El 2008 murió la ciencia ficción

el sindicato de policia yiddish - michael chabonTomado de fortegaverso, blog del amigo Pancho Ortega.

El Sindicato de Policia Yiddish de Michael Chabon, es uno de los mejores libros que he leído en lo que va del año (peleándose el primer lugar con Kirby: King of Comics, la espléndida biografía de Jack Kirby y Persepolis, que finalmente conseguí completa), una magnifica fábula de socio ficción, narrada a modo de novela negra, ambientada en un mundo ucrónico donde -en resumidas- el estado de Israel nunca existió, siendo reemplazado por una “república israelita” en Alaska. Y donde la 2º Guerra Mundial terminó después de que EE UU destruyera con una bomba atómica Berlín. Algo así como la versión reversa de esa otra maravilla llamada El Complot contra América de Philip Roth.

Como sea, la noticia es que hoy El Sindicato acaba de adjudicarse el premio HUGO (el Oscar de la literatura fantástica) a la mejor novela de ciencia ficción del año, exactamente dos semanas después de llevarse el NEBULA (el Golden Globe de la idem) y el LOCUS (el Bafta de la misma). Si además se adjudica el WORLD FANTASY (también equivalente a un Bafta) es probable que no sólo sea la novela de ciencia ficción más premiada de la última década, sino que la primera vez que un autor y una obra que no es estrictamente del género arrasa en las principales premiaciones del mismo.

Se acaba la ciencia ficción, decía hace poco un artículo de El País, reproducido luego en Artes y Letras y en el blog de Alberto Rojas. Y si me preguntan, mi respuesta es SI, al menos la ciencia ficción anticipatoria tal como la entendemos. Es que es cosa de sumar dos más dos, en un mundo que “habita en la ciencia ficción” prácticamente no hay cabida para Asimov, Clarke, Heinlein e incluso William Gibson. Suena contradictorio pero finalmente el futurismo se convirtió en retro. Distintos son los casos de Ballard, Bradbury y K.Dick -y me atrevo a incluir a Neal Stephenson- , autores que son primero escritores y después cultores de un género.

No quiero ser ave de mal agüero con los dogmaticos de la ci-fi, pero creo que la andanada de premios a El sindicato es básicamente una lápida para la llamada ciencia ficción hard o dura, la que pretende aventurarse al futuro y básicamente tomarse muy… muy en serio. La nueva ci fi es básicamente una mezcla de estilos, donde todo cabe, donde la belleza y la prosa está en el desorden y el caos, la moral del charquicán. Porque la única forma de ficcionar un mundo que vive en el futuro es metiéndolo en la lavadora, acelerándolo, asustándolo o manipulandolo como se quiera.

Recetario: La ucronia, el slipstream, la conspiranoia, lo apocaliptico, lo fragmentado, lo pos (¿post?) todo son el nuevo hiperespacio. Es el camino, la evolución natural para un género que de lo contrario pasaría al olvido. Norman Mailer y su extraña biografia de Hitler, El Castillo en el Bosque es más ci fi que cualquier cosa de Greg Egan, lo mismo que un cómic de Hellboy, un buen capítulo de Lost o un posteo en cualquiera de los blog aue leemos a diario. Cuando habitamos el futuro de Akira no sacamos nada con buscarle segundas lecturas a Fundación, que aceptémoslo, siempre fue una soberana lata.
¿Murió la ciencia ficción? Efectivamente, pero de las cenizas está naciendo algo mejor, más interesante y definitivamente mas literario. Chao ciencia, bienvenida ficción, adiós máquinas, es la hora de los personajes. Para qué seguir inventado futuros cuando el presente es infinitamente mas interesante. La nueva ci fi no debe preocuparse del año 3000, sino a lo más de lo que puede ocurrir mañana. Pensemos en En la Carretera de Cormac McCarthy, la más rotunda novela de ci fi publicada tras la muerte de Philip K.Dick, una novela que de canon y dogma de género tiene nada, pero vaya que suda buena literatura. Amen.

LHC, Partículas Divinas y Agujeros Negros

LHCDesde un tiempo a esta parte he comenzado a ver en diversos blogs y foros desesperadas súplicas de personas que no quieren resignarse a ser destruidos junto con el resto del planeta, en lo que dicen será el destino de todos nosotros en caso que el LHC comience a funcionar. Este artefacto generará tanta energía que recreará las condiciones primigenias del universo, aparecerán partículas ignotas y, dicen, agujeros negros que podrían tragarse por completo al planeta Tierra. Continúa leyendo LHC, Partículas Divinas y Agujeros Negros