Años luz: un faro que rompe las brumas del olvido

“No hay futuro vivo con un pasado muerto”
Carlos Fuentes, escritor Mexicano en “Geografía de la Novela”

Es un hito en la historia de la CF (ciencia ficción) chilena. Por primera vez, después de siglos de olvido, aparece en medio de las espesas brumas de nuestra amnesia un potente faro que nos devela el camino recorrido. Se trata de un libro que de pronto nos abrió los ojos ante la evidencia: la CF chilena no es una invención reciente sino que tiene una larga tradición que vale la pena conocer. Vimos entonces las pisadas de los pioneros, de los incontables soñadores que nos han precedido en la búsqueda de esos mundos que no son éste. El libro de Marcelo Novoa, “Años luz” es eso: un foco potente que nos permite ver lo que nuestros ancestros crearon mucho antes de nosotros, convirtiéndose, mágicamente, en el espejo que nos refleja a nosotros mismos en el espíritu de quienes nos precedieron.

La misma presencia de Hugo Correa, leyenda y orgullo de nuestras letras fantásticas, dio solemnidad al acto de presentación del libro en Santiago. Demostración palpable de que tenemos historia y de que, en consecuencia, tenemos un futuro promisorio y grandioso que podemos construir entre todos. La misma entrada de Hugo Correa a la sala tuvo, para algunos de entre nosotros, un toque surrealista. Es que muchos habíamos creído el mito de que el maestro había muerto. Entonces, sin previo aviso, la leyenda cruzó el umbral de la sala Ercilla, resucitado desde el mismo hiperespacio, para alegría de todos sus fervientes seguidores. Marcelo Novoa se dio cuenta de la situación y nos enrostró que Hugo Correa no era un holograma del más allá sino que estaba vivo, y que todavía nos podía dar lecciones de grandeza. Llenos de alegría por encontrarnos en vivo con él, les aplaudimos a rabiar, y muchos aprovecharon de inmortalizarse fotografiándose al lado del generoso maestro.

Es que la obra de Hugo Correa divide, literalmente, la historia de la CF nacional en dos partes bien marcadas. Antes de él tuvimos muchos escritores brillantes, pero sólo Hugo Correa fue capaz de hacer trascender la CF chilena más allá de nuestra fértil provincia, proyectándola al mundo entero. Hugo Correa fue el primer escritor especializado en el género que produjo Chile, y el más famoso de todos a nivel internacional. Es más, su obra influyó en la literatura internacional al punto que muchos sospechan que “Los Altísimos” pudo ser la fuente de inspiración del “Mundo Anillo” de Larry Niven e incluso de “Encuentro con Rama” de Arthur Clarke.

Para quienes queremos el género, la presentación de la antología de Marcelo Novoa nos provocó una alegría inmensa. Sentimos que, al fin, la CF chilena se ponía pantalones largos, al fin maduraba.

La historia oculta de los historiadores

Años atrás, cuando la historia de la CF chilena era sólo una afición para iniciados que buscaban obscuros textos en las librerías de viejo, hubo un investigador francés quien se convirtió en el pionero de éste estudio. Se llamaba Remi-Maure, y se interesó en Chile pues en el mundo desarrollado los llamados “Estudios de la Ciencia Ficción” eran ya entonces parte del currículo académico de toda universidad que se precie de tal. Como resultado de sus investigaciones publicó un paper llamado “Science Fiction in Chile” (1984. DePauw University, EEUU.). Por desgracia Remi-Maure, pensó que la CF chilena era de origen reciente, contemporáneo a la obra de Hugo Correa, y no atisbó su largo pasado que para entonces ya estaba oculto y olvidado.

Muchos años y estudios debieron hacerse para corregir esa situación. Entre los “arqueólogos” del género destaca como el más importante Moisés Hassón, quien se dedicó a investigar meticulosamente el tema, y quien apoyó con su conocimiento a todos los que le siguieron. Andrea Bell, con el apoyo de Hassón y de otros investigadores nacionales, hizo un trabajo mucho más acabado que los anteriores y que culminó con la publicación de varios papers. Andrea Bell fue también la editora de la antología “Cosmos Latino” (2003), primera obra que difunde en inglés los clásicos de la literatura iberoamericana, y que incluyó como representantes chilenos los cuentos “La estrella muerta” de Ernesto Silva Román (1929), “Cuando Pilatos se opuso” de Hugo Correa (1971) y “Exerion” de Pablo Castro (2000).

La historia de la CF chilena estuvo mucho tiempo dispersa en diversas fuentes, y con piezas que no encajaban entre sí. Joyas de investigación yacían perdidas en el olvido. Basta saber que en Fobos 3, en su artículo “El Ultrarrealismo de Chile” (2000), Luís Saavedra mencionó al pasar la obra más antigua de la CF chilena conocidas hasta ahora: “Ocios Filosóficos y Poéticos en la Quinta de las Delicias” de Juan Egaña (1829). En ese mismo artículo Saavedra nos informa que su fuente es el libro “Narrativa Chilena Ultrarrealista”, de Fernando Sánchez Durán (1991).

Hoy en día la investigación de la CF chilena ha llegado a su madurez con la publicación del libro “Años Luz” de Marcelo Novoa. Ya la obra gruesa de la “arqueología” a la CF chilena está hecha. Lo que falta es hacer las terminaciones de un legado por suerte rescatado del olvido. Esto es un alivio, pues existe el riesgo de perder físicamente los soportes de los textos antiguos. El riesgo es real, pues sabemos que ya han ocurrido pérdidas. Es el caso de un libro de Ernesto Silva Román que desapareció misteriosamente de la Biblioteca Nacional.

Todavía quedan muchas dudas sobre las cuales investigar, que pudieran interesar a aquellos curiosos que quieran incorporarse a la búsqueda. Algunas de esas preguntas nos asustan pues revelan hasta donde llega nuestra ignorancia en el tema. Son preguntas que no podemos responder todavía, tales como: ¿Cuál fue el primer cuento de CF escrito en Chile? ¿Cuál fue el primer cuento fantástico Chileno? ¿Qué influencia ha tenido la cosmología prehispánica en la literatura Chilena? ¿Cuál fue el primer relato de CF dura? Etc.

¿Mas donde buscar esa información? Pues la respuesta es simple, hay que armarse de infinita paciencia y dedicación, iniciando un safari que nos mantendrá rasgando librerías de viejos, quemándonos las pestañas en catálogos de bibliotecas y recuperando diarios y otras fuentes dispersas. Mucho trabajo queda todavía por hacer. Por ejemplo, hasta ahora nadie ha explorado las publicaciones que aparecieron en los diarios chilenos del siglo XIX.

Con todo podemos predecir, esperanzados, que la historia de la CF Chilena tiene un brillante futuro.

Años Luz: Mapa estelar de la CF chilena

Luego de dos década de estudios, “Años Luz” ha impulsado el interés por la CF nacional a nuevas alturas. Literalmente ha sacado esa afición oculta del closet y la ha puesto al alcance de todo el mundo.

“Años Luz” es una antología de algunos de los mejores cuentos y extractos de las novelas del género desde el siglo XX hasta el presente. Leerlo es hacer un rápido recorrido por todos los universos creados por esas mentes preclaras que nos precedieron, y nos hacen maravillarnos por su creatividad y avergonzarnos de nuestro olvido.

Abriendo la antología nos encontramos cara a cara con Julio Téllez, el James Bond chileno de Alberto Edwards que precediera al famoso espía inglés por medio siglo, para seguirle en sus aventuras luchando por Sudamérica y enfrentando al imperialismo yanqui. Siguiendo adelante descubrimos un Umbral, abierto por Juan Emar, que nos permite comunicarnos con otros mundos y que anticipa novelas clásicas como Estación de Tránsito de Simak. Siguiendo adelante llegamos a la Atlántida a bordo del Thimor de Manuel Astica fuentes. Y ese es sólo el comienzo de un recorrido alucinante plagado de extraterrestres, ciencia y magia, que nos lleva a mundos muy distantes al tiempo que nos hace reflexionar sobre nosotros mismos. Es un recorrido que viaja a través del tiempo y que barre transversalmente generaciones, las que tienen en común no sólo el hecho de ser chilenos, sino de compartir una desesperada necesidad de viajar a lugares distantes en alas de la imaginación.

La antología incluye a gran parte de los mejores escritores chilenos del género. No es completa pues no se puede incluir todo lo escrito por chilenos en CF durante un siglo y medio, disponiendo para ello de un espacio de sólo 400 páginas. Para hacerlo haría falta una enciclopedia que tuviera veinte veces más espacio. Sin embargo, el esfuerzo de síntesis de Marcelo Novoa es realmente excepcional, pues nos permite darnos una idea clara de la creatividad de nuestra gente en el pasado y en el presente, sin perder mucho detalle en el proceso.

Es de esperar que éste esfuerzo fundador fructifique en nuevas antologías y estudios que amplíen la disponibilidad de la CF chilena. Quizás algún día las obras maestras de los autores chilenos de CF estén disponibles incluso en Internet para el disfrute de las presentes y futuras generaciones de chilenos.

¿Qué podemos aprender leyendo CF chilena del pasado?

Más allá de disfrutar de una grata lectura y de viajar a otros mundos futuros, existe muchas lecciones que podemos hacer nuestras al leer las obras de CF chilenas del pasado.

Primero, la idea que tenemos de ser un país aislado se cae al suelo en pedazos. Chile ha estado desde siempre unido al resto del mundo, y los conceptos foráneos han llegado hasta estas latitudes desde hace siglos. Figuras como Louis-Sébastien Mercier (el creador de la anticipación), de Edgard Allan Poe, Julio Verne y Camille Flammarion se leyeron en Chile muy poco después de su publicación en Europa, y sus ideas se comentaron en las reuniones de los patriotas de la Independencia y en la Bohemia porteña. Conceptos como el magnetismo animal, las sociedades utópicas y los cañonazos a la Luna llenaban las cabezas de nuestras remotas generaciones y sus conceptos se discutían acaloradamente en las reuniones literarias. Como resultado de ese fervor intelectual surgieron los primeros cuentos y novelas de CF a fines del siglo XIX. Desde entonces la influencia extranjera, en particular de la literatura norteamericana, ha seguido influyendo en nuestros escritores hasta hoy día.

Segundo, si bien nuestros escritores han sido motivados e influidos por los escritores del hemisferio norte, no cabe duda que las ideas locales han sido muy originales. Aquí, lejos de los centros de poder y de creatividad tecnológica y científica del planeta, nuestros escritores no solo estaban al tanto de lo que pasaba, sino que eran capaces de proyectarse a otros mundos usando su imaginación. Tal como el personaje de Enrique Araya, en “El caracol y la diosa”, los escritores chilenos, encerrados en esa pequeña habitación llamada Chile que les restringía el cuerpo a moverse en espacios limitados, eran capaces de desdoblarse viajando en sus cuerpos astrales hasta los confines del espacio y el tiempo.

Tercero, al leer a nuestros antiguos escritores nos vemos reflejados nosotros mismos. Leerlos es vernos en un espejo espiritual. Percibimos en sus textos la localidad, el provincialismo en el amplio sentido de la palabra y en su connotación positiva, ese sentir nacional, local y único que es la esencia de lo chileno. En sus letras palpamos como nuestro propio espíritu nos habla desde los recovecos del tiempo y desde los espacios infinitos de la imaginación.

Profecía

En doscientos años más, cuando los vehículos aéreos dominen esta ciudad, y las transmisiones holográficas nos abrumen de modernidad, un investigador chileno encontrará el libro “Años Luz” de Marcelo Novoa en alguna biblioteca y se maravillará de que alguna vez existieran un Sergio Amira, un Jorge Baradit o un Pablo Castro. Verá también en sus ilustraciones los logotipos de los legendarios “Fobos” y “TauZero”. Entenderá entonces claramente que la CF chilena existe desde siempre, y que sólo existe un futuro vivo cuando el pasado no ha muerto.

Referencias

Libro
– Años Luz: Mapa estelar de la ciencia ficción en Chile. Marcelo Novoa (2006).
Sitio web del libro: http://www.puerto-de-escape.cl

Fanzine Fobos (número 3):
– El Ultrarrealismo de Chile. Luis Saavedra V. Fobos 3. Luís Saavedra.
http://fobos.iespana.es

Puerto de Escape http://www.puerto-de-escape.cl
– Espejo del mundo. Roberto Pliscoff Vasquez.

Letras de Chile: http://www.letrasdechile.cl/
– Literatura fantástica en Chile. Diego Muñoz Valenzuela.
– La ciencia Ficción en Chile: una puerta tapiada. Marcelo Novoa
– En la Luna: un bosquejo de la ciencia ficción chilena, Parte II. Omar Vega