Tauzero Cómics

Extractos de una entrevista con Sergio A. Amira (Tauzero Cómics) para el portal de cómics Viñetas.cl.

VIÑETAS.CL: A cuatro años de la aparición del primer número de JUSTICIEROS, el título insignia de Tauzero Cómics, la industria del cómic chileno sigue gozando de una salud envidiable. TEMPONAUTAS, LA ÚLTIMA FRONTERA, JUAN SOLDADO, MITOS Y LEYENDAS y varios títulos más llegan mensualmente a las librerías de casi todo el país… un país en el que hace menos de una década era raro que un cómic sobreviviera a su primera entrega. ¡Y ahora TC prepara un especial número 50 de JUSTICIEROS! ¿Cuál creen ustedes que es la razón detrás de este éxito inusitado? ¿Hubiera sido posible sin el boom editorial de 2007-2008?
SERGIO AMIRA: Este éxito no es algo tan inusitado desde mi punto de vista sino que más bien es la lógica consecuencia que ha tenido una planificación larga y metódica que hemos venido realizando en Fobos y TauZero desde fines de la década pasada. Como he dicho en otras entrevistas, la revolución sólo podía llegar desde fuera cómo llegó Superman allá por 1933 para cambiar para siempre el mundo de las viñetas, primero, y luego el de la televisión, el cine, etc.
Esa revolución en Chile se llamó Ygdrasil que es mucho más que una novela, es una bomba de racimo cuyos efectos todavía se dejan sentir. La ciencia ficción, la fantasía, los cómics, los juegos de rol, todo lo que podemos englobar dentro de lo «friki» iba a paso de tortuga. Es como si Jorge [Baradit] a esta tortuga lenta pero persistente le hubiera propinado una patada que la propulsó casi a la velocidad de la luz. Sin el boom del 2007-08 creo que no se hubiesen incorporado a nuestras filas tantos notables autores «mainstream» como los que ahora tenemos y que incluso han trascendido nuestras fronteras. Franz Méndez, por ejemplo, comenzó guionizando Juan Soldado y ahora escribe 10000 Bullets tras ser escogido por el propio Brian Azzarello. Y ni hablar de KARMA POLICE, nominado a los Eisner y Harvey el año pasado.

VIÑETAS.CL: ¿Qué opinas sobre la decisión de la editorial Fobos de publicar directamente sus cómics en formato cbr para venta en discos? Dejando de lado el tema de la piratería, pues es sabido que no hay formato que la resista, ¿cuál es tu impresión, como veterano del mundo del cómic acostumbrado al papel impreso?

SERGIO AMIRA: Mi respuesta en este sentido es muy predecible: nada puede reemplazar al papel. Puede que Fobos intente llegar a un público masivo con el formato cbr, pero los lectores de cómics seguirán prefiriendo el formato impreso. Por lo demás, las ganancias hoy en día están en las licencias y el posicionamiento de los personajes más que en los cómics. Sabido es que los lectores de cómics son los mejores test-subjects con los que se puede contar, por lo tanto los cómics se han convertido en nuestro campo de prueba para saber que historias y que personajes pueden funcionar luego en series animadas, películas, action-figures y video-juegos.
Nuestra editorial ha percibido más ganancias por el buevo juego para consola de los Justicieros que todos los números de su título publicados a la fecha. ¿Tienes ideas de cuanto dinero le ha reportado a Jorge la venta de ‘juguetes para adultos’ Ygdrasil, ropa interior, muñecas inflables de Angélica y Mariana… A diferencia de Len Wein que no percibió un céntimo de las ganancias producidad por Wolverine los autores chilenos hemos podido salvaguardar los derechos de nuestros personajes sigueindo el ejemplo de Image y otras editoriales independientes. Te diría que si bien ahora somos una industria, funcionamos como indendientes. En TauZero los autores son los dueños de sus personajes e historias y es por eso que KARMA POLICE puede emigrar a la competencia. Es lo justo.
VIÑETAS.CL: Hace unos meses te preguntamos qué pensabas sobre el apodo que te habían puesto tus colegas (y la mayoría de los lectores), «el Kirkman chileno». Ahora, a raíz de la miniserie DIOSES, han empezado a hablar de ti como «el Morrison chileno». ¿Cuál es tu opinión? ¿No era precisamente Grant Morrison una de tus inspiraciones como guionista de cómics?
SERGIO AMIRA: Y cuando salga mi próxima novela gráfica van a decir que soy el Daniel Clowes chileno. La gente siempre va a querer compararte con alguien y eso está bien. Archiconocida es la frase atribuída erróneamente a Newton (en realidad es del teólogo y filósofo de Chartes), esa de «Un enano subido a los hombros de un gigante verá más lejos que el mismo gigante». Es como si la estatura se fuese reduciendo cada vez más pero la amplitud de visión aumentando. Morrison es un gigante sin duda, pero un enano que se paró sobre los hombros de William Burroughs y Borges. Tal vez alguien se instale a futuro sobre mi hombro, y espero que sea un enano ya que no podría soportar el peso de un gigante.
VIÑETAS.CL: Si bien los rumores siempre han estado ahí, desde la misma fundación de Fobos un año después de TC, lo cierto es que han empezado a cobrar fuerza estos últimos meses: ¿qué hay de cierto en la posibilidad de un crossover entre las compañías? ¿Te gusta la posibilidad?
SERGIO AMIRA: Conozco a Jorge desde hace mucho tiempo y le respeto y aprecio profundamente. Pero también es cierto que hemos discrepado en muchos aspectos y hemos tenido discuciones fuertes con mandadas a la chucha incluida. Pero hay dos puntos en lo que concordamos desde que nos conocimos: 1) El libro lo escribimos todos, 2) la promiscuidad creativa es buena.
Ahora bien, dicho esto, si llega a concretarse el crossover tendrá que ser algo a la altura del Wild Cats / Aliens de Warren Ellis o no se hará nada. Si el crossover no tiene ninguna repercusión en los universos y personajes de cada editorial, no será sino una artimaña para captar más lectores como pasó con Marvel vs. DC, lectores que 20 años después siguen quejándose porque Wolverine le ganó a Lobo. Si juntamos a Céfiro con Mariana, será para que tengan un hijo o uno mate al otro definitivamente y no para que juegen a las muñecas, de eso pueden estar seguros.
Algunas preguntas enviadas a nuestro correo por los foreros de Viñetas.cl:
dark_656: Sergio, soy un fanático de JUSTICIEROS, y he leído todos sus números (al menos todos los que tú has guionizado, o sea, 33). Mi personaje favorito es Huallipén, así que entenderás que esté enojado. No entiendo por qué tenías que matarlo al final de DIOSES, y de una manera tan horrible y humillante. ¿Va a regresar?
SERGIO AMIRA: Por supuesto que regresará, y la forma en que este regreso será posible se relaciona directamente con la manera en que fue asesinado. Te adelanto que en su ausencia surgiran cuatro personajes distintos alegando ser la reencarnación de Huallipén. El título de esta saga iba a llamare REINO DE LOS HUALLIPENES, pero nuestros abogados me aconsejaron no usar ese nombre por razones que están a la vista. No queremos otro condoro como el GIANT MAN THING de 1974.
avariel95: Sergio, en el segundo número de la miniserie DIOSES (JUSTICIEROS #42), Milodón se enfrenta a uno de los moais en pleno centro de Santiago. ¿Cómo es posible que Milodón haya llegado a Santiago desde Tierra del Fuego en el mismo tiempo en que el moai caminó desde Valparaíso a la capital? Porque en JUSTICIEROS #41 Milodón aparece hablando con Glaciar en el Palacio de Hielo.

SERGIO AMIRA: La respuesta es simple. El Milodón que habla con Glaciar es un clon hecho a partir de las muestras de tejido vendidas al British Museum en 1895. Algunas pistas han sido entregadas al respecto en anteriores números. Si te fijas en JUSTICIEROS #39 Milodón aparece bebiendo té con leche cuando el sólo bebe café negro y siempre ha dicho que odia el té por encontrarlo una infusión de maricas.
barneypink: El encapuchado que se hace llamar Manuel Rodríguez en LA ÚLTIMA FRONTERA #13, ¿es realmente el personaje histórico? ¿No sería un error de continuidad para TEMPONAUTAS?
SERGIO AMIRA: Es realmente Manuel Rodríguez histórico, y en este caso no hay discrepancias de continuidad con TEMPONAUTAS ya que este Rodríguez proviene de una realidad paralela.

fernanda: Hace varios años leí un cómic que se llamaba CORDILLERA MAN o algo así. En JUSTICIEROS #34, mientras El Minero discute con Aleación, hay varios superhéroes en segundo plano y estoy casi segura de que el Hombre Cordillera es uno de ellos. ¿Es cierto? ¿Hay intenciones de resucitar al personaje o incluirlo en la continuidad de JUSTICIEROS?

SERGIO AMIRA: Existía la intención, pero con el Hombre Cordillera tenemos un problema similar al de Gaiman y McFarlane con Miracle Man. Como no tenemos tiempo ni paciencia para largos y desgastadores procesos judiciales, se desechó la idea de incorporar al Hombre Cordillera a nuestra continuidad, hasta que los derechos sobre él hayan sido dilucidados del todo.
Imágenes de apoyo: Capitán Esteban Rogelio «Superpaco», Antonio Estay «Huáscar», viñeta del nº42 de Justicieros.

Fin del viaje

–¿Marlow? Marlow no era un marinero típico, lo definiría más como vagabundo que como marino. Entre nosotros era el único que «seguía el mar». Era alguien admirable. Desde que me asomé al abismo, entendí mejor el significado de su mirada, incapaz de ver la llama de la vela pero amplia como para abarcar el universo y penetrante como para meterse en los corazones que laten en las sombras. Después de su travesía por el río Congo en busca del señor Kurtz se marchó al fin del mundo, literalmente. A una maestranza junto al Estrecho de Magallanes. El inmenso complejo mecánico de una cuadra se llamaba Minerva y su personal de ingenieros, técnicos y profesionales tanto ingleses como chilenos, era de reconocida competencia. Debo decirle que este taller nada tenía que envidiarle a los mejores de Europa porque en sus pabellones se modelaban, reparaban y construían piezas difíciles y complicadas de los mecanismos de las naves regionales, nacionales y extranjeras. Allí se fundía hierro y bronce; se reparaban buques, máquinas y calderas; se aplicaba soldadura eléctrica y autógena. Se fabricaba las prensas para lana «Ferrier-Minerva», estanques de todos los tamaños, molinetes a vapor, bombas de alimentación, chimeneas y ventiladores de buques, volantes, poleas, émbolos…

–¿Y que hay de Marlow?
preguntó el agente de la Compañía, Silvester Fugellie.

–Descansos, machones, engranajes, ejes de transmisión, hélices –continúo el anciano ignorando a su interlocutor–. Ofrecía catalinas para molinetes, roldanas patente de guarnes, repuestos de prensas, aceites para máquinas marinas, cilindros, motores semi-diesel y de gas pobre, motores eléctricos, de automóviles Ford y de tractores y una cantidad surtida de implementos y accesorios de ingeniería naval. Aquel viejo taller era el orgullo de la industria magallánica, si señor. Y allí trabajaba Marlow y seguíamos sabiendo de él ya que de ese complejo se hablaba en los lugares más remotos del mundo, dónde jamás faltaba alguna embarcación que había recurrido a sus servicios, durante su tránsito por el Estrecho de Magallanes.

–¿Qué función cumplía Marlow allí?

–Era el administrador o algo por el estilo, Minerva como sabe era de la Compañía, prácticamente todo era de Leopoldo II por aquel entonces. Marlow no era más que otro Kurtz pero en una situación más cómoda por decirlo de alguna manera. Fue un hombre notable sin duda, en su voz había candor, convicción y rebeldía, la horrosa imagen de una verdad que apenas intuímos…, la más curiosa mezcla de odio y deseo. Cómo Kurtz él había dado el útlimo paso, traspasado el umbral…

El anciano hizo una pausa para recargar su pipa de tabaco negro, y continuó su relato:

–El mar es más fuerte, por supuesto, y no pasó mucho antes que Marlow se embarcara nuevamente en una fragata británica que para mala fortuna terminó encallando en el archipiélago Guayaneco, en las costas de la Patagonia Occidental. Alrededor, por un lado y por el otro los fuegos de la muerte bailaban a la noche; el agua, como óleos de una bruja ardía blanco, verde y azul… Meses más tarde, cuando fui a rescatar los restos de Marlow supe cómo había encontrado la muerte mi viejo amigo. Tras el naufragio él y unos pocos sobrevivientes, entre los cuales se encontraba el capitán Cheap y unos marineros de apellido Hamilton y Campbell, se vieron forzados a convivir con los salvajes de la zona, unos indígenas llamados aónikenk que como la mayoría de los patagones poseían un modo de vida cazador-recolector, durante los inviernos se encontraban en las zonas bajas y durante el verano ascendían a las mesetas centrales de la Patagonia o a la cordillera de los Andes. Las mujeres confeccionaban unas mantas llamadas quillangos de hermosas formas y coloridos de hasta doce pieles. Tras el contacto con el hombre blanco habían incorporado la costumbre de fumar tabaco y era frecuente verlos fumando con el uso de pipas de tubo corto, en un recipiente de madera. El caso es que el cacique de la tribu que albergaba a Marlow había ido con su mujer en la canoa a corta distancia de la costa, donde ella buscaba erizos, pero no habiéndoles ido con provecho, regresaban de bastante mal humor. Uno de los hijos de del cacique, de unos tres años de edad y a quien parecían querer mucho, al verlos se echó al agua para ir a encontrarlos: el padre puso una canasta de mariscos en manos del chico, pero, hallándolo éste muy pesada, la dejó caer: a esto, el padre saltó de la canoa y, cogiendo al niño por los brazos, lo estrelló con la mayor violencia contra las rocas. La pobre criaturita quedo sin movimiento y desangrándose, hasta que su madre fue a recogerlo; pero luego murió. La mujer parecía inconsolable, pero el bruto del padre no manifestó ningún pesar. Y es aquí dónde Marlow pareció perder lo poco de cordura que le quedaba y con un remo golpeó al cacique y siguió apaleándolo hasta matarlo mientras los salvajes lo miraban pasmado. El hijo mayor del cacique oyó los gritos y trató de detener a Marlow con una lanza que le atravesó los omóplatos. La gente huyó hacia el bosque temiendo represalias y los señores Hamilton y Campbell tomaron una canoa y huyeron de allí. Hasta mi llegada al parecer a nadie le importó mucho recuperar los restos de Marlow. Cuando di con sus huesos, la hierba crecía por entre sus costillas y era tan alta que tapaba los restos intactos. Ese ser sobrenatural no había sido tocado luego de morir. La aldea estaba abandonada, y las chozas se caían con los techos podridos. Evidentemente, había ocurrido una catástrofe. La gente aterrorizada, se internó en la selva y no regresó…

El anciano exhaló el humo de su tabaco y apagó la pipa. Fugellie se puso de pie muy calmado, desenfundó su pistola y dijo:

–No le creo una sola palabra. Marlow no murió, usted es Charlie Marlow.

El viejo marinero alzó la cabeza y observó una densa franja de nubes oscuras cubriendo el mar, la tranquila corriente que llevaba a los confines de la Tierra fluía bajo el cielo cubierto, parecía conducir directamente hacia el corazón de las inmensas tinieblas.

CHANNELING

Quiero ser de chocolate

Y que las chicas me abran como un haba de cacao

y liberen mi cuerpo de su metálica cáscara

mi cuerpo de cacao y manteca

de azúcar, almidón y fibra


Quiero ser de chocolate

y que las chicas no se sientan culpables

por lamer mi piel crujiente de azúcar fundida

y succionar mi erecto pene relleno de trufa con sabor a coñac

y chupar mis bombones blancos con sabor a coco

y dar pequeños mordiscos a mis pezones de frutos secos

y engullir mis ojos de almendras


Quiero ser de chocolate

y que las chicas

no escatimen mordiscos

y no contengan sus lenguas

y no piensen en esos «kilos de más»


Quiero ser engullido y canibalizado

quiero deslizarme por los esófagos de las chicas

y atravesar sus pechos

y quedarme un breve tiempo en sus estómagos

para luego seguir mi ruta intestinal convirtiéndome en detrito


Quiero que las chicas me expulsen de sus preciosos asteriscos marrones

que me defequen como materia marrón

como marrón es el chocolate


Quiero ser de caca

y que las chicas me beban de una copa



Nota: Poema de Rodrigo Lira canalizado por el vidente Danilo Presley tras observar en televisión un comercial de un desodorante para hombres

Nuevo Proyecto: Brevísima Historia de la Ciencia

brevisima historia de la cienciaComo es bien sabido por los lectores habituales de TauZero, no sólo estamos comprometidos con el activismo literario en género fantástico. También nos interesa, Y MUCHO, la divulgación científica.

Como ejemplo del compromiso anterior, hemos comenzado a desarrollar un proyecto que tiene como objetivo narrar la historia de la ciencia desde la perspectiva de una persona promedio, sin un acercamiento académico a las ciencias.

En palabras de su autor, Rodrigo Juri:

“Brevísima Historia de la Ciencia” está dirigida a toda persona interesada en la ciencia quien no quiere (o no necesita) una aproximación técnica. En particular, este trabajo está especialmente dedicado al alumno o alumna de la educación media chilena, intentando complementar los programas de estudio de las asignaturas científicas con una visión global de la ciencia que incluso integra una perspectiva histórica.

El proyecto está pensando para ser desarrollado por entregas y, haciendo eco de la cultura 2.0 que nos caracteriza en TauZero, queremos que todas las personas interesadas en aportar contenidos lo hagan. Para ello pueden dejar feedback en los comentarios al pie de cada capítulo o bien, si vuestros conocimientos son los adecuados para explicar tal o cual concepto o teoría, favor contactarse con nosotros. De seguro hay un espacio.

Y nada. Les invito a leer y opinar.

La Comuna de Kubrick

En marzo de 1974, harto de la vida ajetreada del espectáculo, Stanley Kubrick se retiró brevemente a la orilla sureña de Nuñoa. En julio leyó algo en un horóscopo y decidió que Dios le había encomendado la salvación de sus vecinos. El siguiente día compró suficientes tablas de pino para construir una pared que encerraba un perímetro de dieciséis cuadras. Pronto, de noche, se empezaron a escuchar cánticos y extraños zumbidos eléctricos salir del predio. Una mañana los vecinos (que no fueron incluidos en el culto) encontraron los restos de una cámara súper 8 cerca de la entrada de la comunidad Kubrickiana. El rollo estaba intacto. Uno, particularmente molesto por la llegada de Kubrick, mandó a revelar la cinta. Todos los vecinos “excluidos” se juntaron para ver la proyección. La cinta duró unos ocho minutos. Después de ver los créditos, todos salieron corriendo hacia la pared y, escalándola, comenzaron a canturrear las melodías del culto.
En octubre del mismo año, Stanley se aburrió de ser El Líder y mandó a derribar la pared. Ese jueves se largó del país para nunca regresar.
En ciertas cuadras aún quedan erguidas algunas tablas de pino como monolitos sacros. De vez en cuando, si uno se fija bien, se puede ver como se acercan devotos. Se aproximan cabizbajos, rozan la madera con los dedos y susurran algo indescifrable.

Apoquindo

El dibujante Christiano, cuya obra admiro, citó en su blog a este blog, particularmente a un relato que yo escribí. Retoma un hecho que, como muchos, pero no como todos, sigue ocurriendo en la eternidad: el tiroteo de la policía a miembros del movimiento Lautaro sobre una micro en Apoquindo, en 1993. Los lautaristas acababan de asaltar un banco y huían en una micro. Carabineros subió y disparó, transformando en colador a los lautaristas, al vehículo y a un par de civiles, porque la micro estaba llena de civiles que pedían a gritos que no dispararan. Horas más tarde Enrique Krauss, ministro del Interior, presentó su renuncia, pero el presidente Aylwin no la aceptó, y declaró que justificaba plenamente el actuar de carabineros.

No soy exacto en este relato. Para algunos cada palabra y cada declaración y cada impacto de bala está grabado a fuego en sus recuerdos. Para mí el asunto se desdibuja, porque a la vez que se inscribe en la eternidad de forma indeleble sus bordes tiemblan y se pierden. En mi anterior ucronía refería, al pasar, cómo una de las balas llevaba una información importante que viajaba de formas no tradicionales, se diría mágicas, desde una persona a otra a lo largo de los años. Como casi todos los relatos, incluso los fantásticos, éste no lo inventé. Tampoco lo observé, lo que también es usual. Me lo contó alguien. Un niño.

El lazo que nos unía es obvio, y duró sólo un par de meses. En ese tiempo lo vi unas tres veces, y hablamos a fondo sólo la última. Era un niño que el 2007 tenía once años y vivía en La Florida. Un pokemón, como se llegó a decir en Chile a los púberes de estos días. Confuso y ofuscado, enojón y tímido, pero también asustado. No soy bueno hablando con la gente, así que menos me sale hablar con los niños, pero encontramos un punto en común cuando me mostró sus dibujos. Cómics, me dijo. Tras comentar un par de títulos entendí que ni él ni yo habíamos leído mucho del género, pero que a ambos nos gustaba la idea: dibujos y textos, poesía verbal y poesía en trazos, películas congeladas en un ángulo imposible. No lo dijo así él, obvio. Lo pensé yo. Lo que él hizo fue, después de un rato, mostrarme los dibujos de la gran obra que tenía planeada.

«Es la aventura de un superhéroe», me dijo, y me lo mostró: un joven poco destacable con ojos japoneses. Pero junto al único y rayado dibujo del héroe estaban los villanos. Grandes, con hojas borroneadas completas para ellos solos, dibujados con grafitos gruesos y pintura y acuarela sobre un confuso bosquejo de lapiceras bic negros y azules. No soy artista plástico pero alcancé a darme cuenta de que no tenía mucha técnica. Y no soy psicólogo pero alcancé a darme cuenta de que había algo profundo y sórdido saliendo a través de esos dibujos. Y tengo las emociones un poco congeladas pero alcancé a notar que detrás de esos villanos deformes había algo pugnando por hablar, una historia de esas que no pueden contarse y que quedan en imágenes, en bocetos frustrantes, en citas falsas a otras personas.

El pokemón me comenzó a contar sobre cada uno de sus monstruos. La mayoría eran militares: mezcla de marine de película gringa y gordo chileno grosero y grasiento. Eran militares en rasgos como una insignia sobre una sombra de sangre, o una gorra con estrellas partida en trozos viscosos. Llevaban cuchillos largos como brazos, tenazas que «te dan electricidad y te matan», metralletas con varios cañones retorcidos, ratas grises con sonrisas pepsodent mordiendo manchas rosadas en las piernas de mujeres. Sí, ratas entre las piernas de mujeres. Pero también estaban los otros. «Son todos fantasmas», me dijo el niño. Los otros eran fantasmas blancos que no mataban con sus manos pero asustaban y te hacían perder el alma. Tenían heridas por todo el cuerpo de donde salían niñas que gritaban y le mordían el cuello a la gente, y cigarros encendidos saliéndoles de los ojos y algunos estrangulaban a otros con cosas rojas que, según me dijo el niño, eran banderas. Y todos ocupaban hojas y hojas de oscuridad, de confusión y de recuerdos, porque eran recuerdos, porque mi amiguito me explicaba la historia cerrando los ojos para recordar mejor.

La historia no tenía mucha forma, como ya dije. El no la tenía clara: se suponía que en algún momento, al final, llegaba su héroe (el que tenía un solo dibujo ocupando una pequeña hoja en blanco, perdida entre los croquis de los villanos) y los vencía y todo terminaba bien, pero él no tenía claro cómo iba a ser, y sólo sabía que sería al final de toda su historia. Y en la historia se demoraba en peripecias donde los villanos-fantasmas querían destruir la ciudad, salían de las alcantarillas y andaban por la calle a veces visibles y a veces invisibles, asustando a la gente y matando a algunas de ellas, haciendo que los perros se volvieran locos y mordieran a todo el mundo, transformando el vidrio de los ventanales en miel podrida y el agua de los baños en un líquido negro, y todos se estaban preparando para el gran asalto, el ataque final. Y esa batalla iba a ocurrir en un lugar llamado Apoquindo.

«Lo que quieren es matarlos a todos», me dijo el pokemón, y me explicaba que los villanos se iban a subir con sus armas a una micro en calle Apoquindo y que dispararían al mismo tiempo que todos los fantasmas que en ese instante estarían subidos a todas las micros y todos los trenes y todos los automóviles del país disparando y explotando. Había varias hojas donde había tratado de dibujar la batalla, pero estaban todas negras: al querer ir dibujando más cosas encima, «balas y más balas», se había transformado todo en una nube negra donde, muy pequeña, aparecía una manchita verde que era todo lo que quedaba de su héroe.

«Pero eso todavía no pasa», me dijo para terminar, «y tengo que hacer que pase y que el héroe los salve, pero todavía no se me ocurre cómo». Yo terminé de escucharlo, y tuve ganas de leer la historia completa, pero sabía que para eso simplemente tenía que ir a los diarios y a los archivos de prensa a buscar la historia de la balacera de Apoquindo. Y ahí supe que el niño no se había inventado la historia, y tanteé sólo un poco las noches de relatos que habían cavado un nido de balas y rencores en su cabeza. «¿Quién te inspiró?», le pregunté.

«Mi abuelo», me dijo. Apuntó al techo. Recuerden: La Florida, una de esas casas nuevas de tres pisos en barrios aspiracionales y pobres. «Mi abuelo estuvo en la micro y me contó que se escapó disfrazado para que no lo mataran.»

«¿Tu abuelo era una de los civiles en la micro?». No, hizo con la cabeza. «¿Era lautarista?» No. Igual que ustedes, yo no quise creerlo, pero entonces tuve que preguntar. «¿Tu abuelo era paco?»

Se quedó mirándome, pero al final volvió a hacer que no con la cabeza. «Mi abuelo era uno de los fantasmas», me respondió.

No quise decir nada. No quiero, ahora, mentirles. No recuero si se me erizaron los pelos o alguna de esas reacciones físicas que en los relato se utilizan como recurso para hablar del miedo. No tuve miedo, porque aunque todo parezca tomar derroteros fantásticos, la realidad es la realidad y no el delirio. Y este país es un país ordenado y sin pesadillas, y no existen fantasmas grises y fantasmas negros avanzando cada día con nosotros en las calles susurrándonos los ecos del pasado de sangre y del futuro vacío y blanco, y es mentira que el destino de nuestro país y nuestro continente sea un baño de sangre, y que sea un destino que ya haya ocurrido. No tuve miedo: simplemente me quedé esperando que la hermana de mi amiguito artista subiera a buscarme al segundo piso porque nos teníamos que ir. Ojos verdes hermosos, pelo rubio sin ser de clase alta, sin haber tenido que pasar salvo por casualidad por avenida Apoquindo en la comuna de Las Condes. Carla, le dije, dime algo. Tu abuelo. ¿Tu abuelo es de derecha o de izquierda?

Ella usó esos magníficos ojos verdes para mirar a su hermanito con cara de enojo, para mirarme a mí con cara de hielo, y luego me respondió: «eso no importa, Medrano. En esta casa no hablamos de política.»

Debriefing 2


De: Coronel Ignacio Vera. Regimiento Reforzado Nº 3 «Yungay».
Para:
– S.E. Felipe Harboe. Presidente de la Republica.
– Comandante en Jefe Oscar Izurieta.
Fecha: 23/10/2009. Dia 17.
Tipo de Documento: 1-S(I)

//Evaluacion Tactica:
Rescate de S.E. Presidenta Michelle Bachelet fallido. NOTAS: Encontramos a la Presidenta en un avanzado estado de asimilacion. Fue exterminada de acuerdo a los procedimientos reglamentarios.
Supresion del nodo del SIC parcialmente exitosa. NOTAS: El nodo no ha podido ser destruido completamente. Detalles en la seccion de evaluacion estrategica.
Prueba de Emisores de Pulso exitosa. NOTAS: Los asimilados continuan luchando una vez activado el pulso. Detalles en el resumen de operacion.
Captura de especimen parcialmente exitosa. NOTAS: El especimen estuvo expuesto a un pulso, por lo que su utilidad puede estar comprometida.

Bajas: 12% de la fuerza operativa. 18% Material. 11% Heridos. 7 tanques Leopard 2A4 y 15 carros blindados MOWAG.
Bajas Enemigas: Desconocida. 600-750 estimada.

Resumen de la Operacion:
Estableciendo una base de operaciones en Tiltil y luego de reintegrar los remanentes del Regimiento de infanteria Nº6 «Buin» procedimos a un asalto frontal al Nodo Polpaico del sistema interconectado central ubicado 8 kilometros al sur. Para esto contamos con el apoyo de la FACH, el cual consistio en 5 aviones A-36 «Firefly» sacados de retiro en vista de la situacion.
Tras el bombardeo, envie a la columna blindada apoyada por cuatro compañias de infanteria de apoyo que establecieron combate a las 13:04. Las lluvias primaverales jugaron a nuestro favor permitiendonos localizar y destruir piquetes enemigos. Esto sugiere que CYBERSYN ocupa sistemas Infrarrojos de deteccion.
Estando a 2 kilometros de la estacion,a las 13:45 las lluvias cesaron y CYBERSYN contraataco enviando 3 grupos antitanques y una unidad previamente desconocida. El aspecto de esta unidad, provoco panico entre la infanteria, la cual rompio filas y dejo el campo libre para las unidades anti-tanques. (Adjunto video de la nueva unidad, bautizada por la tropa como «Tren-tren»(TT), al parecer por su tamaño.) Antes de ser destruido, un tanque logro dispararle al TT, debilitandolo.
Viendo como la moral caia rapidamente, ordene activar el Emisor. Si bien no desactivo a los asimilados como estaba previsto, la desorganizacion que provoco entre el enemigo, y la descordinacion en la unidad TT, permitio abrir una brecha hasta el nudo, con lo cual una seccion logro penetrar a la instalacion. La oposicion fue luego metodicamente eliminada. TT cayo muerta luego de 5 impactos de cohetes.
La seccion, comandada por el Sargento Primero Hector Melinao, era parte de la brigada de zapadores y contaba con material de demolicion y sistemas de monitoreo. La unidad se abrio paso por la instalacion sufriendo bajas. Se reorganizo el grupo en dos escuadras de 15 hombres cada una, las cuales siguieron adentrandose hasta el nucleo del sistema electrico, destruyendolo parcialmente a las 16:19.
Se deduce de la transmision que habian por lo menos dos unidades TT mas en estado de reposo.
Al retirarse del lugar, Melinao informo por radio de un asimilado con las caracteristicas fisicas de la Presidenta y espero por consejo.A las 17:23 ordene personalmente su exterminio. Una vez eliminado, se confirmo la identidad del asimilado como la de la Presidenta, mas alla de cualquier duda razonable. Se procedio al exterminio de una quincena de asimilados no-combatientes, los cuales no opusieron resistencia. Adjunto las grabaciones y video del suceso.
Las dos escuadras a cargo de Melinao se encontraron con las unidades remanentes de CYBERSYN en retirada. Sabiendo lo que les esperaba si eran capturados vivos, Melinao siguio combatiendo hasta quedar sin balas. Organizo una carga a la bayoneta despues de eso.
Encontramos un asimilado sobreviviente en el teatro de operaciones. Fue capturado por el cabo segundo Nicolas Avendaño.
A las 19:32 di por terminada la operacion, y replegue mis fuerzas hasta Tiltil, sin novedades hasta llegar a la locacion.

//Comentarios:

·Las Tren-tren (TT) no se comparan a nada que hayamos enfrentado antes Son de naturaleza mas organica que otros asimilados y estan «construidas» en base a varios asimilados. Son especialmente perturbadoras y solo por su tamaño una de ellas puede enfrentarse a una compañia. Estan advertido del contenido grafico del video.
· El emisor de pulso confirma la teoria de que CYBERSYN es una inteligencia colectiva o remota: Al eliminar los componentes de comunicacion electronicos, los asimilados expuestos no se adaptan a nuevas situaciones. De ser asi, los pulsos son nuestra principal arma.
· El especimen capturado respalda la teoria de la inteligencia remota de CYBERSYN:
Sigue apretando el disparador y recargando un arma que no posee.
· He ordenado un ascenso póstumo a Melinao al grado de Suboficial Mayor, asi como el de toda su sección en un grado.
· Una vez terminado el estado de sitio, presento formalmente mi renuncia al ejército.

//Evaluacion estratégica:

– Las operaciones de rescate siempre terminan con >75% de bajas, sin rescatar una sola persona capturada por CYBERSYN. Este tipo de operaciones debe cesar.
– Sugiero utilizar los dispositivos de pulso una vez que la intensidad del combate se estabiliza: Alcanza su maxima utilidad.
– Debemos aceptar la propuesta de la ONU de los bombardeos de saturacion en Santiago. Cualquier otra alternativa es imposible de realizar con las fuerzas actuales.
– La disminucion del suministro energetico a CYBERSYN parece disminuir su capacidad de produccion y asimilacion. Sugiero ocupar toda la division para atacar otro nodo.

Autor del texto: Lucas Rodillo vía Baradit

Pie Grande y el marciano

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Recientemente causó gran revuelo en Internet una de las imágenes captadas por Spirit, un robot que explora Marte desde 2004. La noticia, recogida por muchos medios de comunicación, es que esta imagen podría contener prueba de la existencia de vida en Marte. No vida a nivel celular sino que derechamente organismos humanoides. En concreto la imagen muestra una figura que, vista con un poco de imaginación, puede interpretarse como un organismo bípedo caminando por la superficie marciana. En realidad, seamos francos, requiere bastante imaginación, pero da igual. Llevando al límite estas interpretaciones, hay quienes han querido ver, ya bastante alicaído como mito terrestre, a un pariente de Pie Grande en esta foto.

El fenómeno de adscribir formas familiares a elementos aleatorios (las manchas de humedad, las nubes, la llama de una vela, las rocas en un paisaje desértico) es bien conocido y se llama pareidolia. Este fenómeno origina muchos comentarios sobre supuestas manifestaciones sobrenaturales, en que se han reportado rostros o escenas más complejas emergiendo, por ejemplo, en las paredes de un edificio antiguo. La posibilidad de obtener una imagen medianamente convincente aumenta mientras más imágenes se examinen, mientras más concesiones se hagan a la escala y color de la imagen, mientras más flexible seamos con su grado de detalle, entre muchos otros factores. Las imágenes enviadas por Spirit son varios miles, por lo cual no es sorprendente que en alguna nos hallemos con el ocasional marciano de mediana calidad. Eso a primera vista, claro, pero ahora que sabemos de la pareidolia, démosle una mirada más analítica a la imagen.

Como pasa a menudo con estas imágenes «paranormales» hay cosas clave que sus partidarios no informan al público. La primera es que esta foto es un pequeño detalle de una foto mucho mayor. Al examinar la foto completa vemos que ésta incluye parte del equipo de Spirit. Con esa referencia, resulta obvio que estamos hablando de algo que está a no más de un metro de la nave, ¡y que por tanto debe tener alrededor de 5 cm de alto! Ya eso me parece suficiente indicación de que se trata de una piedra, pero hay más: La cámara con que está equipada Spirit no es una cámara como las que usted compra en las tiendas de retail, con un boton que aprieta y obtiene una foto en color. Las cámaras para uso astronómico son monocromáticas, de modo que esa imagen en color es una fotocomposición de tres imágenes en blanco y negro. Veámoslo así: Spirit toma una foto con un filtro rojo, la guarda; luego toma una foto con un filtro verde, la guarda; finalmente toma una foto con un filtro azul, la guarda. Esas imágenes son combinadas en la Tierra para generar una imagen en color. El punto importante es que se toman tres fotos para obtener una, y el proceso de tomar tres fotos lleva tiempo. Si algo se estaba moviendo en ese paisaje, como sería el caso si un descuidado marciano de 5 cm hubiera decidido pasear cerca de nuestro robot, entonces se habría movido entre una foto y otra, y habríamos obtenido un retrato también movido, lo cual no ocurre.

Sub Aether – 006

Laskov despertó a una mañana de invierno como cualquier otra. La escasa luz grisácea se filtraba por las ventanas y desde su lecho pudo ver a Sánchez arrodillado junto al fuego, preparando café. Cerró los ojos y se confortó en el olor del desayuno.
Despertó de nuevo y pareció que nada había cambiado. La Penumbra hacía eso, la misma luz, o falta de ella, todo el día(o falta de él). Sánchez no estaba. Le había dejado una taza de café cerca del lecho, pero ya estaba fría La bebió de todas maneras, y luego se levantó. Caminó alrededor de la habitación, estirándose, y orinó desde el pequeño balcón, suponiendo que a nadie le importaba.
Volvió a acostarse y cuando pestañeó Sánchez había vuelto y cocinaba la cena. Una lata de porotos, como en Sonora. Sánchez lo miró preocupado, le preguntó si estaba bien. Laskov asintió en silencio, mientras se sentaba. Revisó entre sus cosas, y le tendió su pocillo para que se lo llenara. Comieron en silencio, lenta, melancólicamente. Laskov no quería preguntar, no quería pensar en eso, hasta que el silencio se volvió incómodo. Sánchez lo rompió:
“No se que mierda son”
Silencio.
“Alejandro, ¿me escuchas?”
Silencio. La penumbra dio paso a la oscuridad. El fuego crepitó omnipresente. Laskov comenzó a respirar más fuerte.
“No vendrán esta noche, no por un par de semanas más.”
Laskov solo lo miró, fijamente.
“Lo sé porque lo he contado. Cada 14 o 16 días. Siempre de noche.”
“¿Desde cuando?” Ronco. La garganta agarrotada por la inactividad, y los gritos reprimidos.
“Desde que sucedió. Esto” Sánchez hizo un gesto que parecía indicar el mundo. Desde la Penumbra, quería decir.
“¿Y por qué? ¿Por qué a Viña, por qué acá?”
“No lo se. ¿No los habías visto antes?”
Silencio, de nuevo. Laskov recordó noches de viaje, resplandores, destellos lejanos, fosforescencias. Quizá su mente estaba inventando todo. Nunca durmió en una ciudad, les tenía miedo. Nunca entró en ellas de noche.
“Creo que nos buscan a nosotros”, dijo Sánchez con cautela, atento a la reacción del otro.
“¿A nosotros?” Frío, distante. Si lo veía científicamente no era tan terrible.
“Sobrevivientes. Gente viva.”
“Gente.”
“Ya se llevaron todo lo demás, los cadáveres. Y si quisieran llevarse algo más ya lo habrían hecho. Claramente buscan algo, y no se que más podría ser.”
“Tiene sentido. ¿Sabías que vendrían anoche?”
“Lo olvidé, con tu llegada y todo eso. Tampoco era seguro. Podría haber sido hoy, o dos noches atrás.”
La conversación se volvió metódica, científica, lejana. Laskov había aprendido a no sufrir sus miedos más de lo necesario. No valía la pena, afrontarlos cuando no estaban ahí. Conversaron un rato más, evitando siempre hablar directamente de ellos, de las patas. Venían desde el mar, o seo creía Sánchez. Llevaban luz con ellos y no había mucho más que decir. Laskov dio la charla por concluida, dijo buenas noches y se durmió de inmediato. Soñó que dormía en la playa, pero se veía a si mismo dormir. El rumor de patas arrastrándose contra la arena lo llenaba de pánico, pero era un miedo latente, que no se desbordaba. Pasaba una eternidad tendido en la arena, siempre a punto de colapsar. Luego todo se iba a negro. Despertó, aliviado, cuando un rayo de sol le llegó desde la ventana, calentándole el rostro. Feliz, trató de sentarse en su lecho y entonces despertó de verdad.
Ese día se levantó temprano. Sánchez lo llevó al Marga-Marga donde pudo bañarse y lavar sus cosas. “No bebas del Estero” fue el único comentario. Hundido hasta los muslos en el flujo del río, desnudo salvo por su máscara de gas, se preguntó de donde vendría el agua. No había visto lluvia en meses, pero no se había alejado de la costa. ¿Quizá en las montañas? El estero corría con mucha más fuerza de lo que recordaba, otro signo de como la naturaleza se comía a la ciudad.
Salió y se secó con algo que parecía una frazada. Recogió su ropa empapada y, envuelto en la manta, caminó de vuelta hacia el Palacio. Cuando llegó Sánchez se ocupaba en otro de sus fogones, este a un costado del edificio, y le hizo señas para que se acercara.
“Seca tu ropa acá” le dijo a través de su mascarilla. “Es la única manera de que seque bien.” Tosió un poco, caía mucho polvo esa mañana. Laskov recordó algo y luego de dejar su ropa tendida subió rápidamente a la habitación. Cuando bajó traía consigo otra máscara como la que llevaba puesta.
“Ten”, se la pasó a Sánchez. “La andaba trayendo por si las moscas”.
Sánchez se puso la máscara y se quedaron mirando un rato, sabiendo que era chistoso pero no exactamente por qué. Luego siguieron con sus asuntos, papá Marciano e hijo Marciano, ahora una familia feliz. Laskov dio un paseo alrededor de la manzana. Cuando ya no podía verlo su amigo, se dio el lujo de caminar desnudo por las calles. Fue en dirección hacia el mar hasta que le pareció escuchar ladridos en la lejanía, y pensó que mejor daba la vuelta. Era lo mismo: casas derruidas, el ocasional esqueleto, y hasta algo que podría haber sido un auto, años ha.
Se vistió para almorzar mientras Sánchez cocinaba otra lata de porotos. Iba a terminar odiando los porotos, aunque Sánchez opinaba lo contrario. Cada día sabían mejor. Luego se sirvieron café, que caliente sabía mucho mejor.
“¿Has explorado?” Laskov inició la sobremesa.
“Solo lo necesario. Busqué comida hasta sentirme aprovisionado. También fui al Hospital. Ahí encontré las mascarillas, y me hice un botiquín.”
“¿Y el resto? ¿Los cerros?”
“No. Tengo lo que necesito. Tenemos, quiero decir.”
“Pueden haber más sobrevivientes.”
Sánchez se encogió de hombros. “Bien por ellos”.
“¿Ese es tu plan entonces? ¿Vivir aquí hasta que se te acabe la comida y morir de hambre? ¿Y si no se acaba morir de viejo?”
“Si. Es el mismo plan que tuve siempre. El mismo plan que tenían todos. No voy a complicarme más de la cuenta solo porque al mundo se le ocurrió acabar.”
“Pero no se ha acabado. Estoy yo, estás tu. Puede haber otros, otras…”
“¿Que estás pensando?”
“Mujeres, tienen que quedar mujeres…”
Aquí Sánchez rió fuertemente. «Esta noche duermes afuera, malandrín»
«¡No!» Laskov sintió el enojo subir por su pecho, se calmó. «No es eso. Necesitamos mujeres, al menos una mujer»
«¿Para qué?»
Laskov hizo una pausa dramática y miró a su alrededor. A las casas hechas pedazos, a las enredaderas que lo cubrían todo.
«¿Como que para qué? ¿Para que más? Hay que ponerle fin a todo esto.» Un exagerado gesto con el brazo. «Hay que ponerse serio de una vez, y empezar a repoblar esta ciudad de mierda».

Premio Nacional de Literatura

Ya casi no viene gente, y lo entiendo. La primera vez esto estaba lleno, más de diez mil personas. Mucho más. Neruda descendió sobre la plaza, el poncho ondeando al viento. Huidobro apareció de la nada, severo, seco e impecable bajo la lluvia. Se dijeron algo sin mirarse, pero se ha olvidado. Nadie recuerda las palabras. Sólo los golpes.

Pelearon durante una hora. Murieron más de tres mil personas. Sobreviví escondido en una grieta en la fachada de La Moneda, causada por un buen golpe de Pablo. Escuché las explosiones acurrucado junto a una anciana, respirando polvo, mirando el cielo. Ese combate lo ganó Neruda. Nadie encontró nunca el cadáver de Huidobro.
Han pasado más de 50 años, y ha habido algunos combates interesantes, sin duda. El del 69 fue sangriento y absurdo, divertido, intenso. Un verdadero anticombate, mi favorito después del del 45.
Desde entonces, de mal en peor. Zurita ganó el premio en el 2000, pero su pelea dejó sin virgen al Cerro San Cristóbal. Sólo murieron 37 personas. De Lafourcade no se ha vuelto a saber nada.
Luego Volodia… aburrido. Un viejo de cuarenta metros y dos mil toneladas de peso. Ni siquiera los rayos de neutrinos de Bolaño y las garras de antimateria de Varas pudieron con él.
Yo estoy viejo, muy viejo, y mi memoria falla. He seguido viniendo todas las veces, pero no es como antes. Sólo yo y unos cuantos niños grabándolo todo con sus teléfonos, esperando a que alguien muera o algo se derrumbe mientras los postulantes se pelean por el premio.
Dicen que está hecho de estrellas.

Fotografía: Vicente Huidobro se estrella contra la fachada del palacio de gobierno tras un puñetazo especialmente certero de Pablo Neruda. El Mercurio, 1945.