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EL RELOJ MÁS GRANDE DEL MUNDO
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Por fin el programa SETI@home ha encontrado algo! Lamentablemente no se trata de vida en el espacio exterior (ni el en interior), sino del laptop de uno de sus participantes.
Recordemos que el programa SETI@home (Search for Extra Terrestrial Intelligence) analiza las ondas de radio que nos llegan desde el resto del universo buscando señales artificiales que corresponderían a vida inteligente no humana, y utiliza para ello la capacidad de proceso de todos aquellos que instalen el software en su propio computador.
A Kimberly Melin, una de estes contribuyentes, le robaron el computador donde tenía el famoso software instalado. El ladrón siguió utilizó el computador para conectarse a internet (¿qué computador no se conecta a internet hoy?), y no se dio cuenta de que un programa oculto se conectaba a los servidores de la Universidad de Berkeley para recoger los datos que debía procesar. La policía rastreó el IP desde el cual se estaba conectando, llegó al ladrón y recuperó el laptop para su agradecida dueña. ¿Quién decía que no servía para nada la búsqueda de vida extraterrestre?
Ánimo, SETI, la próxima vez serán verdaderos aliens! Si algún lector quiere integrarse al programa SETI@Home puede unirse y descargar el software BOINC, tal como lo hizo el director de TauZero. Ah, y sigan mirando al cielo.
vía BoingBoing
03:30 am
Los ojos están abiertos. La respiración agitada. Los oídos agudos. Millones de ideas cruzan mi cabeza. Millones de personajes oscuros y sin nombre. También pienso en tí. Busco en todas partes el interruptor para ponerlo en «off», pero no lo encuentro.
04:15 am
Me levanto y busco un poco de agua. Todo está en silencio. Me siento un rato en el sofá. Espero (no se que) y regreso.
04:30 am
Tomo el reloj. El tiempo pasa lento. Recuerdo lo que quería decir y hacer y no hice ni dije. Sentí verguenza otra vez y sonreí al mismo tiempo. Luego volví a mirar el reloj. La hora no avanza.
05:25 am
La cabeza me pesa, igual que los párpados. Las sábanas me asfixian. Pienso en ayer, pienso en mañana. Afortunadamente es Domingo. Pienso en porque cresta no puedo dormir.
05:30
Escucho las olas rugir. Las sirenas suenan. Las alarmas de los autos. La tierra tiembla como nunca. Cierro los ojos. Espero…
Foto de mi ojo
Esta mañana la comuna de Puente Alto se vio conmocionada con la aparición de un círculo boscoso perfecto de exactamente un kilómetro de diámetro, en donde antes habían casas, plazas, calles y colegios.
El lugar ha sido acordonado, y personal de Carabineros así como del Sag y Conaf están investigando el extraño círculo.
Desde el aire se ve como un punto verde en medio de la ciudad. Las casas que colindan con el extraño bosque fueron cortadas a la perfección, tanto muros como muebles y electrodomésticos. No se ha reportado ningún fallecimiento.
Nuestra mayor preocupación es… ¿dónde están las casas y pobladores que solían estar donde ahora hay un tupido bosque?
A todos nos son ya familiares las antologías de Teobaldo Mercado Horizontes amenazadores y Horizontes aún más amenazadores. En los 1960s, estas antologías publicaron algunas de las obras más controversiales de los nombres más prominentes del campo de la ficción especulativa chilena, cambiando de forma permanente los contornos del género. Una vez levantadas las restricciones, cada autor fue libre de explorar temas prohibidos, y usar las técnicas narrativas experimentales de Juan Emar o Raquel Jodorowsky. El esperado último volumen de la colección, Horizontes amenazadores terminales, se ha retrasado por casi tres décadas y muchos perdimos la esperanza de verlo publicado, sobretodo tras el sensible fallecimiento de su editor, Teobaldo Mercado.
Pero después de todo este tiempo y tras resolver ciertos conflictos legales, Correa Ediciones finalmente ha lanzado de manera póstuma el último volumen. Horizontes amenazadores terminales es, de cualquier forma, una pieza de arqueología ya que la mayoría de las historias fueron escritas décadas atrás. No podemos evitar sentir tristeza por el hecho que la mayoría de los escritores incluidos en este volumen hayan pasado a mejor vida, pero al mismo tiempo estamos dichosos de por fin leer sus historias, las que pese al retraso, superan con creces cualquier cosa que se haya escrito recientemente.
Horizontes amenazadores terminales comienza con una introducción de carácter bastante personal a cargo del nonagenario Raúl Contreras, eterno amigo y rival de Mercado quien, entre otras revelaciones, nos confiesa haber aconsejado a su amigo para que la colección se llamara Horizontes “amenazadores” y no “amenazantes” como era la intención original de Mercado (esto para evitar la vieja y procaz rima: “venga el burro y te lo plante”). Además, Contreras nos confiesa que su novela Asesinato en la FILSA se basó en un caso real de homicidio que Mercado ayudó a resolver (Mercado es referido en la novela como Theo Market).
Contreras nos deja perplejos, sin embargo, al declarar que Mercado era realmente un soldado con implantes cibernéticos al servicio de una Federación destinada a proteger el Multiverso de unos amenazadores alienígenas similares a sapos con patas de tres articulaciones denominados Krondirons. Sospechamos que el siempre jocoso Contreras, está simplemente tomándonos el pelo.
En su prólogo, Contreras declara haberse automarginado de la colección al creer que cualquier historia que él escribiera “daría una nota falsa. Sería demasiado solemne, demasiado respetable y, por decirlo claramente, demasiado conservadora.” Por lo que en vez de ello aceptaba escribir una introducción, igualmente solemne, respetable y conservadora. ¿Y que hay respecto a los cuentos? Cómo no poseemos espacio suficiente para referirnos a la obra de cada uno de los treinta y dos autores que abarcan desde Sebastián Gúmera a Soledad Veliz, Emilio Sinclair, Toncy Dunlop, Marcelo Jackman, Pedro Ancud y tantos otros, he aquí los más relevantes a mi juicio:
Daslav Merovic abre los fuegos con En el búnker, una historia escrita al estilo del Finnegans Wake que sería completamente hilarante de no mediar una relación incestuosa.
Omar Vega, representante de la cf pura y dura, explora en Tortilleras, los problemas éticos y sociales derivados de la clonación y las parejas de un mismo sexo. El crudo relato ha sido calificado como homofóbico por la misma clase de lectores estrechos de mente que acusaron de fascista a Henlein tras la publicación de Tropas del espacio.
Con Ex inferis, Néstor Niemand se atreve a continuar y dar término a la saga de viajes temporales realizados por el Chacal de Nahueltoro iniciada en el primer Horizontes amenazantes por Miguel Arenas con Palo en la cabeza y continuada en el mismo volumen por el propio Mercado con su cuento El forajido en la ciudad al fin de los tiempos.
Armando Rosselot, Premio Nacional de Literatura mejor conocido por su extensa y galardonada obra poética, presenta una magnífica y conmovedora historia de amor denominada El poeta, la enferma y la madeja de lana que en sus momentos más inspirados nos recuerda a Carlos Fuentes o lo mejor de Laura Esquivel.
¡No me dejen fuera! de Daniel Oportus es una irónica y divertida relectura a la temática de de clásicos como Todos sobre Zanzíbar y ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! En el cuento de Oportus, 33. 200.000 chilenos se agolpan en Santiago tras perder todo el norte (en la guerra contra Perú y Bolivia) y todo el Sur (convertido en reserva ecológica de la humanidad gracias al multimillonario defensor de la ‘Ecología Profunda’ George Kettenman).
Las dos contribuciones de mayor peso, sin embargo, están a cargo de los escritores más jóvenes. En su novela breve Alas de Guerra, Gabriel Medrano continua y expande el universo propuesto por Sergio Alejandro Amira en su relato Caro data archangeli. Llevando las ideas en estado embrionario del cuento de Amira a sus últimas consecuencias y sin concesión alguna hacia la religión y la fe, que es presentada por Medrano como un desorden psicológico.
La novela corta Oruga de Mariposa Lunar de José Ángel Martínez, por otra parte, nos propone un desolador Chile futuro dominado por los “ABCs” quienes escapando de la ciudad y los pobres, terminan instalándose cada vez más y más cerca de la cordillera hasta finalmente construir en sus cumbres, la opulenta Ciudad de los Césares. “No levantaron ningún muro”, cuenta el protagonista que sobrevive entre la basura del valle de Santiago juntando cachureos para el gran trueque de fin de temporada. “Simplemente, minaron de explosivos bacteriológicos toda la pre-cordillera para que los guachos no pudiésemos subir”
Por supuesto que estas dos últimas historias, así mismo como el volumen entero, son altamente recomendables tanto para fans como para neófitos.
Podemos concluir que la prolongada espera valió la pena y, asegurar que Horizontes amenazadores terminales sirve como broche de oro para culminar la carrera de Teobaldo Mercado, uno de los más grandes y generosos escritores chilenos que ha existido, recocido ampliamente por sus pares quienes no dudan en calificarlo como un verdadero héroe literario.
¿Quién sabe? Después de todo puede que lo dicho por Contreras no se trate de las divagaciones de un anciano senil y que en estos momentos Teobaldo esté combatiendo a los Krondirons en algún universo lejano, pero a la vez entrañablemente cerca.
© 2006, Remigio Aras.
Al cohesionarse en el momento exacto, E-34521 tomó posición. Las instrucciones eran claras : Conectar manualmente el camuflaje al llegar, preparar el Det-9 , espera señales, ejecutar e irse.
Abajo el blanco se acercaba. Sonó la primera señal dentro de su oído y tomó el Det-9, luego la segunda señal pareció golpearle el tímpano. La multitud rugía y el hombre de voz cómica tomó lugar frente al micrófono. E-24521 apretó el gatillo y el hombre cayó de bruces.
Hecho. Debía irse. Esperó, nada. Quiso enviar una señal con su Garg de pulsera pero no pudo. No había brazos, ni pulsera, ni pies, ni tampoco señal en sus oídos, ya que no tenía. No supo que hacia ahí ni quien era y trató de huir.
Tras él aparecieron dos hombres de uniforme que dispararon sus viejas armas en su contra.
Al terminar, estos observaron la masa orgánica que yacía delante de ellos: dos metros, color carne y muy fétido.
Uno de ellos llamó a su oficial urgentemente. Lo que encontraron con seguridad no era lo que había disparado hace unos instantes contra el Comandante en Jefe, dandole muerte. Prosiguieron su búsqueda desesperadamente por las céntricas calles atestadas de caos y gente.
-Percepciones de Bobby Fischer durante una visita secreta a Chile en octubre de 1986.
El cuerpo sin vida del joven mutante nacional, Pedro Prado (Alsino) fue encontrado la tarde del lunes por buzos marisqueros en las orillas del río Cruces, comuna de San José de la Mariquina en la Décima Región. El joven se encontraba desaparecido desde el miércoles 31 de enero, pero la denuncia recién fue hecha el domingo 4 de enero por la madre de la víctima. La causa de la muerte es investigada por la fiscalía local y el Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) de Carabineros de Puerto Montt, quienes no descartan que el joven se quitara la vida. Sin embargo, la madre del joven rechaza de plano la tesis del suicidio. “No tenía porqué hacerlo (suicidarse). Pronto iba a viajar A Estados Unidos, a la Academia de Charles Xavier, además iba a editar su libro. No, a él lo mataron. ¡El pobrecito tenía mordiscos y arañazos en todo el cuerpo y le habían arrancado una de sus preciosas alas! Los carabineros dicen que fueron los quiltros pero no es verdad”, sostuvo la acongojada madre aludiendo a las múltiples heridas presentadas en el cadáver. A raíz de esto efectivos policiales investigan la posible vinculación en la muerte de Alsino de otro joven mutante de notorio prontuario policial conocido en el hampa como “el Boby”.