Momento

El hombre sentado en el último rincón del bar tenía nombre. Sí, seguramente lo tenía, pero eso ni a él le importaba. Lejos de todo contacto con el mundo exterior, en la infranqueable mente del sujeto, solo se anidaba el deseo de que su amigo llegara pronto; ya eran las 8:30 de la noche y llevaba más de quince minutos atrasado. La situación no era nada fuera de lo común, de hecho una de las características más relevantes de su amigo es que siempre llegaba atrasado, sin embargo esta vez no estaba de ánimo para esperar a nadie. ”Diez minutos más”, pensó. Tomó su vaso que estaba a la mitad y bebió el contenido de un solo sorbo, luego prendió un cigarrillo y dirigió la mirada a las personas a su alrededor. Nada fuera de lo común. Los mismos universitarios, tratando de impresionar a sus compañeras, el mismo grupo de hombres borrachos que se van al bar a contar chistes después del trabajo, el mismo cantinero, la misma música y la misma calentura al observar las prominentes figuras de las “niñas” a su alrededor. Sigue leyendo Momento