Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos

Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos (Ben Winters, 2009) corresponde al segundo título publicado por editorial Quirk Classics, cuyo objetivo fue generar un nuevo nicho editorial a partir de la creación de mashups de novelas clásicas (liberadas de derechos de autor) con diversos tópicos de la ciencia ficción y cultura pop.

El primer título fue Orgullo y prejucio y Zombies (Seth Grahame-Smith, 2009). El éxito fue tal que a estas alturas ya existe sobre una decena de títulos que explotan este subgénero. Por ejemplo, Orgullo y Prejuicio y Zombies tiene una precuela: “Pride & Prejudice & Zombies: Dawn of the Dreadfuls” (Steve Hockensmith, 2010) y aquella a su vez tiene una secuela Pride & Prejudice & Zombies: Dreadfully Ever After” (Steve Hockensmith, 2011).

Volviendo a Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos: si tuviera que dar una opinión displicente en formato twitter, diría simplemente: ‘chiste repetido, sale podrido’, pero como ello es demasiado reduccionista, a continuación mis impresiones.

Por supuesto, cuidado con los spoilers.

Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos está ambientada, al igual que Orgullo y […], en una Inglaterra pre-Victoriana, en donde un evento conocido como “La Alteración” ha provocado la proliferación de toda clase de animales marinos extremadamente violentos. La narración está centrada en la familia Dashwood, compuesta por la madre, la señora Dashwood, y sus tres hijas Elinor, Marianne y Margaret. La señora Dashwood ha enviudado recientemente y perdido la posesión de sus bienes materiales, los que ahora son propiedad propiedad del hijo varón del primer matrimonio de su esposo. Debido a este percance, la familia Dashwood debe buscar nuevo hogar, estableciéndose, por motivos que se explican en la historia, en una isla ubicada en la zona de mayor concentración de monstruos marinos.

En este violento y peligroso escenario, las hermanas Dashwood buscan el amor. Y aparentemente lo encuentran: Marianne en el guapísimo mister Willoughby y Elinor en mister Ferrars. Una tercera arista en este escenario va por cuenta del maduro, educado y muy adinerado coronel Brandon, quien está enamorado de Marianne pero que lamentablemente no es correspondido debido a su terrorífico aspecto: posee tentáculos en su rostro, los que son tan vistosos como viscosos y que no pueden ser obviados por la discreción inglesa. Es más, provoca tal repulsión que las jovencitas apenas si pueden evitar vomitar en su presencia.

Cuando las piezas del juego del cortejo parecen indicar que habrá declaraciones de amor y matrimonios y finales felices, el guapísimo mister Willoughby y mister Ferrars, para desesperación de sus enamoradas, deben ausentarse y enfilar rumbo a la Estación Submarina Beta, una ciudad emplazada en pleno territorio enemigo, construida sobre el fondo marino, y protegida por una gigantesca cúpula de cristal: la obra de ingeniería más grande del imperio británico. Es en esta opulenta ciudad, en donde las intrigas, engaños amorosos y malentendidos se mezclan con ataques de narvales, conspiraciones de tritones y extrañas visiones de origen sobrenatural. A eso hay que sumarle ataque de piratas y una amenaza bíblica fuera de toda escala…

La narración de Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos me recuerda bastante a la película “The Naked Gun“: los personajes dialogan y reflexionan sobre el clima o la conveniencia de casarse de tal o cual galán, ello mientras en segundo plano se desarrolla alguna acción absurda. Por ejemplo, alguien podría estar teniendo un accidente, o siendo asesinado, y los personajes no se darían cuenta de ello. Y si lo hicieran sería únicamente para comentar en forma indolente que es de mala educación dejarse engullir por un pulpo gigante y derramar tanta sangre en presencia de dos señoritas solteras. Este recurso funciona un par de veces, pero se tiende a abusar de ello. El resultado es que el contexto fantástico/sobrenatural pareciera no integrarse limpiamente con el hilo de la novela original. Es decir, con relativamente poco esfuerzo podría editarse el texto, sacar los monstruos marinos y reemplazarlos por plantas carnívoras, o aliens, o dinosaurios.

Podría decirse entonces que el mashup no está muy bien logrado.

Por otro lado, no es muy agradable la forma como se resuelve un misterio central de la novela: con un deus ex machina. Es imposible deducir la solución a partir de los acciones de los personas o de los elementos narrados. A relativamente pocas páginas de finalizar la novela, pasado el momento clímax, un personaje revela información clave como quien saca un conejo de un sombrero de mago, interrumpiendo el diálogo entre los protagonistas. Esto es perdonable únicamente porque la novela en ningún momento se toma en serio y porque, a esas alturas, como que da un poco lo mismo lo que suceda, considerando que el momento clímax ya había sucedido.

El resultado final es un sabor un tanto amargo y decepcionante. Le doy 2 de 5 puntos.

No obstante lo anterior, no me siento nada decepcionado por el género mashup. Es más, tengo muchísima curiosidad por leer “Androide Karenina”, “La Meowmorfosis” (Gregorio Samsa se transforma no en cucaracha, sino en un LOLCAT) y “Abraham Lincoln Cazador de Vampiros”. Por otro lado, con lo mucho que me gustó “Orgullo y Prejucio y Zombies”, tengo un gran interés en su precuela, y en la secuela de la precuela

Titulo: Sentido Y Sensibilidad Y Monstruos Marinos
ISBN: 9788489367821
Autor: Jane Austen & Ben H. Winters
Editorial: Umbriel Editores (edición en castellano)

5 comentarios sobre “Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos”

  1. Estaba pensando que el problema del coronel Brandon no es que tenga tentáculos. El problema es que los tiene en la cara.
    En todo caso, muy útil tu post, me dejó mejor orientado en el tema gracias a la información que entrega.
    De todos modos sospecho que voy a esperar que lleguen las películas.

  2. Me puse a nvestigar sobre Androide Karenina y quedé (OoO).
    Espero que Winters resolviera las falencias que mencionas en Sentido Y Sensibilidad Y Monstruos Marinos, ya que se ve que en Karenina ha agregado más conceptos, convirtiéndola en Steampunk, cosa que me entusiasma bastante.

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