El jueves pasado llegó a mis manos un dossier desclasificado sobre el Pánico del ’88 —para aquel que, por alguna razón insólita, no sabe del Pánico de ’88, fue una falsa alarma involucrando la presencia de un agente bacteriológico mortífero que provocó la evacuación total de Santiago (11-18/10/1988). El origen de la supuesta amenaza era un joven de 17 años, el dossier lo identifica con el nombre Strain (su nombre real ha sido censurado). Efectivos del ejército lo aislaron en un supermercado de Providencia, sellaron el edificio y abandonaron la ciudad con los demás habitantes.
Uno de los archivos del dossier contiene varias hojas manuscritas por Strain. De lo poco que no ha sido censurado pude rescatar lo siguiente:

(Día 1) La soledad no es lo que me molesta, además acá tengo todo lo que necesito… lo desconcertante es el silencio de la ciudad, creo que nadie nunca ha oído la ausencia humana en este lugar.
(Día 2) Anoche oí algo extraño… dormí mal.
(Día 3) Yo de nuevo… volví a oír el sonido, es indescriptible… desgarrante. No pude dormir.
(Día 4) Ahora es incesante… no se detiene, me tapo los oídos con bolitas de algodón del pasillo 8, no resulta… no lo soporto.
(Día 5) Es la ciudad… estoy seguro de ello… creo que el sonido siempre ha estado entre nosotros, es que nunca hemos podido oírlo… sólo ahora… sus calles desiertas… sin zumbidos, pasos, vehículos, conversaciones, aspiradoras, secadoras, consoladores eléctricos, nada… ahora la urbe se hace oír… ella grita… sus gemidos angustiados, nauseabundos… desea la muerte…

Jamás se reveló la verdadera identidad de Strain.