Austro Mutandis

Hace un par de meses en el café Rialto de Viña del Mar (me gusta este café porque se llama como un personaje de Jack Vance, ‘Rialto el Prodigioso’) Marcelo Novoa me comentó que había tomado conocimiento de una banda de Magallanes que se inspiraba en la cf: Lluvia Ácida. ¡Pero si yo los conozco!, dije inmediatamente, pero luego me pregunté… ¿de donde los conozco? Y fue así como los procesos mnemónicos comenzaron a operar y recordé a un individuo con el que fui compañero de curso hace como veinte años: Héctor Aguilar a quien todos conocían como Nego. Novoa me comentó que saldría algo sobre Lluvia Ácida en Puerto de Escape, pero antes que se publicara aquello y en mi calidad de editor de Tauzero, leí la entrevista que Raúl Pinto efectuara al otro miembro de Lluvia Ácida: Rafael Cheuquelaf. Nuevamente Mnemosine me susurró al oído y dije: yo a este tipo lo conozco, ¿o no? Escribí al mail de Lluvia Ácida y me respondió Rafael, quien está a cargo obligatoriamente de las relaciones públicas. El diálogo que se dio fue así:

Yo: “A ti te recuerdo del Liceo de Hombres pero en realidad no sé si llegamos a conocernos. Fuiste alumno de Hanny Berger en artes plásticas, ¿no? recuerdo haber visto u oído sobre un trabajo tuyo realizado con vinagre…”
Rafael: “Acertaste, fui alumno de Hanna Berger en el Liceo de Hombres. Y el Nego es ahora una especie de nómade moderno, que trabaja en varias cosas en lugares aislados de Magallanes. Una pregunta, tienes que ver algo con Sergio Amira? Porque yo sé que él fue amigo del Nego en la enseñanza básica. Yo lo conocí de pasada en un taller de dibujo, hace muchos años…”
Así que también conocía a Rafael Cheuquelaf aunque francamente sigo sin recordar nada de ese curso de dibujo salvo al profesor que era un tipo muy amargado que según me cuenta Rafael hasta el día de hoy usa la misma chaqueta. Rafael tuvo la amabilidad de enviarme todo el material de su banda (que no es poco) y junto al inefable e infalible rmundaca nos dijimos: Lluvia Ácida se merece un especial en TauZero, empezando por una entrevista-charla más extensa que la proporcionada por el amigo Pinto. Así que aquí vamos.

Yo estudié con Nego en el colegio (séptimo y octavo básico) y mucho me parece que Francisco Barría (Panchi) era hermano de un compañero de curso al que le decíamos “Chanchín”. ¿Me equivoco?

–Efectivamente, el Panchi es hermano de “Chanchín”. Claro que a él yo lo conocía por “Wicket” (el Ewok más famoso de la galaxia), un sobrenombre que le pusieron en la época del Liceo de Hombres.

Sí, ahora que lo mencionas recuerdo lo de Wicket, aunque considerando su contextura física más se asemejaba al Jefe Chirpa o incluso al Wampa.
¿Qué fue de Panchi? ¿Porque no siguió en Lluvia Ácida?

–Bueno, ahí lo que sucedió es que Panchi, que fue compañero de curso mío en el Liceo de Hombres, perdió el interés en LLUVIA ÁCIDA. No sé si le dio lata que me haya involucrado y se sintió fuera de lugar, o bien no le gustó lo que el Nego quería hacer: música electrónica en vez de ruidismo casero. Quizás hubo algo de ambos. Pero nunca nos hemos dejado de saludar. El estudió Técnico en Turismo en la Universidad de Magallanes y viaja de vez en cuando al Paine a trabajar. Él es una de las personas de nuestro ya largo pasado musical.

¿Cual era ese amigo en común que mencionas en el documental, ese que sirvió de nexo entre Nego y tú?

–Bueno, en realidad no era un amigo íntimo, más bien un conocido del cual no me acuerdo el nombre. Es un tipo muy extraño, al que conocíamos como “Ratonil” o “Nariz con ojo” (por lo narigón, se entiende), dedicado en su tiempo libre a traficar libros y discos. Si querías algo raro y difícil de conseguir, como un libro de García Márquez en rumano, bueno, ¡él te lo conseguía! Y a cambio de nada, sólo un poco de atención, pues era un tipo bastante solitario.

Mmm, me recuerda a Luis Saavedra.

Resultó que Ratonil conseguía artículos tanto para Héctor como para mí. Una tarde, en medio de un campeonato de ajedrez que teníamos con otros tipos, él me comenta acerca de alguien que vivía cerca de mi casa al que le gustaba la música electrónica. Y así empezó todo esto, con un trivial encuentro para intercambiar cassettes de Kraftwerk y de Depeche Mode.

Creo que fue en 1989 cuando supe de la existencia del Thrash Metal gracias a Nego, quien era un acérrimo fan de dicho tipo de música. Aun no tenía una banda (que supe por el documental se llamó Infidel) pero sí planeaba sacar un fanzine llamado Disneylandia si mal no recuerdo. ¿A ti te llamo la atención el thrash, el grindcore, death o cualquier tipo de música metalera en tu vida?

–La verdad es que no mucho, pero solo por ignorancia, no porque la encontrara mala. Es más, no escuchaba mucha música en mi época escolar, estaba más interesado en los cómics y en todo lo que fuera plástica en general. Aunque después empecé a valorar esa vertiente musical, en realidad cualquier cosa que se saliera de la norma. El thrash siempre lo encontré muy formal, demasiado virtuosismo ahí para mi gusto. En ese sentido me identifico más con el punk de los 70’s y el noise, siempre me ha interesado más los timbres que la cantidad de notas por segundo. Pero Nego es un metalero de corazón, de hecho hace poco volvió a cantar un tema de Infidel en un evento el año pasado. Y te puedo decir que sí sacó el fanzine Disneylandia y después otro llamado Possesor Terror. Se contactó con un montón de gente interesante dentro del estilo musical que abordaba. Pero eso es parte de su pasado primigenio. El siempre me dice que fue el único metalero de Punta Arenas que realmente evolucionó, que el resto se quedó pegado en lo mismo. ¡Y le encuentro toda la razón!

Digievolucionó querrás decir. Bueno, cuando escuchamos a Maiden vemos que tampoco han evolucionado nada (pese a que Armando Rosselot asegure lo contrario). El primer disco solista de Bruce Dickinson me gustaba mucho, ahí había un sonido diferente a Maiden, más Bowie, mas glam, mas T–Rex. ¿Has realizado música en proyectos solistas o con otra gente que no sea Nego en estos últimos diez años?

–Sí, la verdad es que he ocupado todo el tiempo libre que he tenido para hacer música, con o sin Nego (pero de preferencia con él). Publiqué tres discos con el seudónimo de NEBULA, proyecto solista que he presentado en vivo y que ha estado incluido en varias antologías chilenas y extranjeras. Y el primer disco de nuestro sello fue de un proyecto electrónico llamado LUMANIA, que grabamos con una amiga llamada Carol Vieytes y que ahora se dedica al diseño multimedia en Santiago. Pero LLUVIA ACIDA siempre está presente, es el único proyecto musical con el que realmente he logrado expresarme plenamente y recibir algún grado de respuesta.

Volviendo a Iron Maiden debo confesar que es una de las bandas que me ha marcado. Desde niño veía el Magnetoscopio Musical (que transmitían los domingos antes de los dibujos animados) y mis recuerdos de infancia están plagados de videos musicales, no sólo de Maiden, sino de otras bandas heavy metal como Twisted Sister, Accept, DIO y AC/CD. Cuando estaba en séptimo u octavo básico y era compañero de Nego, recuerdo que gracias a el se reactivó mi interés en Maiden e incluso fuimos juntos a comprar El Número de la Bestia a esa tienda en el caracol (¿te acuerdas como se llamaba?). En el documental cuentas que el re-diseño del logo que te encargaron marcó un antes y un después en Lluvia Ácida. Creo detectar una influencia del isotipo de Maiden en aquel diseño, ¿fue esto algo conciente de tu parte? ¿Escuchaste alguna vez a Maiden? Yo hasta el día de hoy los escucho aunque hasta el último disco antes que Dickinson se marchara.

–¡La tienda de la cual hablas es “Artecor” y todavía existe! Bueno, pasando al tema de Iron Maiden, sé que el Nego era un fanático de ellos. Yo no, pero me gustaban dos cosas: el tema Number of the Beast y las carátulas de los discos, no tanto el “Eddie”, sino los ambientes surreales en que aparecía.

Derek Riggs era el responsable de las portadas de Maiden y de los distintos looks de Eddie. Riggs fue artista exclusivo de Iron Maiden por años e irónicamente tras una década, descubrió que su ‘fatiga crónica’ se debía a envenenamiento por metales pesados. Y no me refiero al metal pesado al que estaba expuesto por su relación con Maiden sino a cosas como el mercurio en el agua y las tapaduras de sus muelas. La condición de Riggs lo hace sumamente sensible al metal, ¡el tipo se estaba envenenando sin saberlo! Pero volvamos al logo de LLUVIA ACIDA.

–Que horrible lo que me acabas de contar…, pero bueno, cosas peores pasan a cada rato. En esa época yo estaba pegado con H. R. Giger y por ahí había una conexión. El logo que diseñé para LLUVIA ÁCIDA tenía más que ver con una estética industrial, es como una placa de metal. La verdad es que cuando escuchaba los sonidos de los talleres metalúrgicos del barrio (mi abuelo tenía uno), no lo asociaba al Heavy Metal, sino a algunos pasajes de los primeros Depeche Mode, que era la música con la que rayaba en ese momento.

Bueno, si recuerdas mi casa (que se inundó por completo en ese aluvión del 87 u 88) estaba al lado de un enorme taller mecánico llamado Tovarias así que también tuve mi cuota de ruido industrial. Sobre Depeche, People are People tiene esos ruidos industrial al comienzo, ¿no? Es curiosa la relación entre la música y la literatura. Pablo Castro admite ser más influenciado por la música a la hora de escribir que otra cosa y dentro de sus grupos favoritos están Frontline Assembly, Rammstein y por supuesto Depeche Mode. Rammstein que versionó Stripped de Depeche, con un video donde se usan imágenes de las olimpiadas alemanas del Reich (pero donde no se ven swastikas ni a Hitler por ningún lado por supuesto). Rammstein me parece un grupo interesante a nivel visual más que nada ya que musicalmente no son distintos a Maiden en lo que a evolución se refiere. ¿Qué opinas de ellos?, ¿no han realizado nunca un cover?, ¿considerarían hacerlo? ¿Algún tema que a Nego o a ti les gustaría versionar?

-Nosotros tenemos esa misma influencia que mencionas, sólo que llegamos a eso por vías distintas, yo por el tecnopop y Nego por el death metal y el noise. En mi caso, a mí me parecía increíble la idea de una banda que no usara ni guitarras ni baterías tradicionales. Recuerdo haberme enamorado de ese concepto al ver una foto de Depeche Mode en vivo (en la época del disco 101), que un compañero de curso que se sentaba al lado mío tenía pegada en la tapa de un cuaderno. Ese concepto me sigue pareciendo futurista, a pesar que hoy se habla de “retrofuturismo”, “electroclash” o de otras lecturas revivalistas de ciertos timbres analógicos o de la primera generación de tecnología digital. Incluso a nosotros mismos nos han calificado de grupo “ochentero”, con una connotación tanto negativa como positiva. Cuando llevas haciendo música el tiempo que llevamos nosotros, te das cuenta que se trata de valoraciones cíclicas, que siempre vienen del mundo “urbano” (detesto esa palabra) santiaguino, en que tanto el snob como el ignorante (a menudo son lo mismo) están sometidos a los vaivenes de las modas y se camuflan con cualquier tendencia que parezca ‘cool’. Y, por supuesto, estas modas son dictadas en su mayoría desde el Primer Mundo e imitadas de un modo que inspiraría lástima a un europeo, creo yo.

Yo recuerdo con mucho cariño mis días de universidad en que mi única compañía era la música de Depeche Mode, Front 242, Front Line Assembly y otros similares. A los Rammstein los descubrí después y me gustaron al tiro, aunque viéndolo en retrospectiva, era más por su onda media wagneriana. Me gusta la idea de una banda que solo cante en alemán, aunque su envase musical sea bastante cercano al común del metal (con algunas programaciones). Me gustan sus videos y el uso que le dan a la imaginería nazi, ya que la usan como otros usan el satanismo o la pornografía dura. Siempre me llamó la atención que provoque más alarma una banda que utilice esos recursos expresivos que, por ejemplo, un cineasta. Eso lleva a pensar que la música es una expresión de tipo directa que no pasa por la racionalidad del oyente, va directo a sus emociones y estas son vistas como peligrosas por las clases dirigentes. ¿No decía Lenin que la forma más rápida de destruir una sociedad era por medio de la música? Sobre si hemos realizado covers, la respuesta es sí, lo hemos hecho. El primero fue Muevan las Industrias”, que para nosotros es un tema perfecto. No le sobra ni le falta nada. Pero no nos gustó el resultado, ya que es demasiado parecido al original, solo que un poco más rápido y con bajos más intensos. Y de ahí recién el año pasado nos animamos a versionar otras cosas. Tenemos un disco de siete temas del folclor magallánico en clave electrónica, citando a gente como Taller Alturas y Patagonia Cuatro, entre otros. Esperamos publicarlos algún día, ofrecen relecturas interesantes de temas que son parte del inconsciente colectivo local. Otra cosa que hicimos fueron dos temas de Víctor Jara, La partida (tiene un ritmo a lo ‘Trans Europe Express’) y El derecho de vivir en paz (en onda hip hip–industrial). Tocamos La partida la última vez que actuamos en Santiago, en enero pasado, con un soporte de imágenes de la época de la UP (marchas, trenes y mineros del cobre) y gustó bastante. Y El derecho de vivir en paz lo mostramos en un homenaje a Víctor Jara que se hizo el año pasado en Punta Arenas en presencia de su viuda y con muy buena recepción. Aún así, el hacer covers no es algo que nos entusiasme mayormente, ya que el poco tiempo que tenemos lo aprovechamos en cristalizar nuestras propias ideas, que todavía son hartas.

Cuando yo regresé de Inglaterra a mediados de 1992, Nego aun escuchaba Death y Thrash Metal pero también a Depeche Mode, Kraftwerk y Pink Floyd (de hecho se quedó con varios cassettes originales que me pidió prestados y nunca me devolvió el muy maldito, jejeje). Nos vimos poco durante aquel tiempo (yo estuve sólo cuatro meses antes de radicarme en Santiago), pero fue entonces cuando supe de la existencia del proyecto Lluvia Ácida. Curiosamente yo también estaba metido en la producción de experimentos sonoros, en Inglaterra junto a un tipo llamado Michael Vorhees (sí, Vorhees, igual que el de Martes 13) teníamos un dúo de electrónica experimental, yo componía, cantaba en español y me encargaba de plagar los temas con samplings. A mi regreso a Punta Arenas seguí con mis experimentos, tenía un sintetizador Yamaha y grabé algunas cosas de forma precaria bajo el nombre de Industrial Pollution. En esa epoca mis grupos favoritos eran KLF, Ministry, Nine Inch Nails, Faith no More, Beastie Boys y The Pop Will Eat Itself, entre otros. De no haberme ido de Punta Arenas, tal vez podría haber sido integrante de Lluvia Ácida, ¿o ustedes son como los Sith, sólo dos?

–Nego siempre me habló de ti, me contaba que te habías estudiado en Birmingham y lo decía con sincera admiración (él es una de las personas menos envidiosas que conozco). Qué interesante que me preguntes esto, porque Nego siempre me mencionaba tus gustos musicales y más de una vez pensamos que hubiera sido genial que estuvieras por estos lados. Hubiera sido un poco menos solitario el asunto. Pero, al menos en esa época, creíamos que ya habías tenido contacto con realidades más amplias que la nuestra y que era probable que no te interesara nada de acá. Un prejuicio, en todo caso, nacido de un provincianismo que estamos superando. La verdad es que siempre hemos sido sólo dos porque nunca nos hemos topado con alguien que compartiera nuestros objetivos, no porque seamos unos maniáticos egocéntricos. De más que podrías haber sido el tercer LLUVIA ACIDA, aunque no sé si te hubiera gustado el rumbo que tomamos. Quizás hoy sonaríamos muy distinto, o quizás no.

En el documental cuentas como fue el encuentro con Nego… me recordó un número de Ultimate X–Men donde Charles Xavier cuenta sobre la primera vez que conoció a otro mutante como él, a Magneto, y como la amistad se dio inmediatamente como algo natural. Esta pregunta, que parece de perogrullo, me parece sin embargo vital: ¿son tú y Nego amigos, más allá de Lluvia Ácida?

–Sí, somos muy amigos. No sólo se trata de juntarse a hacer música, se trata de compartir un sueño. Y también divertirse en cosas más triviales, viendo películas y tomándose una cerveza. Ambos hemos pasado momentos difíciles y siempre nos hemos apoyado. Después de diez años, te das cuenta que este proyecto musical ha durado más que relaciones de pareja o que otras amistades. Y se ha vuelto una parte esencial de nuestra vida. Es la parte irreductible, la que no transamos ni vendemos.

Sí, no es muy distinto a lo que ocurre con TauZero, Rodrigo Mundaca y myself. No llevamos tanto tiempo como ustedes sacando adelante nuestro proyecto, pero a estas alturas si no nos hemos mandado a la mierda creo que nunca lo haremos lo que auspicia una larga vida a Tau. En serio, creo que no podrías encontrar a dos tipos más diferentes que rmundaca y yo, nuestros gustos, referentes y cosmovisiones no podrían diferir más y supongo que eso es lo que hace que TauZero siga existiendo. En un nivel subconsciente y empujados por la forma en que vivimos hoy en día gran parte de las personas percibe a los otros en términos de rivales, de enemigos incluso. ¡Para qué hablar de las rivalidades literarias!, remitiéndonos sólo a algunos ejemplos nacionales: célebres eran las rencillas entre Huidobro, Neruda y De Rokha a quienes Eduardo Anguita bautizó como los tres antimosqueteros (todos contra uno y uno contra todos). O la rivalidad militante de los Mandrágora contra Neruda, o recientemente los enfrentamientos entre los ‘chicos de Marín’ y sus detractores, Zurita despotricando contra Bisama, Bisama enojándose con Marcelo Novoa, Novoa mandándome a la mierda a mí… Espera, esto aún no ocurre, debo estar vislumbrando un futuro posible… ¿Decías?

–Decía… Ah, bueno, la rutina diaria ya está llena de mediocridad y uno tiene que obedecer constantemente a cambio de dinero, haciendo cosas que en el fondo te interesan un bledo. Pero esta parte no la toca nadie y cualquier diferencia de opinión la conversamos directamente, sin ningún intermediario. Ya a estas alturas sabemos quienes somos y para que sirve cada uno, pero no hemos perdido las ganas de explorar nuevas posibilidades. Nosotros no tenemos grandes expectativas con esto, por lo que cualquier reacción favorable a nuestras creaciones, ya sea dentro o fuera de la región, nos conmueve y nos motiva a seguir, seguir y seguir hasta que ya no se pueda más.

Dices que sorprendentemente vivías a sólo unas cuantas cuadras de ese otro mutante llamado Nego y que nunca se habían conocido. De hecho y según me cuentas tu vivías a sólo UNA cuadra de mi casa y tampoco nos conocimos nunca (bueno, lo del curso de dibujo no cuenta por que al parecer no conversamos mucho, ¿no?). Yo he ido a Punta Arenas varias veces de vacaciones pero aun así nuestros caminos seguían sin cruzarse… Al parecer fue finalmente la ciencia ficción lo que posibilitó el encuentro. De verdad parece increíble que tipos que vivían tan cerca unos de otros, con intereses comunes no se conocieran antes o más.

–Si cosas como esa pasan en Punta Arenas, imagínate en Santiago. Millones de personas que se cruzan diariamente, pensando en el de al lado más como un posible enemigo que como un potencial amigo. Por eso, pienso yo, es tan importante cultivar pasiones, sobre todo las estéticas. Porque gracias a ellas es posible forjar nuevas amistades y retomar contacto con otras personas que rozaron tu vida. Si no fuera por LLUVIA ACIDA, Héctor probablemente nunca hubiera vuelto a saber de ti y yo no estaría conversando contigo. Y quién sabe, puede ser que algún día toquemos por donde estés tú ¡y celebremos ese encuentro como corresponde!

Sí, leyendo el Necronomicón en las playas conconinas para despertar a Chtulhu de su largo sueño, aunque no descarto regresar a Punta Arenas pese a no haber comido calafate ni babosear el lustroso dedo gordo del “indio” del monumento a Magallanes. Es bonita la plaza que fue escenario del video para Hotel Kosmos, sobretodo cuando ha caído nieve. Lo otro que es impresionante es el cementerio de Punta Arenas. En 1997 hice una exposición en la Galería Azul de Arte (de la cual fui curador y organizador) junto a dos buenos amigos: Ignacio Gumucio (hermano de Rafael) y Pablo Chiuminatto. Este último me dijo que el cementerio de Punta Arenas no tenía nada que envidiarla al Pere Lachaise de París (y Pablo vivió un tiempo en París). Tras el aluvión me mudé a Lautaro Navarro con Angamos, al lado del cementerio (de hecho de mi ventana se veían los nichos). Siempre iba a pasear al cementerio, incluso llevaba a mis pololas. ¿Cuál es tu relación con dicho lugar? ¿Filmará LLUVIA ACIDA un video allí algún día?

–Bueno, la Plaza de Armas que se ve en el video de Hotel Kosmos ya fue reformada, en un estilo que si bien no es feo, la hace demasiado parecida a otras del país. Onda estilo Bicentenario. Y el cementerio es un lugar fascinante sin duda. Sí tenemos un video con imágenes de allí, es de un tema del disco Magallania (2001) que se llama Plegaria, pero no está incluido en el DVD Elemental, por un tema de calidad de imagen. Pero no descarto volver a hacer algo parecido. De hecho, en el nuevo disco que vamos a empezar a componer va a aparecer sí o sí.

¿Estudiaste periodismo en Valdivia? Recuerdo haber visto una muy impresionante colección de freaks en la Universidad, terneros mutantes y bichos raros. ¿Tuviste la oportunidad de verlos?

–Yo estudié cinco años en Valdivia, así que durante nuestros primeros años LLUVIA ÁCIDA solo funcionaba en vacaciones de verano e invierno. Una vez, en 1998, el Nego me pasó a ver y aprovechamos de tocar en la Sala Ainilebu de la Corporación Cultural de Valdivia, junto a una banda de unos amigos llamada LADOSCURO. Nos caían muy bien, pero no tenían nada que ver con nosotros, eran algo así como La Ley con bases más tecno. Pero fue muy entretenido, pues era primera vez que tocábamos fuera de Punta Arenas. Tienes razón sobre la colección de terneros deformes de la UACH, estaba en la Escuela de Veterinaria y después los trasladaron al Museo “Carlos Adwanter” en la Isla Teja. ¡Bien impactantes los bichos en verdad!

En Valdivia vi la primer Batman de Tim Burton, aquel mítico verano de 1989. ¿Cómo convierto esto en una pregunta? Er… Tierras Magallánicas es un proyecto en el que Lluvia Ácida puso la banda sonora que no es muy distinto a lo que Danny Elfman hizo en Batman (lo logré). Recuerdo que a Metrópolis también le agregaron banda sonora pero a cargo de Freddy Mercury y otros cantantes pop de la época (la música de Lluvia Ácida sería más adecuada para el clásico de Fritz Lang ahora que lo pienso). Lluvia Ácida tiene una importante carga visual de la cual tú eres también responsable. ¿Qué cineastas, compositores de bandas sonoras o directores de videos te interesan o han influido en tu trabajo?

–Mis influencias visuales van por las películas de David Lynch, Andrei Tarkovsky, la ciencia ficción distópica de los 70’s, Star Wars y Star Trek (¡nunca he creído que ambas sagas se excluyan!), videoclips de Anton Corbijn, Chris Cunninghan, entre otros. También yo agregaría como influencias estéticas el Constructivismo Soviético, La Bauhaus, el Expresionismo Alemán, el Cine Negro, el Arte Precolombino, la Nueva Canción Chilena y la fotografía de registro de la Patagonia de comienzos de siglo XX. Sobre bandas sonoras, tengo una pequeña colección que incluye gente como John Williams, Jerry Goldsmith, Angelo Baladamenti, Howard Shore, Maurice Jarré, Wojciech Kilar, Nino Rota, entre otros tantos. Pero mi otra gran influencia es el cómic, concretamente Batman y series de la línea Vértigo de DC Comics, como los fundamentales The Sandman y Hellblazer. En general soy un fanático de la obra de Alan Moore, Neil Gaiman, Grant Morrison y Garth Ennis. Son tipos que renovaron todo el lenguaje del cómic y todavía no vemos en su totalidad las consecuencias de su obra.

Pues yo también aprecio mucho la obra de Alan Moore y Grant Morrison. Gaiman no me gusta tanto, leí su libro Humo y espejos y no era nada del otro mundo aunque si tenía una notable y perversa relectura a Blanca Nieves. Mis influencias a la hora de escribir (y de pintar también) proceden del cómic y de autores como Moore, Morrison, Warren Ellis y Kurt Buziek principalmente. De hecho hay un cuento mío en Aurora Bitzine titulado Anti 4 x F que dedico a Ellis y Morrison. Cuando por primera vez leí la Doom Patrol de Morrison allá por 1996 fue una experiencia casi equiparable a la de Ezequiel. Un verdadero punto de inflexión en mi manera de entender el proceso creativo y el arte en general. También ayudó la concordancia de Morrison con William Burroughs que ya se había convertido en todo un referente literario para mí.

–Que excelente es conversar con alguien que le da al cómic la importancia que merece. Bueno, Humo y espejos no es lo más notable que ha escrito Gaiman. Aparte de The Sandman, a mi me gustan sus novelas gráficas, como Violent Cases y Mr. Punch. ¿Viste Mirrormask, la película con guión suyo y con la dirección de Dave Mackean? A mí me gustó mucho, infantil y adulta al mismo tiempo, tenebrosa y luminosa a la vez. De Morrison he leído menos, tengo pendiente leer The Invisibles (para poder opinar si los Wachoswky la plagiaron). Oye, cambiando bruscamente de autor, el otro día vi el trailer de 300, la película basada en el cómic de Frank Miller. A mí me dejó estúpido, ojalá sea tan buena como aparenta.

Yo estoy a la espera de la película de los Transformers, vi una escena donde un helicóptero militar llega a una base, y sin que nadie cache nada, se transforma y empieza a dejar la cagaá. Putas, se me pusieron todos los pelos de punta. Pero volviendo a nuestro tema principal, ¿qué me puedes contar sobre Magallania?

Magallania, fue un videoclip con aspiraciones de cortometraje que hicimos en 2001. De hecho lo presenté en un festival local de cortos, pero no ganó. Sí se convirtió en el primer video que dirigí, siendo los actores el Nego y mi polola de entonces, Verónica Gallardo. Está grabado en Hi8 y en blanco y negro, en una playa a dos cuadras de mi casa, que estaba bastante más sucia que ahora. Recuerdo que trasladamos un maniquí como parte de la utilería y el viento casi lo derribó. Tiene una luz muy dura, algo frecuente aquí, lo cual le da una atmósfera algo radioactiva a la imagen. Ese video lo usamos para promocionar el disco del mismo nombre, que fue el primero que mostramos en Santiago, con una actuación en la SCD Bellavista, apenas una semana después de presentarlo en Punta Arenas. Ese momento fue como el fin de nuestra adolescencia musical, pues adquirimos más seguridad y fe en nuestra propuesta.

¿Me podrías contar algo sobre Mantiza? El encuentro de un músico thrasher y un new romantic parece tan probable como el de la máquina de coser y el paraguas de Lautreamont.

–MANTIZA fue una banda creada por Cristián Ponce en Punta Arenas en 1992. Yo me integré al poco tiempo de creada y durante un par de años fuimos un trío y posteriormente un quinteto, con un sonido bien extraño para el contexto magallánico, una suerte de banda dark con la torpeza de los primeros punk que después evolucionó a un tipo de ‘grunge progresivo’. El primer disco lo grabamos en 1995, se llamó El Refugio y fue el primero editado en un formato profesional y promocionado en serio en Magallanes por una banda de rock. Aprendí muchas cosas en ese período de mi vida musical, sobre todo en el ámbito de la grabación. Pero todo en MANTIZA giraba alrededor de la creatividad de Cristián y sus letras eran reflejo de su críptico mundo interior, así que yo no tenía mucha cabida ahí. Aunque sí compusimos juntos, sobre todo después de la disolución del quinteto, cuando grabamos Final del juego (título sacado de un cuento de Julio Cortázar). Pero nunca me sentí totalmente compenetrado en este proyecto. Por ello acepté inmediatamente la propuesta del Nego para dar impulso musical a LLUVIA ÁCIDA. Mientras que con MANTIZA tocaba teclados que apenas se oían, con LLUVIA ÁCIDA desde el principio tuve mucho que aportar. Durante un tiempo milité en ambos proyectos, siendo ambos parte del sello HARIJAN, pero a la larga esto se salió de las manos. Se empezó a cocer una mezcla explosiva de desconfianza, resentimiento y envidia. Y a principios de 2001, rompimos violentamente con Cristián y su hermano Jaime. Fue algo muy doloroso, sobre todo para mí, ya que los conocía desde casi diez años y éramos de verdad muy cercanos. Pero Nego y yo decidimos no bajar los brazos. Puesto que habíamos sido expulsados de un sello, tuvimos que crear el nuestro: EOLO. Con él que editamos todos nuestros discos y el de otros amigos que nos han propuesto publicarlos. ¡Y en eso estamos todavía!

En el documental haces alusión al olvido y escuchando y viendo la producción de Lluvia Ácida se ve que el olvido es algo contra lo cual ustedes combaten creativamente. Que me podrías decir con respecto al olvido y, en extensión, a la aparente mala memoria nacional.

–Creo que lo único cierto y seguro en el universo es que esté desaparecerá, al menos la versión en que actualmente estamos viviendo. Por ello el concepto mismo de eternidad parece vacío y sin cabida en el prosaico orden de las cosas. Pero sí existe en nuestros sueños, que son el reino de las cosas que nunca fueron, que no son y que nunca serán (estoy citando a The Sandman). Para nuestra mente, un instante breve puede prolongarse por días, años o siglos. Imaginamos conceptos como Eones o Gugoles, enormes cantidades de tiempo que nunca experimentaremos. Lo mismo pasa con las sociedades humanas, que están destinadas a desintegrarse para dar paso a otras. Pero la memoria, una de las capacidades distintivas de nuestra especie, es algo que nos salva de ser simples barcos de papel en la tempestad. Es la capacidad de saber de donde vienes y donde terminarás y que es lo que sucedió antes en el lugar por donde caminas. Si el arte es un combate contra el olvido, LLUVIA ÁCIDA es una lucha para perpetuar algo en un lugar donde cuesta levantar cualquier cosa. Magallanes está poblado hace más de 12.000 años, pero aquí se sigue considerando que la historia comenzó con la llegada de los europeos. Y eso tú lo puedes extrapolar a toda Latinoamérica, un continente donde la enorme mayoría no tiene rasgos caucásicos ni habla inglés y que tiene un riquísimo acervo cultural que constituye sabiduría para pocos y motivo de vergüenza para muchos. Yo creo que la memoria es algo frágil y que puede ser manipulada con una facilidad aterradora. Cuando pienso en la política chilena pasada y actual, recuerdo las historias de Phillip K. Dick, en que el pobre ciudadano a pie está inmerso en realidades diseñadas por poderes que no alcanza a distinguir, hasta el punto de no saber quién es realmente. Como artista, siempre me digo que tenemos derecho a reclamar el dominio de nuestra propia memoria, porque es lo único realmente nuestro. Y en el caso de LLUVIA ÁCIDA, esto no es pura palabrería. Nuestro próximo proyecto es una cantata sobre la Federación Obrera de Magallanes, un colectivo anarco-sindicalista que logró muchos avances hasta su exterminio en los años 20. Este es un tema sobre el cual aún hay un pesado manto de silencio y nosotros vamos a ayudar a ponerlo de nuevo sobre la mesa.

Lo de llamarse ‘Lindo amanecer en Magallanes’ era una broma de Nego, ¿no?

–¡Medio en broma, medio en serio! Lo que sucedió es que un conocido profe de música de Punta Arenas, el ‘Polo’ Romero (una especie de Italo Passalacqua local), en un espacio televisivo de ITV PATAGONIA criticó nuestro nombre, por considerarlo poco positivo. “¿Qué es eso de LLUVIA ÁCIDA?, ¡que feo! ¿Por qué no algo así como ‘Lindo amanecer en Magallanes’?” Así que cuando nos entrevistaron en el siguiente programa, hicimos un chiste sobre eso. Algo tan sutilmente bizarro que había que ponerlo en nuestro documental La dinámica del frío.

Sí, ubico a Polo Romero y sé que las comparaciones con Passalacqua se extienden más allá del simple gusto por la ópera. Él era un referente para muchos músicos o aspirantes a músicos jóvenes. Romero vivía junto a una radio, no recuerdo su nombre (parece que era Divina) pero era de un amigo de mi abuelo, Galmier Morales. Estaba al lado de la no tan famosa plaza de las focas… recuerdo una vez que fui de vacaciones y para mi sorpresa habían pintado cada una de las cuatro focas de la pileta de distinto color, ¡qué kitsh! Por ahí cerca había también una casa que en una muralla exhibía un mosaico muy extraño, como con una suerte de Moai alienígena o algo por el estilo.

–Sí, bueno, Polo Romero es un personaje algo controvertido, siempre figurando por cosas extrañas. Pero sé que hizo cosas importantes por la enseñanza musical en Punta Arenas, así que mejor no pelarlo más. Aunque te podría contar algo ‘off the record’ (ja, ja, ja!).

El primer tema que escuché de Lluvia Ácida fue Endurance y es junto a Sarmiento uno de mis favoritos. Mi primera reacción al oírlo fue de algo similar a Inti Illimani mezclado con The Future Sound of London. Una especie de Pato Manns electrónico… y la interpretación vocal se me antojó equiparable a la de Miguel Barriga y ¡oh sorpresa! Ahí veo en el documental al Sr. Barriga presentándolos en una tocata. Muchos recordaran a Sexual Democracia por sus canciones graciosas y pueriles, pero Barriga y los suyos tenían algunas interesantes composiciones como Sudamérica Suda que tuvo un video que hasta rotó en MTV. Sea como sea y como me pasó al leer el manuscrito de Ygdrasil de Jorge Baradit, el sonido de Endurance me noqueó como sólo algo nuevo pero con una gran tradición detrás puede hacerlo. Siguiendo con el ejemplo de Ygdrasil, esta magnífica novela de Baradit es muy nueva y contemporánea pero a la vez hunde sus raíces en el pasado, en las tierras que nutren y fortifican nuestro territorio. Es cf con color local, con identidad, algo que a ustedes les preocupa mucho y que se nota también. ¿Que me dices de la identidad y las raíces tuyas y de Lluvia Ácida?

–Endurance es un tema importante para nosotros. No sólo porque es parte de nuestro disco Antartikos y porque cuenta la odisea de uno de nuestros héroes, Sir Ernest Schakleton (que sobrevivió dos años varado en la Antártida, hasta ser rescatado por el Piloto Pardo). También lo es por su sonido, un híbrido entre tecnología y sonidos acústicos. También la forma de cantar tiene algo de arcano, no es realmente un tema de esta época. Y creo que transmite un sentido de aventura que siempre hemos buscado en nuestra música. Tú mencionaste al Pato Manns con toda razón. Soy un admirador de sus primeros discos, de hecho hay uno en mi equipo en este momento. Te voy a contar un talla: hace un par de años, el estuvo aquí a la vuelta de mi casa, en el quincho de los Buljan (¿te acuerdas de esa familia del barrio?). Nos pusimos a cantar juntos Arriba en la cordillera, yo tocando la guitarra. El me corregía los acordes, pero el huevón estaba tan curado que ¡yo tenía que corregirle la letra! Sé que suena bizarro, pero te juro que eso pasó.

Bueno, Manns vive aquí en Concón, no es precisamente mi vecino pero está en las inmediaciones. ¿Has leído alguna novela de Manns? Hace poco sacó una. En Concón también vive un poeta cuya obra me parece notable, Claudio Bertoni.

–Lo único que he leído de Manns es El corazón a contraluz, que trata de Julius Popper, un aventurero rumano que edificó un verdadero feudo en la isla de Tierra del Fuego. Claro que fantasea mucho y como relato de histórico no tiene nada, solo debes disfrutarlo como literatura, sin otra pretensión. A Bertoni lo he leído poco, cosas que publican en revistas o en la red, pero sí sé que es un tipo bastante desenfadado, que ve con distancia la admiración que su obra causa. Pasando a otro tema, ¿en serio mi voz parece la del Miguel Barriga? En un sitio web llamado www.disorder.cl mencionaron eso, ¡pero de una manera muy negativa! Ese comentario era sobre nuestra actuación en el festival PATAGONICA 2004, en que fuimos los únicos que cantamos y tocamos instrumentos acústicos. Para algunos talibanes de la electrónica fue una especie de sacrilegio, pero para otros fue un aporte. Sexual Democracia igual fue una banda que aportó, porque bajo esa fachada de grupo chistoso, los tipos tenían un cuento sureño que lograron popularizar. En lo personal, el Miguel Barriga se portó súper bien con nosotros. Gracias a él pudimos tocar por primera vez en Santiago en la Sala SCD, donde presentamos el disco Magallania. Imagínate que el tipo se consiguió plata con Entel Chile y nos la envió para que compráramos nosotros los pasajes de avión y puso a sus roadies a nuestra completa disposición. Si eso no es ser buena onda, ¿qué otra cosa sería?

Buena tela el flaco. Barriga también estuvo metido en la organización de Fixion 2000, aquella convención de ciencia ficción, fantasía, cómics, juegos de rol y todo lo concebiblemente ñoño que fue la causa por la cual me metí en serio en la literatura. Otro punto nodal más.

–No sabía que le gustara tanto el tema. Ojalá nos lo encontremos de nuevo un día de estos, de verdad que nos cayó muy bien. De nuevo cambio de tema: tengo hartas ganas de leer Ygdrasil. He leído varios artículos sobre ella y ya parece bastante claro que es un punto axial en la ciencia ficción chilena y latinoamericana, una suerte de contestación amerindia a Neuromante y The Matrix (¿estarás de acuerdo tú y el autor?).

Yo creo que Jorge estaría muy de acuerdo con dicha definición, aunque te aseguro que, por lo menos en mi opinión, Ygdrasil le tira cancha, raya y lado a Gibson y sobretodo a los Wachoswky.

El tema de las raíces es una de nuestras preocupaciones y de ahí volvemos al tema de la memoria. ¿Quiénes somos realmente? Yo lo tengo más o menos claro, sé que soy descendiente de mapuche, un pueblo que en algún momento de su historia emigró desde la actual Patagonia Argentina hasta la Araucanía. Mi propio apellido, Cheuquelaf, es un testimonio de ello. Significa ‘ñandú de la pampa’, una imagen definitivamente patagónica. También desciendo de croatas y de chilotes, ambos también pueblos de emigrantes. Pero si lo piensas bien, ¿qué pueblo no proviene de inmigrantes? LLUVIA ÁCIDA es una expresión de multiculturalidad, pero no de globalización acrítica, sino más bien de asumir que los magallánicos somos frutos de distintas culturas que encontraron en este confín del mundo su segundo hogar.

Pero Cheuquelaf es sólo uno de tus apellidos, el otro es Bradasic. Es decir, podrías haberte llamado perfectamente Rafael Bradasic y gente como Pinto jamás habría salido con aseveraciones onda: “Tú eres de apellido Cheuquelaf, sangre indígena corre por tus venas…” (sic). No tengo a mano los estudios sobre la genética nacional, pero Me parece que la gran mayoría de los chilenos, incluyéndome a mí y a Pinto, tenemos sangre indígena corriendo por nuestras venas. La excepción supongo serán la clase alta de ascendencia visigoda, por que hay quien asegura que los españoles que llegaron a Chile eran visigodos. Mi bisabuelo paterno llegó desde Grecia a Punta Arenas, por ejemplo, y de ahí mezcló sus genes con una chilena. Mis bisabuelos maternos llegaron desde España, y sus hijos que eran 100% europeos mezclaron sus genes con chilenos… O sea, a estas alturas, ¿Quién no es un mestizo?, ¿un crisol de etnias? Por lo demás el concepto de raza está comprobado obsoleto en términos científicos.

–Bueno, Raúl Pinto me preguntó sobre que significaba para mí llevar un apellido paterno mapuche. Esa pregunta no me parece errada, no porque crea que un apellido o ascendencia me hace genéticamente especial o algo así, sino porque un apellido, queramos o no, es portador de cultura. Si no me apellidara Cheuquelaf igual me interesaría por el pueblo mapuche, pero no podría citarte ciertas historias familiares que se han traspasado a lo largo de 300 años. Recuerda que los mapuches cultivan la oralidad e incluso tienen ‘géneros’ que no tienen paralelo fuera de su sociedad. Por ejemplo, el ‘ñitram’, que traducido aproximadamente significa ‘conversación con uno mismo frente a otra persona (pero sin hablarle a ella) mirando una fogata’. Si yo no me apellidara Cheuquelaf, creo que nunca me hubiera preocupado por entender esa idea. Hace un tiempo, en Bariloche, encontré un pictograma que representaba al ñandú, que fue algo así como un ave totémica para algunos antepasados míos y eso me emocionó mucho, pues me sentí conectado con un pasado remoto del cual solo soy una prolongación. También me emocionó escuchar a mis padres contarme sobre una visita que hicieron en verano a Croacia y su descripción de la isla de Brac, en la costa de Dalmacia. Y también he escarbado en la rama chilota de la familia de mi madre. Yo nunca he creído en el concepto de ‘raza’, es excluyente y a la vez eficiente como herramienta de manipulación política. Yo creo en las culturas y todos somos el resultado de una sumatoria de ellas y, de alguna manera, todos somos semillas de las culturas del futuro. Creo legítimo interesarse en las culturas a las que pertenecieron tus ancestros y comprobar si hay algo de ellas en ti. Yo lo he comprobado de manera personal e íntima y creo que eso nace de una elección que cualquiera puede tomar o rechazar. Como dijo Borges, porqué limitarse a una cultura, si podemos aspirar a todas. Para mí se trata de eso. La biología solo por sí misma no puede describir la increíble complejidad de una sola persona, solo la cultura termina de dar algún sentido a su existencia y el lugar que ocupa en el tiempo.

Así que en Perú estuvieron segundos en el ranking de las FMs, codeándose con Ramazzoti, Big Daddy y la Torroja. ¿Como ves la proyección internacional de Lluvia Ácida? En vuestro caso a diferencia (y excúsame los ejemplos) de la Ley, Los Tres, Lucybell o Saiko el radicarse en México seria un atentado contra el concepto mismo que anima al grupo, ¿no? A lo que me refiero es: pareciera que Lluvia Ácida no puede hacerse desde otro lugar que no sea Magallanes. La región es como el tercer integrante, ¿no? Sin ella no serian lo mismo.

–Es interesante que me preguntes eso, porque ahí está uno de los pilares de nuestro proyecto. Mira, nosotros nunca hemos criticado a nadie que se vaya de su terruño a tomar lo que éste ya no puede ofrecerle. Hablábamos hace un momento de la inmigración y de su importancia como formadora de nuevas culturas. Pero nosotros aspiramos a otra cosa, a algo ambicioso. La pregunta que formulamos es: ¿Será posible aprovechar las herramientas de la globalización para dar a conocer al resto del planeta quién eres tú y donde vives, sin renunciar a tu residencia e identidad? Digo que responder a esta pregunta es ambicioso, porque es difícil hacer arte aquí. Me refiero a un arte con objetivos altos. Tienes que soportar muchos ninguneos y escuchar demasiadas tonteras. Debes aceptar que cualquier tipo que se vaya de aquí y consigue algo de fama mediática, aunque sea a base de estupideces, es más valorado que nosotros, los que escogimos quedarnos y dotar a esta región de una nueva estética y de otra forma de contemplarse a sí misma. Más que un tercer integrante, nuestra tierra es la sustancia de nuestra música. Si nos fuéramos de aquí de manera permanente, todo lo que hemos cantado y grabado carecería de sentido, o al menos perdería toda conexión con nosotros, como si ya no fuéramos integrantes de LLUVIA ÁCIDA, sino de otra cosa. A veces nos hemos preguntado hasta cuando podemos mantener esa línea, cuanto material nos da nuestra tierra para seguir creando. Y cada cierto tiempo, aparece un nuevo tema, una nueva aventura de investigación, composición y grabación. Y después de cada disco y su promoción, siempre viene lo mejor: ¡el siguiente disco! Disfrutaremos de esa sensación todo el tiempo que podamos.

¿Que me dices de la recepción local? ¿Es Lluvia Ácida un grupo que escuchan sólo ciertos ‘iluminados’?, ¿música para músicos? ¿Son algo más que una ‘curiosidad’ para los medios? ¿Sienten que a nivel local son valorados como corresponde o debiera corresponder de acuerdo a vuestros propios estándares?

–Creo que ocupamos un lugar dentro de la cultura magallánica, pero la inmensa mayoría solo nos conoce por el nombre. Obviamente que para los medios locales seguimos siendo una rareza, en medio de un ambiente musical tan retrógrado como este, pero siento que la gente que nos ha escuchado nos respeta y ha entendido de manera clara cual es nuestro propósito. No tenemos problemas con la difusión mediática, incluso tenemos más facilidades en ese sentido que una banda de Santiago. Siempre pienso que todavía no se ha reconocido completamente nuestro aporte, pero sí vamos rumbo a eso, lo que en ningún caso se va a materializar en dinero o fama. Yo me conformo con que nos recuerden como un proyecto comprometido y original, original en el sentido de tener conexión con su origen. No llamaría ‘iluminados’ a quienes gustan de nuestra música, por muy pocos que sean. Son simplemente personas que se sienten fascinadas con los mismos temas que a nosotros nos importan. Y hay entre ellas músicos y no músicos. Todos tienen en común esto: que no les atraen las bandas ‘virtuosas’, sino las que portan ideas y nosotros definitivamente ofrecemos eso. Nosotros no creemos en la música como evasión y siempre van a haber personas que valoren eso, no importa si les guste el rock, el folclor o la electrónica.

De los videos me interesó particularmente Austro Mutatis, dirigido por Leonardo Medel. En dicho video ustedes a través de sus aparatos electrónicos convocan a una musa en lo que parece un teletransportador defectuoso ya que solo al final se vuelve corpórea por completo. Me recordó ciertos videos de Floria Sigismondi para Marilyn Manson y el stop motion de Harryhausen por supuesto. ¿Qué me puedes contar de este video?

–Ese video lo dirigió nuestro amigo Leonardo Medel, que hoy integra el Colectivo SURE, responsable de videos de artistas como Rosario Mena, Muza, Electrodomésticos y Gepe. Pero sus primeros videoclips, sino me equivoco, los hizo con nosotros. El es un fanático del stop motion y tiene una paciencia increíble para animar objetos y personas (¡pobrecitas!). Y le encanta… ¡Floria Sigismondi! Ese video lo hicimos en la casa de su mamá y él había acabado de salir de Cuarto Medio y varios compañeros suyos integraron el equipo de grabación. Nuestra musa holográfica se llama Daniela Kovacic, una talentosa pintora que actualmente estudia en Santiago. El Leo nunca quedó muy conforme con el resultado, pero a nosotros nos gusta mucho ese video, refleja muy bien la canción y su ánimo de transformación.

Supe por mi hermano que Daniela estudia en la Universidad donde yo hago clases, y que incluso es profesora ayudante. Ella fue polola de un amigo de mi hermano que a su vez es el hermano menor de un amigo mío de infancia: Juan Ramón Fernández Morrison alias ‘el Pollo’ que fue mi partner entre tercero y sexto básico allá en el campamento ENAP de Cullen, en Tierra del Fuego. Mi hermano también me comentó que tu primo Oscar Barrientos (antologado al igual que yo en Años Luz y cuyos libros de cuentos ambientados en Puerto Peregrino me han maravillado) pololeaba con una profesora de él. Mi hermano participó en un concurso de cortos donde también se presentó Austro Mutatis (ni él ni ustedes ganaron) y por último, tengo un cuadro de 1995 al cual titulé Austro Mutandis (no ‘mutatis’ pero bastante parecido) que ha servido de portada para el primer libro de poemas de mi amigo Armando Rosselot titulado Huesos de pollo bícefalo. Los puntos de conexión suman y siguen.

–Sorprendente, pero no tanto si lo piensas un poco. Basta con que ambos hayamos vivido en Magallanes y tengamos inquietudes y personas que las compartan cerca nuestro.

Tierra de Espectros es una de las formas en que Lluvia Ácida combate el olvido. Una colección de relatos de fantasmas, de experiencias sobrenaturales que hasta incluyen alienígenas. Se dice que Punta Arenas es una zona caliente en cuanto a avistamientos de OVNIs, yo nunca he visto uno (y mucho menos un fantasma) y si bien creo que el fenómeno existe, descarto que sean visitantes ‘extraterrestres’ y me irrita el vínculo que se hace entre los platillos voladores y al literatura de ciencia ficción. ¿Has visto algo raro en Punta Arenas?, ¿Qué opinas de los OVNIs? ¿Crees que OVNIs y fantasmas son parte de un mismo fenómeno como plantean ciertos investigadores?

–Mira, yo he visto un par de luces extrañas, pero nada que califique de ‘nave espacial alienígena’. Aunque muchos conocidos míos fueron testigos de un avistamiento hace más de diez años, cuando un enorme objeto sobrevoló Punta Arenas. Vi una filmación que hicieron y la cosa parecía el ‘Enterprise’ en la oscuridad. Así que no sería tan tajante en negar cualquier posibilidad de actividades alienígenas. Pero entiendo tus reservas sobre el tema, de hecho yo igual las tengo. Hay demasiado charlatán aprovechándose de la credulidad de la gente. Cuando con Nego grabamos Tierra de espectros, recolectamos historias de fantasmas contadas por gente de nuestra ciudad de distintas edades y ocupaciones (para después combinarlas con nuestra música). Pero no con la actitud de parasicólogos, sino más bien de antropólogos que estaban escarbando en las raíces de nuestra cultura. El miedo a la muerte y a lo que no vemos es universal, pero toma formas distintas en cada rincón del planeta. Para mí los OVNIS son parte de lo mismo. Es una forma concreta de nuestros temores y esperanzas. Antes eran las carrozas de los dioses y las hadas los que secuestraban gente. Obviamente que los mitos se ponen a tono con la tecnología (y no creo que al revés) y con la llegada de la era atómica se populariza el fenómeno OVNI. Quizás ya se están creando nuevos mitos y supuestos fenómenos paranormales relacionados con las actuales tecnologías informáticas y de telecomunicaciones. Pienso que se va a volver a la idea de los ‘Intraterrestres’, habitantes invisibles del planeta y popularizados por los ocultistas de principios del siglo XX, pero ya no surgirán desde el fondo de la Tierra, ¡sino que desde nuestras pantallas de plasma! Ahora, todo esto que acabo de decir se va a ir a la basura el día que veamos en CNN el arribo de una flota alienígena. Ahí se acabó la discusión…

Bueno, si vienen en son de guerra y son como los de Shyamalan, nos conseguimos unas pistolas de agua y cagaron, jejeje.

¡Bastante estúpidos serían si se les ocurre invadir un planeta cubierto en un 70% de agua!

Me dio mucha risa esa entrevista en Via X con Pia Ciccero y el Chico Jano. Nego tenía una cara de “cállate ahueonao” todo el rato y el chico ese decía: ¡que looooooooco! ¿Es idea mía o estaban un poco fuera de lugar? ¿Quien era el tercer tipo que estaba ahí? ¿Has escuchado a Lulu Jam?

–Ese ha sido uno de nuestros momentos más curiosos, sin duda. Ellos fueron muy simpáticos con nosotros, pero es difícil explicar nuestras ideas en un programa así, con música a todo volumen y con ese formato tan pendejo. Pero hicimos lo que pudimos. El que estaba al lado nuestro es Hugo Espinoza (aka Mika Martini), ex integrante de Ud. No!, y estábamos con él promocionando una tocata conjunta en La Batuta en mayo de 2003. El es uno de nuestros mejores amigos hasta el día de hoy y es parte del netlabel PUEBLO NUEVO, que sin duda es uno de los fenómenos más importantes de la nueva electrónica chilena. Una anécdota: la Pía Ciccero me dijo al final del programa que ojalá LLUVIA ÁCIDA y LULU JAM tocaran juntos algún día. Y yo le dije ¡ojalá, pues! A veces uno tiene que hacer esas cosas. Esto de la farándula, oye… (¡ja, ja, ja!). En todo caso, como proyecto mercenario de Daniel Vigliensoni LULU JAM es todo un acierto, ¡realmente lograr hervir hormonas! No toda la música tiene que ser tan seria, ¿no te parece?

¡Dime eso tú! A veces encuentro que LLUVIA ACIDA es demasiado serio. Ustedes no harían por puro wevear un cover de Erasure por ejemplo. Cómo que da la impresión que toda su música debe tener una justificación, un contexto histórico–regional, ser fruto de una investigación…

¿Tú crees que somos demasiado serios? ¡La verdad es que como personas no lo somos mucho! Y eso hace que nos volquemos a temas que no son para reirse precisamente. Suena contradictorio, pero así es. Y solo hablamos de temas que en verdad nos interesan. Y esos temas no justifican nuestra música, sino que esa música refleja nuestras inquietudes. Creo que ya hay bastante gente que juega a la parodia bastante mejor de lo que podríamos hacerlo nosotros. Eso del “kitsh” y el culto al plástico no me interesa mucho. Para que LLUVIA ÁCIDA hiciera covers de cosas “ultrapop” tendríamos que tener una necesidad que no sentimos, la de querer hacer reír al mismo tiempo que tocamos.

Como Les Luthiers

Para nosotros la música es un acto de construcción y concentración. Te doy un dato: antes de cada tocata nosotros ensayamos unas tres o cuatro veces como mínimo, porque en vivo cantamos y tocamos instrumentos tanto electrónicos como acústicos, no estamos mirando laptops. Creo que tenemos tanto que dar y tan poco tiempo para hacerlo que uno ya tiene clara sus prioridades. Pero eso no significa que no nos riamos con un tema de Sinergia, por darte un ejemplo. ¡Tan graves no somos tampoco!

En una entrevista radial dices: “quizás se podría decir que dentro de unos siglos la Antártida va a ser considerado el lugar donde el hombre se entrenó para explorar otros mundos.” Una gran frase sin duda. El continente blanco y la cf están íntimamente ligados, ahí tenemos Frankestein por ejemplo… ¿Has leído las aventuras de Arthur Gordon Pym y esa suerte de continuación de Lovecraft llamada En las montanas de la locura? ¿Has leído a Miguel Serrano?

–La Antártida es una de nuestras obsesiones y la compartimos con mucha gente. Una vez un escritor conocido mío, que hace años filmó un documental allá, me miró directo a los ojos y me dijo: “¿tú también tienes la fiebre, no es cierto?“. Es que los territorios polares son una especie de lienzo en blanco en donde los hombres vuelcan su imaginación. La Antártida es el lugar más hostil y primitivo del planeta y, como le comentaba a Raúl Pinto, es menos conocido que la superficie de la Luna. Es un territorio lleno de misterios, del cual conocemos solo su superficie. Por supuesto que he leído las obras de los escritores que me mencionas (te faltó “La esfinge de hielo” de Julio Verne).

Volviendo a Miguel Serrano, él ya en 1948 cuando publicó su ensayo La Antártica y otros mitos, dice que el Polo Sur es el sexo del mundo, su parte sensible e irracional, en las antípodas del Norte lógico y utilitario. Serrano especula que la Antártica puede ser en realidad al Atlántida, desplazada de su posición original por cataclismos y otros fenómenos geológicos. Serrano al igual que Verne y John C. Symmes (que influyó en Jeremiah Reynolds, impulsor de la primera expedición norteamericana a la Antártida), Serrano cree en la teoría de la Tierra hueca y ve en el Polo una acceso a ella. Debo confesar aquí y ahora, que no he leído La esfinge de hielo. ¿Qué me puedes contar de ella?

–La esfinge de hielo de Verne también es una continuación de Las aventuras de Arthur Gordon Pym. La escena final es inolvidable, cuando llegan a un Polo Sur coronado por una montaña magnética de color negro que atrae todo el metal a su alcance, desarmando barcos y matando a cuanto explorador intenta acercarse. Los protagonistas, con ropas desprovistas de metal, logran aproximarse y descubren un cadáver todavía pegado en la roca. Son imágenes muy poderosas, creo yo. Y sobre Lovecraft, debo decir que obra es una de las influencias primarias de LLUVIA ÁCIDA. El Nego me prestó hace diez años Las montañas de la locura y su argumento jamás se me ha olvidado. También he leído a Miguel Serrano. Más allá de sus creencias políticas (que no comparto en absoluto), es súper interesante constatar que a través de él se expresa toda una suerte de conspiranoia antártica: la expedición nazi al Polo Sur, la toma de posesión del territorio bautizado como Nueva Suavia (que fue real según mapas descubiertos recientemente), las supuestas bases enterradas en el hielo que habrían refugiado a los últimos nazis. De hecho, se menciona por ahí el dato acerca de la cantidad de soldados y submarinos destacados en Noruega que, en vez de rendir sus armas, simplemente habrían desaparecido. O el testimonio de balleneros de las Islas Malvinas que dijeron haber sido asaltados por un submarino alemán… en 1947. Más que a supuestos extraterrestres, habría que poner atención a esos hechos medios anómalos. Otro caso:

¿Has oído hablar del Lago Vostok? Es un gigantesco lago enterrado bajo 3.000 metros de hielo, el cual ha generado una serie de especulaciones. A principios de los 90, supuestamente se evacuaron bases que estaban cerca del lago y según testimonios apareció un equipo de la NSA (la más poderosa agencia de inteligencia de EE.UU.). Se habló de un virus o de contaminación radioactiva, pero nunca se aclaró oficialmente el motivo de esta presunta evacuación. Hace poco, se detuvo una perforación que se estaba haciendo para llegar al agua del lago. Se adujo como motivo la posible contaminación de un medio ambiente primitivo que se habría preservado bajo el hielo durante 40 millones de años. Suena razonable, pero las dudas de muchos aun persisten.

En la misma entrevista Nego también se manda una frase para el bronce, al ser consultado por el locutor (otro compañero del liceo, Reiner Canales) sobre si acaso Vangelis había hecho algo con la Antártida responde: “si pero él (Vangelis) es griego y vive en una isla en Grecia, muerto de calor po’h hueon”. Ahí tenemos una clara muestra de la “identidad” de Lluvia Ácida, de cómo el trabajo de ustedes sería una apropiación mas genuina del territorio y me hace recordar también ese fiero y hasta a veces justificado recelo del magallánico hacia los forasteros y el “norte” que es todo desde Puerto Montt para abajo (o arriba, depende como el globo terráqueo se mire). Supongo que Nego tiene razón, y Vangelis grabando Antarctica sería tan raro como Lluvia Ácida grabando Atenas. Pero por otro lado el nombre “Antartikos” está en griego, y su sello Eolo es el nombre del dios griego del viento… ¿en tu opinión, no podría Vangelis adoptar la misma actitud que Nego? Jejeje.

–Mmmmm, a ver… Bueno, es cierto lo que tú dices sobre nuestro afán de apropiarnos de lo que consideramos “nuestro espacio”. Pero los espacios físicos y culturales no están nunca totalmente separados de otros. Por ejemplo, el solo nombre ‘Antártida’ ya nos remite a la antigua Grecia, que es uno de los sustratos más importantes de la cultura occidental. Y el nombre de nuestro sello, EOLO, da cuenta de esa misma conexión. Esas palabras podrían haber sido latinas o germánicas, pero resultaron ser griegas, lo que realmente importa es lo que significan. En realidad el Nego se refería a otra cosa, no a la calidad musical ni a la honestidad de Vangelis (de hecho el Nego tiene el disco Antarctica), sino al valor que frente a eso tiene nuestra propuesta. Nuestro disco “Antartikos” tal vez no sea mejor, y definitivamente no es más famoso. Pero es la expresión de artistas que viven muy cerca del tema que aborda y creo que eso en sí mismo ya es algo especial. Tú mismo me decías anteriormente que no nos ves como un proyecto musical operativo fuera de nuestro contexto. Vangelis es conocido a nivel mundial porque compone una música preciosa más que por ser griego (aunque sigue siendo evidente en su sonido que lo es). Nosotros no aspiramos a ese status, no creo que nuestra música sea para un público amplio. Lo es solo para quienes se interesen de verdad en las temáticas que planteamos. Y afortunadamente, los interesados son muchos más de los que creíamos. Yo creo que un artista puede abordar el tema que se le antoje, pero ponte en nuestro lugar para entender nuestro punto de vista. Cada cierto tiempo tengo noticias de música inspirada en los selk’nam, por darte un ejemplo, compuesta por alguien desde Europa o en Santiago. Y puede haber sido hecha por un excelente e informado compositor. Pero algo va a faltar, eso que para mí es un componente telúrico, difuso pero real. Y eso no nos falta a nosotros, porque componemos sobre cosas cercanas a nuestra experiencia. Somos personas que han viajado por su región por aire, mar y tierra, hemos tocado el hielo con las manos y soportado los vientos de la pampa. Conocemos nuestra historia y hemos conversado que gente que sabe aún más de ella. Vangelis perfectamente podría grabar un bello disco sobre la Patagonia tal como lo hizo sobre la Antártida, pero el tema sería para el una abstracción, una expresión de paisajismo. Nosotros no hacemos música multifuncional y que sea bella solo por su sonido, sino que nos involucramos a fondo en el tema. Básicamente, contamos historias a través de medios acústicos.

El interés de Lluvia Ácida por exploradores como De Agostini puede sin mucha imaginación compararse a su exploración musical. Esto lo digo porque me parece que las temáticas de Lluvia Ácida refuerzan la identidad del proyecto, es una tautología pero después de todo y como diría Duchamp, todo es tautología.

–Es interesante lo que me dices, porque uno se pregunta a veces si el tema de la identidad es lo que te inspira o si realmente es uno el que ha creado su propia idea de identidad. La experiencia de ponerle nuestra música al documental Tierras Magallánicas de Alberto de Agostini nos dio una respuesta. Resultó que editarlo fue muy fácil, ya que a pesar de no quitarle ni un solo cuadro, la música se acomodaba perfectamente a las imágenes. No solo en ambientación, sino que también a nivel rítmico. Muchas personas me han preguntado si la música la compusimos especialmente para el documental y se sorprenden cuando les digo que no, que es una selección de nuestra discografía. Yo llamo a eso una ‘confluencia estética’. Creadores de épocas distintas estaban pensando en lo mismo y eso permitió superar la barrera del tiempo, pues nuestras visiones no se contrapusieron, sino que se complementaron. Cuando veas el documental te vas a dar cuenta de ello.

¿Cuál es tu visión u opinión sobre el extermino de los pueblos originarios de Magallanes?

–Es una horrible cicatriz que se ha querido mantener más o menos oculta. Digo más o menos porque actualmente ya es un hecho de conocimiento público que los capitalistas a los que se llama “pioneros” cometieron un etnocidio, pero sobre las ganancias que eso reportó para esos criminales de cuello y corbata y para sus actuales descendientes… no se habla. Así que falta mucho para recuperar plenamente ese fragmento de memoria trágica. A veces olvidamos que la historia está pavimentada de cadáveres, generalmente de inocentes sacrificados por el poder del dinero. Eso es lo que pasó aquí. Y si hay algo que siempre estará presente en el Magallanes actual y futuro es la ausencia de sus primeros habitantes. Cuanto conocimiento se perdió, cuanta belleza y sabiduría desaparecieron, nunca lo sabremos del todo. Lo único que tenemos son fragmentos de culturas enteras y ya eso es muy valioso para las generaciones venideras. Te cuento algo más. El año 2001, antes de grabar Tierra de espectros, recibí un encargo muy especial. La familia de Ursula Calderón, residente de Villa Ukika, Isla Navarino, y una de las últimas yaganas con dominio de su idioma original, deseaba registrar en nuestro estudio algunos relatos y canciones que ella todavía guardaba en algún rincón de su memoria. Por medio de la gestión de su hija Julia González y de Patricia Estivill, logramos concertar una jornada de grabación. Y llegó a nuestra sala de ensayo una anciana tímida y discreta, de ojos oscuros que miraban detrás de gruesos cristales y que con dificultad se acomodó frente al micrófono. “Ya, abuela, cuéntenos una historia”, le dijimos. Entonces algo cambió en la habitación, cuando con un delgado y susurrante hilo de voz la anciana comenzó a tejer historias que parecían datar de los inicios del tiempo. De sus labios brotaban imágenes que con el curso de los relatos se tornaban bellas o escalofriantes, hombres que se metamorfoseaban en animales o rocas que tomaban la forma de monstruosos gigantes. Escenarios como el Canal Beagle y el archipiélago austral, que nos resultaban familiares, tomaban una nueva y alucinante forma. A pesar de la precariedad técnica de nuestra grabación, en que los ruidos de la ciudad no están del todo ausentes, buena parte del ambiente que se creó en esa sesión quedó captado.

Después de aquella singular jornada, nuestra música comenzó a presentar cambios significativos. Seguía teniendo una base electrónica, pero comenzaron a asomarse timbres acústicos, de instrumentos de cuerda, viento y percusión. En lo temático, dejamos de fantasear con temas alejados de nuestra realidad circundante y comenzamos a investigar aspectos poco difundidos de nuestro entorno. El resultado fue el disco Tierra de espectros (Eolo, 2002), una colección de relatos fantasmales magallánicos combinados con nuestra música. Allí incluimos un fragmento de la narración de Ursula Calderón para el tema Los Hanush (hombres salvajes y peludos de la mitología yagana, que secuestraban mujeres y mataban niños). Fue presentando ese tema en una radio en Coyhaique, en el año 2003, que me enteré de su fallecimiento. Ahora solo nos queda su voz, en un registro que se había convertido en uno de los últimos restos de una cultura. Una que había sobrevivido durante miles de años en los confines del planeta, y que ahora enfrenta la amenaza del olvido. Esperamos editar este material algún día.

Justamente Los Hanush es el tema que me pareció más ‘terrorífico’ de Tierra de espectros. La Sra. Ursula habla sobre el hanush como quien intentara explicarle la existencia de un animal llamado perro a un extraterrestre, con toda la naturalidad del mundo. El hanush parece representar la esencia misma de ‘el otro’, ese ser de cuerpo velludo, qué como el Enkidú de Gilgamesh representa el ‘lado salvaje’ (saludos a Lou Reed) de la humanidad, esa criatura que amenaza con robarse a nuestros hijos y a las mujeres también en las que engendrará más hanush.

–Imagínate lo que fue escuchar esas historias de labios de una anciana de ochenta años. Fue como si algo la poseyera, como haber grabado la voz de un fantasma a través de sus labios. Nosotros lo disfrutamos mucho, ya que siempre nos ha llamado la atención la increíble galería de personajes maléficos que surgieron de la mente de las etnias australes. De hecho, en varios discos de LLUVIA ÁCIDA hay temas bautizados con sus nombres, como ‘Ayayema’ (espíritu kaweskar de las pesadillas), ‘Walichu’ (señor tehuelche de la muerte) y ‘Kawtcho’ (ser de tres metros de altura, rojo, con púas en la cabeza y dedos en forma de garfios). Como bien dices tú, si examinas esos personajes, encontrarás correspondencias con los mitos de otras culturas. Es porque el hombre, no importa en qué época y en que lugar, siempre le temerá a las mismas cosas: a la naturaleza, a la oscuridad y a la muerte.

¿Qué me puedes contar de Mankacen y Ud. No?

–Ellos son amigos y destacados músicos de la escena electrónica de Santiago. MANKACEN es el seudónimo de Alejandro Albornoz. MANKACEN en lengua selk´nam (alguna vez hablada en toda la isla de Tierra del Fuego) significa “cazador de sombras” y fue el sobrenombre que los indígenas le pusieron al misionero y fotógrafo Martín Gusinde. El fue miembro fundador de los pioneros del tecno en Chile, una banda llamada Artekknia que funcionó desde 1985 hasta 1995, dejando un disco llamado La última tierra. Hoy Alejandro está dedicado a la composición de música electroacústica y ha actuado en importantes escenarios, como el Festival de Bourges (Francia). UD.NO! es otra cosa, es el proyecto de otro buen amigo llamado Claudio Pérez, que está orientado al ciberjazz y al downtempo. Con él actuamos en La Batuta el 2003, donde presentó un excelente video de su disco Conexión Domeyko, su primer disco y que es un homenaje al científico polaco del mismo nombre (fundador de la mineralogía en Chile). Ellos dos, más otro amigo llamado Cristian Reyes (aka ANDROID), forman un grupo llamado COLECTIVO ELECTRONICO DE SANTIAGO, dedicado básicamente a la improvisación en vivo. El día anterior a la presentación de Antartikos, en la Sala Master en 2005, nos juntamos con Mankacen y UD. NO! A crear algunos temas. Estuvimos toda una tarde y salieron cuatro temas y material para un videoclip que yo edité aquí en Punta Arenas. El disco, que aún no tiene título, está esperando a ser editado. Es bien surreal y me parece que en algún momento hay darlo a conocer.

En una entrevista con Vladimiro Mimica, Hugo Espinoza (que es presentado como el ‘productor’ en Santiago de Lluvia Ácida) dice que al igual que al grupo Zinatel compuesto por un par de ex miembros de Illapu los anima la mezcla de electrónico y folclor. Habiéndolos escuchados a ustedes, a Gepe / Gepinto y sabiendo la existencia ahora de Zinatel te pregunto: ¿crees que se esta surgiendo un nuevo movimiento, estilo, subgénero o como se llame o son casos aislados? ¿La innovación de Lluvia Ácida es equiparable a la fusión de rock y folclore de Los Jaivas, por ejemplo?

–Nuestro ‘productor’, el ya mencionado MIKA MARTINI, también está trabajando en una interesante fusión de sonidos electrónicos y de viento andinos. Así que definitivamente tenemos algo en común con su búsqueda. ZINATEL está más en el plano de la canción, pero igualmente es interesante. Los tipos son buenos instrumentistas y por supuesto que lo que hacen es mucho más audaz que Illapu. Lo chistoso es que se lo dijimos y ellos pusieron cara de felicidad y dijeron “¿no es cierto que sí?”. Es interesante la postura que está surgiendo, en cuanto al rescate de sonidos folclóricos y su fusión con propuestas más actuales. Ahora que me mencionas a GEPE, te cuento que el estuvo hace unos días en Punta Arenas, actuando para un par de eventos que ayudé a gestionar. Estuve oficiando de asistente personal y llevándolo a conocer la ciudad. Nos llevamos tan bien que terminé alojándolo en mi casa y grabándole un tema en nuestro estudio, tema al cual LLUVIA ÁCIDA ya aportó con algunos arreglos. Me gustó su propuesta, la encontré honesta, emotiva y con una fuerza que solo da la sencillez. Espero que trascienda y se ponga por encima de cualquier moda pasajero en que la prensa quiera encasillarlo. Sobre esta mixtura entre lo folclórico y lo moderno, no tengo muy claro cual es nuestro lugar en este fenómeno, porque nosotros no nos consideramos parte del panorama musical chileno. O sea, vivimos en Chile porque hay un aparato administrativo que así lo dictamina y un buen montón de patriotas de uniforme (que están unos pocos años y se van sin dejar nada), pero lo que se considera ‘chileno’ es más que nada lo proveniente del Valle Central. Y nosotros estamos demasiado lejos como para ser una parte realmente activa de cualquier movimiento que está a 3.000 kms. de Magallanes. Ahora, sí creo que hemos llegado a coincidir con otros colegas en cuanto al rumbo que podría tomar la electrónica chilena. Digo “podría” porque no descalifico ninguna propuesta distinta a la nuestra. Ah, LOS JAIVAS son uno de nuestros grupos de cabecera. Obviamente ni soñamos igualar el impacto que ellos tuvieron en la música latinoamericana, pero creemos que ellos siempre serán una inspiración para quienes apuesten por fusionar lo tradicional y lo moderno. Pero sí que sería absolutamente increíble que alguien dentro de unos años, dijera “LLUVIA ACIDA hizo con la electrónica lo que Los Jaivas con el rock”. No sería un mal epitafio para este dúo.

Ningún escarabajo fue herido durante la filmación de Transpatagonia, ¿verdad?

–Te aseguro que ese pobre insecto fue bien tratado, como corresponde al actor de un video de LLUVIA ÁCIDA. Tengo una fijación con grabar imágenes de animales muertos (si revisas nuestro DVD “Elemental” vas a descubrir más de uno), ¡pero a los animales vivos los trato con mucho cariño!

Hace unos días hablaba con los santiaguinos que vinieron para una serie de actividades en Punta Arenas, entre otras cosas sobre el tema de la muerte. Ellos me contaban acerca de lo peligroso de las poblaciones, la delincuencia y todo eso. Aquí tenemos el mismo problema, pero aún así Punta Arenas sigue siendo un refugio. Yo creo que la naturaleza y la muerte van de la mano, sobre todo en esta zona. Ves animales muertos en la carretera, escuchas muchas historias sobre pescadores, ovejeros o trabajadores del petróleo que encontraron una muerte horrible en algún paraje solitario. Y me parece importante abordar ese tema por medio del arte.

TAUZERO
Octubre de 2006

Para normal

Que Burroughs haya alcanzado una edad tan avanzada es un homenaje a los poderes regeneradores de una vida intensa, vivida de punta a punta. Mas de medio siglo de consume Intensivo de drogas no logro apagar su espíritu notablemente lucido ni su humor filoso y helado. La última vez que lo vi en Londres, hace algunos anos, estaba encorvado y se cansaba muy rápido, pero no era muy diferente del personaje ya legendario al que conocí por primera vez a principios de los 60 en su departamento de Duke Street en St. James.

La revista Esquire me había pedido que escribiera un retrato suyo, pero Burroughs, aunque me recibió con mucha cortesía, –era muy desconfiado. Ya estaba obsesionado por el funesto poder de los imperios mediáticos. Mientras su joven amiguito, que tenia tatuado “love” y “hate” en las articulaciones de los dedos, cortaba un polio al homo, Burroughs describía la manera mas eficaz de acuchillar a un hombre y matarlo. Y todo esto con un ojo puesto sobre las puertas y las ventanas. “La CIA me vigila, Estacionan su camioneta de la tintorería enfrente de mi casa”, me confió. No creo que se burlara de mí. Su imaginación estaba repleta de cosas extrañas salidas de series del tipo “Increíble pero real”, de novelas policiales pulp y, en lo que concierne a las camionetas de tintorería, de películas de espionaje hollywoodenses de los anos de la Guerra Fría. Cuando Burroughs hablaba del complot de la revista Times para conquistar el mundo, lo hacia con seriedad. Rechace la misión de Esquire, porque entendí que nada de lo que escribía podría hacer justicia, incluso de lejos, a la imaginación increíblemente paranoica de Burroughs. Cambió poco con el tiempo, y en verdad no lo necesitaba –su extraño genio era el espejo perfecto de su época, e hizo de el escritor más importante y original de la posguerra. Ahora no nos quedan mas que los novelistas de carrera.

© The Guardian, 4 de agosto de 1997

El sobreviviente

Lo vimos por última vez en el reciente video de U2. Elegante a pesar de su edad y de su paso de anciano, con su eterno sombrero y sus anteojos negros estilo Al Capone, fiel hasta el fin en su fascinación por el mundo del crimen. El 2 de agosto, a la edad de 83 años, murió William Seward Burroughs. Al hígado reventado de Kerouac, al corazón exhausto de Allen Ginsberg, se agrega ahora el de Burroughs, completando la desaparición de las principales figuras de la Beat Generation. Durante los últimos veinte anos, vimos a Burroughs pasear su frágil silueta de icono rockero por el backstage, on stage o in the studio, junto a Lou Reed, Bowie, Laurie Anderson, Disposable Heroes Of Hiphoprisy, Kurt Cobain. Su extensa obra esta repleta de intuiciones geniales acerca del mundo contemporáneo. Una y otra vez, podemos leer en ella: el virus más peligroso para el hombre es la palabra. Varias generaciones de escritores, músicos y cineastas aprendieron de Burroughs como manipularla y triturarla, con las tijeras y pinzas del cut-up, su famoso método de collage. Porque si el lenguaje es un virus, el universo alucinado de la obra de Burroughs no deja de servirnos de antidote. Androginia antes que homosexualidad, biopolítica y experiencias límite antes que drogas, virus mortal, deseo mortífero de velocidad que lleva a sus personajes a gozar muriendo. Y, sobre todo, el control informático del Estado: Burroughs murió pero sigue sonando, y nosotros somos sus pesadillas.

¿Cuando y por que empezó a escribir?

Empecé a escribir alrededor de 1950; tenía entonces treinta y cinco años; aparentemente no hubo ninguna motivación fuerte. Simplemente intentaba poner por escrito, en un estilo más o menos directo, periodístico, algo sobre mis experiencias con la adicción y los adictos. No tenía otra cosa que hacer. Escribir me daba algo que hacer cada día.

¿Por que empezó a consumir drogas?

Bien, simplemente, estaba aburrido. Aparentemente no tenia mucho interés en convertirme en un exitoso ejecutivo publicitario ni en ninguna otra cosa, ni en vivir la clase de vida que Harvard diseña para uno. Después de que me convertí en adicto en Nueva York, en 1944, las cosas empezaron a ocurrir. Me metí en algunos problemas con la ley, me case, me mude a Nueva Orleans y después me fui a México. Creo que las drogas son interesantes especialmente como medio químico de alterar el metabolismo y alterar por lo tanto aquello que llamamos la realidad, que yo definirla como un esquema de observacion mas o menos constante.

¿Las visiones de las drogas y las visiones del arte no se mezclan?

Nunca. Los alucinógenos producen una serie de estados visionarios, pero la morfina y sus derivados disminuyen la conciencia de los procesos interiores, del pensamiento y las emociones. Matan el dolor, pura y simplemente. Están absolutamente contraindicados para cualquier trabajo creativo, e incluyo en las contraindicaciones el alcohol, la morfina, los barbitúricos, los sedantes…

¿Usted considera que la adicción es una enfermedad pero también un drama humano, de importancia central?

Absolutamente. Es tan simple como la manera en que alguien llega a convertirse en un alcohólico. Se empieza a beber, eso es todo. Le gusta, bebe, y después alguien se convierte en alcohólico. Estuve expuesto a la heroína en nueva York… es decir, andaba por allí con gente que la consumía; yo la ingerí, los efectos fueron placenteros. Seguí consumiéndola y me convertí en un adicto. La idea de que la adicción es de algún modo una enfermedad psicológica es, creo yo, totalmente ridícula. Es tan psicológica como la malaria. Es todo cuestión de exponerse. También hay formas espirituales de adicción. Cualquier cosa que pueda hacerse químicamente puede hacerse de otras maneras, es decir, si es que tenemos suficientes conocimientos de los procesos involucrados. Muchos policías y agentes de narcóticos son precisamente adictos al poder, a ejercer una cierta clase de poder perverso sobre personas indefensas. Droga limpia, la llamo yo… rectitud; ellos son rectos, y si perdieran ese poder, sufrirían tremendos síntomas de abstinencia. Los narcóticos, entonces, perturban la percepción normal… Y provocan, en cambio, un arbitrario deseo de imágenes. Si las drogas no estuvieran prohibidas en los Estados Unidos, serian el perfecto vicio de la clase media. Los adictos cumplirían con su trabajo y después volverían a casa para consumir la enorme dosis de imágenes que los espera en los medios de comunicación de masas. A los yonquis les encanta ver televisión o leer un periódico o una revista. Billie Holliday dijo que supo que estaba dejando las drogas cuando dejo de gustarle ver televisión.

Usted parece estar primordialmente interesado en puentear la estructura consciente, racional, hacia la que la mayoría de los escritores dirigen sus esfuerzos.

No sé nada con respecto al sitio hacia el que la ficción se dirige habitualmente, pero yo me dirijo, de manera bastante deliberada, hacia el área que denominamos sueños. ¿Qué es precisamente un sueño? Una cierta yuxtaposición de palabra e imagen. Recientemente he hecho muchos experimentos con los álbumes de recortes. Leo en los periódicos algo que tal vez me recuerda algo que he escrito, o que tiene alguna relación con eso. Recorto la foto o el artículo y lo pego en el álbum junto a las palabras de mi libro. O puedo estar caminando por la calle y de repente veo una escena de mi libro, y la fotografío y la pongo en mi álbum. En otras palabras, he estado muy interesado en la precisa manera en que la palabra y la imagen se relacionan, de manera asociativa extremadamente compleja. Los álbumes de recortes son ejercicios para expandir la conciencia, para enseñarme a pensar en bloques asociativos en vez de en palabras. Las palabras, al menos tal como las usamos, pueden interponerse en el camino de lo que yo llamo experiencia no-corporal. Ya es hora de que pensemos en dejar atrás el cuerpo.

¿Por qué es deseable ese estado sin palabras?

Creo que es una tendencia evolutiva. Creo que las palabras son una manera de hacer las cosas con rodeos, como si avanzáramos en un carro tirado por bueyes, que son instrumentos torpes que finalmente serán dejados de lado, probablemente mas pronto de lo que creemos. Es algo que ocurrirá en la era espacial. Casi todos los escritores serios se niegan a abrirse a las cosas que está haciendo la tecnología. Yo nunca he podido entender esa clase de temor, esa especie de reverenda supersticiosa por la palabra. Dios mío, dicen, no se puede recortar así las palabras. ¿Por qué no puedo?

¿Qué ofrece al lector la tecnica del cut-up que no le ofrezca la narrativa convencional?

Cualquier fragmento narrativa o cualquier fragmento, digamos, de imágenes poéticas, esta sujeto a cierto número de variaciones, todas las cuales pueden ser interesantes y validas por derecho propio. Una pagina de Rimbaud recortada y reacomodada ofrecerá imágenes bastante nuevas. Imágenes de Rimbaud –verdaderas imágenes de Rimbaud–, pero nuevas. Los cut-up establecen nuevas conexiones entre imágenes, y en consecuencia el espectro de visión de uno se expande.

¿Cree que el público puede eventualmente ser entrenado para responder a los cut-up?

Por supuesto, porque los recortes hacen explícito un proceso psicosensorial que de todos modos funciona todo el tiempo. Alguien esta leyendo un periódico, y sus ojos siguen la columna del modo lógico adecuado, una idea por vez, una oración por vez. Pero subliminalmente esta leyendo las columnas de ambos costados y es consciente de la persona que esta sentada a su lado. Eso es un cut-up. Yo estaba sentado en una cafetería de Nueva York, tomando un café. Pensaba que allí, uno se siente verdaderamente encajonado, como si viviera dentro de una serie de cajas. Miré por la ventana y había un gran camión de Yale… Eso es un cut-up, una yuxtaposicion de lo que ocurre afuera y de lo que uno esta pensando. La mayoría de la gente no ve lo que ocurre a su alrededor. Ese es mi principal mensaje para los escritores: por amor de Dios, tengan los ojos abiertos. Adviertan lo que ocurre alrededor.

Usted considera que hay esperanzas para la raza humana, pero al mismo tiempo esta alarmado porque los instrumentos de control se vuelven cada vez mas sofisticados.

La gente que trabaja con encefalogramas y con ondas cerebrales señala que algún día será posible instalar, en el momento del nacimiento, una antena de radio en el cerebro, que controle el pensamiento, los sentimientos y la percepción sensorial. En realidad, que no solo controle el pensamiento sino que haga imposibles ciertos pensamientos. Pero al mismo tiempo que los instrumentos de control se hacen mas sofisticados, también se vuelven más vulherabies. Time, Life, Fortune aplican un sistema de control mas complejo y efectivo que el del calendario maya –que postulaba como debía sentirse todo el mundo en un determinado momento–, pero también es mucho mas vulnerable, por ser tan enorme y mecanizado. Es posible redirigir una maquina. Un sargento técnico puede arruinar toda la maquinaria. Nadie puede controlar la operación completa. Viene el capitán y dice: “Bien, muchachos, en marcha”. Ahora bien, ¿quién sabe que botones hay que apretar? ¿Quién sabe como mandar para arriba las cajas de Spam, al sitio al que van, y como llenar los formularios? El sargento lo sabe. El capitán no lo sabe. Mientras haya sargentos, la maquinaria puede desmantelarse, y todavía podemos salir con vida de todo esto.

Mary McCarthy lo ha caracterizado como un utopista amargo. ¿Es correcta la definición?

Definitivamente pretendo que lo que digo sea tornado literalmente, si, para que la gente sea consciente de la verdadera criminalidad de nuestra época, para que puedan distinguir las marcas. Toda mi obra esta dirigida en contra de aquellos que, por estupidez o conscientemente, están abocados a hacer estallar el planeta o a hacerlo inhabitable. Como la gente de la publicidad, estoy preocupado por la precisa manipulación de palabra e imagen para crear una acción, no para salir a comprar una Coca Cola, sino para crear una alteración de la conciencia del lector. Sabe, me han preguntado si de estar en una isla desierta sabiendo que nadie vería nunca lo que yo pudiera escribir, lo mismo seguiría escribiendo. Mi respuesta es un enfático sí. Seguiría escribiendo para tener compañía. Porque estoy creando un mundo imaginario –siempre es imaginario– en el que me gustaría vivir.

El sobreviviente

Entrevista: Conrad Knickerbocker

The Paris Review

Foto Renaud Monfourny

Confesiones de escritores – Narradores 2 (El Ateneo). Traducción de Mirta Rosenberg, 263 páginas.

Marcelo Novoa, Facilitador Cultural

¿Por qué elegiste el camino de las letras?

Creo que me eligió, en serio, no caminaba y sabía hablar, apenas me paraba y juntaba letras, siempre me gustó leer, además que cuando me puse a escribir no paré más… Descubrir que las palabras esconden mundos que se abren a palabras que ni conocías, ese fue mi pasaporte a regiones inexploradas y aún sigo en pleno viaje.

¿Cómo es la pega del facilitador cultural?
Se parece a la de Bob Esponja, pero sin suspensores… Preparamos Cultur-burguer todo el tiempo, pero siempre hay Calamardos de poca monta que se las quieren afanar, llámense periodistas de a cuarta o malgestores inculturales… La idea es seguir cosechando la “imaginación” en los jardines humanos, sin perder el humor.

¿Hay poesía de CF?

En Chile no mucha, pero se puede seguir una línea a partir del vuelo fugaz de Huidobro, pasando por Oscar Hahn, nos quedamos un buen rato con Maquieira y Juan Luis Martínez, hasta que llegamos a Javier Campos y de ahí a Tomás Harris, donde aterrizamos, pues no han aparecido muchos más… En verdad, me interesa más la “poesía” (riesgo, audacia, rebeldía, acrobacia tanto formal como de contenidos) que encuentro en Bradbury, Smith, Delany, Zelazny, Ballard y algunos párrafos perfectos de Gibson. Sigue leyendo Marcelo Novoa, Facilitador Cultural

Pablo Castro, escritor de Ciencia Ficción

Pablo Castro tiene 31 años, es cientista político y actualmente trabaja en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Soltero, cree que su vida es “poco interesante” y está feliz por ello: “Un escritor malo es aquél cuya vida es más interesante de lo que escribe”, afirma.

Ha sido ganador de suficientes premios y publicado en varias antologías, lo que ha puesto su nombre entre uno de los pocos escritores chilenos que publican Ciencia Ficción.
Aquí nos habla de su pasado, cómo ingresó al mundo de la CF, su esperanza de que el género alguna vez logre en Chile el sitial que se merece, y nos cuenta parte de lo que podemos esperar en el futuro próximo.

LA CIENCIA FICCIÓN, HOY.

¿Qué pasa con la Ciencia Ficción en Chile?

Seamos honestos, en Chile la Ciencia Ficción es un género mal conocido, mal estudiado y lo que es peor, poco leído. Por cierto que no hablo de los seguidores del género, ni de sus lectores. Pero en Chile hablar de CF es hablar de diferentes visiones del cyberpunk y una que otra mención a Dick.

Ahora, puedes decirme que en el fondo ése no es un problema, que todo puede verse distinto si diversas editoriales se dan cuenta de las posibilidades del género, tanto en contenido como en éxito de ventas. La pregunta es si sucederá eso. ¿Están los editores interesados en publicar obras de CF que signifiquen un desarrollo literario del género nuestro país o sólo están interesados en publicar éxitos de ventas aislados?

Ya sé que muchos me dirán que a estas alturas no vale la pena defender la identidad de un concepto llamado “Ciencia Ficción”, pero afuera me tocó ver exactamente el fenómeno contrario. En Francia la CF junto a la Fantasía son parte de un gran género y la claridad de su identidad como tal ha permitido la creación de un movimiento muy lúcido y exitoso, que ha galvanizado el desarrollo de editoriales especializadas, revistas, eventos de gran nivel y mucha gente interesada. Es decir, la identidad crea una referencia, y esa referencia crea una afluencia.

¿Entonces no es posible un movimiento editorial enfocado a la Ciencia Ficción En Chile?

¿Para qué existirían editoriales especializadas si la Ciencia Ficción fuese nada más que un tipo de literatura convencional o postmoderna? ¿Para qué los festivales y eventos? Eso es lo que ha sucedido en Chile. Como casi nunca se habla verdaderamente de CF, las obras que lo son fácilmente han caído en el olvido porque se les concibe como meros experimentos o rarezas.

Si comenzáramos a hablar de CF literaria como tal, si exigiéramos a los críticos verdadero conocimiento y no simples y antojadizas referencias para el bronce, si pudiésemos configurar una visión con identidad respecto del género –y la CF es muy abierta a diversas tendencias– tendríamos quizás un movimiento, un conjunto de personas interesadas en las posibilidades literarias del género. De ahí a la publicación de escritores no sería algo muy difícil, diría que el paso lógico.

¿Y qué se puede hacer al respecto?

Hay que demoler de una vez por todas esa idea de que la Ciencia Ficción es un género apartado, valorado por un conjunto de fanáticos adictos a la ciencia y que compran figuritas de Star Wars.

Sí, la CF puede ser eso, pero mucho más. La CF no se puede estigmatizar con imágenes facilistas de ese tipo. Hay espacio para todas las tendencias. Es un género mucho más vanguardista de lo que se cree, mucho más visionario y arriesgado, pero si se va a considerar la CF literaria sólo como sinónimo de Asimov, Bradbury, para saltar a Dick, y de ahí al cyberespacio, entonces se caerá siempre en una estigmatización mediocre y equivocada.

Asimov es CF, y también Sturgeon, Heinlein, Blish, Varley, Delany, Sterling, Egan y un sin número de otros autores. Y ahí también se encuentran mujeres como Alice Sheldon o Ursula K. Le Guin, tan profundas y sorprendentes como otras escritoras destacadas de la literatura general.

Terminemos con los complejos. Dejemos de aislar a escritores como Ballard para decir que no son CF, porque Ballard es lo que es hoy en día gracias a las oportunidades estéticas, formales y conceptuales que le brindó el género. Además, existen momentos históricos respecto del género que son sorprendentes: la primera explosión nuclear fue descrita en detalle y con antelación por un escritor de CF en un cuento publicado en una revista, lo que significó que fuera vigilado por la inteligencia norteamericana y se abriera un expediente. ¿Acaso los Fresán o los Bolaño se han acercado a la realidad de esa forma? Sólo referencias clichés, vacías y casi siempre sin contenido.

Si se insiste en considerar a la CF como un referente simpático, y si los propios seguidores dejan que desconocedores y vende pomadas hablen del género configurándolo para satisfacer sus propias necesidades publicitarias y exhibicionistas, entonces es poco lo que se puede esperar.

UN VIAJE AL PASADO

¿Qué pasó con Fobos luego del Fobos Negro?

Es una buena pregunta para Luis Saavedra, creador, fundador, director, compilador, productor y distribuidor de Fobos.

Personalmente creo que se terminó en su mejor momento. Como fanzine será difícil superarlo, fundamentalmente porque era un medio impreso, algo esencial para la consagración de cualquier revista.
Fobos se inició como un proyecto personal de alcance colectivo. Durante un buen tiempo fue el único espacio visible para publicar CF chilena y la única referencia que podía citarse como tal. Eran malos tiempos, escaseaban los escritores y existía la sensación que el género estaba muerto en el país. Creo que fue importante su difusión internacional porque permitió a activistas y directores de revistas extranjeros saber algo de la CF chilena. Al mismo tiempo tuvo buena acogida ahí y creo que eso convenció a Luis para darle un nuevo aire, lo que significó editar el fanzine en su modalidad conceptual, es decir, número dedicados a un tema o concepto específico (Fobos Negro).

¿No has vuelto a colaborar en TauZero?

Participé en TauZero durante el año 2004 y fue una buena experiencia, pero me pilló en un momento complicado económica y personalmente. Creo que cuando colaboras o eres parte de una revista o proyecto debes estar tranquilo, con tu vida en orden. De lo contrario un día colaboras con mil cosas y al otro te da lo mismo si el proyecto se va a la cresta.

No volví a colaborar con TauZero porque en principio no sabía si el proyecto estaba en stand-by o seguía en pie. De hecho hace poco supe que el asunto seguía, incluso con página propia.

Este ha sido para mí un año de transición y espero volver a colaborar a medida que finiquite un par de cosas.

Cuentan las malas lenguas que Jorge Baradit (autor de Ygdrasil) estuvo en un taller literario liderado por ti. ¿Es un mito?

El año 2003 Luis Saavedra me pidió dirigir un taller que podríamos llamar literario. Me entregó una serie de nombres de personas y sus escritos, entre los cuales estaba Jorge. El cuento era “Angélica” que se desarrolla en el mundo de Ygdrasil. Bueno, después de leer y revisar los cuentos, les escribí a las personas que Luis me había señalado: Jorge, Gabriel Mérida, Marcelo Garrido, Marcelo López y Soledad Véliz contestaron, expresando interés en el la idea. Luego se sumó Sergio Amira como ayudante de campo y asesor literario.
El taller no duró mucho y creo que la razón fue que no estábamos en condiciones de desarrollarlo. Era mediados de año, una época siempre difícil y la verdad es que yo en algún momento dudé en hacerlo porque no disponía de mucho tiempo. Pero estos talleres, que son en general una oportunidad para juntarse y provocar sinergia, siempre dejan algo, o por lo menos te dan una buena razón para escribir.
En ese momento Jorge ya tenía Ygdrasil (de hecho se había publicado un capítulo en TauZero) y creo que los comentarios que hice respecto a “Angélica” no debieron ser para él una sorpresa porque estaba, y está, muy consciente del alcance y esencia de su obra.

¿Que fue de esa novela en donde se involucraba a las fuerzas armadas, en particular a la FACH?

En muchas de mis historias involucro a las Fuerzas Armadas, especialmente a la FACH. Algo tienen las Fuerzas Aéreas que las hacen muy cercana a la Ciencia Ficción. No lo sé, es una sensación personal.

La novela que mencionas llevaba por título Esperando la Noche y trataba en principio de los pilotos chilenos que esperaban la guerra en el 78’. Lo escribí en versión cuento, que luego perdí cuando murió mi antiguo computador.

Sé que tienes gran afición por la música. ¿Influye ella en tu proceso de escritura?

Tengo una gran afición por los grupos de música de los cuales soy muy fanático. Hablo de bandas como Skinny Puppy, Front 242 y Front Line Assembly. Su influencia en mi escritura es fundamental, sobre todo con Front 242 y Front Line Assembly, que son bandas cuya música, letras, gráfica y sonidos ambientes insinúan escenarios futuristas, o donde la tecnología parece ser una constante. Muchas de las imágenes que han dado origen a mis historias provienen de la música de esas bandas. Sin embargo, no es una relación causa y efecto, porque las imágenes que aparecen en mi cabeza a veces tienen poca relación con el sentido o letra de una canción.

En perspectiva, creo que esa música fue muy importante a la hora de escribir o diseñar mis primeras historias, muchas de las cuales surgieron a partir de imágenes que flotaban en mi cabeza después de escuchar horas y horas un disco o una canción en particular. Creo que hay un momento en que una canción es tan sugerente, que la única forma de estar a la altura de ella es equilibrándola con una imagen en particular. Luego esas imágenes se quedan en tu cabeza, y en ese momento no te queda otra que darle forma con una historia.

Sigo siendo muy entusiasta de la música de esas bandas, las cuales todavía continúan activas, como Front Line Assembly o Skinny Puppy. En el caso de los Front Line, se trata de un grupo que cada año saca un disco mejor que el anterior. Civilization, lanzado el 2004, es impresionante, no sólo por su textura y fondo, si no porque después de casi veinte años de trayectoria, estos tipos son capaces de escribir un disco tan potente como sus obras más clásicas. Algo similar sucede con Skinny Puppy. De las tres bandas mencionadas es la única que me falta ver en vivo.

Hay quienes piensan que Pablo Castro tiene un estilo que recuerda a la prosa de Philip Dick…

Creo que te refieres a un comentario que hizo Bruno de la Chiesa en su introducción a la antología Utopiae Si mal no recuerdo decía que Dick había hablado alguna vez de la muerte, pero nunca de la manera cómo lo hacía Reflejos, en el sentido de la muerte como producto de un mercado. No sé si Bruno seguirá viendo esa relación con Dick en otros cuentos.

¿Si mi prosa recuerda a la de Dick? No lo creo. Los americanos son de prosa muy limpia y certera. Diría que mi narrativa es más redundante.

NUESTRO PRESENTE

¿Qué te parece el fenómeno surgido tras la publicación de la novela de Baradit?

Si te refieres al gran éxito de la obra en todas sus dimensiones, me parece muy bien, porque siento que para Jorge era muy importante que se diera de esa forma.

No creo que los creadores de Matrix esperaran una taquilla aceptable con su película, sino un éxito y un fenómeno superlativo. Lo anterior es normal cuando sientes que escribes algo que en su primera mirada está más allá de la típica convencionalidad, por ende creo que el éxito de Ygdrasil es el éxito que la novela debía tener.

¿Podríamos estar ante un “boom” de la ciencia ficción chilena?

En general no lo sé. Habría que tener claro qué podemos entender por “boom”. Todavía no existe un conjunto de obras publicadas, por el momento vemos escritores como Luis Saavedra o Sergio Alejandro Amira con una presencia internacional interesante; y escritores como Marcelo López, Gabriel Mérida y tú mismo entre otros, que han destacado en publicaciones y concursos.

Ahora, si la pregunta está relacionada con lo sucedido justamente con Ygdrasil, debo decir que tengo mis dudas con un posible “boom”, pero esas dudas no tienen que ver con el merecimiento y éxito de la novela de Jorge, sino en la manera cómo es manejado y dimensionado ese éxito e impacto. Aquí hay dos posibles escenarios: o la novela se transforma en una cuña editorial que abre el interés por publicar a diversos autores de CF, o se transforma en un referente en sí mismo.

No quiero arriesgar pronósticos, y puede que esté equivocado, pero veo que el asunto se maneje tal vez por lo último señalado. Cuando veo a tipos como Fuguet que empiezan a comprar libros cyberpunk como si se hubiesen escrito ayer para ponerse a tono, cuando se han pasado la vida obviando la CF, o a críticos completamente perdidos en lo que respecta al género, no siento mucha confianza. Me molestó por ejemplo ver una reseña de Ygdrasil de Rodrigo Pinto en la que no se menciona a Fobos. ¿Eso es ignorancia o simple “ninguneo”? Cualquier posibilidad no es bienvenida.

HACIA EL FUTURO

¿Tienes algún proyecto en carpeta? ¿Hay material tuyo que podamos leer en un futuro próximo?

Estoy terminando una colección de cuentos, que espero que esté terminada a fin de año. Probablemente en el verano comenzaré una novela, pero tengo que definir algunos detalles.

Respecto a tu segunda pregunta debo decir que lo ignoro, sobre todo en el corto plazo. Tomé la decisión de enviar mis cosas afuera, fundamentalmente a Francia donde se me abrieron las puertas para publicar. Esa es mi situación actual. Bueno, imagino que debes ir dónde exista la posibilidad de publicar. A mí me gustaría publicar en Chile, me gustaría ver a otros escritores publicando obras de Ciencia Ficción.

Creo, volviendo a tu pregunta sobre el “boom”, que posiblemente existe una oportunidad histórica para que se pueda dar lo anterior. Además, hay un hecho interesantísimo al respecto: los escritores que mencioné anteriormente mantienen estilos muy característicos, pero también distintos y eso que hablamos todavía de pocos escritores comparados con otros mercados. Existe una variedad de estilos y temáticas que serían notables a la hora de existir publicaciones de esos escritores.

Pero vuelvo al concepto anterior: ¿Tendrán esto en consideración las casas editoriales? ¿Se darán cuenta los editores que pueden arriesgarse con publicar CF si ven que la gran mayoría de los autores convencionales que son publicados tienen escaso impacto y poca venta? ¿No valdría la pena apostar por algo nuevo?

LOGROS

Fixion2000

Un concurso muy importante, porque significó escribir mi primera obra de Ciencia Ficción de verdad. Ganarlo fue muy decidor en esto de meterme de lleno en escribir CF. Además “Exerion”, el cuento ganador del concurso, me ha dado muchas satisfacciones. Agradecido por siempre de René Weber quien se la jugó por organizar el concurso y el evento.

Zona de Contacto

Entré a la Zona cuando había decidido dejar de escribir. De ella estoy agradecido porque me dieron la oportunidad de publicar sin exigirme currículums ni premios ni antecedentes. Fue además la primera vez que tuve críticas y comentarios de terceras personas fuera de los amigos. Me llegaron hasta cartas, algunas muy reveladoras. Creo que tomé conciencia de que una historia escrita por ti puede significar mucho para alguien que no conoces. Además pude publicar tres historias de Ciencia Ficción, cosa muy difícil considerando el poco espacio destinado a cuentos que había en la Zona.

Terra Ignota

Fue un premio que me sorprendió, porque en su momento había olvidado mi participación en él. Me alegré sobre todo porque el cuento se había publicado en Fobos. Lamento que el concurso ya no siga.

Exilio en el pasado distante

Escribí el cuento a petición de Sergio Amira para un especial de los Transformers en el Calabozo del Androide. Siempre soñé con ser guionista de la serie y aunque había escrito algo en 1995, ahora era la oportunidad de concretarlo. Fue un cuento muy importante porque llevaba meses sin escribir, sin ideas, y “Exilio…” me devolvió las ganas y la motivación. Creo que fue la primera vez que me convertí en escritor y lector entusiasta de algo que estaba escribiendo. En la literatura eso se da poco, imagino que en la pintura o escultura es una sensación más familiar. No sé, tuve la impresión la noche que lo escribí, que estaba filmando un capítulo de los Transformers. Espero seguir haciéndolo.

Antología Cosmos Latinos

Fue un proceso que duró tres años, desde que Andrea Bell, co-editora del libro, decidiera publicarlo. Fue gracias a Luis Saavedra, quien me hizo el contacto con ella. Qué puedo decir, fue mi primera publicación importante y la primera vez que me trataron como profesional, no siéndolo exactamente. Además Andrea se portó de manera excepcional, siempre atenta a cualquier consulta e inquietud.

Fanfics.cl

El Universo en la mente de los fanáticos

Por Rodrigo Mundaca y Daniel Guajardo

Todo comienza con una definición: ¿Qué son los fanfics?

Pues, Fanfic es la abreviatura de “Fan Fiction”, relatos de ficción escritos por fanáticos de una película, novela, programa de televisión o cualquier otro trabajo literario o dramático masivo. En estos fanfics, que pueden ser cortos como un cuento o extensos como una novela, se utilizan los personajes y situaciones descritos en la versión original y se desarrollan nuevos papeles y situaciones.

Aunque no está claro si el fanfic, como trabajo derivado de una obra que posee Copyright, debería o no rendir cuentas a el o los propietarios del derecho de autor, este tipo de creaciones se siguen realizando por montones en el mundo entero y, al parecer, son considerados un aporte para la industria. Por supuesto que es mal negocio ir en contra de los fanáticos.

En este contexto nació Fanfics.cl (www.fanfics.cl) bajo la mano creativa de Carla Aguilar, más conocida como Carla Fox, quien declara en su Sitio Web que “técnicamente hago lo que quiero (…) Fanfics.cl no es una obra social, nació como una instancia para dar a conocer los fanfics que a mi me gustaban y sigue siendo así”. Suena fuerte, pero no dista de lo que cualquiera de nosotros podría pensar de su propio proyecto.

¿Entonces, qué es Fanfics.cl?
Es un sitio Web donde publico fanfics sobre tres temas en particular: The X Files, Robotech y Star Wars. Cada tema tiene su propio mini-sitio Web y sus propias características. Por ejemplo hay fanfics de The X Files sólo en español. En cambio, de
Robotech y Star Wars los hay en inglés y español.

¿Qué tienen en común estos fanfics?
Son historias románticas entre parejas específicas: Mulder y Scully, Lisa Hayes y Rick Hunter, Leia y Han, Luke y Mara Jade, Padme y Anakin… En inglés hay muchísimos fanfics de todos los temas y simplemente pensé ¿porqué en español no? Después de todo, nuestro lenguaje es tan lindo y hay que sacarle partido, aunque no sea a nivel profesional. Ideas buenas hay por todos lados, es sólo cuestión de darles espacio para mostrarse y ¡qué mejor que en Internet! Además una gracia del fanfic es que es tan libre, que siempre encontrarás a alguien que comente lo que hiciste y eso ayuda en muchos aspectos, en términos argumentales, técnicos y para el ego del escritor también. Eso no tiene nada de malo.

¿Qué te motivó a desarrollar este proyecto?
Mis motivaciones fueron y son completamente personales. ¡Yo sólo quería leer fanfics! Si bien el dominio Fanfics.cl como tal tiene sólo 2 años, Shipper Fanfic Zone (SFZ, acerca de The X Files), que fue el sitio con el que me comencé, tiene ya 8 años on-line.

¿Qué cosas hiciste antes de instalarte en el dominio Fanfics.cl?
Como muchos partí en Geocities, en espacios gratuitos y direcciones larguísimas. Después de un par de años ya tenía 3 cuentas de Geocities, porque se me acababa el
espacio y me tenía que cambiar a otro alojamiento gratuito. Cuando la cantidad de gente que entraba sobrepasaba el ancho de banda del hosting, encontré estúpido que me bloquearan el sitio como “castigo” por llevarles gente, así que corté por lo sano, le pedí dinero prestado a mi papá, me compré el dominio y contraté un hosting. A esa altura, no sólo tenía online SFZ, sino también Do You Remember Love? Fanfic Lover’s o simplemente DYRL, el sitio de fanfics de Robotech. Lo que hice fue tomar los sitios, sacarlos de los hosting gratuitos y trasladarlos a mi nuevo alojamiento.

¿Qué te propusiste al comenzar con este proyecto?
Ser independiente de los hosting gratuitos, incentivar el desarrollo creativo y ser una “válvula de escape” para los fans de estos temas y ayudarlos a perder el miedo a escribir; ir más allá de tener una ortografía y gramática perfecta, que en mi opinión muchas veces se transforman en obstáculos sicológicos para los que tienen una idea. La ortografía y gramática son importantísimas, pero son herramientas básicas que tienen que ayudar a expresar en palabras la creación, no detenerla y lamentablemente, muchas veces el tedio de aprenderlas, le quita entusiasmo a los creadores.
Con los autores yo me propongo lo siguiente:

1. Que pierdan el temor al ridículo y por eso les permito el uso de seudónimos y no mostrar su email. Mantener el anonimato a veces ayuda a los más tímidos.

2. Incentivar una buena redacción: para eso trato de conseguirles personas que tengan tiempo y puedan revisar las historias antes de ser publicadas, tanto en aspectos argumentales, gramaticales y ortográficos, y una primera opinión. Estas personas on-line se llaman “betas”. Yo solía ser beta de algunos autores, pero con los años ya no necesitan más ayuda, pues hacen excelentes trabajos.

3. Simplemente publicarlos y tratar de decirle a la gente que los comente de manera crítica y no destructiva.

4. Ser un archivo para futuros lectores.

¿Cómo logras que haya sólo críticas constructivas?
Como soy tan posesiva con mi sitio Web (porque reconozco ser una pequeña Almirante de mi sitio, se hace lo que yo digo y se siguen mis reglas… claro, siempre dispuesta a escuchar y considerar nuevas ideas), no permito criticas destructivas, al primero que moleste a alguno de mis escritores, le hago la cruz y me las ingenio para bloquearlo. A mi gente no me la molestan si puedo evitarlo. Soy un poco como “la gallina con los pollos”.

¿Te has encontrado con problemas en el camino?
¡La gente no sabe leer y seguir instrucciones! Me mandan fanfics de temas para los cuales no tengo Sitio Web o no llenan el formulario completo. Muchas veces me pregunto ¿qué parte de “completa el formulario” o de “SÓLO se aceptan fanfics de Star Wars, The X-Files y Robotech” no entienden?

¿Podías decir que Fanfics.cl es un punto de encuentro?
El Sitio Web lo manejo yo sola, por lo tanto no hay grupo. Fanfics.cl es un sitio virtual, no nos juntamos porque me llegan fanfics de todo el mundo, norteamericanos, ingleses, canadienses, mexicanos, chilenos, argentinos, peruanos, españoles, etc.

Hay un foro, sólo para los fans de Robotech y hablamos en inglés de fanfics y de la serie, es restringido porque somos un grupo de amigos que nos conocemos hace años y nos gusta mantener un cierto nivel de conversación y aporte a los temas, para entrar me tienen que convencer primero y si después de un tiempo, no son un aporte, los borro. No nos gustan los mirones.

¿Desilusiones y satisfacciones que te ha dado Fanfics.cl?
Desilusiones ninguna, ¡gracias a Dios! Satisfacciones, ver como los escritores van afirmando la mano y se atreven cada vez a más cosas. Es un orgullo indescriptible ver cómo una persona que comenzó con 15 años y que ahora tiene 21 ó 22, hacer verdaderas maravillas y valerse por si misma, incluso al nivel de atreverse a escribir en inglés y llegar a todo un sector nuevo de lectores. Me enorgullece ser parte de ese proceso y me ha pasado con varias personas ya, después de todos en 8 años.

¿Y qué te falta por lograr?
Técnicamente, quisiera tener espacio ilimitado y automatización para ampliar los temas a animé, libros, películas, etc. En general algún día ser como www.fanfiction.net, sin perder ese “toquecito” personal de un sitio lindo.

¿Ves algún desafío a futuro?
Seguir incentivando a la gente a leer y me encantaría que las editoriales se dieran el tiempo de mirar a ver si encuentran escritores en potencia, como el caso de Frances Kaesar (autora de un fanfic en formato de novela acerca de Harry Potter, publicado en Fanfics.cl).

Considero a los fanfics un primer paso en el mundo literario, soltar la mano al escribir, familiarizarse con los personajes y manejarlos para, posteriormente, llegar al punto cúlmine de crear tu propia historia original. Considero a los fanfics un semillero, claro que como en todo, hay calidades muy variadas y depende de los lectores ser capaces de clasificarlos de acuerdo a su juicio.

por Rodrigo Mundaca Contreras & Daniel Guajardo

Punctum y la CF audiovisual

por Daniel Guajardo

Raúl Pinto, director de cine
PUNCTUM y la Ciencia Ficción audiovisual en Chile

El sábado 19 de noviembre de 2005 se reunió el “núcleo” de TauZero, todos colaboradores del proyecto y amigos desde hace bastante tiempo. El motivo: la presentación del cortometraje PUNCTUM de Raúl Pinto, presente en la velada y quien nos conversó acerca de su proyecto y su idea de un medio donde al parecer se hace muy poca Ciencia Ficción audiovisial, y la que se hace rara vez se llega a conocer.

Raúl nació en las tierras altas de Coyhaique, estudió comunicación audiovisual en el Duoc de Viña del Mar y su proyecto de título fue éste, un cortometraje de CF que nos dejó con la boca abierta. Supimos de él por Jorge Baradit, quien vio el trabajo durante el seminario “Ciencia Ficción y Fantástico: El futuro de Chile ¿Dónde está?”, realizado a principios de noviembre en Valparaíso. Y así surgió esta pregunta: ¿Se hace ciencia ficción audiovisual en Chile?

Tu cortometraje PUNCTUM, ¿Es Ciencia Ficción?
Por supuesto. De partida fundamenta la fantasía en un hecho científico como es la mutación del gen OSX2 que es el encargado de la formación del globo ocular. Sin ciencia no hay ciencia ficción.

¿Cuál es el mensaje detrás de las imágenes?
La base del guión parte por la construcción metafórica de nuestra historia (chilena) reciente. PUNCTUM nació en la época del informe Valech, fue un momento en que la mayoría de los chilenos dijo “como pude haber estado ciego tanto tiempo”. A eso agrégale el informe de tortura y la idea de dictadura funcional, es decir, en pro de una estabilidad económica y productiva, que es la principal defensa de los seguidores del régimen de Pinochet. Es ahí cuando te das cuenta de que la historia de Chile responde al de una distopía y, sumándole el factor ciencia que mencione anteriormente, obtienes una historia de CF.

¿Por qué elegiste la CF? ¿Podría haber sido otro género?
Originalmente era otro género (melodrama), pero no me gustaba en absoluto, sabía lo que quería decir con las imágenes, pero la forma era la incorrecta. Por lo tanto rescaté el significado y cambié la manera de contarlo. Entonces me percaté que, si contaba la metáfora (que todos estamos ciegos) literalmente, esto se convertía en CF.

A partir de ese punto rescaté de mi memoria todas las series de TV, películas, cómics y libros que vi cuando niño (y aún lo hago) y así pagaba la deuda del por qué hacer películas.

Te explico: toda formación lleva consigo una deformación, es decir, te pones a estudiar, lees libros y ves películas más complejas y sobreintelectualizas todo, olvidando el motivo original de por qué quisiste hacer películas, por lo tanto había que saldar esa deuda.

¿Tienes alguna veta creativa distinta del cine?
Mmmm, leo mucho, pero mi pasión se inclina por el cine. No sé si podría escribir una novela o un cuento. Me gusta mucho leer, pero todo se transforma, de una u otra forma en imágenes. No creo que sea una confrontación, son lenguajes evidentemente distintos.

Generalmente las personas que ven películas basadas en un libro o salen felices porque “se parecía mucho al original” o la detestan “porque destruyeron el libro”. Eso es un craso error, porque lo que vas a ver es la interpretación del libro por una persona, una percepción autoral al respecto.

Me molestan las películas muy fieles al original porque para eso leo el libro, no me presentan ningún punto de vista al respecto.

En el proceso de la creación del guión, ¿qué fue lo más difícil?
Encontrar la unión entre las metáforas sueltas que tenía para poder contar una historia medianamente coherente para el espectador, y que no cayera en lo demasiado experimental.

En tu trabajo hay maquillaje y efectos especiales. ¿Significaron una dificultad durante el rodaje y la posterior producción?
Sí, una gran dificultad, es mi primera experiencia en lo que a CF se refiere. Nadie sabía usar látex, por lo que ensayamos (técnica prueba y error, uf!) durante dos meses.

Al margen del tema y el género empleados, ¿Cómo es hacer cine en Chile?
Es como hacer guerrilla. Cero recursos pero con las ganas y pasión de ir a la pelea. Es difícil, pero no imposible. Lo que sí, hay que ajustarse a unos presupuestos ridículos, lo que gatilla el “Plan B” llamado creatividad. Si no me crees, mira a Matías Bizé que hace un largo en una sola locación o a Sebastián Campos que hace una película en 3 días.

¿Qué otras experiencias de cortometrajes o cine made in Chile conoces?
Varias. Aparte de ver todo el cine chileno (todo significa TODO) he tenido la oportunidad de conocer en festivales a directores de cortos y largometrajes. Todos, por supuesto, en la misma actitud guerrillera, hay que hacerlo, como sea y contra quien sea”.

¿Crees que hay un movimiento en torno a la Ciencia Ficción audiovisual en Chile?
Creo que son casos aislados y no sólo con la CF, sino con la fantasía en general. No hay un movimiento sino que combustiones espontáneas y localizadas (Olguín en el terror, Coke Hidalgo con el terror CF). Eso me parece muy raro, pues todos tenemos una base mitológica producto de nuestras raíces. Espero que esto se revierta algún día.

¿Cómo ha sido tu experiencia en festivales de cine dentro y fuera de Chile, principalmente en lo que respecta al género de CF? (¿hay ambiente?)
En los festivales siguen prefiriendo el producto “tradicional”, costumbrismo, urbanismo, retratos de nuestra “identidad”, aún no existe la búsqueda del camino dorado de la fantasía. Lamentablemente y obtusamente la CF es catalogada como un género “menor” atribuido a los pastiche Hollywoodenses.

Para cerrar: ¿tienes algún proyecto a plazo incierto, de hacer un nuevo cortometraje o largometraje basado en un tema de CF?
Hay algo por ahí que no puedo contar (soy un poco supersticioso), pero apenas salga humo blanco serán los primeros en saberlo. Lo que les puedo adelantar es que “lo bueno se nos viene”.

por Daniel Guajardo

Jorge Baradit: “La crueldad en Ygdrasil es abrir los demonios y ver cómo se comportan”

por Gabriel Mérida

Jorge Baradit vive cerca de la Plaza Ñuñoa. Está casado. Declara ser feliz. En su living hay dos espadas. Aunque alguien le regaló uno de esos grandes juegos de comedor con seis sillas, él y su esposa Ángela González siguen tomando once en una mesa de madera, de treinta centímetros de altura, sentados en el suelo o en pequeños banquitos. Bato, el gato gris que hasta hace pocas semanas era gata y se llamaba Bathory, se enreda a veces en mis piernas. Prendemos la grabadora.

Vamos a partir con algo simple: ¿Quién es Jorge Baradit?

¿Simple?
Nací el año 1969, en junio. Dato relevante es haber nacido miércoles, ser Géminis, y de signo Gallo. El signo géminis es un signo súper mental, al que le falta cuerpo. El gallo es una dominancia, un ego. Lo mismo que Géminis. El Géminis en realidad es uno, lo que pasa es que se está mirando a sí mismo. Lo que les importa es lo que está entre ellos. Y haber nacido en invierno es súper bueno porque nací en el nadir del mundo, y es linda la promesa de llegar a la luz, en vez de haber nacido en la luz y tener que caer a la oscuridad.

Naciste en Valparaíso, ¿cierto?

Sí, al lado océano más grande del mundo. Eso se me hizo súper relevante porque uno es como un gigante con las patitas en el agua. Valparaíso es como un anfiteatro; uno tiene la altura de un cerro en Valparaíso. Y ve el mar desde una perspectiva desde la que normalmente no se ve. El mar para la gente es la espuma de la ola, blanca, y algo que se ve más allá en el horizonte. Para mí es una alfombra enorme, y siempre me cautivó la idea de que más allá estaba Japón. Es como vivir en el borde de un abismo, sólo que este abismo está lleno de agua. En el abismo tú ves los demonios que andan volando por entre el barro. Acá no sabes qué cosa hay detrás de los arrecifes.

¿Eras lana o punk, alguna tribu urbana?

No, y ése era el principal problema. Desde chico, siempre fui el hueón medio raro. Por algún misterio, en todos los colegios terminaba con el mismo apodo: el marciano. El cuatro ojos era normal: usaba lentes. Pero el marciano era raro, se repetía. Parece que uno viene con cosas, y una de las cosas con las que yo venía era amor por lo extraño, amor por la fantasía, en el fondo amor por el mundo que no es éste, o por las posibilidades que tiene este mundo de doblarse en algo insólito. Entonces… me regalaron un libro sobre platillos voladores, y yo rayé. Mi viejo, sin querer, me trajo un libro sobre mitología griega… y aparece un tipo que se come a sus hijos, aparece un hombre que tiene relaciones con una mujer en la forma de una lluvia de oro, y fue maravilloso. Y esa cuestión, que al principio fue mala, después me dio cierta fuerza para pararme como raro, y no podarme. Estaba acostumbrado a que los chicos me dijeran raro.

¿Eras muy bueno para leer en ese tiempo?

Más que la cresta. Súper bueno para leer, porque además yo era el flaquito de lentes, introvertido. No hacía deportes, me podían pegar, era medio temeroso, desarrollaba mundo interior, tenía harto tiempo, no tenía muchos amigos: leía. Y comía libros como desaforado, de todo. Como no tuve una guía al respecto…

¿Había biblioteca en tu casa?

No. Cuando yo tuve mi primer libro, en mi casa había un almanaque, dos tomos de la enciclopedia Monitor, y un libro de mi abuela, que era de historias religiosas. Eso era todo. No había biblioteca. Leía en el colegio, y al final siempre pensé que era un lector omnívoro. Me costó caleta darme cuenta que había un denominador común, y era súper obvio: me gustaba leer historias religiosas, también me gustaba leer Julio Verne, me gustaba leer historias sobre las cruzadas, sobre el Rey Arturo, me gustaba leer sobre los platillos voladores, me gustaba leer sobre asuntos de Von Daniken. Me interesaba también la magia, me interesaba el mundo de los espíritus, las historias de fantasmas, todo eso. Al final el factor denominador común era la fantasía. La Biblia me interesaba como un libro de literatura fantástica, lo mismo los libros de ciencia ficción. No creo en la reencarnación, pero me encantan los libros al respecto. No creo en el karma, en la vida, en el cielo, en ninguna hueá, pero me fascinan esos temas.

A pesar de leer mucho, entraste a estudiar Arquitectura, en la Católica de Valparaíso. ¿Qué pasó ahí?

La decisión fue producto de la irresponsabilidad adolescente. Sentía que tenía una especie de brazo de tenista con el tema de la literatura. Es decir, extrema introversión, full mundo interior, poco contacto con el mundo sensorial, de la piel para afuera. Entonces, como en esa época mi adolescencia irresponsable decía que lo que uno tenía que perseguir era ser completo consigo mismo, y tenía en la pared esa frase de Demian, que decía que uno tenía que buscarse a sí mismo, sin importar el fin al que te pueda llevar. Estaba súper hipertrofiado del cráneo para adentro, y me quise desarrollar del cráneo para afuera, y entré a estudiar una carrera para la que no tenía, suponía yo, aptitudes: arquitectura. De ahí me terminé convirtiendo en un buen diseñador gráfico.

¿Eras un tipo blando en ese tiempo?

Súper blando, sensible, llorón, débil, muy poco fuerte, consentido, mañoso. Sólo sabía cosas, manejaba datos, y hacía malabarismos mentales delante de mis tíos que me aplaudían, y yo pensaba que de eso se trataba la hueá. No, yo quería un poquito más. Quería cambiar, y lo hacía a punta de voluntad. Y hacía ejercicios súper hueones…

¿Como forzarte a hacer algo?

Pliegos de 110 x 77 cms. Me obligaba a llenarlos con pelotitas de dos milímetros con un lápiz de mina. Y los llenaba. O a pasar frío. Me iba con muy poca ropa, me subía a una micro, se demoraba cuarenta minutos en llegar a mi casa. Me iba en el asiento de atrás, donde se abría la puerta, y yo pasaba frío. Y la idea era no mover un músculo… tonteras así. Muchos ejercicios para criar voluntad.

¿Pero eso al final funcionó?

O sea, por lo menos me hicieron fuerte, me hicieron más fuerte. La última locura que hice, que fue como la definitiva, fue viajar al Cuzco cuando hubo Corriente del Niño, cuando los caminos estaban cortados, y había muerto un chileno incluso. El año anterior habían muerto un montón en este accidente de avión. Irme solo al Cuzco a hacer el Camino del Inca. No sabía lo que me iba a pasar. Digo que fue la última vez, porque de ahí para atrás, cada vez que emprendía algo era con temor, pero lo hacía igual. De esa vez en adelante sentí que ya había matado al dragón.

¿A qué cosas tienes miedo?

No me lo pregunto. Creo que ni siquiera le tengo miedo a perder lo más valioso que tengo, que es la Ángela. Igual, que no se confunda: es lo último que quisiera. Pero no tengo miedo.

Cuéntame de esa experiencia posterior que tuviste en México.

Eso fue el año 99. Viajé a México, y terminé metido en una ceremonia. Fue insólito. Terminé metido en una ceremonia en la celebración del aniversario de la muerte de nuestro señor Cuauhtémoc, el último tlatoani azteca. En febrero se hace la ceremonia del aniversario de su fallecimiento. Me vi metido de repente en una iglesia, donde estaban bailando cheyenne, mayas, indios pueblo, gente de la América roja, y yo metido ahí entre medio. De repente veo que el séquito avanza, que hay tambores, saltos, mucho humo de incienso, de copal, y cuando llego adelante y se abre la primera línea frente a mí, descubro que le estoy danzando a un esqueleto que está acostado, en muy mal estado. Lleno de honguitos, lleno de musgo, muy deteriorado. Se supone que la tradición dice que es el esqueleto de Cuauhtémoc.

¿Qué pasó, cómo quedaste?

Me puse a llorar, y en ese momento perdí algo… pero que es bueno que lo haya perdido, porque era una fantasía. Era esta idea de que yo podía pertenecer a América, de verdad. Esta búsqueda en las imágenes americanas, esta búsqueda en las historias, en los mitos, estas ganas de sumergirme en lo americano. En ese momento todas esas ganas se esfumaron, porque descubrí que en realidad soy americano, y que eso significa que no tengo pueblo. Los mexica, los cheyenne, los Mapuches, los aymara que están metidos por ahí, ellos tienen pueblo. Ellos se llaman de una manera, se ven de una manera, tienen ceremonia, tienen toda una estructura ritual y social que los constituye como pueblo. Pertenecen. Y yo no, yo nunca voy a pertenecer, siempre voy a ser un invitado a esas cosas. Porque soy americano.

“La soledad debe ser la peor experiencia de todas”

¿Cuándo terminaste tu novela?

La novela la terminé el año 2002.

¿Y cuándo la comenzaste?

El 2001. La novela se escribió en nueve meses.

En tus cuentos y novela aparecen estas mujeres jóvenes, aparentemente frágiles. ¿Por qué son así tus personajes?

Siempre me fascinó esta idea de los poderosos manejando las sociedades. Hemos llegado a un punto donde poca gente es capaz de decidir, de manera bien escabrosa, lo que le pasa a millones de personas. Y me cautiva el que muchos, casi todos, no se dan cuenta de la manera en que los están manejando. A qué voy: a cosas tan simples como la manera cómo se decide, en un momento, cómo se va a contar la Historia de Chile. En un momento se decidió cómo te vamos a contar a ti la Guerra del Pacífico. Con objetivos súper claros: generarte nacionalismo, producirte rechazo hacia los vecinos, esconder tus falencias, mostrar heroísmo.

O sea, controlar el pasado para controlar el futuro.

Claro, y cómo los bolivianos, los peruanos escogieron mostrárselo a sus propios hijos. Desde eso hasta cómo se deciden las políticas públicas, cómo alguien decide de pronto que es bueno que alguien muera, para que otra cosa ocurra. En el fondo mis personajes son frágiles porque todos somos frágiles frente al poder. Yo lo veo desde un punto de vista súper fatalista: es que no tienes nada que hacer con el poder, porque finalmente si te organizas en contra de él, de todas maneras esa organización se convierte en una estructura de poder. Y el tipo que la encabeza es un tipo que quiere el poder. Y los que quieren el poder en el fondo tienen dinámicas similares. Mis figuras son frágiles porque se mueven en estas mareas de poder, no tienen capacidad de decisión; hagan lo que hagan, están de alguna manera manejadas.

Esos son otros personajes que aparecen en Ygdrasil: personajes con mucho poder pero que al final son parte de la fragilidad.

Claro, finalmente es el espejismo, porque el que tiene poder acá está envuelto en otra red más grande que lo maneja a él, y así sucesivamente.

Hay una frase que leí en tu blog, que es tu cuaderno de apuntes. Dice: “Alguien lo suficientemente solo como para ser capaz de traicionar a toda la humanidad por un poco de calor”. ¿Qué pasa con ese personaje, y qué pasa con esa traición?

(Piensa mucho.) Yo, en algún momento de mi vida, llegué a experimentar una soledad muy profunda, una soledad tan grande que la primera vez después de un rato en que alguien me abrazó, yo me puse a llorar. La soledad debe ser lo peor, debe ser la peor experiencia de todas. Cuando escribí eso estaba pensando que no me extrañaría que alguien fuera capaz de traicionar al mundo entero. De hecho, uno de los personajes también traiciona a Mariana, porque no podía quitarse la idea de que lo podía abandonar, se podía alejar de él, entonces la traiciona. Entonces es tan fuerte la soledad que no me extrañaría que alguien fuera capaz de traicionar al mundo completo por un segundito de calor. Nada más que eso. ¿Razones para la traición? De todas, me parece la menos grave. No es plata, no es poder.

Mariana, esta asesina junkie chilena que vive en México, tiene su propio cuento y también es la protagonista de Ygdrasil. ¿Qué nos puedes decir de ella?

Mariana es una Cristo mujer. Mariana es una Virgen, Mariana es una figura doliente… Mariana es la Magdalena también. A veces pienso que Magdalena y Jesús eran la misma persona, el andrógino. Mariana es la mujer pasada a llevar, es la fragilidad encarnada capaz de reaccionar violentamente, dejar la escoba, dañarse a sí misma… es un animalito. Es el espíritu del hombre de nuestro tiempo, un tipo presionado hasta tal punto que cuando estalla deja la escoba, contra sus hijos, o contra su mujer, o choca o mata a alguien en la calle… estalla de distintas maneras, y con distintos grados de espectacularidad.

¿Y los malos de la película, esos villanos sobrehumanos?

Si tú te fijas, los malos de mi historia son tipos que no sienten compasión. El malo es el tipo que no es capaz de sentir el dolor del otro. En mi novela son todos más o menos caricaturas. Algunos son personajes bien cardboard box, maqueteados. Porque me interesa tenerlos así, me interesa por otras razones. Por ejemplo, cuando el milico es estereotípicamente malo, de esa manera el lector, a las dos líneas de leer de este milico, ya cacha perfectamente quien es, porque lo ha visto muchas otras veces en otras historias. Mientras que para Mariana, que es un poquito más compleja, me doy todo el tiempo del mundo. Cuento su historia, cuento su infancia, y se perfila de una manera diferente.

¿Por qué está esa estructura de cajas chinas y vueltas de tuerca en tu novela?

Es por la dinámica del descubrimiento, nomás. Yo tengo una necesidad por conocer, no sé por qué. No es un mérito: vine con eso. Tengo ganas de saber, soy sapo. Entonces siempre me pasa que cuando me acerco a algo descubro una primera red de relaciones que hacen que esa cosa sea. Generalmente descubro que tiene una red que lo estructura, que le permite ser, que es tremenda.

Mucha gente opina que Auschwitz es la cúspide de la modernidad, de la razón que fue el mismo movimiento que conquistó América, que desarrolló los trenes y todas esas cosas. Y el mundo Ygdrasil parece sumarse a echar por tierra todo ese positivismo. ¿Es a propósito?

No. Ygdrasil es un hijo de los tiempos nomás. Las cosas son así hoy día. Es el mundo donde un presidente decide hacerle la guerra y arrasar otro país, exclusivamente porque cree que pueden llegar a ser un riesgo. Y nadie puede hacer nada en contra de eso. Es un país donde un tipo decide que otros tienen que morir… y ocurre. Y frente a todos, y con la oposición de todos. Y es reelecto. La realidad de hoy es distinta a la de antes, donde se guardaban las formas. Hoy día no, hoy día las cosas se hacen a la luz del día, se ven, hay un cinismo galopante. La realidad de hoy es el desparpajo.

“Los milagros no existen, pero funcionan”

Ygdrasil tiene la capacidad de reunir fuentes casi irreconciliables. Por ejemplo, dar el nombre de la tribu del sur de Chile a unos seres de una dimensión diferente. ¿Qué otras fuentes están presentes en Ygdrasil?
Al final hay tres. Tienes la magia de los indígenas, tienes la magia de la tecnología, y tienes el mundo astral. Yo creo que esas son las tres vertientes más importantes. No sé, podrías hablar de las raíces, podrías hablar de lo indígena, de la cosa mágica, de la maravilla. Podrías hablar de la tecnología, que también es magia, hay un velo sobre ella.

¿Es ritual la tecnología?

Claro que sí. Todo el mundo piensa: el avión vuela. Son doscientas toneladas, y están sosteniéndose en el aire. Tú lo ves lentito levantarse. ¿No es eso magia? No, porque hay unas leyes. ¿Las entiendes? ¿Entiendes realmente por qué la luna no se cae sobre la tierra? ¿Entiendes realmente por qué cuando sueltas una manzana, cae? Uno no entiende nada, uno se refugió detrás de las explicaciones, pero en realidad es magia.

¿Y el mundo astral? ¿Tú crees en él?

No sé. Yo creo y no creo… Sé que existen, pero sé que no existen. Es como los milagros, uno dice: claro, los milagros no existen. Pero tú dices: funciona. No existen, pero funcionan. Al final llego a una especie de: ya, OK, sí existen, pero en realidad no creo. Y otras veces digo: creo, pero no existen. Soy como re flexible conmigo mismo, no me presiono.

Tú citas siempre a Matta, que no es surrealista, es realista del sur. Eso de mezclar lo de los pueblos originarios con la tecnología de cierta manera es el enfrentamiento entre Latinoamérica y la vieja Europa que llegó a colonizar. ¿Por qué aparece este encuentro en tu obra?

Yo creo que la gente sigue en sus trincheras. Siempre están mirando hacia los orígenes. Entonces si tú miras hacia la tecnología, miras hacia Europa, la industrialización, la Ilustración. Y el americanista o el indigenista se va al chancho, y quiere que volvamos a la tierra, y no quiere celulares. Sienten que son irreconciliables. Sin embargo un médico le da en su casa el remedio a su hijo y se persigna. O como mi mamá, que me daba el remedio y me decía: por Dios y la Virgen. Dos mundos que están conviviendo todo el rato. Siento que los tipos no se dan cuenta que en realidad dentro de sus corazones están más mezclados que la cresta… y hace rato. No lo han asumido nomás.

Oye, si está ahí, todo el rato. En México, en el Zócalo, había dos mundos. Había un curandero huichol, vestido como huichol, con su bolsito, con su cosita con copal encendido, sentadito ahí con un zarape puesto al frente, lleno de ofrendas. Y por otro lado de la calle venía caminando un tipo, hablando por celular, con un maletín, seguramente con un laptop, vestido impecable, dirigiéndose seguramente a su oficina, en el piso veinte de no sé qué edificio. De repente se cruzan, el oficinista llega ante el huichol, deja el maletín en la mano, guarda el celular, y abre los brazos, mira hacia el cielo en posición de rezo. El huichol se levanta, toma el copal y comienza a sahumar a este tipo, mientras el tipo está rezando no supe qué. Y el huichol le pasaba la mano por el traje, lo sahumó entero, le tocó la frente, rezó unas cosas, dejó el sahumador en el suelo. El tipo oficinista juntó las manos, bajó la mirada, y le pasó un billete y se fue.

Pareciera que ahora todo es ciencia ficción, o que la ciencia ficción ya no tiene la exclusividad de ciertos temas.

Lo que pasa es que creo que ya hace rato (creo, no sé porque tampoco conozco mucho) pasamos el límite de que cuando tú escribías ciencia ficción escribías temas de ciencia ficción. Por lo menos desde William Gibson (creo) se empezaron a escribir novelas con fondo de ciencia ficción. No soy un erudito en el tema.
Hay mucha hibridación, mucho estilo que incorpora la ciencia ficción como quien incorporó el género policial.
Yo prefiero que, guardando las monstruosas distancias, vean que Ygdrasil es una novela de ciencia ficción tanto como “El jardín de los senderos que se bifurcan” es una historia policial.

Y a propósito de esa cita a Borges, ¿cuánto de él hay en tu novela? En una parte está la participación explícita de Tlön, Uqbar, Orbis Tertius.

Lo que hizo Borges fue… Siempre uso la misma imagen: imagínate que alguien hubiera vivido toda una vida dentro de una casa, y a los trece años, cuando él hubiera estado desesperado por alcanzar el techo, alguien lo saca al patio, le muestra el cielo estrellado y le dice: allá está realmente el techo. Esa fue más o menos la crisis que me produjo Borges. El darme cuenta que lo maravilloso es infinito, que lo maravilloso es inconmensurable, es cósmico, tiene el tamaño de todo, que es un laberinto infinito, para usar su misma imagen. En el fondo me partió la cabeza en mil pedazos y los disparó a los cuatro puntos del cielo: eso es lo que hizo Borges.

En la literatura pareciera el tema de la referencia no está tan incorporado como en otras vertientes del arte.

Mi educación no va por el lado de la literatura. Quizás por eso me ha sido tan fácil experimentar y romper… y no tenerle miedo a no ser escritor. Mi educación va por el lado del arte, donde lo importante es la introspección, lo que produce la persona. Si son pesadillas, si tienen esta forma o tienen esta otra, no importa. Lo importante es la búsqueda. Nunca he tenido formación académica, por eso es que también me cuesta usar esa palabra tan grande para mí. Yo no soy escritor: yo escribí.

“La creación no puede existir sin fisura”

¿Qué tipos te han inspirado, ya sea en la literatura o el arte?

Antonin Artaud. Por su capacidad pictórica, por su capacidad de usar las palabras de un modo sinestésico. Que utiliza una palabra para producir una imagen, un color o un dolor… Por la violencia que le imprime a sus textos. Por su capacidad de enhebrar en prosa discursos descabellados pero con un bajo continuo súper coherente. Él en particular. Borges, el vacío cósmico, más por él que por otra cosa.

Me mostraste cosas de Joel-Peter Witkin. Has ilustrado cuentos con sus fotografías.

Joel-Peter Witkin, sí. Lo que pasa es que él tiene mucho que ver con los demonios. A mí en general lo que más me influye no es la literatura, son los textos religiosos: los Upanishads, el Ramayana, la Biblia, los textos de Swedenborg, Sor Teresa de Ávila, los iluminados. Todos estos tipos rayados que en el fondo son esquizofrénicos. Tipos que ven más allá, y los que son capaces de volver los puedes llamar poetas. Capaces de reorganizar la realidad como no se ha organizado antes. Vicente Huidobro también, por su capacidad de convertir la poesía en cosa literal. Por ejemplo cuando dice que busca las líneas de la frontera entre el pasto. Esa imagen siempre me ha perturbado, porque el tipo convierte un sentido figurado en algo literal. O como en el Cid Campeador, cuando dice que Ximena se marea, cae y rueda por la página hasta el final del párrafo. Esa soltura para mezclar la literalidad con el sentido figurado abre mundos, desgarra algo en la mente. Algo producen. Ese instante lo percibo así. Y es una constante también.

Sobre los poetas… Tienes un cuadro de Rimbaud aquí en tu casa. ¿Qué significa él para ti?

La rabia, la líbido. Cuando un instrumento viene bien afinado de fábrica, la tremenda potencia de los diecisiete años produce una música como no la va a producir a los treinta. Pero esos instrumentos bien afinados de fábrica son contados con los dedos de la mano. Me gusta también que haya podido escapar de eso. Me encanta que haya botado esa vida, me gusta. Porque Artaud no lo hizo… se murió loco, hueón, en medio de electro shocks, tratamientos médicos, y la verdad es que a mí me encanta que Rimbaud se haya ido a África, y se haya culiado a unas negras, que lo haya pasado bien.

Pero dicen que no lo pasó tan bien, que seguía buscando, aunque ya no a través de las palabras.

El que está cagado está cagado. El que está roto… Lo que pasa es que la creación no puede existir sin fisura, o sea, la única razón por la que existe el mundo es porque… No sé, voy a decir una cabeza de pescado, pero la única razón por la que existe el mundo es porque existe Pi, un número que es infinito. Si no existiera Pi, si la matemática fuera realmente perfecta, nunca habríamos salido del círculo cerrado.

Del huevo cósmico…
Claro, y es necesaria la fisura para que la cosa se abra, es necesario que el círculo no sea perfecto cuando se dibuja, cosa de poder generar una espiral, y que crezca. Entonces la fisura y la grieta y todas estas cosas son las que iluminan. Si no, no hay cómo.

“Me gusta que haya un grado de ofensa”

Sigamos un rato con las preguntas por tu obra. Ahora va a salir publicada Ygdrasil, pero hay otros cuentos que son parte del mismo universo. Lo primero que leí tuyo fue “La Conquista Mágica de América”. ¿Por qué no nos resumes de qué se trata?

“La Conquista Mágica de América” se trata de suponer que la conquista de América tuvo otro objetivo. No habían venido a buscar oro. Esto a partir de una frase alquímica que es “aurum nostrum non est aurum vulgo”: nuestro oro no es el oro vulgar. Plantea que en realidad los conquistadores trajeron tras de sí una secta o un grupo de magos, cabalistas europeos que venían en la búsqueda de otra cosa, un tipo de poder que se había desarrollado en América. En vez de una lucha de fuerzas, una lucha de guerreros, me llamaba mucho la atención plantear cómo habría sido una lucha mágica, entre los magos europeos y los chamanes americanos. Esa era la perspectiva.

Ahí aparece ya una re-interpretación de la historia, que juega mucho con lo que está detrás. Esa lucha está detrás de la historia, de modo que aunque parece fantasía, podría ser una explicación alternativa.

De hecho yo creo que es una metáfora de lo que hizo la Iglesia Católica. Hubo una lucha mágica que todavía se libra, entre “créele a la meica o me creís a mí”.

Lo mismo que hicieron en Europa, con los celtas…

Claro, con los Germanos también. Y que siempre tiene malos resultados. Porque en el fondo es neurosis, lo que estas haciendo es reemplazar un significado por otro. El significado originario igual subyace, y quiere salir. Ese tipo de sentimientos, ese tipo de divinidades, si no se les presta atención, se convierten en un demonio. O dicho de una manera más psicológica, esas figuras o esos entes, si no les das salida, empiezan a buscarla solos, y se abren paso a dentelladas. Eso es lo que le pasó a los alemanes, en el fondo el movimiento nazi es un movimiento pagano.

Te quiero preguntar de donde salieron ciertas escenas, que son como un botón de muestra del mundo Ygdrasil. En un ritual alguien penetra a cierto personaje, la viola, pero a través de una herida en el costado, como la de Cristo por la lanza de Longinos?

Como mi cultura proviene con mucha fuerza del arte moderno, hay una cosa que son las instalaciones… En realidad estoy nada más que mezclando palabras. Están las palabras Cristo mujer, penetración, imágenes y palabras que son caras para mí. Y lo que hago yo es combinarlas en una composición, nada más. Cuando tengo que pensar en que a esta mujer le ofrecen un último sacramento antes de matarla, pienso en cuál es el sacramento más grande que le pueden ofrendar, mezclado con tortura, con violencia, y pienso que es una mujer, que es una violación, que es la cultura mística, que es la crucifixión, pienso que es la tortura física y pienso en una herida, y en la cabeza se me arma como una composición, nada más. De la misma manera como seguramente David Lachapelle compone sus fotos: pone un piso acá, un zapato aquí, los pone en una fuente de soda gringa, y qué sé yo. Es la misma dinámica: una composición, con elementos son relevantes para mí, ordenada la frase de una manera que diga lo que estoy queriendo decir en ese minuto. El nivel de violencia o el nivel de ofensa que pueda haber no me interesa. Es más, me gusta. O sea, me gusta que haya un grado de ofensa.

¿Y la crueldad?

Por supuesto que hay un factor de provocación ahí. Pero no es lo más relevante. Es placer. Es el placer que siento mientras lo estoy escribiendo. Que es el placer que uno siente… es tanto como el placer que siente cualquier hombre cuando se habla de una violación, que tú sabes que es negativo sentir placer, pero lo sientes igual. En la violencia con la mujer, que la reprimes, es lo natural.

¿Por eso aparece tanta crueldad explícita en Ygdrasil?

Es desatar algo. Es abrir los demonios y ver cómo se comportan. Es abrir la puerta del sótano y ver como arman estas orgías, mirarlos, como espectador. Total, sé que no van a salir de la página.

“No conozco la literatura chilena”

¿Cómo fue que tu novela llega a publicarse?

Siempre todo esto tiene que ver con retos, como te contaba recién. Primero el reto fue escribirla. Cuando se terminó de escribir, me dijeron: ¿por qué no la publicas? La verdad, yo pensé que nadie la iba a querer publicar, primero porque es un género que no se publica en Chile, segundo porque había tópicos en la novela que consideraba medio incompatibles con los criterios de edición en general. Y porque la verdad no me sentía un escritor, no tenía la necesidad de ver editado mi trabajo. Después vi un concurso de cuentos que estaba realizando Luis [Saavedra, director del fanzine Fobos, único espacio para la ciencia ficción literaria en Chile a finales de los noventa y principios del siglo XXI], y dije: a ver, veamos si puedo escribir un cuento. Lo mandé y obtuve una mención honrosa, y me sirvió para contactarme con este grupo de gente de Fobos.

Ahí nos conocimos tú y yo.

Claro. De ahí conocí a Sergio Amira [que acaba de ser publicado en la Antología Visiones 2005, en España], a Pablo Castro [el único autor chileno de ciencia ficción de los últimos años publicado en inglés, con traducciones de su cuento en Cosmos Latinos, antología del género en Latinoamérica]. Y como en el calor de ese grupo me hice a la idea que quizás sí era un autor de ciencia ficción. Al rato caché que en realidad no. Y empezó a surgir esta posibilidad. ¿Por qué no publicar? Incluso pensé en publicarla online, pero desistí. Quedó guardada hasta que ocurrió el milagro. Conocí a un tipo que había publicado en Ediciones B, en Ficcionario, Carlos Labbé, autor del Libro de Plumas. Él me dijo: ¿y por qué no se la pasas a la editora? Finalmente parece que las razones por las que yo pensaba que no se iba a publicar son justamente las que hicieron que se publicara.

¿Sientes que tienes algo en común con otros escritores de Chile actual?

No, nada. Con ninguno.

No sueles leer literatura chilena.

No. Primero no conozco la literatura chilena, y la que conozco me parece súper lejana a lo que a mí me interesa. Ese afán, ese amor por el realismo del arte chileno… lo único que hace es alejarme. A mí me interesa lo maravilloso, a mí me interesa la fantasía. Y esta como herencia izquierdosa que carga el arte chileno todavía, lo hace apegarse a la cosa social, andar con la palabra escapismo muy a flor de labios.

Son pocos los que han logrado escaparse de eso, en Chile se menciona ahora el nombre de Bolaño.

Bueno, no he leído a Bolaño. Pero eso me llama la atención: estamos en un país rodeado del mar más grande del planeta, la cadena montañosa más larga del mundo, el desierto más seco, los hielos más antiguos, con unos pueblos que vivían casi en la edad de piedra en el sur, con unas cosmologías y mitologías alucinantes. Y como en toda América, con nuestros pueblos originales vivos, ahí. A diferencia de Europa, donde los tienes que ir a ver a los museos, nosotros nos cruzamos con ellos. Y a pesar de todo eso, a pesar de toda esa carga mágica, nuestra literatura fantástica es pobrísima, nuestra producción fantástica es…

¿Y Jodorowski?

Jodorowski, pero él no es chileno… Jodorowski, demás que sí. El es un tipo que ya hizo mezclas entre tecnología y culturas mágicas hace harto rato. A lo mejor es una veta que se va a ir explotando cada vez más…

¿No lo consideras un precursor de lo tuyo?

No, no, porque… esto va a sonar como disculpa, pero es cierto que yo nunca leí nada de Jodorowski que tuviera relación con esto, antes de publicar Ygdrasil. De hecho, todavía no leo ni el Incal, ni la Casta de los Metabarones. Pero supongo que yo debo haber bebido las mismas aguas donde bebió él, y nací en Chile, donde nació él, y a lo mejor hay un… De nuevo, sin atreverme siquiera a hacer un paralelo, algo en común habrá. Me siento cercano a dos tipos, pero no los puedo considerar escritores chilenos. Me siento cercano a Jodorowski y Miguel Serrano.

¿Cuál es tu relación con Serrano? ¿Cuál es tu valoración de su obra?

La misma que hay con la Biblia. Me interesa su lado… me interesan esos libros como literatura fantástica, mucho. Su obra, su imaginería, como alguien dijo, su maravillosa fantasmagoría, es alucinante. Ajena a su proselitismo, a sus inclinaciones políticas particulares, el tipo es alucinante.

¿No te sientes en la línea de gente como Hugo Correa u otros que han hecho literatura fantástica?

Primero no tengo idea, porque no los conozco. Nunca he leído a Hugo Correa. Con suerte he leído a autores de ciencia ficción extranjeros. Autores chilenos he leído; porque fui a su taller, leí algo de lo que escribió Pablo Castro… Pero en general, lo que me pasa con los escritores de ciencia ficción chilenos que he conocido es que, en general, tratan de escribir ciencia ficción, y es como propio de estas comunidades que son medias endogámicas. Leen lo que lee el otro, entonces cuando escriben, escriben más o menos lo mismo, porque se alimentan de pocas hueás. Terminan dándose vuelta en un universo súper diminuto. Y la producción termina siendo re similar. Entonces para qué voy a leer a alguien que escribe muy parecido a Philip K. Dick. Mejor leo a Philip K. Dick. No me interesa, no tengo tiempo para eso.

Tu libro se venderá como ciencia ficción, pero parece que a ti no te gusta leer del género.

La verdad es que no me interesa si un libro es de ciencia ficción o no. Si es raro, lo leo. Leí Neuromante, me gustó. Leí Solaris, me encantó. Pero no voy a leer ciencia ficción sólo porque es ciencia ficción. Eso tiene este género: genera unas adhesiones medio fanáticas.

¿Qué estás leyendo ahora?

He podido leer poco los últimos meses, porque he tenido más pega que la chucha. Pero estoy leyendo ahora lo que te he comentado: un libro sobre las raíces históricas, políticas, sociales del nazismo. Estoy leyendo “Tú eres eso”, que es un libro de Joseph Campbell, el autor de “El héroe de las mil caras”, donde el tipo analiza desde un punto de vista psicoanalítico los mitos judeocristianos. Y estaba leyendo, pero hace como dos semanas que no lo pesco, “El Cielo y el Infierno” de Emanuel Swedenborg. Lo tengo en el baño. También tengo ahí, pero todavía no los leo, “La era neobarroca”, de Omar Calabrese. Un diccionario… en realidad no es un diccionario, es como un compendio de herejías occitanas. Me interesa mucho el período entre el siglo XI y el XII, en Europa. Un período de una explosión mística terrible, algo pasó ahí, un continente completo se movilizó con el sueño de ir a recuperar el sepulcro de Cristo, se generaron una cantidad de herejías y religiones alternativas y sectas en torno al cristianismo, tremendas, algunas extrañísimas. Se persiguió, se quemó, se torturó en nombre de Dios… una época increíble. Extrañísima.

Desde aquí veo un libro de la Anaïs Nin. ¿Te gusta la literatura erótica?

Ah, un libro de cuentos de ella que se llamaba “Pajaritos”. También un comic, un manga dibujado por una japonesa, y el guión de un chico francés, “Mariko Parade”. Me gusta la literatura erótica, pero no soy asiduo lector. Prefiero la pornografía en video, dura. No me atrae mucho la poesía en torno al tema.
Por alguna razón, nunca me he sentido movido a leer ningún escritor chileno. Creo que esto le pasa a muchas personas. No son súper ventas ni mucho menos, no creo que porque no tengan buena promoción o qué sé yo. Los que me interesan son los poetas chilenos. Adoro a Gonzalo Rojas, me encanta Huidobro, me encanta Mahfud Massís, Enrique Lihn. Y el mejor libro de ciencia ficción que se ha escrito en Chile: “Los Sea Harrier” de Diego Maquieira. Increíble, increíble. Le tengo por ahí un homenaje también en Ygdrasil, medio escondido. Ese libro me encantó.

¿La redacción de Ygdrasil es toda tuya?

No, no es toda mía. Ningún problema con decirlo. Como yo no tengo formación académica, la novela no estaba bien escrita. Aunque no estaba tan mal tampoco. Se la entregué el Caco Labbé, para que la corrigiera. Su intervención se remitió a cambiar comas por puntos seguidos, y puntos apartes, y muchas comas y puntos y comas. Pero no hubo un párrafo que se moviera, ni una oración que se moviera. Salvo una de esas… ¿hipérbaton? Cuando una parte de la oración no está en el lugar que corresponde. Ediciones B tampoco tuvo ningún grado de intervención.
¿Qué cosas te han criticado de la novela, cuáles son sus puntos débiles?
El mayor punto débil que tiene la novela no es la novela en sí, sino el mundo. Es un mundo particular que puede aburrir. Es recurrente, tiene una manera súper reconocible, al que le guste le va a gustar mucho, y al que no, se va a aburrir mucho. Y eso me parece muy bien, porque como comunicador, trabajo en publicidad, sé que lo que le gusta a muchas personas no es bueno.

Hay gente que ha dicho que se nota que no eres un escritor. ¿Lo tuyo son las palabras o las imágenes? ¿Te sientes cómodo haciendo algo sólo con palabras?

Lo que pasa es que para mí son inseparables. Es como, por deformación gráfica. Yo pongo la imagen y el texto, y en este libro, en los cuentos, se me juntan las dos. No concibo no ser “cinematográfico” en mis cuentos, cuando hay una voz en off y una imagen que se está mostrando. ¿Qué es lo mío, la palabra o la imagen? La palabra sola la encuentro muy latera. Esto típico de los escritores chilenos, esta voz introspectiva, que habla, de lo que le ocurre, me latea. Y tampoco es pura imagen, tampoco es un video clip. Pero creo que está por ahí entre medio.

¿Por qué razones crees que una editorial decidió publicarte?

Creo que justamente porque es una manera distinta de enfrentar el tema de la ciencia ficción. Una de las críticas que le hizo uno de los lectores encargados de evaluar la novela, fue que esta novela respondía a la pregunta acerca de cómo escribir ciencia ficción desde estas latitudes. Eso le parecía a él. Creo que como en todo el resto del mundo del arte, esto se trata de encontrar la propia voz, y no de parecerse a otra voz. Se trata de, solito, con su propia imaginería, con su propia producción, aislado, aunque nadie te pesque, producir algo tan propio que no se parezca a nada más. Que es un poco uno de los paradigmas del arte moderno: que el tipo se sumerja tan hondo en sí mismo que sea imposible que se parezca a lo de al lado. Yo creo que ésa materia, de esa materia hay hambre. Mi identidad, mi propio ser situado en un punto geográfico, contexto cultural específico, con influencias específicas, eso es lo que puedo ofrecer para competir. Lo particular es lo que me va a hacer poder competir. Competir en términos de poder ser elegido para ser publicado.

¿Qué advertencia le harías al lector de Ygdrasil?

Que se entretenga… Hasta hace unos años atrás, siempre que un chileno filmaba una película, escribía una novela, estaba haciendo la gran obra de su vida, y estaba enviándole un mensaje a la humanidad… no sé, un texto definitivo. Y ha habido muy poca soltura en ese sentido, y a los que asumen esa soltura se les tacha de superficiales. Parece que yo soy un superficial. Y yo lo único que quiero es que la gente que lea la novela la pase bien, que se sorprenda. Hay mucho de qué sorprenderse, creo yo. Y que se sienta estimulada a pensar distinto, a pensar diferente, a divergir. Sin divergencia no hay universo. La divergencia produce plantas, dinosaurios y cuásares. Entonces, más que una advertencia es una invitación a que la disfruten, la pasen bien, se entretengan, y entren a un mundo súper distinto. Pero reconocible por lo menos para la gente del territorio, creo.

Para terminar, ¿te considerabas un escritor?

No, no me considero un escritor. Es muy grande esa palabra.

por Gabriel Mérida

De Trato Bestial a Danny Chilean

Conversación con Jorge Baradit por Sergio Alejandro Amira

Sergio Alejandro Amira: En Latinoamericana existe una notable tradición de literatura fantástica con autores como Carpentier, Rulfo, García Márquez, Macedonio Fernández, Felisberto Hernández, Borges, Cortazar y Bioy Casares. Sin embargo y pese a esta notable tradición la narrativa chilena insiste en la maldita ficción testimonial, dejando de lado prácticamente la literatura de género. María Luisa Bombal, Braulio Arenas, Teófilo Cid, Hugo Correa, no alcanzan a ser suficientes como para marcar una tendencia. José Donoso decía que en Chile no se le perdona a ningún escritor que no sea realista. ¿Qué comentarios te merece todo esto?, ¿somos un país de poca imaginación, un país que le teme a la imaginación acaso?

Jorge Baradit: Creo que lo hemos comentado muchas veces. Tengo la impresión que la estrecha relación de los artistas chilenos con los movimientos de izquierda marcó a fuego la idea de arte como una actividad con fuerte compromiso social. El arraigo del arte a la cuestión social significó un fuerte arraigo del arte hacia la realidad. El arte es denuncia o es escapismo.

Además, somos un pueblo ordenadito y disciplinado con temor de la excepción. Nos asustamos con el que se sale de la fila, y la imaginación es salirse de la fila cada vez que se pueda.

Sergio Alejandro Amira: Sergei Esenin se cortó las venas y se ahorcó. Con su sangre escribió su último poema. ¿Si fueras a suicidarte, cómo lo harías? ¿Que rituales, si es que, implementarías? ¿Dejarías una nota, un texto críptico con tu sangre en una pared?

Jorge Baradit: El suicidio es algo personal, es la última conversación con uno mismo. Definitivamente no es una “puesta en escena”, al menos para mí. Recuerdo haber leído de una actriz mexicana que preparó una suite llena de flores para escenificar su muerte soñada entre almohadones, joyas y terciopelo. Pero las enchiladas le jugaron una mala pasada al combinarse con los barbitúricos y la encontraron muerta con la cabeza metida en el water.

Los grandes suicidios no responden a puestas en escena artificiales, el telón de fondo es el contexto histórico en el que deciden hacer su gran gesto final, como Salvador Allende, que convirtió su suicidio en la apoteosis y final de toda una época, al menos para nuestro país. Los chilenos tenemos ilustres suicidas: Balmaceda, Pablo de Rokha, La Violeta, Allende, y Arturo Prat, que se suicidó usando un barco completo en vez de pistola. Lástima que el suicida con el que todos soñamos haya decidido apagarse entre babeos y pañales para adulto en su hacienda de Bucalemu.

Los únicos que ganan muriendo son los héroes. Los poetas y “bleeding hearts” que se quitan la vida porque ya no soportan el mundo son una manga de mamones sin ningún honor.

Para responder tu pregunta. Si me suicido sería en el fragor de algo imprevisto que me quemara de urgencia y en pro de algo relevante, te aseguro que no tendría tiempo de escribir ningún mensaje en ningún lado.

Sergio Alejandro Amira: hay famosos artistas adictos a las drogas, al cigarrillo o al alcohol. Escritores como Poe o Dylan Thomas eran alcohólicos y murieron de esa forma. Dylan Thomas prácticamente se suicidó bebiendo y sin embargo no podríamos afirmar que su corta vida haya sido peor que la larga vida de cualquier vegetariano new age. ¿Prefieres, como Aquiles, elegir una vida breve y gloriosa a otra larga pero oscura?

Jorge Baradit: ¿Se puede elegir una vida larga y gloriosa?

Sergio Alejandro Amira: No, supongo que elegir una vida no es como elegir un tomate maduro en la vega, pero sin duda que Aquiles pudo elegir entre quedarse en casita y no ir a Troya. Permíteme reformular la pregunta: ¿Qué te parece el maldito estereotipo del artista suicida, del artista muerto joven?

Jorge Baradit: Nuestros más grandes artistas se murieron de viejos, después de una larga y hermosa vida llena de batallas y glorias donde murieron y renacieron varias veces. A veces me patea esa canonización automática que sufre el artista muerto joven independiente muchas veces de la calidad de su obra. En términos populares ni hablar del sobrevalorado Jim Morrison, alabado sólo por ser un alcohólico, limítrofe y suicida estrafalario. Hay que recordar que el más salvaje de todos los jóvenes, Rimbaud, huyó de la poesía y se fue a vivir lejos. El más terrible de todos huyó.

Sergio Alejandro Amira: El bosque de indicios donde el poeta surrealista permanece al acecho no es el bosque de símbolos donde Baudelaire permanece a la escucha… ¿A que bosque penetró Baradit para encontrar su árbol?

Jorge Baradit: Al único posible, al que queda adentro mío. Al bosque de Logres que cada uno tiene detrás de los ojos. Hoy escuché en el cine una frase que se quedó a vivir en mi interior: “Nunca, nunca abras la puerta que hay en el suelo…”. Ygdrasil es el nombre grabado en mi puerta del suelo.
Al decir “Bosque de Logres” recordé los libros de Joseph Campbell. Cuando decidí escribir Ygdrasil escogí la estructura de “quest” para la historia. La estructura más básica de todas y la más humana, quizá por lo mismo. La diferencia con el “Viaje del Héroe” de Campbell es que en Ygdrasil el arquetipo está torcido y las cosas ocurren entre engaños que no reivindican a nadie.

Ygdrasil es mi columna vertebral, ese árbol que distribuye con sus ramas los impulsos eléctricos de microintensidades que se transforman en imágenes desenfocadas de lo que ocurre en las profundidades de mi pandemonio.

Sergio Alejandro Amira: El Yggdrasil de la mitología nórdica es el mundo-árbol que alberga a los nueve reinos de Asgard, Ljossalfheim, Midgard, Svartalfheim, Hel Jötunheim, Muspelheim, Vanaheim y Nifelheim. Según tengo entendido su nombre significa “El Caballo del Terrible”, siendo este terrible no otro que Odín o Wotan. ¿Qué es Ygdrasil para ti?

Jorge Baradit: Ygdrasil es el árbol donde se colgó Wotan, pero también es el árbol del paraíso, donde primero colgó una serpiente que le otorgó visión al hijo de Jehová. El árbol desde el que se sacó la madera para que dios volviera a colgarse a sí mismo. El árbol que cada hombre tiene en su columna vertebral, por donde sube la misma serpiente kundalini a repetir la historia, a despertar al hijo del hombre de su sueño, para que se ilumine e intente una y otra vez traicionar a su creador recombinando las runas, inventando máquinas, intentando darle vida a torpes esbirros electrónicos en su afán de revancha.

Sergio Alejandro Amira: Hace algunas semanas atrás leí el libro de Víctor Frankl El hombre en busca de sentido. El libro entero me impactó mucho, pero sobre todo el siguiente párrafo: Algunos detalles, de una muy especial e íntima grandeza humana, acuden a mi mente; como la muerte de aquella joven de la que yo fui testigo en un campo de concentración. Es una historia sencilla; tiene poco que contar, y tal vez pueda parecer invención, pero a mí me suena como un poema.
Esta joven sabía que iba a morir a los pocos días; a pesar de ello, cuando yo hablé con ella estaba muy animada. “Estoy muy satisfecha de que el destino se haya cebado en mí con tanta fuerza”, me dijo. “En mi vida anterior yo era una niña malcriada y no cumplía en serio con mis deberes espirituales.” Señalando a la ventana del barracón me dijo: “Aquel árbol es el único amigo que tengo en esta soledad.” A través de la ventana podía ver justamente la rama de un castaño y en aquella rama había dos brotes de capullos. “Muchas veces hablo con el árbol”“, me dijo. Yo estaba atónito y no sabía cómo tomar sus palabras. ¿Deliraba? ¿Sufría alucinaciones? Ansiosamente le pregunté si el árbol le contestaba. “Sí” ¿Y qué le decía? Respondió: “Me dice: Estoy aquí, estoy aquí, yo soy la vida, la vida eterna.”
Esta muchacha me hizo pensar en Mariana, y el árbol con el que hablaba obviamente Ygdrasil.

Jorge Baradit: Mariana es una metáfora de la coniunctio. Hizo todo lo posible para huir de su destino pero le resultó imposible. El destino la clavó a ella misma. Su vida es un samsara reducido a una sola vida con muchas muertes. Un trabajo histérico del cosmos para hacerla entrar al nirvana en una sola vida, pero a un nirvana de eterno dolor. Los chips sufren dolor cuando son atravesados por las descargas eléctricas de microintensidades.

Sergio Alejandro Amira: Una de las películas que más me impacto de niño (y que tuve la suerte de ver en el cine) fue Pinocho pero no fue sino hasta el presente año que leí el libro de Carlo Collodi. Me sorprendió ver lo mucho que difería la historia real de Pinocho con su adaptación fílmica. Está llena de crueldad, de actos violentos y muerte, como Ygdrasil. Y es más, Pinocho es tallado por Geppetto a partir de un trozo de madera “que lloraba y reía como niño”. Esto me hace visualizar a Mariana como una suerte de Pinocho. Mariana y el árbol Ygdrasil parecieran no ser dos entidades separadas sino una.

Jorge Baradit: Mariana nació de un tronco, su madre mutilada. De un remedo de cuerpo. De un cuerpo purificado de sus excesos, preparado sólo para sostener la columna vertebral y el útero (pista de aterrizaje para su espíritu ingresando a nuestro plano). Luego, Mariana renació del tronco de un árbol cuando el selknam la reconstruye (la historia no lo dice pero era un fresno de 500 años, plantado por cabalistas con el único objetivo de servir como eventual nuevo útero para la hija de la rebelión). Finalmente, Mariana cuelga del árbol definitivo. Como una magdalena crucificada contra el sephirot algorítmico, diciendo: Yo soy un árbol. Mis pies se hunden en el inconsciente colectivo de la humanidad y mis brazos se extienden como dendritas infinitas hasta cubrir la curva del universo. Soy el eje en torno al que giran los pensamientos de dios, el procesador que administra su buenaventura”.

Sergio Alejandro Amira: Lo primero tuyo que leí fue Angélica, cuento que presentaste para el taller que Pablo Castro y yo dirigíamos. De seguro recordarás lo que te dije en aquella ocasión. Pues bien, Angélica era el segundo cuento de una trilogía con un interesante pie forzado que dictaminaba que cada relato debía terminar con tres personas en una habitación cerrada y un disparo que lo resolvía todo. En el tercer cuento, reaparecía supuestamente Angélica (no como protagonista) y se atarían los cabos sueltos. ¿Qué ocurrió con ese tercer cuento que iba a llamarse Soledad y luego cambiaste a Magdalena?

Jorge Baradit: ese tercer cuento comenzó a crecer desaforadamente y terminó convirtiéndose en ATACAMA, la segunda novela de la que ya tengo completa la estructura y sus contenidos y que sólo me resta tomar el lápiz y comenzar a escribir. Me gusta escribir con lápiz, en lo posible esos lápices gordos de pasta azul que te regalan con logotipos de empresas o detergentes. Lo ideal es escribir sobre un block de roneo marca COLÓN. Su superficie blanda y rosácea me hace sentir que estoy labrando con fuerza con un punzón sobre la piel de alguna mujer. Mis páginas tienen relieve, como los cuadros de Van Gogh: furia medida.

Sergio Alejandro Amira: Una anécdota de Angélica es que el malvado militar originalmente se llamaba Gabriel Mérida, pero tuviste que cambiarle el nombre a Gabriel Calatrava a petición de su homónimo en el mundo real. Posteriormente se levantó cierta polémica porque Gabriel utilizó el nombre de Pablo en uno de sus cuentos. Esto me hace pensar en la clásica advertencia de la ficción televisiva que dice “todo nombre con personas vivas o muertas es pura coincidencia, etc.” Esto no es una pregunta, sólo una nota al margen, sigamos.

Jorge Baradit: OK.

Sergio Alejandro Amira: Alguna vez te dije que ser promiscuo en la lectura es fundamental y estuviste de acuerdo, es más, aseguraste que la promiscuidad literaria te cruzaba a todo nivel y que el único factor aglutinante entre los géneros que consumías era la fantasía.

Jorge Baradit: Sí, me interesan todos los mundos nuevos que el arte puede crear. Surrealismo, fantasía, religión, ciencia ficción, psicología profunda, mitología, etc. Ese gran libro de literatura fantástica que es la Biblia, la maravillosa fantasmagoría de Miguel Serrano. Hallo placer en Camelot o Bespin. El Walhalla o Agharta.

Sergio Alejandro Amira: Has dicho que no has leído mucha ciencia ficción, también me dijiste que no conocías a los escritores chilenos publicados el último tiempo. ¿Has leído algo de los autores que reseñan Ygdrasil en su contratapa al menos?

Jorge Baradit: ni idea. Espero tener el placer de conocerlos algún día.

Sergio Alejandro Amira: Mencionaste a Miguel Serrano. Varios de nuestros amigos y compañeros de “generación” lo han leído y admiran su prosa cuando no está divulgando sus ideas nacional-socialista-hitleristas-esotérito-herméticas (y si lo hacen nunca lo admitirían en público). Justamente la época en que te conocí a ti y a Pablo Castro comenzó a gestarse una suerte de reconocimiento a Serrano, algo escribió Lafourcade en el Mercurio, Warnken lo entrevistó a propósito de ese bellísimo libro que es Las visitas de la Reina de Saba, la revista Paula le dedicó un reportaje… ¿Crees que algún día será reconocido Miguel Serrano como el gran escritor que es? ¿Crees que llegará el día en que aquellos influenciados por su obra no teman gritarlo a los cuatro vientos?

Jorge Baradit: Ya está comenzando a ocurrir, como tu bien dices. Y está sucediendo de la misma manera que con todas nuestras otras grandes plumas: Se toma su obra, se limpia muy bien de cualquier “impureza” poco académica o por lo menos poco “aconsejable” y se rescata un aspecto menor, el menos subversivo, el menos incendiario. A los grandes se les desactiva igual que a una bomba. ¿En qué se convirtió la gran desgarrada, la crítica y luchadora social de nombre Gabriela Mistral? Se convirtió en una autora de poemas para niños. ¿Parra? En un payaso de la contingencia. ¿Neruda? En un buey que arrastra poemitas de amor. ¿En qué están convirtiendo a Serrano? En el viejito excéntrico que escribió Las visitas de la Reina de Saba, prologado por un famoso. El resto de su obra será considerada “un mero desatino de este gran genio de la poesía críptica”. No me cabe duda.

Sobre lo que dice Serrano acerca de cada punto de la Historia no me merece ningún comentario. Soy sólo un espectador de sus mistificaciones y maravillas como alguien que mira un atardecer que estalla en naranjas y morados incendiarios. ¿Qué se puede opinar del Tigre? ¿Se puede opinar de su conveniencia o inconveniencia? ¿Sobre su derecho a existir o no? Al tigre solo se puede asistir con sorpresa y abismo. Que otros busquen significados y explicaciones.

Sergio Alejandro Amira: Eduardo Anguita observa que el chileno presenta una curiosa conducta que se muestra en dos formas opuestas y contradictorias que darían para un ensayo antropológico. Una. Todo lo chileno es extraordinario; hay que rechazar lo extranjero. Un ejemplo: un crítico santiaguino (que ya no vive) reprochó reiteradamente un ciclo de conferencias –y todas muy inteligentes– que se efectuó, durante dos o tres semanas , en conmemoración del Dante. “Mejor hay que preocuparse y estudiar a nuestros autores”, comentó. La otra actitud: Un poeta chileno ha terminado una obra de poesía: le confía a un amigo bastante inteligente: “Esto podría firmarlo Rilke”. Respuesta: una sonrisilla compasiva. ¡Cómo va a ser posible que éste, que yo veo casi todos los días, que estudió conmigo en la Universidad…!, etc. No. Imposible. Yo lo veo casi a diario. Curioso constatar como aquí siempre está lanzando “La primera convención de ciencia ficción y Fantasía”, “La primera novela chilena de ciencia ficción”, etc.

Sergio Alejandro Amira: El año 2002 tuvo lugar una curiosa tertulia que contó entre sus asistentes a la catedrática norteamericana Andrea Bell, Luis Saavedra, Rene Weber, Pablo Castro y este servidor. Durante el almuerzo celebrado en un restaurante italiano caro y malo (sugerido por Weber) se trató no sólo el tema de una ciencia ficción chilena, sino latinoamericana.

Quedó claro que para los amigos del país del norte la CF latina era más bien una “curiosidad” como los Innuits que ciertos científicos inescrupulosos llevaron com “muestra viva” al Museo Americano de Historia Natural de Nueva York en 1897, curiosidad como lo fueron los tallados africanos para Picasso que hasta último momento negó haberlos visto previo a las Demoiselles de Avignon.

Durante dicho almuerzo pude ver por vez primera la portada del libro editado en EE.UU. que incluye el cuento de Pablo y debo decir que en una primera instancia me sentí ofendido por la representación de un maya sentado frente a un computador a la usanza de la iconografía precolombina. No tengo nada en contra de dicha iconografía, muy por el contrario, yo mismo me he servido de ella ampliamente en mi pintura y pasé por una fase de varios años que ahora denomino: “período influenciado por la imaginería precolombina”. Pero me ocurre lo mismo que a los afroamericanos que pueden decirse “niggers” entre ellos pero cuando un blanco ocupa la palabra ésta es ofensiva. Para mí la portada del libro fue ofensiva y me retrotrajo a mi estancia en Inglaterra donde todos mis profesores esperaban que yo pintara como Diego Rivera, Guayasamín o Frida Khalo por el simple hecho de ser un “indio”. Esto me significó varias peleas y hasta ser discriminado académicamente por no seguir el plan que me tenían delineado. Curiosamente no fue sino hasta que regresé a Chile y volví a entrar a la universidad que se despertó en mí el interés por los pueblos originarios y su arte.

Mi visión es que la gente de los estratos socioeconómicos medios y altos de Chile no se diferencia culturalmente de una forma tan radical a la de Estados Unidos. Por lo tanto, ¿por qué tendría que ser nuestra ciencia ficción tan distinta a la de ellos? Luis, o Pablo le señalaron a Andrea que si se cambiaban los nombres de los personajes de un cuento de Hugo Correa por ejemplo, sería imposible de identificar como chileno. Claro que hay temas que van a identificarnos y un investigador voluntarioso podrá identificar de seguro estos elementos y decir: la CF chilena es así o asá, pero esto no será más que un ejercicio taxonómico.

Lo que de verdad me molestó de la visión de Andrea Bell es esa búsqueda de “exotismo” propio de los conquistadores, esa imagen que la CF latinoamericana es un “indio con computador”, esa actitud de “miren, los indios también escriben CF, ¿que curioso, no?”

Puedo estar totalmente equivocado en mis apreciaciones, pero esa fue la impresión que obtuve de nuestros amigos norteamericanos durante dicha reunión. Una frase de la Sra. Bell aún me da vueltas: “ahora en Estados Unidos están interesados en la CF hecha por latinos, en el futuro podrá ser la CF escrita por los payasos”.

Jorge Baradit: Mmm… me habría encantado estar en esa reunión. América (nosotros) somos un pueblo en estado de formación. Todavía nuestros parientes del resto del mundo nos tratan como cuando miras a un bebé y dices -Uy, se parece a éste, o a éste otro- todavía no hay nada muy propio que decir. Entiendo perfecto tu molestia. Uno de los temas que más me ha interesado a lo largo de mi vida es el de la identidad americana. Nosotros, los americanos, que no somos ni indios ni europeos, estamos flotando sobre el territorio, ni siquiera sabemos los nombres reales de las montañas que vemos, los ríos que atravesamos o los valles que cultivamos, estamos en un entresueño. Vivimos mirando a nuestro padre que está lejos y que nos ve como hijo bastardo (Europa), y vivimos negando a nuestra madre que está debajo de nosotros y que no vemos por estar demasiado ocupados mirando hacia arriba, hacia el cielo, hacia la mente, hacia Europa (“no, si mi familia viene de Italia”). La otredad americana es una cazuela que recién tiene los ingredientes puestos en la olla, van a pasar 500 años más antes de ver qué sale de todo esto. Mientras tanto sólo nos resta patalear.

Yo también vi el monito de marras (paráfrasis de la losa mortuoria de Pacal Votan, sacerdote maya, y adoración de Erich Von Daniken porque sería un extraterrestre en su nave voladora). La encontré chistosa y cliché. Desgraciadamente, Sergio, SOMOS exóticos (Gracias a dios, Sergio, SOMOS exóticos). Contra lo que hay que luchar es contra la caricatura.

Cuando hablo de Ciencia Ficción a la chilena no pretendo poner a mapuches en x-wings. pero si insistir en que cultura tiene que ver con RESCATE de la cultura. La cultura es un ouroboros que se alimenta de ella misma. Los occidentales comos los únicos artistas parricidas que tenemos que matar lo anterior para construir lo nuevo entre las ruinas. Eso es lo que ha llevado al arte moderno al nivel de dispersión y muerte del que adolece hoy, donde la fealdad (y esto no es una crítica a las expresiones en sí. Siempre me ha parecido que el arte es, entre otras cosas, un “síntoma” libre de juicios morales) y el hedor son parte del paisaje de muerte que plantea el arte. Los japoneses, en cambio, no se rebelan contra sus padres y llevan miles de años levantando una estructura segura y sólida. Los manga, el animé, la arquitectura, la poesía, la ciencia ficción japonesa, abreva de sus mitos y las mismas visiones que los han atacado y seducido desde siempre. Ellos no buscan LO NUEVO, como lo novedoso, buscan la reinterpretación de sus mitos a través de AGREGAR, a la luz de lo contemporáneo. Hablo de “rescatar”. Y no de un “rescate museístico”. No somos mapuches. García Márquez no intentó rescribir el Popol Vuh cuando escribió Cien años de soledad. El rescató. Lo único que digo es: ¿por qué en vez de escuchar y aceptar tan fácilmente a los elfos, no escuchamos y trabajamos con los invunches? En vez de magos artúricos, conocer a los brujos chilotes. los chamanes, las meicas. Eso no es exotismo, eso es mirar lo que tenemos en frente y que despreciamos por tener “olor a chileno”, esa cosa pequeña de “lo de afuera es mejor”. No porque lo “de acá” sea mejor sino que porque, querámoslo o no, está dentro nuestro y eso, lo que está dentro, es la materia de trabajo de cualquier artista. No hablo de “folklore”, sino de aceptar lo que tenemos y elevarlo. Tampoco hablo sólo de rescatar “temas”. Sino de rescatar la poesía americana (la poesía es el lenguaje por excelencia de las eras épicas, como la que vive América desde su Independencia). De rescatar la escritura americana. Se que puede sonar sospechosa la palabra, pero hay toda una carga “mágica” en nuestra tierra que puede impregnar nuestra obra si nos dejamos seducir. NUNCA vamos a poder escribir como norteamericanos. Escribamos como americanos, entonces. Yo no soy mapuche, pero tampoco soy europeo, eso es lo único que sé. Soy un fantasma flotando sobre el territorio. Un alma que aún no se encarna. Detesto el “indigenismo”. Pero me acerco a ellos porque ellos tienen pueblo, nosotros no. Anduve por la sierra peruana y hay quechuas que con cueva se han enterado que todo esto ahora se llama América. Ellos siguen en lo suyo. Ellos saben dónde están, no tienen que andarse buscando como nosotros. En fin, tanta cháchara me habría gustado expulsarla en una mesa con ustedes, pero así están las cosas. Fue significativo, en todo caso, que para hablar de CF americana, los haya convocado una gringa.

Sergio Alejandro Amira: Varias veces para apoyar ciertos puntos de vista has citado a Philip K. Dick, desde tus declaraciones en el antiguo foro del Taller Fobos hasta la entrevista apócrifa de Vak y la autorizada de Gabo. Recuerdo la primera vez que nos reunimos tú, yo y Ángela fuera del contexto del taller, me confesaste haber leído muy poca cf y de Dick sólo un cuento de unos robots que me apresuré a indicarte era un capítulo de Galaxias como Granos de Arena de Aldiss. Pero de seguro si has visto varias de las adaptaciones de Dick al cine, que parece ser el escritor de CF más llevado a la pantalla grande (con resultados menos desastrosos al menos que el rey del terror Stephen King). ¿Hay alguna de estas películas que rescates? ¿Cuál es la mejor, cual la peor?

Jorge Baradit: Sería muy tonto si no te dijera que Blade Runner. Aunque te aseguro que no pude leer más de 20 páginas del libro y, si no me equivoco, Ridley Scott hizo un enorme y maravilloso trabajo de reinterpretación del texto original. Me encanta porque es la madurez de un género, la cf aparece como un contexto, no como el tema, pero lo maravilloso es que el tema surge desde el mundo de la cf: los androides y la pregunta de siempre: la permanencia, la existencia en el interior de estas réplicas. La capacidad de una máquina de ser más humana que el humano.

¿Cuál es la peor? No tengo idea porque no he leído a Dick. Te puedo decir cuál es la peor película basada en un cuento de Dick, definitivamente Paycheck, de John Woo. No se qué era peor: la trama, la química entre Ben Affleck y Uma Thurman o la decadencia de la rubia más linda del Universo, convertida en una escoba vieja sin ningún sex appeal.

Sergio Alejandro Amira: Nuestro amigo Gabriel Mérida escribió lo siguiente el 2003: el 90% de los escritores de ciencia ficción escribe y escriben sus voladas sin orden ni concierto, como si nunca hubieran leído literatura de verdad y les sale bien. Incluso los publican. Incluso los publican en la Fobos. Aunque es verdad que de ese des-orden y des-concierto salen joyas de la imaginación como Ygdrasil. En su momento esto te desconcertó y solicitaste un “extended play” del asunto. ¿Qué te parece la declaración de Gabo ahora que ha transcurrido el tiempo?

Jorge Baradit: Creo que Gabo es tan bocón como yo. A él también le gusta escucharse decir frases que suenen a aforismos.

Sergio Alejandro Amira: A propósito de aforismos, hay uno de Cioran que no me canso nunca de repetir: Nada seca tanto la inteligencia como la repugnancia a concebir ideas oscuras. Creo que compartes esta visión, como puede uno constatar al leer cualquiera de tus cuentos, como Karma Police, por ejemplo.

Jorge Baradit: Las frases son acumulaciones de letritas y no tienen ninguna importancia. Todos sabemos que hay maravillosas frases para apoyar las ideas más opuestas entre si. Además que cuando la palabra inteligencia sale en las conversaciones, me dan ganas de sacar mi revólver. No hay nada mas sobredimensionado en estos tiempos que la “inteligencia” en las personas, esa capacidad humana que te permite “imaginar” cómo matar a otra persona sin ser sorprendido, engañar y sacar provecho de los más débiles, idear la mejor manera de distribuir droga entre escolares y otras linduras por el estilo. La inteligencia produce bestias que pueden arar campos o arrasar poblados completos. Lo que me preocupa es la casi inexistencia de buenos administradores para las bestias que producen los “inteligentes”.
Las ideas oscuras no son producto de la inteligencia, sino de todo lo contrario. Sólo vaciando la cabeza de inteligencia les haces lugar a estos animales que suben lentamente desde el sótano a tomar su lugar entre las cosas de tu vida cotidiana.

Sergio Alejandro Amira: Alguna vez citando a mi gurú Steven Shaviro te dije que en el mundo posmoderno, los fragmentos y ruinas no son más recuerdos melancólicos de un orden perdido y se han transformado en las grotescas piezas de un juego de construcción colosal de un niño hiperactivo.

Jorge Baradit: Bueno, en ese entonces yo no sabía de la existencia de una “literatura postmoderna”. Siempre había considerado a la postmodernidad como una condición de la cultura toda, donde quizás algunas expresiones la transparentaban más o menos. Pero, cómo NO SER postmodernos hoy? Desde Madonna vistiéndose de diva de los años 1950s pero cantando pop de los 1990s hasta Aldiss con su Frankenstein Unbounded… Discrepo con esa visión apocalíptica de la postmodernidad. Concuerdo en que se trata de “fragmentos”, pero discrepo con que sólo sean “ruinas”. Adhiero más bien a esa visión que dice que la PM es el momento en que la cultura se volvió consciente de sí misma, dejó de avanzar creyendo ciegamente en el ideal de progreso (todo tiempo pasado fue peor), se detuvo y giró la vista hacia atrás para revalorarlo todo. Adhiero a esa visión de la PM que dice que la cultura giró y se encontró con toda la Historia a su disposición, al alcance de su mano para ser usada, reutilizada, reciclada y reordenada con plena libertad. Ahora, por qué giró? Ahí es donde el debate todavía no termina. De repente tenemos permiso para re entender las cosas y manipularlas a nuestro antojo, alegre e irresponsablemente. Por qué? No se, no voy a ser yo quien responda. Porque a veces se confunde el “por qué” con el “cómo”, sobre todo en nuestra cultura. Creo que los “por qué” son misteriosos e inexplicables, son metafísicos y resbaladizos. Los “cómo” son más fáciles y la humanidad se haya feliz respondiendo con “cómos” en vez de “por qués” desde hace harto rato, para qué molestarlos con angustias trascendentales, mejor me voy a jugar a armar castillos con mi “Lego” postmoderno.

A veces me pregunto si este resucitar de todos los muertos que es la posmodernidad (toda la historia está disponible), no será el equivalente al momento previo a la muerte donde toda la vida te pasa por delante.

Sergio Alejandro Amira: Volvamos a Mariana. Alguna vez me dijiste que era demasiado común que las mujeres de las historias sean o muy minas o muy masculinas y que casi siempre terminan siendo Rambos con grandes tetas a lo Simon Bisley. Entonces te pareció bien la idea de una mina muy carreteada, doliente y toda cagada, nada de Laras Crofts, ni Ripleys. Una junkie, que actúa por adrenalina y odio, descontrolada, en picada por la vida. También me dijiste que cada vez que pensabas en Mariana te daba pena…

Jorge Baradit: Quería una mujer real, nada más.

Sergio Alejandro Amira: Angélica en cambio es muy distinta a Mariana, se parece a Alita que es una ginoide que al comienzo se ve frágil pero resulta que es una temible arma de combate. Nihil novum sub sole. Aunque Angélica es una niña siempre asustada que no controla su poder, finalmente igual usa conscientemente su fuerza y es una Terminator de todas maneras. Pese a esto y al igual que Mariana, Angélica parece ser tu0 comentario sobre “la fragilidad femenina expuesta al poder masculino”.

Jorge Baradit: Sí, Todos mis cuentos tienen que ver con la penetración sexual en su sentido violento, la violación del cuerpo de un ser más frágil. Todos sabemos que no hay nada más despreciable ni más atractivo que eso.

Sergio Alejandro Amira: Por último, el personaje que cerraba la trilogía, que se iba a llamar Soledad y cambiaste por Magdalena, fue esbozada como la mujer pecadora que llora a los pies de NSJ. Me explicaste que Mariana era una espada, Angélica una katana (delgada, frágil, liviana pero mortífera) y Magdalena sería una daga… pero la daga que atraviesa el corazón de María en el icono cristiano. Una daga ritual. No dejo de pensar ene se dicho que indica que la mujer es una espada… más peligrosa cuando está desnuda, y tampoco puedo excluir el hecho que en tu casa tienes una espada y una katana a la vista, pero no una daga. Una vez no voy para ningún lado. Callejón sin salida.

Jorge Baradit: La daga todavía no me ha sido dada. La espada la soñé, la katana la encontré y la daga me tiene que ser dada. La daga es una condecoración, no la puedo comprar. Hay algo que debo hacer para que me sea entregada pero aún no me he topado con ese momento.

Sergio Alejandro Amira: ¿Recuerdas aquel ejercicio que comenzamos a fines del 2003 y que terminaste en el avión mientras viajabas a la vieja Europa? Se titulaba La Colmena y si bien no resultó el híbrido de aquella experiencia surgió uno de los cuentos tuyos que más me gusta: Los Vampiros, y mi cuento Caro data archangeli. Sin duda fue una experiencia provechosa y lamento que más de estos ejercicios no puedan realizarse. Recuerdo haber escuchado alguna vez de lo poco que interactuaban los músicos locales, Buddy Richards cantando con Los Tres es una rara excepción si comparamos la cantidad de duetos y colaboraciones en países como USA e Inglaterra. ¿Responderá esto a otra de nuestras características idiosincrásicas o como país pobre cada cual debe rascarse sus propias pulgas y luchar por su pedazo de carne?

Jorge Baradit: Creo que se hacen muchas colaboraciones. Pero también es evidente que somos un país de envidiosos. No nos gusta que otro suba más que nosotros. Quizá por eso nos cuesta cooperar para que otro crezca con “nuestras” ideas, como si las ideas tuvieran dueño.

Sergio Alejandro Amira: Armando Uribe cuenta que le pidió a Neruda que le dedicara un libro del gran editor italiano Tallone. ¿Cuál? le preguntó, ¿el mío? Le dijo no; este otro que tengo aquí, el purgatorio del Dante. “¡Pero como te lo voy a dedicar, si es de Dante! Ponle no más tu nombre en la primera página le dijo Uribe. Mientras lo escribía Neruda musitó: <>

Jorge Baradit: Je, je…las dos únicas veces que le he pedido a un autor que me firme un libro han sido de otros autores. Miguel Serrano me firmó de muy mala gana el artículo Wotan de C.G. Jung “En recuerdo del profesor Jung, Miguel Serrano”. A Jodorowsky le pedí que me firmara “La leyenda del Grial”, de Marie Louise Von Franz. Le expliqué que su biografía estaba muy cara y no la encontraba muy buena. El “payaso gurú” sonrió forzadamente y estampó su apellido en la primera página con una gran mueca de pregunta.

Ygdrasil es la expresión visible de un suelo mental común, la flor del inconsciente colectivo. No es que todos seamos el mismo, la humanidad está incompleta porque no somos el mismo, pero tendemos hacia allá. El día que estemos todos conectados como las hormigas, que no son una especie sino un solo gran animal hecho de muchas unidades, habrá llegado el reino de dios a la tierra. Quizá Internet sea un remedo de ese sueño o la semilla remota de una estructura mental futura donde todos seamos todos, en un éxtasis glorioso como un nirvana digital.

Sergio Alejandro Amira: Alguna vez aseguraste, de alguna forma escindiéndote de aquella entelequia que sería supuestamente nuestra generación. Que tú eras más contemporáneo que nosotros (entendiendo por nosotros a los que dirigíamos el taller) y acuñaste el término “dickeados” para referirnos. Dijiste estar influenciado, a diferencia de “nosotros”, no sólo por la literatura sino también por el cine, las multimedia, la Internet, la fragmentación informática, la animación, la junk-data y la música electrónica, el trance y la hiperactividad neuronal de las mentes de HOY. Todo esto por un comentario donde aventuré la hipótesis que tu literatura estaba más influenciada por el cine que por los libros, continuaste diciendo: Declarar que estamos más influenciado por lo que hemos visto que por lo que hemos leído tiene hasta un tinte peyorativo. Me he dado cuenta la manera ridícula como miras en menos el cine (onda, “no si yo voy muy poco al cine”, como si fuera pecado). Esa estupidez de considerar la literatura como una cosa mayor, más alta. Yo voy al cine y también leo, veo animación y me encanta el cine porno, sobre todo donde salen muchos negros tirándose a una jovencita, recojo todo lo que la cultura tira para ese lado. ASPIRO A SER UNA MENTE DE MI TIEMPO. Anda a ver Kill Bill, o mejor, lee Cock&Bull, una novela que está haciendo furor en Europa, y te vas a enterar de lo que estoy hablando. Ahí hay cine, literatura, cómic y animación mezclados. Uno entrando en el otro en una orgía sin limitaciones, una rave extática, intensa y predatoria, nada de dickeadas mamonas y melancólicas, “narrativas” y “literarias”. Lo curioso de tus acusaciones es que yo creo exactamente en lo mismo que tú, menos en lo de los negros tirándose a la jovencita ya que soy un católico muy conservador, y leyendo mis cuentos notarás como se suceden todo tipo de influencias. Gabo en casa de Armando dijo como para justificar mi “conducta”: él puede citar a Felipe Avello o Heidegger indistintamente, y estaba en lo correcto. Leo Las Ultimas Noticias por la mañana y la Summa Teológica por la tarde. Pero bueno, supongo que aquellas palabras fueron motivadas por una falta de conocimiento de mi producción literaria, ¿o no? Otra curiosidad, me invitabas a ver Kill Bill, la película que destrozaste en tu artículo para El Calabozo del Androide…

Jorge Baradit: Después de un año descubrí que Kill Bill me había hipnotizado con malas artes y que después de los 365 días el débil embrujo se había disipado sin dejar huellas, sólo un detestable olor a podrido. Dejo fuera la maravillosa secuencia de animación de Production IG.

Sergio Alejandro Amira: El domingo pasado mi hijo Bastian de 2 años y 8 meses fue impactado por un Jeep en lo que ha sido el momento más doloroso e impactante de mi vida. A Dios gracias tuvo nada más que unos rasguñotes y las mayores heridas quedaran para los adultos, quienes finalmente somos los responsables. Después de pasado el incidente recordé que en febrero 2004 un automóvil impactó tu moto y te salvaste sin que ni los médicos de la posta entendieran cómo dadas las características del accidente. Lo mismo que ocurrió con mi hijo, como si ambos fueran “unbreakables” como en la película de Shyamalan. Tú consideraste un milagro el haber salido caminando de la posta sin nada roto y sólo un par de heridas abrasivas considerando que un auto cruzó con luz roja y te impactó de lleno lanzándote con moto y todo directamente a la cresta. Yo tuve la misma sensación mientras abandonaba el siniestro hospital público de Viña deseando no tener que regresar nunca más en mi vida. Pero la de la moto no fue tu primera experiencia cercana a la muerte, la primera fué en el Qosqo (aka Cuzco).

Jorge Baradit: Sí, viajé solo durante el fenómeno del niño del ’99 (que paralizó perú con inundaciones y tormentas). Me intoxiqué con verduras a medio cocer. Comencé a sentirme mal como a las 9 de la noche, en la plaza de Cuzco, lo confundí con puna y me fui al hostal para darme una ducha de agua MUY FRIA. Salí de nuevo porque estaba mareado y el ambiente estaba gélido. Cuento corto, me vino un enfriamiento y terminé acostado en el segundo piso de un hostal que estaba vacío excepto por mí, con tercianas, sudor frío y mucha fiebre. A las doce de la noche comenzaron los vómitos y la diarrea acusando intoxicación. A las dos de la mañana descubrí que no podía moverme ni pedir ayuda. Los temblores eran violentos. Sentía un frío de muerte pero caché que estaba ardiendo en fiebre porque tenía taquicardia. Intenté calcular mi fiebre con el reloj (se supone que por cada grado de temperatura tu pulso sube 10 unidades). Como a las cuatro empecé con alucinaciones. Me levanté de la cama, movido por la adrenalina supongo, para buscar aterrorizado unos papeles que la policía de cuzco (que según yo estaba allanando todas las casa en esos instantes) me iba a exigir o sería expulsado a las llanuras de nieve que rodeaban la ciudad. Como a las 6 de la mañana recuperé la noción de realidad (supongo que eso ocurre cuando cachai que estabai pelando el cable, aunque suene a juego de palabras), pero era incapaz de moverme, estuve así, despierto e inmóvil, sintiendo que me desvanecía en cualquier instante (la imagen se me volvía un círculo lejano rodeado de negro), hasta las doce del día, absolutamente deshidratado y afiebrado, hasta que un niñito-guía (niños pobres de cuzco que hacen de guías turísticos informales a cambio de algún dinero) golpeó la puerta para acompañarme a conocer la famosa piedra de los = doce ángulos (el día anterior nos habíamos puesto “providencialmente” de acuerdo para ello). No podía contestarle a través de la puerta, menos abrirle así que emití un gruñido (no es hueveo) y él se asustó y fué a buscar a la dueña que abrió la puerta y me encontró en pelotas arriba de la cama. Desde ahí no recuerdo mucho hasta que estaba sentado sorbeteando un tecito envuelto en una frazada. Estuve con cero fuerza toda esa tarde. Al otro día fui caminando a un médico usando al niño como lazarillo. Me debo haber demorado horas porque me movía como un anciano de 90 años. El médico me dio antibióticos, una dieta mínima y el consejo de regresar a chile. Pero a los tres días estaba levantadito a las 6 de la mañana (con un cargamento de galletas de vainilla y mucha hoja de coca) esperando el bus que me llevaría a Ollantaitambo para comenzar el camino de cuatro días por la sierra peruana hacia la ciudadela de Macchu Pichu. Pero esa fue otra historia. El punto es que desde ese momento en que llegué a Macchu Pichu, después de cuatro días de mierda, me siento capaz de todo, de llegar a la luna si quiero.

Sergio Alejandro Amira: La otra experiencia fue en México…

Jorge Baradit: En México “algo” me atacó un punto de mi abdomen donde no tenemos nada en especial, después de visitar el complejo de Tula, en Hidalgo (la casa de los Toltecas), un recinto sumamente importante pero poco “turístico”, lugar de magos y chamanes hasta el día de hoy. El punto es que también pasé una noche asquerosa con alucinaciones extrañas (sentía que me “iba” por las esquinas de la habitación) y terminé en “urgencias” de un hospital mexicano donde me dejaron abandonado en un rincón, sin zapatos, sin lentes de contacto, sin dinero ni identificación. Los enfermeros estaban más preocupados del montón de tipos baleados y acuchillados que llegaban a cada rato que de un chileno desvanecido que hablaba huevadas. Fué otra noche de terror. Al otro día llegó Wash, hermano mexica, indio maravilloso, con todas mis cosas y me sacó de manos de los “carniceros” como les dijo. Este par de historias (muuuuy resumidas) hacen parecer bicoca lo de la moto. Aunque confieso que tuve temor de morir, pero más por morir a manos de un viejito asustado de 85 años que por el accidente mismo. Habría sido muy poco digno.

Sergio Alejandro Amira: A los quince años formé en Punta Arenas junto a un amigo apodado “Porno Rockett” la banda de punk-experimental Necroaxila, que se transformó en una verdadera institución en mi pequeño círculo de amistades. Tú también tuviste una banda, cuéntame de esa experiencia.

Jorge Baradit: Año 1986, plena dictadura. Adolescente entrando de cabeza a la guerra que le deparaba su generación. Bad idea: o eras de derecha o eras de izquierda ¿Punk de izquierda? olvídalo. Cero posibilidad de permanecer en la JJCC sin chaleco de lana y morral diaguita. ¿The Clash?… ummmm… ¿alienado pro-yanqui? En fin, tocábamos hardcore punk en lugares muy precarios, los pacos acechando, mucha violencia en el ambiente. Dead Kennedys, DRI. Yo tocaba bajo y cantaba, mis amigos el anfeta, el pelao y el bototo eran los que sabían tocar música de verdad.

Mi dudoso aporte a la resistencia por lo menos me crió la vena anti-dependencia tribal, porque los punkis también me consideraban “poco punki” y éramos discriminados por los más discriminados (¿habrá algo más patético?).

Sergio Alejandro Amira: ¿Cual era el nombre de tu banda?

Jorge Baradit: Trato Bestial. El peor nombre de la historia musical chilena, sólo superado por “Danny Chilean”.

Sergio Alejandro Amira: Como bien mencionas en la entrevista de Gabo, la literatura chilena tiende al “realismo”, la cosa social, y eso permea todos los ámbitos creativos sobretodo en el cine que tímidamente se ha ido abierto a otros géneros recientemente pero sin mayor éxito. Hasta la excelente serie en animación 3D Pulentos, la cual sigo y considero de muy buena factura, opta por una aproximación de “realismo social” como podríamos denominarlo. Recuerdo cuando vimos el primer capítulo con mi hermano y él exclamó: “¡Viven en nuestra pobla!”, porque yo en Concón vivo en una población de “blocks” de ladrillos rojos, almacenes con señoras ancianas y perros vagos por doquier. Como seremos de rascas que una vez hasta se robaron los cables del tendido telefónico. Bueno, el caso es que si por plantear un escenario identificable por la clase media-baja se trata, la serie lo hace magistralmente, pero está claro que tendrá que pasar un tiempo antes que veamos una serie de dibujos animados tipo Chicas Superpoderosas, Megas XLR o Bob Esponja. Recuerdo que tú tenías un proyecto de dibujo animado que compartiste conmigo y que encontré muy bueno. Sin descuidar lo “social” incorporaba los temas que te interesan, la magia de los pueblos originarios, la aventura… Cuando más me gustaba Mampato era cuando viajaba a esos futuros imaginados por Themo Lobos con Tortugas gigantes y Hombres-ñandúes, no cuando visitaba la época de la colonia, pero cuando hicieron la película que historia decidieron contar?, la de Rapa Nui. Aún en los cómics o en el dibujo animado, donde con menos recursos puedes crear escenarios, situaciones y personajes increíbles se sigue con el mismo enfoque social. Después e toda esta perorata, ¿qué opinas?

Jorge Baradit: Lo mismo que tú. En las producciones audiovisuales la lucha es por la identidad, como el único elemento diferenciador que nos puede agregar valor frente a los megaproductos gringos. Como cuando digo: ¿Para qué publicar a un chileno que escribe como P. K. Dick? Mejor publiquemos al original.

Sergio Alejandro Amira: Magritte, antes de alcanzar la fama, hacía “picassos”, no copiaba originales, sino que adoptaba el estilo picasiano de aquella particular época y colocaba la firma. ¿Crees que estas obras de arte son menos arte o menos meritorias acaso? Yo particularmente las considero lo más interesante de la obra de Magritte.

Jorge Baradit: Como dijo una amiga que ya no me quiere ni ver: Hoy día el arte puede ser cualquier huevada. Casi que arte es toda aquella actividad que se proclama como arte.

Sergio Alejandro Amiraa: Pasando a otro tema, la mayoría de las encuestas en Israel predicen que el primer ministro, Ariel Sharon, ganará el 28 de noviembre las elecciones primarias del Likud que elegirán el candidato del partido para las nuevas elecciones de primer ministro… ¿sabes?, Me parece curioso que en la mitología griega Charon (Caronte) sea el barquero de los muertos. Todo esto para preguntarte que opinas del conflicto entre Israel y Palestina.

Jorge Baradit: Lo mismo que todos y que nadie se atreve a decir: que es una patudez del mismo pueblo que sufrió persecución repetir la experiencia de esta manera tan brutal y a la vista de todo el planeta. Antes de la invención del Estado de Israel esos territorios se llamaban PALESTINA y vivían judíos, cristianos y musulmanes en relativa armonía, como colonia inglesa pero sin agarrarse a peñascazos entre ellos. Cuando llegaron los judíos europeos expulsaron a todos los palestinos que habían vivido en esas tierras desde siempre y expandieron sus fronteras violentamente a costa de los países vecinos. ¿Cómo crestas pretenden que los quieran y respeten?

Sergio Alejandro Amira: Adorno dijo que no se puede escribir poesía después de Auswichtz (aunque el mismo se refuta en su Mínima morallia). ¿Qué opinas de esta afirmación?

Jorge Baradit: Pura demagogia. Auschwitz es una cosa y la poesía es otra. La discusión Arte-Política es, además, una discusión que le tiene sin cuidado al mundo desde los años 70, es una cuestión añeja que ya no tiene cabida.

Sergio Alejandro Amira: Lo que yo creo que Adorno quiso decir es que no se puede tomar lo que pasó en Auswichtz como un hecho banal, no se puede analizar como un fenómeno más de la violencia en la historia. Yo creo interpretar eso en su pensamiento profundo. Tal vez responda a la relación entre literatura y política: hay cosas de la política que realmente tienen poco interés, como quién va a ganar una elección, pero hay momentos en que la política es el hombre en sociedad, y ese es un componente esencial. Hobbes no llamaba Leviatán al Estado sino a la sociedad. Lo político y lo metafísico están muy ligados, no se pueden separar. Personalmente yo no descreo de la política sino de los políticos.

Otros sujetos que me sacan de quicio tanto como los políticos son los denominados “ufólogos” ¿Has oído alguna vez a alguno de estos sujetos mencionar siquiera la Paradoja de Fermi? No son más que un montón de lunáticos, igual de locos que el que vocifera la llegada del anticristo en la plaza. Por supuesto que creo en el “fenómeno OVNI” pero no creo que se trate de naves tripuladas por extraterrestres…

Jorge Baradit: Puchas… ahí discrepamos. Yo no puedo no creer, esa una condición natural. Creo que los OVNI son extraterrestres, creo también que son los vimana nazi de Serrano, creo también que son humanos del futuro, creo que son los dioses que regresaron… creo que son ángeles… creo, creo…
Creo… porque… es más entretenido. Como no va a ser entretenido pensar que realmente existen alienígenas visitándonos, sean “grises” o “plutonianos”.
Creo que para mí todo es literatura fantástica, desde la Biblia y sus maravillosas matanzas con mares y rayos desbocados aplastando masas de seres humanos por la furia divina, hasta los “horizontes de eventos” en los agujeros negros. Creo en la Atlántida, en el jet bajo la pirámide de Keops y en que Elvis vive… pero en Marte. Creo en la conspiración para matar a Kennedy, en que Walt Disney está criogenizado y en que la Coca Cola contiene nanotecnología de la CIA para espionaje y esclavitud. Pero al final del día no creo en niuna huevá tampoco…es raro. Todo es literatura fantástica…incluso La Tercera (de El Mercurio ni hablar).
Por supuesto que los ufólogos son psicotipos (no se si existe esa palabra) primos hermanos de los Jimmy Swaggart, de los comunistas duros, de las tías pechoñas y los fascistas extáticos. Son fundamentalistas incapaces de ver lo que no coincide con lo que quieren ver. Son huevones capaces de reordenar la realidad de todo el planeta si eso les hace calzar sus teorías, por eso producen teorías tan hermosas, si no se tomaran en serio y escribieran mejor producirían las mejores novelas de cf del planeta.
Mi visión renuncia a ser científica (ops, que suena anacrónica esa palabrita). La ciencia se me hace una tabla de la que uno se agarra para sentirse seguro mientras flota en un mar infinito bajo un cielo infinito. He encontrado campos que permiten un jugueteo más liberador. He optado por tener una opinión filosófica, una científica, una religiosa, una poética, una lúdica, una política, …hasta una ética y una aética. Todas se contraponen y viven felices en mi cabecita en un eterno carrete, una orgía de proteos mentales porque todas saben que “para qué tanta huevá si no hay como cachar nada. para qué tanta huevá si somos todos hermanos. Transhumanismo extrópico?…Pase compadre, póngase al lado de la Ataraxia Epicúrea que le está agarrando el poto a la Panspermia exobiológica”. Pero ese soy yo y mi desorden y mi desconcierto. Mi incapacidad por tomar en serio alguna posición. Mi volubilidad geminiana. Pura tontera no más. Total, como escribí una vez por ahí acerca de mi manera de ver la vida: venimos de cabeza y nos vamos de espaldas. En ese salto apenas nos alcanza para un suspiro, dos o tres balbuceos y algún polvito. El resto, pura paja.
Mi personalidad toma esto y lo aquello…pero no se queda con ninguno. Mi interés por las certezas es igual de intenso que el de cualquier buscador de respuestas, lo único que ocurre es que igual tengo a un arúspice tras mi oreja (cual pepe grillo) diciéndome siempre que no hay UNA respuesta, que no hay una cosa SERIA, que no hay una forma de conocer al elefante completo en este mundo de ciegos que sólo ven una ínfima parte del espectro de ondas disponible. Entonces, en vez de angustiarme, hago una fiesta…pero nada más.

Sergio Alejandro Amira: Así como tú acuñaste el término “Dickeados”, nuestro amigo y Director de TauZero hizo lo propio con las “Baraditadas”, esto es lo que dice al respecto: Una Baraditada es algo que es bello de leer pero que carece de sentido cuando uno se la piensa dos veces. Una frase escrita en un lenguaje retorcidamente barroco, recargado. Tanto que a veces satura, pero que siempre desconcierta. Por otro lado, una Baraditada normalmente posee elementos ElectroEspirituOrgánicos, a veces condimentados con conceptos orientales. Una Baraditada es, por definición, muy original, pero en ocasiones muy recargada. Rmundaca finaliza su tesis recomendándote cautela en el uso de las Baraditadas, so pena de agotar la gallina de los huevos de oro y aburrir al lector con “más de lo mismo”. ¿Qué opinas de la hipótesis de Tino?

Jorge Baradit: Que tiene razón.

Sergio Alejandro Amira: Y ya que hablamos de rmundaca, la primera vez que supe de ti fue por Rodrigo, quien estaba muy impactado tras leer los 2 primeros capítulos de Ygdrasil que le enviaste para ser publicados en TauZero. ¿Crees que Tino aportó algo al brote público de Ygdrasil?

Jorge Baradit: Creo que Ygdrasil todavía no brota para ningún lado. Pero Tino es fundamental en la difusión de nuestros textos. Sin tipos como Tino los tipos como nosotros no tendríamos donde exhibir nuestras partes pudendas en público.

Sergio Alejandro Amira: Brindemos por Tino entonces, ¡salud!

Septiembre 2005

Pedro Jorge Romero

por Pablo Castro

Para quienes han seguido de cerca el desarrollo de la ciencia ficción en España el nombre de Pedro Jorge Romero no debiera ser desconocido. Gran entusiasta y divulgador del género, Pedro editó durante una década junto a Joan Manel Ortiz, Ricard de la Casa y José Luis González la revista BEM, transformada hoy en día en un referente ineludible de los sitios webs dedicados al género. Jorge además ha sido editor, traductor, crítico, e incluso escritor, publicando en el año 2001 la novela El Otoño de las Estrellas junto a Miquel Barceló.

Como se ve Pedro es un hombre de muchas facetas y su larga experiencia lo ha llevado a transformarse en un observador lúcido y asertivo de los avatares del género. En medio de tanta actividad tuvo la gentileza de darnos esta entrevista para compartir algunas cosas que muy probablemente nos interesan también a nosotros.

Licenciado en Física, Programador informático, Editor, Traductor, Crítico, Escritor de ciencia ficción… ¿Cuál de éstas categorías te identifica mejor?

Pues todavía no la he encontrado. Me gusta leer, así que quizá optaría por lector. También me gusta ver series de televisión, así que telespectador tampoco estaría mal. De las que citas, programador probablemente, pero tampoco por completo. Soy demasiado curioso.

Durante varios años estuviste involucrado en varios proyectos relacionados con la ciencia ficción. ¿Qué evaluación haces de todo ese trabajo, especialmente lo realizado en BEM?

Fueron diez años muy, muy cansados. Lo interesante del proceso es que la labor fue continuada y que se mantuvo durante un buen periodo de tiempo. Claro está, hubiese sido imposible de haber sido sólo una persona. Un equipo de cuatro lo hizo durante mucho tiempo y sacó 75 años. Ésa es la valoración que yo haría: un grupo de personas puede mantener en marcha una actividad sin lo hace con cierto tesón.
Además, gané unos muy buenos amigos. No se puede pedir más.

Después de todo ese tiempo en el cual fuiste un verdadero activista del género, ¿qué piensas de la ciencia ficción que se escribe en tu país? ¿Sientes que la calidad ha mejorado con los años o todavía se encuentra en un estado embrionario en comparación con el mundo anglosajón?

En muchos aspectos, creo que la ciencia ficción está siempre en estado embrionario, se escriba donde se escriba. La mejor ciencia ficción nace de algunas personas haciendo algo ligeramente diferente a lo que se hacía antes, y eso se encuentra en casi todas las nacionalidades del género. En aspectos empresariales y crematísticos, pues parece que el género en España ha avanzado bastante y que ya es posible publicar con normalidad una novela de ciencia ficción. Eso hemos ganado.

Te hacía esta pregunta porque recuerdo que alguna vez dijiste en una reseña a la novela Distress de Greg Egan, que la ciencia ficción española por muy buena que fuese no tenía el empuje, la fuerza o la masa crítica de la ciencia ficción en inglés. ¿Mantienes ese juicio?

Ah, comprendo ahora la pregunta. Pero claro, ésa es una situación diferente. En aquel momento lo que venía a decir es que no había masa crítica suficiente para producir y crear la cantidad ingente de nuevas ideas que es capaz de producir una ciencia ficción tan grande como la anglosajona. ¿Eso es malo? No necesariamente, claro, porque las ideas al final no son más que el primer elemento de trabajo. Si uno sabe tomarlas de una tierra más variada y consigue que arraiguen en su propio terreno, pues no hay problema. Por eso es interesante leer.
Con respecto al tipo de ciencia ficción que a mí me gusta practicar, lo que sí me da la impresión es que los autores en español no leen tanta ciencia como debieran. Parece tender siempre más hacia la fantasía que hacia la ciencia ficción.

En algún momento se dijo que la ciencia ficción estaba muerta. ¿Crees que los excesos del mainstreaming contribuyeron a esgrimir ese juicio o respondió más bien a otras prerrogativas?

Estoy seguro que tras la salida del segundo número de Astounding ya había alguien prediciendo la muerte de la ciencia ficción. Se ha venido repitiendo tantas veces que el mismo Gardner Dozois se recochinea en las introducciones a sus antologías del año comentando que sigue sin morir.
Lo de la muerte de la ciencia ficción es simplemente un mito que se usa como arma arrojadiza (más que nada para asignar culpas y eso). Morirá, claro, como mueren todos los géneros literarios. Pero no deja de ser un proceso natural.
Por otra parte, no creo que el mainstreaming tenga mayor influencia. Se ha ganado muchos con las influencias del mainstream en la ciencia ficción, y se ha ganado mucho con las influencias de la ciencia ficción en el mainstream. Lo que ha propiciado una fertilización mutua y la aparición de muchos libros interesantes. No sería inteligente quejarnos teniendo más libros para leer.

Como lector habitual del género, ¿piensas que hoy se escribe mejor ciencia ficción que hace 30 o 40 años?

Sí.

Tú también has hecho crítica literaria ¿Qué elementos consideras o deben estar presentes en una obra que consideras de calidad?

Pues no tengo ni idea. Podría decir cosas como “que no aburra”, pero incluso eso es un juicio subjetivo, porque lo que es aburrido para unos no lo es aburrido para otros. Básicamente lo que creo es lo siguiente: todas las obras malas son iguales, todas las buenas son diferentes. Cuando tenemos una obra mala sabemos lo que ha pasado: ha fallado la trama, ha fallado el estilo, ha fallado esto o aquello. Pero cuando una obra es buena, ¿por qué lo es? No se puede aislar un elemento. La obra es buena y nos gusta en su conjunto. Por esa razón, me parece muy difícil hacer un juicio a priori o dar una receta para escribir una buena obra.

Volviendo a Egan. Tú fuiste un gran divulgador de su obra en España . ¿Es un caso excepcional y aislado de poco probable repetición o crees que existen o existirán otros autores que se pueden o podrían comparar a lo logrado en su obra?

Espero que sí, en caso contrario, ¿qué sentido tendría seguir leyendo ciencia ficción? Pero sí, lo tengo claro. Egan reflexiona desde una óptica filosófica e incluso metafísica sobre problemas científicos muy modernos. Dentro de 20 años habrá problemas científicos muy modernos y habrá escritores que crearán sus obras reflexionando sobre ellos. Egan lo hace muy bien, con una voz clara y en su época. Los demás lo harán con su voz y en su momento.

Tu cuento El día que hicimos la transición fue incluido en el libro Cosmos Latinos, publicado en Estados Unidos, y que reunía a diversas obras de autores iberoamericanos. ¿Crees que la ciencia ficción en español tiene alguna oportunidad en el mercado anglosajón?

Sí. El único problema es la traducción. Las ventajas son un cierto exotismo que bien empleado puede ser un gran punto a favor de la obra. Pero la traducción es el problema. Traducir es caro y en Estados Unidos ya tienen muchísimos autores que hacen ciencia ficción y fantasía. Traducir obras de fuera simplemente no tiene demasiado sentido a menos que se sepa que van a vender mucho y compensar el esfuerzo. Ahora, si se resolviese ese problema de la traducción, sí, creo que hay una oportunidad.
Además, hay que tener claro que la traducción debe ser tan buena como para competir con autores experimentados que escriben en su lengua materna. Muy complicado. Pero no dudo que se pueda hacer.

Dentro de ese plano, ¿existe presencia de obras latinoamericanas en España?

Si nos circunscribimos a lo puramente genérico, no parece haber mucha presencia. Por otra parte, si uno rebusca entre otros estantes encuentra mucho material de autores sudamericanos y españoles. No necesariamente viene catalogado como ciencia ficción o fantasía, pero ahí está.

Cada vez se publican menos libros de cuentos y se privilegia la novela. ¿Es un error de las editoriales o está justificado desde una óptica no-literaria, privilegiando aspectos económicos?

Tiene una justificación puramente económica. Las novelas se venden mejor que las recopilaciones de cuentos. Todo el mundo dice que prefiere los cuentos a las novelas (o al menos lo dice mucha gente), pero la realidad de las cifras es otra.
A mí me resulta curioso, porque yo soy muy borgeano en esos aspectos y prefiero un buen cuento a una novela regular. De hecho, las novelas me cansan un poco. Sin embargo, un buen relato bien trabajado es una delicia siempre.

Luis Saavedra, director del fanzine Fobos ha manifestado que la ciencia ficción tiene su futuro en el fanzine como único medio capaz de erosionar las políticas de las editoriales que determinan la carrera de un autor. ¿Estás de acuerdo con ese juicio? ¿Siguen teniendo las revistas y los fanzines el papel que asumieron antiguamente?

Habría que analizar exactamente que dijo, pero ciertamente me suena un poco exagerado. Aparte de esos editores de fanzines que luego han pasado a convertirse en editores o en asesores editoriales, no se me ocurre cómo un fanzine podría influir en la política de una editorial más allá de algún caso anecdótico. Eso sí, casos de editores de fanzines convertidos en editores profesionales hay bastante, y es bien cierto que a la ciencia ficción le sientan muy bien la editoriales pequeñas.
Por ejemplo, el boom actual de la ciencia ficción en España viene de la mano de editoriales más o menos modestas. Para una editorial muy grande, quizá vender los ejemplares de una novela de ciencia ficción no sea interesante, pero para una pequeña puede ser un negocio más que aceptable, con la ventaja de que además puede publicar autores que ya se saben que van a vender poco pero que se consideran de buena calidad.

¿Por qué en España a nivel de escritores y jurados de concursos existe tanta fascinación por las obras de corte religioso? Te lo pregunto porque en concursos como el UPC siempre he visto una gran presencia de obras de ese tipo dentro de los premiados.

Me toca cerca esa pregunta. Pues sí, la hay. Pero creo que la hay porque el tema es francamente jugoso. La religión ofrece una imaginería muy rica y apasionante, y por otra parte, la existencia de un dios o varios ofrece interesante oportunidades para la reflexión filosófica y especulativa.
A mí me encanta reivindicar la palabra metafísica. Es una de las ramas más interesantes de la filosofía y creo que la ciencia ficción es muy buena cuando se dedica a la metafísica.

A propósito de premios. En España existen varias e importantes instancias de este tipo. ¿Crees que se privilegia lo mejor en cuanto a la calidad de las obras premiadas o el currículum de algunos participantes genera ciertas actitudes frente a una obra en particular?

No, no tengo problemas para creer que es la calidad la que determina el ganador. La calidad, por supuesto, siempre entendida desde el punto de vista del jurado. Una vez más, hay que recordar eso de que lo que es bueno para unos no es necesariamente bueno para otros.

Junto a Alejo Cuervo escribiste la novela El Otoño de las Estrellas. ¿Quedaste satisfecho con lo logrado? ¿Lo suficiente para repetirlo?

Una corrección. Escribí la novela junto con Miquel Barceló. Y sí, quedé muy satisfecho con lo logrado? ¿Lo suficiente para repetirlo?
Una corrección. Escribí la novela junto con Miquel Barceló. Y sí, quedé muy satisfecho con la experiencia. ¿Tanto como para repetir? Pues sí, la verdad. Me encanta colaborar (también escribí El día que hicimos la Transición con Ricard de la Casa) y ahora mismo estoy hablando con otra persona sobre la posibilidad de colaborar en una novela. Vamos, que no escarmiento. Tiendo a llevarme bien con la gente y me preocupan más la trama y la estructuración de la narración que las palabras concretas empleadas. No me importa tanto que me corrijan las frases mientras me dejen los párrafos en su sitio.

Se dice que en Estados Unidos ser escritor de ciencia ficción se transformó en buen negocio. ¿Podría ocurrir lo mismo en Hispanoamérica?

No creo que sea buen negocio en Estados Unidos. Será muy buen negocio para algunos pocos autores (como también lo es en España, o si no pregúntale a Reverte). Los demás se limitan a vivir normal o no con el dinero que ganan con las novelas. A menos que se pongan a escribir novelizaciones o continuaciones de series famosas.
Creo que la profesionalización es uno de esos mitos persistentes que hacen más por impedir el desarrollo del género que por ayudarlo. Si nos tranquilizásemos un poco, no pensásemos tanto en vivir de escribir, se producirían más obras.

Bueno, Pedro agradecemos tu tiempo y disposición. A ver si algún día te das una vuelta por Chile.

Jo, ya me gustaría. Hay tantos países para visitar y tan poco tiempo.
Gracias a ti.

Sobre el entrevistado: Pedro Jorge Romero (37) es Licenciado en Física, y hoy en día es una de las figuras más importantes de la ciencia ficción española. Ha sido traductor, crítico, y durante el período 1990-200 co-editor de la revista BEM. Ha publicado en colaboración con Miquel Barceló la novela Testimoni de Narom, (Pagès Editors, Lleida, 2000,) que obtuvo el Premio Julio Verne 1998 y El Otoño de las estrellas, (Ediciones B, Barcelona, 2001). Su cuento El día que hicimos la transición, escrito junto a Ricard de la Casa, fue publicado en Estados Unidos en el libro Cosmos Latinos e incluido también en la antología Year’s Best SF 9 compilada por David G. Hartwell y Kathryn Cramer, y actualmente es finalista al premio Sidewise, que se entrega todos los años a historias de ciencia ficción (relato y novela) relacionadas con periodos históricos alternativos. Actualmente trabaja tanto como programador como traductor y es webmaster de los sitios: Archivo de Nessus (www.archivodenessus.com) y BEM WEB (www.bemmag.com). Para más información ver su página personal: www.pjorge.com