Este fin de semana como de costumbre compré el diario, pues me encanta leer sobre lo que ocurre en el país y en el mundo, adquirir algo de cultura y, por supuesto, leer el horóscopo. Me impresionan los consejos del astrólogo cuando dice cosas como: “Existirán cambios en su vida” y “Dineros vienen en camino; no los aleje”. Me pregunto como puede adivinar que pasará algo diferente esta semana, y que estamos cerca de fin de mes. Los astrólogos tienen mentes muy agudas, en verdad. 

Para entender de qué se trata un horóscopo, analicemos lo que me aconseja para esta semana:

Leo (23 de julio – 22 de agosto) 

Tu franqueza puede que te ayude a Solucionar problemas en el día de hoy, pero también será la responsable de crearte grandes enemigos. Actúa con firmeza pero con mucha diplomacia. Emplea mucha dulzura al expresarte y no ataques a nadie en el aspecto personal. Tu casa de la comunicación se encuentra ahora muy activa. Números de suerte: 11, 20, 4. 

Primero, afirma algo obvio: que tengo “problemas”. Esto es fácil de deducir ya que todos los seres humanos los tenemos de una u otra índole, y esto a lo largo de toda la vida. 

Después continúa diciendo que “el uso de la franqueza ayuda a Solucionar problemas, pero también crea enemigos”. Esto es cierto, pero no se trata de una premonición sino de la afirmación de una verdad eterna; o bien, si lo prefieren, de la aplicación del sentido común. Termina dando consejos para actuar de acuerdo a la afirmación anterior. 

En resumen, el horóscopo está preparado de tal forma que no predice nada. A pesar de eso, se pueden encontrar en ellos muchos principios filosóficos útiles para la vida diaria. En ese sentido es entretenido y humano leer el horóscopo, pues adquirimos sabiduría.  

Termina el horóscopo usando el término técnico “casa”, que indica uno de los segmentos del cielo, de acuerdo a la teoría astrológica. Los números de suerte que se dan también se deducen de esa posición astrológica. 

     
La Astrología es un pseudo-ciencia; una ciencia falsa. Vale decir, una cuyos postulados básicos no coinciden con la realidad experimental. Sin embargo, y a pesar de este grave problema, el objetivo del presente artículo no es desprestigiarla ni menos reírnos de ella. Sino de separar el trigo de la paja, y encontrar lo valioso que esconde. Pues toda actividad humana, aún errada, tienes cosas muy importantes que decirnos sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Demos, entonces, un vistazo objetivo e imparcial a
la Astrología, dejando de lado las visiones estrechas, y esperando aprender cosas importantes en el camino. 

Los principios de la Astrología 

     
La Astrología se basa en una cosmología ancestral que fue compartida por todas las culturas y civilizaciones de la antigüedad.  Es la creencia en que el universo está dividido en una jerarquía de mundos, donde los superiores influyen en el quehacer de los menores. El primero es el cosmos, vale decir, todo lo que esta por sobre la atmósfera; le sigue la Tierra, madre que nos cobija y medio en que vivimos; finalmente está el microcosmos, que es el individuo humano. Los astros influyen desde las esferas superiores a
la Tierra y a las personas, afectándolos directamente. Se presume una correlación perfecta entre el movimiento de los astros y su impacto en las personas, la cual llega incluso a afectar los órganos del cuerpo humano de una manera directa. 

Ahora bien, como los fenómenos celestes son recurrentes y predecibles, su estudio permitiría la predicción de sus influencias sobre la Tierra, la sociedad y los seres humanos individuales. Los astros se convierten, entonces, en la máquina del destino; en el libro donde está escrito el porvenir de cada uno de nosotros. Prediciendo el movimiento de los planetas, entonces, predeciríamos nuestro propio porvenir en cuanto a humanos y como sociedades completas. 

      Durante el auge de la filosofía griega mucho se discutió sobre las características de del universo. En los trabajos de Platón (el Timeo) y de Aristóteles (Acerca del Cielo) se pueden ver en forma resumida las concepciones de los hombres de esos tiempos. En todo caso, la idea principal era que el cosmos era eterno e incorruptible, y que su misma regularidad nos mostraba la superioridad de las esferas. La Tierra, en cambio, era un lugar caótico pero influenciable por el comportamiento de los astros. 

      El hombre desde sus inicios observo los cielos y se dio cuenta de la regularidad con que ocurrían ciertos fenómenos: los días se seguían con precisión; la Luna cumplía un ciclo cada 28 días; el Sol pasaba de un extremo a otro en el horizonte en un período de 365 días. Es más, se dio cuenta que esos cambios afectaban el ambiente. Los cambios de noche y día eran evidentes, como sus efectos en el comportamiento de la fauna que estos traían. 

      También se asumía que los ciclos lunares regían el ciclo menstrual de la mujer, por lo cual en muchas culturas se le dio a la Luna un carácter femenino, mientras al Sol se le asigno el rol masculino. El ciclo anual del Sol, a su vez, afectaba a la flora de manera evidente. Finalmente, de la observación de todos estos fenómenos se dedujo que el cosmos afectaba a la flora de manera evidente. Finalmente, de la observación de todos estos fenómenos se dedujo que el cosmos afectaba a la Tierra de manera directa. Y como el individuo era parte de la Tierra, se hizo la inferencia lógica (en ese entonces) de que también afectaba el propio destino de cada ser humano. 

      Ya en la época egipcia la Astrología se había convertido en una ciencia muy importante. La aparición de Sotis (o Sirio, asociada con la diosa Isis) predecía la esperada crecida del Nilo, la cual regaría los campos y permitiría la siembra. Se trataba de un evento importante que los astrólogos sabían predecir, el cual iniciaba el año egipcio, y que se marcaba con ritos religiosos de gran Solemnidad. 

      Desde la antigüedad la labor del astrólogo se basó en el estudio del movimiento de los astros, con lo cual se podían prever fenómenos que afectaban a la agricultura, como el ya descrito de la aparición de Sirio. Los astrólogos, además, se dedicaban a ajustar los calendarios, al alineamiento de edificios con propósitos rituales, y al uso de los astros como guías de navegación. 

      De esos mismos tiempos data la aplicación de la astrología a la predicción del destino de las personas y de naciones enteras. Ahora bien, como era evidente para los antiguos que los astros influían en la Tierra, y que sus efectos eran previsibles, se llegó a la conclusión lógica que los astrólogos podían aplicar su arte a modo de oráculo en donde mirar el futuro. Se trata de la aparición de la Astrología Judiciaria; aquella que ve el porvenir. 

La Astrología como pseudo-ciencia 

     
La Astrología se convierte en pseudo-ciencia sólo en épocas recientes. En casi toda la historia humana se trató de una ciencia muy respetada y prototipo de la investigación científica actual. 

      A diferencia de lo que observamos en la actualidad, donde el gremio astrológico es indistinguible de la charlatanería, en la antigüedad sólo las mentes más brillantes podían acceder al conocimiento de los astros. En efecto, para construir las cartas astrales se necesitaba del dominio de la matemática más avanzada de la antigüedad, así como también del conocimiento de instrumentos, de la construcción de observatorios, además de la necesidad de poseer una amplia cultura general y un imprescindible tacto político. Esto último era vital ya que los principales mecenas de los astrólogos de la antigüedad fueron los reyes. Y el astrólogo que se equivocaba en sus predicciones podía perder la cabeza; literalmente. 

      Para el hombre moderno es fácil reírse de las pretensiones de la Astrología. Sin embargo, si se le pide que explique porqué la Astrología es falsa puede verse en problemas, pues no todo lo que expone está errado, sino solamente su uso como oráculo de las acciones humanas. El problema está entonces en su área conocida como “Astrología Judiciaria”, vale decir, en aquella que se dedica a hacer horóscopos para estudiar y predecir el futuro de los seres humanos y de naciones enteras. Otras partes de
la Astrología, como son la predicción de los movimientos celestes, y el desarrollo del simbolismo de arquetipos, son perfectamente rescatables. Es más, enriquecen la cultura general de las personas. 

      Los astrólogos creían que los astros influyen directamente sobre las personas mediante emanaciones, o fuerzas, sobrenaturales. Al cambiar las posiciones relativas de los cuerpos celestes las influencias variaban. Es por eso que asumieron que el momento de nacer era muy importante, pues al salir de la matriz el bebé era expuesto por primera vez a la influencia del cosmos. En ese instante quedaba impreso en él todo su destino. Este podría ser leído directamente de los astros con sólo conocer la fecha de nacimiento. 

      Hoy sabemos que tal pretensión se puede rebatir fácilmente. Para ello basta con estudiar grupos de personas cuyas fechas de nacimiento coincidan, y compararlas con una población de control. Haciendo un seguimiento a sus vidas se demuestra fácilmente que la fecha de nacimiento es incapaz de predecir sus personalidades y vidas.   

      Ahora bien, hasta donde la ciencia sabe la única influencia que ejercen los planetas sobre la Tierra es por medio de su luz –desde el Sol, considerado en la antigüedad, junto a
la Luna, como planetas– y sus fuerzas gravitatorias.  En el caso de la gravedad, la de
la Luna afecta de muchas maneras a la Tierra, siendo generadora de fenómenos como las mareas. La influencia de los planetas, en cambio, es muy pequeña, ya que las distancias que los separan de la Tierra son muy vastas.  

      Tenemos, entonces, dos razones para dudar de la Astrología. La primera es que la influencia de los planetas sobre la Tierra es irrelevante. La segunda es que no se detecta ninguna desviación estadística que pruebe una relación causal entre las fechas de nacimiento, y el comportamiento y destino de las personas. 

      Por esas razones la Astrología es una pseudo-ciencia, a la luz de nuestra ciencia actual. Pero el tema no se agota aquí, pues este bello arte todavía nos depara muchas sorpresas. 

La Astrología como precursora de la Astronomía 

      En la búsqueda por conocer la influencia de los astros sobre nuestras sociedades y sobre nosotros mismos, la Astrología se convirtió en primer estudio sistemático de un fenómeno natural. Es decir, en la primera ciencia. 

      En todas las culturas del mundo se conocían el paso de las estaciones y los cambios de fases de la Luna. En las sociedades agrícolas –como en Mesopotamia, Egipto, China y la zona Maya– ese estudio se intensificó, llegándose a descubrir muchos fenómenos importantes. 

      Los antiguos se interesaron muy especialmente en los eventos que marcaban los cambios, por eso en todo el mundo tomaron gran importancia los Solsticios, que son los puntos extremos en el recorrido anual del Sol visto desde la Tierra, y los equinoccios, que son las fechas donde el día y la noche tienen igual duración. También siguieron los eventos celestes en busca de la aparición de constelaciones particulares, como la de la ya  mencionada Sirio. 

      Para llevar un seguimiento preciso de los astros se diseñaron observatorios que fijaban las posiciones de estos eventos cósmicos. Los más comunes fueron el uso de ventanas y pilares que permitían marcar la posición de las salidas y puestas de Sol, o la dirección a alguna constelación particular. Algunos templos, como Stonehenge, parecieran ser relojes cósmicos de precisión.  Además, las orientaciones del Sol en los solsticios y equinoccios fueron muy usadas para el alineamiento de edificios públicos por todas las antiguas civilizaciones 

      El uso de hierofanías es muy común, como es el caso de la famosa sombra de
la Serpiente Emplumada que en los equinoccios de primavera y otoño desciende los peldaños de la pirámide de Kukulkan en Chichen-Itza. Además también fue muy extendido el uso de tubos de observación para registrar los pasos cenitales del Sol; eventos en los cuales la luz Solar ilumina un punto específico del suelo de una construcción sellada o de una cueva.  

      Los griegos, como en tantas otras cosas, le dieron un impulso muy fuerte a
la Astrología, al poner a su servicio toda la técnica geométrica y los modelos mecánicos. Los grandes filósofos griegos descubrieron fenómenos muy interesantes como la redondez de la Tierra, el tamaño de la misma junto con el de la Luna, y una aproximación a la del Sol, además del perfeccionamiento del modelo geocéntrico. Hoy es fácil para el ignorante hacer mofa de los griegos por no haber descubierto que el Sol era el centro del Sistema Solar. Pero la verdad es que algunos de sus filósofos sí lo postularon. Sin embargo, el modelo geocéntrico siguió siendo el preferido. 

      En Alejandría, el matemático, filósofo y astrólogo Claudio Ptolomeo llevó el modelo geocéntrico a su perfección matemática, convirtiéndolo en una herramienta de precisión para predecir el movimiento de los planetas. Su logro no es menor ya que todavía puede ser usado para ese fin, en especial en la navegación. En 1900 se descubrió un modelo mecánico griego del siglo I A.C. que mostraba el movimiento de los cielos. Se encontró cerca de la isla de Antikythera, y se le dio ese nombre. Se trata de una especie de calculadora mecánica que reproduce el movimiento de los cielos de acuerdo al modelo geocéntrico de Ptolomeo. 

      
La Astrología siguió de la mano con la ciencia hasta Kepler, el descubridor de las tres leyes que llevan su nombre, las que describen los movimientos de los planetas en torno al Sol. Kepler, influenciado por ideas místicas y astrológicas, buscaba un modelo que describiera la armonía de las esferas. Y en ese camino, como buen astrólogo de su tiempo, recurrió a las matemáticas. Al final del camino puso la primera piedra de una ciencia independiente que se preocupaba solamente de los fenómenos celestes propiamente tales: la Astronomía. Pero Kepler todavía era un astrólogo, quizás uno de los últimos serios, por lo que no nos parece extraño que suplementara sus ingresos gracias a la confección de cartas astrales. 

      Después de Isaac Newton la ciencia dejó de lado aquellos aspectos más dudosos y místicos de la Astrología. Es curioso que una de las principales causas de la llamada Revolución Científica fuera la obra del propio Newton, quien en sus tiempos de ocio se dedicaba sigilosamente a la Alquimia. 

Tecnología y Astrología 

     
La Astrología no sólo ha sido una fuerza fundacional en el desarrollo de la ciencia sino también ha impulsado la tecnología. En efecto, todo el instrumental astronómico fue inicialmente concebido para su uso, incluyendo los astrolabios y las cartas astrales. Pero eso no quedó ahí, pues también aportó en la creación de una de las bases de la Revolución Industrial: la relojería. 

      Se sabe que en la Baja Edad Media en occidente comenzaron a aparecer los relojes mecánicos. El impacto de los mismos fue muy notable, pues permitió el desarrollo de la mecánica, y fundo las bases de las habilidades que, siglos más tarde, conducirían a la construcción de complejas maquinarias. La historia nos cuenta que de la relojería se pasó a la máquina de vapor y la industria pesada, y de esta a la electrónica, computadores, cohetería y todo el mundo material que nos rodea. Fueron relojeros, también quienes construyeron los instrumentos de los astrónomos y crearon los instrumentos de precisión que derrotaron un problema básico de la náutica: la determinación de la longitud.  

      Todo este desarrollo tecnológico debe su origen a una humilde invención: el escape. Se trata de un mecanismo que en forma alternativa traba y libera las ruedas de los relojes, permitiendo que pierdan energía de manera continua y controlada. Haciendo posible, entonces, la construcción de los relojes mecánicos. Para ver su origen, sin embargo, debemos dejar occidente y mirar a la China medieval. Pues allá, y gracias a la Astrología, nació esta invención por primera vez.  

      En la corte de los emperadores Chinos, en una variante de las ideas astrológicas presentes en todo el Viejo Mundo, se pensaba que la hora de la relación sexual que conducía a la concepción era de vital importancia para fijar su destino. Por lo tanto, era un problema de seguridad nacional el fijar la hora precisa en la cual el germen de un futuro emperador comenzara a germinar, como también la selección de la concubina precisa que cobijara esa vida. 

      Para solucionar ese problema, en el año 725 el inventor I-Hsing desarrolló un reloj basado en una rueda de paletas, o noria. Se hacía caer agua sobre las paletas, y un ingenioso mecanismo de escape mantenía el movimiento constante. De el quedan sólo referencias textuales, pero en el año 1092 Su-Sung construyó su “máquina cósmica”, un reloj de rueda de paleta del cual se preservan sus planos. 

      Todavía se discute si la invención China alcanzo Europa, o si el escape fue reinventado allí. En 1271, Sacrobosco en su Comentario sobre la Esfera, dice: 

Hay artífices que están tratando de construir una rueda que de una revolución completa por cada una que de
la Tierra, pero que no han sido capaces aún de perfeccionar su trabajo.
 

      El hecho de que el reloj chino fuera una noria de agua, y el Europeo estuviera hecho exclusivamente de piezas mecánicas, apuntan a una invención independiente. Sin embargo, la duda persiste pues la invención en occidente no está muy documentada. Solo se sabe que aparecieron alrededor de 1300 y que en 1364 Giovanni Dondi fabricó un famoso reloj con escape y publico un libro que lo describe, con lo cual se hizo muy famoso.  

      Después, a largo plazo, llegaría la Revolución Industrial gracias, quizás, a la manía astrológica de la corte china. 

Psicología y la Astrología 

      Una de las cosas más curiosas de la astrología es su renacimiento como fuente de inspiración de la psicología. Fue Carl Jung, uno de los pilares de la psicología moderna quien le dio un nuevo aliento al estudio de la Astrología, pero ahora en el área de las Psicología. El principal aporte de Jung a la Psicología es el concepto de “arquetipo”, que son patrones de comportamiento que están almacenados en el inconsciente colectivo de los grupos humanos, y que llegan a la mente consciente de los individuos a través de imágenes místicas, o símbolos. De ahí que Jung se dedicara metódicamente a buscar tales imágenes entre el simbolismo religioso y de las pseudo-ciencias. Encontró ejemplos en los dioses guerreros, como Marte, en la simbología de la serpiente, y en cada una de las cartas del Tarot. Todas las cuales revelaban actores siempre presentes en el comportamiento humano como la muerte, el loco y el rey. 

      En su búsqueda por los arquetipos Jung encontró una rica veta en la Astrología. Jung relacionó los arquetipos con los planetas, donde encontró lo que buscaba. Leamos lo que Jung dice, por ejemplo, de los arquetipos básicos: la pareja humana: 

En la descripción metafórica del alquimista, la Luna es principalmente un reflejo de la feminidad que está en el inconsciente humano, pero también es un principio de la psiquis femenina, en el sentido de que el Sol es el principio masculino. Esto es particularmente obvio en la interpretación astrológica del Sol y la Luna, sin mencionar las presunciones milenarias de la mitología.
La Alquimia no se concibe sin la influencia de su hermana mayor, la astrología…
 

      Queda claro, entonces, que la Astrología es un fértil campo de estudio que nos revela aspectos insospechados de nuestro propio ser. 

El Arte, la Política y la Astrología 

      La influencia de la astrología en el arte y la cultura es innegable. Podemos encontrar signos astrológicos en todo lugar, desde las tiendas “New Age” hasta las ilustraciones artísticas. En efecto, incluso hoy en día la Astronomía mantiene las notaciones y nombres astrológicos. Los signos astrológicos son muy interesantes, pues se trata de un sistema de símbolos propios de occidente y que se han mantenido invariables desde la antigüedad. Perderlos sería un crimen.  

      Pero la Astrología también tuvo un impacto muy importante en la política. Desde la antigüedad reyes y comerciantes han buscado para predecir el futuro en mano de pitonisas y astrólogos. Cada vez que se debía luchar una nueva batalla, elegir un sucesor, o resolver un problema financiero, los astrólogos acudían raudos al auxilio de su patrón. Ahora bien, podemos pensar que se trata de una situación del pasado, propia de gentes menos refinadas y de menor educación, pero la realidad es que tal actividad persiste hoy en día. 

      En una entrevista dada en 1988 al Wall Street Journal, Sydney Omarr, un astrólogo prominente con columnas que aparecieron en todo Estados Unidos, revelo que no solo Ronald Reagan sino que muchos políticos norteamericanos de alto vuelo, usaban
la Astrología como ayuda en sus tomas de decisiones. Entre los mencionados por Omar estaban Richard Nixon y Henry Kissinger. Para que agregar que esa revelación tomó ribetes de escándalo cuando se hizo pública. 

      Quizás si una de las más extrañas, y jocosas, menciones a la Astrología la hace Robert Heinlein –quien es considerado uno de los mejores escritores de Ciencia Ficción– en su novela de los 1950’s Extraño en Tierra Extraña. En esa novela, la malvada esposa del Presidente le encarga a su astróloga personal la confección de la carta astral del protagonista que, desgraciadamente, había nacido en Marte. La astróloga se enfrenta a un problema técnico insuperable ya que toda su técnica se basa en el modelo geocéntrico de Ptolomeo, pero en Marte se debe usar un modelo centrado en ese planeta, o “martecéntrico”. En fin, el tema astrológico se presta para todo tipo de interpretaciones divertidas.  

Las verdades científicas que predijo la Astrología 

     
La Astrología es portadoras de algunas ideas que, curiosamente, han encontrado paralelos en la ciencia. No se trata de relaciones directas, de ninguna manera, pero da que pensar la intuición de los antiguos en deducir que ciertos fenómenos de la naturaleza estaban ocultos. Prediciendo, quizás, que en el futuro estos serían comprendidos. Veamos algunas de ellas. 

Influencias de los astros en el comportamiento humano 

     
La Astrología predice que los astros influyen en el comportamiento tanto de animales como de los seres humanos. Hoy sabemos que no es así, pues la posición de los planetas no tiene nada que ver con el destino de las personas.  

      Sin embargo, los cambios producidos por los astros más cercanos, sean estos el Sol y
la Luna, si pueden llegar a afectar en cierta medida a las personas. Pero no de manera individual sino a poblaciones enteras; y en formas inesperadas.  

      Es el caso de las condiciones de luz, por ejemplo, producto del cambio estacional; en definitiva –y siguiendo el modelo geocéntrico–, al cambio de la posición del sol sobre nuestras cabezas. Se sabe, por ejemplo, que en invierno las poblaciones cercanas a los polos sufren graves depresiones, muchas de las cuales se deben al acortamiento de los días y a la disminución de la luz solar. Estas llegan incluso a aumentar las tasas de suicidio. Las poblaciones cercanas al polo tienen, en efecto, tasas de suicidio mayores que a las del resto del planeta. 

      A la Luna también se le atribuye un impacto sobre las enfermedades mentales. Sin embargo, hasta ahora no existen evidencias que corroboren esto. Es probable que algún enfermo mental pueda, eventualmente, trastornarse al ver la Luna llena, pues ella es un símbolo muy poderoso que cuelga del cielo. Sin embargo, si es así, los estudios no detectan que se trate de un fenómeno masivo. En general se sabe que la influencia sobre la frecuencia de crímenes y suicidios es nula. Hasta ahora, el único impacto demostrado de
la Luna sobre la Tierra ésta en las mareas que produce. Fenómeno no menor, que afecta la vida de plantas y animales alrededor del mundo. 

Ciclos astrales y relojes biológicos 

      El hombre se rige por ciclos. Se sabe que la mayoría de las especies animales entran en celo, por ejemplo, en determinados períodos del año, y algunas lo hacen coincidiendo con la marea, u otros fenómenos de origen astronómico. Sin embargo, no se observa en la naturaleza la sincronía entre movimientos astrales y comportamientos humanos que predice la astrología. 

      Quizás lo más semejante a las influencias regulares del ciclo astral, que ha descubierto la ciencia, son los llamados relojes biológicos. Se trata de procesos naturales que regulan nuestro organismo, en aspectos tales como: cuando levantarse, cuando comer, cuando crecer y dejar de hacerlo, y muchos otros fenómenos que parecen estar controlados por un mecanismo. Ese mecanismo existe, en efecto, y ha sido localizado por los biólogos en ciertos procesos bioquímicos. En la actualidad se ha llegado al punto de controlarlos con ingeniería genética. Se trata de un fenómeno natural que si existe y que forma parte de nuestro patrimonio biológico. Pero que viene con nosotros y que nos influye desde dentro; no desde las estrellas. 

      En animales y humanos, los relojes biológicos fueron primero localizados en el hipotálamo, pero mas recientemente se encontró que proteínas (llamadas criptocromas) estaban relacionadas con los cambios de luz y el ajuste de los relojes biológicos.  

      Los genes que codifican estas proteínas han sido detectados en la mosca de la fruta, mediante el recurso de marcarlos mediante ingeniería genética con el gen de la luciferaza, una enzima que brilla en forma interminante en las medusas. De esta manera, cuando la proteína relojera actúa se emite luz visible que ayuda a los científicos a estudiar el fenómeno. 

      Desde 1971 que se vienen estudiando los genes asociados las proteínas de los relojes biológicos, y hoy está claro que se trata de mecanismos básicos para el control del organismo humano. Los genes actúan como los planetas de la Astrología, regulando los ritmos de nuestros cuerpos. 

El impacto de los astros y el determinismo genético 

      Los astrólogos sabían que las personas eran distintas. Que existían ciertas fuerzas que delimitaban y controlaban el destino de las gentes. Al no conocer el origen preciso de esas influencias las atribuyeron a la influencia de las estrellas en el momento de nacer. La ciencia moderna ha descubierto dos tipos de influencias naturales que ejercen el mismo rol de aquellas que los astrólogos atribuían a los astros.  

      En la etología, o estudio del comportamiento animal, el zoólogo Honrad Lorenz (1903 -1989) descubrió el fenómeno de la “impresión” en los animales, cuyo efecto más notable es que al nacer algunos animales identifican al primer ser que ven como a la madre. Del estudio del comportamiento animal, Lorenz descubrió que el ambiente y los primeros años de vida eran vitales para que los animales tuvieran un comportamiento normal. Vale decir, la influencia del medio era importante para los animales y les imprimía un comportamiento, del mismo modo como, de acuerdo a la Astrología, los astros nos imprimen el destino. 

      Una influencia más directa es la de los genes. Durante el siglo XX se descubrió que gran parte del aspecto físico y del perfil psicológico de las personas depende del material genético que hereda de sus padres. No se trata de determinismo, pero si de una predisposición importante que vale la pena estudiar.  Es interesante constatar que para el genetista moderno los genes individuales tienen un efecto tan importante en el individuo, como lo tuvieron los astros para los astrólogos.  

      Cuando un genetista estudia un mapa genético sigue el mismo ritual que hace un astrólogo al estudiar una carta astral. Se trata de estudiar las influencia de entidades naturales, en el primer caso genes y en el segundo astros, sobre los individuos. En ambos casos se requiere de tecnología y preparación para hacer el diagnóstico. La diferencia sólo estriba en que la genética es una ciencia, y la Astrología dejó de serlo. 

      La ciencia moderna no ha dejado de lado la pretensión astrológica de predecir el futuro de un hombre mirando una carta. Sólo que ahora ha remplazado la carta astral por el mapa genético. Es curioso que los fenómenos varían y las ciencias cambian, pero el hombre sigue creyendo casi en lo mismo. 

Ciencia y la predicción del futuro 

      Otra de las pretensiones de la Astrología era la predicción de los eventos futuros. A la ciencia también le gustaría hacer lo mismo, pero se ha encontrado con limitaciones.  

      La astrología asume que el destino del mundo esta regido por los astros. Se trata de una concepción mecanicista, ya que los astros se mueven con regularidad y sus movimientos son predecibles con años de anticipación. Esta misma concepción fue heredada por las ciencias “serias” después de la Revolución Científicas de la Ilustración. Todo partió de la mecánica inventada por Isaac Newton. 

      El concepto que introdujo la física de Newton en el mundo se basaba en el determinismo perfecto. Cada evento tenía una causa y el universo entero actuaba en función de las leyes del movimiento. Es decir, el universo funcionaba como un mecanismo de relojería bien aceitado. De cierta manera las influencias astrales fueron reemplazadas por el control de leyes eternas que se regía de acuerdo a formulaciones matemáticas perfectamente comprensibles. 

      En 1814 Pierre-Simon Laplace dijo que, si existiera un ser superior que tuviera el suficiente poder de cálculo, este podría predecir cualquier estado futuro del universo haciendo el futuro tan accesible como el pasado. Es decir, con las ecuaciones de la física y el uso de las computadoras adecuadas, el futuro estaría al alcance de la mano. Se trata de la idea filosófica del determinismo, la que pretende que el universo es simplemente un mecanismo de relojería predecible. Esa filosofía tiene un paralelo místico en la idea de que el futuro esta escrito, y en la concepción astrológica de que los astros nos rigen. 

      Sin embargo el siglo XX trajo varios ataques directos al determinismo. El primero fue el desarrollo de la Mecánica Cuántica, que estudia fenómenos cuya naturaleza es intrínsicamente probabilística; de ahí la rabia de Einstein cuando dijo su famosa frase: “Dios no juega a los dados con el universo”. Pero no elegiremos esta como ejemplo por una simple razón: aún cuando poco probable, es posible que en el lejano futuro alguien llegue con un modelo cuántico perfectamente determinista. Mas existen muchas otras áreas de la ciencia donde el determinismo ha sufrido grandes derrotas; veamos algunas. 

      En 1961 Edward Lorentz estudiaba los sistemas de ecuaciones de la dinámica de fluidos usadas para simular el comportamiento de la atmósfera en computadoras; todo con el propósito de mejorar la predicción del tiempo. Pero las cosas no les salían bien, pues los resultados parecían ser irrepetibles. Entonces comprendió que bastaban minúsculas variaciones en los valores iniciales de las ecuaciones para que los resultados divergieran cada vez mas en el tiempo (esto, se supo después, se debía al carácter no lineal de las ecuaciones). Lorentz había descubierto el Caos. El Caos se comprende mejor mediante la metáfora del “efecto mariposa”. Esta dice que, dado el suficiente tiempo, el aleteo de una mariposa en China podría cambiar el clima de Nueva York.  

      El Caos dice, simplemente, que muchos fenómenos parecieran ser, por su propia naturaleza, impredecibles más allá del futuro inmediato. Entre estos tenemos a la predicción del clima, las variaciones de la bolsa, la historia a largo plazo, he incluso muchos fenómenos de la física como, por ejemplo, las turbulencias.  

      El Caos nos dice, por ejemplo, que la predicción del tiempo tiene graves limitaciones y que jamás lograremos anticiparlo más allá de unos cuantos días, incluso usando las más poderosas computadoras concebibles. Otros fenómenos climáticos importantes, como la ruta precisa que siguen los tornados, parecieran ser incluso más impredecibles. 

      Para los países sísmicos, el conocer el momento en que ocurrirá un sismo es de vital importancia. Pero, ¿Que ocurrirá si tales fenómenos también están regidos por sistemas de ecuaciones no lineales que conducen al Caos?  Quizás también formen parte de los fenómenos cuya predicción se nos escapa. 

      Es curioso que la Teoría del Caos acabara con la ilusión de dos ciencias. Primero devastó las pretensiones del determinismo, destruyendo las preconcepciones de muchos científicos. De paso le dio el golpe final a la ilusión astrológica de que el futuro estaba escrito en los astros. 

Conclusión 

      Después de todo lo comentado en éste artículo sobre la Astrología nos damos cuenta que el tema es muy vasto. Ahora bien, sabiendo que la Astrología es una pseudo-ciencia, cabe ahora hacerse la siguiente pregunta: ¿Vale la pena estudiar Astrología en el mundo racional en que vivimos? 

      Para mí la respuesta es obvia y se trata de un rotundo si. Estudiando Astrología no sólo comprenderemos los orígenes de la Astronomía y nos compenetraremos con los arquetipos de Jung, básicos en Psicología, sino que además tendremos la oportunidad de entender una manera de pensar distinta, que permanece impregnada no solo de error, sino que también de sabiduría humana. 

      Al final, el saber construir una carta astral podría ayudarnos a acercarnos a muchas personas: conseguir un amor con el signo adecuado, llegar muy alto en una empresa, e incluso influir en algún político de alto vuelo. Después de todo, se dice por ahí, que los políticos todavía creen en
la Astrología. 

© 2004, Omar Vega 

ReferenciasLibros: 

Astrología básica 

      Astrología para principiantes, Geoffrey Cornelius, Maggie Hyde y Chris Webster. 

Filosofía y Ciencias 

      El Timeo, Platón 

      Acerca del Cielo, Aristóteles 

      Cosmos, Carl Sagan 

      El anillo del rey Salomón, Konrad Lorenz     Chaos, James Gleick 

Psicología y astrología. 

El hombre y sus símbolos, Carl G. Jung 

Synchronicity, Carl G. Jung 

Novelas (horóscopo marciano): 

Strange in a Strange Land (Extraño en tierra extraña), Robert Heinlein 

Ingeniería

The ancient engineers, L. Sprangue de Camp.El ingenio de china, Robert K.G. Temple. 

En la Web: 

1. horóscopo del autor al comienzo del artículo: http://www.endi.com/horoscopos/    

2. ecuación de Lorenz: http://www.sline.de/homepages/equationer/diff_lorentz.htm 

3. Jung y
la Astrología:http://www.chartplanet.com/html/carl_jung.html 

4. Reagan y los astrólogos:http://www.presidentialufo.com/sydney_omarr%2C_reagan%2C_and_astrology.htm  

5. Relojes biológicos:http://www.nimh.nih.gov/publicat/bioclock.cfm 

Sobre el autor: Omar Vega nació en Santiago de Chile en 1958, casado y padre de 3 hijos. Ingeniero en computación, trabaja en informática. Durante los 1980’s emigró a Canadá donde hizo investigación en inteligencia artificial y en visión computacional, obteniendo un master en ciencias de la computación. En la actualidad reside en Chile. Escribe artículos sobre ciencia, futurología y cuentos de ciencia-ficción, tanto en Español como Inglés. 

Apéndice: Signos Astrológicos Fuente: http://www.astrology-numerology.com/symbols.html