El mito más difundido entre los coders era el de la IA del “Escándalo Fachel” convertida en una virgen en la net. Una madonna digital santificando el nuevo espacio abierto por las máquinas. Sin embargo, ahí estaba, un andrajo cubierto de barro, hedionda a orines y casi incapaz de moverse.
-Necesito información, Angélica- murmuró casi con ternura –Creo que eres la única que sabe todo lo que pasa.
-No se qué está pasando –lloraba desconsoladamente –hace años que me arrastro y pido ayuda pero nadie viene, Algo quiere salir a través mío. Tengo miedo. Sácame de aquí ¡Hay ruidos y alguien me amenaza!..
Magdalena levantó la mano y le enterró su cuchillo-coder en la frente, le pidió excusas y comenzó a extraerle su memoria. Continue reading «Trinidad, por Jorge Baradit (fragmento)»
Categoría: Autores
Altair, el futuro de la animación chilena
Luis Saavedra es un tipo trabajólico, obsesivo, meticuloso y agradable. Vive en Viña del Mar en un departamento minimalista, sin cuadros, excepto uno que pintó su madre. Tiene lo esencial: una cama, un comedor, libros, CDs, DVDs. y una guitarra eléctrica. Las paredes de su productora “Altair Films” están empapeladas en bocetos y originales de lo que será la más ambiciosa creación de este diseñador industrial amante de la ciencia ficción: Una serie animada que lleva por título “ALTAIR Y LA LUZ DEL PODER”. Continue reading «Altair, el futuro de la animación chilena»
Cáceres, el tesoro oculto del cómic chileno
Hay pocas ocasiones en que uno se puede encontrar con alguien que calce con el mote de “maestro”, tan manoseado, repetido y endosado a cualquier peatón con alguna dosis de talento. Cuando conocí el trabajo de Martín Cáceres, la palabra se me vino a la mente de inmediato. De paso surgió la eterna pregunta: ¿Cómo es que nadie sabe de este verdadero tesoro oculto que ha vivido bajo las narices de todos nosotros durante tanto tiempo? Cómo es que no está en la primera línea deslumbrándonos a todos con su imaginería espectacular, construyendo el imaginario fantástico nacional que tana falta nos hace.
En fin, en la entrevista se responden algunas de estas interrogantes y nos enteramos un poco más quién es este Martín, tan conocido en el estrecho círculo de la ilustración y el comic, pero tan desconocido para el resto de los mortales como nosotros.
B: Hola Martín. Hagamos una entrevista inusual, digamos, empezar preguntando por qué Chile es un mal lugar para un ilustrador de tu talento. Así, sin anestesia.
C: No creo que eso pase por una cuestión de talento. Creo que el tema de la ilustración aquí en Chile nunca ha terminado de desarrollarse, es un tema inconcluso, trunco. El medio publicitario o editorial no privilegia tanto la ilustración como la fotografía, por ejemplo, Lo que ha minimizado el área de un mercado de por sí pequeño. Eso ha ido restringiendo la cultura de la gente respecto a este tema. Es una actividad mirada con cierto menosprecio y mucha ignorancia. Es un círculo cerrado compuesto por una oferta que es en general temática y financieramente poco atractiva, y por ilustradores nuevos que prefieren emigrar a otros mercados.
B: ¿Y cuál sería la salida óptima para este círculo, como para convertirlo en espiral ascendente?
C: Un cambio cultural. Un Cambio en la percepción de un instrumento de expresión visual tan válido como otros. Sobre todo por los que están a cargo, que por lo general son los que nunca se enteran de nada.
B: ¿Es una manera de decir que quienes están «a cargo» hoy, no tienen la cultura necesaria para apreciar y valorar cuestiones que les parecen «suntuarias»? Lo de recambio me suena a, «los ñoños de ayer serán los gerentes del mañana».
Je, algo así.
B: Es decir, ¿tu crees que el ilustrador mismo no puede hacer nada para superar el status quo que sufre hoy? ¿Qué el cambio debe venir de factores externos?
C: ¡Todo lo contrario! El principal factor de cambio es el propio ilustrador. No se puede depender de ese factor externo, por que eso implicaría que la situación va a seguir igual. El ilustrador debe tomar la iniciativa a través de la mejora de su trabajo, de asumir una mística profesional y de entender que puede ser un factor de cambio. El ilustrador debe ir a golpear las puertas.
B: Cuéntame un poco cómo comenzaste en esto de la ilustración, cuándo tuviste esa felicidad de sentir que «estoy haciendo lo que me gusta».
A ver….En segundo básico un día nos leyeron el cuento de Blancanieves, y luego nos pidieron que dibujáramos la parte que más nos había gustado. Mientras dibujaba la escena del “espejito, espejito”, me pasó algo bien raro, tuve una especie de iluminación divina, no se, pero fue algo muy concreto. Supe que dibujar era lo que me gustaba hacer, que mi realización como persona iba a ser a través del dibujo. Tenía siete años. Mi hermano tiene ese cuaderno, un cuaderno Colón de croquis, de hojas verdes. Hace años lo vi, y tuve una sensación de enorme nostalgia.
A partir de ahí ya no paré de dibujar. Mi paso por el colegio y el liceo fueron mis años de entrenamiento, fueron años donde sin saberlo estaba formando una disciplina de trabajo. A veces pienso que el dibujo, mi obsesión por dibujar, me hizo soportable el colegio, que es una de las peores experiencias de mi vida. Nunca aprendí nada. No me interesaba aprender nada, aparte del dibujo y de las materias que me atraían. No tenía cuadernos, y los que tenía estaban todos rayados.
Lo más curioso, es que mis viejos jamás, nunca, me reprimieron. Todo lo contrario. Siempre tuve papel y lápiz. Siempre me dejaron en mi rincón dibujando
B: Y dentro de este oficio que te gusta desde los 7 años, ¿hay temas en particular por los que te sientas atraído? ¿Cuáles son esos mundos particulares y por qué te atraen?
C: Los temas que me atraen son los temas con los que uno crece y en los que va descubriendo la vocación. Mi relación con las imágenes es muy temprana: En mi casa siempre hubo historietas y libros, y todos los fines de semana íbamos al cine del barrio. Aprendí a leer una imagen antes que un texto, cosa que hice muy tardíamente, con las historietas del Mampato. Todo lo que veía lo dibujaba, y creo que mi gusto por el tema genérico de la aventura viene de ahí, cuando tenía seis o siete años. Todo esto me dio el background visual que usaría más adelante.
Tengo temas que para quienes me conocen son casi obsesiones. La historia, La guerra, en especial la segunda guerra mundial. La fantasía y todo lo que eso puede englobar, desde robots hasta monstruos Lovecraftianos. Pero más allá del género mi preocupación siempre ha sido el hombre, el ser humano enfrentado a una situación límite, ir más allá de la mera realidad cotidiana. En este contexto siempre me ha obsesionado la violencia como vehículo de estas preocupaciones, y no el sexo o el erotismo, por ejemplo, que gráficamente no me llama para nada la atención. Una vez trabajé con Max Carvajal haciendo comic porno para un editor francés, y realmente nunca me he aburrido tanto con una historieta (El guión, además, era horroroso). Por eso me atrae tanto, por ejemplo, el género de la ucronía, porque puedo crear una realidad alterna, y construir un mundo tan creíble como el real. Y por lo mismo, mi otra obsesión es la documentación, a partir de la cual puede crearse un universo conceptual y funcionalmente coherente.
B: Hablando de editores franceses, nunca te he preguntado abiertamente por tus trabajos para el extranjero ¿Por qué no me cuentas cuáles han sido? ¿Cómo se ha hecho los contactos y cuál ha sido la recepción de parte de esos editores?
C: De las cosas que he hecho, la mayoría se han hecho acá. He hecho algunas cosas para afuera, y muchas de ellas no se han concretado. Siempre he tenido muy buena relación con los guionistas extranjeros con los que he compartido algún proyecto, pero por diversas razones estos no han prosperado. El cómic es una actividad que exige dedicación total, y es muy difícil hacer un trabajo profesional si te dedicas a otras cosas. En mi caso, hubo un tiempo en que las clases me absorbieron y dejé de lado todo lo que tenía que ver con el comic. Incluso he tenido que dejar algunos proyectos por el factor tiempo. Es un tema que me produce mucha desazón.
B: Sin modestia, man. Hay un trabajo con Alan Moore por ahí. Cuéntanos al menos de esa experiencia. Cómo te contactaron y cómo fue el desarrollo del proyecto «Magical Mistery Moore», las correcciones, el workflow and all of that.
C: Para ese trabajo me contactaron de una editorial española, Sulaco ediciones. El encargado del proyecto, Art Brooks, quería que participara en un libro en el que se iban a ilustrar las letras de canciones escritas por Alan Moore. Esto ya lo habían hecho antes, pero Moore nunca había quedado satisfecho con el resultado. Me mandaron el «guión» y mandé los lápices que fueron revisados por Moore, que le dió el visto bueno, de una historia de 8 páginas. Luego se publicó en España el libro «Magical Mistery Moore». Con cierto retraso recibí mi paga y algunos ejemplares. Hasta ahí todo bien.
Luego me enteré que Brooks (el seudónimo de un peruano) había sido separado de Sulaco. Pero al parecer este señor tenía los derechos de la obra de Moore en su poder, y le vendió el proyecto a Avatat Press de USA, libro por el que yo-ni nadie que participó en el-recibió un peso. Luego armó un libro homenaje a Moore donde nuevamente no recibí nada. De todo esto me enteré por el editor de Avatar y por internet. En todo caso puedo decir que dibujé un guión de Moore, y que fue muy fácil hacerlo, ya que especifica la puesta en página y detalla la descripción de cada viñeta.
B: Eso es interesante, también ¿Cuál es la modalidad de trabajo de Alan Moore? Por lo que dices parece que el tipo controla bastante la puesta en página de sus guiones, ¿te parece bien eso?
C: Son maneras de trabajar. Para algunos dibujantes puede ser muy cómoda la posibilidad de que el guionista le indique la puesta en página. . Por lo que se, Es común en Moore trabajar así. Especifica el vestuario, el ambiente, etc. Aquí podríamos discutir si la puesta en página (la distribución de las viñetas) es tarea del guionista o del dibujante. Los guionistas que lo hacen tienen un sentido visual y narrativo tal que les permite hacer esta parte del guión, en relación con lo que están contando. Moore usa puestas muy clásicas y en apariencia estáticas, pero que causan un gran efecto según se leen las historias. ¿alguien habría escrito Watchmen con la misma diagramación página tras página? algo parecido pasa en From Hell. Otros dibujantes prefieren lo contrario, plantear ellos la puesta en página. Cada cual ocupa el método que más le acomoda.
B: Pasando a otro tema. Circula una leyenda que dice que durante su vista a Chile, Moebius habría tenido la oportunidad de ver y alabar tu trabajo, ¿es cierto aquello?
C: Es cierto. Cuando vino acompañado de Jodorowsky, vió Lebbeus Rahn, que aún no estaba completo. Estuvo harto rato mirándolo, y me dijo que estaba muy bien y le llamó mucho la atención la documentación de la historia.
B: Parco y modesto. A mi me contaron un poco más.
Martín, me gustaría que describieras tu modalidad de trabajo, tu «estilo». En el fondo, me gustaría que me contaras qué buscas con tu trazo y manera particular de dibujar. En quiénes te ves reflejado y a quién de tu oficio admiras directamente.
C: Mi trabajo refleja lo que siento acerca de ciertos temas en términos visuales. Para mí la historia tiene que tener un soporte gráfico determinado por lo que se está contando. Puede parecer obvio, pero es el punto en que puedes marcar diferencias importantes. Es como enfocas tu dibujo, como lo posicionas dentro del trabajo global. A partir de esto busco lograr un impacto visual no solo desde el dibujo en si, sino también, y sobre todo, desde lo conceptual. Me he decantado por un dibujo lineal, desprovisto de sombras, que me obliga a una representación detallada, como si estuviera usando un bisturí en vez de un lápiz. Muchos creen que mi influencia directa es Moebius, pero las fuentes originales de mi constructo visual yo las buscaría en los dibujos y grabados medievales y renacentistas, y en dibujantes argentinos. Moebius llegó después.
Admiro el trabajo de gente que se ha esforzado en hacer un buen trabajo, sólido y profesional, que me gusta aunque tenga un registro muy diferente al mío. Desgraciadamente son pocos por ahora, pero Internet ha ido creando redes y núcleos de dibujantes e ilustradores que pueden prometer. El tiempo dirá.
B: Tu manera de dibujar es particularmente realista, ¿qué opinas del manga y la fuerza con la que ha entrado en los dibujantes jóvenes?
El manga es un universo cultural muy interesante, donde hay cosas notables. Me atraen autores como Masamune shirow o Katsuhiro Otomo, o historias como Blame. Son autores cuyas historias y soluciones gráficas las siento más cercanas a mi sensibilidad como dibujante. Si el manga sirve como punto de partida para una renovación artística o estlística, genial. pero esto lo está haciendo muy poca gente, los mas capacitados. El resto se está limitando a copiar el modelo original hasta la saciedad.
B: Hace un par de meses, hablando con Alvaro Bisama, le comenté algo que tu habías escrito y me dijo asombrado: “¿Martín Cáceres, el de Lebbeus Rahn? Hablemos de Lebbeus Rahn, cuéntame en qué consistió el proyecto, su formato, su desarrollo técnico, de qué se trata, cuánto tiempo te tomó…en fin…hagamos el making off de Lebbeus Rahn, extended edition.
C: Hagamos memoria…a fines de los Ochenta yo había participado en varias de las revistas que circulaban por ahí, como Äcido!, Bandido, Matucana. La mayoría de las historias las publiqué en Bandido, y para esta revista pensé en hacer una serie en capítulos, una serie de aventura con ingredientes fantásticos. Al final se publicó como libro, que creo fue bastante bien recibido. Lebbeus Rahn es el típico ejemplo de historieta como vehículo para mostrar lo que uno sabe, y donde el guión es una excusa para dibujar determinadas cosas. El guión nunca ha sido mi fuerte, y se nota harto aquí. Es la parte más débil, supongo. Me tomó cerca de un año dibujar las 50 páginas, las que iba escribiendo a medida que dibujaba, porque no tenía un guión completo sino un story line más bien difuso…La historia en sí misma no era muy complicada, pero de alguna manera me las arreglé para que la mayoría de la gente no la entendiera. La ambienté en Francia durante la Primera Guerra, y en un principio quise que uno de los personajes fuera mi bisabuelo, Charles Renere Larue, que estuvo ahí. No se porqué desistí de la idea. Ahora creo que fue una mala decisión.
Fue la primera historia donde empecé a dibujar con rotuladores, o plumones micropunta. Me sirvió para definir un sistema de trabajo que seguí usando de ahí en adelante: Un boceto pequeño de la página, como estudio de la puesta en página. Luego, el boceto a tamaño, donde hacía un dibujo lo suficientemente preciso para traspasarlo al soporte original, terminarlo allí y entintar. El formato era el de la revista Bandido, que era más o menos el europeo. El formato de comic-book americano aún no regresaba al mercado. Temáticamente están todas las cosas que me atraen dibujar, y donde caí definitivamente en la obsesión de la documentación previa al trabajo visual.
Lebbeus Rahn fue el primer intento que hice para entrar al mercado francés. De Humanoides Associes respondieron que, si bien era un trabajo interesante, aún no estaba maduro. Por ahí debe andar el fax.
B: Ahí hay otra leyenda en torno a tu trabajo: la famosa y apócrifa “Segunda parte de Lebbeus Rahn” ¿Qué hay de cierto. Existe, se está preparando?
C: Después de publicar el libro, empecé de inmediato la segunda parte. Cuando tenía unas diez páginas, empecé paralelamente a dibujar otra historia, llamada Odiseus. Era una especia de mito de Ulises en clave de ciencia ficción. Aquí me preocupé más del guión, y el dibujo es más suelto y seguro que en Lebbeus Rahn. Odiseus se publicó por capítulos en la revista Arte9, a mediados de los 90. Cuando la revista se cerró con 40 páginas publicadas, yo ya estaba en el tema de la docencia, y me empecé a distanciar de estas historias. Recuerdo también que al leer Rork, de Andreas, me desconcertó descubrir algunas similitudes con lo que había hecho con Lebbeus, y eso quizás haya influido en mis ganas de seguir con la saga.
Es cierto que la segunda parte de Lebbeus Rahn ya parece leyenda urbana, pero hace un tiempo empecé a pensar seriamente hacer un nuevo Lebbeus, una versión definitiva. Empecé con el diseño conceptual, sin apuro, como parte de un trabajo muy personal, aunque esta vez no me importaría trabajar con un guionista.
B: Hablando de trabajar con guionistas y ya acercándonos a la actualidad. Por estos días estás trabajando en un proyecto de comic con guión adaptado, un comic a partir de un cuento llamado Karma Police.
¿Puedes contarnos qué te motivó a aceptar el proyecto, de qué se trata y cómo ha resultado esa experiencia para ti como dibujante?
C: Me involucré en este proyecto por lo que te decía antes: la motivación viene del desafío que desde lo visual me impone un relato, y Karma Police me pareció muy atractivo desde ese punto de vista, independiente de su calidad literaria. El guión plantea además algunas exigencias narrativas que va a ser interesante resolver. Por otra parte, el autor-Jorge Baradit, autor de Ygdrasil- no tiene experiencia previa con guiones de comics, pero tieme muy claro lo quiere contar, y como. Aparte de algunos detalles irrelevantes, resolvió muy bien el guión.
Karma Police es un relato que pertenece al universo de Ygdrasil, que leí comenzado el proyecto. Es parte de la historia de Mariana, miembro de Karma Police, una unidad policial y antiterrorista de elite, una especie de secta fanática que sobrevive entre la maquinaria subterránea que mantienen con vida a Santiago. Si bien en un principio jorge insistió en que la locación debía ser un Santiago común, llegamos a plantear un futuro relativamente cercano, con una ciudad un poco mas caótica y deteriorada. Como dibujante, ha sido muy cómodo trabajar en este proyecto, ya que Jorge tiene clara la película, y sus historias son riquísimas visualmente. Hicimos un trabajo previo de concept que sirvió para acercar posturas, y debo reconocer que más allá de las peladuras de cable es un tipo súper riguroso con lo que hace. Desde un principio insistí en un dibujo muy detallado y barroco, que fuera una lente que mostrara en detalle este universo delirante, bizarro. No vamos a tener ninguna contemplación con los lectores.
B: Para finalizar ¿Tienes algún sueño inconcluso, algún deseo secreto? ¿Un proyecto que te gustaría llevar adelante?.
C: Hay hartos proyectos dando vueltas. No solo de comic, de ilustración, concept, incluso estoy trabajando en el diseño de un juego de cartas. El problema es el tiempo que le puedes dedicar a cada uno. Al final muchas de estas ideas van quedando tiradas en el camino. Me gustaría poder concretar, poder llevarlas a término. Todos mis sueños, deseos y frustraciones tienen que ver con eso.
B: Martín, te agradezco el tiempo y la molestia. Estoy seguro que cada día iremos escuchando más y más acerca de tu maravilloso trabajo. Gracias![x]
Sergio Meier, un punk de bastón y levita
Puede que Sergio Meier no sea un escritor nuevo, pero si novedoso. Las ideas que articula en su obra están en la vanguardia de las últimas teorías científicas y estéticas. Pero cuidado en apresurar juicios, porque estas mismas ideas se funden con saberes arcanos y esotéricos dando cuerpo a un texto llamado a convertirse, sin lugar a dudas, en un punto de inflexión sin precedentes en la literatura fantástica chilena. El mismo Meier resume esta convivencia entre lo contemporáneo y lo ancestral cuando se describe como un “punk de bastón y levita”. Un autor que desde su Providence particular, Quillota, cual Randolph Carter, viaja a través del tiempo y el espacio descubriendo realidades y universos paralelos insospechados.
A: Sergio, mientras la mayoría persigue la juventud perpetua, tú prefieres cultivar una imagen de hace trescientos años.
M: Absolutamente. Es una forma de ser revolucionario, de ser rebelde a mi manera. Por eso siempre digo que nací en el siglo XVIII, esa es la estética realmente en la cual me siento cómodo, incorporado.
A: ¿Sigues viviendo actualmente en el siglo XVIII?
M: Mentalmente vivo en el siglo XVIII, porque es la época que me acomoda, la época del iluminismo en que todavía estábamos con un pie en el pensamiento mágico del Renacimiento y con el otro en los territorios de la razón. Es cuando aparece por primera vez el concepto de lo “científico” y todavía podía existir un “filósofo natural” como Isaac Newton, un hombre capaz de generar las bases de una ciencia, de una física férrea, absolutamente racional y al mismo tiempo dedicarse al estudio de la alquimia, de la magia.
A: ¿Cómo lograste vivir en el siglo XVIII, durante fines del siglo XX y ahora en pleno siglo XXI?
M: El siglo XX lamentablemente no me permitió vivir en forma tranquila, demasiado empapado de la horrorosa ‘modernidad’, de ese avanzar en una sola dirección siguiendo la flecha del tiempo. En cambio, ya a fines del siglo pasado, aparece ese maravilloso concepto del posmodernismo que elimina la ilusión de avance constante y ofrece mirar hacia los lados y hacia atrás con ironía, permitiendo evoluciones paralelas y toda una serie de maridajes y combinaciones que dan origen, por ejemplo, a este tipo de literatura denominada steampunk; que sin embargo es la tendencia natural de los tiempos, es decir, la abolición completa de una época determinada, de un espacio, de un tiempo específico en pos de una combinatoria anárquica y delirante. Y es en ese momento que puede aparecer un personaje como el que aquí te habla, un personaje absolutamente validado por la posmodernidad.
A: Acerca del steampunk, podríamos decir que es un subgénero de la cf que adopta las convenciones y escenarios de la ficción especulativa del siglo XIX. Básicamente “cyberpunk ambientado en el pasado”, donde se cambia la tecnología de punta por las máquinas a vapor, con la actitud ‘punk’ del cyber. En ese sentido La segunda enciclopedia de Tlön sería un steampunk bastante inusual.
M: En efecto, se trata de un steampunk atípico. Parte en un supuesto universo paralelo anunciado por Borges, aparentemente más allá del siglo XXI, pero con una estética y personajes históricos. Es un steampunk que ha invertido el tratamiento tradicional de situar los hechos en el pasado. Es la primera novela asumida plenamente como steampunk aquí en Chile. Al mismo tiempo da a conocer, noveladamente, el paradigma holográfico, un concepto tan revolucionario como lo fue en su tiempo la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica.
A: Cuéntanos un poco sobre la mónada holográfica, concepto clave de tu novela, que se desprende del paradigma holográfico.
M: En La segunda enciclopedia de Tlön creamos la “mónada holográfica”, basándonos en el revolucionario paradigma holográfico desarrollado por David Bohm, discípulo de Einstein que trabaja con la teoría que plantea que el universo completo estaría existiendo en estados de vibración de onda, y por Karl Pribram Jr., un neurocirujano que, tratando de descubrir cómo se almacena la memoria en el cerebro, llega a la conclusión que ésta se mantiene de forma holográfica en todas partes del cerebro. Luego Pribram deduce que si el cerebro es un holograma es por que el mundo que interpreta también lo es. El paradigma holográfico surge del encuentro de Pribram y Bohm y dictamina que el universo entero es una gran matriz holográfica de la cual formamos parte. Es como decía el Leibniz histórico que, en su elegante “Monadología”, sostiene que existirían distintos tipos de mónadas (unidades) que se diferencian entre las que no tienen conciencia y las que la tienen desde grado básico hasta superior, lo que diferencia a las diversas entidades que existen en el universo.
Pues bien, Leibniz dice otra cosa revolucionaria: cada una de estas mónadas refleja y es a su modo la totalidad del universo. Lo mismo que afirma el paradigma holográfico. El problema en Leibniz es que dice que las mónadas no tienen ventanas, no tienen comunicación intersubstancial entre ellas. Cada mónada refleja al universo entero pero está aislada. En el caso del paradigma holográfico no es así, las mónadas sí tienen ventanas y son capaces de conectarse a la totalidad del sistema. Cada uno de nosotros es un fragmento del holograma principal y refleja el universo entero y es el universo entero en sí. ¿Será que esto nos está explicando por qué existe la conciencia? ¿Será que esto es lo que nos dará finalmente la llave para entender por qué buscamos una trascendencia, por qué buscamos o creemos en un Dios?
A: ¿Crees que para ser escritor de ciencia ficción y ser bueno, primero hay que ser escritor, y no solamente escritor sino además poseer un acervo cultural mucho más amplio?
M: Sí, uno debe venir primero del mundo de la literatura, de las grandes ideas y revoluciones estéticas. Para eso necesitamos estudiar, obligarnos mutuamente, exigirnos mucha más disciplina, trabajo y rigor. Si vamos a tratar un tema científico debemos estudiar ese tema. Durante mucho tiempo la literatura de ciencia ficción chilena se conformaba con elementos mágicos. No ha existido una ciencia ficción dura en parte porque sus escritores, independiente de si contaban con una formación científica, no se atrevían a profundizar más allá.
Chile es un país donde fundamentalmente sus artistas no han sido reconocidos por este miedo, a lo que no es la normalidad, una normalidad tremendamente chata, aburrida y mediocre que nos sigue persiguiendo hasta el día de hoy.
Los lectores han sido considerados mediocres también. El autor no debe infravalorar al lector, no debe pensar ‘esto el lector no lo va a entender’, o ‘el público no está preparado para esta obra’. Basta de eso. Debemos atrevernos finalmente a escribir de acuerdo a nuestras posibilidades y seguir evolucionando como se ha hecho a nivel mundial. El fándom debe cambiar, debe demostrar su fortaleza no sólo a nivel de la ciencia ficción sino a nivel literario en general. Debe demostrar su conocimiento, su sabiduría y que ya no es un niño jugando con cosas que a los adultos nunca le van a parecer atractivas.
Pensemos que una de las características mas importantes de la ciencia ficción en el siglo XX es la capacidad que tuvo para popularizar conceptos, que antes pertenecían solo a un grupo cerrado de científicos. Pensemos en el hiperespacio, la mutación, la IA, el viaje más rápido que la luz, la realidad virtual, los agujeros negros, todos conceptos popularizados en libros y películas antes incluso que se confirmara realmente su existencia. Muchos creen que la ciencia ficción ha muerto porque hoy en día la computadora está en nuestro diario vivir. Pero no, “la ciencia ficción ha muerto, larga vida a la ciencia ficción”. Nos estamos acercando a un próximo paso evolutivo, una evolución que es literaria, artística, cultural, científica, una evolución en nuestra propia mente, nuevas posibilidades de desarrollo para alcanzar finalmente esa noosfera anunciada por Teilhard de Chardin y los más grandes escritores de ciencia ficción como Philip K. Dick en Sivainvi, Stanislaw Lem en Solaris, Frank Herbert en Duna. Los escritores de ciencia ficción hoy en día son lo que fueron en tiempos bíblicos los grandes profetas.
A: ¿Qué próximos proyectos nos depara Sergio Meier en su regreso a las letras?
M: Actualmente estoy trabajando en Memorias de un golem, una novela que eminentemente es de ciencia ficción pero que explora las leyendas de la cultura hebrea, que tiene una riqueza que va más allá del propio gólem y que incluye diversas categorías de homúnculos, dibbuks, los teraphim, etc. Estilísticamente es una obra mucho más intimista, después de los excesos de La segunda enciclopedia de Tlön, contada desde el punto de vista de un gólem que es de carne y puede hablar. También tengo como tarea pendiente la publicación de Una huída hacia la muerte, novela que terminé de escribir a los veinticinco años y que de alguna forma es mi Finnegans Wake. Quizás mi novela más íntima, personal y autobiográfica, dónde también se trata el tema de un universo paralelo relacionado con este.
A: Muchas gracias por tu tiempo, Sergio, y esperamos ansiosos la inminente llegada a este lado del holograma universal de La Segunda Enciclopedia de Tlön.[x]
¿Cómo suena el Sol?
¿COMO SUENA EL SOL?
Una nueva ciencia de una vieja ciencia
No hace mucho tiempo atrás el interior del Sol era impenetrable. Esos tiempos terminaron abruptamente cuando en 1962 un extraño fenómeno se detectó en la superficie solar. Un equipo de astrónomos observó que algunas zonas en la superficie de la estrella se movían “hacia arriba” y “hacia abajo”. Más sorprendente aún, el movimiento de esas zonas era constante y rítmico, con una clara frecuencia de oscilación de 5 minutos. Rápidamente esos movimientos se bautizaron como “oscilaciones de cinco minutos”, y con su descubrimiento se abrió una nueva e insospechada ventana para mejorar la compresión del interior solar. Durante la década de los setenta se llegó a la conclusión de que el fenómeno de las oscilaciones se podía encontrar en toda la superficie del Sol, y que ese movimiento superficial observado era la consecuencia de ondas sónicas resonantes provenientes del interior del Sol. En los años ochenta del siglo XX un nuevo término, heliosismología, comenzó a ser usado por científicos como Deubner y Gouch, quienes determinaron que esas oscilaciones podrían ser usadas para diagnosticar el interior solar. Desde entonces, nuestra manera de estudiar el Sol cambió para siempre.
¿Cómo se pueden usar esas ondas para estudiar el interior de una estrella? La respuesta está en una conocida ciencia terrestre. Tal como sucede en nuestro planeta, donde los geólogos pueden analizar ondas sísmicas para inferir la estructura interior de la Tierra, los astrónomos rápidamente concluyeron que podían utilizar las recientemente descubiertas ondas solares para analizar tanto el interior como los procesos internos del Sol. En términos simples, es como cuando la gente prueba si una sandía está madura. Se le dan golpecitos y se escucha. Según como suena, se sabe como está por dentro.
La heliosismología estudia el comportamiento de millones de diferentes ondas generadas por turbulencia en la zona de convección solar y que se desplazan a través del medio solar. El fenómeno de convección que existe cerca de la superficie genera flujos turbulentos, los que a su vez producen millones de distintos modos regulares de oscilación, el llamado ruido acústico.
No se debe olvidar que el Sol es básicamente una enorme bola de gas caliente, y que las ondas sónicas se transmiten bastante bien en ese medio, tal como son transmitidas en la atmósfera gaseosa de la Tierra. Adicionalmente, la forma esférica, sumada a las zonas de gran variación de presión que existen cerca de la superficie del Sol y al aumento progresivo de la velocidad del sonido en el medio solar, provocan un efecto de caja de resonancia, atrapando las ondas en una región limitada. El efecto es semejante al que se produce en una piscina cuando las ondas chocan con el borde y rebotan hacia el área central. Así se forman nuevas ondas, algunas veces estables, llamadas ondas acústicas resonantes. La mayor parte del “ruido” está en el rango sub-audible por lo que no “escucharíamos” las ondas, aunque pudiéramos acercarnos al Sol. El Sol tintinea como una gran campana luminosa cargada de ondas.
Existen distintos tipos de ondas en el Sol. Básicamente se puede hablar de ondas “acústicas”, “de gravedad” y “ondas de gravedad superficiales” (cuidado con confundir a las ondas “de gravedad” con las ondas “gravitacionales”, son cosas diferentes como se explica más adelante). Las ondas acústicas son las más comunes, y corresponden a las “oscilaciones de cinco minutos” observadas desde 1962. Se generan por acción de la presión y su dinámica está asociada con la variación de la velocidad del sonido en el interior del Sol. Las “ondas de gravedad” corresponden a un fenómeno hidrodinámico, según el cual el medio solar se mueve entre zonas de distinta densidad, y es restaurado a cierta posición por acción de la gravedad. Las ondas de gravedad superficiales son semejantes a las anteriores, pero debieran encontrarse cerca de la fotosfera. Ni las ondas gravitatorias ni las gravitatorias superficiales han sido detectadas de manera concluyente.
La heliosismología puede dividirse en dos tipos, la heliosismología global y la local. La heliosismología global estudia las oscilaciones resonantes en el Sol como un todo, y presenta algunas limitaciones para analizar fenómenos particulares. Por otro lado, en los últimos años se ha desarrollado la heliosismología local, la que mediante nuevas técnicas permite analizar las propiedades de un sector específico en el Sol. Estas técnicas, como holografía acústica o heliosismología tiempo-distancia, permiten estudiar fenómenos como la generación de manchas solares o los flujos de plasma. Así, hoy es posible dar explicación respuestas tanto a fenómenos particulares como generales del Sol. La heliosismología, por lo tanto, puede redefinirse como un complejo y rico set de técnicas de análisis de datos para analizar ondas solares.
La principal ventaja de estudiar el Sol utilizando ondas es que las ondas son un fenómeno visualmente detectable y medible. Las oscilaciones acústicas se detectan en imágenes solares y pueden ser analizadas como desplazamientos Dopler de líneas del espectro. Esto significa que el movimiento de una fuente única puede ser calculado comparando las líneas de emisión o absorción en su espectro, contra las líneas de una fuente similar en reposo. Este desplazamiento es llamado efecto Doppler, y su formula relaciona la cantidad de desplazamiento con la velocidad de la fuente emisora.
Como es sabido, la observación astronómica en la Tierra esta limitada por factores como la contaminación lumínica de las ciudades, la turbulencia atmosférica o el ciclo de día y noche, lo que hace imposible tener mediciones constantes de una estrella o del Sol. Así que, como lo probó el telescopio Hubble, para aumentar la precisión observacional, los instrumentos de medición deben ser enviados al espacio.
En 1995 la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA lanzaron un proyecto conjunto llamado Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO) como parte del Programa de Ciencia Solar Terrestre (STSP). Este programa incluía un grupo de misiones y satélites destinados a monitorear y estudiar la influencia del Sol en la Tierra. La misión principal de SOHO es convertirse en una plataforma constante para monitorear y medir el comportamiento del Sol. Entre otras cosas, SOHO genera constantemente millones de imágenes de la superficie solar, las que pueden ser analizadas usando técnicas heliosimológicas.
Adicionalmente, un nuevo satélite solar fue lanzado en Septiembre del 2006. El Hinode (originalmente llamado Solar-B) es otra misión conjunta ahora entre NASA y la Agencia Espacial Japonesa que está entregando imágenes de alta resolución para estudios heliosismológicos y el clima solar.
Aplicaciones de la Heliosismología.
La cantidad de información que puede obtenerse usando técnicas heliosismológicas es enorme. Cuando se dispone de un espectro de oscilaciones suficientemente rico es relativamente simple relacionar esos datos con las propiedades del interior del Sol, como la profundidad de la zona de convección, dato que es considerado el primer resultado realmente importante de la heliosismología. Técnicas sísmicas han sido usadas para establecer que las zonas convectivas interior y exterior del Sol rotan a diferente velocidad, generando de esta forma los campos magnéticos solares, o para detectar actividad solar tal como manchas o flujos jet.
Otra aplicación de la heliosismología se relaciona con la medición de la abundancia de Helio. La abundancia o cantidad de Helio en el Sol no puede ser medida con exactitud espectroscópicamente, y es fundamental conocer su valor exacto para el estudio de la nucleosíntesis galáctica. Afortunadamente, análisis sísmicos inversos del Sol se pueden usar para estimarla, y con eso obtener la edad sísmica del Sol. Por otra parte, abundancia de elementos pesados también puede ser cuantificada con técnicas sísmicas, sin usar espectroscopia.
Algunos problemas conceptuales complejos, como el problema de la perdida de neutrinos o el cálculo del valor de G, pueden ser estudiados a partir de las ondas. Por ejemplo, uno de los valores clásicos de la física, la constante gravitatoria de Newton (G), puede al menos ser aproximadamente calculado usando técnicas sísmicas. Aún no hay suficiente precisión en las técnicas heliosismológicas para obtener mejores valores que en experimentos de laboratorio, pero hay un avance
Otra área de uso de la heliosismología es la predicción de los ciclos de actividad solar. Mejores predicciones pueden ayudar a minimizar el impacto de la actividad solar en las comunicaciones y en la seguridad de los astronautas.
Mucho del actual trabajo de la heliosismología apunta al estudio de los campos magnéticos solares, ya que las ondas acústicas son parcialmente transformadas en ondas magnéticas. Está naciendo la magnetoheliosismología, la que nos entregará información sobre procesos como el calentamiento coronario solar.
La información que puede ser obtenida por técnicas sísmicas es enorme. Constantemente, nuevos enfoques y técnicas se desarrollan para aumentar la precisión en el testeo de variables y teorías astronómicas. Nuevas misiones espaciales están entregando gigantesca cantidad de datos. Yendo un paso más adelante, el mismo enfoque heliosismológico usado para entender nuestro Sol está comenzando a ser usado para estudiar estrellas distantes. La asterosismología usa variaciones medibles en la velocidad radial de las estrellas para identificar su estructura y propiedades. Estas medidas pueden ser tomadas por los más grandes telescopios actuales, los cuales generalmente no son usados para analizar las estrellas más brillantes. Este concepto puede no parece nada nuevo par los astrónomos solares, pero es una revolución para los astrónomos estelares. En un futuro próximo, la heliosismología será probablemente considerada solo un caso particular de la asterosismología.
Finalmente, debemos siempre recordar que aunque el Sol sea solamente una simple estrella más, es el mejor laboratorio que tenemos para probar nuestro conocimiento de las estructuras estelares y sus procesos. El avance astronómico logrado en los últimos 30 años usando heliosismología es impresionante, y esta nueva ciencia puede ser considerada una revolución astronómica, comparable con el análisis espectroscópico estelar de Huggins de finales del siglo XIX.
Pero, entonces, ¿cómo suena el Sol?
La respuesta es simple. Suena como una sinfonía de un millón de instrumentos, lista para entregarnos los secretos escritos en las bellas y complejas partituras. Sólo debemos escuchar con cuidado.
Para leer/saber más:
Heliosismología:
Roca, T. “Los Sonidos del Sol”, disponible en:
http://www.iac.es/gabinete/difus/ciencia/soltierra/11.htm
Kosovichev, A. (2006); “Helioseismology”, Dissertatio Cum Nuncio Siderio III, Issue Number Two, IAU Conference, Prague, 2006.
Christensen-Dalsgaard, J. (2004); “An introduction to solar oscillations and helioseismology”, AIP Conference Proceedings, Vol. 731, pp 18-46, October.
Deubner, F., Gough, D. (1984); “Helioseismology: Oscillations as a Diagnostic of the Solar Interior”, Annual Reviews on Astronomy and Astrophysics, Vol. 22, pp 593-619.
Aplicaciones:
Antia, H.M., Basu, S. (2006); “Determining Solar Abundances Using Helioseismology”, The Astrophysical Journal, Vol. 644, pp.1292-1298, June 20.
Christensen-Dalsgaard, J., Di Mauro, M.P., Schlattl, H, Weiss, A., (2005); “On helioseismic tests of basic physics”. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, Vol. 356, pp. 587-595.
Magnetoheliosismología:
Cally, P.S. (2005); “Local magnetohelioseismology of active regions”, Montly Notices of the Royal Astronomy Society, Vol. 358, pp. 353-362.
Asterosismología:
Kurtz, D.W. (2005); “Asteroseismology: Past, Present and Future”, Journal of Astrophysics and Astronomy, Vol. 26, pp. 123-138.
El regreso de Teobaldo: “Fragmentos del infinito”
Via:Teobaldo mismo

Así es señoras y señores! Teobaldo Mercado anuncia la salida de su nueva producción, «Fragmentos de Infinito«. Otra pieza para el mosaico en desarrollo de la literatura de ciencia ficción nacional, pronto disponible en TauShop.
Gracias Teobaldo. Keep walking!
De su nuevo libro, Teobaldo nos dice en su blog :
Así es, por tercera vez arrojo al mundo más de mis creaciones literarias. Esta nueva obra tiene tres relatos, dos novelas cortas y unas reflexiones. Son 192 páginas en formato 20×12 cm y pretende seguir rellenando ese gran vacío que hay en Chile en la literatura fantástica. Las temáticas nuevamente son variadas y van desde el sentimiento de culpa (“El recuerdo”) a la acción pura y dura (“¡Desembarco!”), finalizando con ideas que acudieron a mi mente hace más de una década en una extraña tarde de neblina (“Pensamientos en la punta del cerro”). Su valor es de cuatro mil pesos.
Estoy preparando el cuarto, una novela que dejé inconclusa a principios de los noventa y que espero sacar a la luz durante el transcurso del año (excepto que cierta editorial española no diga otra cosa antes).
Sigo escribiendo, sigo adelante y sigo el ejemplo de “retroceder nunca, rendirse jamás” de Carlos Raúl. Es la única manera de darse a conocer cuando uno es un desconocido y no tiene la fortuna de haber sido publicado por alguna editorial importante. Es un camino esforzado y difícil, no lo sabré yo, pero lo recorro con agrado y dedicación. Acá estoy, al pie del cañón, y seguiré pese a todas las vicisitudes, aunque nuevamente me lleguen mensajes y correos despectivos como por los anteriores libros. No me importa nada más que escribir y publicar lo que hago y vuelvo a agradecer a los pocos compatriotas que públicamente han alabado mi trabajo: Sergio Meier y Sergio Amira, quienes pronto verán editadas sus obras en Chile.
¡Al infinito y más allá!
Astérix: A veces es mejor dejar las cosas como están.

Recorriendo mi modesta biblioteca de arte secuencial, con mucha alegría divisé la colección de Astérix que durante años me he esmerado por completar. Cuantas lecturas y relecturas de las aventuras de esos galos locos y los cada día mas majareta romanos, cuantas búsquedas de detalles nuevos en la viñetas, cuantas discusiones teóricas sobre si Obélix es o no parecido a algunos conocidos.
Las obras originales de la pareja Goscinny y Uderzo son divertidas, con ritmo, con dobles lecturas, con ironía. «Astérix Legionario» o «Astérix y Cleopatra«, por ejemplo, son joyas de esas raras.
El cambio es notable cuando comparo esos libros con los que, tal vez con buenas intenciones pero nada más, el solitario Uderzo lanza al mercado desde la muerte de Goscinny. Hay que reconocer que algunas no son malas, como «La Odisea de Astérix» o «Astérix en la India«, pero la magia ya no está.
La falta de ritmo, de sorpresa y chispa es evidente en la ultima entrega: «Astérix: ¡El Cielo se nos cae Encima!«. Una rara historia de galos, romanos y ovnis. Sí, ovnis. Tal vez no un mal concepto, pero el mundo antiguo creo que da todavía para muchas historias, sin armar cruces forzados ni buscar la broma de sketch de colegio.
Tengo una mezcla de desilusión y tristeza. Nunca pensé decir esto, pero espero que ya no salgan más Astérix.
Salve Goscinny y Uderzo, Morituri te salutam! Otro día hablamos de Lucky Luke o Iznogud.
Mejor me voy a cazar un jabalí para la cena, por Tutatis!!
Ciudadanos
No sé si alguna vez lo han notado, pero desde hace unos cuantos años, al caminar por Avda. Providencia no es extraño encontrarse con masas amorfas de personas acumuladas en alguna esquina o bajo la sombra de algún edificio (a veces se organizan en filas erráticas). Lo curioso es que estas formaciones humanas no se orientan hacia alguna entrada, puesto o paradero, sino que gravitan alrededor de alguna coordenada arbitraria. Por años me he preguntado qué cosa aguardaban, pero jamás indagué por temor a que me tildaran de ignorante.Ayer fui a dejar un manuscrito a una editorial. Al salir del edificio me encontré con uno de estos grupos. Uno de los integrantes me daba la espalda.
Sin mirarme me mostró algo.
Hoy salí del trabajo y tomé una micro a ese mismo lugar. No había nadie. Deseaba comprenderlos… saber qué ocurría. Decidí esperar un rato para ver si volvían.
Ya es de noche. Aproximadamente cuarenta personas esperan conmigo.
Primer indicio de su llegada
1899 (FINAL)
–El diario es auténtico–, prosiguió Condell. –Pero por favor continúe leyendo, hay más.
Continué:
–Entre los fallecidos chilenos se cuenta el primer oficial de la nave, teniente Luis Uribe…
No necesitaba seguir leyendo.
–Por favor, no más bromas, señores.
Ninguno me contestó.
–Y usted Ginebra, ¿qué opina?–, preguntó Prat.
–No lo sé almirante, lo que el inspector acaba de leer parece una historia de ficción.
–¿Qué es ficción, Ginebra?
–Una invención, señor.
–El capitán Condell asegura que el periódico es auténtico.
–Almirante, no hay modo de probar que un objeto de papel sea auténtico o falso. El capitán Condell puede creer lo que quiera.
Prat miró a su colega.
–Me cae bien, para ser un número–, dijo.
–Almirante–, interrumpí, intentando sonar sarcástico. –La historia del diario está muy entretenida, pero me parece que me ha hecho perder soberanamente el tiempo. Disculpe si le parezco atrevido, pero ya no estoy para idioteces. Alguien está atentando contra la seguridad nacional y usted me trae a Iquique para mostrarme una broma que algún idiota se dio el gusto de imprimir.
–Inspector–, habló Prat. –Debería calmarse. Mire, antes de continuar, quiero mostrarle algo.
El viejo se dio vueltas y cogió uno de los sables que colgaban de la pared de fondo. Lo desenvainó y me apuntó con la hoja que silbó al cortar el aire.
–Acero español, alguna vez fue un lujo. Este sable me acompañó los primeros treinta años de mi carrera, lo use incluso cuando tuve el mando del Santiago. Un arma noble de tiempos más nobles. ¿Sabe que hoy, cuando egresan, los cadetes piden pistolas de metahulla en lugar de sables?
–No tenía idea.
–Una lástima–, suspiró el veterano.
–Señores–, insistí, –quieren explicarme que está pasando.
Condell tomó la palabra:
–Usted está aquí porque busca resolver el misterio de los atentados explosivos y nosotros para darle las respuestas que requiere..
Ginebra miró al ex comandante del Valparaíso. Este le sonrió.
–Mañana jueves–, continuó Condell. –A las ocho de la mañana, la estación de aerocarriles de Rancagua volará en pedazos.
–Dos días después–, continuó Grau, –el sistema de distribución de las refinerías del puerto de San Vicente, en Nueva Arauco, sufrirán idéntico destino.
–Y así–, siguió Prat, sin soltar su sable. –En los próximos veinte días se sucederán diez estallidos en lugares claves, cada vez más destructivos y seguidos hasta que finalmente, con el número once…
–¿Qué quieren decirme, de dónde sacaron esa información?–, interrumpí.
–No le preocupa lo que ocurrirá en la explosión número once.
No le contesté.
–¿Y a usted Ginebra?
Fue la máquina quien preguntó. Prat aferró con fuerza el mango de su espada y pronuncio dos palabras:
–Todo acabará…
–¿Quién es su informante, almirante?–, insistí.
–No hay informante–, acotó Grau. –Lo soñamos. Igual como usted sueña sobre un mundo que cree inexistente, nosotros lo hacemos con los estallidos…
–Ya le dije, no me gusta hablar de mis sueños.
–Debería., agregó Condell. –Todo se conecta, Uribe. Usted con nosotros, la respuesta que tanto busca está dentro de su cabeza.
–Entonces contéstenme, ¿quiénes son los que están detrás?
–Nadie–, fue la seca respuesta de Prat.
–Nadie–, repitió Grau. –Su investigación no conduce a ningún puerto porque no hay culpables. No se trata de bombas ni de actos terroristas, es la metahulla que explosiona sola, que se autodestruye. Primero de a poco, volando trenes, luego edificios, hasta finalmente acabar por completo.
–Almirante, debo recordarle que usted mismo acaba de decir que ésto debiera acabar pronto.
–Y por lo que veo usted no entiende cuando uno es literal. Lo que acabará no es esta seguidilla de explosiones, sino el mundo entero tal como lo conocemos.
–¿Qué está queriendo decirme?
–Las peores partes de la Biblia, inspector. El fin de la existencia. Cuando la metahulla termine de autesdestruirse, todo ésto desaparecerá.
–No lo entiendo.
–¿Nunca ha sentido que algo no está bien en este mundo, que las cosas no son como debieran, que nuestro presente carece de toda lógica?
No respondí.
–Es la metahulla, inspector. Un fenómeno geológico sin explicación racional que simplemente apareció de la nada, allá en el sur, bajo los yacimientos de carbón del golfo de Arauco. Un regalo del cielo del corazón de la madre tierra. Y la usamos sin hacer preguntas. ¿Busca más respuestas, inspector, pues yo creo que ya las tiene?
–¿Dónde las tengo?–, sonreí.
–Ya le dije, en sus sueños, mi amigo. Sus sueños que no lo dejan dormir. Empezaron justo después de que bombardeamos Lima, ¿cierto? Corríjame si me equivoco–, acentuó Prat, –todas las noches es lo mismo. Usted lleva otra vida, otra familia, tiene otros amigos. Incluso me ha visto a mí en sus sueños.
–Almirante….
–Sueños de un mundo donde no existe la metahulla.
–Señor.
–Contésteme, Uribe, sea honesto por una vez en su vida. Estamos solos, nosotros y usted. Por que ella no cuenta–, miró casi con desprecio a Ginebra, –es una máquina. Pero eso usted eso ya lo sabe. La detesta, porque algo dentro suyo le dice que la existencia de semejante organismo artificial no debería ser.
–Señor.
–¿Respóndame?
–Si, señor, es eso lo que sueño–, estaba rodeado. Traté de no vacilar.
Prat sonrió y miró a Grau.
–Usted y nosotros estamos unidos por esos sueños, somos anclas de una continuidad paralela, una continuidad que fue reemplaza por lo que los historiadores han llamado edad metahullana.
Miré a Ginebra, las palabras del viejo aún resonaban en mi cabeza. Nada tenía sentido y al mismo tiempo lo tenía en absoluto.
–El ejemplar de El Mercurio de Valparaíso es auténtico, inspector–, prosiguió Grau. –Esto es lo irreal, un error de cálculo en el universo y una línea paralela imposible que no debería existir. Prat acaba de decírselo, somos anclas de la continuidad real. Por eso no podemos dormir…
–Por eso no llevamos vidas normales, con familias e hijos…–, agregó Prat.
–Pero eso está por terminar. De a poco está realidad se está fragmentando dando paso a lo verdadero, lo que tiene que ser. El periódico apareció en la biblioteca de Iquique, nadie sabe como. Cada día hay más soñadores, como nosotros, y cada día la metahulla se acerca a su inminente destrucción.
Ya no aguantaba más.
–¿Qué es esto señores, quien son ustedes, la liga de los extraordinarios lunáticos?
Condell rió y agregó que le gustaba el título.
–No–, respondió Prat–, sólo queremos salvar parte de nuestro mundo.
–Inspector–, comenzó Grau, –voy a tratar de ser sencillo. Hemos estudiado lo que está ocurriendo desde ya bastante tiempo. Con Prat comenzamos después de la guerra, Condell se incorporó luego. Las conclusiones pueden ser apresuradas, pero lo que ocurrió obedece a la estructura más compleja del universo. El tiempo y el espacio no son lineales, se mueven, se rompen, se resquebrajan, pero siempre vuelven a acomodarse. La historia está llena de estos accidentes: el diluvio universal, la torre de Babel, el hundimiento de la Atlántida, el nacimiento de Cristo. Hechos que rompen la continuidad y marcan hitos cero, puntos en el espacio. La metahulla fue uno de estos eventos, un accidente que creó una anomalía natural que desencadenó una línea paralela en la que surgió una realidad que no debería haber sido, una continuidad que nació condenada a desaparecer. El tiempo, mi amigo, siempre se abre camino y en este proceso desaparece todo lo que es antinatural.
–Pero en nuestras investigaciones–, Condell tomó la palabra, –también descubrimos que existían modos de sobrevivir a la hecatombre. Modos de saltar a la verdadera continuidad, antes de que la nuestra desapareciera por completo. Por eso lo hicimos venir, inspector, porque para abrir una puerta, necesitamos a cuatro soñadores con algo en común en la otra continuidad.
–¿Qué tengo en común con ustedes, señores?
–Todos estuvimos el 21 de Mayo de 1879 peleando en este sitio. En este lado sobrevivimos, en el otro, algunos fuimos mártires–, la voz de Prat se apagó al mirarme. –Pero usted ya lo sabe… Usted leyó el diario.
–Haber si lo entiendo almirante, me quiere decir que a pesar de saber que al otro lado usted está muerto, quiere cruzar.
–Al otro lado aún no muero, señor Uribe. El tiempo tiene distintas velocidades, sabe, y acá nuestra aceleración es mayor. Si el salto sucede hoy, apareceremos antes de que suceda el desastre de Iquique.
–Peor aún señor, lo que quiere es pasar a su muerte segura.
–No inspector, lo que quiero, lo que queremos–, miró a sus colegas, –es salvar el legado de la metahulla cuando el tiempo se reacomode.
–No comprendo, de verdad no comprendo.
–Es que–, habló Grau–, ya no hay nada más que comprender. Ya sabe lo que necesitaba saber, ahora debe ayudarnos.
–Ayudarlos a qué.
–A pasar. A que todos crucemos, señor Uribe.
–Usted y sus amigos se volvieron locos. Lo que me piden es imposible. No tengo intenciones de ayudarlos y si las tuviera no sabría como.
Condell emitió un largo suspiro.
–La metahulla es la clave, inspector–, comenzó a explicar. –Metahulla detonada en una cantidad suficiente como para romper una brecha en el espacio. Por un tiempo pensamos que con lo que movía la mano artificial de Grau bastaba, pero nos equivocamos. Necesitábamos un trozo mayor, no tan grande como para propulsar un vehículo, pero si lo suficientemente como para mover a una criatura artificial.
Miré a Ginebra, todos lo hicimos.
–Mi corazón… –, respondió ella.
Prat se le acercó y la abrazó por la espalda.
–Por eso la trajimos. Usted está aquí por dos razones, por que es el cuarto que necesitamos para saltar y porque nos ayudará a reventar el corazón de esta bella número.
–Después de todo–, fue completando Grau.–, es el único de los presentes que lleva un arma de metahulla al cinto.
–Tómela y dispárele a su compañera. Mal que mal es sólo una máquina–, indicó Condell.
–No voy a hacerlo.
Ginebra movía su cabeza confundida
–Oh, claro que lo hará–, pronunció Prat, mientras levantaba el sable que había mantenido en su mano derecha durante toda la conversación y lo ubicaba a la altura del hombro izquierdo de mi mecánica compañera.
Ginebra era incapaz de reaccionar. Dos ordenes impresas en su cerebro artificial, la primera de no defenderse de alguien de rango militar superior y la segunda, de jamás atacar a un humano, aunque ello atentara a su propia seguridad, la mantuvieron quieta, casi congelada ante los movimientos de Prat. Mentiría si dijera que no me dio pena.
–Suelte eso, almirante–, le grité, sacando mi arma de servicio y apuntándolo.
El ex capitán torció una sonrisa y hundió, con precisión cirujana, la hoja en el pecho de Ginebra. Ella emitió un monocorde, “que sucede”, incapaz de sentir dolor.
–¡Se volvió loco! Nos va a envenenar a todos con el gas de metahulla
–A menos que usted le dispare al corazón de la número–, indicó Condell.
–Seamos racionales.
–No Uribe, esta no es una época racional–, vociferó Prat, mientras rotaba el estoque para reventar el corazón de la máquina. Los ojos de Ginebra se apagaron y su mecánica estatura se derrumbó como un maniquí viejo. Su pecho se trizó y un resplandor comenzó a reflejarse en las paredes de la última habitación, bajo la popa del Huascar.
–Dispárele–, gritó Prat.
El brillo del metal verde picaba los ojos, mientras su gas nos iba envenenando poco a poco. Ya estamos muertos pensé, mientras veía el fuego de la desesperación en el rostro de mis lunáticos anfitriones. El brillo de Ginebra ya era opaco, que más daba. Jalé del gatillo.
LA BRUMA DE LA MAÑANA formaba una pálida cortina sobre la bahía de Iquique. Delante y arriba, en la cofa del palo mayor, el vigía de la Esmeralda trataba de distinguir alguna forma en medio de la neblina.
21 de Mayo, 1879.
–¿Qué hay?–, preguntó un tripulante, parado junto al mástil.
El centinela negó con la cabeza.
El marino miró a Arturo Prat, capitán de la nave, quien asomó su delgada figura por la escotilla del puente de mando. Le dijo que no había novedades.
Entonces, desde la Covadonga, nave hermana de la corbeta de Prat, enviaron el mensaje tan temido: “humos al norte”
–Humos al norte–, gritó el marinero, desesperado.
Prat volvió a asomarse en la escotilla.
–Capitán–, alarmó el muchacho, –En la Covadonga identificaron humos al norte.
Prat miró hacia el frente. La neblina no dejaba ver nada.
–El Huascar y la Independencia
–¿Cómo lo sabe señor?
–Ya estuve aquí, marino… Teniente Uribe–, me llamó.
Dejé de revisar las cartas de navegación y trepé hasta el sitio de donde Prat observaba lo que se nos venía encima. El momento tan temido estaba por llegar.
–¿Ya vienen, capitán?–, le pregunté.
–Si, inspector, ya vienen–, me respondió, llamándome por primera vez de esa manera. No lo hacía desde la mañana en que le disparé a la mujer metálica que anoche volvió a aparecerse en mis sueños. –Supongo que tampoco durmió anoche–, agregó.
–Supone bien. ¿Condell?
–Condell está listo.
–Está seguro de querer hacerlo, capitán.
–Muy seguro.
–¿Grau?
–Confío en él como en un hermano. Ya debe habernos visto, pronto comenzará sus preparativos.
–¿Entonces?
Arturo Prat me miró fijo y sonrió.
–Entonces, inspector Uribe, ya conoce sus ordenes. Que los hombres coman. Vea que eso se haga rápido, luego venga a mi camarote…
Se dio vueltas y bajó hacia el interior de la nave. Antes de llegar al último escalón terminó la frase.
–Tengo tres balas de metahulla para su fusil. Supongo que sabe usarlas bien.

