La revolución no será televisada

No.
No, compadre, no vas a poder quedarte tirado en la casa.
Ni meterte en tu Toyota comprado a plazos, prender el motors y salir a dar vueltas.
Ni perderte con el control remoto en la mierda del cable,
ni levantarte al refri y sacar una cerveza entre los comerciales.
No, porque la revolución no será televisada.
No. La revolución no será patrocinada por Telefónica
en cuatro tandas
a horario prime time.
Ni te mostrará fotos de Sebastián Piñera con una camiseta del Colo
reclamando por las facturas falsas de Publicam,
mientras suena un disco de Takeshi Osu
descargado en Mp3 de un café
que quedaba al ladito de la Virgen sangrante de Lo Vázquez.
No, porque la revolución no será televisada.
No.
La revolución no te mostrará “Hola Andrea” con Andrea Molina
y no será protagonizada por Claudia DiGirolamo
o Carolina Arregui
o Pancho Reyes
o Felipe Braun
o un agónico Walter Kliche.
La revolución no te va a quitar el mal aliento.
Ni te va sacar el acné.
No, porque la revolución no será televisada.
No habrá extras noticiosos de Chilevisión sobre las infinitas liposucciones de Pamela Díaz.
24 horas no podrá predecir un día antes
cuál de los candidatos ganara las próximas elecciones.
No, porque la revolución no será televisada.
No va a haber milicos abusando de su poder.
Ni fotos de senadores agarrándole el culo a niñitas
O llorando por el cadáver momificado de Pinochet.
No va a haber gente muerta de hambre porque el gobierno le falló.
No, porque la revolución no será televisada.
Y S.Q.P, Primer Plano y C.Q.C y todos esos putos realitys
ya no van a ser relevantes.
A nadie le van a importar si Tamara Acosta
perdió la virginidad diez veces en una misma comedia
porque los chilenos vamos a estar en la calle buscando un mejor mañana.
No, porque la revolución no será televisada.
No.
No va a haber tomas de los pendejos de las caletas aspirando neoprén una y otra vez,
ni retratos hablados de la Mujer Metralleta
ni explicaciones sobre el suicidio del asesino de Hans Pozo.
No.
Y el soundtrack de la revolución no lo va a componer
ni Christell,
María José Quintanilla,
Jorge González,
Alvaro Henríquez,
Zalo Reyes
o Quilapayún
o alguno de esos huevones.
No, porque la revolución no será televisada.
La revolución no va a volver luego de unos comerciales
para apoyar a la Teletón
con la cara asquerosamente joven de Don Francisco
o asquerosamente rica de Iván Zamorano
que te van a preguntar donde dejaste tu corazón de chileno.
No vas a tener que preocuparte por la selección chilena,
por si perdiste o ganaste el Loto y el Kino.
No vas a tener que pensar por qué hay una paloma en tu dormitorio,
un tigre dentro de tu auto
y un gigante en el baño.
La revolución no va a saber mejor con Coca Cola.
La revolución no ayudará a quitar los gérmenes que causan el mal aliento.
La revolución te va a poner a ti y solo a ti en el asiento del conductor
para que largues al camino
o choques.
No, porque la revolución no será televisada
ni la darán en repetición en temporada baja.
No.
No, porque la revolución no será televisada.

Víctor Raja!. “Rebelión Telepática/Mis canciones ajenas” (E.P). Verano Frío Records, diciembre del 2006.

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