Genocidio

El mundo haciéndose pedazos ante mis ojos. En mis manos, deshaciéndose como un terrón de azúcar al apretar los dedos, los granos pegajosos se adhieren a la piel, causándome escalofríos de placer y desagrado. Luego el viento sideral se lleva todo vestigio de la existencia de la tierra. Al fin queda el vacío, el silencio, la paz.

Un intenso dolor en la espalda. Humedad de saliva en mi antebrazo. Despierto en el escritorio, regresando  a la realidad de los planos, los diagramas, los cálculos. Salgo de un sueño cósmico para caer en uno numérico. El anhelo de mi vida a punto de concretarse. Continue reading “Genocidio”

Vórtice

– Daniel, llévate a tu hermana en la camioneta…
– Pero papá, si yo no se…
– Ya se que en la noche sacabas las llaves. No vamos a discutir eso en este momento. Ándate con tu hermana  y cuando esto se calme nos juntamos.
– No quiero dejarlos, vámonos todos.
– Hazme caso que todo se va a arreglar.

Daniel sabía muy bien que no volvería a ver a sus padres con vida. La muerte de la madre era inminente. La infección del tobillo había derrotado a cada uno de los antibióticos administrados, esparciendo su color necrótico por toda la pierna hasta la zona de la ingle. Daniel también sabía que, lo que la había mordido no fue un perro. Continue reading “Vórtice”

Unión de carne, sangre y huesos

Intentó abrazarla con todas sus fuerzas.

Su cabello que podía recordar claro, brillante y cálido a pesar del frío viento que venia del mar, ahora, teñido carmesí, estaba sumergido en un charco de sangre esparcida por la entrada trasera de la casa.

Como poder dilucidar tantos hechos que hubiesen derrumbado fácilmente a cualquiera. No era fácil asumir que toda su familia, yacía tumbada en las inmediaciones de la propiedad, sin explicación alguna, regadas como una caja de juguetes volcada por un infante, juguetes desarmados, cuyas partes jamás se volverían a juntar.
En el ambiente estaba ese hedor que le parecía familiar, pero no lograba identificar con exactitud, sólo le recordaba momentos o lugares, pero no conocía su procedencia. Podía imaginar aquel día, cuando tenía alrededor de once años, y su madre dijo encontrarlo abrazado a su perro, de cuya mitad trasera solo quedaba un rastro que cruzaba la carretera, y llegaba a la restante, entre los brazos del sollozante y embetunado niño. Era el apestoso olor a la tragedia, que en ese amanecer era más caliente y urticante que nunca. Continue reading “Unión de carne, sangre y huesos”