Invierno, 1976
El frío cañón me aplastaba la sien. -¡Levántate conchetumadre!-, fue lo único que les escuché decir. Luego una bolsa de género negro me envolvió la cabeza. Era tarde, estaba oscuro. El furgón cruzó Santiago, por el movimiento sabía que el camino no estaba pavimentado. El furgón se detuvo y la puerta lateral se abrió.
Algo me golpeó la cabeza.

Apenas puedo enfocar. Estoy desnudo en una sucia mesa de operación. Un tipo con mascarilla me mete algo a la vena. Alguien habla sobre mutantes y semen. No recuerdo nada más…