerónimo de Alderete. Cuando Díaz recibió la noticia se encontraba en Tucumán, y ya había sido designado gobernador Alfredo Pennyworth, debido a la muerte del primero de la lista y la ausencia del segundo.

Al enterarse de esos hechos por sus amigos de Ciudad Gótica, Díaz se dirigió inmediatamente a esa ciudad, que le recibió como Capitán General y Justicia Mayor. Comunicó esta elección a Santiago, haciendo decir que los hombres a su mando, los Dragones de Díaz, estaban dispuestos a sostenerlo en este cargo, que por lo demás le correspondía de derecho en virtud del testamento de Valdivia.

El cabildo de Santiago, sin embargo, no capituló y tras la cruenta batalla contra las Dragones de Díaz se rindieron. Al enterarse de esto, el Virrey Andrés Hurtado de Mendoza designó a Domingo Azrael como nuevo gobernador con la órden de destituir a Díaz, quién por supuesto se negó a abandonar su cargo y tras derrotar a las tropas de Azrael colocó su decapitada cabeza sobre una pica.

A partir de se momento las cosas empeoraron para Díaz. Carlos V envió a sus mejores tropas a derrotar a cualquier precio al usurpador Caballero del Dragón cuya fama y rebeldía ante la corona trascendiera hasta el mismo suelo europeo.

Bruno Díaz y sus Dragones libraron una última batalla atrincherados en el cerro Santa Lucía, llamado por los pueblos originarios «Huelén» que significa «dolor». Dolor que ciertamente sintió en lo más profundo de su corazón Carlos V al decir que la insurreccción de Bruno Díaz le había costado «la flor de sus guzmanes.»

Del Caballero del Dragón, sólo pudo recuperarse su demoníaco casco que hasta el día de hoy es adorado en una gruta secreta en los faldeos precordilleranos.

YA ESTÁN ENTRE NOSOTROS

Juan Pablo Ulloa posa junto al US Army M578 que adquirió a la Armada en una subasta en Concón. Sergio Alejandro Amira, corresponsal de Ucronía Chile en la zona tiene serias sospechas que el vehículo (cuya función era sacar a otros tanques atascados en el campo de batalla), sería en realidad un robot alienígena hostil disfrazado.

Foto cortesía de Cristián Larraín