EXXXTREME

VIOLACION ONLINE COLAPSA LA RED

La transmisión en vivo del rapto y violación de la sex symbol local Marianné Osorio reventó a la internet local. Aglomeraciones de hombres se dieron en cita para contemplar el abuso colectivo a la llamada nueva diosa de Morandé con Compañía.

Santiago, 2011. A las 21:15 de ayer martes, el sueño erótico de miles de chilenos se hizo realidad. Marianné Osorio, la voluptuosa reina de la noche, la nueva fantasía de ese costoso burdel que es Morandé con Compañía, estaba completamente desnuda y amarrada sobre un catre de un lugar no identificado de Santiago de Chile. Dos minutos después fue rodeada de encapuchados que procedieron a violarla en lo que amenazó en convertirse en la mayor transmisión pornográfica simultanea en la historia de internet. Sin embargo, cuando Osorio estaba a punto de ser penetrada, un corté bajó el telón y dejó a miles de fanáticos en estado de paja interrumpida. Consultadas las autoridades, estás negaron estar detrás del blackout, argumentando que se debió a una sobrecarga por conexiones simultaneas a la banda ancha, que se calculó en casi 2 millones de usuarios al mismo tiempo. La gerencia de internet de VTR declaró esta mañana no haber sido capaz de mantener la red arriba, mismo comunicado que se repitió en otros proveedores de comunicación electrónica. “Ojalá existiera el viagra electrónico”, bromeo Agustín Milosevic gerente de red de BTM Aconcagua.
“Me quede con la penca lista, pero putah la mina rica”, dijo Juan (13), un menor consultado esta mañana por nuestro matutino. Roberto (15) añadió, “nos juntamos con seis amigos a ver como se pinceleaban a la socia y no paso nada. Pura teta no más”. German (33), un abogado de la contraloría, “ver ese culo perfecto penetrado con violencia, siempre ha sido un sueño, pero estos desgraciados me apagaron la tele”. Y así las reacciones de frustración se han repetido a lo largo del país.
Descubierta hace menos de un año en un reality del canal católico, Marianné (17) llamó de inmediato la atención por sus curvas, sobre todo por sus enormes pechos que no tuvo empacho en confesar habían sido el regalo de cumpleaños número 15 de su madre. Tras sonados romances con futbolistas y declaraciones del estilo de “Cristian me ha deseado desde que me vio. El sabe que entre mis carnes y los huesos de Diana no hay comparación. Ella puede ser compañía, pero yo soy placer. Ya saben, una mina sin tetas es un amigo”, fue reclutada por el estelar del pueblo, que de inmediato la puso por encima de otras diosas.
El impacto de la “menor de edad” fue equivalente a una bomba atómica. Marianné Osorio, los “pechos y el trasero oficial de Chile”, como fue bautizada tras ser coronada como madrina de la selección, se convirtió rápidamente en el cuerpo más retratado en la portada de este diario durante el año pasado. El premio de mujer más deseada de Chile fue un aliciente más a la vertiginosa carrera de esta morena, nacida en Curicó y criada por su madre en Conchali, la que siempre se obsesionó porque su niña se convirtiera en estrella de la televisión.
Deseada, envidiada, repetida hasta el cansancio, la nueva morena de Chile se convirtió en mito en cosa de meses, por eso nadie se sorprendió cuando un grupo, nominado como los Santos Violadores apareció en internet difundiendo videos y fotos tomadas de publicaciones masculinas, amenazando con raptar y violar a la chica, evento que pretendían transmitir a través de internet, para calmar el deseo de miles de machos chilenos, “la gran perra merece ser emperrada” fue el slogan del grupo. “Lo que pretendemos es un evento de acción social para saciar el hambre sexual que ella misma ha producido entre nuestros trabajadores y hombres de negocios”. Ella misma se lo tomó a broma, aunque contrató a un par de guardaespaldas conseguidos a través de la propia productora.
Pero las insinuantes fotos en bikini con que posó en noviembre pasado para el primer número de la revista Chismes&Pajas fue la gota que rebalsó el vaso. Los Santos Violadores anunciaron que el rapto y el ultraje público se concretaría antes de marzo. Y así fue. La chica fue secuestrada hace dos días. Y aunque en un principio las autoridades manifestaron que todo obedecía a una campaña publicitaria del canal, con el paso de los días la realidad le terminó ganando la partida a la ficción. Y tal como fue anunciado en andanadas de correos masivos, ayer a las 9 de la noche, el deseo de cientos de machos criollos de ver a Marianné Osorio en traje de Eva se concretó. Un evento pajero a nivel subcontinental que se vio interrumpido por el corte antes de que se iniciara la violación. Sin embargo, y para el goce de nuestros lectores, Los Santos Violadores comunicaron hace sólo unas horas que el video del abuso, que incluye una penetración anal colectiva será distribuido a través de un correo masivo. Agregaron además que las fotos del evento ya fueron compradas por tres revistas masculinas y que antes del viernes, la bella Marianné estará de regreso en su casa. El mail anunció además que las próximas víctimas de esta campaña social masturbatoria serán Yesenia Castillo del reality Pelotón 4 y la argentina Verena Varutti de Zorras Metropolitanas, la teleserie adulta de Chilevisión.
Avisamos a nuestros lectores que mañana a primera hora el video en formato you tube estará disponible en el home de la versión electrónica de nuestro diario.

HORROR EN PROVIDENCIA parte 2

-Son las 00.48 y el monstruo aparapetado en la Torre Telefónica no está solo. De acuerdo a información entregada por el Sargento segundo José Ferrada al coloso verde, que hasta hoy por la tarde respondiera al nombre de Bruno Banderas, se le ha unido un sujeto de capucha roja. Pese a que no se ha confirmado se sospecha que el individuo sería el notorio criminal conocido como el Caperuzo, dada la supuesta propiedad de su capuchón para volverlo invisible se explicaría como llegó hasta la loza del helipuerto sin ser detectado. Arístides Progulakis nos informa desde el lugar de los hechos, buenas noches, Arístides.

-Buenas noches, Amaro. En estos momentos estamos sobrevolando en un helicóptero de carabineros la Torre Telefónica, como captan nuestras cámaras el sujeto que se presume sea el Caperuzo sigue de pie frente al gigante verde que no se ha movido del sitio en el que está sentado desde las 19.00 horas. ¡Un momento, el Caperuzo está sacando algo de entre su capucha, no sé si puedes enfocarlo, Carlanga, sí, es una pistola… ¡Una Pistola gigantesca y nos está apuntando… ¡oh Dios!…

-¿Arístides? Hemos perdido el contacto con… sí. Me confirman que el helicóptero de carabineros ha sido derribado, ¡me cago en la leche, ahora el monstruo está armado, jolines!

HORROR EN PROVIDENCIA


Lo que comenzó como una pelea entre skaters se convirtió en un hecho de sangre y destrucción sin presendentes en nuestra ciudad. La Intendencia y el gobierno decretaron estado de emergencia en Santiago de Chile.

Ayer, a eso de las 18:00, en la esquina de 11 de Septiembre con Carlos Antúnez, un grupo de ocho skater atacaron a Bruno Banderas, estudiante de física de la Universidad Católica. Pero lo que comenzó como un hecho más de delincuencia estudiantil se transformó en un confuso incidente que ha amenazado la seguridad nacional entera. Trascendió que Banderas, junto a su novia Betsabé Bravo transitaban tranquilamente por el lugar, cuando un grupo de menores de edad molestaron a la mujer. Banderas reaccionó para defender a su acompañante, lo que produjo la ira de los menores quienes saltaron sobre el estudiante de 24 años para golpearlo con sus skaters. Testigos presenciales han declarado que un golpe en la cabeza lo dejó tirado, sangrando e inconciente en el suelo, pero que eso no detuvo a los agresores, quienes continuaron golpeandolo y pateándolo sobre el pavimento como si quisieran matarlo. Fue entonces cuando se escuchó un bramido estruendoso y Banderas se puso repentibamente de pie convertido en un gigante de casi 3 metros de alto y la piel verde brillante, ante la mirada incrédula de todos los que transitaban por el lugar. Una mujer, identificada con las iniciales M.A.C, dependiente de una farmacia del lugar, declaró a nuestro diario, «ví al muchacho ensangrentado y tirado en el suelo y pensé que estaba muerto, pero entonces, y de la nada, se levantó y gritó como un animal salvaje. Fue un rugido como de león. Luego su piel se puso verde brillante y creció hasta convertirse en un gigante, pensé que se acababa el mundo».
Banderas, o lo que fuera en que se había convertido, tomó a sus agresores y literalmente los partió en dos, repartiendo sus restos y vísceras por todo el lugar. Luego absolutamente descontrolado, saltó sobre la interesección de Providencia con La Concepción y arremetió contra vehículos del Transantiago, a los cuales destruyó como si estuvieran hecho de papel. Esto ocasionó el rápido actuar de Carabineros quienes abrieron fuego contra el monstruo, sin embargo los disparos no le hicieron daño, por lo contrario lo fortalecieron en fuerza y tamaño. En cosa de veinte minutos, el céntrico sector se había copado de al menos 200 heridos y 13 muertos, incluidos los 8 atacantes de Banderas.
La criatura luego se encaminó hacia Plaza Italia, arrasando con calles, vehículos y atacando con especial vehemencia a pandillas de jóvenes reunidos en esquinas y parques. Diez grupos de punks, skater, emos y pokemones fueron literalmente despedazados, elevando el número de muertos a 80, en su mayoría mayoría menores de edad.
A las 19:00 y tras destrozar las vías del metro entre las estaciones Baquedano y Salvador, el monstruo trepó hasta lo más alto de la Torre Telefónica donde ha permanecido, enfrentandose a helicópteros del Ejército y carabineros, derribando un aparato de la policía uniformada que cayó sobre el puente Pio Nono, matando a 12 curiosos que observaban los desconcertantes eventos.
Betsabe Bravo, novia de Banderas, declaró que el joven sufrió hace unos meses un accidente en un reactor de rayos gamma de los laboratorios de física de la UC, evento que pudo causar esta monstruosa y destructiva transformación. La facultad de Ciencias Matemáticas y de Ingeniería de la UC no han querido declarar nada al respecto.
Bruno Banderas se encuentra cercado por fuerzas armadas en el helipuerto de la Torre Telefónica, pero se ha ordenado no abrir fuego ya que al ser atacado, su reacción podría gatillar una nueva ola de devastación, esta vez afectado Santiago Centro…

El gemir de los dulces alámos

Dicen que el malhechor siempre vuelve al lugar del crimen. Algo de verdad debe contener dicha afirmación ya que algo me impele a dirigir mis cansinos pasos una y otra vez a la Biblioteca Nacional. Con cierta melancolía observo que ya no van los escritores a nuestra Biblioteca. A veces me encuentro con Jaime Valdivieso y con las hijas de Alfonso Calderón que trabajan allí, según entiendo. Y eso sería todo. ¿Dónde están Jorge Teillier que como Pedro por su casa se paseaba de salón en salón?, ¿dónde está Martín Cerda que se aparecía sin previo aviso?, ¿dónde están Juan Uribe, Oreste Plath, la Mandrágora o ese trío de anarquistas que conformaban José Santos González Vera, Enrique Espinoza y Manuel Rojas? ¿Y dónde están los críticos encabezados por Ricardo Latcham, Manuel Vega, Hernán del Solar? ¡Y ni hablar del Chico Molina!, el mismo que figura en uno de los más bellos poemas de Eduardo Anguita y al que Huidobro le dijo despectivamente en cierta ocasión: «…usted, Molina, que tiene un yate en el Mapocho».
Los fantasmas me persiguen como al viejo Scrooge. Ya no es lo mismo. En la Biblioteca hay profesores extranjeros investigando y poetas inéditos copiando, pero se perdió un tiempo irremplazable, cuando la Biblioteca era un auténtico club social que congregaba ya no a personas sino a grupos literarios, era además un prólogo a los bares, al «Isla de Pascua», al «Bosco», al «Unión Chica».

Vivimos soñando. Tal esta tarde de Diciembre en que escarbo libros en la Biblioteca mientras siento los cosquilleos de mi memoria. Nos reímos, nos peleamos, viajamos por el mundo, nos avecindamos en otras naciones, nos afrancesamos, nos españolizamos, padecimos las tentaciones anglosajonas y las incitaciones germanas… «Pero siempre sentimos el llamado irrenunciable, como en esos versos de Pierre Reverdy» No doy crédito a mis ojos, cansados de tanto leer. «Eres tú, le pregunto». «Soy yo, viejo amargado» me responde el fantasma. «Ven conmigo a la Sala Ercilla, los dulces álamos están gimiendo en su lengua maternal y tú te lo estás perdiendo».

El fantasma
Del brazo de Teillier subo las escaleras y penetro en una sala llena a más no poder. Un joven de aspecto andrógino me sede el asiento y tomo palco. El fantasma de Teillier se ha ido. ¿En medio de qué me ha abandonado? «Es el lanzamiento de un libro de ciencia ficción», me informa un caballero de rostro jovial que siendo mucho mayor que gran parte de los concurrentes aún así podría ser mi hijo. «Ciencia ficción», replico refunfuñando mientras un muchacho con apariencia de futurista italiano redivivo expone a la audiencia sobre algo llamado slipstream.

No comulgo en demasía con la denominada ciencia ficción que suele carecer de méritos literarios suficientes. Claro que hay excepciones, como en todo. Bien lo sabía Borges que no la escribió pero si la leyó, la admiró, la prologó, la comentó y la tradujo. Borges eludía la denominación más popular refiriéndose a ella en forma elíptica: «fantasía de carácter científico», «ficciones de cosas probables», «pesadillas que rehuyen un estilo fantástico», «imaginación razonada». Como yo, Borges admiraba a H.G. Wells, Stapledon, Bradbury y Lovecraft a quien juzgaba injustamente como un parodista involuntario de Poe. El joven calvo, que luego me entero es Doctor en Literatura Hispánica, termina su ponencia y es el turno de un personaje de aspecto achinado que al parecer es editor. Durante un rato nos muestra fotografías en un telón blanco de las actividades realizadas por su editorial y sus autores de los que jamás he oído hablar. Estaba equivocado, los nuevos escritores sí estaban aquí pero yo no los conozco, al menos no a los presentes. ¿Que hacen Alejandra Costamagna y Alvaro Bisama entre estos escritores de ficción razonada? me pregunto tras posar mis manos en un ejemplar de la antología que es el motivo de esta insospechada reunión, tanto o más que la imaginada por Isidore Ducasse en sus célebres cantos. Dejo el libro sobre la mesa y un muchachón calvo (¿es que sufren todos los jóvenes de alopecia actualmente?) me pregunta «¿no lo va a comprar?». «No», le contesto escuetamente mientras busco a mi fantasma entre la muchedumbre. Pero no está para guiarme de regreso al jardín del edén así que me retiro solo mientras estos escritores a quienes no conozco cacarean su triunfo y gritan vítores por la literatura fantástica chilena, como si la antología de Serrano nunca hubiese existido.

El valquirio
Antes que pueda descender las escaleras, siento una poderosa garra en mi brazo que me frena en seco. Es uno de los jóvenes que hablaban al público. Su nombre es Jorge, como el de mi querido amigo. Me dice que logró divisarme allá en la última fila y que me creía muerto por lo que se sorprendió mucho. «Tal vez estoy muerto, tal vez sea un fantasma», le digo desatando su risa. Me pregunta si he leído su novela y respondo que no antes que una bella mozuela se lo lleve de vuelta al rebaño al que pertenece. Me marcho entonces cual solitario lobo rumbo a mi madriguera en la Plaza Mulato Gil. Falta media hora para cerrar la librería, le digo a mi fiel empleado que no se preocupe, que se vaya temprano a casa por un día y busco en los anaqueles el volumen de aquel muchacho. Sorpresivamente tengo un ejemplar de su novela llamada «Ygdrasil». Aquí falta una «d» me digo ya que el nombre del mítico árbol de la mitología nórdica es Ygddrasil. «Empezamos mal», me digo, pero aún así me siento y abro el libro. «Guiamos el desarrollo de la red como se cría al verdadero hijo de Dios. Planeamos su desarrollo como una copia de la estructura neuronal de un santo. Cada nodo diariamente incorporado es una letra del conjuro definitivo. Cuando la última palabra se agregada. el Altísimo tocará esa obra de sacra artesanía con su dedo hirviente…»

Sin tener mucha idea de ciencia ficción contemporánea, intuyo una poética, quedo atrapado por la prosa ecléctica y rococó hasta que llego a la página 72 y me encuentro con él.

El Imbunche
«Ahí estaba ese remedo hediondo de ser humano, ese andamio de huesos y pellejo (…) tenía la lengua mutilada, sangre seca adherida a los vellos del pecho y el pubis, y costras de suciedad y hongos por toda la piel.» La descripción es la del Imbunche y me digo que si bien puedo pasar por alto que Ygddrasil no esté escrito de manera correcta ya que después de todo es una palabra foránea, con esto del Imbunche he llegado al límite de mi tolerancia por muy embriagante que sea la prosa del joven valquirio. Decir imbunche en vez de invunche es como decir imbierno en vez de decir invierno. Se trata de un vicio de pronunciación que por desgracia pasó inadvertidamente ante los señores encargados de filtrar, de dar lustre y esplendor a la lengua y se coló muy orondo en la majestad de la Real Academia. Otro error académico consistió en agregar que la palabra imbunche proviene de la lengua araucana siendo que el nombre de araucanos fue un invento de Ercilla para designar a los mapuches. La voz imbunche, corrupción derivada de invunche, o ivunche, no es de origen mapuche ni araucano, sino de los indios veliches, o chilotes. La palabra invunche proviene de las voces veliches ivún, pequeño ser, y che, hombre, esto es, hombrecillo. «Acaso no ves que el hombrecillo eres tú» me dice una voz. Es Teillier nuevamente que me interpela furibundo. «Viejo de mierda, no quieres seguir leyendo porque el libro te ha devuelto tu imagen, tu imagen de ser contrahecho y decrépito. El Imbunche eres tú. Deja de llorar por nosotros, abrazar a los muertos ahoga. Abraza a los jóvenes, a ellos tú no les importas, hazlo por ti.» Dicho esto desaparece.

La montaña
Vuelvo a pensar en los futuristas italianos y su primer manifiesto de 1909, ¡casi cien años atrás! «Los elementos esenciales de nuestra poesía serán el coraje, la audacia y la revuelta. Asimismo queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio enfebrecido, las carreras, el salto peligroso, la bofetada, el golpe», escribía Filippo Tommaso Marinetti. Mucho de estos futuristas veo en estos jóvenes autores chilenos. «Los de más edad entre nosotros tienen treinta años (…). Cuando tengamos cuarenta, dejemos que los demás -hombres más jóvenes y más osados- nos arrojen al canasto de la basura como manuscritos inútiles. ¡Ellos correrán para matarnos, su odio será más intenso cuanto más sientan sus corazones abrumados de amor y admiración por nosotros! Y poderosa y saludable, la Injusticia estallará entonces brillantemente en sus ojos. Porque el arte sólo puede ser violencia, crueldad e injusticia».

Soy un cadáver, el autor de Ygdrasil me creía muerto. ¿Por eso se acercó y me aferró el brazo?, ¿para comprobar que no era un fantasma, para rematarme por cometer el pecado de seguir vivo? Tal vez estemos todos muertos como en Pedro Páramo. Tal vez nuestro mundo sea en efecto una pieza de nanotecnología, un microprocesador de Brahma, tal vez sea cierto que no queda nadie… Silencio y humo, el Tangata Manu orbita la Tierra y yo sigo aquí alentando y empobreciendo pasos, solitario como una montaña, diciendo la palabra entonces.

Enrique Lafourcade
Santiago, 13 de Diciembre de 2007