Cory Doctorow: Bestialidad e incesto en la noósfera

Cory es una pastelería austríaca con numerosos locales en Santiago, propiedad de los Hermanos Ungar, Johnny y Andrés. De las numerosas sucursales de Cory yo solía visitar la del Mall del Centro dónde disfrutaba invariablemente de un trozo de pastel y un cortado. No hay pasteles más deliciosos a mi juicio que los de Cory, no en vano Andrés es maestro pastelero titulado en la noble y antigua pastelería Demel de Viena (lugar favorito de la emperatriz Sisi). Nunca visité tanto el Cory como el 2000, año en que Doctorow publicó su City of God, una novela que entrelaza recuerdos, acontecimientos históricos y reflexiones, proyectadas sobre una idea central: la realidad contemporánea de Dios. Continúa leyendo Cory Doctorow: Bestialidad e incesto en la noósfera

Nippon2007: La Worldcon más Lejana

Rodrigo JuriLa primera “Convención Mundial de Ciencia Ficción” se llevó a cabo en Nueva York en julio de 1939. Sin embargo el ostentoso nombre de la cita no tenía mucha relación con su carácter internacional (que no poseía), sino más bien con la realización en la misma ciudad de la Feria Mundial, y que se había inaugurado solo unos meses antes. ¿Acaso las exposiciones futuristas de la Feria ayudaron a estimular la imaginación y el entusiasmo de aquellos jóvenes escritores y aficionados que incursionaban en un nuevo género literario llamado ciencia ficción? Por lo menos debió haberles hecho comprender que era el momento y lugar propicio para reunirse y dar inicio a una tradición que ya se prolonga por casi siete décadas. Continúa leyendo Nippon2007: La Worldcon más Lejana

FILSA 2007: La venganza de los nerds

No me canso de citar la increíblemente lúcida frase de Jorge David, Dr. Zombie: “Son los ñoños postergados de ayer los que están haciendo las cosas entretenidas hoy. Los buenos para el fútbol y para las minas están detrás de sus escritorios viviendo una vida de mierda”. Por supuesto, como todo, esa frase ha mutado, ha derivado y quizá nisiquiera Zombie recuerde bien qué fue exactamente lo que dijo, pero no me cabe duda que la versión que el inconsciente colectivo ha ido depurando con el tiempo hasta convertirla en estandarte de batalla, refleja a cabalidad lo vivido el pasado 1 de noviembre en la Feria Internacional del libro de Santiago. La venganza de los nerds.

Hagamos un poco de historia. Corría el año 2005 y la literatura fantástica chilena era un fantasma, un cadáver tan muerto como el último bastión del fandom noventero que el año anterior mismo había dejado de respirar definitivamente, la revista FOBOS, de Luis Saavedra. Lo curioso es que ese año 2004 también había ocurrido en paralelo un hecho secreto que tomaría la posta sin habérselo propuesto: Andrea Palet, editora de Ediciones B, estaba a la caza de “algo” que pudiera remover un poco la literatura chilena, cansada, aburrida, llena de polvo y atragantada de sushi, hamburguesas y fomedad urbana cool. El punto es que gracias a ella, ese noviembre de 2005 habíamos tres pelagatos en la inauguración de la FILSA de ese año: la Enkeli, Rodrigo Mundaca y yo. Nos tomamos una foto con nuestras poleras de merchandising y nos lanzamos al mar de gente dentro de la estación Mapocho a repartir volantes, si señores, como promotores cualquiera repartiendo folletitos y volantes a personas desinteresadas de todo, ese era el profético espíritu en medio del desierto de la indiferencia generalizada.
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Ciencia ficción: El Futuro de Chile

Fracisco Ortega

(artículo originalmente publicado en revista Muy Interesante, julio 2007. Reproducido con permiso del director)

Vivimos en un país fantástico y bajo esa premisa una nueva camada de escritores se ha embarcado en la misión de aventurar cómo serán nuestros próximos días. Esta es la historia, el pasado y el renacer de la fantaciencia criolla.

El ciberespacio es un animal marino.
En el fondo de sus intestinos, tras las sucesivas cortezas de software abandonado, bajo los estratos de códigos en desuso y fantasmas digitales; una marea en lenguaje de máquina llora de temor al escuchar los murmullos y chasquidos de dientes que arañan el “otro lado”.
—Ayúdame, Magdalena—, susurra entre el óxido y las líneas de programación mutiladas que ennegrecen los bordes.
—¡Montenegro! Voy a entrar a la net—, gritó la mujer mientras caminaba hacia la pared para extraer los line-in de conexión. “Viejo hardware cableado, nada más seguro”, pensó antes de hundir el aparato en su vagina y esperar los efectos con los dientes apretados. Dos sondas se desplegaron y se engancharon a sus ovarios, cada una con un pequeño anzuelo de cobre. El dolor fue intenso, pero breve, necesario para levantar la frecuencia mental hasta los niveles de tráfico de la net. Ese nivel funcionaba con la misma frecuencia humana del dolor físico extremo.
Magdalena abrió los ojos de su segunda cabeza y no notó la diferencia, salvo que Rayén Montenegro, el cadáver digitalizado que servía de estructura para el software del edificio, estaba de pie frente a ella, mirándola con la peor cara de odio que había visto en su vida.
—Estoy a tus órdenes—, masculló sin quitarle los ojos de encima. El largo cabello negro de la IA astral flotaba en el aire como si estuviera sumergida en un lago turbio de musgo, con el sol entrando en extraños reflejos sobre su rostro aplastado, su cráneo quebrado, sus hombros dislocados.
—Necesito entrar al bunker de las corporaciones.
Montenegro cambió levemente de color y comenzó a sangrar por el oído.
—Son empresas privadas. Si descubren que ingresamos a una empresa privada desde una terminal estatal…
—No te estoy preguntando.
Montenegro comenzó a derramar un líquido espeso. El charco bajo ella crecía en un perfecto círculo.
—El acceso al Bunker Corporativo es un acto de fe.
Magdalena no recordaba haber tenido una pistola en la mano.
—No sabes si es una trampa, no sabes si es el acceso. Sólo dispárate en la boca.
Magdalena no lo dudó, apuntó el revolver y se voló la cabeza. Ella misma iba dentro de la bala que penetró en su interior, hacia su propio cielo. Metió la mano por la boca y se sacó el password como a un gusano. Abrió el cielo con un cuchillo—coder y la introdujo a través de la hemorragia. El conjuro se extendió en la forma de una plaga de langostas por todo el organismo, en una infección que tenía la forma de Magdalena a los 8 años, volando a 28.8 cuadros por segundo por los amplios espacios de las catedrales de su inconsciente.

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El sexo de los ángeles

(la ciencia ficción escrita y las mujeres)

“Juro que: Renuncio a casarme salvo como compañera libre. Seré conocida solamente por el nombre de mi madre. No me entregaré a ningún hombre salvo por mi propio placer y deseo. Tendré hijos sólo para mí y por mi propia elección. No recurriré a ningún hombre en busca de apoyo o socorro. Y juro que las Amazonas Libres, todas y cada una de ellas, serán para mí como mi misma sangre, sólo a ellas deberé lealtad y ninguna recurrirá a mí en vano.”
(Juramento de las Amazonas Libres. Marion Zimmer Bradley).

Aun cuando es una mujer la que da comienzo de manera consensuada al género de la ciencia ficción (Mary Shelley en 1818 con “Frankenstein o el moderno Prometeo” donde los principales personajes son hombres, la criatura y su “padre”), si nos limitamos estrictamente a la cantidad, es por todos sabido que las mujeres escritoras de CF siguen siendo muy pocas. Por ejemplo en los premios del género, Nebula: de 40 galardonados, se ha otorgado sólo a 9 mujeres (con 13 premios). Hugo: de 53 galardonados se ha otorgado sólo a 8 mujeres (también con 13 premios. Aquí dejo fuera a Susana Clarke y a JK Rowling pues no han escrito libros de CF). Asimismo, el título de Gran Maestro de la Ciencia Ficción (Damon Knight Memorial) sólo lo han obtenido Ursula K. Le Guin y Anne McCaffrey (de un total de 20 galardonados). Comparativamente hablando, las mujeres escritoras son pocas y vemos además que los nombres galardonados son casi siempre los mismos: Louis McMaster Bujold, Ursula K. Le Guin, Connie Willis y en menor medida CJ Cherryh. Además, el hecho de vivir en países no anglosajones dificulta el conocimiento de más autoras, por la falta de traducciones al español, que son inexistentes o ya inencontrables en nuestro país (como es el caso de Kate Wilhem, Vonda McIntyre, Joanna Russ, Lisa Tutle, etc).

Lamentablemente, la idea general que existe sobre la relación de las mujeres escritoras y la CF es que éste ha sido el vehículo perfecto sólo para hablar sobre la situación de las mujeres y que muchas lo han usado para convertirse en voces autorizadas para hablar de temas feministas a ultranza; hecho resaltado de continuo en antologías y referencias y que incluso encuentra eco en la creación en 1991 durante la WisCon (convención mundial de CF con orientación feminista) del premio anual James Tiptree Jr. (paradójico seudónimo de la escritora de fantasía y CF Alice Sheldon) que se concede a autores de CF y fantasía que contemplen cambios en los tradicionales roles de género, en algún aspecto fundamental de la sociedad). Sin embargo, debemos tener presente que en un primer momento era necesario hablar del tema desde una perspectiva más “militante”, por así decirlo, como reacción natural a la visión que existía de las mujeres en la CF de los años cincuenta profundamente misógina. Así, muchas escritoras escogieron la CF para hablar sobre feminismo o temáticas de construcción social de la sexualidad, inversión de roles tradicionales, etc; primero en un plan “militante” y luego con discusiones complejas e integradoras sobre ambos géneros, donde fuera interesante describir cómo el rol de las mujeres no se limitara a seguir el patrón determinado por la sociedad y resultara iluminador imaginarse incluso que sucedería cuando un ser humano conoce a los integrantes de una raza alienígena donde su identidad sexual no es fija, ya que pueden ser hombre y también mujer de forma completamente natural (“La mano izquierda de la oscuridad” de Ursula K Le Guin), o cuando las mujeres resultan ser independientes totalmente de los hombres en una lectura nueva del mito de las Amazonas, en la trilogía de las Amazonas Libres de la saga de space opera Darkover de Marion Zimmer Bradley, o cuando las relaciones de poder entre hombres y mujeres se encuentren invertidas como en “La puerta al país de las mujeres” de Sheri S Tepper.

Entre las obras cumbre de este tipo de feminismo radical si se quiere llamarle se encuentra: “El hombre hembra” de Joanna Russ y “La serpiente del sueño” de Vonda McIntyre, ambos libros que muestran a mujeres realizando trabajos (y en puestos de poder) considerados tradicional e inconscientemente como propios de hombres y que hablan sobre mujeres que se labran sus propios destinos a través de viajes iniciáticos.

La ciencia ficción también es un vehículo para explorar posibilidades e imaginar que es lo que sucedería en un futuro cercano o lejano. En cierta medida permite construir sueños o pesadillas que funcionen como una suerte de advertencia de qué es lo que podría suceder en el futuro si no cambiamos lo que sucede hoy o como una suerte de proyección de que es lo que se desea ahora. Aquí es donde encontramos distopías como la de Margaret Atwood: “El cuento de la criada”, en la cual unos Estados Unidos post apocaliptico reconvertido al puritanismo con graves problemas de fertilidad, consigue solucionar a medias el problema estableciendo una estricta jerarquía de castas para las mujeres, la cual es ordenada por colores, donde las mujeres que aún son fértiles (que visten de rojo) son propiedad de determinados dirigentes y desempeñan para ellos una mera labor reproductiva.

Otro problema que existe sobre las mujeres escritoras y la CF es que hay toda una legión de ideas pre-concebidas, que en realidad corresponden a características atribuidas al género femenino y que se traspasan de manera casi osmótica a cualquier tarea que desempeñen, en este caso, la literatura de género (CF, claro está): una mayor sensibilidad, emotividad, una mayor preocupación por el lenguaje (escritura pulida), un desarrollo de personajes complejos que son los que dan espesor a la trama dramática, preferencia por las relaciones sociales o humanas (lo que llamaríamos CF “soft”) sobre temas militaristas o de orden estrictamente técnico o de ciencias “duras” (“CF hard”). Creo que resulta claro que estas características no son privativas del género femenino y si bien hay ejemplos notables de estupendo trabajo de personajes (por ejemplo la saga de Miles Vorkosigan de Louis McMaster Bujold, que se sostiene casi por sí sola en este hecho), gran descripción de actitudes y situaciones humanas enfrentadas a situaciones propias de la CF como los viajes en el tiempo (“El día del juicio final”, “Por no mencionar al perro” de Connie Willis); existen grandes autores que han explorado estos temas con maestría.

Al discutir acerca del género de los autores y las características en la escritura de unos y otros resulta fácil caer en discusiones eternas sobre el sexo de los ángeles, creo que es preferible disfrutar los libros independiente del género de su autor y darles la oportunidad de hablarnos de temas contingentes, de discutir claro, sobre el sexo de los ángeles.

Cómo ser científica y no morir en el intento

Me pidieron que escribiera un artículo científico divulgativo para un especial dedicado a las mujeres, así que me tomé la libertad de dejar a un lado la divulgación por un momento para reflexionar un poco acerca de la condición de mujer, pero sin apartarme de la ciencia.

Algunos de ustedes quizás encuentren estas líneas algo polémicas. Debo aclarar que todo lo que diré aquí está basado exclusivamente en mi experiencia personal y no debe en ningún caso tomarse como un caso general. Ni como otra cosa que una opinión personal.

No me interesa repetir hasta la saciedad ese tema tan explotado en el pasado y que se relaciona con las vida profesional de una mujer dedicada a la ciencia. Para eso pueden leer multitud de ensayos. Al contrario, hoy quiero pensar un poco en voz alta sobre la vida personal del científico y, más allá, la vida personal de la científica.

Cuando uno empieza a estudiar una ciencia pura en la universidad, la vida es muy parecida a la de cualquier estudiante de otra carrera. Hay clases, hay tareas, hay exámenes, pero también hay (siempre según la personalidad de cada quien) fiestas, amigos y amigas, novios o novias, juegos de video, libros… en general, diversiones. Pero llega el momento de la tesis de grado. Y empiezas a quedarte hasta la noche. O a ir a la universidad los feriados y fines de semana. Allí empieza a perfilarse el carácter del científico. Yo recuerdo haber ido a entregarle a mi tutor la versión final de la tesis un 24 de diciembre a las dos de la tarde. Lo más difícil fue convencer al vigilante de la universidad de que iba a eso, y que no me movían oscuras y aviesas intenciones.

Y es que la vida de un científico está marcada por una investigación tras otra, en la que uno piensa todo el tiempo, en la que uno se deja absorber hasta la saciedad… o hasta que mamá te obliga a salir de allí. Lo malo es que luego llegas a una edad en la que ya no hay mamá que te saque del pozo. Suele ser el caso cuando creces. Entonces, suerte y que consigas una esposa que te mantenga “vivo”, aunque sea a base de alimentación intravenosa. ¿Y la científica? A buscarse un esposo que haga otro tanto. ¡Problema! ¿De dónde sacamos un hombre así?

Veamos cómo han vivido algunas científicas importantes a lo largo de la historia.

Aspasia (siglo II A.C.), doctora especializada en obstetricia, fue mujer de Pericles (famoso orador y político ateniense). Émilie de Breteuil (1706 – 1749), autora de un libro de física, se casó por conveniencia con el Marqués de Châtelet y tuvo numerosos amantes, entre los que se cuenta Voltaire. María Agnesi (1718 – 1799), la creadora, entre muchas otras cosas, de la curva matemática conocida como “bruja de Agnesi”, nunca se casó. Marie Anne Paulze (1758 – 1836) trabajó durante 23 años en química con su esposo Antoine Lavoisier. Mary Fairfax (1780 – 1872), matemática y astrónoma premiada por la Royal Society, se casó con un hombre que no aprobaba su formación intelectual, por lo que tuvo que esperar hasta enviudar tres años más tarde para poder dedicarse a la investigación. Ada Byron Lovelace (1815 – 1852), la madre de la programación informática, se casó con un hombre de carácter débil, pero existen rumores que dicen que fue amante de su tutor, Charles Babbage (el padre de la computadora). Sofía Kovalevskaya (1850 – 1891), matemática premiada por la Academia de Ciencias de París en 1888, estuvo casada con Vladimir Kovalevsky, paleontólogo. Marie Curie (1867 – 1934), Premio Nóbel de Física en 1903 y de Química en 1910, estuvo casada con Pierre Curie, físico francés. Gerty Cori (1896 – 1957), médico y Premio Nóbel de Fisiología en 1947, estuvo casada con su colega, Carl Cori, con quien compartió el premio. Irene Joliot-Curie (1897 – 1935) ganó el Premio Nóbel de Química en 1935, conjuntamente con su marido. María Goepert-Mayer (1906 – 1972), Premio Nóbel de Física en 1963, estuvo casada con un químico. Dorothy Crowfoot (1910 – 1994), Premio Nóbel de Química en 1964, se casó con un historiador, Thomas Hodgkin, quien fuera Director del Instituto de Estudios Africanos de la Universidad de Ghana. Gertrude Elion (1918 – 1999), Premio Nóbel de Fisiología y Medicina en 1988, nunca se casó.

Como ejemplos más cercanos y contemporáneos: en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) de España, la mayor parte de las físicas están casadas con físicos de su mismo instituto o de institutos afines. Más aún, en un proyecto de investigación cualitativa realizado por el RAGCyT (Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología) en 1996 se realizaron una serie de entrevistas, que muestran mujeres solas y sin hijos, o casadas con colegas.

No es tarea fácil encontrar detalles de la vida personal de las científicas contemporáneas, pero yo puedo hablar un poco acerca de las doctoras en física de mi universidad. Una soltera. La otra casada con un físico. Una tercera también casada con un físico. La cuarta que recuerdo, también casada con un físico. Por cierto que los doctores que conozco se reparten en casados con científicas, casados con amas de casa, solteros y divorciados. Hablo de que lo más usual parece ser que las mujeres que se dedican a la física suelen buscar, cuando buscan, hombres que trabajen en ciencia también, preferiblemente física, a juzgar por mis observaciones. Y los físicos hombres rara vez, por no decir nunca, se casan con mujeres profesionales y competitivas, a menos que sean científicas también.

Dacil Cruz, en su artículo Historia de la participación de las mujeres de mi país en ciencias e ingeniería, dice que una relación de pareja sólo puede durar si ambos comparten los mismos intereses, y que es por ello que la estabilidad de la relación puede depender en gran medida de que ambos sean de carreras afines. Pero ella horada un poco más en esta idea para concluir que “debe ser un hombre que tenga una mentalidad abierta pues sabe que es posible que puedas sobresalir más que él y que es posible que no seas la típica ama de casa”. Y Dacil termina diciendo que esos hombres existen y que, usualmente, son ingenieros e investigadores.

Mi planteamiento es que un hombre puede dedicarse a la ciencia y más o menos llevar una familia, siempre y cuando tenga una esposa “a la vieja usanza”, es decir, un ama de casa o incluso una profesional, con un carácter más bien tirando a sumiso y comprensivo. O una mujer que también se dedique a la ciencia. ¿Por qué? Pues por lo que dije más arriba: Porque la ciencia es tremendamente absorbente. La mujer lo tiene un poco más difícil, porque los hombres sumisos y comprensivos no son muy comunes. Y menos en nuestras sociedades latinas, las cuales, por mucho que nos duela decirlo, siguen siendo bastante machistas. Por cierto que está además un detallito adicional, y es el de los celos: Lo más probable es que los compañeros de investigación de nuestra dama científica sean hombres.

Hay un punto adicional que se relaciona con la discriminación de género, de la que ya dije que no iba a hablar, pero que influye en lo que pretendo mostrar aquí. Y es que una científica querrá ser reconocida por sus trabajos, resistiéndose a que su vida personal sea conocida por otros. Comentarios como “sí, ella es muy buena investigadora, pero vieras cómo descuida a sus hijos”, que generan crítica destructiva, o “sí, ella es muy buena investigadora, pero claro, no tiene una familia de la que ocuparse”, que tácitamente amalgaman el éxito a un dudoso exceso de tiempo libre, son justamente los que ellas pretenden evitar guardando celosamente los detalles de su vida personal. La verdad es que yo, como mujer, no las culpo.

Emilce Dio Bleichmar, en su artículo titulado Dos, tres, muchas Curie: Subjetividad de la mujer científica, menciona, basándose en estadísticas obtenidas de trabajos anteriores, que las mujeres casadas publican más artículos científicos que las solteras, y las que tienen hijos lo hacen más que las que no. La autora del artículo analiza estos datos que aparentemente contradicen mi tesis, y termina por darme la razón. Ella dice que el 80% de las mujeres entrevistadas en ese estudio estaban casadas con científicos, y que ellas publicaban un 40% más que las que estaban casadas con profesionales no científicos. Y va más lejos: Emilce asegura que la maternidad cumple un papel concentrador, en la forma del sacrificio del tiempo dedicado al ocio. Cito a la autora: “La maternidad les exigió una dedicación tal que les llevó a abandonar cualquier actividad distinta del trabajo y del cuidado de los hijos.” Así, al abandonar las actividades “superfluas” de su vida, la mujer se concentra en los hijos y en el trabajo, redundando en una mayor productividad científica.

Lo que yo afirmo, coincidiendo con Dacil Cruz y con Emilce Dio Bleichmar, es que una mujer puede dedicarse a la investigación científica y tener una familia feliz, incluso en Latinoamérica. Pero eso sí, sola o con un compañero que sepa de qué va el tema de la ciencia.

He dicho.

Referencias

Emilce Dio Bleichmar, Dos, tres, muchas Curie: Subjetividad de la mujer científica, Ciranda Internacional de Información Independiente.

Dacil Cruz, Historia de la participación de las mujeres de mi país en ciencias e ingeniería, IEEE Región 9 – América Latina.

Elvira Moya de Guerra, Juana Bellanato, Araceli Flores, Mª José García-Borge, Beatriz Gato, Marta I. Hernández, Andrea Jungclaus, Isabel Márquez, Josefa Masegosa y Ascensión del Olmo, Mujeres en ciencias y tecnologías físicas en el CSIC, Consejo Superior de Investigaciones Científicas – CSIC.

Diana Mafia, ¿Es sexista la ciencia? (Cómo probar la discriminación en las comunidades científicas con las mismas herramientas de la ciencia), Hannah Arendt Instituto de Formación Cultural y Política.

UPC 2007, una añada excepcional

Cuando pensamos en este número de celebración por el UPC obtenido, de inmediato surgió la posibilidad de pedirle una colaboración a Miquel Barceló, ese españolote simpático y amable que nos iluminó noviembre el año pasado con su impensada visita.
Miquel reaccionó con la amabilidad de siempre y nos envió como primicia, nada menos que la introducción que acompañará la salida del libro PREMIO UPC’06.
Aquí está, enjoy it!!

En el año 2006, el Premio UPC de Ciencia Ficción registró de nuevo, como ya viene siendo habitual, una aceptable cifra de participación: 76 novelas presentadas a concurso, de las que 33, algo menos de la mitad (un 43%), procedían del extranjero. Como suele ocurrir en los últimos años una gran mayoría estaban escritas en lengua castellana (un 68%).

Aún constatando un descenso de la participación hispana, el Premio UPC de ciencia ficción sigue teniendo un amplio predicamento internacional. La sinergia lograda por la colaboración entre la universidad que patrocina y organiza el certamen y la editorial que, hasta hoy, edita estos volúmenes ha logrado que tal actividad cultural universitaria sea, no sólo un festín lector para los miembros del jurado, sino una verdadera cita anual para los aficionados de todo el mundo: escritores que participan en el concurso y lectores que pueden disfrutar de los mejores títulos.

En el año 2006 se presentaron al concurso 76 narraciones, siendo 33 (un 43%) las novelas recibidas del extranjero procedentes de Argentina (7), Francia (7), Estados Unidos (6), Colombia (2), Cuba (2), Bélgica (1), Canadá (1), Chile (1), Ecuador (1), Gran Bretaña (1), Irlanda (1), México (1), Panamá (1) y Paraguay (1). La internacionalidad del Premio UPC de Ciencia Ficción, sigue siendo una de sus características más evidentes.

La mayor parte de los concursantes escribieron sus narraciones en castellano (52 novelas, es decir el 68%); los otros lenguajes utilizados fueron el inglés con 11 novelas (el 15%), el francés con 7 novelas (el 9%) y el catalán con 6 novelas (el 8%).
La decisión del jurado y la entrega de los premios se hizo pública el miércoles 29 de noviembre de 2006 en un solemne acto académico presidido por el vicerrector de política universitaria de la UPC, Dr. Josep Casanovas, y por la escritora Isabel Clara Simó en representación del Consejo Social de la UPC. El conferenciante invitado fue el joven escritor estadounidense Brandon Sanderson, autor de exitosas novelas de fantasía como Elantris y Mistborn, quien disertó sobre “La virtud de divertir: en defensa de la literatura de evasión”.

El jurado estuvo formado, como ya viene siendo tradicional, por Lluís Anglada, Miquel Barceló, Josep Casanovas, Jordi José y Manuel Moreno. El contenido del acta con el fallo del jurado (traducida del original en catalán) dice así:

“El jurado del PREMIO UPC DE CIENCIA FICCIÓN 2006, reunido en la sede del Consejo Social el 10 de noviembre de 2006 para deliberar sobre el veredicto de los premios, ha decidido otorgar:

-El primer premio de 6.000 euros, a repartir ex aequo entre las obras:
Trinidad, de Jorge Baradit (Chile)
El informe Cronocorp, de Miguel Ángel López Muñoz (España)

-La mención especial de 1.500 euros, a la obra:
The End of the World, de Kristine K. Rusch (EEUU)

y quiere hacer constar el éxito de participación de esta decimosexta convocatoria internacional (76 originales recibidos), y hacer mención de las siguientes obras por orden de apreciación:

Carne verdadera, de Sergio Gaut vel Hartman (Argentina)
Cuarenta siglos os contemplan, de Sergio Mars Aicart (España)
L’épée de Jbril d’Alain Le Bussy (Bélgica)
Trancenso de Rodrigo Moreno Flores (España)
El jurado ha decidido otorgar la mención UPC de 1.500 euros, a la obra Crónicas de Malhaam, de Ángel Luis Miranda Barreras (Barcelona), y citar como finalista de la mención UPC a la obra La última extinción, de Eric Ros Ben-Hassan (Vilanova i la Geltrú, Barcelona)

Y, a los efectos oportunos, firman esta acta en Barcelona, el 10 de noviembre de 2006.

Tras la presencia en años anteriores de Marvin Minsky, Brian W. Aldiss, John Gribbin, Alan Dean Foster, Joe Haldeman, Gregory Benford, Connie Willis, Stephen Baxter, Robert J. Sawyer, David Brin, Juan Miguel Aguilera, Vernor Vinge, Orson Scott Card, Miquel de Palol y Elizabeth Moon; en el año 2006 la persona encargada de dictar la conferencia invitada en la ceremonia de entrega de premios fue el joven escritor estadounidense Brandon Sanderson quien disertó sobre “La virtud de divertir: en defensa de la literatura de evasión”. Tras esta presentación se incluye el texto íntegro de esa conferencia.
La doble circunstancia de que Sanderson sea un autor novel y muy joven (autor, eso sí, de una primera novela de gran éxito internacional como es Elantris) además de haberse especializado en narrativa fantástica en lugar de en la ciencia ficción más estricta, confería a esta invitación un matiz peculiar. El presentador del conferenciante, Miquel Barceló, quiso destacar que se trataba de la entrega del Premio UPC por decimosexta vez, una especie de efemérides peculiar, sobre todo si se expresa en el sistema binario de numeración tan conocido en una universidad politécnica como es la UPC: edición número 10000. Al cerrar el acto, el vicerrector Josep Casanovas destacó también que, además de primo en el sistema decimal, el numeral (17) de la nueva edición, la de 2007, sería, manteniéndonos en el sistema de numeración binario, un espectacular capicúa (10001) y emplazó a los organizadores a encontrar de nuevo un conferenciante invitado particularmente “especial” y brillante como resultó ser Brandon Sanderson.

La publicación del Premio UPC 2006

En este volumen se incluyen las narraciones galardonadas en la decimosexta edición del Premio UPC de ciencia ficción. De nuevo mi labor como editor ha sido sumamente sencilla: he incluido todas las novelas que han obtenido premio, pero también he querido que se incluyera en este volumen una de las finalistas que, por su referencia muy explícita a Philip K. Dick y su mundo creativo, me ha parecido sumamente interesante. Como añadidura les diré que ya sé que en el confuso mundillo de la ciencia ficción española circula el rumor de que a mí no me gusta Dick… Como tantos otros rumores, es falso. Tal vez con esta decisión alguien se convenza al fin de que sé apreciar la obra de Dick (y posiblemente aún más la de Sergio Gaut vel Hartman…) y eso aún cuando demasiadas veces me cansen los exagerados e idólatras admiradores de Dick, esos a los que una vez denominé los “papanatas dickianos”…

En cualquier caso, con las cuatro novelas cortas premiadas y la que he decidido incorporar en mi irrenunciable labor de editor, creo que se configura uno de los mejores y más variados volúmenes de estas antologías sobre el Premio UPC de ciencia ficción. En términos vinícolas diríamos que estamos ante una añada excepcional. Que ustedes la disfruten.

En TRINIDAD, el chileno Jorge Baradit nos introduce en el nuevo “ciber-chamanismo” una original mezcla de elementos religiosos, esotéricos y tecnológicos. Mariana, una asesina profesional debe sabotear el proyecto del gobierno “Ciudadanía para el Ciberespacio”: una transferencia de las funciones cerebrales a un ciberespacio habitado por entidades psíquicas. Posteriormente, en dos historias entrecruzadas, Angélica, una IA, y Magdalena, una policía, descubrirán un trasfondo sórdido en ese novedoso proyecto del “movimiento de los sueños”.

Les sugiero presten especial atención a esta narrativa de Baradit y a su peculiar estilo, ése que ha sido etiquetado como “ciber-chamanismo” y representa una verdadera novedad en el género. En junio de 2007, NOVA va a incluir en su catálogo la edición española de Ygdrasil la primera novela de Baradit, todo un éxito en Chile desde su publicación. Se ha dicho de ella que es una “verdadera revolución en la ciencia ficción escrita en español” y la novela corta que Baradit presentó al Premio UPC viene a ser una continuación (o narrativa previa, vaya usted a saber… con Baradit todo es posible) de esa Ygdrasil. Como una concesión al chismorreo, les diré que Trinidad era una de mis candidatas al premio (yo ya había leído Ygdrasil cuando llegó Trinidad y, como suele ocurrirme muchas veces con autores que ya han publicado, reconocí muy fácilmente el estilo y la temática). Pero lo cierto es que no creí que el resto de miembros del jurado la apreciara igual. ¡Resulta tan distinta a todo lo que se ha leído hasta hoy…! Mi sorpresa fue casi excepcional cuando la gran mayoría de los otros miembros del jurado también la habían seleccionado como ganadora. En cualquier caso, les aseguro que estamos ante una obra y un autor de los que se hablará largo y tendido.

En EL INFORME CRONOCORP, del madrileño Miguel Ángel López Muñoz, un investigador gubernamental de asuntos temporales expone los resultados de su estudio sobre los “unicronos”, una especie de máquina personal para viajar en el tiempo. Un brillante fix-up que analiza diversas posibilidades de la nueva tecnología: nuevos crono-asesinos profesionales, repetición ad infinitum de la presencia de un mismo robot, turismo al pasado y un interesante etcétera.
Y, el hecho de haber compartido ex-aequo el primer premio con Trinidad, sólo indica el gran interés y la ajustada factura de esta primera novela corta de un joven madrileño, matemático y hoy estudiante de doctorado, sobre uno de los temas clásicos de la ciencia ficción de todos los tiempos: el viaje a través del tiempo.
Como les decía, hay muchas razones para considerar que la de 2006 ha sido, para el Premio UPC, una añada excepcional.

Y esa excepcionalidad se confirma en las otras obras galardonadas. Una de ellas de Kristine K. Rusch, la ganadora de la edición de 2005; y la otra, la que se otorga a los miembros de la UPC, la del profesor Angel Luis Miranda Barreras ya conocido por los aficionados españoles de ciencia ficción por su novela Mendietta publicada en la siempre recomendable colección Espiral que edita Juan José Aroz.

La estadounidense Kristine K. Rusch narra, en EL FIN DEL MUNDO, como en las obras de reforma de un complejo acuático, End of the World, se encuentran cadáveres sumamente extraños. ¿Hubo una masacre? ¿De quién? ¿Se trata de fantasmas? ¿Son tal vez extraterrestres? La investigadora Becca Keller intenta averiguar de qué o de quiénes se trata, mientras conocemos los temores de unos seres marginados y perseguidos precisamente por ser como son: distintos.

El barcelonés Ángel Luis Miranda nos cuenta en CRÓNICAS DE MALHAAM el colapso de un medio de comunicación y transporte (la “puerta Fusinika” usada por una civilización de colonos humanos en el Brazo de Orión), y la involución económica, social y política que su pérdida provoca. En un mundo en el que hábilmente se mezclan la fantasía y los restos de una potente tecnología cuyo origen se ha perdido, la única superviviente de la familia que gobernaba el reino de Ámbar, emprende un largo periplo a través de diversos reinos para intentar salvar la vida.

Y para finalizar una breve referencia a la novela que, como editor, he decidido incorporar a esta selección. El argentino Sergio Gaut vel Hartman nos presenta en CARNE VERDADERA un novedoso androide con la personalidad de Philip K. Dick, protagonista absoluto en un mundo sumamente “fashion” del futuro cercano. Emulando al añorado maestro, Sergio construye una historia verdaderamente dickiana sobre Dios y el fin del mundo. Un homenaje que, tal vez, supera al homenajeado…
Como siempre, junto a este amplio abanico con la mejor oferta de la moderna ciencia ficción, el volumen se completa con el texto de la conferencia de Brandon Sanderson (autor de Elantris y Mistborn) sobre “La virtud de divertir: en defensa de la literatura de evasión”.

Y nada más, sólo constatar que las previsiones que hiciera Brian W. Aldiss en la edición de 1992 se siguen cumpliendo y, en una “añada excepcional”, tras más de quince años de éxitos, el Premio UPC de novela corta de ciencia ficción nos ofrece de nuevo una excepcional selección internacional, sumamente interesante y altamente convincente. Una prueba más del alto grado de diversidad, sofisticación y calidad a que ha llegado el premio europeo con mayor convocatoria en la ciencia ficción de todo el mundo.
Para la edición del año 2007, el límite de recepción de novelas concursantes se mantiene hasta el 15 de septiembre de 2007. De las más afortunadas de esas narraciones seguramente trataremos en el futuro volumen sobre el Premio UPC 2007, al que les remito. De momento, disfruten las cinco narraciones aquí incluidas. Componen una lectura variada, inteligente y agradecida.

Y piensen ya en reservar la fecha del 28 de noviembre de 2007 si desean acudir a la entrega de premios de la nueva edición del Premio UPC de Ciencia Ficción. Nuestro invitado, “especial” cual corresponde a la edición 10001 (Josep Casanovas dixit), va a ser el británico Jasper Fforde cuya excepcional (y adictiva…) primera novela, El caso Jane Eyre (2001, NOVA número 1999), ya está al alcance del lector español.

Dispositivo Josephson

Para poder entrar de lleno al tema debo hacer referencia a la trilogía El Paralaje Neanderthal, de Robert Sawyer, cuya trama gira alrededor de un portal abierto entre dos dimensiones, producto de un computador cuántico en la otra dimensión, una copia de la tierra donde la especie dominante son los neanderthal y no los cromagnon.

En la nuestra se vienen desarrollando prototipos de computadores cuánticos desde hace tiempo, y en el momento en que sean viables darán un impulso al desarrollo tecnológico comparable al paso de la regla de cálculo a una Workstation de cuatro procesadores en paralelo y con una cantidad obscena de memoria RAM.

Procesando con cuántica
La computación cuántica comienza donde termina la Ley de Moore, que según cálculos se agotará alrededor del 2020, cuando la miniaturización llevará los circuitos al nivel de átomos y moléculas. Sin embargo, a diferencia del computador que abre el portal en El Paralaje, en esta dimensión tenemos computadores cuánticos bastante primitivos aún.

Uno de los renombrados en su tiempo fue el IBM Research5-qubit, que contiene cinco qubits: cinco átomos de flúor dentro de una molécula especialmente diseñada, de modo que los núcleos del flúor interactúen entre sí como bits de memoria. Para ponerla a prueba se empleó un problema conocido como “localización del orden”, que consiste en la localización del periodo de una función particular, lo cual es típico de muchos problemas matemáticos básicos necesarios para aplicaciones informáticas como la criptografía, por ejemplo.

El problema puede ejemplificarse considerando un número determinado de habitaciones y un mismo número de pasillos ubicados al azar, algunos de los cuales conducen a una misma habitación. Se supone que, en cierto momento, una persona que avance por los pasillos y recorra las habitaciones volverá al punto de partida. El problema consiste en calcular, con el menor número de iteraciones, el número mínimo de transiciones que se requerirían para volver al punto inicial. El computador cuántico resolvió el problema en un sólo paso, mientras que uno convencional requeriría de hasta cuatro pasos.

Si bien el potencial de la computación cuántica es inmenso, y los últimos avances han sido muy prometedores para su desarrollo, quedan aún enormes retos por delante, antes de que estas máquinas sean accesibles al público. Si bien los computadores cuánticos serán fundamentales para la elaboración de bases de datos y para resolver problemas matemáticos complejos, es improbable que puedan usarse para procesamiento de palabras, o para navegar por Internet.
Podría especularse que los computadores cuánticos aparecerán mucho más temprano que tarde en centros de alta tecnología y complejos militares, pero a pesar de todo su potencial los computadores cuánticos no serían nada sin casi un siglo de investigación y desarrollo en superconductores.

Los superconductores

Los superconductores son metales y aleaciones que presentan cero resistencia a la corriente eléctrica a temperaturas muy bajas, típicamente inferiores a 13°K. Los superconductores se han empleado para construir electroimanes poderosos, pero las temperaturas necesarias para que estos materiales presenten propiedades superconductoras son demasiado bajas, lo que ha impedido que su uso se haya difundido.

En 1911, el científico holandés Heike Kamerlingh Onnes de la Leiden University logró bajar la temperatura del mercurio a 4ºK y observó una extraña característica en él. Se dio cuenta que la resistencia eléctrica del mercurio a esa temperatura repentinamente desapareció, fenómeno que bautizó como superconductividad.

Años más tarde, en 1933, los científicos Walter Meissner y Robert Ochsenfeld descubrieron que los materiales superconductores tienen la capacidad de repeler un campo magnético actuando como material diamagnético. Esto fue conocido más tarde como Efecto Meissner, y se ha descubierto que es tan fuerte que puede hacer levitar un imán colocado sobre un superconductor.

El primer avance teórico ampliamente aceptado sobre la superconductividad fue hecho en 1957 por los físicos norteamericanos John Bardeen, Leon Cooper y John Schrieffer, el cual fue llamado la Teoría BCS (por las iniciales de cada apellido) y que les hizo merecedores del Premio Nobel en Física en el año 1972. Esta teoría explica la superconductividad de elementos y aleaciones simples con temperaturas cercanas al cero absoluto, pero no es válida en la explicación del fenómeno a temperaturas mayores.

Un descubrimiento increíble sobre superconductividad fue hecho en 1986, cuando Alex Müller y Georg Bednorz, investigadores del IBM Research Laboratory, crearon un compuesto cerámico superconductor con la más alta temperatura registrada hasta entonces: 30°K. Este descubrimiento, (que les hizo merecedores del Premio Nobel de Física en el año 1987), fue notable, ya que generalmente las cerámicas son empleadas como aisladores puesto que no conducen corriente eléctrica.

Fue así como una nueva época en la historia de los superconductores nació dando paso a los superconductores de alta temperatura. Investigadores de todo el mundo empezaron a “crear” cerámicas de cualquier posible combinación para obtener superconductores de mayor temperatura. Actualmente, el récord mundial de temperatura para un superconductor de alta temperatura (conocidos como HTS: High Temperature Superconductor) es de 138°K, pero ello será tema para un artículo posterior.

Brian D. Josephson

Maliciosamente omití en la sección anterior al físico británico Brian David Josephson, nacido en 1940 en Cardiff (Glamorgan, Gales), que predijo a los 22 años que la corriente eléctrica podría fluir entre dos materiales superconductores. Antes de obtener su doctorado en 1964, Josephson se interesó en la superconductividad, y empezó a explorar las propiedades de una juntura entre dos superconductores, que sería conocida después como Unión Josephson.

Josephson demostró teóricamente en 1962 que en este tipo de unión los pares de Cooper (la asociación de dos electrones), que dan al superconductor su resistencia nula, son capaces de pasar de un lado a otro a través del aislante por efecto túnel (fenómeno mediante el cual los electrones, operando como onda, pueden penetrar sólidos; había sido estudiado anteriormente por los físicos Esaki y Giaever).

El efecto túnel entre dos superconductores podía tener características muy especiales, como por ejemplo el flujo de electrones a través de una capa aislante sin la aplicación de voltaje; al aplicar un voltaje, la corriente deja de fluir y oscila a gran frecuencia; se puede decir que el conjunto se comporta como si fuese un nuevo superconductor más grande a pesar de la resistencia del aislante. Éste es el efecto Josephson y es aplicado en instrumentos capaces de detectar campos magnéticos muy débiles .

Cuando Josephson propuso esta idea, era tan increíble que ni siquiera su director de tesis quiso ser coautor. El artículo fue enviado a una revista que por aquel entonces era nueva, con la esperanza que ante la necesidad de material publicaran casi cualquier cosa; el artículo se publicó y más tarde Josephson recibiría el premio Nobel de física en 1973, junto a Esaki y Giaever.
La experimentación confirmó el efecto, y su aplicación a su vez reforzó la anterior Teoría BCS. Aplicando los descubrimientos de Josephson con superconductores, los investigadores de IBM habían ensamblado para 1980 un computador experimental de velocidades de cálculo de 10 a 100 veces superior que aquellas logradas con los chips de silicio convencionales de la época.

La unión Josephson

Como mencioné en el párrafo anterior, el efecto Josephson puede emplearse en la detección de campos magnéticos muy débiles. De hace un tiempo se han venido empleando uniones Josephson para medir campos magnéticos con extrema precisión, circuitos electrónicos, puertas lógicas, amplificadores y células de memoria entre otras aplicaciones.

En el régimen clásico la unión Josephson se comporta como un inductor (bobina), pero hace un tiempo se predijo que también se puede comportar como una capacitancia (condensador) si la unión es lo suficientemente pequeña.

Ahora Per Delsing y un equipo de la Universidad Tecnológica de Chalmers en Suecia, e independientemente, Pertti Hakonen y sus colaboradores de la Universidad Tecnológica de Helsinki y del Instituto Landau de Física Teórica de Moscú han observado este comportamiento capacitivo por primera vez.

Uno de los problemas de diseño de un computador cuántico es que las múltiples superposiciones de estado, que permitirían la ejecución de innumerables operaciones simultáneamente, son tan frágiles que el intento de leerlas las destruye. Este comportamiento capacitivo podría usarse para medir, sin destruirlo, el estado cuántico de los qubits en un futuro computador cuántico. De hecho, Hakonen ha usado este modelo para leer el valor de un qubit sin alterar su valor.
Según Mika Sillanpaa, en un futuro la unión Josephson podría usarse para operaciones a gran escala en ordenadores cuánticos; y la inductancia y capacitancia de la unión Josephson juntas podrían permitir la construcción de nuevos tipos de dispositivos electrónicos tales como amplificadores paramétricos de bajo ruido.

Límites actuales al rendimiento de los computadores

El progreso en la tecnología computacional basada en semiconductores ha sido espectacular en las últimas décadas. Pero mientras las densidades en los circuitos se verán incrementadas en el futuro, será más difícil mejorar la velocidad de procesamiento, y, en particular, el rendimiento de los sistemas. Ocurre así porque el calor generado por la operación de los chips semiconductores de alto rendimiento ya es tan grande que no puede ser transferido directamente desde el chip al fluido refrigerante (por ejemplo el aire, en un sistema de escritorio o un portátil).
El chip debe en cambio unirse a disipadores de calor para incrementar la interfase sólido—líquido (usualmente una placa en contacto con aire impulsado por un ventilador en los computadores actuales) y prevenir las fugas termales con temperaturas excesivas en el chip. Sin embargo los disipadores de calor son, por necesidad, voluminosos, y no permiten empaquetamientos densos en el chip.

Puesto que las señales eléctricas viajan a velocidad finita – de hecho, no más de 1.5 cm en 100 ps en líneas de transmisión – es evidente que las conexiones deben mantenerse pequeñas de forma que los retrasos de las señales dentro del chip y a través del circuito no disminuyan la alta velocidad de procesamiento del computador.

Puede decirse que mejoras en la velocidad de procesamiento bajo los 100 ps son inconsecuentes para sistemas computacionales de alto rendimiento, a menos que el enfriamiento y el empaquetamiento del chip pueda revolucionarse de forma similar. La unión Josephson, con su baja disipación de potencia y alta velocidad de procesamiento inherente, provee la respuesta a ambos problemas.

Potencial del efecto Josephson

El potencial de los hipotéticos computadores cuánticos basados en esta nueva tecnología desafía la imaginación: velocidades de cálculo más de diez veces superior a la velocidad actual de los computadores más rápidos de hoy día, con lógica miniaturizada que disipa menos de una milésima de la potencia de los actuales dispositivos basados en semiconductores VLSI (Very Large Scale Integration, integración a muy alta escala).

Dos atributos de los computadores cuánticos basados en el efecto Josephson tienen la clave de este gran potencial: velocidad de cálculo de 10 ps o menos y disipación de potencia para cada elemento medido en uW. Características impresionantes como estas no se consiguen fácilmente. Para alcanzar la superconductividad, los dispositivos Josephson deben enfriarse a 4ºK por inmersión en helio líquido. La física de estos dispositivos involucra una mezcla de mecánica cuántica, electromagnetismo y teoría de superconductores.

Gracias a su baja disipación de potencia, las uniones Josephson eliminan la necesidad de elaborar disipadores de calor, requeridos por los actuales chips semiconductores de alto rendimiento. Sin disipadores de calor, un empaquetamiento (integración) más denso puede ser logrado, resultando en una reducción tanto del tamaño general del computador como del retraso de la señal entre los chips.

La refrigeración directa de los dispositivos Josephson por inmersión en helio líquido, a pesar de requerir una ingeniería cuidadosa, es enteramente factible hoy en día: los criostatos de helio ya están actualmente en uso para una variedad de aplicaciones.

Pros y contras de la baja temperatura

Puesto que los dispositivos Josephson operan a sólo unos pocos grados sobre el cero absoluto, deben sumergirse en helio liquido. Hirviendo a presión atmosférica, el helio liquido mantiene una temperatura de 4.2ºK. La baja temperatura es a la vez beneficiosa y dañina.

Un aspecto beneficioso es que cables superconductores pueden ser usados muy delgados, lo que ayuda al proceso LSI. Otro beneficio de las temperaturas muy bajas es que el ruido (distorsión de las señales) a causa de la energía termal es aproximadamente 90 veces menor a 4ºK que a 350ºK, donde los dispositivos semiconductores usualmente operan.

Reacciones químicas y físicas tales como difusión, corrosión y electromigración están también virtualmente detenidas a 4ºK. Éstos y otros factores ofrecen el potencial para una operación ultraconfiable, a condición de que, por supuesto, no se presenten nuevos tipos de falla producidos por el ambiente de baja temperatura, tales como expansión termal: un potencial problema que puede resolverse eligiendo los materiales adecuados.

Por otra parte, la necesidad de ambientes de baja temperatura supone un costo agregado de mantenimiento por el criostato y los refrigeradores de helio liquido, además de los inconvenientes de mantener y dar servicio a computadores en un ambiente criogénico.

Volando sin red

Cuando la actual tecnología de superconductores de alta temperatura sea superada, requiriendo de temperaturas de 165-170ºK para operar (puede sonar mucho, pero no es menos que la temperatura de un congelador doméstico) podremos ver desarrollos que hoy son materia de ciencia ficción.

Podrá haber computadores lo suficientemente rápidos para albergar inteligencias artificiales que puedan interpretar simultáneamente o que puedan ejecutar software de interpretación de modo que reemplacen a las actuales secretarias, mucho más eficientes y menos adictas a conversar por teléfono.

Estos computadores podrán tener la suficiente capacidad de cálculo de modo de poder mantener proyecciones actualizadas al minuto de la economía mundial, y de todos los posibles escenarios dependiendo del movimiento de los índices económicos, así como proporcionar un análisis estadístico minucioso de las diferentes tendencias en el comercio mundial.

Tal vez podrá realizarse el proyecto del túnel submarino Nueva York – Londres, previamente simulado informáticamente para lograr el mejor diseño. Si alguna vez se ejecuta el proyecto de la pirámide de la bahía de Tokio, probablemente en su proyección se encontrará involucrado un computador cuántico.

Probablemente cuando los primeros computadores cuánticos entren en operación de forma confiable serán parecidos a UNIVAC, que ocupaba una gran habitación herméticamente sellada y que operaba a una temperatura constante de 50ºC: verdaderos mastodontes a los que el acceso estaba restringido a personas del mundo académico y militar. Nadie pensaba en esos años que muchas veces la capacidad de UNIVAC hoy podía encontrarse en algo tan diminuto como un reproductor de mp3, sumergido en las profundidades de un bolsillo o una cartera.

Tal vez un par de siglos después de la masificación de la computación cuántica, con superconductores a temperatura ambiente baratos y confiables, la humanidad será tan tecnodependiente que tal vez las decisiones importantes serán dejadas a cargo de un computador, que decidirá el rumbo de los países y de los proyectos científicos. La prensa escrita será de autoría de alguna IA, y la administración de pequeñas empresas y estados estará en manos de algún computador cuántico corporativo.

Si soñar no cuesta nada, probablemente todos llevaremos un computador cuántico en un implante que se dedique a grabar en forma permanente nuestro entorno, conectarse inalámbricamente a una base de datos, ordenar una pizza, interpretar simultáneamente cuando estemos visitando un país de lengua desconocida, dar aviso en caso de emergencia, recordar las citas y las fechas importantes, todo ello energizado por la temperatura corporal o por un generador hemodinámico.

Lo cierto es que cada vez que nuestra tecnología informática da un salto hacia delante, también el desarrollo da un gran paso; esperamos que la capacidad que proporcionen los computadores cuánticos sea empleada no para planear la obliteración del algún difuso y probablemente inexistente Eje del Mal, sino para el desarrollo de curas para enfermedades que hoy no son curables, para la recuperación del medio ambiente y la exploración de nuevos lugares.

The end is always near

Nombre: James Douglas Morrison
Alias: Jim, El Rey Lagarto
Grupo de filiación: The Doors
Nació en: Melbourne, Florida, EE.UU., el 8 de Diciembre de 1943
Falleció en: Paris, Francia, el 3 de julio de 1971

Nombre: William Seward Burroughs
Alias: Uncle Bill, William Lee, el Hombre Invisible
Grupo de filiación: Beatniks Nació en: St. Louis, Missouri, EE.UU., el 5 de febrero de 1914
Falleció: en Lawrence, Kansas, EE.UU., el 2 de agosto de 1997

Nombre: James Howlett
Alias: Wolverine, Logan, Arma-X, Patch
Grupos de filiación: X-Men, Alpha Flight, Fantastic Four, Clan Yashida, New Avengers, etc.
Nació en: Alberta, Canadá, a mediados del siglo XIX
Falleció en: un par de futuros alternos que no llegaron a ocurrir

De la anterior lista estoy seguro que mis potenciales lectores estarán familiarizados con al menos una de las personas citadas, porque he de hablar de personas y no de personajes ya que los tres son para mí igual de reales, ya que, cómo diría Miguel de Unamuno en Tres novelas ejemplares y un prólogo: ¿Cuál es la realidad íntima, la realidad real, la realidad eterna, la realidad poética o creativa de un hombre? Sea hombre de carne y hueso o sea de los que llamamos ficción, que es igual. Porque Don Quijote es tan real como Cervantes; Hamlet o Macbeth tanto como Shakespeare…

Es muy probable que de las tres prominentes figuras que he llamado a comparecer en mi escrito los dos James: Morrison y Howlett se disputen el cetro al más popular, de hecho tal vez no sería mala idea verlos enfrentados a muerte en el Celebrity DeathMatch de MTV, pero dudo que Jim Morrison fuese un digno rival para el mutante de las garras de adamantium, aunque ciertamente que se han visto resultados insospechados en el programa de Johnny Gomez y Nick Diamond. Tal vez si fuese una pelea de relevos, Morrison podría acudir a Ray Manzarek para que aburriera hasta la muerte a Wolverine con uno de los interminables solos de su órgano hammond, sabemos lo sensibles que son los oídos de Logan. Pero si se trata de una pelea de relevos Wolverine podría tener de compañera a Dazzler, que como todo marvel-zombie sabe puede convertir el sonido en energía y hacer estallar en pedazos a Manzarek y su órgano tal y cómo ocurre al final del video para Epic de Faith no More.

¿Será necesario que me adentre en la biografía de Bill, Jim y Logan antes de exponer las redes que los conectan? Tal vez valga una breve reseña, después de todo siempre cabe la posibilidad que estas notas posean algún propósito pedagógico para las nuevas generaciones (lo que no deja de ser discutible).

El Rey LagartoJim Morrison se interesó tempranamente por la literatura, era un alumno sobresaliente y poseía un CI de 149. Estudió Artes Teatrales en la Universidad de California y junto a su compañero de estudios Ray Manzarek (tecladista), John Densmore (en batería) y Robbie Kriger (guitarra), formaron el grupo que bautizarían en 1965 como The Doors, nombre proveniente del libro sobre la mezcalina de Aldous Huxley titulado The Doors of Perception, a su vez una cita un poema de William Blake: If the doors of perception were cleansed / All things would appear infinite. El primer álbum de la banda data de 1967 e incluía clásicos como Break on Through (to the Other Side) y The End. En julio de 1967 la banda tuvo su primer hit con Light My Fire.

Tal y como los beatniks a fines de los 1950’s intentaron unir el jazz y la poesía, Morrison encontró en la música una forma de canalizar su proyecto poético añadiéndole aspectos teatrales. El mítico alter ego de Morrison, el Rey Lagarto, apareció por vez primera en al álbum Waiting for the Sun (1968) en un poema impreso en el interior de la carátula del vinilo llamado Celebration of the Lizard King. Morrison decidió “explorar los límites de la realidad” abusando del alcohol y las drogas lo que afectó notablemente su performance artística. En 1969 en un concierto en Miami, Jim fue acusado de exposición indecente al mostrar su pene a una audiencia de 10.000 personas y fue arrestado luego del concierto para no provocar un estallido de violencia en el público. Luego de esto Jim tomó distancia de sus fans, se dejó crecer la barba y dedicó su tiempo a proyectos que no involucraban a los otros Doors. Morrison estuvo sentimentalmente ligado a Pamela Courson a quien llamaba su “compañera cósmica” y a Linda Ashcroft pero contrajo nupcias con la crítica de rock Patricia Kennealy en 1970.

Luego de finalizar las grabaciones para L.A. Woman, Morrison huyó a París donde esperaba seguir una carrera literaria. Su primer libro, The Lords and the New Creatures, fue publicado por Simon and Schuster en 1971. El 3 de Julio de 1971, Jim fue hallado muerto en el baño y enterrado en el cementerio Pére Lachaise de París, desde donde algún fanático robaría su lápida posteriormente. La única persona en ver el cadáver de Morrison fue Pamela Courson que llamó a un médico quien firmó un certificado de muerte ilegible y de quien nunca se volvió a saber. La causa del fallecimiento fue señalada como un ataque cardíaco.

Uncle BillJim Morrison murió a los 27 años mientras que William Burroughs a los 83 por lo que imaginarán lo extensa que es su biografía en comparación.

Desde muy temprano William Burroughs fue considerado como un joven brillante pero extraño y “algo siniestro”. Bill nació en una familia prestigiosa y acaudalada, su abuelo paterno, quien se llamaba igual que él, inventó una máquina calculadora que derivó en máquina registradora, mientras que la madre de Bill, Laura Lee, era descendiente del general confederado Rober E. Lee. Su padre, Mortimer Burroughs, poseía la compañía The Burroughs Corporation. Pese a esto y a recibir la mejor educación que un entorno social y familiar como el suyo podía ofrecer (incluyendo Harvard), Bill dejó todo de lado y se marchó a Nueva York donde se involucraría con criminales de baja calaña, drogadictos y toda clase de perdedores aparentemente sólo por “diversión”. Pese a que muchas familias acomodadas hubiesen exiliado inmediatamente a tal oveja negra los padres de Bill aceptaron su estilo de vida y no le privaron de su generosa mesada. Bill llegó incluso a estudiar medicina en Viena pero solo por seis meses ya que hubo de huir de regreso a casa ante la inminente invasión Nazi.

En 1940, Bill estuvo internado en un hospital psiquiátrico durante un mes luego de cortarse un dedo para impresionar a uno de sus amantes. Dos años después fue llamado a enlistarse para luchar en la Segunda Guerra Mundial pero fue descartado ya que el Ejercito de los Estados Unidos no deseaba pacientes mentales entre sus filas (menos aún si estos eran pacientes mentales gays). Desechado por su país, Bill permaneció en Nueva York en compañía de sus amigos criminales y desempeñándose de exterminador de plagas, obrero de una fábrica, redactor y barman. Para ese entonces Bill ya se drogaba habitualmente con benzedrina, morfina y heroína y, además de los delincuentes de poca monta su círculo de amistades lo componían junkies, homosexuales, e intelectuales jóvenes que incluían a los estudiantes de la Universidad de Columbia Allen Ginsberg y Jack Kerouac.

Durante esta época Bill conoció a la inteligente y hermosa Joan Vollmer, con la que dejó de lado sus preferencias homosexuales y contrajo nupcias. Fue un periodo feliz de drogadicción, orgías y discusiones de alto nivel intelectual para Bill que terminaron con su arresto por falsificar recetas médicas para obtener droga. Poco después, Joan fue internada por una psicosis derivada de su prolongado uso de benzedrina. Apenas Joan salió del manicomio y Bill logró solucionar sus problemas legales, ambos abandonaron Nueva York dirigiéndose a Texas a cultivar naranjas. Durante este vida de granjeros Joan dio a luz a William Burroughs III (ella ya tenía una hija de cuatro años de un matrimonio anterior). Los Burroughs parecieron “sentar cabeza” y Bill estaba contento de poder disparar sus armas a su antojo al poseer un terreno de tierra tan amplio como la granja. Pronto se les unió un viejo amigo junkie y el consumo de alcohol y drogas empezó nuevamente.

Alrededor 1948 la familia Burroughs se mudó de Texas a Nueva Orleáns y de ahí a México donde Bill comenzó a redactar en 1950 su primer libro a instancias de un viejo compañero de Harvard. El manuscrito se título Junkie. Complacido con los resultados, Bill escribió otro libro semi-autobiográfico llamado Queer. Pese a que Junkie fue publicado en 1953 en formato pulp, Queer no encontraría una editorial que se atreviese a publicarlo sino hasta 1986. El 7 de septiembre de 1951, un alcoholizado Bill mató a Joan de un disparo en la cabeza jugando a Guillermo Tell. Fue detenido por imprudencia criminal y encarcelado mientras esperaba su juicio. El abogado de Bill consiguió que lo liberaran bajo fianza pero luego el mismo abogado terminó matando a alguien y huyendo del país. Bill optó por seguir su ejemplo y comenzó su periplo por América del Sur en busca de la ayahuasca usada por los chamanes, supuestamente más poderosa aún que el LSD en sus efectos alucinógeno-místicos.

Luego Bill se trasladó al Norte de África he hizo de Tánger su residencia. Tánger era un paraíso de droga y jovencitos que se prostituían, el sitio ideal para Bill. Durante esta época comenzó a gestarse el célebre Almuerzo Desnudo.

Kerouac y Ginsberg ayudaron a Burroughs en Tánger en 1957 a reunir y editar los manuscritos dispersos y Gysin y Sinclair Beiles de Olympia Press hicieron otro tanto en Paris en 1959. Una vez que Maurice Girodias de Olympia publicó El Almuerzo Desnudo en Francia en 1959, Grove Press comenzó los preparativos para su publicación en los Estados Unidos, concientes de los posibles problemas legales. El amante de Lady Chatterley, Aullido y Trópico de Cáncer eran objeto de censura judicial en aquel tiempo y el servicio de Aduana tenía órdenes de confiscar todas las copias del Almuerzo… traídas de Francia. Luego que Grove publicara El Almuerzo Desnudo en 1962 tuvo que defender la novela contra la censura de los académicos, de la Oficina Postal de los Estados Unidos, del Departamento de Aduana, y de los gobiernos estatales y locales ante la corte de Boston, además de preparase para hacer lo mismo en Los Ángeles. El caso en Los Ángeles fue sobreseído en 1965 pero el juez de Boston determinó declarar El Almuerzo Desnudo obsceno. El caso fue apelado en la Corte Suprema de Massachussets y la decisión del juez de Boston fue revertida en 1966. El juicio de Boston marcó un precedente muy importante al ser el último gran juicio de censura de una obra literaria en los Estados Unidos.

La nueva visión que presentaba El Almuerzo Desnudo era una forma experimental derivada de la pintura, la fotografía, el montaje cinematográfico y el Jazz (justamente las manifestaciones artísticas que principalmente me interesaban.) La técnica básica que Burroughs eligió emplear es la yuxtaposición, llamado collage o montage en las artes visuales. La estructura de El Almuerzo Desnudo es un montaje de “rutinas’”que teóricamente pueden ser leídas en cualquier orden. Burroughs anuncia esta estructura en el Prefacio atrofiado cuando dice, Puedes meterte en El Almuerzo Desnudo en cualquier punto de intersección y La Palabra está dividida en unidades que juntas forman una pieza y así deben de ser tomadas, pero las piezas pueden ser consideradas en cualquier orden.

Luego de esto y mientras residía en París, Bill se obsesionó con la técnica del “cut up” desarrollada por su amigo Brion Gysin en 1959 cuyos resultados literarios pueden apreciarse en Nova Express y que Bill no sólo se limitó a la palabra escrita sino también a las imágenes fotográficas y grabaciones sonoras (de estas experiencias llegó a la idea del lenguaje como virus). Bill también se involucro por aquel entonces con la Cientología del escritor de ciencia ficción convertido en gurú L. Ron Hubbard, pero a medida que se involucraba más en la “Iglesia” Bill descubrió que Hubbard era un fascista cuyo único interés era el control mental de su seguidores para asegurarse su lealtad y dinero. Bill abandonó la Cientología y denunció todo lo que había visto allí.

Bill continuó explorando nuevas formas de liberar la mente del control del lenguaje así mismo como explotar su rol de celebridad underground que lo llevaría desde aparecer en la célebre carátula del Sgt. Pepper de los Beatles a colaborar con músicos y bandas tales como Ministry, Skinny Puppy, Laurie Anderson, the Disposable Heroes, R.E.M, U2, etc.

Bill también apareció en un par de películas como Drugstore Cowboy de Gus van Sant y Even Cowgirls Get the Blues.

Como ironía final cabe señalar que el autor de obras tan perturbadoras y revolucionarias siempre fue recordado por quienes le conocieron como una persona extremadamente amable y educada.

Arma-XWolverine debutó en las páginas de Incredible Hulk #181 (noviembre, 1974) siendo presentado como “el primer superhéroe canadiense” (aunque técnicamente hablando, Wolverine apareció inicialmente en la última página de Incredible Hulk #180). En su primera misión presentada a los lectores, Wolverine fue enviado por su gobierno a detener la monstruosa furia destructiva de Hulk y el Wendigo y podría perfectamente haber caído en el limbo de los segundones luego de esto de no ser por el ya clásico Giant-Size X-Men #1. Tras cinco años durante los cuales habían estado a punto de ser cancelados, Marvel entregó a los mutantes en manos de Len Wein y Dave Cockrum, los que en una decisión sin precedentes para aquella época, ensamblaron un grupo con personajes de países que no fueran Estados Unidos, y etnias que no fueran la anglosajona. Tras su encuentro con Hulk, Wolverine fue reclutado por el Departamento H para tomar el mando de Alpha Flight y es cumpliendo dichas funciones que lo encuentra Charles Xavier quien estaba en la búsqueda de mutantes que le ayudaran a rescatar a sus pupilos de las manos de Krakoa, la isla viviente. Una vez derrotado Krakoa, Wolverine decide permanecer con los X-Men al enamorarse de Jean Grey.

Wein sólo realizaría guiones para los números 94 y 95 de esta exitosa nueva etapa dejando el título en manos de su asistente Chris Claremont que se encargaría de relatar las aventuras mutantes durante diecisiete años interrumpidos (a partir del número 96 hasta el 279 de la colección).

Cuando Wolverine pasó a engrosar las filas de los X-Men, Claremont decidió que había que darle algún poder ya que además, no le agradaba la idea que las garras de adamantium fueran parte de los guantes, ya que cualquiera que se hiciera con ellos podría ser Wolverine. Por esto Claremont decidió que las mortíferas zarpas retráctiles provendrían de los antebrazos del canadiense, revelándose posteriormente que no sólo estas, sino todo el esqueleto de Wolvie era de adamantium.

Claremont además estableció que Wolverine era mayor de lo que originalmente se había planeado agregándole además el factor de curación y el background samurai que le ayudaría a controlar sus excesos salvajes. En cuanto al origen del adamantium de Wolverine, Claremont lo vincula con el proyecto de armas especiales canadiense denominado Arma-X y da pistas que el proceso mediante el que este metal puede ser adherido a células óseas habría sido robado a un noble japonés llamado Lord Dark Wind. Las circunstancias mediante la cual Wolverine llega a obtener el adamantium son descritas en Arma X, publicada originalmente en 1990 en los números del 72 al 84 de Marvel Comics Presents con guión y dibujo de Barry Windsor-Smith. Arma X nos muestra a un Logan secuestrado por un grupo de científicos (con el Dr. Cornelius a la cabeza) que además de inyectarle el adamantium lo someten a un complejo lavado de cerebro, implantes de memorias falsas y a duros entrenamientos que incluían luchar contra lobos, osos salvajes y tigres siberianos. A cargo del proyecto está un misterioso personaje conocido sólo como el Profesor, el que a su vez parece trabajar para un desconocido con el que se comunica vía telefónica.

La idea detrás del proyecto Arma X era la creación de supersoldados que luego serían devueltos a la vida pública como “durmientes”, sujetos con memorias adulteradas que llevarían vidas comunes y corrientes hasta ser despertados para cumplir órdenes. Un software denominado Shiva sería el encargado de vigilar a los supersoldados que, en caso de descubrir su verdadera naturaleza, serían eliminados mediante el uso de robots (Wolverine logró engañar a Shiva haciéndole creer que lo había matado).

Junto a los X-Men, Wolverine enfrentó amenazas de todo tipo, pero no fue sino hasta su enfrentamiento con Omega Red que comenzó a dudar de los recuerdos que poseía. Los recuerdos de haber sido un Samurai en Japón; un operativo mercenario para el Servicio Central de Inteligencia; y un hombre salvaje en los bosques canadienses, bien podrían ser falsos debido a los extensos implantes mnemónicos a los que fuera sometido por Cornelius y compañía.

Logan tiene por lo menos un recuerdo verdadero de su pasado: haber conocido al Capitán América durante la Segunda Guerra Mundial, hecho que fue verificado por este último y que ha sido llevado a la pantalla tanto en la serie de X-Men para Fox Kids (donde Wolverine y el Capitán América luchan contra el nazi Cráneo Rojo) como en X-men: Evolution (que los muestra en un operativo de rescate en un campo de concentración, del cual Logan salva a un joven Magneto).

Los hechos descritos en Arma X supuestamente transcurren poco después de la segunda guerra mundial, por lo que no se sabe nada de Wolverine hasta que es encontrado por James Hudson (líder de Alpha Flight) y su esposa Heather, durante su luna de miel en el parque Wood Buffalo National, donde Logan aparentemente habría estado viviendo como un animal salvaje desde que se escapara del proyecto Arma X. Los Hudson ayudaron a Logan a rehabilitarse y cuando el mutante estuvo de nuevo en forma se unió al Departamento H del gobierno canadiense con el nombre clave de Wolverine. A partir del crossover Atracciones Fatales es que Wolverine descubre que las garras que él creía producto del proyecto Arma X son en realidad extensiones de su propio esqueleto, la forma en que se entera de esto sin embargo no podría ser más dolorosa: durante una batalla en la estación espacial Avalon, Magneto le extrae el adamantium a Wolverine a través de sus poros (X-Men #25). Como argumento adicional es revelado que el adamantium estaba previniendo a Wolverine de seguir mutando, sin el metal Logan fue convirtiéndose rápidamente en un ser de instintos feroces y sentidos agudizados hasta extremos insoportables (Wolverine #92). Como resultado de esto Wolverine abandona a los X-Men hasta que Xavier vuelve a solicitarle ayuda para rescatar a sus pupilos de otra amenaza: la invasión Falange.

Posteriormente Logan es capturado por el enloquecido hijo de Cable: Tyler Dayspring (alias Genesis) con el propósito de convertirlo en uno de sus jinetes. Genesis había obtenido adamantium destruyendo el cuerpo del mercenario conocido como Cyber, y planeaba recrear el proceso mediante el que se había unido el indestructible metal al esqueleto de Wolverine. Esta vez sin embargo Logan rechaza el implante e involuciona a un estado semi-salvaje con un factor de curación aún más acelerado. La novia de Daredevil, Elektra, se encargaría de recuperar al hombre ‘atrapado’ al interior de la bestia.

Durante siete años Wolverine permaneció sin adamantium y los lectores se dividieron entre los que querían que el metal fuera enlazado nuevamente al esqueleto de Logan y los que no (a una pequeñísima minoría nos daba lo mismo). Ganaron los primeros, y en el aniversario número 25 en las páginas del Wolverine #145, Logan recupera el indestructible metal. Esta no es la única sorpresa ya que este número además nos revela que un Skrull había estado reemplazando al verdadero Logan desde Uncanny X-Men #371 siendo este impostor el que moriría a manos del más temible de los Jinetes del Apocalipsis, ¡qué a su vez no sería otro sino el mismísimo Wolverine!

El 2001 Joe Quesada, Bill Jemas y Paul Jenkins decidieron que ya era hora de contar el verdadero origen de Wolverine, cosa que hicieron junto a Andy Kubert en una miniserie de seis números titulada Origin.

Origin transcurre a fines de 1880 y está narrada desde el punto de vista de Rose, una chica canadiense, que tras quedar huérfana, es llevada a trabajar para los Howletts, una rica familia que reside en una vasta hacienda. Los Howletts conforman un curioso grupo: el señor de la casa parece un buen tipo, pero su esposa vive encerrada en su habitación y Rose descubre accidentalmente que luce marcas de garras en su torso. El hijo de este matrimonio, James, es un niño enfermizo y sensible. Ninguno de ellos parece haberse recobrado de la misteriosa muerte del hermano mayor de James pocos años antes. El abuelo, patriarca de la familia, es un viejo amargado que constantemente le reprocha a su hijo John, ser demasiado blando. Además están Thomas Logan, el capataz alcohólico que detesta a sus patrones (aunque ha tenido un affaire con la Sra. Howlett), y su hijo apodado Dog, que en un principio establece amistad con James y Rose pero que posteriormente se vuelve contra ellos a causa del constante abuso físico al que le somete su padre.

Logan es despedido luego que su hijo mata al perro de James, durante la noche ambos entran armados a la casa de los Howlett tomando por rehén a Rose a la que obligan llevarlos al dormitorio de sus patrones, una vez allí Logan intentará convencer a la Sra. Howlett que se marche con ellos. Pero en eso entra John y Logan lo mata de un disparo. El joven James que ha sido despertado por el ruido se encuentra con la sangrienta escena y su poder mutante se manifiesta en la forma de garras de hueso con las que asesinará a Logan y rasgará el rostro de Dog. Tras estos terribles hechos la madre de James se suicida y este huye de casa siendo encontrado por Rose que sin saber que hacer, acude al abuelo Howlett que les dará dinero para que desaparezcan. Y así, James y Rose, abandonan Alberta y se dirigen hacia British Columbia en Canadá donde llegan a un pequeño pueblito minero donde deciden trabajar para ganarse el alimento. Cuando le preguntan a James cual es su nombre Rose se adelanta y responde “Logan” (no olviden que James estaba siendo buscado por las autoridades). Smitty, el tipo a cargo de la mina entabla amistad con los jóvenes fugitivos y James, o mejor dicho Logan, además de trabajar como minero se convierte en un hábil cazador y en el macho alfa de una manada de lobos, con los que se terminará marchando luego de matar accidentalmente a Rose de la cual tanto él como Smitty, se habían enamorado (éste es un resumen del artículo W de Wolverine publicado en el x-pecial mutante del Calabozo del Androide #1, julio 2003).

Vasos comunicantesLuego de estas breves biografías ya podemos encontrar ciertas afinidades entre nuestros sujetos de estudio. Para empezar tanto para William Burroughs como para Jim Morrison su principal interés era la escritura (algo que no vemos presente en Wolverine, aunque sabemos que es un buen lector (gracias a los seis primeros números que Greg Rucka y Darrick Robertson realizaron del título) entre cuyos autores predilectos destacan principalmente autores norteamericanos como Henry Thoreau, Edgard Allan Poe, Chuck Palahniuk y Joseph Heller, autor éste último de la clásica novela anti-guerra Catch-22 (1961).

Algo que une a los tres: el Séptimo Arte, Wolverine ha aparecido (encarnado competentemente por Hugh Jackman) en las tres entregas de X-Men, Bill actuó él mismo en películas y cortos y Jim Morrison apareció (interpretado por Val Kylmer) en la película de Oliver Stone y en el olvidable filme El Mundo de Wayne 2 (que según recuerdo le causó ciertos problemas a Mike Myers con los herederos de Morrison).

Otro ente aglutinador: Los Simpsons. Ésta serie ya ha pasado a convertirse en algo así como el aleph de Borges ya que pareciera contenerlo todo. ¿William Burroughs?, referencia a la versión cinematográfica de David Cronenberg para El Almuerzo Desnudo en el episodio 3F17, Bart on the Road (31, marzo, 1996). ¿Jim Morrison?, referencias en el episodio 7G03 Homer’s Odyssey (21, enero 1990) donde Homero canta The End y en Selma’s Choice (9F11, 21, febrero 1993) donde una intoxicada Lisa proclama ser “La Reina Lagarto”. ¿Wolverine?, episodio DABF13 I Am Furious Yellow (28, abril, 2002) nos muestra a Stan Lee en persona (o en dibujo) reemplazando un cómic de la tienda El Calabozo del Androide por una de X-Men con Logan en la portada.

Podríamos, además, añadir otros detalles demasiado obvios que unen a Bill, Jim y Logan: su anhelo de libertad, su condición de rupturistas, su confrontación con la ley, etc. Pero ahora me voy a concentrar en conexiones mucho más específicas que los vinculan a los tres.

En cuanto a la relación Burroughs-Morrison el 15 de noviembre del 2000 fue lanzado al mercado por el sello Elektra Stoned Immaculate–The Music of the Doors, un disco tributo con la participación de los miembros originales de la banda. Este álbum difiere de los tributos usuales en ese aspecto y en el que además de las bandas “jóvenes” se incluyeron a músicos que fueron de influencia para los propios Doors como los bluseros John Lee Hooker y Bo Diddley. Bill participa de éste álbum con Is Everybody In?, una de las composiciones más destacables donde le podemos oír recitando The Celebration of the Lizard King mientras Morrison le acompaña en forma de sampleo gritando y repitiendo “is everybody in?”

En lo que a la relación Morrison-Burroughs respecta todo lo que sé es que El almuerzo desnudo fue una de las tantas lecturas de Jim de acuerdo a cierto fan acérrimo de los Doors que consulté. El mutante de las garras de adamantium por su parte cita tanto a William Burroughs como a Jim Morrison en dos de sus cómics. El primero corresponde al Arma-X #3 con guión de Larry Hama (1995) como decía el bueno de Billy Burroughs… “paranoia sólo es conocer la verdad”.

La cita a Jim Morrison acontece en la última página de la miniserie Snikt! (2003) De Tsutomo Nihei, Cómo decía ese tal Morrison, el futuro es incierto y el final está siempre cerca, murmura Wolverine tras regresar del futuro precisamente y aludiendo a una de las canciones mas bluseras de los Doors, Roadhouse Blues, la primera del álbum Morrison Hotel donde Jim canta: Well, I woke up this morning, and I got myself a beer / Well, I woke up this morning, and I got myself a beer / The future’s uncertain, and the end is always near. Tanto para Jim Morrison como para William Burroughs el fin (al menos de su existencia biológica) ya llegó, mientras que Wolverine seguirá viviendo al filo de la muerte. Sea como sea e independiente de niveles y méritos, los tres ya han alcanzado la inmortalidad en la memoria colectiva.