Kalfukura: El corazón de la tierra

La mitología chilena es manejada como una especie de pauta educacional, relegada a un rincón por suponerse un atado de creencias con que los provincianos azotan sus ignorantes espaldas. Se desmenuza, para evidenciar que se origina como justificación de los fenómenos inexplicables para el provinciano.

Pero, ¿no es la mitología la base de la historia de un pueblo?

Antes de la escritura, las generaciones transmitían sus acontecimientos de boca en boca, alterando su forma, pero guardando su fondo, tal como lo hacen las culturas.

Todos los mitos y leyendas, a pesar de poblarse de simbolismos, tienen un origen definido, un evento que despliega sus tentáculos para penetrar en el inconsciente colectivo de un pueblo.

Si ahora aceptamos que en nuestro país está surgiendo un movimiento que busca reconquistar nuestras raíces culturales, sacándolas de Icarito o Diego & Glot, poniéndolas en el corazón de los chilenos, entonces este evento es KALFUKURA.

La historia de Kalfukura comienza en Arica, donde Leonardo Caspana, un niño huérfano criado por su tía, es llevado por esta desde Pozo Almonte, para un encuentro inevitable y que centrará el comienzo de su viaje.

La ciudad está conmocionada por ruidos subterráneos que son atribuidos a lamentos emitidos por El Morro.

Leonardo deberá partir en la búsqueda de La Kalfukura, el corazón de la pachamama, para salvarla de la muerte. En esta travesía tendrá como compañeros a un kallawuaya llamado Cunza y a Clara, una niña de origen muy diferente a la humildad que Leonardo exhibe, pero que en el fondo son más parecidos de lo que piensan. Juntos atravesarán el territorio chileno, encontrándose con invunches, pincoyas, traukos, y un sin fin de criaturas que habitan el chile oculto a los ojos del vulgo.

Mientras este trío se desplaza sobre el territorio, en el subsuelo se desatan los nudos de un hechizo de quinientos años, que atrapó al los nigromantes europeos responsables de La Conquista Mágica de América.

La obra fue concebida para un público juvenil, funcionando también para los lectores mayores, ya que la prosa de Baradit construye escenas muy cinematográficas, dignas de la animación de Hayao Miyazaki (uno de los principales referentes del autor, quien sueña con que este nipón adapte su trabajo).

Entre los capítulos encontraremos momentos muy en la vena de Ygdrasil, con seres poderosos, realizando conjuros que darán formas increíbles tanto a su alrededor como a ellos mismos. De muestra un botón:

Puso sus manos en la frente, en la nariz y en la boca. Abrió los labios para hablar pero la palabra que dijo fue una piedra que cayó a la hierba. En todos los árboles y arbustos en kilómetros a la redonda estallaron, flores como nunca antes se vieron; cantaban y hacían llorar con una luminosidad tan poderosa que todos apartaban la vista y se tiraban al suelo, impulsados a besar el polvo y echarse puñados de tierra a la boca, enamorados del mundo y de su maravilla.
El sol salió un poco antes asomando su rostro para ver el portento. Muchas madres tristes quedaron embarazadas en cientos de kilómetros a la redonda, y sus hijos cantaban desde sus vientre.

La travesía iniciática de Leonardo, a pesar de lo que muchos tienden a decir, no debe ser comparada con “El señor de los anillos” de Tolkien, o por lo menos no en su estructura, ya que es cierto que, al igual que la obra del Británico, toma los tópicos de las respectivas fábulas autóctonas y las transmuta con el fin de revivirlas. Podría sentarse otro paralelismo al encontrar que tanto Kalfukura como “El Hobbit” fueron escritos para sus propios hijos. La diferencia recae en la intención del libro, que se aleja del proselitismo solapado de Tolkien, dando paso a una sincera búsqueda por difundir el uso de la mitología chilena, y redescubrirla, como una fuente de inspiración para crear una nueva literatura fantástica.

Lo que me gusta más, es comparar a Leonardo con nosotros mismos, descubriendo que no somos huérfanos, y que tenemos a una pachamama bajo tierra, y que solo depende de nosotros que no desaparezca.

por Francisco D.A. Contreras

Titulo: Kalfukura, el corazón de la tierra (preview)
Autor: Jorge Baradit
Editorial: Ediciones B, 2009