[Tesis]: Estudio de la Identidad Cyberpunk […] de la novela Ygdrasil

Todos los simpatizantes del género de la ciencia ficción y sus derivados, hemos tenido que escuchar más de alguna vez frases más o menos despectivas hacia nuestras lecturas, cuestionado su calidad. Y bueno, en general hay que conceder que es cierto.

A modo de ejemplo, hay que haber leído realmente poco para seguir diciendo, después de algunos años, que Asimov es lo mejorcito del género. Considerando que El Buen Doctor jamás corregía un relato porque eso le quitaba tiempo al siguiente, la cosa está clara. En el otro extremo, es de opinión generalizada que la dignidad al género llegó en generaciones posteriores, con autores como Philip Dick, a quien se considera el shakespeare de la ciencia ficción y es un autor del que existen ríos de tinta de análisis.

Pero eso es en el mundo anglosajón. ¿Qué hay de nuestra literatura local?
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“La sombra de Poe” de Matthew Pearl

Una antigua creencia, ya transformada en mito, señala que la genialidad se presenta asociada de manera casi inevitable a la locura. Muchos destacados creadores, de las más diversas disciplinas, a su innegable talento suelen acompañar comportamientos excéntricos, que a veces están en el límite del desvarío.

La lista de famosos intelectuales que cruzaron la línea de la cordura es extensa. Sin mayor esfuerzo desfilan por el recuerdo gigantes de la talla del compositor Robert Schumann, la escultora Camille Claudel, los pintores Francisco de Goya y Vicent Van Gogh. y también escritores como Continúa leyendo “La sombra de Poe” de Matthew Pearl

Poe

Uno de los personajes del comic Caballo negro se llama Poe. Es un pajarraco de cabeza negra y cuerpo gris, irascible, mala onda, de lengua filosa, que suele amargarle la vida al resto. Es una divertida y libre versión del cuervo del poema del escritor estadounidense, ese pájaro de mal agüero que, posado en la cabeza de una estatua, atormenta con su monótono estribillo de “nunca más”. Poe -el escritor- era dado a esos momentos de romanticismo que rayan con la cursilería, y peores eran sus traductores al español. Conocí ese poema en una viejísima edición de sus obras completas que Continúa leyendo Poe

Isabel 24

El sensor calórico se activó. Los tibios rayos solares de media mañana alcanzaban ya la ventana de Isabel, y las persianas se abrieron delicadamente. Bajo las sábanas, y para protegerse de la luz, la mujer se dio vuelta hacia la pared. Pero de un momento a otro, un zumbido en sus oídos comenzó a molestar su sueño. Un micro despertador alojado en su hipotálamo comenzó a emitir un continuo y agudo sonido, además de una leve vibración. El sistema era bastante sencillo, pues se desactivaba inmediatamente después que la persona portadora abriera los ojos. Salvo que esta vez, el alcohol de la noche anterior Continúa leyendo Isabel 24

Cyber Chile

No nos podemos quejar. Como en la mejor época jamás anticipada, la fantasía de nicho propio ha tomado la batuta del mercado literario local y parece apretar el puño sin recato. Entre las descabelladas obras de conspiraciones, zombies, naves y leyendas que varios autores chilenos se han encargado de hacer proliferar con reconocido entusiasmo, una vertiente más silenciosa saltó dos escalones y tomó el protagonismo que merece: las ucronías, formato que eligió Jorge Baradit para la última locura empastada tras su ya famosa Ygdrasil. Continúa leyendo Cyber Chile

Yo Robote, Cory Doctorow

Robbie el bote a remos tuvo su gran crisis de fe al despertar el arrecife coralino.

—Vete a la mierda —dijo el arrecife haciendo vibrar el casco de Robbie por medio del oleaje del abofeteador mar de coral—. En serio. Este es nuestro territorio, y no eres bienvenido.

Robbie guardó los remos y dejó que la corriente lo llevara de regreso al barco. Si bien es cierto que Robbie no había conocido jamás a un arrecife sentiente en toda su vida, no le sorprendió que el primero en despertar fuese el Arrecife Osprey. La última vez que el barco había anclando por esas latitudes una intensa actividad electromagnética se había suscitado. Continúa leyendo Yo Robote, Cory Doctorow

47º 9´S 126º 43´O: La Saga de Cthulhu

Nunca me había dado el tiempo para leer a H.P. Lovecraft. Siempre lo había visto como algo críptico, muy de elites intelectuales, de literatura forzada, de esas que arman sus mundos propios que solo los entienden quienes las estudian como una religión. No la veía como literatura pensada para que cualquier mortal abriera un libro y pasara un gran momento (o uno malo, como quieran verlo). Continúa leyendo 47º 9´S 126º 43´O: La Saga de Cthulhu

El 2008 murió la ciencia ficción

el sindicato de policia yiddish - michael chabonTomado de fortegaverso, blog del amigo Pancho Ortega.

El Sindicato de Policia Yiddish de Michael Chabon, es uno de los mejores libros que he leído en lo que va del año (peleándose el primer lugar con Kirby: King of Comics, la espléndida biografía de Jack Kirby y Persepolis, que finalmente conseguí completa), una magnifica fábula de socio ficción, narrada a modo de novela negra, ambientada en un mundo ucrónico donde -en resumidas- el estado de Israel nunca existió, siendo reemplazado por una “república israelita” en Alaska. Y donde la 2º Guerra Mundial terminó después de que EE UU destruyera con una bomba atómica Berlín. Algo así como la versión reversa de esa otra maravilla llamada El Complot contra América de Philip Roth.

Como sea, la noticia es que hoy El Sindicato acaba de adjudicarse el premio HUGO (el Oscar de la literatura fantástica) a la mejor novela de ciencia ficción del año, exactamente dos semanas después de llevarse el NEBULA (el Golden Globe de la idem) y el LOCUS (el Bafta de la misma). Si además se adjudica el WORLD FANTASY (también equivalente a un Bafta) es probable que no sólo sea la novela de ciencia ficción más premiada de la última década, sino que la primera vez que un autor y una obra que no es estrictamente del género arrasa en las principales premiaciones del mismo.

Se acaba la ciencia ficción, decía hace poco un artículo de El País, reproducido luego en Artes y Letras y en el blog de Alberto Rojas. Y si me preguntan, mi respuesta es SI, al menos la ciencia ficción anticipatoria tal como la entendemos. Es que es cosa de sumar dos más dos, en un mundo que “habita en la ciencia ficción” prácticamente no hay cabida para Asimov, Clarke, Heinlein e incluso William Gibson. Suena contradictorio pero finalmente el futurismo se convirtió en retro. Distintos son los casos de Ballard, Bradbury y K.Dick -y me atrevo a incluir a Neal Stephenson- , autores que son primero escritores y después cultores de un género.

No quiero ser ave de mal agüero con los dogmaticos de la ci-fi, pero creo que la andanada de premios a El sindicato es básicamente una lápida para la llamada ciencia ficción hard o dura, la que pretende aventurarse al futuro y básicamente tomarse muy… muy en serio. La nueva ci fi es básicamente una mezcla de estilos, donde todo cabe, donde la belleza y la prosa está en el desorden y el caos, la moral del charquicán. Porque la única forma de ficcionar un mundo que vive en el futuro es metiéndolo en la lavadora, acelerándolo, asustándolo o manipulandolo como se quiera.

Recetario: La ucronia, el slipstream, la conspiranoia, lo apocaliptico, lo fragmentado, lo pos (¿post?) todo son el nuevo hiperespacio. Es el camino, la evolución natural para un género que de lo contrario pasaría al olvido. Norman Mailer y su extraña biografia de Hitler, El Castillo en el Bosque es más ci fi que cualquier cosa de Greg Egan, lo mismo que un cómic de Hellboy, un buen capítulo de Lost o un posteo en cualquiera de los blog aue leemos a diario. Cuando habitamos el futuro de Akira no sacamos nada con buscarle segundas lecturas a Fundación, que aceptémoslo, siempre fue una soberana lata.
¿Murió la ciencia ficción? Efectivamente, pero de las cenizas está naciendo algo mejor, más interesante y definitivamente mas literario. Chao ciencia, bienvenida ficción, adiós máquinas, es la hora de los personajes. Para qué seguir inventado futuros cuando el presente es infinitamente mas interesante. La nueva ci fi no debe preocuparse del año 3000, sino a lo más de lo que puede ocurrir mañana. Pensemos en En la Carretera de Cormac McCarthy, la más rotunda novela de ci fi publicada tras la muerte de Philip K.Dick, una novela que de canon y dogma de género tiene nada, pero vaya que suda buena literatura. Amen.

Poliedro I, varios autores

poliedro IDiversos autores chilenos se reúnen en esta antología del género, donde, siguiendo la definición más clásica (pero menos conocida), muestran en sus relatos diferentes aristas de lo fantástico, entendiéndolo como “la ocurrencia de un imposible”, lo que incluye el género del terror, la ciencia ficción, etc. Ya la portada (diseñada por Jorge Baradit y dibujada por Soledad Véliz) nos muestra una mixtura antropoide en un confuso fondo de retorcidos alambres (de los cuales surge), que presagia lo que está por venir. Si bien la ilustración es interesante, los dibujos presentes al interior del libro (también de Soledad Véliz y Pablo Santander), son irregulares, destacando aquellos que presentan los relatos de Sergio Fritz Roa y el de la misma Soledad Véliz. Continúa leyendo Poliedro I, varios autores

Herencia de Edgar Unger

HerenciaAunque resulta un conocido tópico aquel que dice que no podemos juzgar un libro por su portada, debo comenzar esta reseña diciendo que ésta le hace un flaco favor a la novela (característica que se repite en la gran mayoría de las autoediciones de libros de ciencia ficción chilenos), primero, por la mala combinación de colores escogidos (negro y amarillo) en conjunto con la tipografía utilizada; que se ve anticuada y demasiado rígida por el serif. El color negro, además tiene demasiado peso ante una tipografía tan delgada, por lo cual los elementos de la portada quedan flotando, sobre todo el dibujo de Maytte Reyes, que en un estilo naif (por no decir derechamente infantil) se contradice con el tono de ciencia ficción hard que predomina en toda la novela, restándole mucha seriedad y profesionalismo a la propuesta. Para finalizar, ninguno de los elementos de portada tienen relación entre sí. Continúa leyendo Herencia de Edgar Unger