Tractatus Zone

El 6 de octubre de1955 fueron detenidos Ludwig Josef Johann Wittgenstein y Rodman «Rod» Edward Serling. En la operación realizada por la Policía de Investigaciones, se decomisó una cantidad indeterminada de armas blancas y siete cajas de manuales de D&D —guías para jugar Calabozos y Dragones; actividad ilícita y sancionable bajo pena de cárcel.
La pareja inmigrante había establecido una colonia en las afueras de Punta Arenas en 1951. En menos de dos años lograron atraer más de doscientos colonos, sin embrago, éstos no fueron recibidos con hospitalidad; habían despertado sospechas y desconcierto entre los habitantes de Punta Arenas. El secretismo y hermetismo de la colonia solo sirvió para animar el malestar y la paranoia. Al tercer año el alcalde de la ciudad cedió ante la presión y consiguió que se emitiera una orden de registro. Después de una investigación preliminar, se determinó que los colonos, liderados por Wittgenstein y Serling, eran los artífices de un complot siniestro. Planeaban atacar la ciudad de Punta Arenas, exterminar sus habitantes y establecer una ciudad-estado emancipada de la republica chilena.
Lo insólito del caso era el método que emplearon para prepararse —las estrategias de la batalla invasora se determinaron en una serie de partidas de D&D; existe evidencia de que realizaban sesiones del juego de rol tres veces al día ante la presencia de un cronista que registraba cada detalle de las campañas imaginarias.
Pensaban atacar sin armas de fuego.

—Dato trivia aparecido en el fondo de una Cajita Feliz de McDonalds, octubre 2006.

Jóvenes autores recrean un Chile que nunca existió

20 de noviembre de 2008
(Revista de Libros del Mercurio)
Jóvenes autores recrean un Chile que nunca existió

La Esmeralda luchando durante horas contra un poderoso buque peruano; el General Pinochet liderando un golpe militar; la poetisa Gabriela Mistral obteniendo el premio Nobel de Literatura… ¿Suena fantástico, improbable? Pues bien, esa es la apuesta de quince autores chilenos que presentaron ayer en la Feria Internacional del Libro de Santiago, el libro de relatos “Ucrónicas (del Reino de Chile)”.

Publicado por Editorial Quimantú el libro contiene historias de autores jóvenes cultores del relato fantástico como Francisco Ortega, Jorge Baradit, Gabriel Mérica, Armanado Rosselot, Pablo A. Castro, Alvaro Bisama, entre otros. Se trata de quince episodios ambientados en contextos históricos alternativos de nuestro país, donde se desarrollan curiosas historias que a más de algún historiador dejará (gratamente o no) sorprendido.

Dejando de lado los prejuicios que carga el género fantástico, “Ucrónicas” sorprende tanto por su calidad literaria como por la convicción de sus historias. Se puede afirmar que muchas historias rayan a veces en lo inverosímil, pero cada relato al final de la página deja la pregunta en el aire, eso de “¿qué hubiese psado si…?”

La verdad es que “Ucrónicas” gusta y entretiene. Y algunas de sus historias logran mostrarnos pasajes vibrantes e incluso epifánicos. Francisco Ortega, por ejemplo, desarrolla en “Tarde de Mayo” un pasado donde la “Esmeralda” lucha durante tres horas contra el monitor peruano “Huáscar”. En su particular historia, Ortega imagina al Capitán chileno Arturo Prat abordando el Huáscar con unos pocos hombres, siendo ultimado por los marinos peruanos. Se trata de una historia potente y emocionante, donde los chilenos se baten deseperados en una contienda abiertamente desigual, un giro bastante radical a lo ocurrido ese año 1879. Como se recordará, la Esmeralda fue hundida durante la noche luego que la Unión le disparara un torpedo matando a gran parte de sus tripulantes. “Es un homenaje a Prat, quien siempre se opuso al bloqueo de Iquique. Según sus memorias, a comienzos de la guerra él propuso al mando naval chileno atacar el Callao”, explica Ortega.

Ya en pleno siglo XX, Alvaro Bisama y Jorge Baradit imaginan en el episodio “Septiembre Negro”, un golpe militar que derroca al gobierno de Salvador Allende y sus trágicas consecuencias. En su curiosa historia, colocan al General Pinochet como líder de la asonada, donde incluso la Fuerza Aérea bombardea la Moneda. La historia alcanza de pronto momentos de gran dramatismo, incluyendo el suicidio del presidente Allende. “Quisimos tranformar los arquetipos. Cambiar al Pinochet allendista y miembro del PS por un implacable general golpista”, afirman los autores.

Pablo A. Castro, reflexiona en “Por la razón o la fuerza” sobre los destinos de Chile, imaginando el estallido de una guerra civil en 1891. En su historia, el Congreso desautoriza al presidente Balmaceda, lo cual desencadena una división de las fuerzas políticas y de los militares. Los congresistas, apoyados por la marinería, derrotan a los oficialistas, y el presidente Balmaceda se suicida. “Suena exagerado, pero busqué un escenario que tuviera como consecuencia la no expansión de Chile al Pacífico. De haber habido una guerra civil, probablemente no hubiésemos tenido tantas posesiones en la Polinesia”.

Cabe señalar, que las obras no sólo tratan sobre hechos históricos de carácter nacional, sino también se dan tiempo para reflexionar sobre el alcance de figuras tanto de la política como el arte. Gabriel Mérida, por ejemplo, rescata la figura de la autora maldita Gabriela Mistral. En su historia, la poetisa no se exilia en Francia para desarrollar su obra cargada de salvajismo y decadencia, sino que se alza como una voz respetada mundialmente haciéndola acreedora del ¡Premio Nobel! “La obra de la Mistral se está recién valorando. Lamentablemente su adicción a las drogas y sus inclinaciones lésbicas condicionaron en su momento una posible postulación al premio”, dice Mérida.

En la presentación del libro, Luis Saavedra, editor de Quimantú, destaca el poder de evocación presente en las narraciones. “Se trata de obras de ficción, algunas muy fantásticas, pero que describen escenarios que podrían haber ocurrido, más allá de lo inverosímil que puedan parecer las propuestas”.

Los autores de “Ucrónicas” estarán firmando el libro durante el fin de semana y participarán en una conferencia abierta al público sobre las posibilidades de desarrollar teóricamente la “historia especulativa” como una disciplina científica propia de las ciencias sociales.

“Ucrónicas (del Reino de Chile)”
Editorial Quimantú
220 páginas

Precio: 5.000 pesos

Centros de Poder: la turbina de los Sacramentinos

La imagen corresponde a la Turbina de los Sacramentinos, el centro de poder místico más importante de Chile, en Arturo Prat con Santa Isabel. Con su estilo romano bizantino refiere a la arquitectura tarótica-egipcia de los antiguos alquimistas y fue diseñada por el maestre Ricardo Larraín Bravo. Se construyó a partir de noviembre de 1912, en homenaje al año de la Intervención, cuando el eje místico de poder cambió de los Himalayas a Los Andes.

Consta de tres iglesias: la Cripta, la Superior y la de los Ojos Muertos. La más importante es la tercera, en donde se realizan las ceremonias de magia sepia. Como es normal en este tipo de arquitectura, los vitrales fueron encargados a Francia al Taller Miganaux, en donde se le inscribieron algoritmos teosóficos para ayudar a encauzar las corrientes de energía dentro de la nave central. Las puertas de bronce labradas por orfebres patagónicos tienen una armazón de sándalo de los intrabosques tropicales de Magallanes.

Desde la estratosfera, la construcción en cruz marca claramente una de las muchas puntadas en la gran cicatriz del mundo. El río de almas que fluye en el interior se decanta por las puntadas y salta hacia el espacio para formar la cabellera magnética del planeta Tierra. Este escudo aísla nuestro mundo del acoso de entidades que pretenden terradesformar y depredar sus recursos. En la iglesia de los Ojos Muertos se realiza cada semana el ritual de magia sepia que programa el dispositivo Babbage para teledirigir el flujo. Toma la forma de un órgano construido en 1920 por la Casa Walcker en Alemania, que se instaló en la Cripta para estar más cerca de la maquinaria de flujo. En realidad es el dispositivo Babbage el encargado de calcular el tránsito del río de almas. Se interconecta a través de la misma magnetosfera con otros Babbage para coordinar las plasmoexplosiones. Los Babbage están basados en el concepto de Transputación, que corresponde al procesamiento cuántico en paralelo. Aunque fue desechado más tarde por sus costos e inestabilidad en los resultados del Cálculo Difuso, lo cierto es que estos dispositivos son ampliamente superiores a las posteriores arquitecturas RISC. El espacio no-euclidiano usado para ingresar al poliprocesamiento está resguardado por dos repulsores gravitacionales, dentro del Corazón Ardiente de la imagen divina que preside la Cripta. En la implementación del “órgano”, el físico en jefe alemán Heinrich Müller acompañó todo el proceso y terminó quedándose en Chile cuando se enamoró de Isabel Quevedo. El hijo que nació de ambos, Cristián Müller continuó la labor de analista y mantenedor. No obstante, en un incidente muy confuso, en 1950, que involucra a Müller y una mujer desconocida, el Corazón Ardiente resultó destruido. Repuesto algunos años después, el Corazón Ardiente es custodiado ahora por algoritmos lúdicos redundantes.

La Iglesia de los Sacramentinos forma el rosario de centros místicos que dan poder al escudo. En Chile existen 30 turbinas de este tipo y en 1967 pasaron a ser responsabilidad del Comité de Energía, órgano no partidario creado por Eduardo Frei Montalva. La batalla eónica contra los devoradores continúa.

Grandes Éxitos: Glucosa

Glucosa no sólo es la única banda de rock chilena, sino que además es el nombre de una de las agrupaciones más excéntricas que el mundo entero haya conocido jamás, en cuanto a música popular se trata. Un ejemplo vivo de perseverancia artística y de aquella rebeldía que el rock parecía haber perdido. Su historia se remonta a 1977, el año de la crisis chilena (aquella que fue conocida como La Hora Cero, dado a su carácter de incertidumbre frente al futuro y de replanteamiento de los dogmas de la tiranía de Salvador Allende). En una casa ubicada en plena capital, cuatro jóvenes sin inquietud política, y asociados sólo por el hecho de haber sido expulsados por la Universidad de los Pueblos Latinoamericanos (ex Universidad Católica), se reúnen para dar vida a la banda Inconformes; la cual, sólo un año más tarde, se conocería bajo el nombre de Glucosa. Conformada por Hernán Büchi en guitarra, Sergio de Castro en el bajo, Pablo Barahona en batería y Fernando Leniz en voz, Glucosa logra un sonido más bien experimental, bebiendo directamente de la sicodelia de Pink Floyd, pasando por los Beatles más lisérgicos y algunas dosis de la crudeza de Velvet Underground. Sus letras, tras la relectura que le ha brindado los años, son de un repudio total hacia los esquemas políticos de su país, llamando particularmente la atención las de “Milagro de Chile” −su primer disco, de corte conceptual− en el que un Jesucristo de fines de siglo XX renace en Chile y es continuamente atacado por los esquemas políticos de Allende. En el último track, Jesús es crucificado en la Alameda frente a muchos ciudadanos. Todo esto, sin mencionar a Allende y evitando cualquier alusión política directa. Los discos que siguen, en muy mala calidad de sonido son: “Alamedas”, “Capital” y los EP’s lanzados en forma consecutiva “Ketchup”, “Hamburguesa” y “Mayonesa”.
En los años venideros Glucosa sufriría una censura constante, enfrentamiento con Carabineros y atentados de todo tipo en sus escasas presentaciones en vivo, pero no todo sería tan malo, en 1980 entablarían amistad con el poeta Allen Ginsberg, en uno de sus tantos pasos por Chile −el cual, en esta ocasión, culminó con su arresto domiciliario de cuarenta y ocho horas en un hotel por fomentar el uso y abuso de estupefacientes−, lo cual significó una influencia importantísima en su historia como banda. Un par de años más tarde también entablaron amistad con Lou Reed, quien visitó Chile en el gran festival organizado por Amnistía Internacional en el 88, y quien se encargó de comunicar la situación de Glucosa y los crímenes de Estado en Chile al resto del mundo y que retrató en su canción “Chilean War”, conocida por su coro: “es como masturbarse, pero con una escopeta”.
No sólo persecución política sufrió Glucosa, sino que además constantes problemas con drogas fuertes y conflictos personales, siendo el más significativo la ardiente relación que Fernando Leniz sostuvo con Evelyn Matthei, quien interfirió de tal manera en el grupo que terminó convirtiéndose en su “asesora artística” con el único consentimiento de Leniz y provocando gran molestia en el resto de los integrantes.
Organizaron un par de conciertos en los que todos los asistentes terminaron detenidos, les requisaron los instrumentos en dos oportunidades, y durante veinte años entraron y salieron de la escena musical.
El gran retorno de Glucosa, tras ocho años de distanciamiento, se hizo en Argentina en 1999, en otro concierto organizado por Amnistía, en el que nuevamente se cruzarían con Lou Reed, de hecho interpretaron en conjunto algunos temas de la banda chilena, y declararon a la prensa: “en Chile los derechos humanos no existen, el tirano de Allende se ha dado el gusto de matar y desaparecer a más de dos mil personas y mantiene a Chile en la más horrorosa miseria”. Cuando se disponían a retornar se les informó que se encontraban en estado de exilio.
Hasta la fecha, Glucosa jamás ha podido pisar nuevamente tierra chilena. Sus padres y familia se encuentran en los campos de concentración al sur del país y no han podido hacer nada al respecto. Sin embargo, el rock se niega a morir. Glucosa vive dando vueltas por el mundo, dando a conocer su testimonio, siendo el escenario más recordado aquella ocasión en que interpretaron “No Más” frente a la asamblea de las Naciones Unidas. Sus Greatest Hits ha sido lanzado por el sello Sub Pop recientemente.

INAGUGURACIÓN

02 de Marzo de 2000

Inauguración Lunar

(Reuters) Hoy el presidente chileno Jaime Guzmán «alunizó» en la base Arturo Prat. Acompañado por su comitiva y dos representantes de la comunidad Europea inauguraron la nueva plataforma de despegue para V L P (viajes de largo periodo). En su momento el primer mandatario recalcó que: » más allá que ir en busca de nuevos horizontes, Chile debe compartir los descubrimientos y dar las facilidades para que otras naciones alcancen el desarrollo tecnológico y social de la democracia social chilena en este nuevo milenio que recién comienza». A su vez, el ministro de Obras Nacionales, Ricardo Lagos, elogió la eficiencia y rapidez con que los operadores I.A. construyeron el nuevo embarcadero y la plataforma de despegue en tiempo record.
Por su parte el delegado del Imperio Austro Húngaro, Von Pettersenn, dijo sentirse muy tranquilo y satisfecho por el recibimiento que tuvo al pisar suelo Lunar, ya que él y su homólogo de España Baltazar Garzón, son los primeros hombres no Chilenos en tocar suelo Lunar luego de que entrara en vigencia de la ley Gajardo Vera en 1965, prohibiendo cualquier estructura no chilena en el suelo del satélite, dejando sin proyectos concretos a la ya en ese entonces alicaída nación Norteamericana y a la URSS.

EL PROCESO – EL PROYECTO SYNCO (I)


Inicialmente ideado por el Presidente Salvador Allende como una forma de monitorear los niveles de producción, a poco andar comenzaron a quedar en evidencia las inmensas posibilidades de desarrollo que encerraba esta iniciativa, las que fueron sistemáticamente explotadas por el entonces Secretario General de Gobierno Fernando Flores, quien ocuparía la cartera de Información tras el alzamiento del año ’76, concentrando en sus manos –entre otras- las labores de desarrollo de Synco.
Bajo el mando directo de Flores, el ingeniero Raúl Zurita –a la sazón encargado de Control y Operaciones de Synco- logró impresionantes avances, principalmente referidos a la impensada diversificación de funciones que el proyecto podía cumplir en manos del régimen. Bajo el alero de Synco se inicaron, en 1977, las primeras investigaciones en torno a la producción de cyborgs, así como los intentos iniciales para la fabricación seriada de autómatas de seguridad, uno de los cuales fue utilizado para reemplazar al Presidente Allende en La Moneda el día del atentado del 1º de mayo, debido a que en círculos del Ministerio de Información se manejaba la hipótesis de que un posible ataque amenazaba la seguridad del Mandatario, lo que fue tristemente confirmado por los hechos. Meses más tarde, durante una de las incursiones de Gojira en Santiago, se intentó utilizar a los autómatas en labores de rescate, lo que terminó en un absoluto desastre que las autoridades debieron ocultar.
Los avances logrados en Synco llamaron la atención del mundo científico, lo que produjo una corriente permanente de expertos y técnicos –principalmente de la órbita soviética- en las oficinas de calle Namur. Así fue que se instalaron en Chile, de manera más o menos permanente, el astrofísico norteamericano Stephen Hawking, investigador del MIT y reconocido dirigente del trotskista Socialist Workers Party, y el ingeniero en robótica polaco Jerzy Achmatowicz, piezas fundamentales en el desarrollo ulterior del Proyecto Synco, junto a su contraparte chilena, el filósofo de las ciencias Roberto Torreti y el biólogo Humberto Maturana.
Al poco tiempo, y bajo el más estricto secreto, Synco dio origen a una serie de proyectos y departamentos de investigación y prueba paralelos, como el Departamento de Desarrollo Metaorgánico y el Bureau de Investigaciones Parasíquicas, este último bajo la dirección del Dr. Hugo Correa.

El teniente Bello

En abril de 1939 despegaba de la base de El Tepual, sede de la III brigada aérea , el Heinkel He 274 pilotado por el teniente Alejandro Bello. El cuatrimotor, de origen alemán, pertenecía al secreto Grupo Aéreo Estratégico, o GAE, que operaba desde esta base de la región de los lagos. En su bahía de carga, portaba el último logro de los científicos del proyecto Austral, la bomba de plutonio que sería lanzada en la fortaleza que el grupo terrorista Triángulo Negro mantenía en la antártica.

El avión desapareció de los radares cuando cruzaba el estrecho de Magallanes, y nunca volvió a aparecer. La búsqueda del avión siniestrado duró años, en un inútil intento de recuperar la bomba.

Treinta años después, la amenaza del Triángulo Negro era un borroso recuerdo, reducido a algunas notas fantasiosas en la revista Vea. La Fach negó a partir de 1940 la existencia del GAE, demoliendo El Tepual y construyendo edificios encima. Del proyecto Austral solo quedaron algunos memorándums y un par de fotografías, una de ellas del avión de Bello, todas falsas según el comunicado oficial de la Fach de 1952.

La historia del Teniente Bello ganó popularidad y se convirtió en un mito. A principios de los 70, la editorial Quimantú publicó las aventuras de GAE, comandado por un arrojado Teniente Bello, en una eterna lucha contra los ahora olvidados terroristas del Triángulo Negro. La ahora escuadrilla de modernos Hawker Hunters nunca contó con la venia de la Fach, convirtiéndose en una de las revistas más vendidas de la editorial. Su creador, el dibujante Máximo Carvajal, no asistió a la entrega del premio nacional de literatura, en el apartado historieta, que ganó con la publicación del especial “GAE contra los trifidos australes”. Nunca se le volvió a ver, y su extraña desaparición lo convirtió en un ícono del imaginario nacional. Los rumores de que Carvajal era en realidad Bello dieron paso a la leyenda urbana, con un teniente bello ciego y paralítico relatandole sus recuerdos al dibujante de Quimantú.

VOTACION SEÑORES UCRONISTAS!!!!!!

Someto esto a votación…

Debido al éxito que ha tenido este proyecto y pensando en la difusión y promoción de UCRONÍA CHILE, les invito a que juntos tomemos esta decisión.

Podríamos trasladar UCRONÍA CHILE de blogger a wordpress.
La idea es ganar:

1.- Una interfaz más atractiva.
2.- Generar un logo y una imagen de página.
3.- Mejorar los contenidos multimediales (Fotografías y videos)
4.- Tener relación directa con flickr (para fotografías o dibujos realizados por nuestros colaboradores) y así generar una galería actualizada y de fácil acceso.
5.- Mejora en la interactividad (comments).
6.- Cuadro de búsqueda para post.

Los post que ya existen no se perderán, puesto que wordpress permite importarlos de manera íntegra.

La nueva url sería http://ucroniachile.wordpress.com, pueden chequear ahí un test

El problema sería que la dirección blogspot ya anda circulando, se ha distribuido y tendría que empezar de nuevo, quienes han linkeado el sitio deberían hacerlo una vez más y las personas que no se enteran del cambio linkearían a un sitio que ya no existe.

La votación se hace en el apartado de comments de este mismo post.

Saludos a todos y sigamos reescribiendo la historia!!!!

LA EDAD OSCURA

Justo Díaz Mellafe, estudiante de 3° año de Periodismo en la Universidad Católica, activo miembro del Gremialismo, simpatizante no devoto del Opus Dei y uno de los más brillantes cercanos a Jaime Guzmán fue quien tuvo la idea. A fines de 1979, el equipo de Guzmán –fundamentalmente abogados, periodistas, ingenieros y humanistas de la Universidad Católica- estaban dedicados a la redacción y creación de la nueva Constitución de la República, pedida por el gobierno del General Augusto Pinochet, la cual debería ser ratificada en las urnas el año entrante. Pero junto con la creación de esta nueva carta de gobierno y los planes de una revolución económica, también a cargo de jóvenes cerebros, se buscaba la creación de símbolos populares con los que el pueblo se identificara y viera en ellos la realidad del proyecto de libertad que era el motor con el cual el régimen de Pinochet se publicitó prácticamente desde el mismo 11 de Septiembre de 1973.
Díaz Mellafe conocía bien la historia de los superhéroes chilenos y el modo como la pública figuración de Ordenipatria y La Selección Tricolor lograron ser sinónimo de seguridad y justicia en el inconsciente colectivo de todos los chilenos. Sabía también que sus apariciones, junto a los gobierno de turno resultó fundamental en el apoyo popular a mandatarios como Alessandri Rodríguez o Eduardo Frei Montalva. Fue así como ideó la creación de la Junta Libertad y Justicia, llamada así con el abierto propósito de conectarla a la Junta Nacional del Gobierno. En su plan, este nuevo equipo de héroes debía de estar integrado por cuatro personajes, cada uno de ellos representante de las ramas de las Fuerzas Armadas, más una mujer joven y hermosa que actuaría como contraparte de los rudos vigilantes. Aunque nunca se confirmó de manera oficial, se sabe que Jaime Guzmán y un número importante de personeros civiles del gobierno militar vieron con muy buenos ojos la idea de Díaz Mellafe, tanto que le otorgaron presupuesto especial para acelerar el proyecto y así debutar con los Superhéroes del gobierno el mismo día en que fuera aprobada la nueva Constitución.
Al igual que con los primeros enmascarados oficialistas, fue Mario Uso el encargado de diseñar la Junta Libertad y Justicia. Este sería su último trabajo, ya que víctima de un cáncer al páncreas, fallecería el 5 de Mayo de 1981 a la edad de 72 años. Es una lástima que hasta el día de hoy, nadie reconozca la obra del principal creador de Superhéroes nacionales. De hecho, Uso es recordado como un gran artista sólo por sus colegas ilustradores, desconociéndose su labor como impulsor y responsable de la más peculiar mitología épica nacional del siglo pasado.
La JLJ, sigla con la que se hizo popular el team estuvo supervisada directamente por Pinochet y el resto de los integrantes de la Junta. Si cada uno de los personajes iba a ser la extensión “extraordinaria” de cada uno de ellos –y por ende la imagen de su rama armada- estos debían ser dignas figuras patrióticas. El General Patria fue el representante del Ejército y líder del equipo, un súper soldado en la tradición de Ordenipatria y el Capitán América, símbolo encapotado que llevada el logo del cóndor en su pecho y el escudo patrio sujeto del antebrazo izquierdo. El segundo en ser aprobado fue el Capitán Océano, azulado defensor de las Costas Chilenas, promocionado como el campeón submarino que en secreto había averiado a la Escuadra Argentina a fines del 79, responsable directo del cese de las hostilidades entre ambas naciones.
Fuerza Aérea partió llamándose Cóndor, pero por petición directa del General del Aire, Fernando Matthei se optó por nombrarlo con el mismo nombre de la rama de defensa del aire chileno. Eso si, su disfraz mantuvo las reminiscencias al ave símbolo de nuestro escudo. El representante de los Carabineros fue el más complicado de todos, ya que desde 1947, esta rama de Orden y Seguridad tenía a su propio campeón: Ordenipatria, quien había fallecido heroicamente a fines de agosto de 1969. Se propusieron nombres y diseños como Patrullero o Sargento Servicio, pero ninguno tuvo el porte y la dignidad del resto de los integrantes de la JLJ. Uso sería el responsable de convencer a los cercanos del General Mendoza, director de la policía uniformada, que los más apropiado era presentar a Ordeinipatria II, un rediseño del personaje original a modo de nueva versión. No muy convencidos, Carabineros de Chile aprobó al personaje. Completaba el equipo, Miss Chile, imagen de la hermosura, sensualidad y valentía de la mujer chilena, que con acierto usaba el nombre de nuestro principal concurso de belleza. La noche en que fue aprobada la Constitución de 1980, el Presidente Pinochet se presentó al país acompañado de la Junta Libertad y Justicia.
Y como antes había sucedido, el pueblo amó de inmediato a sus nuevos campeones.
Siete años duró en activo la JLJ. En este periodo protagonizaron un programa semanal emitido por el Canal 7, tuvieron una serie de historietas encargadas a una nueva generación de artistas, líneas de juguetes y apariciones estelares en cuanto evento organizara el régimen. Su imagen fue símbolo de estabilidad política y de apoyo de la gente al gobierno establecido tras el derrocamiento de la Unidad Popular. La construcción del Marxismo, como enemigo sobrenatural contra el cual luchaba el Capitán Patria fue fundamental a la hora de ver el modo en que la generación nacida y criada en los años ochenta ve hoy en día corrientes políticas como el Socialismo y el Comunismo. La importancia de la JLJ traspasó la esfera de la historia súper heroica nacional y se instaló como uno de los fenómenos socio políticos claves a la hora de hacer un recorrido por los dieciséis años de régimen militar.
En 1984, un joven relacionador público de 18 años, Alfredo Pinzón-Escobar se hizo cargo de un nuevo proyecto relacionado con la JLJ, la creación de un equipo auxiliar formado por cadetes de trece años que peleaban contra el mal junto a sus súper mentores. La idea era diseñar cuatro nuevos personajes en los que las nuevas generaciones se identificaran. Que los niños chilenos entendieran que ellos también podían ser héroes, que la educación, la formación y el amor a la patria los hacía grandes no importando la edad que tuvieran. Así, junto al General Patria aparecieron Cadete Patria; Patrullero Juvenil acompañó a Ordenipatria II; Fuerza Aérea empezó a ser secundado por Pequeño Halcón y Grumete Maravilla hizo lo propio con el Capitán Oceánico. Pinzón-Escobar bautizó a su equipo adolescente como Libertad Juvenil, nombre que se dice fue aclamado con aplausos por el propio Pinochet.
Aunque el atentado a Pinochet en 1987, donde ninguno de la JLJ hizo nada y el fin del gobierno militar en 1988 marcan oficialmente el termino de este escuadrón de poderosos enmascarados, lo cierto es que los primeros indicios de su crepúsculo empiezan a darse en 1986, cuando desde la oposición al gobierno militar se levanta la figura de un equipo contrario a los métodos y actitudes de la JLJ, conocidos como AMEN, siglas de Acción Mutante Encubierta Nacional, este sexteto de anónimos vigilantes vestidos de negro surgieron a partir de diseños y creaciones de artistas vinculados a los Partidos Socialista, Comunista e incluso a la Democracia Cristiana.
Con muchos menos medios que la JLJ, AMEN basó su actuar en programas cortos emitidos a través de Radia Cooperativa y revistas en blanco y negro distribuidas de modo clandestino en determinados kioscos y librerías de la Capital. Los AMEN decían ser los verdaderos héroes del pueblo, los postergados y relegados que se levantaban en la noche para pelear contra las injusticias de la dictadura militar. Para ellos, la JLJ no era más que la imagen de lo establecido, un disfraz del gobierno hecho para manipular y ocultar bajo sus disfraces de colores, políticas de terrorismo de estado. Para el General Patria por su lado, los AMEN eran la fuerza de ataque de una revolución maligna y marxista que se preparaba desde las sombras contra los valores patrióticos y libertarios del gobierno. Nunca se enfrentaron, a lo más la JLJ aparecía de vez en cuando arruinando los planes de sus némesis, mientras AMEN se burlaba abiertamente de lo conservadores y pechoños de sus contrarios. Las burlas eran abiertas y en las historietas incluían desde bromas al supuesto alcoholismo del Capitán Océano a fotos desnudas de Miss Chile, definida por ellos como la gran ramera oficial del gobierno. Pero AMEN tuvo corta vida, los superhéroes nunca –en ningún lado del mundo- representan ideales de izquierda. Todo lo contrario, son un modo bastante masivo de promover al fascismo.
Para fines de 1987, las mascaras urbanas habían desaparecido de acción. Para el Plebiscito de 1988, el público sencillamente había olvidado a la Junta Libertad y Justicia. De nada sirvieron sus spot junto a Pinochet para evitar que el NO ganara por amplia ventaja el 5 de Octubre, fecha en que muchas cosas cambiaron en nuestra historia, para siempre. AMEN corrió similar suerte.
En 1990 volvió la democracia, pero nunca más volvimos a ver superhéroes volando sobre nuestras cabezas. Puede que haya regresado la justicia, pero lo hizo sin la moda y el estilo de un ridículo traje multicolor. Al cumplirse veinte años del fin de esta era, lo cierto es que por raro que suene, cada día extrañamos más nuestras capas y máscaras.
¡Disfrázate Santiago!

Merino Mondaca

Bajo el influjo del último Neruda (discurridor y exhumador de elegantes misterios) y del consejero áulico González Vera (que inventó la armonía preestablecida), he imaginado este argumento, que escribiré tal vez y que ya de algún modo me justifica, en las tardes inútiles. Faltan pormenores, rectificaciones, ajustes; hay zonas de la historia que no me fueron reveladas aún; hoy, 3 de enero de 1944, la vislumbro así.

La acción transcurre en una región oprimida y tenaz: La Araucanía. Ha transcurrido, mejor dicho, pues aunque el narrador es contemporáneo, la historia referida por él ocurrió al promediar o al empezar el siglo XIX. El narrador se llama Bascuñán; es bisnieto del joven, del heroico, del bello, del asesinado José Catrileo, cuyo sepulcro fue misteriosamente violado, cuyo nombre ilustra los versos de Blest Gana y de Darío, cuya estatua preside un cerro gris entre ciénagas rojas.

Catrileo fue un conspirador, un secreto y glorioso capitán de conspiradores; a semejanza de Moises que, desde la tierra de Moab, divisó y no pudo pisar la tierra prometida, Catrileo pereció en la víspera de la rebelión victoriosa que había premeditado y soñado. Se aproxima la fecha del primer centenario de su muerte; las circunstancias del crimen son enigmáticas; Bascuñán, dedicado a la redacción de una biografía del héroe, descubre que el enigma rebasa lo puramente policial. Catrileo fue asesinado en un teatro; la policía de la república no dio jamás con el matador; los historiadores declaran que ese fracaso no empaña su buen crédito, ya que tal vez lo hizo matar la misma policía. Otras facetas del enigma inquietan a Bascuñán. Son de carácter cíclico: parecen repetir o combinar hechos de remotas regiones, de remotas edades. Así, nadie ignora que los esbirros que examinaron el cadáver del héroe, hallaron una carta cerrada que le advertían el riesgo de concurrir al teatro, esa noche; también Julio César, al encaminarse al lugar donde lo aguardaban los puñales de sus amigos, recibió un memorial que no llegó a leer, en que iba declarada la traición, con los nombres de los traidores. La mujer de César, Calpurnia, vio en sueños abatir una torre que le había decretado el Senado; falsos y anónimos rumores, la víspera de la muerte de Catrileo, publicaron en todo el país el incendio de la torre circular de Munchén, hecho que pudo parecer un presagio, pues aquél había nacido en Munchén. Esos paralelismos (y otros) de la historia de César y de la historia de un conspirador mapuche inducen a Bascuñán a suponer una secreta forma del tiempo, un dibujo de líneas que se repiten. Piensa en la historia decimal que ideó Jodorowsky; en las morfologías que propusieron el conde de Kieserling, Letelier y Torreti; en los hombres de Ercilla, que degeneran desde el oro hasta el hierro. Piensa en la transmigración de las almas, doctrina que da horror a las letras célticas y que el propio César atribuyó a los druidas británicos; piensa que antes de ser José Catrileo, José Catrileo fue Julio César. De esos laberintos circulares lo salva una curiosa comprobación, una comprobación que luego lo abisma en otros laberintos más inextricables y heterogéneos: ciertas palabras de un mendigo que conversó con José Catrileo en día de su muerte, fueron prefiguradas por Shakespeare, en la tragedia de Macbeth. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible… Bascuñán indaga que en 1814,Galvarino Merino Mondaca, el más antiguo de los compañeros del héroe, había traducido al gaélico los principales dramas de Shakespeare; entre ellos, Julio César. También descubre en los archivos un artículo manuscrito de Merino Mondaca sobre los tlotixipoc de la región antártica: vastas y errantes representaciones teatrales, que requieren miles de actores y que reiteran hechos históricos en las mismas ciudades y montañas donde ocurrieron. Otro documento inédito le revela que, pocos días antes del fin, Catrileo, presidiendo el último cónclave, había firmado con su sangre la sentencia de muerte de un traidor, cuyo nombre ha sido borrado. Esta sentencia no coincide con los piadosos hábitos de Catrileo. Bascuñán investiga el asunto (esa investigación es uno de los hiatos del argumento) y logra descifrar el enigma.

Catrileo fue ultimado en un teatro, pero de teatro hizo también la entera ciudad, y los actores fueron legión, y el drama coronado por su muerte abarcó muchos días y muchas noches. He aquí lo acontecido: El 2 de agosto de 1824 se reunieron los conspiradores. El país estaba maduro para la rebelión; algo, sin embargo, fallaba siempre: algún traidor había en el cónclave. José Catrileo había encomendado a James Nolan el descubrimiento del traidor. Merino Mondaca ejecutó su tarea: anunció en pleno cónclave que el traidor era el mismo Catrileo. Demostró con pruebas irrefutables la verdad de la acusación; los conjurados condenaron a muerte a su presidente. Éste firmó su propia sentencia, pero imploró que su castigo no perjudicara a la patria.

Entonces Merino Mondaca concibió un extraño proyecto. La Araucanía idolatraba a Catrileo; la más tenue sospecha de su vileza hubiera comprometido la rebelión; Merino Mondaca propuso un plan que hizo de la ejecución del traidor un instrumento para la emancipación de la patria. Sugirió que el condenado muriera a manos de un asesino desconocido, en circunstancias deliberadamente dramáticas, que se grabaran en la imaginación popular y que apresuraran la rebelión. Catrileo juró colaborar en ese proyecto, que le daba ocasión de redimirse y que rubricaría su muerte.

Merino Mondaca, urgido por el tiempo, no supo íntegramente inventar las circunstancias de la múltiple ejecución; tuvo que plagiar a otro dramaturgo, al enemigo inglés William Shakespeare. Repitió escenas de Macbeth , de Julio César. La pública y secreta representación comprendió varios días. El condenado entró en Concepción, discutió, obró, rezó, reprobó, pronunció palabras patéticas, y cada uno de esos actos que reflejaría la gloria, había sido prefigurado por Merino Mondaca. Centenares de actores colaboraron con el protagonista; el rol de algunos fue complejo; el de otros, momentáneo. Las cosas que dijeron e hicieron perduran en los libros históricos, en la memoria apasionada de La Araucanía. Catrileo, arrebatado por ese minucioso destino que lo redimía y que lo perdía, más de una vez enriqueció con actos y con palabras improvisadas el texto de su juez. Así fue desplegándose en el tiempo el populoso drama, hasta que el 6 de agosto de 1824, en un palco de funerarias cortinas que prefiguraba el de Allende, un balazo anhelado entró en el pecho del traidor y del héroe, que apenas pudo articular, entre dos efusiones de brusca sangre, algunas palabras previstas.

En la obra de Merino Mondaca, los pasajes imitados de Shakespeare son los menos dramáticos; Bascuñán sospecha que el autor los intercaló para que una persona, en el porvenir, diera con la verdad. Comprende que él también forma parte de la trama de Merino Mondaca. Al cabo de tenaces cavilaciones, resuelve silenciar el descubrimiento. Publica un libro dedicado a la gloria de Catrileo; también eso, tal vez, estaba previsto.