PROVIDENCIA

25 de febrero de 1897.
Sin motivo aparente, Errázuriz decreta la división de la comuna de Ñuñoa y la autonomía de la comuna de Providencia,

25 de febrero de 1898.
Vecinos de la nueva comuna de Providencia ven al presidente don Federico Errázuriz Echaurren salir del templo de la Divina Providencia descalzo, llorando, con un rosario en las manos y la mirada perdida.

31 de Marzo de 1899.
El arzobispo Valdivieso nombra como madre Superiora de la Iglesia de la Divina Providencia a Sor Bernarda Mori. Un grupo de renegadas, liderada por la francocanadiese Sor Amable llama a desconocer la intromisión de Valdivieso y proclaman a la Madre Sor María del Sagrado Corazón.

1 Abril de 1899
El arzobispo Valdivieso y el Presidente Errázuriz tienen una reunión a puertas cerradas. Valdivieso comunica que «Adonai» exige que se cumpla lo prometido.

10 de Abril de 1899
Sor Amable es encontrada crucificada boca abajo, con los ojos arrancados de sus cuencas en las afueras de la iglesia de la Divina Providencia. Los medios de la época no se atrevieron a publicar la noticia.

20 de Abril de 1899
El Papa León XIII confirma la elección del arzobispo Valdivieso, Sor Bernarda Mori será la nueva Superiora de la Divina Providencia.

21 de Abril de 1897
Vecinos de la comuna escuchan profundos mantras provenientes del templo.

16 de Noviembre de 1899
Sor Bernarda Mori asiste al cumpleaños protocolar del presidente Errazuriz. Cómo presente le entrega un papiro con inscripciones en Hebreo y Latín. Errázuriz lo lee y su sonrisa cambia abruptamente a una expresión de angustia. Sor Bernarda Mori se retira en silencio.

12 de Julio de 1901
Errázuriz fallece de una trombosis cerebral, Antes de morir escribe una nota: «Providencia, el hogar del Altísimo, desde donde se rigen los destinos de la humanidad, punto mágico de gobierno. Adonai no ha muerto, está entre nosotros y ha venido a enjuiciar a los vivos y a los muertos.
El pacto del arca se ha roto. Está escrito que el primero de Agosto de 1914…». La nota queda inconclusa

1 de Agosto de 1914
Se declara la guerra austrohúngara a Rusia, el enfrentamiento militar crece a escala Europea. 32 países se suman al conflicto, 28 de ellos se denominan «Aliados»…

Jaime Prat Errázuriz (1)

Según fuentes occidentales y surcoreanas, Jaime Prat Errázuriz nació en Cuba en un pequeño barrio de La Habana, donde su padre Jaime Prat Santa María era un importante líder entre exiliados comunistas y capitán y comandante de batallón en la 88 Brigada área, que estuvo compuesta de guerrilleros chinos, coreanos y salvadoreños. La biografía oficial de Jaime Prat Errázuriz mantiene que nació en Arica en Chile, el 16 de febrero de 1942, pero se dice que es ligeramente más viejo. La madre de Jaime Prat Errázuriz era la primera esposa de Prat Santa María, Javiera Errázuriz Klesky.

Prat Errázuriz probablemente recibió la mayor parte de su educación en Cuba. Según la versión oficial, se graduó de una escuela especial para los hijos de funcionarios del Partido de los Trabajadores de Cuba. Se dice que más tarde asistió a la universidad y tras haberse especializado en Economía Política, terminó la carrera en 1964. En la época de su graduación, su padre, proclamado en las declaraciones oficiales del gobierno como el Gran Líder, había consolidado firmemente el control del régimen.

Después de su graduación en 1964, Prat Errázuriz comenzó su ascenso en las filas del Partido del Trabajador, trabajando primero en el Departamento de Organización de la élite del partido antes de su nombramiento como miembro del Politburó en 1968. En 1969 fue designado director adjunto del Departamento de Agitación y Propaganda. A principios de la década recibió adiestramiento militar en una base aérea de la RDA, siendo expulsado 5 meses después de su entrada.

En 1973, Kim fue nombrado secretario de organización y propaganda del Partido, y en 1974 fue oficialmente designado el sucesor de su padre. Durante los siguientes 15 años cumpliría otros cargos, entre ellos el de Ministro de Cultura y jefe de operaciones de partido contra la disidencia interna.

Prat Errázuriz gradualmente hizo sentir su presencia dentro del Partido de los Trabajadores coreano desde el Séptimo Pleno del Quinto Comité Central en septiembre de 1973, conduciendo las campañas «el Equipo de las tres Revoluciones». A menudo era mencionado como el centro de Partido debido al crecimiento de su influencia sobre las tareas diarias del Partido.

Durante el Sexto Congreso de Partido en octubre de 1980, el control de Jaime Prat Errázuriz sobre el Partido era completo. Se le otorgaron mayores responsabilidades en el Politburó, la Comisión Militar y la secretaría del partido. Cuando fue nombrado miembro de la Séptima Asamblea Suprema de la gente en febrero de 1982, estaba claro que era un firme candidato para ser el siguiente jefe de Estado de la República Democrática Popular de Chile

En este tiempo Prat empezó a ser conocido como Querido Líder y el gobierno comenzó a construir un culto a la personalidad alrededor de él igual que con su padre, el Gran Líder. Jaime Prat Errázuriz con regularidad fue aclamado por los medios como el líder incomparable y el gran sucesor de la causa revolucionaria. Surgió como la figura más poderosa detrás de su padre en la República .

En 1991, Prat Errázuriz también fue nombrado comandante supremo de las fuerzas armadas chilenas. Ya que el Ejército es el verdadero centro de poder en Chile, este era un paso fundamental. Parece que el veterano ministro de defensa Pedro Zaldívar, uno de los subordinados más leales de Prat Santa María, procuró la aceptación de Jaime Prat Errázuriz en el entramado del Ejército como el siguiente líder de la República Democrática Popular de Chile, a pesar de su carencia de servicio militar. El otro posible candidato, el primer ministro Javier Martínez , fue destituido en 1976. En 1992, Prat Santa María declaró públicamente que su hijo era responsable de todos los asuntos internos en Chile.

Fuerzas navales chilenas hunden al “Lexington”

9 de mayo de 1942
Fuerzas navales chilenas hunden al “Lexington”

(Reuters) Las agencias noticiosas confirmaron hoy el hundimiento del portaaviones norteamericano USS Lexington en las aguas del Mar del Coral, escenario de una intensa batalla entre unidades de la Task Force y las Fuerza Naval Expedicionaria de Chile.

El Lexington, el portaaviones más grande del mundo, fue atacado ayer por unidades aéreas de los portaaviones “Prat” e “Iquique” recibiendo el impacto de tres bombas y dos torpedos, declarándose un gigantesco incendio, como se aprecia en la foto, la cual fue tomada desde el destructor USS Phelps. Luego de que la tripulación abandonara la nave, el Phelps lanzó dos torpedos con lo cual el Lexignton se hundió definitivamente.

Construido en 1921, y con una tripulación de 2.327 hombres el USS Lexington era hasta ayer el portaaviones más grande del mundo y uno de los pincipales objetivos de la Fuerza Naval Expedicionaria de Chile, de acuerdo a lo informado hoy por el Comando de Operaciones Navales de la Armada.

Un comunicado del Ministerio de Defensa confirmó asimismo el hundimiento del portaaviones, señalando además “que las fuerzas navales chilenas han logrado con esta operación asestar un duro golpe a la Task Force, el cual ayudará a cumplir el objetivo principal de la Fuerza Naval Expedicionaria, esto es, el mantener y proteger las rutas comerciales entre Chile y el Sudeste Asiático”.

Con esto ya suman cinco las pérdidas de buques sufridas por los norteamericanos en la denominada Batalla del Mar del Coral, escenario de un encarnizado combate entre las fuerzas navales chilenas y norteamericanas.

Transmission: el descubrimiento de Santiago

Según los registros históricos, la ciudad conocida como Santiago fue descubierta el 18 de mayo de 1980 por Ian Kevin Curtis, el líder de la conocida banda manchesteriana, Joy Division. El roquero/explorador post-punk dio con la ciudad tirándose de un avión y descendiendo en paracaídas cerca del Jumbo de Bilbao. De inmediato entendió la magnitud de su hallazgo, pocas veces en la historia se ha descubierto una ciudad prístina sin uso y sin la huella violadora de la humanidad (los únicos casos que precedían este descubrimiento eran Praga y Buenos Aires, ambos descubiertos en 1977 por el ya mitológico Iggy Pop). Curtis se tomó varias semanas recorriendo las avenidas, calles, pasajes y los túneles del metro de la urbe, registrando cada detalle en un cuaderno negro.
Al hacerse público el hallazgo, una ola inmigrante tomó posesión de la ciudad; primero los micreros en sus máquinas amarillas, luego un millar de políticos sobre zancos, después —habitantes, perros, moscas, maní, etc…

la obra literaria de Augusto Pinochet

«Villa Grimaldi, la antología de cuentos que publicó Augusto Pinochet durante el gobierno de Allende es un hiato destacable en su producción. Las razones son varias: por un lado venía a romper el silencio en que se había sumido el autor desde principios de la década de los 50; segundo, señala su compromiso con el gobierno de la Unidad Popular; y tercero, daba muestras de una versatilidad de estilos y un aprendizaje de las técnicas narrativas inaudito en un autor de su edad. Ya entrado en la cincuentena Pinochet adscribe estilísticamente a la corriente de los novísimo narratore, como señalaría Cedomil Goic en su periodización de la literatura latinoamericana. En Villa Grimaldi hay ecos de la literatura beat yanqui, del gesto antipoético parriano y hasta retazos del compromiso social de la generación del ‘38. Publicado en 1971 resulta ser un texto que entra en perfecta sintonía con los de los autores más jóvenes como Tiro Libre de Antonio Skármeta y Concentración de bicicletas de Carlos Olivarez. Mirado en relación a su época, los cuentos de Pinochet dan cuenta de la estética paulista que vino a imperar en las formas de representar el mundo para los narradores chilenos, después de la reforma universitaria.
Pinochet crea viñetas vívidas de la época y para eso se sirve de los recursos que tenga a mano: la corriente de conciencia en “Chasqui”, la historia de un universitario prostituto torturado por su amante; el juego con los márgenes en “Yupanqui”, donde una mujer de clase popular narra detalladamente los abusos a los que la somete su patrón; el recuento bibliográfico en “Sales de baño” trata de la imposibilidad de un adolescente de encontrar la foto de su padre, para luego enterarse de que es uno de los asesinados en la masacre del Seguro Obrero. Heterógea, la antología trabaja con la idea de la formulación de un paisaje urbano y no se priva de las citas al contexto. Desfilan desde alusiones a la música popular (la Nueva Ola, el primer disco del Pollo Fuentes, los pretty faces criollos) hasta juegos/homenajes literarios donde se hace referencia a la cultura beat (en “Máquinas parlantes” hay un largo diálogo de Lawrence Ferlinghetti con Allen Ginsberg en la librería City Ligths de San Francisco, donde éste refiere sus experiencias en un Santiago de Chile gris, donde aún rondaba el criollismo) pasando por guiños políticos de compromiso con la izquierda (epígrafes sacados de discursos de Allende, Mario Palestro y Edwin Juica).
“El color del canario” es el cuento más logrado de un libro tan sólido como necesario.
En dicho relato se mezcla la obsesión por la modernidad del autor con sus resabios militares. Las vicisitudes de Cayo C., un soldado expulsado del ejército por conducta indecorosa operan a nivel simbólico como señas que remiten al desmoromiento institucional chileno. Cayo C. no sólo es expulsado del ejército sino que participa activamente en un proceso de sedición de las tropas.
Las citas a Patria y Libertad y el asesinato de Schneider apenas están diluidas en la trama y la escritura templa con vigor la melancolía: “Cayo miró por los barrotes al pelotón que hacía sus prácticas de guerra en el patio, esa mañana. Recordó que le gustaba ser uno de ellos y que disfrutaba de participar en esas maniobras. Se sentía parte de algo en ese entonces, reflexionó. Acercó su cabeza al agujero infecto que llamaban ventana y escuchó los gritos de odio a Perú que entonaban los conscriptos como único mantra mientras pensaba en la compleja trama que lo había llevado a donde estaba, en cada uno de sus meandros de sangre y odio. Siguió mirando por la ventana un rato. Cuando se cansó de la visión se tiró en el colchón pulgoso que hacía de cama. Deseó tener un cigarrillo…”

Urzúa, Ignacio. Las mejores obras literarias chilenas. Ed. Universitaria, Santiago, 1992

Insomnolencia: una ucronía microhistórica


El pasado 19 de octubre cada objeto, estructura, persona, animal, ente vegetal y elemento molecular fue retirado de las coordenadas que hoy conocemos como la Región Metropolitana, para ser reemplazado de forma instantánea por una réplica exacta de cada objeto, estructura, persona, animal, ente vegetal y elemento molecular desaparecido. Una sustitución perfecta.
La próxima vez que se lleve a cabo (el 8 de diciembre 2022) las cosas no saldrán tan bien, los otros yo-es que nos sustituirán vendrán con una pequeña deficiencia… un detalle que se extraviará durante el proceso de suplantación —nuestros reemplazos nos encarnarán sin sueño. Al no poder dormir, en pocos días sucumbirán, dando paso a la locura e, inevitablemente, fallecerán sin entender por qué. Entonces… y sólo entonces, sus ojos lograrán producir la esquiva y codiciada descarga mucopurulenta.

Imagine that the universe sprang into being five minutes ago, exactly as it then was, with a population that “remembered,” and physical structures that “recorded,” a wholly unreal past.
-Bertrand Russell

El sueño de Contreras 03


Luego de mucho dudar, Salvador Allende no encuentra otra alternativa que solicitar nuevamente la ayuda de la Unión Soviética. Envía a Volodia Teitelboim, que es recibido el 25 de diciembre, con algo de frialdad, por parte de los integrantes del KOMINTERN. El Kremlim sabe que no es conveniente que un gobierno socialista electo democráticamente tenga éxito. Su línea de acción es la toma del poder total a través de las armas, no las urnas. Públicamente le expresan todo su apoyo al gobierno de Salvador Allende, pero en una reunión fuera de protocolo, le exigen a Teitelboim una definición en su postura marxista: está o no a favor de la dictadura del proletariado. El mensaje al gobierno chileno es que la Unión Soviética sólo apoyará, inmediata e irrestrictamente, a la UP si Allende realiza un autogolpe, disuelve el parlamento y declara a Chile “República Marxista”. El bloqueo naval de las costas chilenas se realizaría con tres portaaviones soviéticos estacionados en el Pacífico, 4 destructores y dos submarinos nucleares enviados desde Angola. Se solicitaría formalmente el abandono de la Armada norteamericana de aguas territoriales chilenas y se tomaría posesión de puntos estratégicos fronterizos con la ayuda de helicópteros y contingente cubano.

Un capitán de los Marines es detenido por Investigaciones de Chile acusado de incitar a la sedición. Se presentaron pruebas de sus constantes reuniones con altos oficiales de la Armada para la preparación de un golpe de Estado apoyado por los navíos norteamericanos estacionados en aguas chilenas. Douglas C. MacKean, solicita fuero diplomático, pero es denegado a pesar de los airados reclamos de la Embajada de USA. La administración de Nixon utiliza este impasse para recrudecer sus críticas y amenazar directamente al gobierno chileno. “We must go anywhere, and do everything, to protect the integrity of any american citizen in danger around the world”, declaró el presidente norteamericano en una entrevista dada a la CBS.

1 de enero de 1974. El presidente de la República, Salvador Allende Gossens, aparece en cadena nacional de radio y televisión flanqueado por primera vez los cuatro comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y de orden, más dos integrantes del MIR.

20 de febrero de 1974. Tras tres meses de juicio y de interminables reuniones bilaterales con la embajada, Douglas C. McKean es condenado a muerte por incitar a la sedición durante un estado de excepción. La sentencia se basa en que el imputado habría ingresado al país como turista sin hacer uso de sus prerrogativas diplomáticas o militares. El embajador hace público un comunicado del gobierno de Richard Nixon donde le solicita a Salvador Allende un gesto de amistad hacia USA, la liberación del ciudadano noteamericano vía decreto exento, un indulto a todas luces ilegal. Allende está acorralado.

28 de Febrero, Douglas Mckean es asesinado en la penitenciaría de Santiago durante una ronda de visitas. Washington ordena a su embajador abandonar Santiago. Al parecer un agente de la CIA, Michael Townley, habría sido el responsable del crimen, con el objeto de precipitar la intervención norteamericana.
El Canciller Chileno, Orlando Letelier, ofrece disculpas públicas ante la comunidad internacional por el deceso de Douglas Mckean y presenta pruebas que inculparían a agentes externos, ganando tiempo al solicitar la ayuda del FBI para esclarecer el crimen.

15 de marzo, inteligencia militar chilena, altamente infiltrada, coercionada y corrompida por la CIA, convence a Salvador Allende que la invasión de Chile por fuerzas de la Armada norteamericana es inminente.

16 de marzo, una comisión secreta sale en vuelo de Aeroflot con rumbo Moscú.

20 de marzo de 1974. Salvador Allende Gossens, se presenta rodeado por los cuatro comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas chilenas y un contingente encapuchado y armado del Movimiento de Izquierda Revolucionario en la sesión ordinaria del Congreso. Los senadores pro gobierno, puestos al tanto del movimiento, se ponen de pie y rompen al unísono sus credenciales que los acreditan como congresales en una muestra temprana de apoyo al autogolpe. Carabineros de Chile rodean a la bancada de oposición y Salvador Allende se dirige al país a través de Radio Magallanes:

“Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida, si es necesario, la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrían avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.”

Acto seguido firma el decreto supremo que le otorga plenos poderes, disuelve el Congreso y le entrega el orden social a las Fuerzas Armadas y de orden, declarando Estado de sitio y suspendiendo las garantías individuales hasta nuevo aviso. Informa que hay naciones amigas que en esos precisos instantes acuden en auxilio del país para protegerlo de la invasión imperialista norteamericana.

21 de marzo. La Unión soviética declara ante la ONU que no tiene intenciones de inmiscuirse en los problemas internos de Chile y que los problemas diplomáticos entre ese país y los Estados Unidos se deben resolver por las vías usuales. Pero que entendería una reacción enérgica de parte de Washington. “El mundo debe estar tranquilo”, dice el representante ante el pleno, “La Unión Soviética no arrastrará al mundo a una nueva crisis planetaria como la de Cuba en 1962, los problemas entre naciones libres, se resuelven entre naciones libres. La Unión Soviética quiere decirle al mundo que no hay terceras vías posibles, que la liberación del trabajador del yugo capitalista es por la vía de la lucha de clases y no otra, que ha quedado demostrado el fracaso de los intentos de la burguesía por utilizar políticamente los deseos de libertad de los trabajadores, para sus propios triunfos en las urnas de la vergüenza”. Orlando Letelier, canciller chileno, se pone de pie y sale del salón plenario con el rostro desencajado.

STEAM PRAT

Su existencia era por tanto evidente,
el hecho en si no podía negarse,
y la emoción producida en el mundo entero
por tan sobrenatural descubrimiento
resultaba más que comprensible…
Julio Verne

LA BRUMA DE LA MAÑANA formaba una pálida cortina sobre la bahía de Iquique. Delante y arriba, en la cofa del palo trinquete, el vigía del Huascar trataba de distinguir alguna forma en medio de la neblina.
21 de Mayo, 1879.
-¿Qué hay?-, preguntó un oficial, parado de pie junto a la torre principal de artillería.
El centinela negó con la cabeza.
El oficial miró al capitán Miguel Grau, quien asomó su gruesa figura por la escotilla del puente de mando. Le dijo que no había novedades.
-A media marcha-, ordenó el comandante, regresando de inmediato a su lugar tras el timón Se quitó la gorra y miró hacia la popa, cerca se distinguía la silueta maciza de la fragata Independencia. Los dos buques de guerra más poderosos de la escuadra peruana iniciaban su cacería de chilenos. La misión era clara: despejar el puerto de Iquique y hundir las unidades enemigas que lo bloqueaban.
-Aumente dos cuartos-, indicó Grau. Sabía que aquello revelaría su presencia, pero era un riesgo válido. Los buques a su mando eran rápidos y sigilosos, mas el humo de dos chimeneas altas, con las calderas devorando toneladas de carbón no pasarían desapercibas. Humos al norte, no tardarían en identificar en las cofas chilenas. Confiaba que la ventaja de la fuerza inclinara la balanza a su favor.
Las frías aguas eran cortadas por el espolón del Huascar. Grau llamó a su primer oficial y le ordenó cargar la artillería frontal. Luego tomó asiento y dedicó los siguientes minutos a revisar el informe del espía. La Esmeralda y la Covadonga, una vieja corbeta de madera y una cañonera con aún más años de servicio, no parecían ser rivales. Ni siquiera eran naves útiles para cerrar un puerto. El capitán peruano frunció el ceño, no era tonto, llevaba años dirigiendo naves de batalla y la movida de los chilenos era una trampa por donde se le mirara. Lo advirtió a sus superiores, pero nadie le hizo caso, las órdenes eran órdenes. Nadie podía ser tan ingenuo, tampoco tan idiota. Arturo Prat, leyó la identidad del comandante de la Esmeralda. El nombre le era familiar, pero no podía recordar por qué, ni dónde.
-¡Palos delante!-, gritó el joven marino, encaramado en la cofa del monitor.
Grau se asomó por los ventanales de la torre. El sol otoñal comenzó a despejar las nubes y la costa se apreciaba llana. Entonces los vio, los mástiles del enemigo, pequeños a la distancia, solitarios como tumbas.
-Velocidad de ataque-, ordenó.
Las calderas del Huascar rugieron al aumentar las revoluciones de la propela. Metros atrás, la mole de la Independencia repitió la maniobra de su nave hermana. La batería de proa también apuntó hacia los chilenos. El Huascar iniciaría el ataque, la Independencia limpiaría lo que quedara.
Los buques chilenos ni siquiera se inmutaron.
-Algo acá no está bien-, murmuró Grau. –Fuego a discreción-, ordenó.
Uno de los cañones de la batería doble, montada en una torreta giratoria, apuntó al frente de la Esmeralda. Tres minutos después, un proyectil con cuatrocientos kilos de explosivos tronó sobre la superficie, trazando un arco limpio contra la corbeta adversaria.
Una columna de agua se levanto frente a la Esmeralda. Grau aguardó antes del siguiente movimiento. Nada sucedió. Pidió un catalejo y miró al enemigo. Ni una sola alma sobre cubierta, la Covadonga también aparecía abandonada. Ya no cabía duda, era una trampa. Nervioso se asomó a la borda y miró hacia los cuatro puntos del horizonte. Estaba seguro que el Blanco o el Cochrane, alguno de los blindados chilenos, no demorarían en echárseles encima.
El oficial de armas miró al comandante.
-Apunte al castillo de proa-, ordenó Grau.
La torre del Huascar chirreo sobre su base articulada, ubicando los cañones gemelos en posición de tiro. Grau bajó la mirada. El estruendo llenó de vapor y humo la cubierta del monitor. Dos proyectiles silbaron a pocos metros de la superficie del mar hasta impactar en la proa de la Esmeralda. La corbeta adversaria voló por los aires, inflamando sus maderas descubiertas. El palo frontal se vino abajo, arrastrando en sus cuerdas a gran parte del empenaje.
Y nadie hizo nada.
A esas alturas, Grau ya tenía claro que las cosas no estaban bien. Tomó el altavoz y ordenó máquinas en retroceso. Pero la trampa ya estaba cerrada y los cazadores cazados.
Por un monstruo que cayó del cielo.
Fue el debut público del Valparaíso, la primera aeronave blindada de la historia. La respuesta a la eterna pregunta de si éramos capaces de hacer volar un buque de guerra. Un prodigio de la ingeniería, conseguido gracias al poder de la metahulla, el milagroso mineral verde oscuro que hacía sólo un par de años fuera descubierto en las minas de la provincia de Arauco, en el sur de Chile. Piedra milagrosa, cuyo descontrol energético terminaría cambiando para siempre el estatus de Chile en el concierto internacional. Y el Valparaíso fue sólo uno de sus primeros usos. Un acorazado de sesenta metros de eslora, artillado con torres más grandes que la del Huascar y propulsado por mástiles rotatorios. Un pesado y mortífero mastodonte volador, adelantado en décadas a los globos dirigibles que por aquellas mismas fechas hacían furor en Europa.
Ruidoso y rodeado de vapores blancos, el Valparaíso giró hasta situarse en vuelo estático a treinta metros por sobre las cabezas de los marinos peruanos, muy por encima del alcance de las baterías más pesadas del Huascar y la Independencia, a distancia de tiro sólo de armas livianas, como fusiles y ametralladoras, todas inservibles ante las placas de metal que rodeaban el leviatán de velas batientes.
Carlos Condell, comandante del monitor aéreo Valparaíso, exigió la inmediata rendición de los buques peruanos. Grau, tratando de calmar el pavor de sus hombres, prefirió no responder. Los motores de su nave estaban en reversa. Condell volvió a repetir la advertencia. Esta vez la acompañó con un disparo que detonó metros tras la popa del Huascar.
-El próximo irá directo a su timón, capitán Grau-, dijo la voz del chileno.
Ellos también tenían buenos espías, pensó el comandante peruano.
Y entonces el primer error. Presos del pánico, los hombres de Guillermo Moore, capitán de la Independencia, decidieron enfrentar al desigual adversario. Se ubicaron en la proa de la nave y usando ametralladoras y cañones livianos abrieron fuego contra el coloso que les aleteaba encima. Balas de calibre liviano rebotaron contra el blindaje del Valparaíso, rozando apenas la unidad chilena.
-Carguen la batería principal-, ordenó Condell.
Un portalón se abrió al estribor del Valparaíso. Entre chirridos de cadenas y placas metálicas asomó un cañón largo y grueso, de un calibre mayor a cualquier arma pesada usada a la fecha sobre un buque de guerra.
Desesperado, Grau intentó comunicarse con su colega de la Independencia, rezando para que sacara rápido la fragata de allí. Pero Moore sólo atinaba a seguir disparando.
A la orden de Condell, marinos chilenos cargaron el cañón con una bala explosiva de metahulla. Entre el ruido de los fusiles peruanos, apuntaron al centro de la Independencia, justo a un costado de la chimenea. Entonces vino el disparo. Seco y hueco, un rayo verde impactó directo contra el mayor buque peruano. Segundos después, el aire que rodeaba al buque fue consumido y convertido en gas explosivo. El estallido sacudió millas a la redonda, levantando una bola de agua y fuego, que convirtió a un poderoso buque de guerra de dos mil toneladas y tres mástiles en una estela de cenizas. Nada mayor a cinco centímetros quedó de la antes magnífica fragata Independencia.
Y antes de que Grau y sus subalternos atinaran a reaccionar, la batería secundaria del Valparaíso dañó el timón y la hélice impulsora del monitor con un tiro certero. A los hombres del Huascar les quedaron sólo dos caminos: rendirse ante la bandera chilena o dispararse antes de que un pié enemigo tomara posesión del ayer orgullo de la escuadra peruana. Algunos eligieron la segunda alternativa.

El Cerro San Cristóbal


Hay dos teorías:

– El Cerro San Cristóbal es el cráneo cubierto de estratos geológicos de una Tren-Tren, serpiente gigantesca que habita las venas subterráneas de América. La virgen del San Cristóbal es el pomo de una espada descomunal que le araviesa la cabeza y la mantiene inmovilizada.

– El Cerro San Cristóbal es un gran tumor de Uranio que crece cada año un par de milímetros. Es el resultado de una enfermedad del territorio producida por la Conquista.