por Pablo Castro

Para quienes han seguido de cerca el desarrollo de la ciencia ficción en España el nombre de Pedro Jorge Romero no debiera ser desconocido. Gran entusiasta y divulgador del género, Pedro editó durante una década junto a Joan Manel Ortiz, Ricard de la Casa y José Luis González la revista BEM, transformada hoy en día en un referente ineludible de los sitios webs dedicados al género. Jorge además ha sido editor, traductor, crítico, e incluso escritor, publicando en el año 2001 la novela El Otoño de las Estrellas junto a Miquel Barceló.

Como se ve Pedro es un hombre de muchas facetas y su larga experiencia lo ha llevado a transformarse en un observador lúcido y asertivo de los avatares del género. En medio de tanta actividad tuvo la gentileza de darnos esta entrevista para compartir algunas cosas que muy probablemente nos interesan también a nosotros.

Licenciado en Física, Programador informático, Editor, Traductor, Crítico, Escritor de ciencia ficción… ¿Cuál de éstas categorías te identifica mejor?

Pues todavía no la he encontrado. Me gusta leer, así que quizá optaría por lector. También me gusta ver series de televisión, así que telespectador tampoco estaría mal. De las que citas, programador probablemente, pero tampoco por completo. Soy demasiado curioso.

Durante varios años estuviste involucrado en varios proyectos relacionados con la ciencia ficción. ¿Qué evaluación haces de todo ese trabajo, especialmente lo realizado en BEM?

Fueron diez años muy, muy cansados. Lo interesante del proceso es que la labor fue continuada y que se mantuvo durante un buen periodo de tiempo. Claro está, hubiese sido imposible de haber sido sólo una persona. Un equipo de cuatro lo hizo durante mucho tiempo y sacó 75 años. Ésa es la valoración que yo haría: un grupo de personas puede mantener en marcha una actividad sin lo hace con cierto tesón.
Además, gané unos muy buenos amigos. No se puede pedir más.

Después de todo ese tiempo en el cual fuiste un verdadero activista del género, ¿qué piensas de la ciencia ficción que se escribe en tu país? ¿Sientes que la calidad ha mejorado con los años o todavía se encuentra en un estado embrionario en comparación con el mundo anglosajón?

En muchos aspectos, creo que la ciencia ficción está siempre en estado embrionario, se escriba donde se escriba. La mejor ciencia ficción nace de algunas personas haciendo algo ligeramente diferente a lo que se hacía antes, y eso se encuentra en casi todas las nacionalidades del género. En aspectos empresariales y crematísticos, pues parece que el género en España ha avanzado bastante y que ya es posible publicar con normalidad una novela de ciencia ficción. Eso hemos ganado.

Te hacía esta pregunta porque recuerdo que alguna vez dijiste en una reseña a la novela Distress de Greg Egan, que la ciencia ficción española por muy buena que fuese no tenía el empuje, la fuerza o la masa crítica de la ciencia ficción en inglés. ¿Mantienes ese juicio?

Ah, comprendo ahora la pregunta. Pero claro, ésa es una situación diferente. En aquel momento lo que venía a decir es que no había masa crítica suficiente para producir y crear la cantidad ingente de nuevas ideas que es capaz de producir una ciencia ficción tan grande como la anglosajona. ¿Eso es malo? No necesariamente, claro, porque las ideas al final no son más que el primer elemento de trabajo. Si uno sabe tomarlas de una tierra más variada y consigue que arraiguen en su propio terreno, pues no hay problema. Por eso es interesante leer.
Con respecto al tipo de ciencia ficción que a mí me gusta practicar, lo que sí me da la impresión es que los autores en español no leen tanta ciencia como debieran. Parece tender siempre más hacia la fantasía que hacia la ciencia ficción.

En algún momento se dijo que la ciencia ficción estaba muerta. ¿Crees que los excesos del mainstreaming contribuyeron a esgrimir ese juicio o respondió más bien a otras prerrogativas?

Estoy seguro que tras la salida del segundo número de Astounding ya había alguien prediciendo la muerte de la ciencia ficción. Se ha venido repitiendo tantas veces que el mismo Gardner Dozois se recochinea en las introducciones a sus antologías del año comentando que sigue sin morir.
Lo de la muerte de la ciencia ficción es simplemente un mito que se usa como arma arrojadiza (más que nada para asignar culpas y eso). Morirá, claro, como mueren todos los géneros literarios. Pero no deja de ser un proceso natural.
Por otra parte, no creo que el mainstreaming tenga mayor influencia. Se ha ganado muchos con las influencias del mainstream en la ciencia ficción, y se ha ganado mucho con las influencias de la ciencia ficción en el mainstream. Lo que ha propiciado una fertilización mutua y la aparición de muchos libros interesantes. No sería inteligente quejarnos teniendo más libros para leer.

Como lector habitual del género, ¿piensas que hoy se escribe mejor ciencia ficción que hace 30 o 40 años?

Sí.

Tú también has hecho crítica literaria ¿Qué elementos consideras o deben estar presentes en una obra que consideras de calidad?

Pues no tengo ni idea. Podría decir cosas como “que no aburra”, pero incluso eso es un juicio subjetivo, porque lo que es aburrido para unos no lo es aburrido para otros. Básicamente lo que creo es lo siguiente: todas las obras malas son iguales, todas las buenas son diferentes. Cuando tenemos una obra mala sabemos lo que ha pasado: ha fallado la trama, ha fallado el estilo, ha fallado esto o aquello. Pero cuando una obra es buena, ¿por qué lo es? No se puede aislar un elemento. La obra es buena y nos gusta en su conjunto. Por esa razón, me parece muy difícil hacer un juicio a priori o dar una receta para escribir una buena obra.

Volviendo a Egan. Tú fuiste un gran divulgador de su obra en España . ¿Es un caso excepcional y aislado de poco probable repetición o crees que existen o existirán otros autores que se pueden o podrían comparar a lo logrado en su obra?

Espero que sí, en caso contrario, ¿qué sentido tendría seguir leyendo ciencia ficción? Pero sí, lo tengo claro. Egan reflexiona desde una óptica filosófica e incluso metafísica sobre problemas científicos muy modernos. Dentro de 20 años habrá problemas científicos muy modernos y habrá escritores que crearán sus obras reflexionando sobre ellos. Egan lo hace muy bien, con una voz clara y en su época. Los demás lo harán con su voz y en su momento.

Tu cuento El día que hicimos la transición fue incluido en el libro Cosmos Latinos, publicado en Estados Unidos, y que reunía a diversas obras de autores iberoamericanos. ¿Crees que la ciencia ficción en español tiene alguna oportunidad en el mercado anglosajón?

Sí. El único problema es la traducción. Las ventajas son un cierto exotismo que bien empleado puede ser un gran punto a favor de la obra. Pero la traducción es el problema. Traducir es caro y en Estados Unidos ya tienen muchísimos autores que hacen ciencia ficción y fantasía. Traducir obras de fuera simplemente no tiene demasiado sentido a menos que se sepa que van a vender mucho y compensar el esfuerzo. Ahora, si se resolviese ese problema de la traducción, sí, creo que hay una oportunidad.
Además, hay que tener claro que la traducción debe ser tan buena como para competir con autores experimentados que escriben en su lengua materna. Muy complicado. Pero no dudo que se pueda hacer.

Dentro de ese plano, ¿existe presencia de obras latinoamericanas en España?

Si nos circunscribimos a lo puramente genérico, no parece haber mucha presencia. Por otra parte, si uno rebusca entre otros estantes encuentra mucho material de autores sudamericanos y españoles. No necesariamente viene catalogado como ciencia ficción o fantasía, pero ahí está.

Cada vez se publican menos libros de cuentos y se privilegia la novela. ¿Es un error de las editoriales o está justificado desde una óptica no-literaria, privilegiando aspectos económicos?

Tiene una justificación puramente económica. Las novelas se venden mejor que las recopilaciones de cuentos. Todo el mundo dice que prefiere los cuentos a las novelas (o al menos lo dice mucha gente), pero la realidad de las cifras es otra.
A mí me resulta curioso, porque yo soy muy borgeano en esos aspectos y prefiero un buen cuento a una novela regular. De hecho, las novelas me cansan un poco. Sin embargo, un buen relato bien trabajado es una delicia siempre.

Luis Saavedra, director del fanzine Fobos ha manifestado que la ciencia ficción tiene su futuro en el fanzine como único medio capaz de erosionar las políticas de las editoriales que determinan la carrera de un autor. ¿Estás de acuerdo con ese juicio? ¿Siguen teniendo las revistas y los fanzines el papel que asumieron antiguamente?

Habría que analizar exactamente que dijo, pero ciertamente me suena un poco exagerado. Aparte de esos editores de fanzines que luego han pasado a convertirse en editores o en asesores editoriales, no se me ocurre cómo un fanzine podría influir en la política de una editorial más allá de algún caso anecdótico. Eso sí, casos de editores de fanzines convertidos en editores profesionales hay bastante, y es bien cierto que a la ciencia ficción le sientan muy bien la editoriales pequeñas.
Por ejemplo, el boom actual de la ciencia ficción en España viene de la mano de editoriales más o menos modestas. Para una editorial muy grande, quizá vender los ejemplares de una novela de ciencia ficción no sea interesante, pero para una pequeña puede ser un negocio más que aceptable, con la ventaja de que además puede publicar autores que ya se saben que van a vender poco pero que se consideran de buena calidad.

¿Por qué en España a nivel de escritores y jurados de concursos existe tanta fascinación por las obras de corte religioso? Te lo pregunto porque en concursos como el UPC siempre he visto una gran presencia de obras de ese tipo dentro de los premiados.

Me toca cerca esa pregunta. Pues sí, la hay. Pero creo que la hay porque el tema es francamente jugoso. La religión ofrece una imaginería muy rica y apasionante, y por otra parte, la existencia de un dios o varios ofrece interesante oportunidades para la reflexión filosófica y especulativa.
A mí me encanta reivindicar la palabra metafísica. Es una de las ramas más interesantes de la filosofía y creo que la ciencia ficción es muy buena cuando se dedica a la metafísica.

A propósito de premios. En España existen varias e importantes instancias de este tipo. ¿Crees que se privilegia lo mejor en cuanto a la calidad de las obras premiadas o el currículum de algunos participantes genera ciertas actitudes frente a una obra en particular?

No, no tengo problemas para creer que es la calidad la que determina el ganador. La calidad, por supuesto, siempre entendida desde el punto de vista del jurado. Una vez más, hay que recordar eso de que lo que es bueno para unos no es necesariamente bueno para otros.

Junto a Alejo Cuervo escribiste la novela El Otoño de las Estrellas. ¿Quedaste satisfecho con lo logrado? ¿Lo suficiente para repetirlo?

Una corrección. Escribí la novela junto con Miquel Barceló. Y sí, quedé muy satisfecho con lo logrado? ¿Lo suficiente para repetirlo?
Una corrección. Escribí la novela junto con Miquel Barceló. Y sí, quedé muy satisfecho con la experiencia. ¿Tanto como para repetir? Pues sí, la verdad. Me encanta colaborar (también escribí El día que hicimos la Transición con Ricard de la Casa) y ahora mismo estoy hablando con otra persona sobre la posibilidad de colaborar en una novela. Vamos, que no escarmiento. Tiendo a llevarme bien con la gente y me preocupan más la trama y la estructuración de la narración que las palabras concretas empleadas. No me importa tanto que me corrijan las frases mientras me dejen los párrafos en su sitio.

Se dice que en Estados Unidos ser escritor de ciencia ficción se transformó en buen negocio. ¿Podría ocurrir lo mismo en Hispanoamérica?

No creo que sea buen negocio en Estados Unidos. Será muy buen negocio para algunos pocos autores (como también lo es en España, o si no pregúntale a Reverte). Los demás se limitan a vivir normal o no con el dinero que ganan con las novelas. A menos que se pongan a escribir novelizaciones o continuaciones de series famosas.
Creo que la profesionalización es uno de esos mitos persistentes que hacen más por impedir el desarrollo del género que por ayudarlo. Si nos tranquilizásemos un poco, no pensásemos tanto en vivir de escribir, se producirían más obras.

Bueno, Pedro agradecemos tu tiempo y disposición. A ver si algún día te das una vuelta por Chile.

Jo, ya me gustaría. Hay tantos países para visitar y tan poco tiempo.
Gracias a ti.

Sobre el entrevistado: Pedro Jorge Romero (37) es Licenciado en Física, y hoy en día es una de las figuras más importantes de la ciencia ficción española. Ha sido traductor, crítico, y durante el período 1990-200 co-editor de la revista BEM. Ha publicado en colaboración con Miquel Barceló la novela Testimoni de Narom, (Pagès Editors, Lleida, 2000,) que obtuvo el Premio Julio Verne 1998 y El Otoño de las estrellas, (Ediciones B, Barcelona, 2001). Su cuento El día que hicimos la transición, escrito junto a Ricard de la Casa, fue publicado en Estados Unidos en el libro Cosmos Latinos e incluido también en la antología Year’s Best SF 9 compilada por David G. Hartwell y Kathryn Cramer, y actualmente es finalista al premio Sidewise, que se entrega todos los años a historias de ciencia ficción (relato y novela) relacionadas con periodos históricos alternativos. Actualmente trabaja tanto como programador como traductor y es webmaster de los sitios: Archivo de Nessus (www.archivodenessus.com) y BEM WEB (www.bemmag.com). Para más información ver su página personal: www.pjorge.com