EXPEDIENTE TRAUCO

Entiéndame, son muchos los cabos sueltos y podrían escribirse centenares de páginas al respecto. Ya sabemos qué fue lo que ocurrió y de donde surgió el mito, tenemos las pruebas y a un híbrido capturado. Mire, se lo voy a explicar de la forma más sencilla posible. El incidente debió haber ocurrido alrededor del año 1400 o 1420 de nuestra era, poco antes de la llegada de los conquistadores a la zona. Al principio de las investigaciones pensamos que la nave se había estrellado cerca de la costa de Chiloé, pero con lo que desenterramos hace quince años, nos queda claro que el vehículo cayó en el corazón de la Isla Grande. No sabemos cuantos sobrevivieron, pero sí que debió ser un número considerable, dado el tamaño de la nave. El impacto del artilugio debió destruir los sistemas de comunicaciones de los Extraños, como pasaremos a llamarlos de aquí en adelante, sólo así se explica lo que vino después, el horror y el canibalismo que se convirtió en mito. La especie es similar a nuestros conocidos Grises, de hecho es probable que vengan del mismo sistema estelar: Zeta Reticuli o Epsilon Eridani. Forma humanoide, de baja estatura, piel oscura y grandes cabezas, la idea del duende patagónico por excelencia. Nuestra atmósfera no les es extraña así que no demoraron en adaptarse al hábitat chilote, construyendo una serie de refugios bajo tierra con las partes de la nave. No les fue difícil hacerlo, la isla está llena de cavernas y túneles que comunican con otros lugares del archipiélago. Y así, en el bajo mundo, sobrevivieron esperando que alguien viniera por ellos. Calculamos que las provisiones y la comida deben habérseles acabado a los cinco años. Ahí empezó la pesadilla. Su sistema digestivo es muy complicado y para sobrevivir requieren alimentarse y beber sólo de sustancias provenientes de su mundo natal. El agua, los vegetales o la carne animal terrestres son prácticamente un veneno para ellos. Y empezaron a morir de hambre y de deshidratación. Desesperados, los que quedaban vivos tomaron la decisión de empezar a comer los cadáveres y a beber su sangre. Sólo fue el inicio. El horror de verse varados en un mundo ajeno hizo que el salvajismo reemplazara la racionalidad. Comenzaron a atacarse los unos a los otros, para apresar a los más débiles y someterlos a un acto de canibalismo despiadado. Pero pronto, cuando ya eran pocos los que quedaban en pie, entendieron que ese no era el camino y que había otro medio de conseguir el alimento necesario: el hibridaje. Como hemos sabido desde años, los Extraños son una especie hermafrodita, con la capacidad de adaptarse a las funciones femeninas o masculinas según lo requieran, esto les facilitó la idea de reproducirse con hembras locales. Sexualmente somos compatibles con la especie, especialmente nuestras mujeres cuyo aparato reproductor está capacitado para recibir su miembro masculino y mantener en su vientre a la criatura resultante de este aberrante mestizaje. Con este plan en mente aprendieron las costumbres de los locales y aprovecharon su miedo al entorno y a lo desconocido para disfrazarse como una fuerza de la naturaleza. Empezó así la leyenda del Trauko, enanos deformes de piel gris que se dedicaban sistemáticamente a violar a las doncellas del archipiélago chilote. Leyenda que se unió al de brujos deformes, de gran cabeza, que secuestraban niños para sacrificarlos. Lo cierto es que todo fue parte de un plan de supervivencia de los extraños. Necesitan comer, cosechar alimentos y su horrenda alternativa fue engendrar niños con los cuales alimentarse, una perversa deformación del concepto de niños no deseados. Doscientos años señores, doscientos años riéndonos de una leyenda en apariencia ingenua. Creíamos que era el modo chilote de disfrazar los embarazos adolescentes, cuando en verdad estábamos ante la más despiadada y extrema manifestación de contacto entre humanos y extraterrestres. Cerca de mil muchachas entre los 13 y los 20 años fueron usadas para engendrar comida…

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