Nacer muriendo

Una luz deslumbrante, una sensación de felicidad ilimitada y amor omnipresente. Tomado por dos seres luminosos, me arrancan de este estado y me absorbe un túnel oscuro. La luz maravillosa se aleja y siento que lo abandono para siempre. No siento pánico, todo es una deliciosa indolencia.

Los entes me sueltan. Me hallo al lado de mi cuerpo. Estoy quieto, observo. Me muestro desinteresado como si observara un aburrida exposición de museo. Intempestivamente algo me empuja al cuerpo, y entonces mi actitud frente a él se cambia diametralmente. Muero. Estoy tumbado en la acera y siento un dolor fuerte en el pecho. Agonizo. Aparezco en el mundo sufriendo un infarto al miocardio. Continúa leyendo Nacer muriendo