América

América es un invento creado por los españoles para lavar el dinero de la venta de astillas de la Santa Cruz. Negocio muy lucrativo que significó pelar Australia y Nueva Guínea de árboles con el consiguiente desastre ecológico conocido como la noche de los cuchillos largos, Alemania, junio de 1969 (cerca de Woodstock, donde cayó el primer UFO que traía a Marilyn Manson cuando todavía era una zanahoria a la espera de transplante de órganos).

Cristóbal Colón, hijo de los hermanos Marx (de los que hasta el día de hoy se desconocen sus auténticos sexos), inventó el nombre del continente a partir de una famosa canción del subcomandante Nino Bravo, jefe de la guerrilla rebelde y ex sith. Actualmente hay un gran agujero lleno de cartas con remitentes dirigidos a “América” y toda la gente que cree vivir en uno de sus países está en realidad durmiendo en galpones que orbitan la Tierra geoestacionariamente sobre el TV de mi tía Liliana (que vive en Arica y goza de muy buena salud, aunque a veces se le va la voz y cree que en cualquier momento puede perder la razón. Sobre todo después de ciertos acontecimientos con su nieto, eduardito bastián).

En 1945, Vito Corleone (hijo del publicitado affaire entre el Che Guevara y el príncipe Carlos de Inglaterra) dobló América y se la metió al bolsillo de una vaca que usaba como billetera. Desde ese momento todas las personas que pensaban que vivían en alguno de los países imaginarios de América desarrollaron un tumor con la forma de Mickey Mouse en el centro de su cerebro. El tumor canta día y noche “La Cucaracha”, ese gran éxito compuesto por Ricardo Corazón de León e interpretado por su hija Fidel Castro (del que es bien sabido se transforma en Madonna las noches de Luna nueva y sale a casarse con todos los Sean Penn que encuentra en el camino).

El continente se ve desde el espacio porque construyeron un mapa muy realista, escala 1:1, de todo el territorio.

Flotando en una balsa, en el centro del agujero donde debería estar América, hay un empleado público escribiendo respuestas a las cartas, amenazas de guerra y consultas sobre tratados económicos de libre comercio que llegan todos los días. Además, en sus ratos libres, se entretiene escribiendo la historia de América, descubriendo nuevos pueblos y ruinas en recónditos parajes de la inexistente geografía.

Hubo 45 Américas distintas antes de que la actual fuera aprobada. La inicial (fabricada en porcelana, fibra de vidrio y cabello humano) fué desechada con furia porque la fibra de vidrio aún no había sido inventada. Hay crónicas que relatan la ira del rey Iván Zamorano, nacido en 2012, tres segundos antes de la destrucción total del planeta Tierra, cuando le presentaron el proyecto para la fabricación de América basado en la peculiar distribución de su vello púbico, “Yo no tengo vello púbico, tengo buenas intenciones!!”, habría declamado con alegría, subido en un manzano que usaba como vehículo de transporte. Fué Simón Bolívar quien finalmente, indignado ante la forma espantosa de la América Nº45 (consideró obsceno el enorme estómago terminado en una punta de islas fragmentándose al infinito) ordenó amarrar elefantes llenos de granadas de mano en todo el territorio y lo dinamitó. Desde ese instante la Tierra comenzó a girar y a tener ciclos de 24 horas con días y noches.