Padme: Mujer de Verdad

por Armando Rosselot

¿Que puedo decir de La Venganza del Sith que ya no se haya dicho? La verdad, que sí me gusto y más que por su despliegue de efectos y batallas espaciales de space opera fue la incorporación de un elemento muy importante en el cine y que hasta ahora esta saga no la había demostrado (sólo un poco en el Episodio V, que no fue precisamente dirigida por George Lucas) que es internarse un poco en el alma de los personajes, y al ser la más oscura de la nueva trilogía ayudó en ese cometido, esto indudablemente me pareció un gran acierto de Lucas para revindicarse aunque sea un poco. También disfruté al ver como cerró las dos trilogías inteligentemente uniéndolas esta vez en torno a la figura de Darth Vader, y no precisamente de los Jedis.

Pero lo que más me llamó la atención de esta entrega es la figura de Padmé Amidala interpretada por la hermosa Natalie Portman, por primera vez en lo que a mí respecta en esta saga, veo a una mujer de verdad, de carne y hueso, deseada, en conflicto y sufriendo (no tomo en cuenta a Leia en El Imperio Contraataca, ya que nunca me ha gustado mucho como actriz Carrie Fisher) se me hizo el único personaje REAL de la historia, sin quitarle méritos a algunos otros, aunque Christenssen estuvo muy bien en la parte final de la película. Para mí la mejor de las seis no sólo por su despliegue de efectos especiales, personajes e historia, y obviando los típicos errores de continuidad y guión de esta saga, sino porque me hizo soñar una vez más al igual que aquella muy pero muy lejana navidad de 1977 y eso, no tiene precio.

por Armando Rosselot

Lucas y la ansiedad de la influencia

por Sergio Alejandro Amira

La Guerra de las Galaxias o Una nueva esperanza (A New Hope) se estrenó el 25 de mayo de 1977 en los EE.UU., no tengo idea cuanto tardó en llegar a Chile ya que en aquél tiempo las películas se tomaban su buen tiempo en ser estrenadas por estos lares (hoy en día pareciera que eso sólo ocurre con la filmografía de David Lynch), pero creo haber contado con seis años cuando la vi por vez primera en el cine junto a mi abuelo. A continuación mis recuerdos entran en una nebulosa hasta 1980 y el estreno del Imperio Contraataca, junto al cual llegaron los anhelados juguetes. Recuerdo muy bien un helado de Savory llamado Láser junto al que te daban un sobre con láminas de los personajes para pegar en un póster y si te salía una premiada te ganabas el Halcón Milenario, un At-At o un Alas-X. Comenzó así mi compulsiva exigencia a mis padres por que me compraran las action-figures de Star Wars, lo que se prolongó hasta El Regreso del Jedi.

Cómo las figuras del primer episodio no llegaron nunca a Chile me sentía frustrado al no poder adquirir varias de las que aparecían al reverso de las cajas, sobretodo las de los alienígenas de la cantina de Mos Eisley como Hammer-Head. Con el tiempo llegué a poseer prácticamente toda la colección de action-figures tanto del Episodio V como el VII incluyendo el Slave-1, la nave de Bobba Fett y su Han Solo congelado en carbonita. Recuerdo que mi figura favorita era la del Almirante Ackbar, y lo mucho que me frustré cuando un “amigo” hurtó la insignificante vara que tenía por todo accesorio el Calamari (después recuperé el adminículo, luego que varios niños fuimos a protestar frente a la casa de éste ladrón de juguetes).

Conservé mi colección de Star Wars hasta los doce, cuando la vendí con todo y nave de Bobba Fett a un compañero de curso. ¿Qué hice con ese dinero? La verdad es que no lo recuerdo pero no debe haber sido nada que pudiese equiparar la pérdida de esa colección.

Para cuando tenía 13 años olvidé a Star Wars por completo.

Luego vinieron un par de olvidables películas protagonizadas por los ewoks que me vi obligado a ver por culpa de mi hermana menor, el vergonzoso especial navideño que vi por la tele y supe de la existencia de una serie de dibujos animados protagonizada por los peluches de la Luna de Endor y otra por C3P-O y R2D2, pese a que nunca seguí ninguna parecían del todo infantiles y olvidables (en esa época me parece que alucinaba con las aventuras del Agente Cobra y las voluptuosas figuras de Sabrina y Samantha Fox que cantaba Touch, touch me, I wanna feel your body).

Corte a: 1997, creo, y la reedición de la Trilogía original como preámbulo para La Amenaza Fantasma estrenada en mayo de 1999. Se reactiva mi interés por Star Wars justo cuando ingreso al Magíster en Artes Visuales de la Universidad de Chile, para el curso de Metodología de simbolización Social escribo un paper donde menciono a Han Solo, Chewbacca y el Halcón Milenario, obtengo la calificación más alta (gracias, Federico).

Voy al estreno de La Amenaza Fantasma junto a gran parte de mi familia y salgo tan o más decepcionado como ellos (incluyendo a mi hermano menor que nada sabía de los episodios anteriores). La verdad es que más que decepcionado salí enfurecido, ¡cómo podía Lucas hacernos esto a los fans! Bueno, técnicamente yo no era un fan, pero me sentía igual de decepcionado (¿o acaso los fans no se defraudaron? La verdad es que nunca conocí alguno).

Sin lugar a dudas lo más defraudante de la película fue que no lograra brindarnos ni un solo personaje memorable como la primera, un lenguaraz y forzadamente amistoso Jar Jar Binks no le llegaba ni a los talones al gran Chewbacca, dotado de menos locuacidad pero de mucha más “presencia escénica” por decir lo menos. Y si de hablar poco se trata, Darth Maul se llevó el premio como un pobre sucedáneo de Vader por más sable-láser doble más piruetas que desplegara. Otro personaje que al igual que el anfibio Gungan había sido forzado hasta los límites del ridículo en su caracterización, si solo le faltó una cola terminada en flecha y las patas de chivo al oscuro Sith para ser la personificación más cliché de Satán. ¿Y que es eso que Darth Vader construyó a C3-PO? ¡Por favor, Lucas, está bien que quieras atar cabos pero ésta no es la forma! También me defraudó Yoda ya que el títere se veía más falso que el de El Imperio Contrataca y, además, le agregaron unas estúpidas patillas. Lo único memorable además de volver a encontrarme con Natalie Portman tras esa película con Jean Reno donde veía a los Dinobots en la tele fue el personaje del Senador Palpatine, que alguna gente cercana a mí (muy para mi sorpresa) nunca sospechó que era Darth Sidious. El actor escocés Ian McDiarmid logró dotar al Emperador en El Regreso del Jedi de una maldad que hacía que Vader pareciera un cachorrito y considero memorable y digno de aplaudir su desempeño en la nueva trilogía, tanto en su rol de benévolo canciller Palpatine como en el del oscuro Darth Sidious. Aunque no lo crean para mí fue más emocionante ver a McDiarmid convertirse por fin 100% en el Emperador que a Hayden Como-se-llame en un Darth Vader tan escuálido comparado al de David Prowse como resultó ser Chewacca al lado de los corpulentos wookies (aunque me agrada el pensar que Chewie fuese un debilucho enclenque de su raza, eso explicaría porqué andaba de mascota del perdedor nº1 de la galaxia –pero que al final se queda con la princesa, sí).

Con un precedente tan malo no es de extrañarse que El Ataque de los Clones me haya gustado tanto, lo extraño es que con el tiempo y a medida que veía una y otra vez La Amenaza Fantasma por el cable cada vez me desagradaba menos (incluso llegué a saltar de emoción cuando vi a dos ETs en el senado de la república por vez primera).

Ahora bien, como ya he confesado nunca me documenté de material anexo a las películas mismas, a excepción de las novelizaciones de la trilogía original que leí a partir de los 11 años, las cuales no estoy seguro a cargo de quien estuvieron pero que aportaban algunos datos extras que a la larga resultarían incoherentes (recuerdo muy bien cómo en la novela del Episodio IV se decía que Jabba había perdido el cabello a raíz de una “mezcolanza de enfermedades”), por lo que no se cuanto de ese enorme universo repartido entre novelas, cómics y videojuegos tomó en cuenta Lucas para la precuela (según Juan Carlos Sánchez, nada). Hablo por lo tanto desde mi ignorancia de no-fan pero sí desde el sentido común.

En El Ataque de los Clones me pareció genial la idea que los aludidos clones fueran los stormtroopers. Que el ejército de la república estuviese compuesto de clones de Jango Fett y que Bobba, a su vez, fuese un clon de éste, me pareció un tanto ilógico. ¿No podrían los estilizados y tecnológicamente superiores Kaminoanos crear un humano perfecto como el Adam Kádmon hebreo en vez de hacer duplicados del maorí Temuera Morrison?

Y si bien me encantan las criaturas alienígenas, ¿no era la escena del coliseo romano una especie de intento por sacar partido al resucitado género “peplum” traído a nosotros por Riddley Scott? (a quien parece la cf ha perdido para siempre, por lo demás).

Y sí, eso de Conde Dooku para el actor más recordado por interpretar al Conde Drácula después de Bela Lugosi me pareció más que un homenaje una obviedad tan sosa como el cura Tomas Aquinas de esa impresentable película donde Schwarzenneger harto de Depredadores y Terminators lucha contra Satán.

Lo mejor lejos: Yoda luchando con sable láser aunque se asemejara más bien al Zooboomafu en esteroides.

Y llegamos finalmente a La Venganza del Sith. Luis Saavedra se consiguió la adaptación al cómic de la película y tras una breve ojeada me dije a mi mismo “si éste cómic es sólo un resumen de la película va a ser la mejor de las seis”.

Tras verla puedo asegurar que al menos, es la mejor después de El Imperio Contraataca, mucho más sutil que éste espectáculo de pirotecnia e incluso gore.
Estoy de acuerdo con todo lo que elocuentemente expone Juan Carlos en el primer artículo de éste especial. Sobretodo en lo que se refiere a la “compasión” y el “amor” en los Jedis. …la idea de controlar la emotividad se contradice en numerosas ocasiones como en la primera parte con el furioso ataque de Obi Wan a Darth Maul luego que éste matara a su maestro… O como en la primera vez que vemos ser usado un sable láser en la cantina de Mos Eisley. De acuerdo, el doctorcillo ese y su amigo cara-de-morsa estaban molestando bastante a Luke, Obi Wan amablemente les pidió que desistieran, pero en vez de un comando psíquico (como el dado a los stormtroppers minutos antes) o uno de esos golpes telekinéticos con la palma abierta el viejo Obi Wan opta por su espada para mutilar a los malosos, supongo que principalmente para advertirles a los demás alienígenas que no se metan con ellos, aunque a nadie parece importarle mucho de cualquier forma.

La pregunta es ¿Era necesaria tanta brutalidad? Claro que sí, para que viéramos que el vejete era cool y que la espada podía servir como algo más que una linterna, pero en términos argumentales, no se justifica como no se justifica nada de lo que compone la filosofía pseudo New Age de los Jedis.

Hay una escena entre Yoda, el insoportable Mace Windu y Obi Wan donde se habla de la profecía aquella del “elegido” que supuestamente sería Anakin, “el que traería equilibrio a la Fuerza”. “Una profecía mal interpretada podría ser” dice Yoda y puede que sí, desde el punto de vista de los Jedis, pero no del mío a menos y disculpen el egocentrismo pero sólo puedo hacerme cargo de mis palabras.

Anakin efectivamente trajo aquel anhelado balance a la Fuerza, exterminando a la absurda orden Jedi en el Episodio III y a los Sith (con la ayuda de Luke) en el Episodio VI. Ese era el equilibrio que se necesitaba, que tanto Jedis como Sith se desvanecieran para siempre. Estoy seguro que no es así en los cientos de novelas y cómics posteriores a El Regreso del Jedi, pero confío en que Luke no fundó ninguna academia Jedi tras la muerte de su padre o que si efectivamente lo hizo, se trató de una nueva orden que combinaba lo mejor de ambas escuelas que según las propias palabra de Palpatine “no se diferenciaban prácticamente en nada la una de la otra”.

Antes de concluir debo quebrar una lanza por Luke. Jorge Baradit asegura que aquellos que …en el futuro vean la saga en orden no van a entender muy bien por qué a partir del capítulo IV se le dan tantos minutos en pantalla a ese pendejo rubio medio gil, cuando lo realmente interesante está detrás de esa máscara negra. Cabe notar que el pendejo rubio medio gil no tuvo un entrenamiento formal de Jedi en una Academia como su padre (¡que ya era considerado viejo para ser un padawan a los seis años!). Luke comenzó a entrenarse tardíamente, a la muy avanzada edad de 18 años que es lo que supongo el personaje tenía al momento de encontrarse con Obi Wan. ¿Y cuanto lo entrenó Obi Wan? Lo que toma el viaje en Halcón Milenario a la velocidad de la luz desde Tatooine hasta Alderan. Antes de partir a Dagobah a entrenar con Yoda suponemos que Luke ha sido un autodidacta, luego, cuando Yoda deja de hacerse el payaso cuanto tiempo lo entrena, ¿una semana? Y eso sería todo hasta que Luke aparece en el Palacio de Jabba demandando se le entregue a su amigo Han. ¿Se imaginan lo que éste “pendejo rubio” habría logrado con un entrenamiento Jedi formal? Y no dejemos de lado que acometió la mayor hazaña de todas, no cayó en el lado oscuro y venció al Jedi y Sith más poderoso de todos y más aún, como bien dice Jorge, lo redimió. Porque Anakin en esos últimos minutos de vida se ha arrepentido del camino doloroso al que fue empujado por los incompetentes Jedis y el astuto Emperador, y guste o no, desde un prisma cristiano y pese a ser el responsable de la muerte de miles y millones (incluyendo los pequeños padawans del templo y los hijos y mujeres de los moradores de las arenas) el “maligno” Darth Vader se arrepiente y todos sus pecados son perdonados al punto que se sitúa a la derecha en aquella Santa Trinidad Jedi compuesta por el Padre (Yoda), el Hijo (Anakin) y el Espíritu Santo (Obi Wan). Después de toda esa amalgama mitológica (que se comprende aún mejor tras leer El héroe de los mil rostros de Joseph Campbell), Lucas termina con una referencia cristiana que también sitúa al principio de la hexalogía al señalar que Anakin ha sido concebido por los midiclorianos que son la fuerza misma o el “dios” de este aparente universo ateo.

Por último cabe agregar que no encuentro necesariamente negativo el basarse, copiar, inspirarse, homenajear o dejarse seducir por eso que Harold Bloom denominó la “ansiedad de la influencia” (claro ejemplo de ello es el general Grievous, sospechosamente similar al Alcaudón de Dan Simmons y al Hierofante del juego House of the Dead 2 a un mismo tiempo), lo que importa es que de aquello emerja algo que pese a todo tenga un sello propio y cierta honestidad y coherencia, algo que la nueva trilogía de Star Wars, pese a sus muchos aciertos, no posee. De todas maneras me quedo con Las Guerras Clones de Tartakovsky.

por Sergio Alejandro Amira

Es genial pero… no la entiendo

Rodrigo Mundaca Contreras

Me gustó la película. Visualmente impecable, argumentalmente coherente. Completa la cadena con el eslabón más importante en la historia. Esa misma que se inició hace casi tres décadas y que de facto impuso un nuevo paradigma en la historia del cine de ciencia ficción.

Los fanáticos están dispensados para dedicarme sus más ponzoñosos epítetos cuando les diga que puedo resumir Star Wars en pocas frases. Podría decir, por ejemplo, que la segunda trilogía es la historia del descubrimiento de un héroe destinado a destruir la Maldad, la aventura que vive conforme va madurando y adquiriendo nuevas habilidades necesarias para su misión, y el enfrentamiento y ulterior triunfo sobre la Maldad.

La primera trilogía está centrada evidentemente en otro héroe, pero esta vez marcado con un sino desfavorable que lo lleva, finalmente, a convertirse en la Maldad, contra lo cual el héroe de la segunda trilogía debe enfrentarse. La motivación principal que impulsa a este héroe/antihéroe y que lo lleva a la perdición es lo que motiva a todo ser humano en algún momento de su vida: amor erótico y ansias de crecimiento personal/profesional.

Obviamente la película me entretuvo muchísimo. ¿Y a quién no? Ver todas esas naves espaciales disparando, esquivando, luchando, huyendo y destruyendo con un nivel de efectos especiales tal, que sencillamente uno se olvida que todo esas imágenes no tienen mayor realidad que la de un algoritmo computando soluciones (*).

Al cine fui con dos amigos. Uno de ellos a su vez fue con uno de sus hijos, de unos diez años de edad. Cuando las grandes y amarillas letras STAR WARS comenzaron a subir por la pantalla, uno de ellos me dio un pellizco en el brazo. Parecía no creer estar presenciando el capítulo final de una historia que, para él, había comenzado a la edad del crío de diez años que estaba sentado un poco más allá.

Yo, a mi vez, estaba impactado, pero lamentablemente no en la intensidad de mis amigos, ni tampoco por la mismas razones. Ellos, si se me permite la imbecilidad (**), “crecieron con Star Wars”, e imagino que poner punto final a esta historia, después de tanto tiempo, algún tipo de significado debía tener.

Como decía, yo estaba impactado, pero básicamente por la música y la vertiginosidad de la acción. Viendo esas imágenes era como transportarme a alguna de esas clásicas space ópera que tanto me gusta leer. Yo no crecí con Star Wars, y no vi las películas sino hasta cuando las estrenaron en la TV. Sólo me llamaba la atención aquel caballero oscuro de respirar dificultoso y, por supuesto, los sables láser.

Más de una vez he llegado a pensar que si bien existen millones de personas que van al cine a ver la saga, y rezan a sus respectivas divinidades pidiendo la buena salud de George Lucas, creo que la mayoría de ellas no entiende lo que está viendo. Creo que la mayoría no lee el texto que telonea cada película. Creo que la mayoría sólo recuerda la frase “yo soy tu padre” y que Harrison Ford aparece jovencito en las películas. Para decir esto me baso simplemente en mí mismo. No fue sino hasta hace poco tiempo que decidí entender la historia completa. Y aún ahora hay cabos que no he terminado de atar. El punto es que si yo, un ávido lector de ciencia ficción, apenas está enterado de la historia detrás del paradigma de la ciencia ficción parafernálica y multimillonaria, entonces la mayoría necesariamente debe tener un conocimiento aún menor. Todo esto, obviamente, no impide disfrutar del espectáculo que son las películas; del mismo modo que no es necesario entender por qué dos mujeres pelean en el barro: sólo importa el espectáculo y el placer visual.

por Rodrigo Mundaca Contreras

(*) De todas formas ¿quién conoce una definición satisfactoria de realidad?
(**) Nadie que sea saludable mentalmente crece con un show de TV.

Strike three, Lucas out

por Luis Saavedra Vargas

Mmmmh, bueno, el inicio me pareció muy potente con ese despliegue de efectos especiales y la banda sonora que anuncia una batalla sin precedentes. Pero luego cae en bache muy grande de aburrimiento, con escenas y diálogos largos y con poca acción, que si bien explican el background de lo que vendría, no están bien resueltas debido principalmente a que Lucas no es un gran director sino más bien un productor. Las actuaciones de los personajes de Anakin y Padmé son más bien mediocres con notables excepciones de escenas, la de Obi Wan es buena, así como la del Senador Organa y Mace Windu. La película recién repunta cuando empieza la traición de los jedis, sin sangre ni violencia como ameritaba la situación.

El pudor o la pulcritud de las escenas al respecto le resta fuerza dramática, farreándose la oportunidad de impresionar al público. Sin embargo ya no alcanza las cotas del principio y le hubiera faltado una segunda edición más cuidadosa y que completara las escenas. Las escenas de esta parte parecen truncadas en su carga dramática y me parecieron insatisfactorias como la batalla de los wookies o los diferentes asesinatos de los jedis. Luego viene la notablemente espantosa escena cuando Darte Vader grita un “Nooooooo” en la cual solo quería meterme debajo de la butaca. El final se precipita mucho porque Lucas quiso acabar varios cabos sueltos en pocos minutos: el funeral, la construcción de la Estrella de la Muerte, los tíos de Luke, los padres adoptivos de Leia. La última toma debió durar un poco más para hacerla un clímax trágico y circular con el episodio cuatro.

No obstante, la película tiene escenas notables como la batalla de Coruscant, la postura de la máscara de Vader, la indecisión de Anakin cuando está en la cámara de los maestros jedis, pero lamentablemente árboles bonitos no hacen un bosque. Seguramente en la versión extendida veremos una película más completa, como con dos horas más de secuencias como la de Qui-Gon Jin que no se vio. Así y todo, pienso que Lucas no debiera dirigir otra película en su vida.

por Luis Saavedra Vargas

Lord Vader

por David Mateo

A lo largo de estos años he escuchado críticas exacerbadas hacia la nueva trilogía escrita y dirigida por el Sr. Lucas. La verdad es que en parte tienen razón, sin embargo creo que al director californiano le han movido una serie de parámetros que le han servido para definir la psicología, la ascensión y el crecimiento de Anakin Skywalker (porque no nos engañemos, dejando a un lado Amidalas, Obi Wan Kenobis, Yodas y Maces Windus —véase que omito el nombre de Jar Jar Binks—, el personaje principal de esta primera trilogía es Anakin Skywalker, futuro Lord del Sith).

En La Amenaza Fantasma Lucas quería hacernos simpatizar con la etapa más inocente de Anakin, por tal causa nos muestra una historia más infantil y desenfadada, acorde a la edad del protagonista; no obstante véase que la trama principal de Star Wars está presente veladamente en los entresijos políticos del que será el futuro Emperador del Imperio: Palpatine. El Ataque de los Clones nos muestra a un Anakin adolescente y enamorado, quizás por eso la película está edulcorada por un tono romanticón que resulta demasiado empalagoso; no obstante el film va increscendo y contiene momentos grandiosos que nos hacen recordar al universo starwarsiano que todos conocemos.

Y por fin llegamos a la joya de la corona —para mí una película que bien podría establecerse en el nivel que muestra la vieja trilogía— La Venganza de los Sith. Anakin ya es un jedi, ya es adulto y está preparado para dar el paso definitivo e integrarse en el lado oscuro. Nos sobran niñerías y cursiladas (aunque en cierta manera hay que mantener el vínculo establecido con Padmé ya que es el amor, y no un poder más trascendental o egoísta, lo que provoca que caiga en desgracia), y nos muestra a un Anakin convertido en Darth Vader, capaz de asesinar a todos los niños de un templo Jedi, o enfrentarse en un duelo fraticida a su mentor y principal amigo: Obi Wan Kenobi. Personalmente creo que, lejos del interés que pueda proporcionar una u otra película, George Lucas ha sabido mostrarnos perfectamente el nacimiento y el perfil evolutivo de un gran personaje que quedará grabado en los anales de la historia de la fantasía y del cine (le pese a quién le pese): Darth Vader (cuyo título de “Lord” siempre debería ir por delante).

por David Mateo

Star Wars y la Ciencia Ficción adulta

por Juan Carlos Sánchez

Aprendiendo a jugar con la oscuridad

He oído incontables comentarios acerca de lo oscura que es Episodio III, pero tras un montón de promesas no cumplidas para cada una de las partes anteriores, el término oscuro en torno a la saga de Lucas se siente tan falso como pretencioso para un cineasta cuya grandeza se ha visto sumergida por una abismante falta de autocrítica.

Contrastando con esto, hace unas noche oía el comentario que J. Michael Straczynsky para el episodio Racing the Night, de su spin off de Babylon 5, Crusade, donde revelaba su interés por seguir un estilo mucho mas oscuro y cercano al terror, lo que iba a incluir muertes y desapariciones de algunos personajes principales.

En otras palabras, sin querer, me he encontrado ante un solo término para definir dos creaciones vinculadas al género de anticipación, donde la magnitud de su significado ya es evidente en uno de ellos mientras que en otro parece un ejercicio tardío (por no decir el último recurso de salvación) de alguien que ya ha muerto demasiado por la boca.

Y aunque no me guste decirlo, George Lucas cambió el mundo, devolvió el interés por las antiguas series de aventuras espaciales tipo Flash Gordon y de pasó marcó la siguiente etapa en la revolución de efectos especiales, pero al mismo tiempo banalizó la ciencia ficción cinematográfica quitándole todo su poder como un género surgido para explorar la condición humana. Con Star Wars, Lucas jugó con la superficialidad y la inconsistencia, sin perjuicio que en el proceso tuviera algunos notables aciertos. Siendo más especifico El Imperio Contraataca marcó el debut de Yoda, el maestro de la incompetencia, cuyo descontrolado egocentrismo y contradicciones hace evidente porqué Anakin se transformará en el temido Darth Vader; sin embargo resulta sorprendente el tono dramático alcanzado en muchos otros elementos del filme, desde la derrota rebelde hasta la lucha entre Luke y Vader, quizás lo mejor de toda la saga.

Con El Regreso del Jedi la situación no fue muy distinta, desde un principio Lucas se vio aproblemado por “su falta de visión” al querer titular el filme de una forma que contradecía lo que sus personajes predicaban y que terminó siendo el título de Episodio III. Esto era solo un presagio ya que el conflicto entre los guerreros de luz y tinieblas terminó siendo una jugarreta donde el poderoso jedi moría por su propia boca desde el principio cuando se enfrentaba al monstruo de Jabba. Nuevamente la mano salvadora iba a ser la cataclísmica batalla entre el padre y el hijo, en una secuencia que evidentemente daba para notables segundas lecturas, el resto se perdía en los efectos especiales y cambios argumentales de último minuto (la hermana de Luke, por ejemplo).

Tras todo esto vino un receso de varias décadas donde el imperio de Lucas recaudó millones rearmando sus productos en incontables versiones siempre prometiendo (y no cumpliendo) versiones definitivas de la trilogía. A esto hay que sumar numerosos libros e historietas cuya validez argumental se vio completamente menospreciada con el estreno de La Amenaza Fantasma, el capitulo mas débil de la saga, un compendio de los pecados de Lucas.

Persecución en círculo

Recuerdo que cuando supe del nuevo filme todo hacia presagiar algo sorprendente en todos los aspectos, uno de los rumores mas fuertes era que el personaje Liam Neeson, Qui-Gon Jinn era el padre de Anakin e incluso circuló una foto de una pelea que nunca se vio en Tatoine entre Obi Wan y Darth Maul (Incluyendo la leyenda que Obi era el clon perfecto creado en secreto por los jedis). Siendo honestos argumentalmente La Amenaza Fantasma fue un insulto a la inteligencia de los espectadores, una historia donde un grupo de gente arranca de un planeta invadido en busca de una ayuda que nunca se les da y que los obliga a regresar para usar lo que ya tenían disponible (en otras palabras un viaje inútil). Como si fuera poco era aberrante ver como los Jedis eran supremos portadores de un exacerbado ego que nublaba su inteligencia en todo lo que debían hacer, incluyendo algo tan evidente como descubrir que la reina Amidala se ocultaba entre sus sirvientes, sumado al hecho de estar sometidos a una serie de reglas (por ejemplo: el celibato, ser entrenados desde niños) cuyo sentido nunca se aclaró.

El punto más bajo (y que todos conocen) fue Jar Jar Binks, un personaje cuya única utilidad fue mostrar otra raza “inteligente” dentro de un gigantesco planeta (que podría haber tenido muchas otras) para enfrentar un sólo crucero (de mas de veinte que se ven en órbita), todo para que el ya sabido futuro emperador, Palpatine, tenga un mejor lugar en el senado (en un supuesto ejercicio de política cuya lógica y complejidad era superada hasta por el filme Calabozos y Dragones) y encontrar a un mocoso superdotado que nadie se da tiempo de cuidar de forma responsable.

Pero bueno muchas de las lecciones se aprendieron y El Ataque de los Clones, marcó una notable evolución respecto a su predecesora, pero no entorno a la trilogía anterior. Por el contrario Lucas trató de rescatar parte de las glorias pasadas estableciendo un fuerte vínculo entre los clones y el cazarecompenzas favorito de la galaxia: Boba Fett, con su padre Jango. Sus constantes inconsistencias, sin embargo, tuvieron su punto más bajo en la masacre de los jedis en Geonosis, los grandes guerreros de la república eran asesinados en su incompetencia por usar una espada para defenderse de incontables cañones láser (un ejemplo notable de lo inútil de esto se vio en esa joya del anime llamada Rurouni Kenshin sin olvidar tampoco El último Samurai). Situación que por cierto se contradijo aun más en un episodio del dibujo animado Clone Wars, donde un acelerado Mace Windu hacía todo lo que no hizo en Episodio II arrasando un gigantesco ejército de robots con sus propias manos. Aunque en realidad más grave fue la batalla entre el Conde Dooku y Yoda, la razón: limitaban todo el mítico poder de una especie a unos cuantos trucos y la destreza en el uso de la espada, bajo esas condiciones ser jedi parecía un mal chiste donde la condición esencial es aparentar lo que no se es.

Más grave aún fue la elección de Hayden Christensen como el joven Anakin, rol cuyo gigantesco peso que el actor fue incapaz de sostener restándole dramatismo a la historia indistintamente la buena química que tuvo con Natalie Portman.
Un paso dentro de la oscuridad era como Anakin masacraba a los torturadores de su madre poco después que esta falleciera en sus brazos, en una secuencia que solo fue descrita de palabras del personaje y que de paso confirmaba que la mayor ironía de Lucas es el haber creado a unos caballeros cuyas espadas rara vez se veían cortando algo que no fuera metálico.

Este hecho ponía en evidencia un grave problema: la poca capacidad de George para saber cuando dejar el campo de lo infantil en pos de un argumento que por lógica requiere un tratamiento adulto. Esto lo había obviado en A New Hope, con su heroico final cuya dura realidad debía conducir todo a un funeral en vez de una premiación; en otras palabras el tema de la guerra se banalizaba, un conflicto donde vidas se perdían era tomado como un juego de niños (y que para empeorar más las cosas el conflicto seguía), y que en La Amenaza Fantasma tenía su punto culminante cuando el precoz Anakin se arrancaba con una nave de combate a luchar contra los villanos de turno (lo que encajaba con algunos comentarios de Obi Wan en A New Hope, solo que no era esperable esto de un niño).

El camino a la adultez

Hay que reconocerlo, hacer un filme cuyo argumento sea coherente y profundo para un adulto y al mismo tiempo entretenido y no nocivo para un niño es algo muy complicado. No es fácil encontrar trabajos como la adaptación de la novela de Michael Ende: La Historia Sin Fin o en un caso más reciente las dos entregas de Spider-Man. Pero en cada situación es posible comprobar como sus guionistas han sabido usar de forma responsable los elementos con que arman la historia sin caer en graves inconsistencias.

Querámoslo o no cualquier cineasta, o escritor serio sabe muy bien que la creación de un argumento oscuro supone que su obra no debe estar orientada a todo público. Por dar un ejemplo: los seguidores de El Castigador desde un principio esperaban que el filme fuera calificado R en Estados Unidos (y en Chile mayores de 14 para que después padres se quejen de como la violencia daña a sus hijos), lo que era una garantía de fidelidad al estilo agresivo del vengador marveliano. “El Caso Lucas” ya había tenido un desastre con la secuela de Conan, personaje eminentemente adulto que vio vulnerada toda su esencia en su simplista y emotiva continuación.

Volviendo a Straczynsky (Babylon 5 y Crusade), su saga por años había estado marcada por un canon netamente adulto, lo que significaba un estricto control argumental para evitar una desviación por las rutas más sencillas de lo comercialmente atractivo.

Esto implicaba también evadir uno de los vicios del concepto de la adultez y
también oscuridad: el uso de la violencia y el sexo de forma “gratuita”; pero aplicado a este factor eso termina muchas veces obedeciendo a una actitud más infantil que la de alguien responsable, sin perjuicio el placer que pueda brindar. Tomando por ejemplo la filmografía de David Lynch, el sexo y la violencia por excesiva que sea, va acompañada de una reflexión o exploración psicológica que la hace trascender a un mero recurso comercial a algo que en algunos casos bordea lo didáctico (Terciopelo Azul).

Pero bueno antes de seguir, para quienes no la conocen bien y a modo de resumen: Babylon 5 es una saga de cinco años donde la raza humana, concretamente en una estación espacial, es el centro de una serie de grandes acontecimientos que marcaran la evolución de un importante sector de la galaxia donde esta involucrada la Tierra.

Una brutal guerra que por poco y causa la desaparición de los terrícolas obliga la construcción de un sitio neutral para que se reúnan diplomáticos buscando evitar nuevos conflictos. Sin embargo el origen y futuro de Babylon 5 está atado a un grupo de antiguas razas que secretamente han observado y controlado la vida de todas las especies surgidas posteriormente a ellos, preparando una serie de estratagemas para una gran guerra que si no es frenada puede causar la aniquilación de todas las criaturas vivientes.

Con esto Straczynsky tomó parte del esquema de Star Wars (y también Star Trek) para disectarlo con la profundidad que Lucas no supo realizar (y que la gente de la otra gran saga no quería tomar), partiendo de como surge una guerra desde el interior de una especie, sus efectos tanto a nivel micro como macrosocial y las duras consecuencias.

Si bien no hay un imperio, hay varias poderosas razas que constituyen una gran amenaza para otros mundos, la más terrible de todas las Sombras, temibles criaturas que parecen surgidas de una pesadilla y cuya presencia está tan arraigada en todos los mundos que los mismos personajes principales deben actuar con extrema cautela para no provocarlos. Contrariamente a ellos están los Vorlon, cuya impredecible personalidad mantiene siempre la duda de cual es su verdadero rol en la guerra que ha de venir. Sin los jedis de Lucas, Straczynsky crea el Anla’shock o en inglés Rangers, un grupo de guerreros entrenados en diversas técnicas de combate cuya principal arma es una larga vara (denn’bok) pero que no están limitados al uso de otro dispositivos para defenderse si las circunstancias lo requieren (en otras palabras no son tan tontos para usar la vara contra una ametralladora).

Para complementar aún más todo, cada personaje tiene su propia historia y ciclo evolutivo que paulatinamente va arrojando nueva información sobre diversos ángulos de algunos acontecimientos, por ejemplo: mientras que el Capitán Sheridan tiene su momento de gloria en la guerra mimbari, la embajadora Delenn ofrece su crucial rol en este conflicto que en aquel entonces los hacia a ambos enemigos.

Siempre refiriéndose a Tolkien o a alguno que otro autor clásico (como Asimov y su línea de transportes), Joe mantuvo una abrumante consistencia argumental incluso en el anunciado fin de Babylon 5 donde se confirmaban muchos acontecimientos que habían insinuado o mencionado de forma superficial, pero también dejando algunos intencionalmente fuera, incluyendo las aún mas grandes ramificaciones de la gran guerra. De esta forma era posible expandir de forma lógica su universo en otras sagas que eran susceptibles de ser tratadas en las novelas o en lo que seria la creación del spin off, Crusade, que como mencionaba en un principio, supuso la oportunidad de profundizar en aquellos aspectos que ya se sabia que eran oscuros en B5, concretamente la relación entre la Tierra y las poderosas Sombras, cuyo resultado más conocido eran una macabras naves de las que se puede suponer que se usaban componentes humanos (no precisamente pilotos voluntarios y conscientes).

A diferencia de lo ocurrido con Lucas o la franquicia de Star Trek, Babylon 5 está profundamente unida a Straczynsky, cuya hasta ahora notable imaginación e ingenio difícilmente da espacio a otros autores que no sean aquellos que él ha autorizado para ofrecer ciertas líneas argumentales bajo su supervisión. Desgraciadamente el escaso apoyo y la incompetencia de algunas compañías (como el Scifi Channel y Warner Brothers) ha traído consigo el no aprovechamiento de muchas interesantes historias pendientes como por ejemplo: los errores de los vorlon, la existencia de al menos dos razas mucho más peligrosas que las vistas en la guerra, la supervivencia de los tecnomagos… en fin todo un universo por explorar que depende de un solo hombre cuyo trabajo hasta el momento ha sido impresionante pero… no comercialmente del todo rentable.

Camino en tinieblas

Es muy fácil criticar el infantilismo de George Lucas ante la gran cantidad evidencia que lo delata, especialmente ante el apego que mantiene con sus personajes que hacía de las muertes (y presentaciones) algo casi ceremonial.

En cambio, con Straczynsky, la vida y la muerte rondaban como dos perros delimitando su terreno; los cliffhanger (hechos impactante que cambian todo) desde el primer año se convirtieron en un recurso obligatorio de los finales de temporada, cuando el presidente de la Tierra es asesinado (no Bush), el jefe de seguridad es atacado quedando en coma y el capitán se va. Nuevas preguntas iban surgiendo… pero las respuestas llegaban y con una abrumadora e incuestionable lógica que encajaba perfectamente en todo lo que se veía. Babylon 5 cada año se tornó más compleja pero al mismo tiempo se iba haciendo mas coherente, esto sin perjuicio que hubieran historias que no llegaron a desarrollarse (Los secretos de Talia por ejemplo). A diferencia de Lucas, el trabajo de Joe estaba limitado tanto por el presupuesto como el apoyo de los ejecutivos de Warner Brothers, quienes a pesar de ser concientes que el principal episodio de la segunda temporada de Babylon 5 había ganado el premio Hugo, siguieron limitando el soporte a la serie lo que motivó a Straczynsky a retirarse de una posible tercera nominación por tercer año consecutivo a modo de protesta.

Lo positivo de esto fue que el bajo presupuesto obligaba a Joe y su apoyo “logístico” (Harlan Ellison) a ser mucho mas meticuloso con los guiones a fin de evitar todo derroche económico, memorable fue el episodio Comes the Inquisitor un ejemplo de lo mucho que se puede hacer con el mínimo de recursos. Dicho sea de paso, fue un episodio que tomó varios temas tanto dentro del contexto de la guerra que se iba a iniciar como un mito popular para profundizarlos a sorprendentes niveles filosóficos.

Mientras Lucas hizo del tema de la guerra un mero entretenimiento, Straczynsky la trató con la mayor seriedad posible llegando a niveles que bordeaban lo escalofriante, como en el capitulo A Late Delivery from Avalon donde el actor Michael York era un ex cañonero cuya responsabilidad en el conflicto mimbari, aunque fue indirecto, lo había conducido a la locura.

La esencia de Babylon 5 radica en el constante cambio tanto en los argumentos como en la personalidad de cada uno de los individuos siempre atado a un patrón evolutivo conforme a la interacción tanto con nuevos como antiguos elementos. Lo que implicaba que villanos como los clásicos, llenos de maldad e imposibles de toda redención eran escasísimos e incluso los que parecían encajar perfectamente dentro de tales características tarde o temprano tenían la oportunidad de mostrar sus facetas ocultas u orígenes que lo condujeron a este rol en algunos casos a través de las novelas (Morden).

El termino de Babylon 5 suponía un brillante futuro dado que TNT había invertido en la producción del último año, (cuando ya estaba cancelada la serie a finales del cuarto) e incluso estaban solicitando más productos. De esto vendrían tres películas para televisión (In the Beginning, Thirdspace, The River of Souls) y un piloto para una nueva serie que continuaría los acontecimientos de B5: Crusade. Este nuevo proyecto implicaba una gran oportunidad de ahondar en aspectos más oscuros, A Call To Arms era un filme épico que ahondaba en las graves consecuencias de la gran guerra, cuando una raza liberaba un virus en la Tierra para vengar la perdida de sus amos. Sin embargo fue el inicio de un conflicto entre Straczynsky y la productora, ésta última buscaba darle un tomo más comercial a Crusade, ya que la encontraban muy “cerebral”. Lo que trajo consigo lamentables cambios como la creación de un episodio que introdujera de forma muy obvia y lenta a los personajes en reemplazo del que se tenía originalmente planeado Racing the Night donde se mostraba claramente el carácter rebelde de los personajes principales, que iba a ser determinante para los futuros acontecimientos. Mas allá de su función de introducir personajes y vínculos Warzone como primer episodio nunca obtuvo el nivel de popularidad de aquellos con argumento mas complejo como The Path of Sorrows, donde la tripulación del Excalibur encontraba a una pacifica criatura que los confrontaba con sus grandes traumas dándoles la oportunidad de superar el dolor. De esta forma Straczynsky brillantemente se las ingeniaba para explorar tanto la personalidad de los personajes principales como dar más detalles de otros acontecimientos que intencionalmente había omitido en la cronología, todo con cierto sentido reflexivo.

Incluso se dio el tiempo de reírse del fenómeno OVNI y particularmente de los X-Files con Visitor from Down Street, el menos serio episodio de la saga, donde una suerte de Mulder y Scully extraterrestres llegaban a la nave por casualidad huyendo de un siniestro agente planetario que formaba parte de una organización donde supuestamente los terrícolas estaban trabajando para conquistar su planeta. Por cierto esta humorada no impidió que Straczynsky y Chris Carter comenzaran a trabajar en un proyecto titulado tentativamente The World on Fire en un intento por salvar el reino de Carter que se venía al suelo tras la cancelación de Millenium, el proyecto no perduró por presión de los estudios.

Para entonces Crusade estaba condenada a la cancelación, por ser un producto sin fines netamente comerciales que cumplieran con las desquiciadas exigencias de TNT, que según uno de los diversos comentarios que circulaban, la productora quería una versión espacial de Guardianes de la Bahía, lo que se fundamentó en algunas bromas que se hicieron al interior de los episodios incluyendo el cambio de vestuario, medida que Straczynsky corregía en uno de los guiones no filmados (difundidos por él en cierto sitio Web) donde el capitán se deshacía de los
nuevos trajes usando alguna mentira de último minuto.

De cualquier forma tanto en la vida real como en el mundo imaginario de Joe, Crusade fue un breve proyecto cuyo plan era intentar emular el mito de los caballeros de la mesa redonda y de paso las cruzadas. La espada: una nave extremadamente poderosa única en su tipo, un (tecno) mago, un grial que buscar: la cura al virus que posteriormente iba a desatar la mas grande cruzada: liberar a la tierra de la influencia de las Sombras.

El problema y también virtud con los proyectos de Straczynsky es que como dirían sus personajes: “nada es lo que aparenta”. No es como Lucas donde desde un principio se sabe muy bien quienes son los buenos y los malos, mientras que los pocos secretos que se van revelando no son de gran peso ante lo predecible que son las circunstancias. Con Matthew Gideon, Joe saca al prototipo de héroe correcto que tenía en el Capitán de B5, John Sheridan, y pone a un individuo agresivo, extremadamente manipulador y perspicaz pero al mismo tiempo leal con quienes lo apoyan.

Como ya mencioné en párrafos anteriores en Racing the Night, las reglas del juego del nuevo mundo de Straczynsky son completamente distintas a las anteriores: Gideon hace una peligrosa apuesta sobre el éxito de su misión que acorta el tiempo estimado para que dure la serie a menos de lo que se planteo en un principio. La relación entre los personajes ya se encuentra establecida especialmente el principal y Galen, con quien tiene una comunicación que bordea lo irónico, como dos tipos duros que tratan de marcar muy bien su territorio.
Todo para una perfecta conclusión donde se confirma la frase dicha en el párrafo anterior y de paso establecer lo que se mostraba como una de las líneas argumentales mas oscuras e interesantes de la saga, posible respuesta a la única pregunta que no responde el capitán en los créditos y que define todo: “¿en quien confías y a quien sirves?”.

En otras palabras, Joe ya no tiene que jugar con introducciones inocuas o pueriles que seguirán de episodios con poco peso filosófico o existencialista, lo hecho en el ya mencionado brillante episodio Comes the Inquisitor puede desarrollarse en todo su potencial sin que esto caiga en algo repetitivo y monótono. Quienes hayan leído algunas otras historias de Straczynsky, particularmente la saga de historietas Midnight Nation, coincidirán que el autor es capaz de tomar una visión extremadamente profunda del ser humano y su evolución bajo una perspectiva dinámica, interesante y entretenida, algo que se manifiesta cabalmente en Crusade, sin perjuicio que esto incluya episodios o situaciones en que los personajes vivan experiencias hilarantes (el ya mencionado Visitors from Down Street, además de las manías de Gideon).

Respecto a los tres guiones que nunca se filmaron Value Judgements, To the Ends of the Earth, The End of the Line: El primero vuelve a explorar una historia pendiente, la guerra telépata y sus consecuencias, mientras los últimos dos definen lo que será el camino de destrucción de Gideon, producto de sus obsesiones y secretos, además de lo que vendrá cuando la cura sea encontrada, que según Joe iba a ser mas pronto de lo posible. Un futuro increíble de lo que pudo ser una de las mas entretenidas, profundas y originales series de ciencia ficción de todos los tiempos frenado por ambiciones de mentes pequeñas adictas a las palomitas de maíz y el buen descanso neuronal, pero con tipos como Straczynsky, Whedon, Twohy, Nolan dado vueltas aún en diversos campos el futuro es más brillante para los amantes de la ciencia ficción adulta, de lo que fue para el capitán Gideon.

Episodio III La masacre de Lucas

Tras sus dos cuestionados primeros episodios Lucas consiguió que uno de sus filmes alcanzara el nivel de respeto de su anterior trilogía y lo hizo nuevamente usando las herramientas de otro.

Y es que Episodio III es un filme hecho con la maestría de John Harrison (Done) para mostrar una historia que todos quieren ver con sus grandes falencias ocultas con mucha e incuestionable inteligencia.

Un trabajo cuya efectividad vi comprobada cuando un amigo la consideró mejor que todos los filmes de Star Trek juntos. Personalmente (preparen los palos) es aberrante esta afirmación, ya que si bien el dicho “en gustos no hay nada escrito” es claro, el nuevo filme de Lucas abusa de los mas graves pecados de toda su saga.

La historia que ya todos conocen: Anakin el joven jedi junto con Obi Wan se acercan al fin de las Guerras Clones, instancia que pondrá a Skywalker frente a frente a sus conflictos internos con los jedis trazando su camino al lado oscuro y transformación en el gran Darth Vader. Para quienes hayan visto meticulosamente tanto los filmes anteriores como los espectaculares trailers, la historia ya está clara: si bien Anakin es todo un héroe de guerra, el desconsiderado e inescrupuloso trato del consejo jedi no sólo ha limitado su enorme potencial sino también esta frenando su futuro. En medio de esto, mas allá de la figura paterna y siempre correcta de Obi Wan, el canciller Palpatine con muchísimo más criterio y cuidado se ha convertido en su mejor aliado al valorar todo el poder que presenta el jedi así como dando salida a sus frustraciones producto de las cuestionables políticas jedi que al final serán la arena con que cubrirán su tumba. El descubrimiento del gran secreto del canciller (de forma demasiado obvia) junto con el temor a perder a Padmé, terminarán por liberar la rabia de Anakin conduciendo la formación del imperio y la destrucción de los caballeros.

Contrariamente a lo que muchos querrían, el argumento de Episodio III no es nada de novedoso, no por el hecho que Lucas haya arrojado pistas sobre esto mas de veinte años atrás, sino por estar fuertemente ligado al tema del bien y el mal dentro del ser humano o en otras palabras como un individuo bondadoso no esta ajeno de usar todo su potencial para provocar el caos.

Esto supone la exploración del concepto de la maldad como algo que para muchos es que la sociedad (o la vida) moldea al hombre en muchos casos corrompiéndolo o impulsándolo como un ser constructivo. Esto ha terminado siendo caldo de cultivo para incontables filmes especialmente los de la otra gran franquicia Star Trek en cuya última película el capitán Picard se enfrentaba a un atormentado clon suyo que le mostraba el camino que pudo haber seguido de no haber tenido tantas oportunidades en la vida. Con Anakin la situación no es distinta, Qui Gon Jinn vio en él el individuo que devolvería la gloria a los jedis (traería equilibrio a la fuerza), mas el consejo Jedi dirigido por el egomaniaco de Yoda le cerró las puertas en vez de buscar otras alternativas más misericordiosas (palabra que en el filme se comprueba no conocen estos caballeros) para orientar sus capacidades, esto sería la segunda gota para la semilla oscura.

El trabajo de Jinn es tomado por Palpatine quien no trepida en ir explorando la personalidad del joven jedi en busca de todo aquello que sus semejantes subestiman, especialmente sus profundos traumas, los cuales el mismo Yoda conocía y menospreció (siempre usando alguna frase filosófica pero sin sentido constructivo en lo que podríamos llamar una suerte de burocracia filosófica).

Esta claro que las emociones son un obstáculos en el camino de estos guerreros, pero Lucas impuso esta regla de forma estrepitosa sin profundizar en como esto anulaba la compasión como elemento esencial para contrarrestar la maldad, lo que resulta particularmente irrisorio dado que los jedi se supone que son la encarnación del bien y Obi Wan manifiesta su deseo de no matar a su joven aprendiz dejándolo quemándose vivo en los bordes de un río de lava ¿no es eso maldad?; lógicamente esto garantiza un señor Vader con armadura pero es una burla para todo lo que promovió Lucas con sus caballeros, especialmente si se considera lo terrible que es ser quemado vivo (e ilógico que no haya muerto en tales condiciones).

Dicho sea de paso, la idea de controlar la emotividad se contradice en numerosas ocasiones como en la primera parte con el furioso ataque de Obi Wan a Darth Maul luego que éste matara a su maestro (y que por cierto nadie del consejo le recriminó), mientras que ocasionalmente hemos visto a un alegre Yoda, quien incluso en su primera aparición había hecho una broma a Luke. Científicamente hablando nuevos y numeroso estudios están arrojando mayores beneficios para las actitudes alegres o positivas, lo que no precisamente ha de contradecir un comportamiento responsable, sin embargo el mismo mundo de los Jedi, (con su cuestionable celibato) muestra elementos que anulan el uso de estos factores que van contra lo que los llaman el lado oscuro. Concretamente se habla mucho en contra del odio y el miedo, pero ya habíamos dicho la falta de la compasión y mas importante aún el amor. Los principios de estos caballeros deberían estar sustentados en esto, que si bien socialmente está extremadamente usado, cualquier estudioso de la literatura puede redescubrir como los autores clásicos hicieron al explorar formas tan profundas como originales para abordar su rol en la existencia. Con los Jedi, Lucas dice dar vida a una encarnación del bien pero sus características están a unos pasos de una ineficiente maquina de matar y muchos más de lo que por lógica debería contrarrestar el poder del tan temido lado oscuro.

Volviendo al plano argumental, otro vicio del creador de esta saga es que hizo demasiado claro el camino de Anakin, pero no ahonda más allá en las implicancias internas ni mucho menos en las, ya mencionadas, grandes contradicciones de los jedis (su abrumante falta de criterio y poder, especialmente para percibir lo evidente), su interés como siempre es entretener sin importar cuan superficial sea su historia; en el proceso hace prácticamente ceremoniales las evidentes referencias o vínculos con la trilogía anterior (Chewbacca, el nombramiento Vader –ya lo había hecho con R2-D2 poniendo en el tapete una grave contradicción en la relación humano-robot–) mientras que no se molesta en solucionar otras líneas argumentales pendientes como una razón lógica para que Yoda y Obi Wan arranquen (siendo que ambos se muestran más poderosos que los Sith) y se escondan en un universo plagado de formas de vida inteligentes a las que podían haber instruido en el camino de los jedi, contrariamente a los Sith que son tan agresivos y ambiciosos que no hay mas de dos porque se matarían entre ellos.
Sé que hay elementos para contar más acontecimientos que eliminen estas incoherencias pero contrariamente a lo que hace Straczynsky, Lucas promete y no cumple (no olviden el pasado de Qui Gon), lo que resulta mas negativo ante la facilidad con que rescribió los argumentos surgidos en “supuestas” obras complementarias, vale decir: libros y cómics.

Ya en las anteriores trilogías era visible como Lucas tomaba elementos de filmes y novelas clásicas tratándolos como si fueran creaciones suyas, incluso corre el rumor que si Asimov estuviera vivo lo habría demandado por hacer de Coruscant una copia de Trantor de la saga Fundación. El turno ésta vez fue nuevamente Dune, el nacimiento de Luke y Leia termina siendo una vulgar copia de los hijos de Paul Atreides, cuya madre muere al darlos a luz de una forma mucho mas lógica (la droga que tomaban los fremen había tenido graves efectos), sólo que esta vez recurre a la receta más simple que es matarla de pena (como toda una gran madre para la cual sus hijos no tienen valor). Todo esto al mismo tiempo que el nacimiento de Darth Vader en una secuencia que mezcla la creación de Frankestein con el típico recurso del filme de acción donde el héroe grita al perder a su ser mas querido.

Es incuestionable que Episodio III es un filme entretenido, visualmente espectacular, con muy bien logradas escenas y una buena banda sonora que se mantiene magistralmente al mismo nivel que las otras parte, pero argumentalmente peca de demasiado ambiciosa y superficial extremadamente predecible e inconsistente (sin olvidar la mala actuación de Christensen). Contrariamente a otras grandes sagas como El Señor de los Anillos, Jackson supo mantener un equilibrio entre el nivel de los efectos y el potencial del guión sin dejar que el primero le restara fuerza al segundo en cada una de sus partes, Lucas se aprovecha del viejo truco del héroe torturado para potenciar el terreno ganado con tanta batalla y de paso ocultar sus enormes fallas argumentales ofreciendo un final que esta lejos de alcanzar la oscuridad que tanto se ha hablado pero que encaja mejor que cualquiera de las otras partes en todo lo que dijo en su primera trilogía evitando todas las contradicciones que sepultaron La Amenaza Fantasma y El Ataque de los Clones.

Quizás la gran falla de Lucas es: el no haber escrito toda la saga de una sola vez como un todo (uno de los grandes aciertos de Tolkien que favoreció el proyecto de Jackson) dándose tiempo suficiente para ir perfeccionándolo con el paso de los años en vez de ir sacando elementos de filmes y libros que le gustaban para hacer un collage donde en una primera vista todo es perfecto pero a la segunda las se hace claro como no encajan. Estos puntos son la esencia de la calidad de Babylon 5, ya que lo que en un principio se creyó una mala copia de Star Trek (que por cierto el guión del piloto estuvo en manos de Paramount mucho antes que fuera creado DS9) con el paso de los meses fue tomando mayor consistencia y apoyo del público al ir descubriendo como cada elemento del pasado o futuro que se revelaba iba encajando perfectamente como la “novela para televisión” a la que se refería su creador. Algo parecido en el caso de la animación a la legendaria adaptación que hizo Carl Macek de Macros: Robotes, quien estableció una línea argumental difundida en libros y cómics que rellena los vacíos en cada una de las generaciones.

Toda creación del ser humano es inevitablemente el resultado de la influencia de su mundo, sin importar el género y los elementos ya que inevitablemente su mensaje está atado a una respuesta que debe producirse en su existencia y para ello debe ir tomando partes de la realidad, Lucas puede amar a cientos de autores y cineastas, puede haber tomado millones de cosas así como ninguna, pero al final todo lo que haga se reduce a un solo factor: falta de perfeccionismo. La Guerra de las Galaxias es una revolución en entretenimiento y efectos especiales, cuyo estandarte de arena es sostenido fielmente por sus fanáticos que irónicamente contradiciendo los preceptos jedis son guiados por su pasión a la franquicia.

Lo bueno es que influyó una generación de forma tanto positiva como negativa, por un lado surgieron tipos James Cameron, Luc Besson, Roland Emmerich que se alimentaron del espéctaculo visual en perjuicio de la consistencia argumental, mientras que detractores como Ridley Scott y David Lynch hicieron su camino construyendo maravillosas obras sustentadas en sólidos guiones, piezas que palidecerán ante la maquinaria técnica de Lucas, pero que el tiempo les ha dado un sitial de acero donde no falta quienes sacamos un paño para hacerlos relucir una vez mas.

Hablando de Oscuridad: The Passing of the Technomages

Antes de Episodio III y poco después de la cancelación de Crusade, Straczynsky anunció la entrega de los argumentos (y detalles inalterables) para una nueva trilogía de libros (posterior a Legions of Fire) que iban a narrar los orígenes del personaje más popular de la serie: Galen, resolviendo de paso diversas incógnitas tanto de este fallido proyecto como del programa que le dio vida.

A diferencia de trilogías literarias anteriores (la mencionada Legions of Fire y la saga de los Psy Corps), The Passing of the Technomages, que fue escrito por Jeanne Cavelos, tiene grandes semejanzas con otras sagas ajenas al universo de Straczynsky, como es el caso de Harry Potter y particularmente los recientes filmes de George Lucas.

A simple vista esto pareciera inevitable dado que la autora escribió un texto técnico de Star Wars, sin embargo algunos de los libros se publicaron antes del estreno de las últimas películas.

Pero bueno, la historia comienza con Casting Shadows, donde un joven Galen se reúne con otros estudiantes que en medio de una celebración donde se graduaran como tecnomagos. Sin embargo los rumores del regreso de las temidas Sombras y el descubrimiento de un peligroso hechizo por parte del personaje principal, lo llevará una nefasta misión que cambiará para siempre su existencia y la de todos sus semejantes.

De esto vendrá The Summoning Light, donde tras los terribles descubrimientos de Galen, los Tecnomagos montarán una operación para evitar la gran guerra que se aproxima mientras el joven tecnomago irá nuevamente a las líneas enemigas tratando de frenar un posible y catastrófico ataque.

Para que el puzzle se complete con Invoking Darkness: Tras el gran sacrificio hecho para evitar el exterminio, los tecnomagos finalmente descansan en su refugio conscientes que el peligro es inminente: los miembros de la orden que se aliaron con las Sombras comienzan a destruir lo poco que queda del pasado de Galen obligándolo a iniciar una cacería que incluye uno de los mas grandes villanos de Babylon 5.

El mundo de los Tecnomagos se parece mucho al de los jedis, son seres poderosos, sometidos a un estricto código de conducta supervisado por el Círculo. Poco a poco Jeanne Cavelos, al igual que lo planteó Lucas, irá mostrando como estos seres están entrando en una etapa de decadencia donde sus propios valores chocan con un enemigo que siempre ha estado entre ellos a la espera de atacar con todas sus fuerzas. En medio de esto se encuentra Galen, un atormentado joven que empieza a mostrar dotes tipo “Anakin”, gran poder e inteligencia que son menospreciadas por el Círculo que se niega a enfrentar en su totalidad la situación en que se encuentran (¿Habrá un Yoda dando vueltas?).

Esto trae consigo la sorpresiva caída de algunos miembros en el “lado oscuro” donde las Sombras les proveen del ancestral secreto de sus habilidades, que se mantiene frenado por el código que siguen fielmente, por una razón cuya lógica dejaré en manos de los posibles futuros lectores.

Galen tiene todas las características para ser considerado el Anakin de Babylon 5, que incluye un profundo dolor e ira contra sus semejantes, sin considerar el haber enfrentado la decisión del personaje de Lucas si unirse a las Sombras para salvar la vida de la única mujer que ha amado. Y es que Jeanne Cavelos a diferencia de Lucas no juega con situaciones adultas tratadas como si fueran infantiles, el tema de los tecnomagos, la oscuridad que hay tras un ser atormentado y como nuestras decisiones nos atan muchas veces a un futuro mas funesto de lo imaginable están en cada etapa de la existencia de Galen. Mientras Harry Potter se precia de ser muy santo y Anakin cae de forma obvia en los planes de Palpatine, Galen existe con el mundo de ambos personajes lidiando con el amor y el odio que debe cargar todo ser vivo, esa ambivalencia con que nos movemos. Ya en el primer libro somos testigos de sus grandes sacrificios, mientras (al igual que Episodio II) Galen libera parte de su furia que tanto buscan las Sombras, para que finalmente encuentre el camino indicado en el personaje menos esperado de todos: Morden. Para quienes no lo conocen, Morden es el representante humano de las Sombras en B5, el individuo que negocia con las razas creando las trampas que causarán la gran guerra, mas su vida fue un misterio que incluso Neil Gaiman se negó a revelar cuando lo resucitó para el episodio que su amigo Straczynsky le entregó para guionizar. Si se trata de comparaciones, este individuo encaja como una suerte de Palpatine sin poderes que busca seducir a todo individuo con cierto potencial destructivo, con la diferencia que esta completamente al servicio de la oscuridad sin mostrar una real ganancia de su labor.

Cavelos ya había hecho lo suyo con este personaje en el libro precuela de B5 The Shadow Within (del cual se dice, pero no encaja del todo, como antecedente de esta trilogía), sin embargo a través de Galen, fiel al estilo de Straczynsky, entrega una faceta mucho mas profunda y distinta a lo que se había hecho antes revelando de paso una importante pieza de este universo (Ojo fanáticos de B5 que esto tiene que ver con el futuro de Londo).

Straczynsky y Cavelos pueden escribir muchas cosas de las que pudo haber tomado algo Lucas así como otros cineastas, pero lo mejor de todo y que desgraciadamente no han capturado es la capacidad de mantenerse fiel a la evolución de los personajes y sus complejas personalidades sin caer en la tentación de darle preponderancia a la acción. Por el contrario la violencia en Babylon 5 está profundamente atada a lo épico y trágico, el futuro de Galen y su raza esta unido inevitablemente al entendimiento y destrucción de su pasado que conforma la gran debilidad que los ha llevado a los conflictos con las Sombras (algo que le causa problemas en Crusade) y eso inevitablemente implica la necesidad de sacrificar algo, el fin de una historia y el nacimiento de otra, del correcto manejo de estos elementos incluyendo la confrontación moral de estos dilemas conforman una visión adulta que Lucas no logró manejar en su trilogía y el universo de Straczynsky ha dominado por tanto tiempo; algo que de tratarse con humildad y cuidado aunque fuera una copia sería digno de ser valorado y respetado por las futuras generaciones, al constituirse en una lección que necesitamos todavía aprender.

por Juan Carlos Sánchez

Maldita sea Guatón Afranelao

Por Álvaro Medina

Hola, acabo de llegar de ver “la” película. No iba con muchas expectativas, a pesar que leí a varios “críticos” que el filme es “el mejor de las seis”. No lo creo, aunque sin duda no es la peor. No es que tenga alguna favorita, de las originales. Cada una de las 3 originales tiene su encanto para mi. Encanto que no tiene ninguna de estas tres nuevas.

A favor, no bostecé en ningún momento ni miraba el reloj. Es dinámica y todo, cosa que le faltaba a los episodios I y II. O sea está mejor montada, mejor contada.

Me molestó mucho tanta parafernalia visual. Hay momentos en que se justificaba, pero en otros no; y generalmente en esos momentos no entendía nada. ¿Será que soy muy lento para el cine actual? Quizás, quizás no. Quizás, simplemente, las escenas están mal construidas. En ”Jedi”, con bastantes menos recursos, la batalla espacial es muchísimo mejor que la de esta película (al principio). No entendí quienes eran los buenos y los malos: habían unas naves parecidas a las X-Wing que nunca supe de quien eran. Me quedó medianamente claro que los cruceros tipo Destructor (más chicas) eran republicanas pero…

Y no me pareció que ninguno de los eventos se fueran desarrollando fluidamente. Sentí que eran muy bruscos los cambios. De repente Padmé está embarazada, y OH cuando se baja de la nave (al final) tiene la MEDIA guata…(!) Para dar un ejemplo. Muy brusco también el cambio de Palpatine, para mi gusto. Si se hubiera visto más esa insidia de Palpatine en los episodios anteriores, quizás. Pero aquí parte malo… cosa no vista antes. No funciona, no calza con el personaje. Claro, sabemos que él es Sidious y todo eso…

También vuelve el abuso de personajes, frases y situaciones gratuitas. Aunque menos que en los episodios anteriores.

Hay secuencias buenas: la cacería de Jedis, el funeral de Padmé. El final, maravilloso. Sin duda. Sólo que la música de los créditos, como ha pasado en todas las precuelas y la reedición de “Jedi”, entra nada que ver con lo anterior, en otro tono que no calza, abrupta… en fin.

Bueno, resumiendo, me entretuve bastante, por momentos sentí esa ”magia” de las películas originales, aunque en momentos imprevistos, por ejemplo cuando Anakin habla con Yoda, hay algo del Yoda que a mi me gustaba, esa marioneta que tenía más vida que este digital. No por como se viera sino como hablaba. Pero en general no logré empatizarme mucho con los personajes, a lo más de Palpatine, Obi-Wan y de repente Anakin (muy bien por cierto). Ese es mérito de los actores, y la falta de identificación con ellos es por el guión y el montaje, que es
bastante arbitrario en mi opinión.

Por último. Por muy buena que fuera, esta película no me llevó de nuevo a mi infancia. A lo mejor si Yoda fuera un títere, y las naves maquetas… quizás algo me llegaría. Pero la cuestión es que estas películas nuevas las he visto ya viejito, y los sentimientos y situaciones son distintas a esa época. Ya no me impresiona nada de lo que vi, porque se muestra todo en pantalla, se vomita, y se ha visto mil veces en películas mejores o peores. Todo es posible, todo se
mueve (maldita sea Guatón Afranelao, ¡¡deja quieta esa cámara un rato!!), todo es taaaan impresionante que ya no tiene gracia.

No andaba buscando la magia de mi infancia, sino una magia nueva. No la encontré, pero desde que salí de ver el Episodio I, ya hace 6 años, que esa se perdió. Más bien: se quedó donde tiene que estar, en mi memoria, en esas películas viejas. Nada podría reemplazarlas, y que bien que sea así, y mala suerte por estas tres. Buscaré la magia en otro lado, en otras películas, en otros relatos. O, mejor, yo crearé esa magia…

por Álvaro Medina

La Caída de Lucifer

por Jorge Baradit

Cuando terminó la película y aparecieron los créditos estaba absolutamente emocionado.

No sabía que Lucas me había quitado algo cuando eructó sus capítulos I y II. Ahora salí con mi infancia intacta, recuperado de sus pobres intentos por contar una historia cuando Star Wars siempre fue la reinterpretación de un mito. Y así salí: lleno de mito. Ahí estaban el malo, el bueno, el héroe imperfecto y su tragedia. La caída de Lucifer, la caída de faetón, la de Icaro.

El más bello tragado por la luz de su propio sol.

Star Wars siempre fue la historia de un héroe joven que crece y logra vencer a las fuerzas del mal. Un mito sencillo, una epopeya heroica bastante simple. Ahora Lucas le agrega una sola pieza al comienzo de la saga anterior y transmuta toda la historia, la metamorfosea en otra cosa como quien arroja una sola gota de tinta negra sobre un vaso de agua transparente, y la convierte en la tragedia de Darth vader. Su Ascenso (que en realidad es una caída), su reinado y su derrumbe, fruto del mismo amor que originó su tragedia. Lucas convierte a Star Wars en la historia ya no de un Apolo luminoso de nombre Luke sino en la de un Lucifer trágico que pierde toda su belleza en las llamas de su propio fuego interior, de nombre Anakin. Los que en el futuro vean la saga en orden no van a entender muy bien por qué a partir del capítulo IV se le dan tantos minutos en pantalla a ese pendejo rubio medio gil, cuando lo realmente interesante está detrás de esa máscara negra. Ahora Star Wars se trata de la ascensión de Anakin Skywalker y de cómo es derrotado por su propio hijo, que al matarlo lo redime.

Anakin mata a Padmé y Padmé lo mata a través del fruto de su vientre. La corrupción de la república es la corrupción de Anakin. La caída de la república es la caída de Anakin.

Salí lleno de mito. No se cómo, pero Lucas logró recuperar algo que parecía tan irremediablemente perdido como la infancia. Y de paso me la recuperó a mi también, que no pude dejar de sentirme otra vez un pendejo de 8 años, absolutamente reflejado en el hijo de Armando (Rosselot), tan parecido a mi cuando chico.

La historia es creíble, la metamorfosis de Anakin es creíble. Su miedo a perder a su amor es creíble, su confusión es creíble. El paso que da hacia el lado oscuro es absolutamente creíble. Esta historia requería muchísimo más desarrollo que la saga original y lo consigue. El nacimiento de un ser tan torcido como Darth Vader ameritaba una historia así de compleja y torcida.

Star Wars siempre fue un tanto infantil. Quizá el E V se salía de esa
tendencia. Pero con E III la saga definitivamente se pone los pantalones
largos y puede salir por sí misma a pelearle el puesto a cualquier película de cf o no cf que busque retratar la caída de un hombre en los infiernos de su propia oscuridad.

Sobre los detalles

…como la manera en que Lucas va preparando visualmente al espectador para la estética del E IV (la aparición de los fondos blancos, los fondos grises imperiales, la escasez de detalles, incluso las gráficas naive de computadores, teclas ¡¡¡y hasta palancas!!! de las consolas), o el modo como va cerrando lentamente (cual Soyuz acercándose al Apollo) las brechas narrativas entre esta saga y la anterior, etc.

Me gustó la manera cómo muestran la incapacidad de los jedi de administrar una energía como la que tenía Anakin. Su poca visión. Anakin tiene el mal del chino ríos: mucho talento y poco carácter. Es el cuerpo de un hombre, la capacidad de un semidios en la mente de un adolescente en el corazón de un niño asustado por la pérdida. Quizá si el único punto donde el guión “psicológico” falló es en situar la muerte de la madre de Anakin en su juventud. La madre debió morir en su infancia para generarle un sentimiento de abandono tan fuerte que produjera esa incapacidad de perder a Padmé, que es lo que finalmente desencadena la tragedia. Esos traumas en la infancia son los capaces de detener el desarrollo de un carácter. Súmale poder ilimitado y tienes un cóctel capaz de generar un monstruo. Que loco, Vader es un Jesús que no pudo resistir las tentaciones del desierto.

por Jorge Baradit