Subtrópolis

El terremoto del ’85 hundió los cimientos de Santiago, creando un enorme espacio debajo de los pisos de la ciudad. Al poco tiempo, un grupo de adolescentes se apropiaron del vacío subterráneo. Recorrían la oscuridad de la subtrópolis, dedicados al Juego. El Juego tenía reglas estrictas; no se permitían linternas (solo velas y lámparas de aceite), debajo de la urbe los partícipes debían vestir una sotana café y sandalias de cuero, y debían adoptar un nombre en sánscrito. Después de unos meses, muchos jóvenes adeptos al Juego abandonaron la superficie y jamás regresaron… dicen que el electromagnetismo residual del terremoto los transformó, que ahora tragan tierra y le susurran a las raíces de los árboles. No sé… nadie se atreve a buscarlos. Mi hermanito también desapareció. A veces creo escuchar su canto elevarse por el desagüe.

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