El Dr. Frei Bolivar, presentando su última invención al Capitán General Don Augusto Pinochet: el Robot Centinela Mark I que promete acabar de una vez por todas con la amenaza mutante en Chile.
“Extraños dragones salían a pastar a medianoche en las cercanías de Copiapó. Tenían dos cabezas, una de águila y otra de león; sus cuerpos estaban rodeados de resplandecientes conchas, tan fuerte como el hierro”.
Manuscrito anónimo de la Compañía de Jesús, Portugal, siglo XVIII.
La galería que tienes ante ti es larga y conduce hacia el oeste: síguela. Puedes descansar en el camino y tomar algunas provisiones. Más adelante, el corredor se desvía hacia el norte y comienza a estrecharse. Encontrarás un diminuto arco excavado en la piedra y debes agacharte para atravesarlo. Al otro lado del arco te detienes un momento y observas alrededor. Te hallas en una vasta caverna, cuyo fondo se pierde en las penumbras. La caverna se halla parcialmente iluminada por la luz del sol que penetra por una abertura del techo. No parece existir ninguna otra salida. Cuando estás explorando la cueva con ayuda de tu linterna, oyes un rugido. Un débil fulgor oscila en la oscuridad. De pronto, de las profundidades de la caverna, emerge un chorro de fuego doble que está a punto de alcanzarte y que chamusca el musgo que crece en la muralla. Te arrojas al suelo y, al levantar la vista, descubres a un enorme DRAGÓN que surge furibundo de las tinieblas. La cabeza de águila te observa con ojos depredadores mientras la de león vuelve a rugir. De las fosas nasales de ambas bestias surgen volutas de humo. Las escamas de su piel dura como el hierro refulgen con un brillo metálico. El dragón mide unos 15 metros de largo. ¿Cómo piensas luchar con él?
¿Sacarás la espada y te dispondrás a atacarle? Pasa al 142
¿Tratarás de recordar algún otro modo de ataque? Pasa al 174
Esta fotocomposición resume el desarrollo del eclipse lunar que tuvo lugar la noche del 20/21 de febrero de 2008, desde que la Luna ingresa en la zona de umbra (abajo a la derecha) hasta que ya casi ha entrado completamente en ella (arriba a la izquierda). Cuando la Luna ingresa del todo a la zona de umbra tenemos lo que se llama un «eclipse total», el que se caracteriza por la coloración rojiza que toma la Luna. Esa tonalidad es propia de la zona de umbra (es luz del rojizo atardecer terrestre, que viaja al espacio), por lo cual ya se encuentra presente en esta foto. No obstante, la abundante luz blanca reflejada en las áreas de la Luna que se hallan fuera de la umbra impide apreciar claramente tal coloración, la que se hace evidente sólo cuando el eclipse alcanza la totalidad.
La imagen en la zona superior derecha de la foto es una toma de la Luna con zoom digital de 24X, con objeto de mostrar el grado de detalle que era posible observar a simple vista, y que es difícil destacar en las fotocomposiciones.
Imágenes tomadas en Antofagasta con una cámara digital Panasonic DMC-LZ3.
México: El 19 de septiembre de 1985 a las 07:19 hrs, un sismo de intensidad máxima del grado 8.1 en la escala de Richter se sintió en la zona centro de México.
Chile: El 3 de Marzo de 1985 a las 19:47 hrs, un sismo de intensidad máxima del grado 7,7 en la escala de Richter se sintió entre la II y la IX regiones del país.
México: La zona más afectada fue El Distrito Federal.
Chile: La zona más afectada fue San Antonio (V Región).México: Los daños materiales se calcularon en 4.000 millones de dólares.
Chile: Los daños se avaluaron en 1.046 millones de dólares.
México: El recuento final de víctimas arrojó el saldo de 35 mil muertos (aunque hay fuentes que aseguran que la cifra rebasó los 40 mil).
Chile: El recuento final de víctimas arrojó el saldo de 177 muertos.
Chile: Los muertos se levantaron de entre los escombros exhibiendo conductas antropófagas.
…entonces yo le dije entonces así como que pasaba que no fuera maraca si la había llevado hasta la casa a la weona y ¿sabe lo que me dijo? Me dijo voy a ser más maraca contigo que todas las pendejas que te hay comío en tu vida y yo al principio pensé que me estaba dando la cortá pero después se quitó el jetra y andaba con un colalés loco que no me dejó cuero ni pa cerrar los ojos, un colalés y nada más, la culiá tenía el medio culo y las tetas perfectas. Yo no cacho como chucha hizo pa empelotarse a dentro de la wea mientras la llevaba, me dejó pa dentro aunque más que pa dentro me lo tiró bien pa fuera casi me la monto ahí mismo pero la loca sabía lo que hacía se notaba que sabía lo que hacía porque flotó hasta la manga y la abrió con las puras patas, así abierta de patas apretando los botones y yo weon nunca me había sentido más aweonado tratando de sacarme el traje no me encontraba el cierre después se me enredó en la tula la wea, que ya la tenía toda dura, fue un desastre y la loca puro se reía y se reía y se reía y harta calentura que me daba. Se tapaba las tetas con las manos y me miraba nomás hasta que me logré empelotar y abrió la escotilla y entonces entramos y yo me fui directo al arnés quería puro metérsela y estaba seguro que me iba a ir cortao en cualquier momento si la weona no se dejaba de calentar la sopa, pero ella igual siguió demorando la custión prendiendo lucecitas y wea, unas cagás que parecen velas pero no queman obvio, y después puso un olor raro. Y lo que más me calentó, estem, me enojó, digo, porque de calentarme lo que más me calentó fue su culo, weno la wea es que lo que más me enojó fue que cuando ya estaba lista se puso a flotar delante del arnés y me preguntó si me gustaba su peinado, y se puso a hablar de la wea y me explicó que eso solo se podía hacer en las estaciones y en los satélites porque en los taplanes la gravedad que tira el pelo pabajo y yo la miré y recién ahí me fijé que la weona tenía la tremenda cagá en la cabeza. Cacha, recién ahí porque le había estado puro mirando las gomas toda la noche po, que me iba a fijar en lo que tenía arriba. Igual era mortal pero na que ver en ese momento si no me interesaba su pelito, o sea, no el de esa parte cachai, y la loca dale que dale con el peinado y yo como weón diciéndole que si que la raja y igual no era tan difícil pq de verdad era cuática la wea pero si yo fuera mejor pa moverme en cero G me la hubiera culiado ahí mismo y le cagaba todo su peinado. Suerte que soy negado pa flotar porque sino ahora estaría en la cana. La wea es que entonces cuando ya estaba terminando de hablar de su pelo como que me mira así de arriba a abajo con cara de agárrate cabro y se pasa las manos por las tetas y ahí no sabe lo que me pasa, me voy cortado ahí mismo, rico, largo, pal pico de cortado y la primera weá que pensé fue cagué por la chucha. Pero no, la mina, puta es que era más rica que la chucha, yo creo que estaba acostumbrada a que le pasara esa wea, sabe lo que hizo, se comió una burbuja. ¡Se la comió culiao! Se pasó la lengua por el labio y se me puso al tiro dura de nuevo. Ahí por fin se acurrucó en el arnés y le dimos duro y parejo. Yo cacho que lo hizo a propósito porque sino yo no duraba nada. Y era maraca, las hacía todas, si trabajaba en eso, pero a mi no me cobró nada no se por qué, andaría caliente no más. Es que todas poncean conmigo, no se por qué. Es la magia nomás, Aaaaah.
/*risas/*
Cuando terminamos agarré mi tranbo y me fui de vuelta a la estación. Y eso, no se, eso es el ponceo po, no se que más querís que te diga. No es una filosofía de vida, no se pa que andan diciendo weas, son weas que inventan los feos. Uno se viste así porque le gusta, y poncea porque le gusta también. Los peinados no se, yo me hice este peinado porque es el que se hacía mi Taita, pero a él le quedaba mejor creo yo, tengo la naríz muy grandotota por el lado de mi vieja. Pero ya me acostumbré a la wea, además que resiste las salidas y las reentradas, y no tengo que andarmelo engelando todo el tiempo. No se si la wea sea por los peinados, aunque me gusta su teoría. Nos quedamos en el espacio pa poder tener peinados más webeados, cuática la wea. Igual yo bajo caleta, en Centauri, en Betelgeuse, en todas las weas. Una chana en cada puerto usted sabe. Nah no no crea si estas weas uno las dice pa impresionar a los cabros, tengo mis piernas por ahí pero tampoco soy tan weon, si no cualquiera tiene su Tranbo pa manejar, la wea de licencia me costó 4 años sacarla, si el computador no lo hace todo. No dejan que cualquier aweonao se suba a estas cosas. Y eso que yo la saqué rápido, la licencia. Si, a la Tierra si he ido. Si, si pasé por ahí, era cuática la wea. Tengo un primo que trabaja en una mina de cobre en el Sur, de esas nuevas que abrieron porque el del norte se les acabó, el weón me invitó a un carrete EN la mina y compadre se me tiraban todas las locas, era la cagá, yo era como un heroe una wea así, me sentí un colono marciano, te juro, todas querían poncear conmigo, pero los brocas se enojaron, hasta mi primo me agarró bronca y no se que chucha le pasa que sacó unas juntas medias nazi, los maracos estos pelados y me hablaron que la patria y la dignidad y yo no se que tanto le daban si yo ni siquiera soy chileno por la chucha, todo porque se me para el pelo. Entonces un socio que andaba por ahí, un viejo rancio pasao a pisco pero se notaba que era culto el caballero, el administrador creo que era, les dijo que pararan de webear, que si no fuera por la gente como yo nadie conocería su cagá de país y nadie hablaría su wea de idioma, que nos fuimos al espacio porque nos miraban a huevo y nos dedicamos a ser felices y no hacerle daño a nadie, a culiar entre las estrellas y pintarnos la cara de colores y pasar piola porque en el espacio todos son raros y todos son alien y nadie tiene prejuicios hueones. Y así, a cacha limpia poblamos el cosmos. Le juro, así lo dijo él, y los pelaos culiaos calladitos se quedaron, además que era el jefe. Yo no se si la wea será tan así o no pero en el momento me sonó re inteligente y ahí me callé que no soy chileno y le dije que si nomás que si, que gracias, que en nombre de mi welo y mi taita que le agradecíamos y él me dijo una wea de la revindición histórica. ¿De donde? No estoy seguro, pero parece que Dinamarca. Sipo, si, si por eso soy rusio. No, en la colonia de Andrómeda, el Taita de mi Taita. Pero mi vieja ya no se sabe, del espacio no más, aunque ella dice que más que nada Mexicana. Ni cagando en la Tierra, mucho hueonaje. Me dijeron que la flaca esta de la estación, cacha que ni me acuerdo como se llama, puta, me dijeron que tenía guatita. No se cachai, no se de quien chucha sea, pero como que me estoy haciendo a la idea que sea mío, y no sería tan penca, hasta como que sería pulento. Si, ahí le cuento como me fue. Gracias a usted no más, cuando quiera, ya vamos a llegar, bájese con cuidado, revísese bien el casco, chao, si, chao…
Caja negra del Pleiades V
transcripción del registro auricular Septiembre-Octubre 2104
fragmento
La noche del 6 de junio de 1994, los tripulantes del mercante peruano Abtao vieron aparecer un cazabombardero de la FACH sobre sus cabezas y posarse aparatosamente sobre la cubierta de su barco. El piloto, a punto de quedarse sin combustible, realizó una maniobra desesperada y consiguió atravesar el Sea Harrier sobre unos contenedores y una vieja furgoneta. La escena duró apenas 30 segundos y entró en la Historia como el primer aterrizaje de un caza militar sobre un buque civil en alta mar. En las horas siguientes, el avión sería trasladado a El Callao y retenido por la tripulación durante varios días.
Cuando vieron salir al piloto, los marineros del Abtao no daban crédito a lo que acababa de suceder. Maquieira comprobó que todo estaba en orden y se presentó a la tripulación. Sin embargo, el capitán, que tenía que cumplir con sus horarios, ordenó afianzar el caza a la cubierta y continuar rumbo a El Callao, adonde se dirigía con su carga.
En los siguientes minutos, la noticia de que uno de sus cazas se hallaba en la cubierta de un carguero civil llegó hasta el Almirante Latorre y su capitán, el Almirante Salvador Irribarra (figura clave en la victoria chilena en la guerra de los 3 días de 1979) comenzó a emitir señales de radio con la intención de desviar al Abtao hacia Valparaiso. Pero el capitán peruano respondió no sentirse intimidado por el portaaviones chileno por lo que seguiría su curso. Unas horas después la noticia llegó a los medios de comunicación y la tensión fue creciendo por momentos.
Tres días después, el mediodía del jueves 9 de junio, el Abtao entró en el puerto de El Callao ante la presencia de centenares de curiosos, con el Sea Harrier atado en su cubierta. A lo largo de los siguientes días el Canciller Allende comenzó las gestiones por parte del Gobierno Chileno para recuperar el cazabombardero comprometiéndose a recompensar a la tripulación del Abatao por los riesgos sufridos. De hecho, aunque la maniobra de Maquieira fue considerada heroica, supuso un auténtico peligro para los marineros peruanos: un sobrepeso sobre la cubierta podía haber alterado los centros de gravedad y haber enviado el barco a pique, por no hablar de los daños que podía haber producido el calor de los motores.
Al cabo de varios días, la situación comenzó a ser muy incómoda para la tripulación, que llegó a amenazar con encadenarse al avión (desarrollado a partir del Hawker Siddeley Harrier) como única garantía de que se cumpliera el compromiso de pago. De hecho, ante la falta de noticias, aseguraron que no permitirían el desembarco del avión hasta que no se les garantizara una compensación.
Finalmente y tras el compromiso personal de la Presidenta Marín de cancelar el monto estipulado, la autoridad portuaria ordenó el desembarco del avión bajo la amenaza de utilizar la fuerza. El día 20 de julio, a las 16:40 horas, una grúa de la compañía auxiliar del puerto sacó el Sea Harrier del Abtao y lo depositó sobre la cubierta del crucero chileno Prat .
Según publicaron algunos medios, como el diario La República, la tripulación llegó a recibir unos 3,6 millones de nuevos soles de la época como premio por el rescate. Luego de su surrealista hazaña, el piloto chileno Maquieira declaró que abandonaría la Fuerza Aérea para dedicarse a la poesía.
–¿Y, cómo te fue en el examen? –pregunta Lucía a Sergio a la salida del aula en la Academia Ucrónica.
–No sé, como de costumbre con este viejo de mierda no sé –responde él mientras busca su cajetilla de cigarros y le ofrece uno a su amiga–. Las preguntas escritas las contesté bien, creo, pero las de selección múltiple no tengo idea.
–Es maricón este viejo –replica Lucía aspirando el cigarro–. Pone unas alternativas tramposas, y lo que más odio son sus «sólo a, sólo a y b, sólo a, b, y c»
–Sí, y sus «todas la anteriores» o «ninguna de las anteriores».
–Ya me habían dicho que el 70% de los alumnos de Verdugo se echan el ramo. Oh no, ahí viene ese saco de weas de Navarro….
Lucía y Sergio intentaron hacerse los weones, pero era demasiado tarde. Navarro corría tras ellos.
–¿Y cómo les fue? –preguntó cuando finalmente consignó darles caza. Ambos se encogieron de hombros.
–Así de mal, eh. Lo que es yo si me saco menos de un 4.0 esta vez iré a quejarme con el rector.
Lucía y Sergio temblaron ante la mención de Jonás Baradit, bisnieto del venerado fundador de la Academia. Muy pocos se habían entrevistado con el decano en la torre de ladrillos a la vista ubicada en una oscura esquina de la Academia. Se decía que esa torre antiguamente había albergado al reloj más grande del mundo (según The New General Encyclopedia, 1939) ubicado en la estación en donde se erigiera el primer riel del ferrocarril que conectó Santiago con Valparaíso. Lucía había ascendido una vez por la escalerilla interior de madera que daba acceso a la oficina del decano, pero tras escuchar unos horrendos gritos e invocaciones huyó despavorida. Desde el interior podía escucharse como el decano gritaba enloquecido: ÏÄ! ÏÄ! ORTEGA FHTAGN! PH’NGLUI MGLW’NAF BISAMA R’LYEH WGAH–NAGL FHTAGN! ÏÄ–R’LYEH! WILSON FHTAGN! ÏÄ!
–¿Y de que te vai a quejar? –preguntó Sergio.
–De la metodología de evaluación de Verdugo, estuve revisando los reglamentos. Se supone que cada ítem debe ir acompañado de cinco opciones de respuesta, que incluyen cuatro distractores y una respuesta correcta. Verdugo nos pone tres distractores más de lo recomendado y una sola respuesta correcta. Además que los distractores deben ser coherentes con el problema planteado, es decir, no ser demasiado alejados de la solución, pero tampoco demasiados próximos como para no poder resolver el problema. ¿Qué pregunta les pareció más difícil?
–La de José Miguel Carrera –dijeron ambos al unísono.
–Sí –replicó Navarro acariciando su barbilla–. La pregunta decía algo así como «José Miguel Carrera fue fusilado ocho veces pero sólo en una ocasión estuvo a punto de morir la verdadera muerte, esta ocasión fue…», luego enumeraba 8 lugares y fechas. Según lo que yo estudié a Carrera lo fusilaron en todas esas ocasiones, por lo que los distractores son obscenamente próximos. Esta pregunta deberían descontarla del puntaje total, aunque sea una de las pocas que estoy seguro contesté bien.
–¿Y cómo estás tan seguro de haberla respondido bien si era tan difícil? –preguntó incrédula Lucía.
–Pues porque yo a diferencia de ustedes he recurrido a otros materiales de estudios fuera de la bibliografía que entrega Verdugo y en un viejo libro leí sobre la ocasión en que, tras fusilar a Carrera con balas de plata en Mendoza, le cortaron la cabeza para posteriormente entregar su cuerpo a la Caridad, pero la cabeza se perdió ya que se la había robado un tal Álvarez. Cuando se tuvo noticias que Carrera de nuevo estaba haciendo de las suyas se llevó a efecto la exhumación del cadáver comprobando que el ataúd estaba vacío. Álvarez había reunido la cabeza con el cuerpo y Carrera volvió a la no–vida. Esta vez fue por lo tanto cuando estuvo más cerca de la verdadera muerte.
–Todo lo que tiene que ver con las antiguas familias aristocráticas de Santiago es pura incertidumbre –afirmó Sergio–. Todos ellos eran vampiros, o lycanes, o dampires o alguna clase de híbrido. Menos mal que los patriotas los exterminaron a todos durante la Gran Purga.
–A todos menos a Carrera –observó Navarro–, que se marchó a Inglaterra dónde se le perdió la pista.
–¿Crees que aún viva? –preguntó Lucía.
–Es posible –dijo Navarro–. Podría haber regresado a Chile, podría ser cualquiera…
–Incluso el decano Baradit –interrumpió Sergio.
–O el profesor Juan Verdugo –dijo Lucía.
Los tres estudiantes de la Academia Ucrónica rieron ante esta última sugerencia y decidieron dirigir sus pasos a la cafetería.
Verdugo los observaba atentamente entre las sombras.

Nuestro contertulio y amigo Jorge Baradit ha publicado un relato en el suplemento La Cultura Domingo (LCD). Hay que señalar, necesariamente, que desde hace varios años que no se publicaban cuentos en LCD. Con la creación de Jorge, se ha reiniciado el proceso. Tema no menor.
Desde la trinchera del fandom deseamos muchas felicidades a Jorge por este nuevo poroto anotado en el libro del activismo de género.
El relato, a continuación:
Finalmente el ansiado día, esperado por todos, llegó.
Hoy, a las 9:30 de la mañana, el presidente de la República, don Gabriel Aukamán Santander, apagó el último motor a combustión fósil que quedaba en funcionamiento en la capital de Chile. La ceremonia se llevó a cabo en la maestranza de aceros de Peldehue, donde hace dos meses se realizó la última de las conversiones integrales Kaifman-González, de acuerdo al plan estatal a 30 años, para convertir a Santiago en la primera capital de Latinoamérica completamente movida por electricidad. En unos años más, el país completo adquirirá la categoría inédita de «País limpio, nivel uno».
Lejos quedaron los oscuros días posteriores a la instauración de la Segunda República, cuando la insurrección y los grupos paramilitares se habían tomado los suburbios, producto del enorme descontento por los racionamientos energéticos y la debacle económica. La guerra con Argentina por los campos petrolíferos de la Patagonia motivó alianzas internacionales que impusieron un embargo asfixiante a Chile, que estranguló lentamente nuestra economía, absolutamente dependiente de la energía que llegaba desde el exterior.
La rendición de nuestras tropas en el sur, la caída del gobierno y un posterior período de anarquía hizo necesaria la intervención de fuerzas humanitarias de la ONU, asegurando un gobierno provisional encabezado por el entonces obispo de la Región Metropolitana, S.S. Luis Saavedra Canelo, prohombre de indiscutida honestidad que consiguió aunar en torno a su liderazgo a las primeras fuerzas políticas nobles capaces de levantar a un país que había tocado fondo. Fue el primero en hablar de la necesidad de una «segunda independencia de la República», sólo alcanzable con el absoluto autoabastecimiento de energía para nuestro país. «La energía es como la sangre de un país, es un regalo de Dios, no una mercancía para esclavizar a los pueblos», dijo en la recordada «Declaración de Antofagasta», en el décimo aniversario del conflicto que dejó al país de regreso en su antigua frontera norte. La enorme herida que la guerra había dejado en nuestra sociedad motivó la firme convicción de avanzar en esa «segunda independencia», a veces con demasiado ímpetu, otras de modos desesperados y descabellados. Nadie olvida la polémica decisión del sucesor de S.S. Luis Saavedra, el decano de la Universidad de Chile, Dr. Ernesto Guevara, de instalar enormes ruedas de hámsters en las cárceles para que los reos pagaran en voltios sus crímenes contra la sociedad. O la excéntrica solución del ministro Ortega de instalar monstruosos galpones alrededor de Santiago llenos de caballos corriendo sobre bandas sin fin, día y noche. Cientos de seudoinventores con las ideas más descabelladas hacían fila en las afueras del Ministerio de la Energía, todos con la firme intención de revolucionar la producción energética con golondrinas, explosivos, camarones de río o supuestos acumuladores que atrapaban la ira de perros rabiosos en celdas voltaicas.
PEDALEANDO
Fueron años duros para nuestra sociedad. Caudillo tras caudillo se sucedían en los peores años para nuestra República. El «Caso Chile» era materia de estudio en cursos sobre política internacional. Lo cierto es que éramos el ejemplo perfecto para hablar del fracaso.
Pronto comenzó el tráfico de energía. Mafias internacionales robaban generadores mecánicos en las postas rurales de Argentina para pasarlos de contrabando a los pueblos fronterizos chilenos. Una familia completa podía vivir decentemente generando energía clandestina para sus vecinos a través de cables subterráneos, pedaleando en la bicicleta de poleas día y noche, padres e hijos, en turnos agotadores. También estaba la mafia tailandesa que contrabandeaba baterías de automóvil y químicos activos venenosos que reemplazaban la iluminación de las casas.
Pasaron muchos años antes que la administración estatal se diera cuenta del gran error que habían estado cometiendo. La implementación de un GRAN PLAN a escala nacional era el equivalente a los enormes, pesados e inoperantes computadores de los albores de la informática. Lo que realmente se necesitaba era una red de esfuerzos locales interconectados. Que cada zona del país aportara con sus particularidades en la tarea. Para ello vinieron técnicos de todo el mundo respondiendo al desafío de construir una sociedad energéticamente limpia. Otro tipo de revolución impulsaba a jóvenes idealistas a cruzar el orbe y a instalarse en un país agonizante del tercer mundo.
RED LUZ
Repentinamente las lluvias dejaron de llegar como de costumbre y las represas dejaron de funcionar adecuadamente. El cambio climático se hizo realidad. Los países comenzaron a gastar sus exiguas reservas de petróleo en carísimos y muy contaminantes sistemas de generación por motores de combustión. Pronto llegaron las guerras por el control de las últimas reservas viables. Enormes movilizaciones de material bélico avanzaban como una plaga de langostas sobre pequeños países, que habían sido maldecidos por estar sentados sobre mares de esa melaza negra y maloliente, la «Venganza de los dinosaurios», como le llamaban sus detractores.Mientras las grandes potencias se peleaban por el dominio de los nuevos pozos en el Índico, Chile llevaba décadas desarrollando el programa Kaifman-Gonzalez, en honor al equipo chileno-austríaco que desarrolló la Red Transversal de Esfuerzos Diversos o simplemente la Red Luz, como la conocía el ciudadano común.
Hoy en la mañana, mientras los reportes de las agencias internacionales son desalentadores acerca de los bombardeos sobre Barcelona y Frankfurt, nuestro país indica el camino del futuro. Decenas de residentes extranjeros de las potencias observaban desde lejos el acto del presidente Aukamán (ninguno aceptó sentarse en el mismo acto con sus contrapartes), comisionados por sus gobiernos para observar la experiencia chilena. El «Caso Chile» ha tomado una nueva connotación.
La mañana estuvo preciosa, la brisa de septiembre fue el mejor marco para la celebración. En el exterior de la maestranza, cientos de ciudadanos celebraban la ocasión. Para ellos se habían desplegado enormes origamis sintéticos de plasma que proyectaban nítidas imágenes del primer proyecto exitoso: las «Turbinas Niemand», enormes brazos flotantes que se extendían kilómetros mar afuera para capturar el ímpetu de la corriente de Humboldt. Su perfil orgánico, similar a tentáculos meciéndose con la corriente, era visible incluso desde aviones que volaban a grandes altitudes. Nuestro país parecía tener un hermoso cabello ondulando en las mareas del Pacífico. También aparecieron las inconfundibles «Flores Enkeli», esos prados infinitos de enormes hélices plateadas que cubren con su resplandor las pampas de la Patagonia chilena. Fundiéndose en hermosos tonos violeta, entraron a cuadro las exitosas «Unidades Fassler-Mundaca», cómodas unidades de arriendo inspiradas en los generadores mecánicos clandestinos, capaces de proveer a comunidades aisladas mediante tracción animal. Pero sin duda el proyecto más querido por la ciudadanía era «El jardín de los diaguitas», una construcción diseñada por un grupo de escultores, poetas, niños de ocho años, sacerdotes, un asesino convicto y dos profetas colombianos, que dibujaba imágenes y palabras en el desierto de Atacama utilizando miles de pozos de un kilómetro de diámetro, cubiertos con una tapa negra opaca de tungsteno. La energía geotermal producía gases que escapaban a enorme velocidad, moviendo paletas que generaban electricidad y mecían a la vez maravillosos móviles de madera y latón de hermosos colores tornasolados. La delegación británica invitada a la inauguración, dijo en su momento que esta obra era la primera piedra de lo que estaba llamado a ser «El nuevo Medio Oriente», «The sun is your new cupper, and here, in Atacama desert, is more powerful than in anyplace. You have here your new great wealth».
ESTUPIDEZ HUMANA
El presidente Aukamán, vestido con su impecable traje colector Armani, fabricado con microceldillas solares capaces de generar energía para un teléfono móvil y un hand PC, reveló el siguiente gran proyecto en el que el Estado invertiría todo su esfuerzo: hacer productiva la red de volcanes cordilleranos. Observó que prácticamente ningún país del planeta contaba con una fuente de energía tan potente, limpia y disponible como ésa. Habló con emoción acerca de la manera cómo finalmente la Pachamama nos regalaba todo su amor. De cuánto nos habíamos demorado en entender que debíamos respetarla, agradecerle y venerarla como el origen de toda vida y bondad por la manera desinteresada en que ella nos entregaba su sangre en la forma de energía sana, luminosa y transparente. Lo feliz que estaba de que finalmente nos hubiéramos unido a ella y trabajáramos juntos, no contra ella.
Cuando finalizó su intervención, todos aplaudieron rabiosamente. Siguieron con expectación las maniobras de la grúa que levantaba el vetusto motor a combustión y lo depositaba en un nicho preparado especialmente para la ocasión, tras unos gruesos vidrios que lo protegerían del deterioro. Porque quedaría allí, para siempre, como un mudo recordatorio de la estupidez humana. Para que nuestros nietos pudieran preguntarse en qué estaban pensando nuestros abuelos cuando envenenaban conscientemente el mismo aire que respiraban sus propios hijos.
publicado originalmente en LCD la cultura domingo.
1541, Santiago de Nueva Extremadura. Juan Jufré, enviado por Pedro de Valdivia, aguarda el aterrizaje de los primeros colonos. Hace frío y no deja de tiritar. Maldice sus superiores por mandarlo a cumplir una tarea tan desagradable. El último inmigrante desciende.
Comienza a abrir las cápsulas de los viajeros. Se agudiza el temblor de sus manos, pero ya no es por frío. Dentro de cada cápsula descubre un cadáver, son más de trescientos… sus rostros morados delatan la huella de la asfixia. Esa noche se le entrega la orden de incinerar toda evidencia del arribo malogrado. La Historia no debe enterarse que, en el día de su fundación, esta ciudad quedó destinada a ser una necrópolis accidental.
Imagen: ParkeHarrison