Por un instante de vida

Nadie diría que esta tarde no es una tarde cualquiera. Los últimos rayos de Sol despuntan entre los tejados, tiñendo de reflejos dorados las cristaleras de algunos bloques. Una pareja de amantes disfruta del frescor crepuscular entre los arbolillos del paseo. En compañía de un perrito achacoso —el único amor de su vida—, una anciana alimenta a las palomas, que no pueden concebir mayor placer que el de ser beneficiarias de su soledad. Algunos amigotes se dirigen hacia su cervecería habitual, deleitándose en la perspectiva de una borrachera inminente. Mientras tanto, ajena a los ires y venires de la humanidad, la fuente de las ranitas de piedra continúa con su gorgoteo, llamando la atención de algunos niños por su aspecto resultón. Definitivamente, nadie diría que este anochecer es diferente… Continúa leyendo Por un instante de vida

Dríadas de Cristal

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C:Dryad System 1Memory Files9-01(5)Incidence Report
Detectada anomalía de sistema en sector 80. Activando alarma de emergencia.
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C:Dryad System 1Memory Files9-01(6)Incidence Report
Informe de pronóstico grave. Procediendo a desalojar fortaleza.
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La dríada de cristal sabía que iba a morir. Una maraña de grietas se enredaba alrededor de su sien como las extremidades de una araña; en el interior de su cabecita, los engranajes de su cerebro mecánico se esforzaban por girar como lo hace la maquinaria de un reloj viejo y cansado. Hacía calor, mucho calor. Tanto que la pequeña autómata creía que sus alitas de metal se fundirían y caería al vacío. Se sentía agotada y confusa, derrotada y frágil. No sabía muy bien cómo los vientos habían cambiado tan de golpe; por qué diablos la Continúa leyendo Dríadas de Cristal

Nacer muriendo

Una luz deslumbrante, una sensación de felicidad ilimitada y amor omnipresente. Tomado por dos seres luminosos, me arrancan de este estado y me absorbe un túnel oscuro. La luz maravillosa se aleja y siento que lo abandono para siempre. No siento pánico, todo es una deliciosa indolencia.

Los entes me sueltan. Me hallo al lado de mi cuerpo. Estoy quieto, observo. Me muestro desinteresado como si observara un aburrida exposición de museo. Intempestivamente algo me empuja al cuerpo, y entonces mi actitud frente a él se cambia diametralmente. Muero. Estoy tumbado en la acera y siento un dolor fuerte en el pecho. Agonizo. Aparezco en el mundo sufriendo un infarto al miocardio. Continúa leyendo Nacer muriendo