Mundo Azul, Jack Vance

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Ha llegado el verano. Para aquell@s que comienzan a pensar en los libros que se van a llevar a las vacaciones, valga el comentario de Mundo Azul, de Jack Vance.

Los tópicos tratados en esta novela son clásicos en el género: una nave de refugiados llega a un planeta cubierto enteramente de agua. Si bien el motivo de la huida no se menciona, se intuye: las personas son en su mayoría delincuentes, criminales, estafadores, alcahuetes, embaucadores y un largo etcétera de oficios al margen de la ley. Con certeza, su actuar no fue tolerado dentro del marco legal del algún gobierno imperial y por ello se vieron obligados a huir (o morir, presumiblemente).

La narración se sitúa a doce generaciones a partir de los hechos anteriores. Para entonces, los doscientos refugiados han creado una sociedad de varios miles. Desarrollan su vida en la superficie del agua, en especies de islas de naturaleza herbácea que tienen sus raíces en lo profundo del océano. Estas hojas-islas forman archipiélagos en donde el transporte se realiza a través de embarcaciones ligeras y las comunicaciones a través de un alfabeto de señales semejante al morse. Los mensajes se codifican y transmiten usando banderolas (de día) y antorchas (de noche) desde altas torres que se levantan a lo largo del archiélago.

El mundo en general es completamente apacible, donde la violencia y los crímenes no existen. Una sociedad tranquila y desprovista de tecnología. Los días se suceden con agradable monotonía, siendo la única fuente de perturbación lo que ocurre en torno al “Rey Kragen”. A poco andar esto se convierte en el conflicto central (y único) de la novela. (El título original es precisamente King Kragen).

El Rey Kragen es un pez hipetrofiado que pertenece a la raza depredadora de ese mundo oceánico. En torno a este pez gigante existe una especie de culto quasi-religioso, propugnado por una de las castas de la sociedad, los Intercesores.

El conflicto se origina cuando Sklar Hast, perteneciente a la casta de los Embaucadores (casta encargada de codificar los mensajes en las torres de señales) comienza a cuestionar validez del culto al Rey Kragen, proponiendo la revolucionaria idea de eliminar ese animal que depreda los alimentos de la tribu. Estas ideas poco ortodoxas, que son adscritas por no pocos de los habitantes del archipiélago, le vale, por otro lado, la aversión y el odio de los Intercesores.

La adversión desemboca finalmente en la expulsión de los disidentes. Los Intercesores, liderados por Barquan Blasdel, decide llevar las cosas más allá, propugnando su eliminación. La “guerra” entre un bando y otro comienza.

La narración es lineal. La descripción y caracterización de personajes es bastante limitada. Esto hace que la lectura sea sencilla y liviana. No obstante esta sencillez, el texto, en mi opinión, posee su valor en la sutil crítica social que enmascara el tono cienciaficcionesco: la intolerancia religiosa hacia personas que no comparten las creencias y que es llevada a extremos violentos.

El culto al Rey Kragen tiene un equivalente directo en alguno de los cultos religiosos que posee nuestra sociedad. El comportamiento de Barquan Blasdel, principal Intercesor del culto, es un ejemplo del dogmatismo de los dirigentes religiosos, quienes se escudan en el carácter “sagrado” de su labor, para zanjar cualquier intento por debatir costumbres y creencias.

El mismo Rey Kragen, es un equivalente casi perfecto de cualquier deidad venerada: ajeno a las maquinaciones que se hacen en su nombre. Se le atribuyen pensamientos y se intenta racionalizar los motivos para sus acciones, muchas veces fuera de toda lógica, pues es simplemente un animal.

El protagonista, Sklar Hast, representa a la persona de perfil escéptico, que no acepta las creencias y costumbres que han seguido sus padres, abuelos y se rebela contra el orden “natural” de las cosas.

Forzando un poco el asunto, es posible encontrar otra analogía. La superioridad tecnológica de la sociedad que no posee tabúes religiosos que obtaculicen el avance científico, en contraste con el estancamiento de las culturas dictatoriales que controlan cada aspecto de la sociedad.

La historia sólo pretende entretener y contar una historia sencilla. No es necesario concentrarse excesivamente para entender la narración. Considerando lo anterior, Mundo Azul es una novela ideal para leer en la playa.

A propósito de lecturas playeras, recordé una novela que leí tendido al sol en la playa del Lago Llanquihue: En Cyron Vuelan, de Samuel R. Delany. Si se van de vacaciones, ambas novelas son perfectas pues entran en sintonía con el ambiente estival…

Datos bibliográficos.

Mundo Azul.
Título Original: The Blue World.
La primera edición se titulaba “King Kragen”, publicado en Fantastic Magazine.
Colección Mundos Imaginarios
(c)2000 Plaza y Janés Editores S.A.

4 comentarios en “Mundo Azul, Jack Vance”

  1. Mi primer Vance y no me gustó, creo que me había hecho demasiadas expectativas ante tanta loas que había leido sobre Jack. Una aventurilla simplona, hasta forzada en algunos casos. Quizás es un problema de empatía con su estilo, ya que me leí el primero de Durdane y tampoco me hizo click, aunque la trama era más interesante.

    Por otra parte, nunca me han motivado las historias de krakenes, incluso en esta misma colección hay un relato de Zelazny, que debe ser lo que menos me ha gustado de él (apartando ese relato, el volumen “El amor es un número imaginario” es de lo mejor de esta colección).

    Tmkn

  2. porfavor poner el resumen completo de mundo azul una novela de jack vance es urgente porque quiero ser escritora de este libro osea seguirlo y necesito leerlo me lo recomendaron

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