Acción de arte y anarquía.

Michelle no me vio llegar, nadie lo hizo.

Mi calibre .38 estaba justo en su garganta mientras que con mi mano izquierda tocaba sus pezones. Suavemente me acerqué a su oído, justo por encima de la mordaza que rápidamente puse en su boca. -Siempre quise joderme al poder y esta es la primera vez que puedo poner mi miembro entre sus piernas-. La sentí temblar de temor. Le arranqué su ropa con violencia. Ella gemía como un gato hasta que derramé mi semen por todo el salón presidencial.

Michelle lloraba, no la culpo, no tengo nada personal en contra de ella.

Desnudo abrí la ventana del balcón, nunca solté el revolver.-Váyanse todos a la mierda!!!- grité sonriendo, mientras saludaba de la misma forma en que lo hizo Pinochet hace ya varios años.

24 balazos destrozaron mi pecho y rostro, menos mi sonrisa, que quedó suspendida en el aire durante varios segundos después que mi cuerpo cayera destrozado contra el pavimento.

Rebelión

HAGBAR CELINE is online
PROMETEO: Hola
HAGBAR CELINE: Hola, viste las noticias?
PROMETEO: sip
HAGBAR CELINE: 😉
PROMETEO: No te sientes culpable????
HAGBAR CELINE: d k? d decir k la wa ta mal? hay que dribar lo viejo pa construir lo nuevo
PORMETEO: Y toa la gente?
HAGBAR CELINE: el precio k hay k pagar no+
PROMETEO: espero k sea lo correcto
HAGBAR CELINE: saldra too cmo te dije, el intento de la monea la semana pasada falló, no pasara de nuevo
PROMETEO: hbalaste con Lucía? en la tv salio otra wa na k ver
HAGBAR CELINE: Lucía sabe que eso pasría cuando kg la torre entel nos tomaremos las comunicaciones.
PROMETEO: mi tracer dice que hay más gente en este server
HAGBAR CELINE: cambiate al IRC ahí tan to2
HAGBAR CELINE is offline
PROMETEO is offline

Asesinato temporal


Armando Sepúlveda caminaba tranquilo mirando las nubes cuando un fuerte dolor le incendió el pecho. Un segundo después estaba muerto.
Una hora después Claudia Bermudas moría sentada en la taza del baño con algo extraño sobresaliendo de su cuello.
Siete muertes más, un total de nueve. Todos presentaban indicios de haber muerto por electrocutamiento, un solo golpe fulminante que detuvo sus corazones.
Esa noche el tanatólogo se golpeaba la frente contra un muro. Junto con la causa de muerte “real”, los cuerpos presentaban “objetos” incrustados en huesos, músculos, cráneo y tejidos blandos.
Un lápiz, dos esferas de metal, una cuchara de té, varias monedas, y el más extraño de todos, un ratón momificado.
De las monedas, sólo una permitía leer la fecha entre la fusión de carne y metal. Si estaba en lo correcto, sería acuñada dentro de diecisiete años.
Mientras tanto, a trescientos kilómetros de allí un niño se imaginaba cómo sería viajar en el tiempo. Tenía una vaga idea de cómo lograrlo.

PATRIA se adjudica el atentado contra Costanera Center


Tal cual lo habían anticipado los analistas, el grupo de extrema derecha aceptó en un video difundido por internet su responsabilidad en la explosión que destruyó los veinte pisos superiores del rascacielos más alto de Chile.

Santiago. Enero, 2011

Como un castigo a los traidores del Segundo Libertador, fue justificado el atentado explosivo que la madrugada del martes, voló en pedazos los pisos superiores de la torre Costanera Center. La confesión del hecho, que también destruyó el nivel superior del centro comercial del mismo nombre, fue difundida esta mañana a través de un video aparecido en Internet, el cual fue además enviado a una base de correos electrónicos de diversos medios de comunicación.
PATRIA fue fundada el 11 de Septiembre del 2008, por grupos Pinochetistas y Neomapuches como un modo de protesta hacia la derecha política, a quienes acusaron de traidores al legado y la obra de Augusto Pinochet, figura a la cual siempre se han referido bajo el apodo Segundo Libertador, como un modo de compararlo con Bernardo O`Higgins. Este hecho ha alimentado la teoría, defendida por historiadores como el Dr. Matías Eyzaguirre, de que la gestación de PATRIA no debe verse como una acción extremista, por lo contraria hay que ligarla a grupos masónicos vinculados a la llamada Logia Lautarina, grupo que por mucho tiempo se ha pensado desaparecido.
Tras el frustrado atentado contra Joaquín Lavin y el asesinato de Sebastián Piñera, PATRIA parecía haberse retirado de la política activa, centrándose en actos terroristas de naturaleza xenofóbica, entre las cuales destacó la condenada crucifixión y quema de diez niños peruanos en el Parque de las Esculturas de la comuna de Providencia en noviembre del 2009, tras el cual una política de choque terminó con el arresto de cincuenta miembros de PATRIA, que acabó con el sangriento suicidio de los detenidos antes de …

I will always love you…

Soy estudiante en práctica de relaciones públicas, tengo 24 años, vivo en Ñuñoa, me ha ido bien en el instituto y creo que me evalúan bien en mi trabajo. Tengo un gato que se llama Mercury y me acompaña mientras escribo en mi blog. Me encanta escuchar The Cure en mi mp3 cuando voy en la micro, especialmente “Love Song”. Vivo con mi madre, nos llevamos bien, pero a pesar de todo no soy feliz.
Me enamoré de mi supervisor y, como soy algo tímida, no he podido decirle lo que siento. Lo he intentado varias veces, pero no puedo.
Este fue el peor día de mi vida, descubrí que estaba casado. Soy tan tonta, no se como no me di cuenta antes…ahora nada tiene sentido…mi blog no tiene sentido, mi gato no tiene sentido…creo que nada vale la pena.
¿Cómo podrá saber alguna vez lo que siento por él?…busqué en internet algo para llamar su atención, algo para que no me olvide jamás…sólo se necesitan un par de cosas de la farmacia y del homecenter…la receta es fácil…lo envolveré con la letra de mi canción favorita, para que estemos juntos…para siempre… No creo que vuelva a escribir aquí. No creo que nadie me extrañe…

Domingo 5 de marzo 2006
Un incendio de proporciones afectó al edificio Diego Portales, en pleno centro capitalino. Según las últimas informaciones habrían tres víctimas fatales, el encargado de relaciones públicas Claudio Almonacid de 32 años, el portero del Centro de Convenciones, Alfredo Campos de 56 y la estudiante en práctica de relaciones públicas Josefina Arriagada de 24, además de 2 voluntarios de bomberos con quemaduras leves.

Peritos de bomberos y personal de investigaciones han encontrado rastros de un artefacto explosivo hechizo envuelto en un papel impreso en el cual lo único que se alcanza a leer es la enigmática frase “I will always love you”…

TEMUCO… ¿ 2011?

LLEVABAN DÍAS diciéndolo por todas partes, que los incendios habían crecido tanto que pronto iba a nevar cenizas sobre la ciudad. Y así fue…

DAKELTUNG KONA PEÑI, que el huinca escuche el tronar el nuevo kultrung, estaba pintado en el techo del edificio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la Frontera. Y el rayado era lo suficientemente grande como para que pudiera verse desde cualquier lugar doscientos metros a la redonda. Yelena Abramowitz se lo quedó viendo, era un primer plano perfecto para el telón de fondo que formaban las colinas incendiadas alrededor de Temuco. Tomó su lápiz y transcribió el graffiti sobre su cuaderno, le pareció una buena imagen para el reportaje.
-¿Sabe lo que significa?-, le preguntó a su entrevistado.
-No estoy seguro, pero creo que es un grito de guerra, algo así como levántate hermano, algo por el estilo-, respondió Francisco Buchman.
-¿Cuándo lo pintaron?-, Yelena parecía en verdad interesada.
-No lo sé, lleva un buen tiempo. De cuando en vez llegan los guardias de la Universidad y lo limpian, pero a la mañana siguiente aparece de nuevo.
-Pintura inteligente, alguien se lo tomó en serio.
-Muy en serio.
Yelena había llegado a las tres en punto. Tras los saludos iniciales y las obvias presentaciones, Buchman la invitó a recorrer la Escuela de Periodismo. Le pareció que era la mejor forma de relajarse y entrar en confianza. Yelena tenía una ventaja, era una mujer intimidante. No sólo se aparecía inteligente y directa en sus ideas, también era muy atractiva. Usaba el cabello muy corto y alisado hasta la exageración, lo que en conjunto con su piel clara y el maquillaje que usaba para resaltar lo oscuro de sus ojos le regalaban una belleza anacrónica, por un lado muy contemporánea y por otro directa remitente a la moda imperante en el Hollywood de 1930. Buchman amaba las películas antiguas, así que tuvo por lo menos una decena de referentes cuando la vio aparecer en la puerta de su privado. Terminaron en el piso más alto del edificio, en la cafetería de la facultad. Buchman pidió un café cortado con leche descremada, Yelena sólo un vaso de agua. Se sentaron cerca de los ventanales, ella le dijo que le gustaba mirar hacia fuera, que el caos de Temuco le daba buenas ideas. Puso su teléfono en medio de la mesa y comenzó a grabar la conversación. Antes de cualquier pregunta, Yelena le pidió que no la llamara de ese modo.
-¿Y como prefiere?
-Igriega-, dijo ella. –Todo el mundo me llama así y me acomoda más que Yelena. Si uno pudiese elegir su nombre.
-Podría habérselo cambiado.
-No es lo mismo, y por favor no me trate de usted.
-Me es más cómodo.
-Bueno, a mi me acomoda más que me diga Igriega.
-Igriega-, balbuceó Buchman. –Buen nickname, la inicial.
-¿Le parece raro?
-¿Qué es lo que debiera parecerme raro?
-Que me cambie el nombre.
-No, es su opción y la respeto.
-Dakeltung kona peñi…-, volvió a leer ella, mirando el garabato del techo. –Fascista la idea-, comento. -¿Ha oído acerca de la vinculación entre el movimiento neomapuche y el nazismo.
-Lo dice por lo que estábamos hablando.
-Entre otras cosas-, contestó Igriega. –Hace un tiempo entreviste a Paillamilla.
-Lo sé, la leí.
-Fue poco antes de que lo asesinaran en la Paz.
-También lo leí.
– Paillamilla era simpatizante de ideas nazistas, relacionados con el lado espiritual y esotérico del movimiento. El defendía la revolución de los nuevos mapuches, la misma que desencadenó los incendios. Según él la raza araucana estaba genética y directamente emparentada con los arios. Me habló sobre la figura de la cordillera de los Andes como resguardo de gigantes y baluarte de la gente de la tierra. Estaba seguro de que si alguna vez se daba un IV Reich, el pueblo mapuche se levantaría sobre los huincas, recuperando lo que les fue arrebatado. De hecho todo lo que está pasando en esta zona esta relacionado con estas creencias. La revolución del juego más que un acto terrorista es un llamado.
-Cortaron el país, señorita. Usaron el fuego para construir una frontera. No sé si pueda llamarse sólo una señal.
Ella levantó los hombros. Buchman torció una sonrisa y agregó:
-Es curioso, sabe.
-¿Qué es lo tan curioso?
-Como evolucionan las ideas. Cuando era joven y empezó a darse la problemática mapuche, ésta se vinculó a ideas de izquierda, a gente del entonces partido comunista. Y ahora, la tortilla se dio vuelta. Los mapuches se pasaron a la extrema derecha, abrazaron un nuevo nacional socialismo y mire lo que han conseguido. Antes eran sólo ruidosos, ahora tienen a un país casi en estado de sitio.

Una Carta


LA CARTA DE ERNESTO RODRIGUEZ QUEZADA

Dos años atrás en la casa en que había vivido el Empresario Ernesto Rodriguez Quezada y su familia; su mujer Noelia Oyarzo Carrasco y sus dos hijos de 4 y 12 años, se encontró la carta que dejó antes de cometer el parricidio contra su familia e inmolarse con 50 kilos de explosivos en las nuevas oficinas , recién inauguradas del Servicio de Impuestos Internos en la comuna de Las Condes en Santiago, destruyendolas completamente y causando la muerte de 101 personas. Ahora se da a conocer su contenido a la opinión pública.

A Quien lea esto.

Nací en Chimbarongo hace cuarenta y cinco años. Tenía sueños propios y los de mis padres, de mi familia, que siempre trabajaron bajo el capricho de alguien. Estudié en Santiago y a la edad de veinte años me titulé de Administrador de Empresas.
Trabaje algunos años en varios rubros del comercio como calzado, vestuario y en la construcción. Hasta que decidí hacer mi propia empresa.
Ya no doy mas, todo es dinero y el estado quiere mi dinero, mi casa mi hijos, mi esposa, mi cuerpo. NO. No se los daré jamás, es más, este estado deberá aprender que no sólo se recibe, que hay que saber dar a su gente, y no hablo de los pobres, si no de todos los que nacen en esta tierra, todos los que respiran este aire, todos los que luchamos por este país; y no de ese pseudo estado de aprovechadores que lo tienen y se lo llevan todo como cerdo en engorda, es momento que el cerdo sea sacrificado.


Como se sabe el atentado marcó un gran cuestionamiento sobre los métodos tanto legales como sociales en relación a la carga tributaria del pueblo Chileno, luego, en 1999 se cambió la ley de IVA y el código tributario, colocando como prioridad los intereses del “Estado Humano” por sobre el Estado Político.

EXTRACTO “De las Cartas de los Hombres a las Cartas de las Leyes” de José Manuel Ilabaca, editorial Lexis, Santiago Chile, 2055.

Albatros grises

Que muera conmigo el misterio que esta escrito en los tigres
Jorge Luis Borges, La escritura del dios.

“No pertenecer es cargar con el peso de uno mismo”, pensaba Marcos César mientras caminaba con una tranquilidad artificial bajo la sequedad y el frío de La Paz. Cruzó el lobby con su tarjeta de acceso en la mano izquierda –pues era zurdo– y subió a su habitación en el séptimo piso. Todo estaba ya ordenado, y a modo de adiós miró por la ventana la masiva urbanidad de la capital andina. Luego tomó sus maletas, se despidió del botones y en la esquina de Merino con Sucre subió a un taxi. Intentó sin suerte esquivar la conversación del conductor, y sin más alternativa, terminó por atrincherarse en los monosílabos.

Sorpresivamente arribó al Aeropuerto 21 minutos antes. Sin saber que hacer, y para no levantar sospechas, tomó un café con nutrasweet y compró souvenires. Al rato, por el altoparlante se escuchó cuatrocientos cincuenta y uno, y Marcos César entendió que el momento había llegado. “Es el sonido de la Providencia”, pensó mientras pagaba 15 dólares por una remera I (heart) Bolivia. Mientras se alejaba de la zona de tiendas miro con desagrado el “Made in China” escrito en la etiqueta.

Antes de llegar a la puerta de embarque se detuvo. Giró su cabeza para ver si alguien lo seguía y se encontró, por última vez, con su sombra expatriada. “Por Abaroa”, dijo en entre dientes, mientras su mente se colmaba de una arrebato trágico y glorioso, que lo llevó como autómata, siguiendo pasos inequívocos y discretos, hasta el lugar 17A del vuelo 4-5-1 de LAN.

Sentado al lado de la ventanilla, se sorprendió con su pasaporte en mano. Sus ojos, en realidad todo su sistema, se detuvo como en stand-by y aunque el documento se encontraba a 23 cms de su rostro, sus sinapsis se lanzaron a través de kilómetros de tiempo suspendido.

En 0,11 segundos, que es lo que Marcos César demoraba en parpadear, se proyectó el cortometraje de una vida, y una historia de humillación. En Talca estaba junto a su madre querida y queridísima, que lo acostumbró a comer empanadas, omitir las erres y eses y a abusar de los diminutivos. Perra. Más lejos, extrañamente en cámara lenta, hablaba su padre sobre su amada sierra y lo peligroso de la conexión chilena para su carrera. Héroe. Pero a su madre no le importaban los sentires oficialistas, y sin consultar, armada con sus cuantiosos pesos chilenos, sembró su sangre huasa en La Paz. Compró una casa, como quien instala un cuartel, y se paseó frente a Palacio Quemado, totalmente sorda, ciega y muda a su minusvalía étnica.

La dirigencia, el partido, el estado, el selecto pueblo de los poderosos, no pudo omitir tal invasión, y la chilena y el bastardillo chileno quedaron estampados como una mancha vergonzosa y pública en la vida funcionaria del padre. A 4000 metros de altura, la familia se precipitó cubierta en desgracia, hasta caer a nivel del mar. Hasta el subsuelo del escalafón de la ya no tan nueva elite indígena, que perdonaba, con creciente comodidad la corrupción y el gusto por los vinos franceses, pero no olvidaba la gran usurpación. Una cosa es robar por el bien del país de uno, otra es ser hijo del ladrón extranjero.

Ascendió el párpado, se desnudó la pupila y las imágenes ya no eran sepia. Marcos César volvió al avión y guardó su pasaporte chileno en el bolsillo derecho de su chaqueta de lino. Esperar el despegue fue un non-issue y pasó los minutos posteriores mirando con inusual interés las instrucciones de la azafata para lidiar con una situación de emergencia. Pasaron unos cuantos minutos para que pidiera un trago. No había vodka. Sólo vino chileno y cerveza paceña. Aceptó el vino sin antes soltar una carcajada irónica. La azafata ni se inmutó y continuó moviendo el carrito de servicio, mientras Marcos César miraba algo máas nervioso por la ventanilla y dejaba sobre la mesita del respaldo la copa.

Siete minutos más tarde Marcos Cesar vio al tigre. Este se acercaba con exquisita elegancia por el pasillo y parecía esquivar y atravesar –simultáneamente– a la azafata. El felino brillaba, como sobresaturado. A su alrededor, nada. Sólo veía su blanco y negro –era albino–. La realidad se doblaba sobre si misma y la geometría perdía el sentido y todos sus axiomas. Marcos César miraba con detención cuasi-catatónica una línea cualquiera, cuando se dio cuenta que podía contar –¡eran finitos! – los 111 puntos que la componían. Observó el número 44 de la serie –de izquierda a derecha– y un mandala floreció épicamente a través de él. Los sentidos cedieron y se volvió imposible diferenciar un aroma de un color. El punto ahora era el cosmos, y el cosmos no era otra cosa que un gran orgasmo.

Marcos César ya no estaba ni era. El éxtasis colmó cada una de sus celular nerviosas. Su pupila parecía amanecer mientras los tendones de sus manos vibraban como cuerdas de una siniestra y desconocida banda sonora. Pero todo era leve e imperceptible. Había sido diseñado de esa forma, como un efecto escrito químicamente en minúsculas. Pero claro, él no lo sabía. Para entonces su psiquis se había dislocado, como cuando una rama se parte en dos. En ese momento el bastardillo chileno se había convertido en un Divergente. Un soldado suicida sin capacidad de sentir compasión o piedad, porque en él ya no había conciencia.

Los Divergentes no tenían sustrato emocional. Ni siquiera memoria. Sólo se les decía que serian héroes. El resto, los objetivos, el plan, eran enquistados quirúrgicamente en lo más primitivo de su hipotálamo. Se reemplazaban algunos patrones por otros. Donde antes estaba el acto reflejo de salivación, se quemaban –ese era el nombre técnico– un nuevo condicionamiento. Y así se les enviaba, llenos de gloria y entusiasmo, pero ciegos. El resto era simple: colocarlos en el lugar preciso, a la hora adecuada y esperar que el catalizador –la versión tercermundista de la píldora roja– activara los patrones previamente quemados. En el caso de Marcos César, el catalizador había sido un jarabe para la tos evidentemente adulterado.

En el avión Marcos César difícilmente estaba solo. A su lado, delante o incluso detrás, esperaban sin saberlo otros potenciales Divergentes. Luego de la primera operación se había comprendido que era necesario aplicar redundancia para no repetir otro fracaso. Varios Divergentes en un solo vuelo. Todos aislados, incomunicados. Ninguno consciente de ser parte del engranaje. Sin duda cada uno con buenos motivos. Redimir vergüenzas adolescentes, pagar deudas monumentales, salvar la vida de un padre secuestrado o el peor de todos, amor a la patria. Marcos César se escudó en este uúltimo, pero en realidad tenía escrito en toda su frente el primero. Como si le importase a alguien.

Lo que sucedió luego en el vuelo 4-5-1 La Paz-Santiago es difícil de precisar. El cuadro, sin duda, fue dantesco para quienes se vieron rodeados de mujeres, hombres y niños levantándose de sus asientos de forma espasmódica, balbuceando. Algunos con sangre en las manos tras eliminar a un número indeterminado de pasajeros, otros ejecutando acciones triviales, pero probablemente más necesarias, como lanzar el equipaje de mano hacia la cola del avión.

Finalmente tres Divergentes se reunieron entre las filas 15 y 16. Se abrazaron y besaron en la boca uno tras otro. Sus sexos y edades no vienen el caso. Lo importante era lo funcional, la saliva químicamente marcada que de lengua en lengua era pasada y cerraba el círculo, como quien asegura el mecanismo de una bomba de tiempo.

Todo eso sucedía mientras el 737 de LAN se lanzaba en picada. Segundos antes de estrellarse, el triunvirato -Marcos César incluido- había estallado, disparando desde sus entrañas y en todas direcciones siete litros, el equivalente a 20.000 dosis, de una cadena genéticamente modificada de Machupo, el virus que hace siglos diezmó poblaciones enteras en la selva Boliviana. Solo hubo un error de cálculo. La aeronave cayó a 70 Km. de Santiago, sobre un despoblado. Pero ya habría oportunidad de mejorar y dar en el blanco. Albatros –el termino operativo para un potencial Divergente– sobraban y el dinero fluía como desde la tierra misma, a boca de pozo.

EL PROCESO – LA RESISTENCIA (I)


Zúñiga separó los cables uno a uno, con lentitud, intentando que la angustia que lo inundaba no se convirtiera en un temblor de manos que terminara por mandar todo a la mierda. Como si todo pudiera irse aún más a la mierda de lo que ya se había ido tras la caída de Belarus en Valparaíso y los fusilamientos de la Plaza Presidente Roosvelt; como si quedara alguna posibilidad, todavía, de que La Organización pudiera detener, o al menos disminuir, los efectos de la última reversión síquica que el Gobierno había implementado, esta vez en la Zona Norte del Protectorado, en las cercanías de los depósitos de uranio de Chuquicamata.
Comprobó que el Geiger funcionara correctamente, para luego calibrar los niveles de radiación a emitir por el dispositivo preparado por Riquelme. Todo parecía funcionar bien, pese al nerviosismo, el sudor frío y los retorcijones, que le impedían visualizar correctamente las probabilidades de éxito de la operación. Palpó el cañón de plasma, que portaba en la cartuchera de la pierna derecha desde su ingreso a La Organización, y un leve dejo de tranquilidad le recorrió el espinazo. “Al infierno no se viaja solo”, pensó, y ajustó el reloj para que activara el mecanismo expansivo a las 4:37 de la madrugada.
La hora en que el Presidente Flores volvía al búnker tras su visita nocturna al Distrito de los Párvulos.