EL DENTISTA

Extracto de Historia Chilena del Siglo XX (Varios autores. Ed. Dobleverso)

En 1967, las perspectivas para una segunda presidencia de la DC no parecían muy buenas. La oposición contra el partido no había disminuido. Las elecciones municipales (abril de 1967) dieron al gobierno y a la oposición la oportunidad de medir sus fuerzas. El apoyo a la DC se había erosionado. La derecha mostró un modesto repunte, al igual que los radicales. Los partidos de del Frente Popular lograron éxitos más estimulantes. Tanto la derecha como la izquierda sufrieron algunos cambios interesantes. Los Partidos conservador y liberal, cediendo a la lógica de la época, finalmente, se habían fundido (mayo de 1966) bajo el nombre de Partido Nacional. La “nueva” derecha adoptó una postura de combate precapitalista: a finales de la década de 1960, los “momios”, como los bautizaron sus opositores, recuperaron idudablemente su antiguo temple.
Mientras tanto, la izquierda, al tiempo que ganaba terreno electoral, se había debilitado a causa de luchas internas. En agosto de 1965, el nuevo Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) había sido fundado en la Universidad de Concepción. Sus pocos miembros activos, en su mayoría con estudios universitarios, adoptaron el enfoque guevarista (del Che Guevara) respecto de la necesidad de una “lucha armada” para derrotar al capitalismo e instaurar un sistema revolucionario al estilo cubano. Un enfoque igualmente intransigente encontró aliados, en algunos sectores del Partido Socialista. En la asamblea de Chillan en noviembre de 1967, el Partido se redefinió como marxista-leninista y declaro su objetivo de crear un “Estado revolucionario”. Muchos socialistas, sin embargo, incluido Salvador Allende, continuaron defendiendo la estrategia electoral, al igual que los comunistas. Estos debates de la izquierda muchas veces llegaron a ser bastante duros. En medio de ese contexto aparece el único personaje que en la historia de Chile podría llamarse supervillano, alguien para el que ninguno de nuestros enmascarados estaba preparado.
En julio de 1967 apareció su primer víctima. La mujer se llamaba Virginia Vincent y era una ciudadana norteamericana que llevaba quince años avecindada en Chile, tras contraer matrimonio con un reconocido abogado de la capital. La señora Vincent había desaparecido unos días antes y la policía tenía muchos de sus recursos enfocados en la búsqueda. Su esposo había declarado que la última vez que fue vista había sido en un local comercial de Providencia, pero de un momento a otro se la había tragado la tierra. Finalmente Virginia Vincent apareció en una vía secundario a un costado de la Estación Central. Estaba muerta y su cuerpo mostraba las señas de extrema violencia sexual, pero eso no era lo más peculiar del caso. La dama había sido horriblemente desfigurada en el sector de la boca. Cada una de sus piezas dentales le habían sido arrancadas de cuajo. Además le cortaron los labios y estiraron la comisura de estos hasta la altura de las orejas para simular una terrible mueca. Los peritos que examinaron el cuerpo concluyeron que esta horrorosa tortura había sido realizada mientras ella aún estaba viva, presumiblemente tras ser ultrajada. La prensa especuló con un crimen pasional y se habló de un amante despechado, también de un asaltante que se había visto maravillado con la belleza de la mujer y tras abusar de ella había entrado en una especie de locura momentánea. Lo cierto es que nunca nadie aventuró la pesadilla que se nos venía por delante. Hasta que sucedió de nuevo.
Bastián Bahamondes era un muchacho de 17 años, alumno del colegio San Ignacio y deportista ejemplar. Sus profesores y compañeros auguraban para él un promisorio futuro como estudiante de leyes, hasta que un día desapareció para no regresar con vida. En esta ocasión, sin embargo, las cosas se dieron de forma muy distinta a lo ocurrido con la señora Vincent. Tres días después del rapto del estudiante, la redacción del vespertino Las Últimas Noticias recibió un paquete remitido al editor de crónica policial. Dentro de la caja, los reporteros del periódico se enfrentaron con una espeluznante sorpresa. Todos los dientes y muelas de Bastián Bahamondes aparecían repartidos alrededor de un charco de sangre seca, obsceno detalle coronando con una carta escrita también con la sangre de la victima: “Es mi segunda obra de arte, señor editor. Y sólo estoy comenzando”. Firmaba el mensaje: El Dentista.
Por 13 meses, entre julio de 1967 y agosto de 1968, El Dentista tiñó de sangre y terror las noches santiaguinas. Dos víctimas por mes, en total 36 santiaguinos de distinto sexo y edad fueron asesinados por este sicópata. En todos los casos las piezas dentales de las victimas fueron arrancadas y las bocas deformadas a cuchilladas, presumiblemente con ellos aún con vida. Las mujeres además eran violadas, con instrumentos que desgarraban sus canales vaginales en una especie de macabro ritual que nunca logró ser entendido, porque así como apareció, el Dentista se esfumó en la noche.
Pero más allá de la violencia de su actuar, Este aterrador personaje acabó convertido en una terrible e inusual arma contra la estabilidad social por la que atravesaba el país. Tanto la derecha como la izquierda lo usaron como justificación de sus críticas hacia sus adversarios políticos y sobre todo contra el gobierno Demócrata Cristiano de Frei, a quien acusaban de blando y permisivo. El Partido Nacional se atrevió incluso a insinuar que El Dentista era producto directo de la ambigüedad moral de los democratacristianos, nada más ajeno de la realidad.


Soldados chilenos defienden los últimos bastiones del Tercer Reich

Soldados chilenos defienden los últimos bastiones del Tercer Reich
Breslau, abril de 1945 (El Mercurio)

El estallido de las bombas estremece las ruinas de Breslau. En las calles cubiertas por nubes de polvo se pueden ver a cientos de civiles que buscan comida o sólo tratan de recoger algún arma de los soldados muertos por el fuego enemigo. Entre el paisaje a la vez irreal y lejano, un grupo de soldados emerge hablando en español. Algunos cantan. Y entre medio se escucha alguna risa justo en el momento en que uno, dos, diez rostros toman forma definida. Llevan uniformes alemanes. Llevan combatiendo semanas a un enemigo que no cesa en atacarlos.
Son soldados de la Waffen SS. Y son chilenos.
Al cabo de un rato se acercan y entre ellos me saluda el Capitán Miguel Serrano, el hombre al mando de las únicas fuerzas chilenas que combaten en el corazón de Alemania.
– Podemos conversar aquí – me dice Serrano – Volveremos al frente en un par de horas.
¿Se trata del mismo Serrano, aquél joven escritor sobrino de Vicente Huidobro y que hace unos años causó controversia en el país al editar la llamada “Antología del Verdadero Cuento Chileno”? Así es. Ahora viste chaqueta militar y en sus manos porta un moderno fusil de asalto. ¿Cambió las letras por las armas?
– Sí. – responde sonriendo. – Pero los poetas son también guerreros. Eso lo que somos nosotros. No simples soldados. Somos guerreros. Como los griegos de las Termópilas.
Y si en las Termópilas los griegos eran trescientos, los chilenos en Breslau son algo más de quinientos, todos voluntarios reclutados por la Waffen SS hace casi dos años. ¿Seguirán el mismo destino de los griegos en la famosa batalla? Si es así, escribirán una de las páginas más inusuales pero no extraña de la historia de Chile, si pensamos en los 77 hombres que murieron en La Concepción hace más de cien años.
Los poetas son guerreros. Si es así, la historia de estos hombres da para una novela. En estos dos últimos años han combatido en Normandía, Países Bajos, Hungría y ahora se encuentran defendiendo Breslau de las fuerzas soviéticas que mantienen cercada la ciudad. Y a pesar que la situación es crítica en toda Alemania y que la guerra está prácticamente perdida, Serrano y sus hombres tienen otros planes.
“No hemos pensado en la rendición”, dice. “Además, no tiene mucho sentido rendirse. Sabemos que la política de los comisarios rusos es ejecutar a los soldados SS, sobre todo si son voluntarios extranjeros”.
De los casi 2.000 voluntarios chilenos que llegaron a Alemania en 1944 hoy sólo quedan poco más de 800, la mayoría combatiendo en Breslau y el resto repartido en los distintos frentes de Alemania. Hace poco más de un año el periodista Joaquín Edwards Bello escribió una crónica para este diario donde describía así a estos hombres: “Vienen de todas partes del país, aunque la mayoría es de provincia, y como era de esperarse, del sur de Chile. Hay desempleados, oficinistas, obreros, miembros del partido de Von Marrés, y ex – uniformados. Hombres que han vivido en la desesperación silenciosa de la vida citadina. Todos comparten un ideal y un sentido del deber que trasciende nuestras fronteras y eleva el fuego sagrado de la patria a regiones donde la Tierra se estremece al calor del combate. Se sienten parte de un mismo destino y de una misma causa. No piden nada. A cambio sólo desean combatir hasta la última bala, hasta el último aliento. Su único deseo es morir junto a sus camaradas”.
Todo comenzó a fines de 1943 cuando Von Marrés llamó a sus partidarios a apoyar la lucha de Alemania. Cientos de voluntarios acudieron al llamado, si bien para ese entonces el Gobierno de Juan Antonio Ríos ordenó a la Policía de Investigaciones evitar cualquier acción que pusiera en riesgo el fin de la neutralidad chilena. El Departamento Cincuenta de Investigaciones logró apresar a algunos voluntarios pero la gran mayoría logró cruzar la frontera y llegar a Argentina, donde fueron recibidos por el gobierno de Perón, quien les dio todas las facilidades para embarcarse a Alemania, labor donde la Embajada de ese país tuvo un papel preponderante.
Las acciones de este puñado de hombres sorprendieron al alto mando de las Waffen SS. “Junto a los noruegos, belgas y daneses, los chilenos han demostrado ser los mejores voluntarios de nuestras fuerzas. Tienen una disciplina innata y gran espíritu de lucha. Instintivamente comparten absolutamente nuestros principios. No ha sido necesario instruirlos políticamente”, declaró en 1944 a este diario el Oberstgruppenfuhrer Paul Hausser, Jefe de las Waffen SS, a quien las tropas llaman con afecto “Papa”.
La buena impresión causada por los voluntarios chilenos en el alto mando alemán puede verse en el equipamiento con el cuentan. “Se nos han entregado equipo que ni siquiera la Wermacht tiene” dice Serrano. Entre ese equipo pueden verse los fusiles de asalto MP-44, los cañones anti-tanque Panzefaust, y lo más reciente en tecnología alemana, el temido y sorprendente sistema Vampir de visión nocturna, con el cual se ha equipado a las unidades de francotiradores urbanos y que han causado estragos en las patrullas rusas.
Las Waffen SS se cuentan entre las tropas más fieras y fanáticas de los alemanes, al punto que en las batallas en las que participan suelen perder más del 50% de su personal. Están equipas con las mejores armas y muy bien suministradas a nivel logístico. Su distintivo es la clásica calavera denominada Totenkopf y su lema “Nuestro honor se llama lealtad”. Recibieron su bautismo de fuego en Polonia, y luego de eso han tomado parte en muchas de las principales batallas de esta guerra, con excepción de Stalingrado y el norte de Africa.
En un principio la Waffen SS no contaron con el apoyo del Wermacht, cuyos mandos criticaban su excesiva temeridad en combate. Sin embargo, ello ha constituido para muchos en el verdadero sello y capacidad de las Wafen SS, cuyas unidades suelen pelear hasta el último hombre, transformando inminentes derrotas en pequeñas pero inusuales victorias tácticas, como la reconquista de Karkov en 1943.
Aunque originalmente la Waffen SS estuvo compuesta sólo por ciudadanos alemanes, con la invasión a la Unión Soviética, Hitler decidió aceptar a voluntarios de muchos países ocupados en la lucha contra el comunismo. Una extensiva y eficiente propaganda del gobierno alemán se extendió por los países ocupados llamando a luchar contra los bolcheviques. El alto mando de la Wermacht consideró que era una locura y que tal política no tendría éxito. Sin embargo, miles de voluntarios se unieron a las Waffen y su número obligó a organizarlas en divisiones.
Otro de los registros que tienen las Waffen SS son el número de condecoraciones que han recibido sus oficiales y soldados, demostrando que no se trata de simples oportunistas, sino de soldados excepcionales capaces de hacer frente a las mejores tropas aliadas. De sus filas han surgido nombres que de seguro quedaran en la historia, como el fallecido Michael Wittman, el hombre que más tanques ha destruido en esta guerra, según la propaganda alemana, y que es recordado por su actuación en Villers-Bocage, durante la campaña de Normandía.
Serrano asiente. El estuvo ahí.
“En Normandía vi a niños de la división Hitlerjugend cubrirse con explosivos para luego lanzarse contra los tanques aliados. Causaron estragos en los regimientos mecanizados de los canadienses. En ningún momento vi en ellos miedo, dudas o angustia. Diría que sus rostros estaban llenos de euforia y entusiasmo”, comenta.
“No tengo ningún problema en decir, que en medio de la lucha, nadie ha superado a las Waffen SS”.
Pero Serrano sabe que las posibilidades de sobrevivir en Breslau son pocas. Sin embargo, la idea de él y sus hombres es trasladarse a Berlín apenas puedan. “No hemos recibido autorización, pero sabemos que algunas unidades dejarán Breslau para ir a la capital. Lo hemos conversado con mis hombres y hemos decidido irnos de todos modos, aunque no tengamos la autorización necesaria. Pienso que nuestro deber como chilenos y oficiales de la Waffen SS es estar y combatir en el corazón del Tercer Reich. Siento que no tendría mucho sentido morir aquí, aunque si ocurre, será obra del destino”.
Sus hombres asienten con sus rostros. Algunos aprovechan de mandar mensajes a sus familias o seres queridos. Otros preguntan por la vida diaria en el país. Mirándolos, no pareciera que estuvieran viviendo una derrota inminente. Sus rostros no denotan amargura ni miedo. Por el contrario, parecieran estar impacientes por volver a la lucha, mientras escuchan a su Capitán.
“Hace un año, un oficial de la División SS “Das Reich” me dijo que todos éramos parte de una Schicksalgemeinschaft, que en español quiere decir “Comunidad del destino”. En ese momento no comprendí bien qué significaba, pero ahora lo sé. El destino nos ha unido en la lucha y por lo tanto nos debemos el uno al otro. La vida y la muerte dejan de tener sentido. Sólo combatir importa y ser leales a nuestros principios y a nuestros camaradas”.
Serrano asiente amablemente con su rostro y se despide. Luego reúne a sus hombres y da unas instrucciones. Revisan su equipo y armas, y más tarde emprenden una caminata hacia el este de Breslau, hacia un destino que no tiene marcha atrás.

Fernando García (enviado especial a Alemania)

Comandante PROXY

La prensa no contó todo, la verdad es que el anciano no solo la destrozó, sino que lo hizo con estilo. Le abrió la barriga a la embarazada, la limpió de todos sus interiores (de todo) y la rellenó con tierra vegetal y una semilla de fresno. Luego la cosió con cuero de tendones de caballo y la enterró en un predio de la zona, en un punto calculado con mapas y herramientas de geomensura.
Declaró que evitaba así la pérdida de la Patagonia chilena, a manos de una coalición boliviano argentina, en una futura guerra en 2054.

Es cierto, el asesinato está claramente inspirado en el manga (el periódico habla erróneamente de comic) COMANDANTE PRXY, de muy reciente aparición.

Las últimas declaraciones del anciano sirvieron para inculparlo de dos delitos anteriores que pasaron relativamente desapercibidos para la comunidad: el asesinato del Teniente General Augusto Pinochet U. en abril de 1964 en Valparaíso, y el curioso asesinato, en 1975 en Berlín, de la hija del ex comandante en jefe de la FFAA Alberto Bachelet, la estudiante de medicina señorita Michele Bachelet Jeria.

Alborada


Soñé que Chile quedaba entre Bulgaria y Turquía, soñé que nuestras ciudades eran grises y peligrosas, soñé que éramos un país liberado de la órbita socialista por un militar heroico que encabezó una toma del poder sangrienta. Soñé que nuestra independencia la consiguió un magiar abandonado por su padre, miembro de la aristocracia rusa. Soñé que teníamos poetas ganadores del premio Nobel y que nuestra principal figura mundial era un futbolista de origen turco. Soñé que una enorme mano de hierro tomaba nuestro país y lo lanzaba a través del océano hasta chocar contra el cordón montañoso de otro continente. Soñé que no nos llamábamos Chile, sino Calvsktyenska, y que habíamos tenido una guerra contra nuestros vecinos por depósitos minerales en un desierto inútil y extenso. Soñé que nunca habíamos tenido generadores nucleares y que éramos pobres, que no teníamos programa espacial y que nuestra gente era explotada por la oligarquía y sus capataces. Soñé que Calvsktyenska nunca había sido dominada por los hunos, cuando arrasaron europa, y menos por los romanos, porque la sangre de sus pueblos nativos nunca había sido doblegada. Soñe que despertaba llorando y llamando a gente cuyos nombres ni siquiera puedo pronunciar, soñé con una ventana en donde se veían enormes volcanes y lomas verdes sin fin. Soñé con chamanes sobre cóndores volando entre las torres de Praga, soñé que hablaban mi idioma y me gritaban que despertara desde las alturas, y despertaba, pero en mi cama en Calvsktyenska, con la lengua entumecida y la mente confusa llamando a mi madre porque no reconocía los rostros oscuros de las personas que tenía en junto. Gentes que hablaban de conjuros y cosas que no debe escuchar un cristiano. Todos me pedían que despertara o algo horrible ocurriría. Ahora es febrero de 1914, pero nadie cree lo que tengo para decirles.

Noticias Ciencia Para los Regalones

Estimados todos:

Explora-Conicyt tiene algunas interesantes actividades en vista (orientados a escolares y a los no tanto):
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Primero, UN RADIOTEATRO!!!

Radioteatro científico en radio Cooperativa

A partir de este domingo 20 de mayo, a las 09:30 horas, radio Cooperativa (93.3 FM) transmitirá el radioteatro Con-ciencia Tecnológica, desarrollado por la Coordinación de EXPLORA CONICYT para la Región Metropolitana. Los auditores podrán deleitarse con las aventuras de la familia Miranda, cuyos personajes van descubriendo las características científicas de distintos elementos y situaciones de su vida diaria. Pronto estará disponible en www.explora.cl

Segundo…¿hace cuanto que no van al museo de Historia Natural?:

Exposición anfibios y reptiles

Una original exposición se instalará el 18 de mayo en el Museo de Historia Natural, Quinta Normal. Se trata de “Sapos y culebras”, una muestra visual de las distintas especies de anfibios y reptiles que habitan en nuestra región metropolitana. Los colegios pueden solicitar entradas gratuitas para grupos de alumnos, llamando a los teléfonos 6804638 o 6804633.

Tercero…átomos en el puerto:

EXposición el Juego de los Átomos en Valparaíso

Hasta el próximo 2 de junio estará abierta en la Casa Central de la Universidad Técnica Federico Santa María, Valparaíso, la exposición El Juego de los Átomos: Nuevos Materiales, muestra desarrollada por el Programa EXPLORA CONICYT, junto a científicos del país.

Cuarto, existe la Academia de Ciencias en Chile, ¿sabían?:

Los Miércoles en la Academia Chilena de Ciencias

La Academia Chilena de Ciencias organiza nuevamente una serie de cinco encuentros entre científicos y profesores de ciencias y matemáticas. Este miércoles 23 de mayo, a las 18:30 horas, en la sede de la Academia Chilena de Ciencias ubicada en la calle Almirante Montt 454, a pasos de la estación del Metro Bellas Artes, es el turno del profesor Deodato Radic, con la charla “Arboles o materiales dendronizados: El desafío del Siglo XXI”.

Finalmente, el concurso que todos estaban esperando:

Abiertas inscripciones al III Interescolar de Robótica

Hasta el próximo 29 de junio están abiertas las inscripciones al III Campeonato Interescolar de Robótica, organizado por la Universidad Andrés Bello y patrocinado por el Programa EXPLORA CONICYT. Más información: http://www.ier-unab.cl/ o en los teléfonos: 6618644 o al 6615865

via: www.explora.cl

Acción de arte y anarquía.

Michelle no me vio llegar, nadie lo hizo.

Mi calibre .38 estaba justo en su garganta mientras que con mi mano izquierda tocaba sus pezones. Suavemente me acerqué a su oído, justo por encima de la mordaza que rápidamente puse en su boca. -Siempre quise joderme al poder y esta es la primera vez que puedo poner mi miembro entre sus piernas-. La sentí temblar de temor. Le arranqué su ropa con violencia. Ella gemía como un gato hasta que derramé mi semen por todo el salón presidencial.

Michelle lloraba, no la culpo, no tengo nada personal en contra de ella.

Desnudo abrí la ventana del balcón, nunca solté el revolver.-Váyanse todos a la mierda!!!- grité sonriendo, mientras saludaba de la misma forma en que lo hizo Pinochet hace ya varios años.

24 balazos destrozaron mi pecho y rostro, menos mi sonrisa, que quedó suspendida en el aire durante varios segundos después que mi cuerpo cayera destrozado contra el pavimento.

Brigada Ciudadana Anti Disturbios

Sorpresiva fue la aparición de un grupo de encapuchados de blanco el pasado 1 de mayo, en el preciso instante que otros encapuchados violentistas iniciaban sus ataques contra las autoridades y personas presentes en el evento.

«Los vimos aparecer y nadie lo podía creer», comenta una mujer que estaba presente cerca del incidente; «salieron de entre el público y agarraron a patadas voladoras a los encapuchados, les quitaron las mochilas que debían estar llenas de molotov o petardos o qué sé yo y volvieron a desaparecer en la multitud».

Según testigos se trataba de un grupo de al menos treinta encapuchados vestidos de blanco con ropas holgadas; y luego de su repentina desaparición entre el público se han barajado múltiples hipótesis acerca de su origen o propósito.

Hoy en un breve comunicado, publicado en un blog de manera anónima, alguien que se hace llamar Sensei Lucho declara en pocas líneas que este grupo de valientes pertenece a distintos clubes de karate de la capital, todos irritados de ver los destrozos y la violencia que pueden desatar un pequeño grupo de mocosos ociosos. «Por eso decidimos salir a repartir patadas al primer pelota que se atreviera a recoger una piedra del suelo», agregó.

El grupo, dice Sensei Lucho, se hace llamar «Brigada Ciudadana Anti Disturbios», son expertos en defensa personal, están altamente organizados y están dispuestos a patear a cualquiera que pretenda quebrar el orden público en manifestaciones pacíficas de la capital.

Si bien la Presidenta en una declaración oficial repudió el uso de la violencia contra la violencia, expresando que «ésa no es la manera»… la opinión pública en conjunto aplaude la iniciativa, catalogando de verdaderos héroes a estos anónimos vigilantes de la seguridad pública.

Ninguno los manifestantes que recibieron esta dura (y justa) paliza ha reclamado por el trato recibido. Se sabe por informes de la Posta Central del mismo 1 de mayo que al menos cinco jóvenes habrían llegado durante la mañana con moretones, dientes quebrados y dolores musculares.

ChilePrimero


Jorge. La hicimos. Si, se que siempre te hable con seguridad de nuestro proyecto, incluso me dijiste que si acaso, entre mis multiples talentos, también estaba ver el futuro. Sabia que lo lograriamos, o mas bien, que ibamos a llegar hasta el final. Pero el final no depende siempre de uno. Ya viste como terminamos antes, ya me viste, y me recorde a mi mismo, saliendo del palacio en llamas.

Tambien me equivoque yo. Me acabo de equivocar al decirte que no veo el futuro. En realidad lo veo, o mejor dicho, lo he visto. Hay que reunir al equipo. Tenemos una revolución que hacer. Una de verdad, una bottom-up. Jorge, ¿recuerdas Synco?

ENTREVISTA AL GENERAL MORBIUS

Transcripción de la última entrevista realizada por Rafael Cavada en su programa Tesis y Antítesis de TVN:

Rafael Cavada.– Esta noche tenemos un invitado de lujo en nuestro programa. Es muy fácil olvidar que tras esa impenetrable armadura e inexpresiva máscara de hierro se oculta un hombre, un ser de carne y hueso. Es a ese hombre, a la esencia de este carismático y controvertido personaje a la que pretendemos llegar esta noche. Estimado público, tengo el enorme placer de recibir por vez primera en Chile, directamente desde Bielovia, al General Morbius

(El público se pone de pie y aplaude a rabiar durante largos cincos minutos mientras el General Morbius permanece en el centro del set, saludando.)

Cavada.– Pareciera, General Morbius, que la opinión pública ya no lo percibe como un ser humano, sino como algo más. Tal vez el übermensch profetizado por Nietzsche, casi un dios.

Morbius.– Pues créame, Sr. Navarro, que bajo esta amarilla piel metálica, existe un hombre que suda y sangra como cualquier ciudadano de Bielovia, o del mundo.

Cavada.– Tendrá que perdonarme si mi primera pregunta parece algo superficial, pero ¿por qué eligió el amarillo para el color de su armadura?

Morbius.– Es una buena pregunta, una que no me hacen muy a menudo. Como usted ha de saber el color ha jugado desde siempre un papel especial en las ceremonias políticas y religiosas. Remontándonos a las épocas antiguas de la China puramente ritualística, el ritual de vestimenta era codificado de acuerdo al color, por lo que cada categoría podía ser distinguida por la tonalidad del vestido de un oficial. Escogí el amarillo para mi armadura porque es el color de la sabiduría y la más alta comprensión intuitiva. Representa la perfección espiritual, la paz y el descanso. El amarillo dorado es el color del Sol, el color de la juventud, la alegría y el júbilo. En su vibración más positiva, el amarillo dorado es intensamente espiritual y favorece la compasión y la creatividad.

Cavada.– Sin embargo, el amarillo también puede resultar excesivamente estimulante para la psique y los nervios, y puede causar irritación mental hasta el punto de ser destructivo. El amarillo es también el color de la cobardía, los prejuicios y el ejercicio destructivo del poder.

Morbius.– El rojo puede representar al amor y la muerte al mismo tiempo. Cada cual elige el significado que le otorga a los colores.

Cavada.– Según entiendo nadie en toda Bielovia puede utilizar el color ‘amarillo imperial’ salvo usted, General Morbius. ¿No le parece que prohibir el uso de un color es una medida que raya en lo que podría considerarse una excentricidad?

Morbius.– Como de costumbre ustedes los periodistas exageran. Yo no he prohibido el amarillo en todos sus tonos, sino el amarillo imperial que es más bien dorado.

Cavada.– Pero se ha detenido a personas en su país por usar dicho color. Recientemente más de treinta practicantes de Falun Gong fueron arrestados en Calibán simplemente por llevar bufandas y camisetas de color amarillo en las cuales se reflejaban palabras como “Falun Gong” o “Verdad, Benevolencia, Tolerancia”.

Morbius.– Cualquiera que infrinja una ley debe someterse a las consecuencias.

Cavada.– Según trascendió, sin embargo, la policía también puso bajo arresto a los manifestantes que vestían bufandas de color azul.

Morbius.– No se les aprehendió por usar bufandas de color azul sino por alborotadores.

Cavada.– Bueno, pasando a otro tema no puedo escatimar la ocasión para preguntarle sobre sus orígenes, General. Son tantos los rumores y datos contradictorios sobre su vida que nos llegan desde el exterior que es muy difícil separar los hechos de las fabulaciones.

Morbius.– Es precisamente para limpiar mi imagen de esas falsedades que me he embarcado en esta gira alrededor del mundo.

Cavada.– General Morbius, se dice, por ejemplo, que hastiado de los mendigos, hizo acorralar a todos los mendicantes de Calibán, les ofreció un banquete y luego los quemó vivos.

Morbius.– (riéndo) Eso es una exageración. Tenemos un programa para la erradicación de vagabundos, pero créame que no es parte de nuestra política el quemarlos vivos. ¿Está familiarizado con el concepto de Lamed Vav?

Cavada.– No, pero supongo que usted nos instruirá a mí y a la audiencia al respecto, General.

Morbius.– Lamed Vav son dos letras del alfabeto Hebreo que numéricamente representan treinta y seis. La Leyenda dice que en este mundo, siempre existen treinta y seis hombres justos también llamados Tzadikim Nistarim, o los Hombres Justos Ocultos. Usualmente son pobres, desconocidos, enfermos, mendicantes… nadie sabe, ni siquiera ellos mismos, que son los elegidos. Es por ellos que Dios no destruye al mundo aunque el pecado sobrepase a la humanidad. Cuando uno de los Lamed Vav muere, otro es inmediatamente escogido para tomar su lugar y mientras ellos continúen sirviendo a la humanidad y a Dios de esta manera, el mundo prevalecerá, más si en algún momento Dios no encuentra alguien lo suficientemente digno y justo para reemplazar a un Lamed Vav agonizante, el mundo llegará a su fin inmediatamente.

Cavada.– ¿Se considera a usted mismo uno de estos Lamed Vav, un enral Morbiusuno de estos Lamed Vav?. General Morbius?

Morbius.– No, pero sí me considero un hombre justo.

Cavada.– ¿Y creé usted en Dios?

Morbius.– No de una manera convencional, por decirlo de alguna forma. Me temo que me llevaría horas explicarle en términos simples mi pensamiento teológico. Puedo eso sí declarar que concuerdo con Swedenborg cuando dice que el cielo tiene la forma de un hombre. Me encargaré personalmente que le sea enviada una copia de mi biografía, a punto de salir de imprenta. que justo.

Cavada.– (al público) No olvidemos que el General Morbius dentro de sus múltiples actividades encuentra el tiempo suficiente para escribir. ¿Y cual será el título de su biografía, General?

Morbius.– El camino del Héroe.

Cavada.– Y ese héroe es usted, por supuesto.

Morbius.– El título más bien alude al héroe arquetípico, a lo que aparece para entrar n la definición que los antiguos griegos denominaban ándres epiphaneis, ‘los especialmente visibles’.

Cavada.– Y usted es muy visible, sin lugar a dudas. Está demostrado que el color amarillo es el que primero se ve desde la distancia. Pero volviendo al tema de las fábulas tejidas en torno suyo y su gobierno. Se dice que en cierta oportunidad, una comitiva turca llegó con fez para rendirle homenaje y usted, queriendo demostrar su preferencia los visitantes descubiertos, ordenó que les clavaran el fez a la cabeza.

Morbius.– Otra exageración. No se trataba de una comitiva, sino de un diplomático turco, sólo uno.

Cavada.– Pero ordenó usted que le clavaran el fez a la cabeza.

Morbius.– Por supuesto, pero eso no le causó la muerte como algunos aseguran.

Cavada.– Hubo un gran revuelo internacional a causa de este incidente.

Morbius.– Sí, y el gobierno turco terminó pidiéndome disculpas por el desacierto de su embajador.

Cavada.– Todo un desacierto, sin lugar a dudas. Según se dice, general Morbius, usted hizo colocar un cáliz de oro junto a una fuente en la Plaza de Armas de Calibán, la cual nadie ha osado robar desde entonces.

Morbius.– Es cierto, ese cáliz ha estado por generaciones en mi familia, es mi objeto más preciado.

Cavada.– Y , sin embargo, lo ha dejado en la calle donde cualquiera podría llevárselo.

Morbius.– Tan seguro estoy del amor que me profesa mi pueblo, que sí eso llegase a ocurrir dejaría Bielovia para siempre.

Cavada.– Una oferta tentadora, sin lugar a dudas. Podríamos decir, General, que usted ha cautivado la imaginación del público con su grotesco sentido del humor. En su célebre conferencia dirigida a los estudiantes de la Universidad de Salamanca bao el título Teoría y Práctica del Terror dice: “para producir el máximo efecto hay que identificar e intensificar aquellos temores básicos que ya existen en el sujeto. Es un error dar por sentado que el temor a la muerte es el más poderoso. Se me ocurren algunos todavía más intensos.” ¿Le podría comentar a nuestros televidentes y al público en el estudio cuales con esos otros temores?

Morbius.– El temor a no ser capaz de proteger a los seres queridos. El temor a la desaprobación. El temor a tocar algo repugnante. El temor a ser atemorizado. El ideal de la práctica del terror es provocar un miedo de proporciones angustiosas, manteniéndolo durante un lapso prolongado de tiempo.

Cavada.– (repugnado) La verdad, estimados televidentes, es que Podríamos estar horas compartiendo los detalles de la Teoría y Práctica del Terror, pero como el tiempo televisivo es escaso, vamos a cambiar radicalmente de tema. ¿Podría contarnos sobre su vida personal, General Morbius?

Morbius.– Nací el dos de mayo de 1948. Mi padre estaba estacionado en Isla Nércida con su regimiento de caballería. Nuestra familia procede de Bresleau, donde tiene una hacienda. Mi padre era el comandante Lothar von Morbius. Mi madre fue Kunigunde Neudorff, tuve una hermana, Gertrud…

Cavada.– He leído sus expedientes, General. Lo que quiero es que me hable de esos años. ¿Qué recuerda? ¿Algún lugar, algún pasatiempo…?

Morbius.– (molesto ante la interrupción) Mi padre me dijo que yo era diferente de los hijos de los campesinos que trabajaban la tierra. Ellos eran eslovacos, orientales, inferiores a los teutones.

Cavada.– Usted le da mucha importancia al linaje…

Morbius.– ¡Por supuesto! La sangre vuelve sobre sí misma, reposa en sus propias fuentes. La sangre tira, recréase en el vértigo de su aroma cálido, hondo. Envuelve en atmósfera abismal de Vida y de Muerte. Únicamente ahí el genio común reencuentra el cauce que lo confirma.

Cavada.– ¿Qué puede contarnos sobre su familia, General?

Morbius.– Mi familia, de ascendencia teutona, estuvo entre las primeras que se establecieron en Bielovia y teníamos derecho a ser orgullosos ya que por nuestras venas fluía la sangre de valientes que lucharon como leones por el mando, había sangre de las tribus ugras en nuestras venas, que descendieron de Islandia con el espíritu combativo que Thor y Wotan les concedieron y que sus guerreros berserker exhibieron celosamente por las costas europeas.

Cavada.– ¿Se sentía usted diferente, General Morbius?

Morbius.– No (el general mueve la cabeza). Me sentía lo que siempre he sentido: yo mismo. Nunca he tenido necesidad de poner en duda tal cosa.

Cavada.– ¿Cuál fue su primera pasión?

Morbius.– La de cualquier muchacho de mi edad. Cazar en el bosque. Con mi escopeta, maté cinco de los patos domésticos de mi abuela. Y arranqué una pluma a cada uno como trofeo. Cuando se las regalé a mi madre, me reprendió. Sin embargo, mi abuela lo comprendió y me recompensó

Cavada.– ¿No creía estar actuando mal?

Morbius.– No, sólo me atribuía las presas.

Cavada.– ¿No veía nada malo en matar?

Morbius.– No. ¿Usted sí?

Cavada.– Lo que yo opine es irrelevante. Pasando a otro tema, a diferencia de los demás miembros del alto mando de Bielovia durante el gobierno del General Setebos, usted era el único que no se aislaba de la prensa y la ciudadanía. De carácter extravertido y optimista, siempre mantuvo una relación franca con el mundo civil. La primera vez que lo entrevisté, recuerdo que me dijo se consideraba un funcionario público, contestaba las llamadas telefónicas usted mismo y recibía en su despacho a quien quisiera verle. Puedo dar fe de ello.

Morbius.– Efectivamente. Siempre me he considerado un servidor del pueblo de Bielovia.

Cavada.– Durante el gobierno del General Setebos, usted reconocía un interés meramente académico en la política, pese a ser uno de los militares con mayor capacidad de evaluación y diagnóstico en estas materias. Especialista en relaciones político-militares, en políticas de defensa y en el vínculo entre las Fuerzas Armadas y la sociedad, estuvo al mando de todas las operaciones de alta complejidad política en las que intervino el Ejército de Bielovia.

Morbius.– (incómodo) Es cierto.

Cavada.– Aprovechó admirablemente la oportunidad de relacionarse con políticos y líderes civiles al ocupar la destinación de Director de Movilización Nacional, que dependía directamente del Ministerio de Defensa. Hasta ahí todo luce perfecto. Pero como la mayoría de los militares de su generación, usted oculta ciertos datos sombríos que bien valdría la pena recordar a la opinión pública.

Morbius.– Adelante, no tengo nada que esconder. Mi vida es un libro abierto.

Cavada.– ¿No es verdad que usted ha sido el único bieloviano en ocupar el cargo de subdirector de la Escuela de las Penínsulas con base en Isla Neptuno, la misma que tuvo la siniestra fama de hacer entrenamiento antinsurgente a fuerzas especiales de todo el planeta expandiendo su ideología de aniquilación del ‘enemigo interno’, las técnicas de interrogatorio y tortura y el uso de armamento antisubversivo?

Morbius.– (asintiendo con la cabeza) Es cierto, pero no de la forma en que usted expone los hechos.

Cavada.– Aún más significativo puede ser que usted fuera el oficial en activo más cercano al General Setebos y quien lo acompañó a su regreso a Bielovia tras ser liberado por el gobierno Francés. No por nada ocupó cargos de gran responsabilidad política durante el mandato de Setebos. Perteneció el Comité Asesor del General desde sus inicios y luego pasó a la Subsecretaría General de la Presidencia. También se rumorea que durante su adolescencia fue discípulo del más notorio nigromante de Bielovia, el Dr. Fo-Lan, muerto en extrañas circunstancias.

Morbius.– Todo eso es de conocimiento público.

Cavada.– Sí, pero el público tiene muy mala memoria, General. ¿Qué podría contarnos sobre su relación con el Dr. Fo-Lan?

Morbius.– Como usted ha observado fui su discípulo desde muy temprano en mi vida, pero no fui el único, sino el más aventajado. Fo-Lan más que un mentor fue como un segundo padre para mí.

Cavada.– ¿Cómo se conocieron?

Morbius.– Sería largo explicar cómo llegué a la presencia del Maestro. El viejo adagio lo explica muy bien: “Cuando el discípulo está preparado, el maestro aparece…” Y así sucedió. Un año entero pasé a la espera de ser aceptado. Mientras convivía con el grupo que le rodeaba. Casi todos gente sin pensamiento pero lanzados decididamente al combate. La Orden era secreta y se decía provenir de la lejana India; más bien del Tibet. La antiquísima Orden himaláyica guardaba aún esta sabiduría prediluviana y la usaba en sus combates cósmicos. La orden era de guerreros y no de santos, magos activos, que disciplinaban a sus huestes para tomar asalto la eternidad.

Cavada.– Poco antes de la vuelta a la democracia en Bielovia, usted desapareció por completo durante cinco años. ¿Dónde estuvo todo este tiempo?

Morbius.– En los Himalayas. Pasé meses peinando las aldeas del Tibet en busca de alguien que tuviera información sobre el ‘Templo de las Montañas’ que tantas veces había mencionado mi maestro. Pasé más tiempo aún traduciendo antiguos pergaminos y tabletas hasta que encontré lo que buscaba. Un mapa que hacía alusión a la orden de sabios que habiéndose atrevido a experimentar con las ciencias prohibidas, dejaron su orden originaria. La orden de mi maestro.

Cavada.– Un hombre normal podría haber deambulado toda una vida por esas blancas cumbres sin encontrar lo que buscaba…

Morbius.– Pero yo no soy un hombre normal y cuando mis provisiones se terminaron no desistí y presa del hambre continué escalando, siempre hacia arriba. Intenté poner la mente en blanco, luché contra el vendaval de ideas y recuerdos que se agolpaban en mi memoria y cuando al fin mi mente se quedó quieta, escuché un ruido, un silbido agudo, un como chasquear de la lengua y supe que había alguien ahí. Sin ver a nadie, descubrí que estaba ante la presencia del Abominable Hombre de las Nieves…

Cavada.– ¿El Yeti?

Morbius.– Llámelo como quiera. El caso es que comprendí lo que esta criatura me decía aún sin escuchar sus palabras. “Has llegado, al fin, has llegado hasta aquí… Muchos vienen, pero yo no les veo. Tampoco ellos me ven, aunque a veces descubran mis pisadas en la nieve. Son los exploradores, los que van a todas partes y escalan cumbres sin ir en verdad a ninguna parte, sin escalar nada… Pero el caso tuyo es distinto; deberás luchar conmigo toda una noche; yo soy el Ángel de Jacob… Sólo yo puedo abrirte el paso.” Luché con todas mis fuerzas contra el blanco Ángel, tal y cómo Jacob lo hiciera antes que yo. Y tal como Jacob, fui vencido por el Ángel y caí casi muerto. En esas condiciones fui hallado por los monjes del templo.

Cavada.– La orden secreta a la que pertenecía Fo-Lan.

Morbius.– Así es. Las semanas se convirtieron en meses, y los meses en años mientras yo absorbía todo el conocimiento de aquellos iluminados que durante siglos combinaron casi instintivamente la ciencia y la tecnología, creando aparatos que no eran más que locos sueños para la humanidad exterior. Y tras cinco años de estudios llegó el día en que los monjes me llamaron ‘Maestro’. Y supe que el mundo estaba a mis pies. Pero aún me sentía vulnerable. El Abominable Hombre de las Nieves, el Ángel me había derrotado. Decidí crearme una segunda piel que me aislara y protegiera del mundo. Yo mismo forjé mi armadura, y la máscara que ocultaría mi rostro de los mortales para siempre.

Cavada.– Entonces regresó a Bielovia y mediante la fuerza derrocó al presidente electo.

Morbius.– No sabe cuanto me impactó ver a mi amada Bielovia sumida en el caos, el pueblo pedía, exigía un nuevo liderazgo.

Cavada.– Y usted no hizo más que escuchar y obedecer la voz del pueblo, como ha dicho en reiteradas ocasiones.

Morbius.– (molesto) ¿Lo pone en duda, acaso?

Cavada.– Por supuesto que no. Es sólo que me parece contradictorio tomando en cuenta que usted mismo ha declarado en reiteradas ocasiones que no se considera un político.

Morbius.– No soy un político sino un hombre de armas. Además debe coincidir conmigo, estimado Navarro, que hay cosas de la política que realmente tienen poco interés. Pero hay momentos en que la política es el hombre en sociedad, y ese es un componente esencial. Hobbes no llamaba Leviatán al Estado sino a la sociedad. Lo político y lo metafísico están muy ligados, no se pueden separar. Tengo la impresión que parece haber un destino en que los pueblos y los hombres son movidos por el bien o el mal comunes. El rey Felipe lo sabía cuando doblegó su voluntad ante los elementos y su Invencible Armada fue destruida por la voluntad de Dios. En resumidas cuentas, no descreo de la política, sino de los políticos.

Cavada.– Pero sin embargo en su juventud y mientras se instruía en los arcanos saberes del Dr. Fo-Lan, usted fundó el partido de ultraderecha denominado Recuperación Imperial.

Morbius.– Para mí la derecha y la izquierda me dan lo mismo ya que soy ambidiestro. Esas distinciones son tan obsoletas como los clubes franceses que se oponían contra la voluntad de Luis XVI.

Cavada.– Pero a la hora de sentarse a la mesa de la Asamblea Legislativa, ¿de que lado hubiese estado usted?, ¿los bernardos o los jacobinos?

Morbius.– Los bernardos, si lugar a dudas.

Cavada.– A la derecha entonces.

Morbius.– Lo simplifica todo usted, no es una cosa de que lado de la mesa hubiese ocupado yo en tiempos de Robespierre. Soy pro-monarquía y la monarquía no es ni de derecha ni de izquierda. Simplemente es.

Cavada.– Me gustaría que se extendiese sobre este punto.

Morbius.– El modelo de gobierno de las monarquías y sistemas similares contiene un valioso mensaje para todas las formas políticas y poseen algunas excelentes cualidades

Cavada.– ¿Cómo cuales?

Morbius.– Son capaces de reducir la naturaleza parasitaria y las dimensiones de la burocracia administrativa, por ejemplo. Son capaces de tomar, en caso necesario, decisiones rápidas. Pero por sobretodo y principalmente, satisfacen esa ancestral exigencia humana de una jerarquía paternal tribal o feudal en la que cada persona conoce el lugar que le corresponde. Es útil conocer el lugar al que uno pertenece aún cuando ese lugar sea sólo temporal. Resulta mortificante verse atado a un lugar en contra de la propia voluntad. Por eso procuro enseñar la lección de la tiranía del mejor modo posible: con el ejemplo.

(la gente estalla espontáneamente en aplausos)

Cavada.– Al parecer cuenta con la aprobación de la audiencia, General Morbius. Debo concederle que usted es un hombre que practica lo que predica y eso es algo que el público parece valorar hoy por hoy.

Morbius.– El pueblo estágente estión cansado de parasitismos burocráticos y líderes débiles. Bielovia es un ejemplo para el mundo. Ciudadanos de Chile, ya que conocen mi mensaje, espero que se muestren extremadamente cuidadosos respecto a los poderes que delegan en cualquier gobierno de aquí en adelante. Una mal democracia puede ser más tiránica que la más cruel monarquía.

Cavada.– Entonces no descree totalmente en la democracia…

Morbius.– Claro que no. De hecho defino mi gobierno como una democracia neoliberal de partido único.

Cavada.– Y ese partido es, por supuesto, Recuperación Imperial. Cualquiera que haya estudiado historia y geopolítica sabe que Bielovia fue parte del gran imperio teutón. ¿Pretende acaso, General Morbius, restaurar aquel antiguo imperio? Por que no me explico sino a qué alude el nombre de su partido sino a una amenaza expansionista.

Morbius.– No hay nada que temer. Como dijo uno de mis ancestros, “Los días de guerra han terminado. La sangre es demasiado preciosa en esta época de paz deshonrosa; y el esplendor de las grandes razas es como un cuento.”

Cavada.– (dirigiéndose al público) El General Morbius tampoco cree en que la Tierra sea plana, como bien demostró durante su célebre duelo de ajedrez en Puerto Peregrino.

Morbius.– Puerto Peregrino es una ciudad pletórica de ilusos y delirantes como Eugenio Martel y su Cofradía de la Tierra Plana. Le propuse saldar nuestra discrepancia geométrica con una partida de ajedrez, cuyas leyes si bien no se parecen mucho a las de la vida, al menos la simulan. Si Martel me vencía, yo estaba dispuesto a proclamar ante la Cofradía que la Tierra era plana y mi ideario, “un evangelio de sofismas” como el mismo sentenció burlescamente. Caissa de Peregrino.ea plana. ea plana. ue uenta que usted mismo ha declarado en reiteradas ocaciones que no

Cavada.– Y si usted ganaba, Martel y los suyos estaban obligados a reconocer la redondez del planeta como una verdad primordial.

Morbius.– Como en efecto lo hicieron, al resultar yo el vencedor.

Cavada.– Sólo porque su contrincante tuvo el infortunio de recibir una bala cuyo destinatario realmente era usted.

Morbius.– No olvidaré la cara de asombro de Martel tras recibir el balazo, como si no entendiese que lo habían matado.

Cavada.– Lo que no entiendo es cómo sus enemigos pretendían asesinarle con una simple bala, cuando sabido por todos es que su armadura es capaz de resistir un cañonazo como usted mismo se encargó de demostrar por televisión parándose frente a un tanque.

Morbius.– (molesto) ¿Qué está insinuando, Navarro?

Cavada.– Sólo me pregunto si acaso no es posible que ante una eventual derrota, usted haya preparado un falso atentado de la Liga de la Virtud en su contra que tuviese como objetivo eliminar a Martel.

Morbius.– (levantándose abruptamente del sillón) ¡Cómo se atreve!

(A continuación posa su mano enguantada sobre la cabeza de Cavada emitiendo una mortífera descarga de 6.000 kilovatios. El cadáver chamuscado cae al suelo mientras el público es obligado a permanecer en sus asientos por la guardia personal de Morbius).

Morbius.– (dirigiéndose a la cámara) Si bien es cierto me he visto forzado a exterminar obligadamente a quienes no entienden las certezas incuestionables que cimientan mi obra, nunca me he valido de artimañas cobardes. Como pueden ver, estimados televidentes, el General Morbius no elude a sus enemigos. Pueblo de Chile, buenas noches.