De científico a escritor de ciencia ficción: Alastair Reynolds

Uno de los nuevos valores de la Ciencia Ficción anglosajona es Alastair Reynolds, quien con su cuento “Azul Zima”, reconocido en la antología “The Year’s Best Science Fiction: Twenty-Third Annual Collection” de Gardner Dozois (2006), es parte de esta edición de TauZero.

Nacido en Gales, con un doctorado en astronomía y varios años de trabajo en el mundo científico, desde el año 2004 Reynolds decidió dejar los telescopios y los análisis matemáticos para dedicarse de tiempo completo a su otra pasión, escribir Ciencia Ficción.

Con siete novelas ya publicadas, más varias compilaciones de historias cortas, Alastair Reynolds construyó al inicio de su carrera un universo imaginario que abarca desde un futuro cercano (con cuentos situados a un par de siglos del presente) hasta un remotísimo futuro distante, en que la humanidad pierde ya su esencia. Este es el universo de “Espacio Revelación”, y es un marco general en la mayoría de sus obras. Continúa leyendo De científico a escritor de ciencia ficción: Alastair Reynolds

Zetética y la desmitificación científica de las supersticiones

Henri BrochHenri Broch, Doctor en Ciencias, es el fundador del Laboratorio de Zetética de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Niza. Es autor de más de 150 publicaciones y 6 libros. Uno de ellos, “Conviértase en Brujo, conviértase en sabio”, co-escrito con el premio nobel de física George Charpak, fue el que nos introdujo en el concepto de Zetética, disciplina que promueve el pensamiento escéptico al analizar y desmitificar científicamente los fenónemos paranormales, pseudociencias y supersticiones de toda clase.

Para indagar más sobre la Zetética (que en griego significa búsqueda, inspección) contactamos a Henri Broch, quien amablemente accedió a responder las interrogantes que le planteamos. Sus respuestas y reflexiones, a continuación. Continúa leyendo Zetética y la desmitificación científica de las supersticiones

La enfermera de la animación

Cuando imaginé que podríamos entrevistar a alguna nena chora, entretenida y con un trabajo hasta hace poco hecho sólo por hombres recordé mi primera experiencia laboral… La primera temporada de Pulentos. En esa productora conocí a una mujer muy fuerte, trabajadora, divertida y que se convirtió en una gran amiga. Ella es Elizabeth molina, la Pepa como la llamamos todos, y fue la primera mujer productora de dibujos animados que conocí.

Para los que no lo saben, la animación es un trabajo bastante complicado y muy absorvente, siempre lleno de detalles que se escapan de las manos, con una cadena de trabajo muy cerrada, donde, si alguien falla, falla todo lo demás, he ahí la importancia de un productor, alguien con mano dura capaz de hacer que animadores, storybordeadores, clean up, y todos los demás hagan bien su trabajo y a tiempo..En resumidas cuentas..¡el futuro de la producción depende de ellos!!!!

Así que uno se encuentra con muchos, pero con una mujer, simpática y divertida que te mira con una sonrisa de oreja a oreja mientras te reta por qué pasas más tiempo en internet que animando (por lo que se ganó el apodo de “la enfermera” por andar puro “vacunando” ) no pasa todos los días. Y aquí está lo que nos contó, sobre su trabajo y su participación en el proyecto de animación “patagonia, los hombres del confín”.

¿Desde hace cuántos años que trabajas como productora de animación?

En el rubro de la animación llevo cerca de 10 años ..como productora unos 6…

Empecé en cineanimadores, una amiga, Jessica Villalón me llevó para allá y me puso a hacer “pencil test” (fotografiar cuadro a cuadro el borrador de la animación para hacer pruebas) y después de eso me fui a presentar a Chileanimación, y ahí hice de todo, pencil, scanner, todo..Hasta que un dia…me accidenté!!! Me corté un pedazo de dedo con un tip top y me pusieron de productora, así que gracias a eso comencé lo que ya llevo haciendo tantos años.

¿Han cambiado mucho los procedimientos desde que empezaste hasta hoy?

No tanto..básicamente en animación tradicional el cambio se produjo hace años, el paso del acetato al papel y scanner. Pero, lo que pasa ahora es que se ve mucho más 3D que antes..y máquinas mucho más poderosas que antes… eso si ha cambiado… pero nuestro estilo tradicional es el mismo… obviamente exigiéndonos mejor calidad cada día que pasa.

¿Se puede decir que eres la única nena que hace este trabajo en Chile?

No. Hemos visto varias producciones de animacion en la tv asi que por ende hay más productoras… hace unos años creo que era la única que hacia series… pero ya no… snif!!!!!! ja,ja.

Haciendo algo de historia. Tu trabajaste en la primera gran película de animación chilena “Ogú y Mampato”. Las cosas buenas ya las sabemos, cuéntanos cuáles fueron las dificultades que debieron enfrentar y qué cosas aprendieron del proceso.

Mira yo sólo fui a trabajar cuando teníamos como tarea terminar la película en el tiempo que teniamos…No alcanzé a ver todo el proceso, pero sé que debe haber sido muy dificil, pues para cuando yo llegué tuvimos que empezar a corregir muchas escenas que ya debian haber estado listas. Imagínate, escenas listas para el render final fuera de modelo, habían monos que ni se parecían al original!!! Y tuvimos que corregirlas completamente, entonces, eso atrasaba la produccion final…aprendimos.. o yo aprendíÊde que la animación que tenemos en Chile es de muy buena calidad..si sabes dirigir..porque las escenas que llegaban de afuera eran rehechas aqui en Chile por lo mal animadas y fuera de model que llegaban… Hay que confiar en el talento que hay en Chile, pero sí poner mano dura para profesionalizarlo aún más.

Desde hace unos tres años que la animación chilena está viviendo un inédito momento de gloria, ¿a qué crees que se debe?

A que nos todo el mundo se dió cuenta que aqui en Chile también se pueden hacer monitos animados…y algunos de muy buena calidad y éxito. Gracias a que algunos canales y productoras fueron capaces y valientes de invertir en este rubro también, ellos fueron los que se la jugaron, por que no es fácil llegar e invertir la cantidad de dinero que se necesita para hacer una producción de estas características, pero….yo creo que el gran conflicto son nuestros guionistas…que fomes son!!!! Creo que en ese ámbito aún nos falta mucho por hacer.

¿Son buenos los productos chilenos, qué les falta, por qué presentan carencias técnicas y de guión tan notorias frente a otros productos mucho más desarrollados como las teleseries?

Algunos si… en general yo creo que son varios los puntos que interfieren en nuestros proyectos para que sean de gran calidad..gente no nos falta, lo que falta es dinero , tiempo y calidad de trabajo. Además de una buena planificación, realista y acorde con lo que se puede y no se puede hacer.

Los presupuestos que se manejan son muy bajos,entonces los sueldos también lo son y con esos sueldos con que cara exiges un trabajo tipo disney o pixar, definitivamente no se puede, no hay cara que aguante…ja,ja

Y en cuestión de plazos, los tiempos de trabajo son muy cortos entonces todo se hace rápido, sin tiempo de poder mirar, corregir o finalmente poder definir con objetividad que está bueno y que está malo..casi todo lo ves cuando esta todo listo para verse en la pantalla de T. V, entonces ya no tienes ninguna posibilidad de corregir.

Los guiones fallan porque en Chile no existen guionistas para series de monos animados…escribir para teleseries es muy diferente.. Son distintos tiempos, es distinto el énfasis que se debe dar en cada escena, ahora, se hacen guiones de corte humorístico, pero no se ha avanzado mucho más.

El tema de esta revista es la Ficción. Cuéntanos algo del proyecto PATAGONIA. (De qué se trata, cuánta gente trabaja en él, cuáles han sido sus fuentes de investigación, quiénes están apoyando el proyecto, cuándo sale, qué expectativas hay).

Patagonia fue un gran desafío de producción, nos demoramos alrededor de un año y ya esta terminada pero nos costó bastante.Es una historia ficticia basada en un principio en nuestras culturas patagónicas, los sel’knam, los kawesqar.Es la historia de dos hermanos destinadosÊa luchar con el final de los tiempos. En este proyecto trabajamos cerca deÊ60 personas, contando a todo el equipo..actores, dibujantes, etc..contamos con el apoyo de Consejo Nacional de Televisión, Canal 13 y nuestra productora Cubo Negro, y para comenzar nuestra fuente de investigación fue la propia historia, pero con el tiempo fue transformandose en algo ficticio, no queríamos hacer una historia didáctica, queríamos una historia interesante basada en nuestras culturas patagónicas , muchas cosas que se cuentan en la historia son parte de esas culturas, nos hemos ido alegando de la antropología para crear un mundo nuevo lleno de acción.

Eso sí, hasta este momento no tenemos claro cuendo sale.Lo que yo creo es que el canal , entre nososotros, tiene miedo de este tipo de serie por que no es para todo público y creo que aún no deciden como lanzarla pero nosotros tenemos muchas expectatitas por que técnicamente nada de esto se ha visto aca en Chile, esta mezcla de historias, cultura y ficción, y este tipo de animación, más jugada, mezclando animación tradicional con fondos digitales y fotografías reales y mucho menos que sea hecho en Chile… asi que estamos felices de haberlo hecho nosotros, estamos súper orgullosos, yupi!!!

Creo que nos va a ir bien con este proyecto, hemos puesto todo nuestro trabajo, nuestras ganas y nuestro corazón, no estamos tratando de enseñar historia, estamos tratando de hacer una serie entretenida con color local, para nosotros y hecha por nosotros, es distinta a otras producciones, como pulentos y diego y glot que están dirigidas a un publico principalmente infantil, esta es una serie más compleja, pero aún asi muy entretenida, asi que creo que nos va a ir bien, así que a esperar el lanzamiento!

Robert J. Sawyer, el Tricampeón del Premio UPC

Para celebrar el primer PREMIO UPC obtenido por un latinoamericano (un chileno para servirles) quisimos hacer el esfuerzo y conseguir una entrevista a la altura del festejo. Robert J. Sawyer se demoró un poco en contestar, pero fue increíblemente amable cuando lo hizo. Recordó que alguna vez lo habían invitado a la Patagonia chilena y tuvo palabras amables para todos nosotros.

Ojalá disculpen el inglés “me tarzan, you jane” con que traduje el texto. Enjoy it!!

B: La primera vez que ganaste el UPC fue en 1997 con PSYCHOSPACE. Cómo te enteraste acerca de este premio y cuéntame de tus motivaciones para participar en él, un premio que consideramos básicamente para hispanoamericanos.

S: Bien, discrepo en que sea un premio “básicamente para hispanoamericanos”. Está ubicado en Europa, está abierto para escritores de todo el mundo y acepta manuscritos en inglés, francés,español y catalán. Hasta el momento soy el único canadiense ganador, pero por Estados Unidos han ganado Jack McDevitt, Kristine Kathryn Rusch y Mike Resnick.

Creo que la primera vez que escuché del premio, fue a través de una noticia publicada en el magazine de Ciencia Ficción LOCUS, que, de nuevo, es un magazine norteamericano que apunta principalmente a escritores angloparlantes. Y como motivación para participar: ¡los seis mil euros! Ceo que es el premio en dinero más grande en el campo de la Ciencia Ficción.


B: Después de eso, ganaste en 1998, con BLOCK UNIVERSE y luego el 2004 con IDENTITY THEFT ¿Por qué te mantuviste participando en el UPC? Pensando en que para esa fecha ya habías ganado el HUGO y el NEBULA.

S: El UPC no es solo un Premio para principiantes; como te dije, Jack McDevitt y Mike Resnick, dos de los cuales tienen carreras mucho más largas que la mía, han participado en numerosas oportunidades y cada uno ha ganado en solo una oportunidad. También, la antología UPC es publicada por Ediciones B, que hace mis traducciones al castellano; ¿cómo no entrar al concurso si tengo algo apropiado para él?

Pero, también, tengo que decir ésto: el gran atractivo del Premio UPC es que el jurado es ciego; ellos no ven los nombres de los autores. Cuando tu ganas el NEBULA – como lo hice yo en 1995, con THE TERMINAL EXPERIMENT – es un tremendo logro, pero siempre están aquellos que dicen “bien, el NEBULA es un premio entregado por escritores a otros escritores, entonces el ganador es el que tiene más amigos en la industria”. Y cuando tu ganas el HUGO – como lo gané el 2003 con HOMINIDS – algunas personas dirán “bien, es un premio entregado por los fans, para la persona que más les gusta o para quien reúne más convenciones y gusto del público”.

Pero con el UPC, nadie puede cuestionar tu victoria: el panel de jueces es de primera categoría y, de nuevo, ellos no tienen idea quién ha escrito las historias que están juzgando. Entonces, para ganar el UPC, no una vez sino tres, es una respuesta a aquellos que insinúan que los otros premios estuvieron de alguna manera influenciados por factores más allá de la calidad del trabajo en cuestión; porque no hay manera de que el UPC esté influenciado por nada más que las palabras puestas en página.

B: El año pasado ganaste el JOHN W. CAMPBELL MEMORIAL AWARD, con tu novela MINDSCAN y te uniste al selecto grupo que ha ganado los tres más importantes premios para mejor novela: El HUGO, el NEBULA y el CAMPBELL, junto a David Brin, Arthur C. Clarke, Joe Haldeman, Frederik Pohl, Kim Stanley Robinson y Connie Willis (¡que lista más increíble!). Con ésto ganaste definitivamente un lugar en la historia de la Ciencia Ficción mundial ¿Cuál sientes que ha sido tu propuesta como escritor? Es decir, si vamos a hablar de Robert J. Sawyer en cincuenta años más ¿De qué grandes temas y preocupaciones crees tu que vamos a hablar?

S:No debería ser yo quien lo diga, pero, ya que me preguntas, le hincaré el diente al tema. Primero y por sobre todo, mi trabajo combina la prosa intimista con la grandilocuencia cósmica. Muchos escritores trabajan sólo en una de esas escalas: la personal intimista o la trascendente; creo que yo trabajo bien ambas.

Segundo, mi trabajo explora temas morales y filosóficos; nunca se trata sólo de acción-aventura o escapismo.

Y tercero, soy un escritor que busca atraer lectores del mainstream sin por ello dejar fuera a la audiencia dura de Ciencia Ficción. Mi novela CALCULATING GOD, por ejemplo, fue número uno en la lista de más vendidos de LOCUS, examinada por librerías especializadas de Ciencia Ficción y también en la lista de top ten mainstream en mi nativa Canadá, lo que significa que estaba siendo leída por enormes cantidades de personas que nunca habían leído Ciencia Ficción. Satisfacer a ambas audiencias es como caminar en la cuerda floja, y hasta el momento no me he caído.

B: En una entrevista reciente en referencia a MINDSCAN, hecha por H.B. Fenn, dijiste: “Realmente pienso que los escritores de Ciencia Ficción canadienses tienen la obligación de ayudar a los norteamericanos a verse a ellos mismos como ven a otros. La tremenda inclinación hacia la derecha política en los Estados Unidos es algo atemorizante…y la Ciencia Ficción siempre ha sido un género de historias acerca de la precaución”. En un género normalmente percibido como “escapista”, ¿crees en un rol social para los escritores de Ciencia Ficción? En nuestro círculo de amigos hemos conversado que los mundos de la CF son visiones metafóricas de la realidad no siempre percibidas en su real magnitud por los lectores ¿Crees en la CF como un factor viable para el cambio social, la denuncia y la crítica? ¿Te sientes de alguna manera un activista? Estoy pensando en la trilogía Neanderthal y su obvio fondo ecológico.

S: ¡Absolutamente! Cuando H.G. Wells escribía Ciencia Ficción, lo hacía como vehículo para comentarios sociales. THE WAR OF THE WORLDS no se trata de una invasión marciana; es acerca de la maldad en el colonialismo británico. THE TIME MACHINE no se trata del año 802.710 D.C.; sino de la estructura de clases británica.

George Lucas debería hacerse cargo de mucha de la culpa por reducir la CF, a los ojos de la gente, a mero escapismo; la intención de la CF nunca fue esa; y los escritores con pretensiones nunca deberían dejar que se convirtiera solo en eso.

Ciertamente, en la trilogía Neanderthal de HOMINIDS, HUMANS and HYBRIDS, comento cuán pobremente hemos enfrentado a este planeta – también comento acerca del daño que las religiones le han hecho a nuestra especie y acerca de que debemos hacer algo frente a toda esta violencia masculina, y otro montón de cosas. La Ciencia Ficción es un gran vehículo para comentarios sociales y trato que sea un tema relevante en mis trabajos.

B: El mindscanning y la reproducción digital de la personalidad es un lugar común en la Ciencia Ficción, de hecho ALTERED CARBON, de Richard Morgan, fue mi última lectura y se trata justamente de esos temas. ¿Cuál crees que es el nuevo enfoque que le das a este tema en MINDSCAN? ¿Buscas quizá un punto de vista quizá más filosófico? Excusándonos por no haber leído la novela, no disponible en castellano todavía, al menos en Chile.

S: Bien, estamos a mano, porque yo no he leído el libro de Morgan todavía, aunque he escuchado que es bueno. Aunque también se que es una historia de esos detectives de sangre fría, y una de las cosas que pasan cuando escribes en ese subgénero es que los personajes tienden a ser planos, carentes de afectos emocionales; es realmente difícil hacer que funcione mientras discutes acerca de la consciencia; las personas en las novelas negras se comportan un poco como zombies, en el sentido en que los filósofos usan ese término: sin vida interior; las luces están encendidas pero no hay nadie en la casa.

De hecho, hay un capítulo en MINDSCAN en que un abogado emplaza a un profesor de filosofía, que argumenta que las mentes escaneadas no son más que zombies, de nuevo, en el sentido en que los filósofos usan ese término. El abogado demuestra, en lo que me gusta sentir es mi propia contribución al debate, no sólo que el filósofo en realidad esta argumentando en favor de la existencia del alma – sino que, si crees en el alma, los argumentos teológicos adjuntos demandan no sólo que se puede, sino que además se debe transferir esa alma al cuerpo artificial.

También creo que hice algunas contribuciones verdaderamente nuevas y útiles a la discusión de que la consciencia humana es, básicamente, el resultado de permutaciones experimentales autómatas en el citoesqueleto de nuestro tejido cerebral. Hay un montón de comentarios y reflexiones al respecto en el libro – no sólo agregados, ya que parte del plot de MINDSCAN pende directamente de ellos – que son frescos y nuevos.

B: Finalmente, qué nos puedes contar acerca de ROLLBACK, tu próxima novela que sale a público en Abril de 2007.

S: ROLLBACK es la historia de la Dra. Sarah Halifax, una radioastrónoma que decodificó la primera y única transmisión hecha por aliens jamás recibida. Treinta y ocho años después, un segundo mensaje es recibido – y Sarah, ahora de 87 años, podría tener la clave para descifrar ésta también…si vive lo suficiente.

Un rico industrial le ofrece pagarle un “rollback” – un carísimo procedimiento experimental de rejuvenecimiento. Ella acepta a condición que Don, su marido de 60 años, obtenga un “rollback” también. El tratamiento funciona para Don, devolviéndolo a sus 25 años, otra vez. Pero en un giro trágico, falla para Sarah, dejándola en sus 87 cuando llega el segundo mensaje.
Mientras Don intenta manejar su nueva juventud adquirida y la repentina distancia entre él y su esposa, Sarah lucha para hacer lo que había hecho antes: desentrañar el contenido de la señal venids de las estrellas.

Este libro es exactamente lo que he planteado antes: CF que puede ser leída por lectores no CF aún cuando se mantiene en los límites autoimpuestos por los lectores duros de la CF (de hecho, la novela fue seriada en cuatro partes en ANALOG, la revista de CF de habla inglesa más vendida el indisputado hogar de la CF dura); también es una novela que trabaja en las dos escalas que mencioné: la intimidad humana y la escala cósmica.

La reseñas iniciales han sido fabulosas: PUBLISHERS WEEKLY dijo: “Sawyer, ganador del HUGO y el NEBULA, podría muy bien ganar otro premio de CF con esta novela”. Pero es demasiado larga para el UPC, así que no hay que preocuparse de que la mande.

B: Robert, ha sido un enorme placer haber tenido tu atención para esta entrevista. En nombre de tus fans chilenos quiero darte las gracias.

S: Hey, Jorge. Gracias a ti. Fue un placer contestar tus preguntas ¡Muchas gracias por esta oportunidad! Todos mis mejores deseos para ustedes!

visita: http://www.sfwriter.com

Miquel Barceló en Chile

Esta entrevista la realizó Gabriel Mérida en el marco de la visita de Miquel Barceló a nuestro país el pasado noviembre de 2006.

Catalán irreductible y famosísimo editor de la COLECCION NOVA, la más importante del mundo para la Ciencia Ficción en castellano.
Por variadas razones no habíamos podido entregárselas con anterioridad, pero se dió naturalmente hacerlo en este número de celebración. Es bastante extensa, pero estamos seguro que la ocasión, el invitado y el contenido lo ameritan con creces.
La visita de Miquel Barceló a Chile es un hito histórico en el registro de la CF nacional. No todos los días puedes contar con la presencia del más importante de todos en tu pueblo, cenar con él, conversar y discutir alegremente sobre los temas que nos unen.
Esta conversación tuvo lugar antes de conocerse el resultado del UPC y antes de que Ediciones B de España decidiera publicar YGDRASIL en esas tierras, así que algunas reflexiones podrán sonar un poco fuera de tiempo, pero nada de eso le quita brillo al conjunto.

Con mucho orgullo, les entregamos este diálogo histórico entre Miquel y Gabo entre los andenes de la Estación Mapocho, durante el viernes 3 de noviembre del 2006.

enjoy it!!!

M: Partamos ¿Por qué dices que Ygdrasil es la revolución de la ciencia ficción en español?

B: He leído bastante de la ciencia ficción que se hace al menos en España, entonces cuando lees Ygdrasil te das cuenta de que hay un tono distinto. Desde el punto de vista literario, desde el punto de vista de la temática, la novela sorprende mucho. Es una ruptura, casi una revolución. Me parece sumamente original, porque a veces se copian modelos anglosajones, y otras veces se hacen modelos autóctonos, pero no con el poder y la fuerza de escritura que tiene Jorge Baradit.

M: Temáticamente, ¿qué fue lo que más te gustó de la novela?

B: Hay una cosa que sorprende, eso llamado cyberchamanismo. Yo creo que es una etiqueta, pero no la describe totalmente. Hay cyber, hay algo de chamanismo, y hay una interrelación curiosa de política con tecnología y religión… Hay muchas cosas que hacen muy rica la novela.

M: Como editor, ¿qué ocurre cuando te gusta una obra pero no estás seguro de publicarla?

B: El problema es que en España Jorge Baradit es un nombre que no pertenece al fandom español, con lo cual no lo van a acoger necesariamente bien, porque a pesar de todo, somos muy egoístas. Resulta que podrán decir: “¿Por qué publicas a un tío de Chile y no a un tío de España?” Mi respuesta es: porque la novela del tío de Chile me gusta más. Pero ahí puede haber un hueco, y el problema es que si yo me arriesgo a publicar Ygdrasil en España y vende menos de lo que ha vendido en Chile, sería un fracaso. Pero lo estoy pensando, le estoy dando vueltas.

Toda la CF

M: Hoy la ciencia ficción es un nicho de mercado. ¿Eso la perjudica o le otorga riqueza?

B: Como literatura la perjudica, porque el lector habitual de mainstream no quiere condescender a leer ciencia ficción. Le parece algo inferior, lo que no es cierto. Dan Simmons, Connie Willis, Neal Stephenson, William Gibson, no son literatura inferior ni mucho menos. Pero ese estigma queda. Y por otra parte, desde el punto de vista de un editor, la etiqueta, al menos en ciertos países, garantiza un umbral mínimo de ventas. Hay un núcleo de lectores que suelen leer toda la ciencia ficción que se publica, con lo cual es difícil que un libro sea un fracaso absoluto. Digamos que hay libros de literatura general, estilísticamente muy buenos, que se presentan en el mercado, y venden quinientos ejemplares en España, lo que es un fracaso. Incluso el que menos me ha vendido de autor español ha superado los mil ejemplares. Cualquier libro del género debería vender en España un mínimo de dos mil ejemplares. Pero además tiene un techo: conseguir que un libro de ciencia ficción supere los diez mil ejemplares, ocurre en casos muy especiales.


M: ¿Qué opinas sobre el cruce reciente entre la literatura más realista y la ciencia ficción? Pienso en Houellebecq, en Ishiguro, en Philip Roth, considerados “serios” por los críticos.

B: Hay quien decía hace unos años “la ciencia ficción ha muerto”, por la caída de todas las predicciones que se habían hecho. De alguna manera la realidad tecnocientífica va llegando y tomando esos campos, por lo que deja de ser ciencia ficción y pasa a ser mainstream. Se entiende que algunos lectores que nunca quisieran aceptar ser etiquetados toman temas de ciencia ficción y lo ponen en sus novelas. Ya lo hacía Doris Lessing, ya lo hacía Margaret Atwood, por qué no han de hacerlo otros. También ocurre que en ciencia ficción mucha gente tiene miedo a hacer especulaciones a doscientos años vista, porque el ritmo de cambio tecnológico y social es tan alto, que cualquier especulación va a quedar ridícula en seguida. Incluso se está especializando en lo que llaman near-fiction, el futuro cercano. Si la ciencia ficción hace eso, qué menos que la gente que trate de la novela de hoy, mainstream, digamos, movido por los grandes cambios tecnocientíficos (pero también sociológicos condicionados por la tecnociencia), de alguna manera también se metan con temas de la ciencia ficción.

M: ¿De dónde pueden venir nuevas fuentes para refrescar el género?

De cosas raras, como el cyberchamanismo de Baradit, o de gente queriendo recuperar su propia cultura. En todo el mundo hay dos maneras de escribir ciencia ficción: una a la estadounidense, y otra utilizando la cosmogonía, la cosmovisión y la cultura propia. Eso es algo que puede venir de fuera de Estados Unidos, pero lo que pasa es que estamos muy colonizados por el imperialismo, vemos su cine, vemos su televisión, tomamos su Coca-Cola, comemos sus hamburguesas, y también leemos sus libros. Pero incluso en el mundo de los estadounidenses lo que a mí me interesa más es la ciencia ficción que escriben las mujeres, en la línea que empezó tal vez Ursula K. Le Guin con La mano izquierda de la oscuridad, siguió Joanna Russ con El hombre hembra, y que han seguido gente como Sheri Tepper, o Eleanor Arnason con Círculo de espadas.

M: ¿Se trata de ciencia ficción más femenina?

B: Yo no diría eso. Diría una ciencia ficción que especula con futuros o con sociedades distintas. donde el reparto de poder no es el que se da en nuestra sociedad. En nuestra sociedad hay un dominio del varón bastante claro. Aunque las mujeres como parte de la revolución feminista del siglo XX están llegando a círculos de poder, están llegando haciéndose masculinas. Entonces hay gente que dice que hay que contemplar otro tipo de sociedades, que no sean de raíz patriarcal, como es la nuestra. Y en esto hay algunas mujeres que lo están haciendo brillantemente. Además, si la ciencia ficción tiene que hacer lo que a mí me interesa, provocar al lector, sugerirle ideas, hacerle pensar que su mundo no es el único que puede haber, que hay otras alternativas, que la alternativa tenga en cuenta al cincuenta por ciento del género humano me parece muy importante.

M: ¿Hay diferencias de calidad entre la ciencia ficción en español y la anglosajona?

B: Para mí hay sólo una diferencia, en calidad no tiene por qué haberla.
Lo que ocurre es que en el mundo anglosajón hay profesionales. Robert Sawyer sólo vive para escribir ciencia ficción. Puede escribir una novela al año, y en su vida publicará, pongamos por caso, cuarenta, cinco podrán ser obras maestras, cinco más que serán mediocres y otras que serán muy malas. El autor que escribe en español que suele tener una profesión y escribe como un hobby, tiene un problema muy serio, y es que, o le suena la flauta por casualidad a la primera vez, o bien no publica el segundo libro. Esa profesionalización del mundo anglosajón en España no se ha conseguido. El autor español ya puede estar contento si publica veinte novelas. En España sólo tenemos a Domingo Santos, que empezó a escribir en los años sesenta, es un poco nuestro prócer, como Hugo Correa puede serlo aquí.

M: ¿Qué ves en las dragonadas que se están lanzando, orientadas principalmente al público juvenil?

B: Hay un problema con eso. La fantasía heroica como género surgió de la ciencia ficción. El señor de los anillos no, pero sí DarkOver de Marion Zimmer Bradley y Terramar de Ursula K. Le Guin. En algún momento los editores de Estados Unidos se dan cuenta de que pueden separarlos. Muchos de esos son dragonadas, copias malas de Tolkien, pero hay muchas otras que están muy bien; de hecho en Nova a principios de los noventa en España sacamos una colección que se llamaba Nova Fantasía, llegamos a publicar treinta títulos, más pensados para adultos que lo que hacía la Dragonlance o lo que publicaba Timun Mas. En ese momento no es lo que pedía el mercado, lo que ocurre es que ha ido cambiando, y ahora el mercado pide fantasía, los editores de ciencia ficción en España están orientándose más a lo que llamarías fantasía, y te encuentras con que autores de los más nuevos que escriben fantasía. Javier Negrete, que publicó La mirada de las furias, que se tradujo incluso al francés, lo último que ha publicado es Los Señores del Olimpo, porque él es profesor de griego en el Instituto, habla de Zeus y de los dioses. Rafael Marín ha publicado Bienvenido Mr. Chaplin, que va de Charlotte y de Sherlock Holmes, y lo último publicado es Jugalar, sobre el Mío Cid, y es un autor de ciencia ficción que publica novela histórica. León Arsenal, que ganó el premio Minotauro hace tres años, ahora acaba de publicar un libro sobre las sociedades secretas. Supongo que intenta profesionalizarse y ampliar el mercado. De todas formas soy de los que creen que la ciencia ficción da para mucho más, intelectualmente y especulativamente, que la propia fantasía.

M: ¿Conoces más del panorama de la ciencia ficción en Latinoamérica, fuera de España?

B: Hace tiempo que no se conoce demasiado. Yo conozco cosas de Argentina, o las conocía más hace quince o veinte años. Ahora no tengo contacto más que con una o dos personas. De Chile ahora he tenido que estudiar un poco en los últimos tres meses de cara a este viaje. De alguna manera conozco algo de México, estuve hace un par de años allí con gente del género, y en principio diría que no soy en absoluto experto de la ciencia ficción latinoamericana. Diría que tuvo momentos mejores, al menos si hablamos de Argentina o México. Así como en Chile parece que hay una cierta efervescencia, un cierto rebrotar, me parece que en otros sitios no está tan claro.

M: ¿Qué te pareció la publicación de Cosmos Latinos, de Andrea Bell?

B: No la he leído entera, aunque he visto algunas cosas. Lo que me parece muy valioso es que es latino, y en Estados Unidos hay muchos latinos. Los más egoístas son los estadounidenses, les cuesta mucho adaptar o intentar entender cosas de otra cultura. Tienen esa visión de que el mundo se acaba en ellos mismos. Orson Scott Card hace cinco años intentó hacer un proyecto de publicar una colección con novelas de otros países, traducidas, pues él viajaba mucho, conocía otra gente. Y una persona como Card, con el peso que tiene en el mundo editorial, con lo bien que se venden sus libros, no sólo en el mundo anglosajón, no lo consiguió. Porque a los norteamericanos lo que se haga fuera de Norteamérica no les importa. Entonces el libro este, Cosmos Latinos, tiene la ventaja de que se refiere a algo cada vez más creciente, si los latinos están creciendo cada vez más y en Nueva York se pueden leer todos los anuncios en español. Entiendo lo de Cosmos Latinos; me sorprendería mucho más si publicaran un libro de ciencia ficción francesa o italiana o alemana.

M: ¿Qué sorpresa o decepciones o impresiones te causó la lectura de Años Luz?

B: Me parece que está muy bien construido, está haciendo un panorama amplio de la ciencia ficción chilena. Yo entiendo que lo de las primeras décadas es una proto ciencia ficción, con autores de literatura más bien general, que tocan temas que son raros en la literatura general y por eso tienen la etiqueta de ciencia ficción. Me parece que en el mundo latinoamericano partir desde los años ’50 o ’60 se da el género como tal. A mí me parece que es muy rico, ofrece como treinta autores, y que empieza con gente que está muerta y con gente terriblemente joven que todavía tiene mucho camino por correr. Han procurado hacer una selección literariamente decente. En la ciencia ficción, demasiadas veces por desgracia, en pro de la idea se pierde la mínima calidad literaria. Pero este libro da una idea bastante clara de la ciencia ficción chilena, y sobre todo en el último período da un poco la línea de las tendencias de lo que se está haciendo ahora, de lo que esta probando, digamos gente como tú, como Soledad Véliz, como el mismo Baradit y otra gente.

Autores de Ciencia Ficción

M: Eso de que se pierda el espesor literario en busca de la idea, ¿es algo muy dado en la ciencia ficción?

B: La propia ciencia ficción nació como género con Hugo Gernsback y la revista Amazing Stories, que comienza a hacer relatos que en el fondo son los mismos que él había metido en las revistas de electrónica, en donde decidió que también podía ir un cuento mostrándonos el futuro con maravillas tecnológicas. Esa es la ingenuidad del técnico que quiere escribir una narración, y entonces ésta está vinculada a potenciar la idea. Esto sigue con las revistas pulp que son bastante así, Asimov, Clarke, los grandes padres que conoce todo el mundo. Y cambia en los sesenta con la revolución de la New Wave que dice que hay que atender también a lo literario. Hoy tienes a gente como Gibson, como Dan Simmons, como Neil Stephenson, como Connie Willis: ese nivel literario existe. Fíjate que estoy citando siempre autores anglosajones, porque son un referente común de todo el mundo, porque vosotros en Chile seguramente no conocéis a los autores españoles, como la mayoría de los españoles no conocen a los autores de Chile. Claro, me habré leído un par de cuentos de Correa publicados en Nueva Dimensión, habré leído Ygdrasil, habré leído los cuentos de Años Luz, pero eso no quiere decir que pueda etiquetar su nivel.

M: Recomiéndanos tres o cuatro autores del mundo español, ojalá jóvenes.

B: En España a los autores jóvenes no los conozco tanto, conozco más a los de cuarenta, aparte de a los viejos del lugar, como Domingo Santos que sigue escribiendo. Eso como clásico, Gabriel Bermúdez Castillo como otro clásico. Los ya asentados y conocidos que incluso ya han escapado de la ciencia ficción y se han dedicado a publicar en otro tipo de género, para ampliar el mercado. Elia Barceló, César Valentín. Y que se mantuvieran hasta hace poco en la ciencia ficción, pues está Elías Javier Negrete, Rafael Marín, Rudy –Rodolfo- Martínez, y el que a mí me parece más potente, Juan Miguel Aguilera. Es el único autor que he publicado en Nova que ha vendido tanto o más que cualquier novela de autor estadounidense. Es La Locura de Dios, de la que luego vendimos los derechos en Francia, y sus novelas salen ahora antes en francés que en español, lo que es inédito.


Derecho de autor y edición

M: Hay muchos aficionados que leen libros en formato electrónico, ¿qué opinas del tema de los derechos de autor en la época actual, debería revisarse?

B: Además de editor y de escritor de ciencia ficción soy profesor en la universidad y precisamente uno de los temas que trato con los estudiantes de la facultad de informática es el impacto social, la ética. Uno de los tema que cada cuatrimestre discutimos es el derecho de propiedad intelectual. En el fondo, estos se siguen basando en el convenio de Berna de 1887, que está referido a una tecnología distinta. Walter Benjamin, ya en 1931, hizo un opúsculo hablando de los derechos y del arte, La época de la reproducción automática. Como de un cuadro se puede hacer una reproducción casi tan fidedigna como un cuadro, el mercado del arte depende de esa individualidad del cuadro, entonces cuando tienes una reproducción hecha con medios tecnológicos, de la misma calidad… Yo creo que todo esto va a tener que cambiar. Lo que hizo Shawn Fanning con Napster en 1999 cambió las reglas del juego, primero en la música y luego en el cine, en los libros. Ahora hay movimientos, Google está intentando crear una biblioteca universal, escaneando libros, está el problema de los copyrights, pero los libros que ya no tienen derechos de autor se pueden encontrar. Falta perspectiva histórica, pero va a haber cambios para las leyes de propiedad intelectual. Claro, como editor eso me puede caer mal, pero la realidad es la realidad, uno no puede negarla, y eso va a cambiar seguro. En la Universidad estamos usando cada vez más el tipo de licencia Creative Commons, por el tema académico, por artículos. Yo entiendo que las grandes multinacionales del cine, del disco, se puedan defender, pero me parece que tienen difícil defensa. Estamos hablando de un concepto de propiedad intelectual que es obsoleto para la tecnología de hoy.

M: Esta amenaza también podría servir como oportunidad, para que los escritores se encuentren con sus lectores además de la publicación en grandes editoriales. ¿Qué rol juegan en esto las editoriales pequeñas y la autoedición?

B: A todo autor profesional no le gusta la autoedición, porque significa que nadie como editor externo ha alabado mi obra como para publicarla, entonces yo me la publico. El tema es que en internet hay muchas cosas, lo que no significa que la gente las pueda encontrar. Por ejemplo hasta hace dos meses yo no sabía que había una cosa llamada TauZero en Chile. Posiblemente va a crear un problema pero por otro lado dará la oportunidad de que algo que estaba reducido a un círculo de amigos se pueda difundir en un círculo de amigos no tan reducido, reducido pero global.

M: A grandes rasgos, ¿cómo se realiza el proceso de selección y edición de libros en Nova?

B: Yo no suelo preocuparme por lo que digan los agentes, pues estoy bastante contento con el mundillo de la ciencia ficción, entonces cuando aparece un título que me parece interesante en cualquier parte del mundo, pues lo pido. Me leo el libro, con lo que mi hobby está satisfecho. Entonces debo decidir si este libro es publicable en España. Tengo un cupo de diez libros al año, uno por mes, descontando agosto y enero. De una oferta muy grande, entonces, debo seleccionar. Hay libros que no me gustan y no publico. Luego también hay libros que me gustan y no publico, como te comentaba sobre Ygdrasil de Jorge Baradit, que me gusta, pero el hecho de que a mí me guste no garantiza que se vendan los 4 o 5 mil ejemplares que Ediciones B quiere que se vendan. Y es lógico: el libro es un objeto de arte, porque vehicula una posible obra de arte, pero también es un objeto que se vende en el mercado, donde alguien ha invertido un capital y quiere obtener unos réditos, y punto. Si se hace toda la operación y el libro sale al mercado y vende quinientos o mil ejemplares, es un fracaso. Yo suelo pensar que el lector es tan inteligente como yo, y que si yo lo paso bien leyendo un libro, por qué el lector no, entendiendo que hay libros más fáciles y más difíciles.

M: De esos diez libros que se venden, ¿la mayoría son extranjeros?

B: En Estados Unidos sacan 250 títulos al año, entre ciencia ficción y fantasía, yo de los diez saco el premio UPC, que es lo que permite que muchos autores hispanos (no sólo españoles) puedan ser publicados. Otra es que como Nova salió en el año ‘87, busco clásicos, o sea el clásico de Nova que ha salido hace veinte años y que acá no se ha publicado. Yo creo que de los 200 que llevamos, tenemos 15 o 16 libros de autor español, son títulos que se venden menos que los otros. Ahora estoy publicando uno cada dos años. Pues sé que un libro de Scott Card va a vender cerca de diez mil ejemplares y tiene un coste de edición igual al de un autor español que va a vender menos. Mi problema es que yo no arriesgo mi dinero, arriesgo el dinero de Ediciones B, y debo ser honesto con ellos, tengo que hacerles ganar dinero. Tengo que comerme el hobby para pasar a ser un editor profesional que mira el mercado. Hubo una época en que saca uno de autor español cada año, hasta que me dijeron, oye, éstos vende menos, y tuve que pasar a publicar uno cada dos años, pero claro, voy intentando hacerlo. Ahora me pasa que material de autor español no me llega, porque la mayoría están escribiendo más cosas fantásticas, y de estos diez libros yo estoy publicando uno de fantasía casi cada año, incluso me parece que el 2007 serán dos. Pero claro, la mayoría proviene del mercado anglosajón. El premio UPC que comenzó en 1991, son quince volúmenes, unos 50 o 60 títulos de obras. De ellos habrá diez que vienen de inglés, pero los demás proceden de finalistas argentinos, españoles o mexicanos.

M: ¿Has encontrado buenas sorpresas en el UPC?

B: Sí, pero no hay continuidad, y ahí va lo que decíamos sobre la profesionalidad. Robert Sawyer, un canadiense que es profesional, un año envió un título y quedó segundo del premio UPC, al año siguiente envió otro y ganó premio ex aequo, al año siguiente envió otro y ganó. Por ejemplo, de México me llegó una historia bonita, ganó premio, pero luego no he vuelto a saber de este hombre. Lo que habría que hacer sería proponer estas cosas, o seguirse presentando al premio.

M: ¿Y las ventas, en comparación con la literatura “seria”?

B: Depende, la literatura muy seria puede vender de quinientos ejemplares hasta cien mil. El mercado del libro nadie lo entiende. Cuando te digo que una cifra normal para Nova es cuatro o seis mil, bueno, El juego de Ender debe llevar cien mil, el Criptonomicón debe llevar ochenta mil. Y algunos llevan quince mil. Y otros, desgraciadamente de autor español, llevan 1500 o 2000. La conjura de los necios había pasado sin pena ni gloria, hasta el día en que Truman Capote escribió en una crítica que era muy bueno, y se convirtió en un best-seller mundial. Es una cosa muy rara.

Definiciones

M: La CF es una definición, un límite, o un referente. ¿Pueden convivir distintas visiones?

B: La CF es básicamente una tradición. No me gusta citar a Nietzsche, pero él dijo que no se puede definir a aquello que tiene historia pues ha cambiado, y ninguna de las definiciones le puede ajustar a cada momento. Si tú dices ciencia ficción es Frankenstein de Mary Shelley, el Viaje a la Luna de Verne, el Hombre invisible o La máquina del tiempo de Welles, Fundación de Asimov, Cita con Rama de Clarke, pero también dices Neuromante de Gibson, o La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le Guin, o Hyperion de Dan Simmons. ¿Qué tienen de común esos libros? Pues que se enmarcan en una tradición de literatura especulativa que por razones históricas ha dado en llamarse ciencia ficción.

M: ¿Y tu punto de vista personal, ese que dice la ciencia ficción debiera provocar con nuevas ideas?

B: A mí lo que me interesa de la ciencia ficción, a veces, es que sirve para el aprendizaje del futuro. Cuando salió lo de la oveja Dolly clonada todo el mundo comenzó a escandalizarse, pero los editores y autores de ciencia ficción hacía décadas que hablábamos de esa posibilidad, pues te entrena para vivir un futuro del que lo único que sabes es que no será como el presente que tienes, ni como el pasado porque el ritmo de cambio es muy acelerado. Entonces uno ha de aprender que la sociedad en que vive es de cierta manera coyuntural, con toda una historia, claro, pero que podría ser distinta. No sé, vosotros mismos o nosotros en España hemos pasado por períodos políticos que ponen una condicionante determinada sobre la vida de la gente, y la gente vive con una sensación o con otra. La ciencia ficción te permite un cierto relativismo cultural, cuando te describe otra sociedad te das cuenta de que la tuya no es la única posible, lo cual no deja de ser un fermento de cambio posible.

El fandom

M: Tú trabajaste algún tiempo con gente de fanzines y asociaciones. ¿Cómo está tu relación ahora con el fandom español?

B: Yo creo que en principio bien, pero tengo conciencia de que tengo una edad, y que la mayoría de la gente del fandom son más jóvenes, quienes deben integrarlo son los de veinte, treinta, cuarenta años. Ahora no estoy haciendo muchas cosas, aparte del UPC. El fandom como tal en España hoy en día se vincula a través de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, que ha tenido sus altibajos. Se montó en un encuentro en la Haya en 1990, y ahí algunos aprovechamos de poner en contacto a los grupos, se creo la Asociación. y los estatutos. Ahora, al cabo de quince o dieciséis años, por la AEFCFT ha pasado bastante gente y ha tenido bastantes orientaciones distintas. Yo pertenezco a ella, soy uno de los números más bajos de la lista, pero nunca he estado en la junta directiva porque era editor de Nova, y me pareció que no era bueno. Sí he tenido contacto con algunos grupos de directores de ella. Y siempre me he puesto a disposición de todo el mundo, cada vez que se hace una Hispacon yo me ofrezco para dar una charla, una mesa redonda, y siempre colaboro, y si hay que ayudar a traer un invitado de afuera que yo conozca, ayudo. Lo que sí es que la AEFCFT publica una antología, Visiones, que fabrica un antologista designado por la asamblea cada año, y ese antologista tiene el derecho de pedir textos a quien quiera. Esto empezó así, pero de alguna manera empezó a parecer que dependiendo de quien fuera el antologista de ese año, salían sus amigos y no salían sus enemigos, etcétera. Entonces pareció que era bueno hacer otra antología de lo mejor publicado, y ésa es la idea de Fabricantes de Sueños.
El fandom funciona bien porque la Asociación le está dando continuidad. Otra cosa es que el fandom está creciendo mucho por los sitios en internet. Ahí yo reconozco que no me estoy metiendo por un problema de horas. Y también ocurre que Nova, tras casi veinte años de existencia y doscientos títulos, ha sido mucho tiempo un referente, y entonces mucha gente joven tiene que hacer este papel freudiano de matar al padre, y en este caso el padre es Nova y Miquel Barceló.

M: El tema de los fanzines, revistas especializadas, concursos, ¿crees que pueda ser un buen campo de cultivo para eso?

B: Eso siempre. La tradición dice que los autores de ciencia ficción aprendieron a escribir cuentos y luego pasaron a la novela. Escribir una novela larga es complicado, se deben ver defectos de estructura, de montaje, ese tipo de cosas. Lo dijiste tú mismo: esto es escritura de gente del fandom para que la lea gente del fandom. Entonces el problema es cuántos son del fandom, por ejemplo, Espiral y 500 ejemplares de un libro, ese es el mundo del fandom, cuatro librerías especializadas y por correspondencia. Una editorial como Ediciones B, si no vende tres mil ejemplares, no vale. Pero por ejemplo Factoría de Ideas está publicando mucho, Gigamesh, el grupo de A. J. E. C. de Granada, igual publican 2000 ejemplares y también reditan. El único problema de Visiones, de Fabricantes de Sueños, de los Fanzines, es que es una publicación que da salida al ego del autor pero que no está claro que lo hayan leído más de 50 o 100 personas. Entonces lo que el fandom acepte como bueno quizás el mercado no tenga por qué aceptarlo, el fandom es un lector muy especializado que va a estar más entrenado a leer un montón de cosas que el lector general del mercado, que lee ciencia ficción y un montón de cosas más, a quien quizás no le va a interesar tanto.

M: Aquí en Chile decimos que el problema con la literatura de género es que es endogámica, se lee a sí misma, se copia a sí misma y no recibe fuentes exteriores.

B: En el fandom de ciencia ficción tenemos la tendencia a creer que somos distintos a los demás, y lo somos: la gente que escribe policiales o romances no tienen convenciones donde los escritores se pueden encontrar con los lectores quienes les dicen qué les ha gustado y qué no, y hay feedback. Somos un género curioso con una vida interna curiosa. El fandom nació en la ciencia ficción, pero también tiene este problema: el lector unidimensional que sólo lee ciencia ficción, y sólo un tipo de ciencia ficción. Pero eso ha ocurrido siempre: las camarillas de escritores o de poetas que se recitan los poemas a sí mismos, pero nunca los publican para ver que opina el resto del mundo, eso ha ocurrido siempre. En el mundo científico también pasa eso, me temo que no es del fandom: es humano. Claro que en esa característica del fandom es mala (en la ciencia también) porque está dando una limitación de puntos de vista. En la literatura hay más cosas.

M: Para la efervescencia que has notado en Chile y en otros países de Latinoamérica, ¿qué consejos les darías a los escritores de ciencia ficción en el plano creativo?

B: No sirvo para dar consejos, pero la cosa es que yo pienso que un escritor es una especie de ser extraño, con la sensación de que tiene la necesidad de escribir y los otros la obligación de leerlo, lo que no es en absoluto cierto. Un escritor tiene que escribir porque él lo quiere, pero si además quiere publicar, tiene que pensar qué es lo que a los demás les puede interesar leer. Es una cosa que el mundo de los profesionales de Estados Unidos tienen muy claro, de vez en cuando se permiten escribir lo que les sale del corazón, pero matizado para que funcione afuera. Entonces, si uno vive sólo en un círculo de amigos y de escritores donde Fulano lee lo de Zutano y viceversa, eso va a tirar así mucho tiempo. Pero si se quiere salir de ese agujero, que alguien ha llamado ghetto, no sólo de la ciencia ficción sino del círculo cerrado del fandom tal vez, entonces hay que tener en cuenta un poco a los demás. En la literatura se produce siempre un enfrentamiento entre lo que el lector quiere leer y lo que el escritor quiere escribir. Se dice que el escritor acaba escribiendo el libro que él no ha podido encontrar y leer, y por eso lo escribe él, pero esos son sus gustos. Yo creo que habría que hacer es intentar abrirse, acudir a concursos, ser conocido por los demás. Yo siempre digo: ofrezco el premio UPC, que te garantiza que no se va a quedar en el mundo del fandom, se va a comercializar. Lo importante es que tú puedas publicar lo que tú quieres, y que luego puedas ver el juicio que da la gente de la calle, los otros lectores. Ese sería el único backup que de alguna manera te pueda hacer crecer en tus propias idiosincrasias, en tus propias manías y gustos.

M: Y para terminar, Miquel, ¿cómo lo has pasado en Chile?

B: Ah, pero muy bien, ayer lo comentábamos con mi esposa y mi hijo que también han venido. Para nosotros Chile es algo que aprendimos mucho, sobre todo la gente de mi generación, el 4 de septiembre cuando gana Allende, y el 11 de Septiembre cuando Pinochet lo mató. O pasó lo que pasó. Por ejemplo, haber ido a La Moneda y encontrarse que gracias a Lagos se puede entrar ahí, y te emocionas. Para mi generación fue una manera de decir que la Izquierda difícilmente podía llegar al poder sólo por las urnas. Bueno, para mí Chile tenía ese referente, y para mí Chile era Violeta Parra, Víctor Jara, Quilapayún, la Cantata de Santa María de Iquique, Pablo Neruda. Y un poco la referencia de que hay un tipo llamado Hugo Correa que escribe ciencia ficción en Chile. Cuando supe que tenía que venir, me enteré de que el país era largo y estrecho, y aunque en el medio había Santiago, Valparaíso y Viña del Mar, y tendría que dejar para después ir a Iquique o Antofagasta, o Punta Arenas, intentaremos volver. Pero muy agradable, muy bien todo.

Hay una canción de la que alguien citó parte de la letra, y anoche me acordé de que la había escuchado en el colegio en Madrid, el año 67, 68, “si vas para Chile, ya verás viajero como cuidan en Chile, al amigo cuando es forastero”. Y es verdad, lo cuidáis muy bien, yo estoy muy contento y bien.

M: También estamos contentos de recibirte, Miquel.[x]

Trinidad, ganadora del Premio UPC 2006

Pensamos que sería una buena idea incluir un fragmento de TRINIDAD, para sentirle el gustillo mientras esperamos la llegada del libro editado, que saldría a fines de Abril en España. Antes, unas preguntas lanzadas al email por Gabriel Mérida para dilucidar un par de interrogantes.
Aquí va, enjoy it!!


M: ¿De qué va Trinidad, Jorge?

B: Trinidad es una nouvelle en tres actos. Cad uno protagonizado por una mujer: Mariana, una asesina junkie, protagonista de Ygdrasil; Angélica, una Inteligencia Artificial en el cuerpo de una niña de trece años; y Magdalena, una policía con desequilibrios mentales muy particulares.

Cada cuento es autoconclusivo e independiente, pero hay una historia subyacente, la del “Proyecto para la ciudadanía del ciberespacio”, que parte como una iniciativa del gobierno para levantar mentes de modo permanente al ciberespacio de manera de potenciar las labores informáticas, pero que deriva en un desastre de proporciones cuando se descubre que en realidad se está preparando el regreso de entidades muertas hace siglos (por supuesto malignas) usando el ciberespacio como emulador sintético del más allá. El fondo es un proyecto, el “Proyecto Aurora”, desarrollado en el más allá por los primeros físicos cuánticos muertos que, en la post guerra, comenzaron a investigar la posibilidad de establecer comunicaciones con nuestro plano de realidad. Primero comenzaron usando transcomunicación (grabaciones magnetofónicas al aire libre, televisores en señal muerta, etc). Luego fueron desarrollando sistemas cada vez más complejos, hasta que fueron descubiertos por una organización biológica compleja, hecha de retazos de nazis, anarquistas, asesinos en serie y esquizofrénicos muertos violentamente que buscaron tomar el control del proyecto buscando regresar a nuestro plano.


M: ¿Cómo se relaciona con el universo presentado en Ygdrasil y en la precuela que tienes pensado publicar, Atacama?

B: TRINIDAD es antes de ATACAMA. Los hechos que relata TRINIDAD, son la base del desarrollo de la bestia ATACAMA y ésta, a su vez, el embrión del YGDRASIL.


M:Libro en Chile, premio en España. ¿Qué opinas?

Sorprendente. Hace dos años el panorama era paupérrimo para la Literatura Fantástica Nacional y de pronto tenemos nuestro primer ganador del UPC en la historia, el primer latinoamericano publicado en la colección regular de Colección Nova y toda la prensa haciendo eco del tema. De verdad creo que estos dos años, con la aparición de YGDRASIL, los libros de Teo Mercado, el NUMERO KAIFMAN, la antología AÑOS LUZ y el UPC, han sido los años más exitosos de la ciencia ficción chilena en su historia.

M: ¿Hay alguna relación entre la visita a Chile de Miquel Barceló y el premio?

Si. Cuando lo invitaron y me puse en contacto con él, me preguntó qué iba a venir a hacer a Chile, si desde acá nunca le llegaban participantes para el premio UPC. Entonces me puse nervioso, escribí TRINIDAD y la envié, en el anonimato junto a otros cientos de participantes. Sin esa presión, nunca habríamos conseguido el premio.

Ahora, vamos a lo importante.

Altair, el futuro de la animación chilena

Luis Saavedra es un tipo trabajólico, obsesivo, meticuloso y agradable. Vive en Viña del Mar en un departamento minimalista, sin cuadros, excepto uno que pintó su madre. Tiene lo esencial: una cama, un comedor, libros, CDs, DVDs. y una guitarra eléctrica. Las paredes de su productora “Altair Films” están empapeladas en bocetos y originales de lo que será la más ambiciosa creación de este diseñador industrial amante de la ciencia ficción: Una serie animada que lleva por título “ALTAIR Y LA LUZ DEL PODER”. Continúa leyendo Altair, el futuro de la animación chilena

Cáceres, el tesoro oculto del cómic chileno

Hay pocas ocasiones en que uno se puede encontrar con alguien que calce con el mote de “maestro”, tan manoseado, repetido y endosado a cualquier peatón con alguna dosis de talento. Cuando conocí el trabajo de Martín Cáceres, la palabra se me vino a la mente de inmediato. De paso surgió la eterna pregunta: ¿Cómo es que nadie sabe de este verdadero tesoro oculto que ha vivido bajo las narices de todos nosotros durante tanto tiempo? Cómo es que no está en la primera línea deslumbrándonos a todos con su imaginería espectacular, construyendo el imaginario fantástico nacional que tana falta nos hace.
En fin, en la entrevista se responden algunas de estas interrogantes y nos enteramos un poco más quién es este Martín, tan conocido en el estrecho círculo de la ilustración y el comic, pero tan desconocido para el resto de los mortales como nosotros.

B: Hola Martín. Hagamos una entrevista inusual, digamos, empezar preguntando por qué Chile es un mal lugar para un ilustrador de tu talento. Así, sin anestesia.

C: No creo que eso pase por una cuestión de talento. Creo que el tema de la ilustración aquí en Chile nunca ha terminado de desarrollarse, es un tema inconcluso, trunco. El medio publicitario o editorial no privilegia tanto la ilustración como la fotografía, por ejemplo, Lo que ha minimizado el área de un mercado de por sí pequeño. Eso ha ido restringiendo la cultura de la gente respecto a este tema. Es una actividad mirada con cierto menosprecio y mucha ignorancia. Es un círculo cerrado compuesto por una oferta que es en general temática y financieramente poco atractiva, y por ilustradores nuevos que prefieren emigrar a otros mercados.

B: ¿Y cuál sería la salida óptima para este círculo, como para convertirlo en espiral ascendente?

C: Un cambio cultural. Un Cambio en la percepción de un instrumento de expresión visual tan válido como otros. Sobre todo por los que están a cargo, que por lo general son los que nunca se enteran de nada.


B: ¿Es una manera de decir que quienes están “a cargo” hoy, no tienen la cultura necesaria para apreciar y valorar cuestiones que les parecen “suntuarias”? Lo de recambio me suena a, “los ñoños de ayer serán los gerentes del mañana”.

Je, algo así.

B: Es decir, ¿tu crees que el ilustrador mismo no puede hacer nada para superar el status quo que sufre hoy? ¿Qué el cambio debe venir de factores externos?

C: ¡Todo lo contrario! El principal factor de cambio es el propio ilustrador. No se puede depender de ese factor externo, por que eso implicaría que la situación va a seguir igual. El ilustrador debe tomar la iniciativa a través de la mejora de su trabajo, de asumir una mística profesional y de entender que puede ser un factor de cambio. El ilustrador debe ir a golpear las puertas.

B: Cuéntame un poco cómo comenzaste en esto de la ilustración, cuándo tuviste esa felicidad de sentir que “estoy haciendo lo que me gusta”.

A ver….En segundo básico un día nos leyeron el cuento de Blancanieves, y luego nos pidieron que dibujáramos la parte que más nos había gustado. Mientras dibujaba la escena del “espejito, espejito”, me pasó algo bien raro, tuve una especie de iluminación divina, no se, pero fue algo muy concreto. Supe que dibujar era lo que me gustaba hacer, que mi realización como persona iba a ser a través del dibujo. Tenía siete años. Mi hermano tiene ese cuaderno, un cuaderno Colón de croquis, de hojas verdes. Hace años lo vi, y tuve una sensación de enorme nostalgia.

A partir de ahí ya no paré de dibujar. Mi paso por el colegio y el liceo fueron mis años de entrenamiento, fueron años donde sin saberlo estaba formando una disciplina de trabajo. A veces pienso que el dibujo, mi obsesión por dibujar, me hizo soportable el colegio, que es una de las peores experiencias de mi vida. Nunca aprendí nada. No me interesaba aprender nada, aparte del dibujo y de las materias que me atraían. No tenía cuadernos, y los que tenía estaban todos rayados.
Lo más curioso, es que mis viejos jamás, nunca, me reprimieron. Todo lo contrario. Siempre tuve papel y lápiz. Siempre me dejaron en mi rincón dibujando

B: Y dentro de este oficio que te gusta desde los 7 años, ¿hay temas en particular por los que te sientas atraído? ¿Cuáles son esos mundos particulares y por qué te atraen?

C: Los temas que me atraen son los temas con los que uno crece y en los que va descubriendo la vocación. Mi relación con las imágenes es muy temprana: En mi casa siempre hubo historietas y libros, y todos los fines de semana íbamos al cine del barrio. Aprendí a leer una imagen antes que un texto, cosa que hice muy tardíamente, con las historietas del Mampato. Todo lo que veía lo dibujaba, y creo que mi gusto por el tema genérico de la aventura viene de ahí, cuando tenía seis o siete años. Todo esto me dio el background visual que usaría más adelante.
Tengo temas que para quienes me conocen son casi obsesiones. La historia, La guerra, en especial la segunda guerra mundial. La fantasía y todo lo que eso puede englobar, desde robots hasta monstruos Lovecraftianos. Pero más allá del género mi preocupación siempre ha sido el hombre, el ser humano enfrentado a una situación límite, ir más allá de la mera realidad cotidiana. En este contexto siempre me ha obsesionado la violencia como vehículo de estas preocupaciones, y no el sexo o el erotismo, por ejemplo, que gráficamente no me llama para nada la atención. Una vez trabajé con Max Carvajal haciendo comic porno para un editor francés, y realmente nunca me he aburrido tanto con una historieta (El guión, además, era horroroso). Por eso me atrae tanto, por ejemplo, el género de la ucronía, porque puedo crear una realidad alterna, y construir un mundo tan creíble como el real. Y por lo mismo, mi otra obsesión es la documentación, a partir de la cual puede crearse un universo conceptual y funcionalmente coherente.

B: Hablando de editores franceses, nunca te he preguntado abiertamente por tus trabajos para el extranjero ¿Por qué no me cuentas cuáles han sido? ¿Cómo se ha hecho los contactos y cuál ha sido la recepción de parte de esos editores?

C: De las cosas que he hecho, la mayoría se han hecho acá. He hecho algunas cosas para afuera, y muchas de ellas no se han concretado. Siempre he tenido muy buena relación con los guionistas extranjeros con los que he compartido algún proyecto, pero por diversas razones estos no han prosperado. El cómic es una actividad que exige dedicación total, y es muy difícil hacer un trabajo profesional si te dedicas a otras cosas. En mi caso, hubo un tiempo en que las clases me absorbieron y dejé de lado todo lo que tenía que ver con el comic. Incluso he tenido que dejar algunos proyectos por el factor tiempo. Es un tema que me produce mucha desazón.

B: Sin modestia, man. Hay un trabajo con Alan Moore por ahí. Cuéntanos al menos de esa experiencia. Cómo te contactaron y cómo fue el desarrollo del proyecto “Magical Mistery Moore”, las correcciones, el workflow and all of that.

C: Para ese trabajo me contactaron de una editorial española, Sulaco ediciones. El encargado del proyecto, Art Brooks, quería que participara en un libro en el que se iban a ilustrar las letras de canciones escritas por Alan Moore. Esto ya lo habían hecho antes, pero Moore nunca había quedado satisfecho con el resultado. Me mandaron el “guión” y mandé los lápices que fueron revisados por Moore, que le dió el visto bueno, de una historia de 8 páginas. Luego se publicó en España el libro “Magical Mistery Moore”. Con cierto retraso recibí mi paga y algunos ejemplares. Hasta ahí todo bien.

Luego me enteré que Brooks (el seudónimo de un peruano) había sido separado de Sulaco. Pero al parecer este señor tenía los derechos de la obra de Moore en su poder, y le vendió el proyecto a Avatat Press de USA, libro por el que yo-ni nadie que participó en el-recibió un peso. Luego armó un libro homenaje a Moore donde nuevamente no recibí nada. De todo esto me enteré por el editor de Avatar y por internet. En todo caso puedo decir que dibujé un guión de Moore, y que fue muy fácil hacerlo, ya que especifica la puesta en página y detalla la descripción de cada viñeta.

B: Eso es interesante, también ¿Cuál es la modalidad de trabajo de Alan Moore? Por lo que dices parece que el tipo controla bastante la puesta en página de sus guiones, ¿te parece bien eso?

C: Son maneras de trabajar. Para algunos dibujantes puede ser muy cómoda la posibilidad de que el guionista le indique la puesta en página. . Por lo que se, Es común en Moore trabajar así. Especifica el vestuario, el ambiente, etc. Aquí podríamos discutir si la puesta en página (la distribución de las viñetas) es tarea del guionista o del dibujante. Los guionistas que lo hacen tienen un sentido visual y narrativo tal que les permite hacer esta parte del guión, en relación con lo que están contando. Moore usa puestas muy clásicas y en apariencia estáticas, pero que causan un gran efecto según se leen las historias. ¿alguien habría escrito Watchmen con la misma diagramación página tras página? algo parecido pasa en From Hell. Otros dibujantes prefieren lo contrario, plantear ellos la puesta en página. Cada cual ocupa el método que más le acomoda.

B: Pasando a otro tema. Circula una leyenda que dice que durante su vista a Chile, Moebius habría tenido la oportunidad de ver y alabar tu trabajo, ¿es cierto aquello?

C: Es cierto. Cuando vino acompañado de Jodorowsky, vió Lebbeus Rahn, que aún no estaba completo. Estuvo harto rato mirándolo, y me dijo que estaba muy bien y le llamó mucho la atención la documentación de la historia.

B: Parco y modesto. A mi me contaron un poco más.
Martín, me gustaría que describieras tu modalidad de trabajo, tu “estilo”. En el fondo, me gustaría que me contaras qué buscas con tu trazo y manera particular de dibujar. En quiénes te ves reflejado y a quién de tu oficio admiras directamente.

C: Mi trabajo refleja lo que siento acerca de ciertos temas en términos visuales. Para mí la historia tiene que tener un soporte gráfico determinado por lo que se está contando. Puede parecer obvio, pero es el punto en que puedes marcar diferencias importantes. Es como enfocas tu dibujo, como lo posicionas dentro del trabajo global. A partir de esto busco lograr un impacto visual no solo desde el dibujo en si, sino también, y sobre todo, desde lo conceptual. Me he decantado por un dibujo lineal, desprovisto de sombras, que me obliga a una representación detallada, como si estuviera usando un bisturí en vez de un lápiz. Muchos creen que mi influencia directa es Moebius, pero las fuentes originales de mi constructo visual yo las buscaría en los dibujos y grabados medievales y renacentistas, y en dibujantes argentinos. Moebius llegó después.
Admiro el trabajo de gente que se ha esforzado en hacer un buen trabajo, sólido y profesional, que me gusta aunque tenga un registro muy diferente al mío. Desgraciadamente son pocos por ahora, pero Internet ha ido creando redes y núcleos de dibujantes e ilustradores que pueden prometer. El tiempo dirá.

B: Tu manera de dibujar es particularmente realista, ¿qué opinas del manga y la fuerza con la que ha entrado en los dibujantes jóvenes?

El manga es un universo cultural muy interesante, donde hay cosas notables. Me atraen autores como Masamune shirow o Katsuhiro Otomo, o historias como Blame. Son autores cuyas historias y soluciones gráficas las siento más cercanas a mi sensibilidad como dibujante. Si el manga sirve como punto de partida para una renovación artística o estlística, genial. pero esto lo está haciendo muy poca gente, los mas capacitados. El resto se está limitando a copiar el modelo original hasta la saciedad.

B: Hace un par de meses, hablando con Alvaro Bisama, le comenté algo que tu habías escrito y me dijo asombrado: “¿Martín Cáceres, el de Lebbeus Rahn? Hablemos de Lebbeus Rahn, cuéntame en qué consistió el proyecto, su formato, su desarrollo técnico, de qué se trata, cuánto tiempo te tomó…en fin…hagamos el making off de Lebbeus Rahn, extended edition.

C: Hagamos memoria…a fines de los Ochenta yo había participado en varias de las revistas que circulaban por ahí, como Äcido!, Bandido, Matucana. La mayoría de las historias las publiqué en Bandido, y para esta revista pensé en hacer una serie en capítulos, una serie de aventura con ingredientes fantásticos. Al final se publicó como libro, que creo fue bastante bien recibido. Lebbeus Rahn es el típico ejemplo de historieta como vehículo para mostrar lo que uno sabe, y donde el guión es una excusa para dibujar determinadas cosas. El guión nunca ha sido mi fuerte, y se nota harto aquí. Es la parte más débil, supongo. Me tomó cerca de un año dibujar las 50 páginas, las que iba escribiendo a medida que dibujaba, porque no tenía un guión completo sino un story line más bien difuso…La historia en sí misma no era muy complicada, pero de alguna manera me las arreglé para que la mayoría de la gente no la entendiera. La ambienté en Francia durante la Primera Guerra, y en un principio quise que uno de los personajes fuera mi bisabuelo, Charles Renere Larue, que estuvo ahí. No se porqué desistí de la idea. Ahora creo que fue una mala decisión.
Fue la primera historia donde empecé a dibujar con rotuladores, o plumones micropunta. Me sirvió para definir un sistema de trabajo que seguí usando de ahí en adelante: Un boceto pequeño de la página, como estudio de la puesta en página. Luego, el boceto a tamaño, donde hacía un dibujo lo suficientemente preciso para traspasarlo al soporte original, terminarlo allí y entintar. El formato era el de la revista Bandido, que era más o menos el europeo. El formato de comic-book americano aún no regresaba al mercado. Temáticamente están todas las cosas que me atraen dibujar, y donde caí definitivamente en la obsesión de la documentación previa al trabajo visual.
Lebbeus Rahn fue el primer intento que hice para entrar al mercado francés. De Humanoides Associes respondieron que, si bien era un trabajo interesante, aún no estaba maduro. Por ahí debe andar el fax.

B: Ahí hay otra leyenda en torno a tu trabajo: la famosa y apócrifa “Segunda parte de Lebbeus Rahn” ¿Qué hay de cierto. Existe, se está preparando?

C: Después de publicar el libro, empecé de inmediato la segunda parte. Cuando tenía unas diez páginas, empecé paralelamente a dibujar otra historia, llamada Odiseus. Era una especia de mito de Ulises en clave de ciencia ficción. Aquí me preocupé más del guión, y el dibujo es más suelto y seguro que en Lebbeus Rahn. Odiseus se publicó por capítulos en la revista Arte9, a mediados de los 90. Cuando la revista se cerró con 40 páginas publicadas, yo ya estaba en el tema de la docencia, y me empecé a distanciar de estas historias. Recuerdo también que al leer Rork, de Andreas, me desconcertó descubrir algunas similitudes con lo que había hecho con Lebbeus, y eso quizás haya influido en mis ganas de seguir con la saga.
Es cierto que la segunda parte de Lebbeus Rahn ya parece leyenda urbana, pero hace un tiempo empecé a pensar seriamente hacer un nuevo Lebbeus, una versión definitiva. Empecé con el diseño conceptual, sin apuro, como parte de un trabajo muy personal, aunque esta vez no me importaría trabajar con un guionista.

B: Hablando de trabajar con guionistas y ya acercándonos a la actualidad. Por estos días estás trabajando en un proyecto de comic con guión adaptado, un comic a partir de un cuento llamado Karma Police.
¿Puedes contarnos qué te motivó a aceptar el proyecto, de qué se trata y cómo ha resultado esa experiencia para ti como dibujante?

C: Me involucré en este proyecto por lo que te decía antes: la motivación viene del desafío que desde lo visual me impone un relato, y Karma Police me pareció muy atractivo desde ese punto de vista, independiente de su calidad literaria. El guión plantea además algunas exigencias narrativas que va a ser interesante resolver. Por otra parte, el autor-Jorge Baradit, autor de Ygdrasil- no tiene experiencia previa con guiones de comics, pero tieme muy claro lo quiere contar, y como. Aparte de algunos detalles irrelevantes, resolvió muy bien el guión.

Karma Police es un relato que pertenece al universo de Ygdrasil, que leí comenzado el proyecto. Es parte de la historia de Mariana, miembro de Karma Police, una unidad policial y antiterrorista de elite, una especie de secta fanática que sobrevive entre la maquinaria subterránea que mantienen con vida a Santiago. Si bien en un principio jorge insistió en que la locación debía ser un Santiago común, llegamos a plantear un futuro relativamente cercano, con una ciudad un poco mas caótica y deteriorada. Como dibujante, ha sido muy cómodo trabajar en este proyecto, ya que Jorge tiene clara la película, y sus historias son riquísimas visualmente. Hicimos un trabajo previo de concept que sirvió para acercar posturas, y debo reconocer que más allá de las peladuras de cable es un tipo súper riguroso con lo que hace. Desde un principio insistí en un dibujo muy detallado y barroco, que fuera una lente que mostrara en detalle este universo delirante, bizarro. No vamos a tener ninguna contemplación con los lectores.

B: Para finalizar ¿Tienes algún sueño inconcluso, algún deseo secreto? ¿Un proyecto que te gustaría llevar adelante?.

C: Hay hartos proyectos dando vueltas. No solo de comic, de ilustración, concept, incluso estoy trabajando en el diseño de un juego de cartas. El problema es el tiempo que le puedes dedicar a cada uno. Al final muchas de estas ideas van quedando tiradas en el camino. Me gustaría poder concretar, poder llevarlas a término. Todos mis sueños, deseos y frustraciones tienen que ver con eso.

B: Martín, te agradezco el tiempo y la molestia. Estoy seguro que cada día iremos escuchando más y más acerca de tu maravilloso trabajo. Gracias![x]

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Sergio Meier, un punk de bastón y levita

Puede que Sergio Meier no sea un escritor nuevo, pero si novedoso. Las ideas que articula en su obra están en la vanguardia de las últimas teorías científicas y estéticas. Pero cuidado en apresurar juicios, porque estas mismas ideas se funden con saberes arcanos y esotéricos dando cuerpo a un texto llamado a convertirse, sin lugar a dudas, en un punto de inflexión sin precedentes en la literatura fantástica chilena. El mismo Meier resume esta convivencia entre lo contemporáneo y lo ancestral cuando se describe como un “punk de bastón y levita”. Un autor que desde su Providence particular, Quillota, cual Randolph Carter, viaja a través del tiempo y el espacio descubriendo realidades y universos paralelos insospechados.

A: Sergio, mientras la mayoría persigue la juventud perpetua, tú prefieres cultivar una imagen de hace trescientos años.

M: Absolutamente. Es una forma de ser revolucionario, de ser rebelde a mi manera. Por eso siempre digo que nací en el siglo XVIII, esa es la estética realmente en la cual me siento cómodo, incorporado.

A: ¿Sigues viviendo actualmente en el siglo XVIII?

M: Mentalmente vivo en el siglo XVIII, porque es la época que me acomoda, la época del iluminismo en que todavía estábamos con un pie en el pensamiento mágico del Renacimiento y con el otro en los territorios de la razón. Es cuando aparece por primera vez el concepto de lo “científico” y todavía podía existir un “filósofo natural” como Isaac Newton, un hombre capaz de generar las bases de una ciencia, de una física férrea, absolutamente racional y al mismo tiempo dedicarse al estudio de la alquimia, de la magia.

A: ¿Cómo lograste vivir en el siglo XVIII, durante fines del siglo XX y ahora en pleno siglo XXI?

M: El siglo XX lamentablemente no me permitió vivir en forma tranquila, demasiado empapado de la horrorosa ‘modernidad’, de ese avanzar en una sola dirección siguiendo la flecha del tiempo. En cambio, ya a fines del siglo pasado, aparece ese maravilloso concepto del posmodernismo que elimina la ilusión de avance constante y ofrece mirar hacia los lados y hacia atrás con ironía, permitiendo evoluciones paralelas y toda una serie de maridajes y combinaciones que dan origen, por ejemplo, a este tipo de literatura denominada steampunk; que sin embargo es la tendencia natural de los tiempos, es decir, la abolición completa de una época determinada, de un espacio, de un tiempo específico en pos de una combinatoria anárquica y delirante. Y es en ese momento que puede aparecer un personaje como el que aquí te habla, un personaje absolutamente validado por la posmodernidad.

A: Acerca del steampunk, podríamos decir que es un subgénero de la cf que adopta las convenciones y escenarios de la ficción especulativa del siglo XIX. Básicamente “cyberpunk ambientado en el pasado”, donde se cambia la tecnología de punta por las máquinas a vapor, con la actitud ‘punk’ del cyber. En ese sentido La segunda enciclopedia de Tlön sería un steampunk bastante inusual.

M: En efecto, se trata de un steampunk atípico. Parte en un supuesto universo paralelo anunciado por Borges, aparentemente más allá del siglo XXI, pero con una estética y personajes históricos. Es un steampunk que ha invertido el tratamiento tradicional de situar los hechos en el pasado. Es la primera novela asumida plenamente como steampunk aquí en Chile. Al mismo tiempo da a conocer, noveladamente, el paradigma holográfico, un concepto tan revolucionario como lo fue en su tiempo la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica.

A: Cuéntanos un poco sobre la mónada holográfica, concepto clave de tu novela, que se desprende del paradigma holográfico.

M: En La segunda enciclopedia de Tlön creamos la “mónada holográfica”, basándonos en el revolucionario paradigma holográfico desarrollado por David Bohm, discípulo de Einstein que trabaja con la teoría que plantea que el universo completo estaría existiendo en estados de vibración de onda, y por Karl Pribram Jr., un neurocirujano que, tratando de descubrir cómo se almacena la memoria en el cerebro, llega a la conclusión que ésta se mantiene de forma holográfica en todas partes del cerebro. Luego Pribram deduce que si el cerebro es un holograma es por que el mundo que interpreta también lo es. El paradigma holográfico surge del encuentro de Pribram y Bohm y dictamina que el universo entero es una gran matriz holográfica de la cual formamos parte. Es como decía el Leibniz histórico que, en su elegante “Monadología”, sostiene que existirían distintos tipos de mónadas (unidades) que se diferencian entre las que no tienen conciencia y las que la tienen desde grado básico hasta superior, lo que diferencia a las diversas entidades que existen en el universo.

Pues bien, Leibniz dice otra cosa revolucionaria: cada una de estas mónadas refleja y es a su modo la totalidad del universo. Lo mismo que afirma el paradigma holográfico. El problema en Leibniz es que dice que las mónadas no tienen ventanas, no tienen comunicación intersubstancial entre ellas. Cada mónada refleja al universo entero pero está aislada. En el caso del paradigma holográfico no es así, las mónadas sí tienen ventanas y son capaces de conectarse a la totalidad del sistema. Cada uno de nosotros es un fragmento del holograma principal y refleja el universo entero y es el universo entero en sí. ¿Será que esto nos está explicando por qué existe la conciencia? ¿Será que esto es lo que nos dará finalmente la llave para entender por qué buscamos una trascendencia, por qué buscamos o creemos en un Dios?

A: ¿Crees que para ser escritor de ciencia ficción y ser bueno, primero hay que ser escritor, y no solamente escritor sino además poseer un acervo cultural mucho más amplio?

M: Sí, uno debe venir primero del mundo de la literatura, de las grandes ideas y revoluciones estéticas. Para eso necesitamos estudiar, obligarnos mutuamente, exigirnos mucha más disciplina, trabajo y rigor. Si vamos a tratar un tema científico debemos estudiar ese tema. Durante mucho tiempo la literatura de ciencia ficción chilena se conformaba con elementos mágicos. No ha existido una ciencia ficción dura en parte porque sus escritores, independiente de si contaban con una formación científica, no se atrevían a profundizar más allá.

Chile es un país donde fundamentalmente sus artistas no han sido reconocidos por este miedo, a lo que no es la normalidad, una normalidad tremendamente chata, aburrida y mediocre que nos sigue persiguiendo hasta el día de hoy.

Los lectores han sido considerados mediocres también. El autor no debe infravalorar al lector, no debe pensar ‘esto el lector no lo va a entender’, o ‘el público no está preparado para esta obra’. Basta de eso. Debemos atrevernos finalmente a escribir de acuerdo a nuestras posibilidades y seguir evolucionando como se ha hecho a nivel mundial. El fándom debe cambiar, debe demostrar su fortaleza no sólo a nivel de la ciencia ficción sino a nivel literario en general. Debe demostrar su conocimiento, su sabiduría y que ya no es un niño jugando con cosas que a los adultos nunca le van a parecer atractivas.

Pensemos que una de las características mas importantes de la ciencia ficción en el siglo XX es la capacidad que tuvo para popularizar conceptos, que antes pertenecían solo a un grupo cerrado de científicos. Pensemos en el hiperespacio, la mutación, la IA, el viaje más rápido que la luz, la realidad virtual, los agujeros negros, todos conceptos popularizados en libros y películas antes incluso que se confirmara realmente su existencia. Muchos creen que la ciencia ficción ha muerto porque hoy en día la computadora está en nuestro diario vivir. Pero no, “la ciencia ficción ha muerto, larga vida a la ciencia ficción”. Nos estamos acercando a un próximo paso evolutivo, una evolución que es literaria, artística, cultural, científica, una evolución en nuestra propia mente, nuevas posibilidades de desarrollo para alcanzar finalmente esa noosfera anunciada por Teilhard de Chardin y los más grandes escritores de ciencia ficción como Philip K. Dick en Sivainvi, Stanislaw Lem en Solaris, Frank Herbert en Duna. Los escritores de ciencia ficción hoy en día son lo que fueron en tiempos bíblicos los grandes profetas.

A: ¿Qué próximos proyectos nos depara Sergio Meier en su regreso a las letras?

M: Actualmente estoy trabajando en Memorias de un golem, una novela que eminentemente es de ciencia ficción pero que explora las leyendas de la cultura hebrea, que tiene una riqueza que va más allá del propio gólem y que incluye diversas categorías de homúnculos, dibbuks, los teraphim, etc. Estilísticamente es una obra mucho más intimista, después de los excesos de La segunda enciclopedia de Tlön, contada desde el punto de vista de un gólem que es de carne y puede hablar. También tengo como tarea pendiente la publicación de Una huída hacia la muerte, novela que terminé de escribir a los veinticinco años y que de alguna forma es mi Finnegans Wake. Quizás mi novela más íntima, personal y autobiográfica, dónde también se trata el tema de un universo paralelo relacionado con este.

A: Muchas gracias por tu tiempo, Sergio, y esperamos ansiosos la inminente llegada a este lado del holograma universal de La Segunda Enciclopedia de Tlön.[x]

Llueve ácido al fin del mundo

INT. CAFÉ EL PASEO, VALPARAÍSO. ATARDECER

El salón está con las luces encendidas, todo es de metal y madera, unos alambiques de bronce incrustados en las paredes y una escalera caracol con aires victorianos dan el aspecto de estar navegando en el Nautilus de Julio Verne.
En la mesa cercana a la barra del bar estamos Marcelo Novoa y yo, disfrutando un capuccino vienés y conversando acerca de la carta de apoyo que me dará para Día Zero, mi próxima película y primer largometraje.
En esa conversación le comento a Marcelo sobre mi búsqueda musical para el film y él, amablemente, me recomienda un dúo electrónico llamado “Lluvia Ácida” proveniente de Magallanes. Marcelo me explica que ellos mezclan la electrónica y los sonidos industriales con instrumentos indígenas como ocarinas, palos de agua, charangos, etc y que además son asiduos consumidores de CF y Fantasía.

INT. LIVING CASA. NOCHE

En todo el viaje de regreso a casa pensé en la música de la película. Me siento frente al ibook y digito la url que me dio Novoa www.lluviaacida.cl, a primera vista me interesan.

Me contacto con Rafael Cheuquelaf, integrante de Lluvia Ácida, vía e-mail y al poco rato se concreta la entrevista de una de las bandas más australes del planeta.

Para comenzar ¿Quiénes son y qué es el proyecto Lluvia Ácida, cuál es el génesis de ustedes?

–Lluvia Ácida nace en 1994, como un proyecto de ruidismo casero de Héctor Aguilar, que en ese momento era vocalista de una banda de thrash metal llamada INFIDEL. En 1995 yo, Rafael Cheuquelaf, tomo conocimiento de esta idea y me integro a ella. Desde ahí en adelante, hemos desarrollado un trabajo constante de composición y publicación de discos, evolucionando desde un estilo frío y de perfil duro hacia un mestizaje de sonidos. Hoy somos un dúo que cultiva el género de la canción electrónica, que usa tantorecursos digitales y analógicos, así como instrumentos de viento y percusión latinoamericanos.

Ustedes se declaran ‘consumidores de CF’. ¿Esto influye en su música?

–Sí, desde el momento mismo en que nos conocimos. Vivimos a tres cuadras de distancia, pero ninguno sabía de la existencia del otro hasta que un conocido en común nos presentó a propósito de nuestros gustos literarios y musicales. Recuerdo haber mirado juntos muchas películas e intercambiado libros de autores como Arthur C. Clarke, Phillip K. Dick, Brian Aldiss, Stanislaw Lem, entre muchos otros. En Simulación (1996), nuestro primer disco, hay un tema dedicado a Hugo Correa llamado Los títeres y otros dos a Lovecraft, Hypnos y Marginalia. Y el primer tema del disco, llamado Sol verde, se inspira en una película de los años 70 llamada Soylent Green, que muestra un futuro apocalíptico de hambre y sobrepoblación. A pesar que nuestra música se ha orientado cada vez más a tratar temas de la realidad actual o histórica de Magallanes, siempre está presente la CF, que más que un género literario para mí es una actitud ante el arte y la vida. Es la conciencia de que lo que hoy es, mañana ya no será. O sea, que la realidad es perpetuo cambio y que no hayverdades permanentes. Es una idea libertaria y subversiva.

Con respecto a lo anterior, ¿Qué los inspira?

–Nuestra inspiración es el contraste entre la industria y los paisajes solitarios de la Patagonia. Aquí existe un ambiente ‘rural –industrial’, en donde lo tecnológico se hace presente en medio de parajes hostiles a la vida humana. Por ejemplo, en las plataformas petrolíferas en medio del Estrecho de Magallanes, en los yacimientos de gas en Tierra del Fuego, o en las bases antárticas. Por ello, nuestra música tiene poco que ver con la mayor parte de la música electrónica cultivada en Santiago o otras ciudades del país, que tiene una clara finalidad hedonista y es moldeada por las modas impuestas por los medios de comunicación. Nosotros no cultivamos una temática ‘urbana’ y nuestro sonido no es amniótico, tiene asperezas y busca situar al oyente en los parajes que nos inspiran, sacándolo de su casa y de su ciudad. Siempre hemos dicho que nos consideramos una mezcla de Francisco Coloane con Kraftwerk, la banda alemana fundacional del techno. Nuestros discos tienen un componente de aventura fronteriza y fueron hechos con un ánimo alejado de la globalidad. No usamos la música electrónica para sentirnos ciudadanos del mundo, sino para mostrar nuestra identidad patagónica al resto del planeta.

Cuéntennos acerca del proyecto “Antartikos”, entiendo que es su más reciente trabajo.

–Es un disco que narra la historia geológica, biológica y humana de la Antártica, la última gran frontera de la Tierra. Es un tema que siempre nos ha atraído, a través de libros y documentales. Es un continente que ha sido escenario de historias conmovedoras y que aún guarda muchos secretos. Imagínate que los mapas lunares son más precisos y detallados que los de la Antártida. En Punta Arenas tenemos un contacto cotidiano con el tema y cuando miro los grandes rompehielos que atracan en el puerto, pienso que esos buques al servicio de los institutos polares internacionales son lo más parecido a naves espaciales exploradoras que voy a ver en mi vida. El disco fue rechazado por el Fondo de la Música, pero pudimos publicarlo en coproducción con el Instituto Antártico Chileno.

Hemos podido presentarlo en Santiago, en lugares como la Sala Master de la Radio Universidad de Chile y en la Sala SCD. Pero nuestro gran sueño está pendiente: presentar el disco en el mismo lugar que lo inspiró y ser los primeros que ofrezcan un concierto de música electrónica en el continente blanco. Al menos uno de nosotros ha logrado acercarse bastante, ya que en este momento Héctor se encuentra trabajando en un buque de pesca a la altura de las Georgias del Sur. Se ha contactado conmigo por medio de teléfono satelital y me ha contado que su barco ha pasado al lado de grandes témpanos. De experiencias como esa se alimenta nuestra música.

Por lo que vi en su página también cuentan con proyectos audiovisuales, la mayoría con temas de fantasía. ¿Alguna razón en particular?

–Hemos hecho algunos cortometrajes, aparte de nuestros videoclips propiamente tal. Dos de ellos están inspirados en obras de mi primo Oscar Barrientos, escritor de reconocida trayectoria e incluido en la antología Años Luz: Mapa Estelar de la CF en Chile. Yo veo esos cortos como una extensión de nuestra propuesta estética, que es mirar nuestro entorno inmediato con otros ojos e imaginar situaciones radicalmente distintas a lo que llamamos ‘normal’.

¿Qué es EOLO y por qué el nombre?

–EOLO es el nombre del dios griego del viento y de nuestro sello. Su logo es una representación gráfica de una turbina eólica. Es una imagen que para nosotros simboliza el único futuro viable, el de la reconciliación entre lo tecnológico y lo telúrico. En el caso de Magallanes, el viento es parte de nuestra vida y es un recordatorio del poder de la naturaleza austral, a veces benéfico, a veces letal.

Volviendo a su música. Independientes totales en la región más austral del mundo. ¿Cuál es el universo musical
magallánico, que los mueve?

–Magallanes está separado del resto del país por 500 kms. de hielo y recibió influencias culturales distintas a las de Chile en general. Imagínate que hasta los años 30 los magallánicos no tenían derecho a voto y la zona no era considerada región, sino como un territorio con un gobernador militar. Algo así como una colonia, pero que había logrado desarrollarse gracias a capitalistas audaces y sin escrúpulos. Al mismo tiempo que Punta Arenas encendía el primer alumbrado eléctrico del país, en Tierra del Fuego se cobraba una libra esterlina por cada cabeza de indígena Selk’nam. Así que el aislamiento ha marcado nuestra cultura, para bien y para mal. En lo musical, las influencias primarias son el folclor de la Patagonia Argentina y el de Chiloé, además de algunas manifestaciones heredadas de inmigrantes croatas. Aún hoy el folclor es la música que más vende en la región. También hay muchas bandas de rock de todos los estilos, e incluso una escena bastante desarrollada de hip hop. Pero siendo honestos, somos un caso especial, pues no tocamos en pubs y nuestras presentaciones son eventos especiales, que requieren una preparación cuidadosa. Y me parece que los músicos de acá siguen teniendo una mentalidad provinciana, en el sentido de idealizar lo que pasa en la capital y copiar todo lo que ven en televisión. Lo curioso es que a veces nos hemos sentido más comprendidos fuera que dentro de nuestra propia tierra, aunque lentamente nos hemos convertido en parte integral de la actual cultura magallánica.

¿Electrónica o industrial?

–Para nosotros no hay mayores distinciones, ya que en nuestro caso usamos la electrónica para emular timbres de tipo maquinal. Una fuente de inspiración constante para mí ha sido la pequeña industria metalúrgica. Mi abuelo tenía una y yo siempre iba allá, para escuchar los sonidos de los fierros y de las soldadoras, me parecía increíble y envolvente. Aún hoy me detengo cuando escucho un sonido interesante que sale de algún taller.

Según el archicitado Rodrigo Fresán, un país sin CF es un país sin futuro. ¿Cuál es su visión de nuestro Chile contemporáneo?¿Hay futuro?

–Claro que Chile tiene un futuro, ¿pero de que tipo? Veamos el presente primero: un país con grandes desigualdades sociales, gobernado por una clase política insensible desde una capital que parasita de las regiones. Hay algo que me molesta profundamente cuando veo los noticieros y leo los diarios y es el que se hable de Chile como una unidad homogénea, cuando en realidad solo se está pensando en Santiago. Mi idea del futuro es magallánica y patagónica, con imágenes de una economía sustentable y con un estatus de autonomía política. Si parece improbable, voy a contar lo siguiente: cuando Héctor y yo nos conocimos, especulábamos acerca una hipotética independencia, en onda CF. Años después, hay una bandera regional que está más presente que la chilena, que aquí simboliza a las Fuerzas Armadas y al Estado en general, pero no a nuestra tierra. Sé que estas ideas molestan a mucha gente, pero te aseguro que es lo que piensan miles de personas y no se atreven a expresar por temor a ser llamados antipatriotas. Estuve hace unos meses en Arica y vi en terreno la relación fría que tienen los chilenos con los peruanos y los bolivianos. Puro nacionalismo de ambas partes. Eso no se da entre los magallánicos y los argentinos patagónicos, y a pesar de cualquier medida que se tome desde Buenos Aires o Santiago, la relación va a seguir profundizándose. Esa es mi visión del futuro: autosuficiencia y hermandad entrelos pueblos australes para enfrentar los grandes desafíos que se vienen, que tendrán que ver con el Cambio Climático y el Fin de la Era del Petróleo. Al menos es el futuro con el que yo sueño.

Tú eres de apellido Cheuquelaf, sangre indígena corre por tus venas y usas la tecnología como arma para tu discurso. Me recuerdas a los personajes de Baradit (Ygdrasil) dónde lo tradicional se mezcla en forma violenta con lo hi tech, ciberchamanismo le llaman. ¿Cuánto de ese orgullo está en tú música?

–Es interesante que me preguntes eso, a propósito de lo anterior. En estricto rigor, soy descendiente de mapuche sólo en parte, ya que mi abuelo paterno ya era mestizo. Y por el lado de mi madre tengo ascendencia croata, belga y chilota. O sea que soy el resultado de varios flujos migratorios que confluyeron en Magallanes. Pero respecto a mi parte indígena, si estoy muy conciente de ella y siento una gran empatía con la cultura mapuche. Cuando he estado en los lugares que mis ancestros cultivaron, algo en mí es tocado. Hace unos años descubrí algo muy interesante. Resulta que el apellido Cheuquelaf se traduce literalmente como “ñandú de la pampa” y se originó hace siglos, no en Chile, sino en la Patagonia Argentina. Incluso encontré un pictograma que lo representa, una pintura rupestre con forma de ave corredora. De ahí el apellido cruzó los Andes en épocas prehispánicas, dando origen a un linaje en el que hubo varios caciques. Finalmente, mi padre llegó siendo niño a Magallanes y dejó la zona de La Frontera y el apellido regresó al mundo patagónico. Al pensar en ello, entendí mi relación con este lugar del mundo: de alguna manera yo era parte de una historia circular, de regreso a la raíz. Y yo me sirvo de la música para expresar esa idea. La historia de la música es una historia tecnológica, pero por primera vez siento que tenemos un abanico más amplio para explorar. Para mí, pueden convivir instrumentos de cualquier naturaleza, electrónicos y acústicos, si están al servicio de una idea clara. Creo eso se produce en nuestro caso, ya que sabemos quienes somos y qué queremos.

¿Algún próximo proyecto viene pronto?

–Nuestro nueva publicación la lanzamos en septiembre, que consiste en un DVD y un CD compilatorios, llamados ambos Elemental. Estos reúnen el trabajo de una década y lo mostraremos ante toda la comunidad. Algo más ambicioso es una cantata dedicada a la Federación Obrera de Magallanes, un colectivo anarcosindicalista de principios del siglo XX que llegó a ser muy poderoso y que finalmente fue exterminado por el estado chileno y la oligarquía local. Es una historia de lucha colectiva que merece ser recordada, porque el mundo actual se está pareciendo cada vez más al que ellos querían cambiar. Esperamos editar ese disco el 2007 o 2008.

¿Tocatas en Santiago o Valparaíso para verlos pronto en vivo?

–Por el momento no tenemos planes de tocar fuera de la región, la última vez fue en enero pasado en Santiago, ya que nos invitaron al Festival Teatro a Mil. Salir de aquí es difícil por el tema de los pasajes aéreos, que no son nada baratos. Si lo piensas bien, resulta que Buenos Aires es más cerca y más barato desde Santiago que Punta Arenas. Pero siempre hemos encontrado la manera de salir por lo menos una vez al año. Para nosotros es muy importante salir de la región y conocer nuevos públicos, de los cuales aprendemos tanto como ellos aprenden de nosotros. Solo así crecemos como músicos y como personas. Cuando pensamos que cada viaje es el último, ya se está gestando uno nuevo. ¡Así que es posible que nos veas tocar y comprueben si somos todo lo que se dice de nosotros!

© 2006, Rafael Cheuquelaf / Raul Pinto.