La Ficción es Ciencia

Hace rato que la ciencia ficción viene haciendo ruido en las letras chilenas. El Púgil de Mike Wilson, es el último ejemplo: la historia de un boxeador argentino que oye hablar a su refrigerador, mientras una nube negra cubre Buenos Aires. Una novela post-apocalíptica que bebe más de películas como Donnie Darko y la música de Joy Division que de la ciencia ficción dura, y cuyo extracto puedes leer acá.

Por Antonio Díaz Oliva (*)

Mike Wilson

PEGA FUERTE

“Los dos intentaban rehacerse a sí mismos y rehacer el universo entero. Y por eso la ciencia ficción constituía una tan gran ayuda para ellos”.Kurt Vonnegut, Matadero Cinco (1969).

Art cae de rodillas y se pone a llorar en medio del cuadrilátero. Su carrera como boxeador se acaba. Al otro día, en su casa, mientras lee cómo los periódicos se ríen de su papelón en el ring, el refrigerador le habla.

El artefacto le da algunas pistas e indicaciones y Art le hace caso. Termina deambulando por un Buenos Aires retro, topándose con personajes que van desde un clon de Orson Welles y un tintorero japonés que podría encajar en el mundo de Tarantino, hasta un grupo de nerds que juega rol dentro de una ballena varada.

Eso y otras cosas bizarras hay en El Púgil (08), la novela del argentino-estadounidense y residente en Chile, Mike Wilson Reginato (34). “Una historia del fin del mundo en el fin del mundo”, como se afirma en la portada, y que vendría a ser prima-hermana de Caja Negra (06)de Álvaro Bisama. O como dice el mismo Mike: “…que funcionan como prótesis”.

Como sea, ambos libros son de un tipo de ciencia ficción donde lo raro suple el fetichismo tecnológico, una corriente que ha cobrado fuerza acá desde Ygdrasil (05), la novela de Jorge Baradit que se convirtió en el punto de partida para que mucha gente se interesara y se atreviera con libros como el de Mike Wilson.

Aunque –hay que advertirlo- salir de El Púgil cuesta bastante. Pero ingresar no, porque está tan plagado de referentes pop que es imposible no agarrase de algo como puerta de entrada. Sin ir más lejos, el epígrafe de la novela es un trozo de “Transmission” de Joy Division. La mejor señal de la dirección y estética del libro.

Dentro de los links que hay en El Púgil, una constante es Donnie Darko (01). Tanto la película de Richard Nelly como la novela de Wilson, comparten cierta estética oscura y transmiten una sensación onírica en que no se sabe si uno está soñando o despierto.

“El Púgil tiene el mismo efecto que Donnie Darko: lo puedes tomar como una película de ciencia ficción o una sicológica. Me gusta harto la angustia metafísica del personaje Donnie, quien tiene esquizofrenia y por eso nunca sabemos qué elementos son realidad y cuáles no. En El Púgil pasa algo similar con Art, el protagonista, un veterano de las Malvinas que tiene su trauma sicológico, lo que le da cierta ambigüedad al asunto”, dice el autor.

Y también hay citas a Inteligencia Artificial (01) que se repiten bastante…

“Sí, para mí es una película que no se le dio la atención que merecía. Una de esas criaturas raras dentro del cine porque era una cinta de Kubrick pero de Spielberg igualmente. Y al final se convirtió en un ejercicio de comparar quién es mejor: Kubrick o Spielberg,y no se fijaron bien en la historia. Pero lo que me interesa de la película es el concepto de artificialidad, que es algo presente en mi novela”.

Además de las referencias cinematográficas, la música es un elemento importante en la novela. De Joy Division a Radiohead.

“Me interesa Joy Division porque El Púgil es una novela apocalíptica, y para mí Joy Division siempre ha sido música apocalíptica. Tiene un ritmo holocaustico y sentía que encajaba bastante bien, como el protagonista deambulaba con la ciudad y va ingresando a un infierno urbano”.

¿Desde dónde crees que se sitúa esta nueva corriente de ciencia ficción chilena?

“Hace poco alguien me preguntó cómo era escribir ciencia ficción desde acá, el tercer mundo. Y alguien habló de un “nuevo realismo mágico” para describirlo. Pero no sé, el realismo mágico salía de Latinoamérica servido en bandeja para que lo entendiera el lector internacional. Lo que se escribe dentro de esta literatura frik viene con furia, más violencia y no es lo que se espera que provenga desde acá”.

Además choca con la típica imagen que la gente tiene…

“Muchos piensan, cuando le hablas de ciencia ficción, en Star Wars o Star Trek; o sea algo en el espacio y con mucha tecnología. Y esa noción es bastante distinta a lo que se escribe en estos momentos. Como pasa con Ygdrasil, por ejemplo”.

En la solapa del libro Edmundo Paz Soldán dice: “la mejor ciencia ficción en castellano se está hoy escribiendo en Chile”. ¿Te parece que este tipo de literatura viene a ser un relevo en el género?

“Lo aparecido ahora no es ciencia ficción tradicional, es un pastiche. Y eso tiene que ver con la generación mediática y con la cultura pop. Es muy distinto a lo que se escribía en la escuela de la ciencia ficción hard, porque ahora uno se basa en experiencias como el cine -que aunque no sea de acá y provenga de Japón- es parte con lo que uno se crió. O la música, películas clase b, TV basura, ese tipo de cosas.

Al final lo que cualquier tradición narrativa necesita, es que aparezcan tumores que desvíen e irrumpan en el futuro que se supone que iba a tener esa tradición”.

Y los tumores ya están aquí.

A continuación, nuestros cinco autores recomendados para ingresar a la ciencia ficción:

1.- PHILIP K. DICK

Conocido por escribir el libro en que se basó la película Blade Runner (1982), también fue el gestor de novelas notables como El Hombre en el Castillo (1962), donde se narra una realidad alternativa en que parte de Estados Unidos es controlado por los nazis desde la Segunda Guerra Mundial.

Tiene varios cuentos notables, los cuales escribió frenéticamente mientras consumía una gran cantidad de anfetaminas. Murió casi con lo puesto, y su reconocimiento fuera de los circuitos de la ciencia ficción fue posterior. Por latitudes latinoamericanas, escritores como Ricardo Piglia, Bolaño y Fresán son algunos de sus fans devotos.

En Biblioteca de Santiago se encuentran los Cuentos completos volumen 1 y 3 además de la novela Ubik.

En Bibliometro se encuentran las novelas Lotería Solar (1955), El Hombre en el Castillo (1962), Valis (1981) y la compilación de cuentos El Padre-Cosa.

2.- J.G. BALLARD

Famoso gracias a Crash (1973) -el libro preferido de Ian Curtis-, donde cuenta la historia de un grupo de personas que se excitan con los choques en auto, y que tuvo una adaptación al cine a manos de David Cronenberg.

Ballard es autor de una serie de novelas y cuentos en que más que experimentar sobre el espacio exterior, se enfoca en los conflictos sicológicos del hombre de clase media inmerso en una sociedad de consumo. Hace poco publicó una autobiografía donde anuncia su inminente muerte por culpa de un cáncer a la próstata.

Parece que la copia de Crash (1973) de la Biblioteca de Santiago ha sido todo un éxito. La están restaurando y estaría disponible nuevamente en un mes.

3.- WILLIAM GIBSON

Gibson es el padre del término cyberpunkque fue tan famoso en los ochentas y noventa. Su obra más reconocida, e inicio de su primera trilogía, es Neuromante (1984), donde tempranamente se anuncian términos como ciberespacio o realidad virtual. Y donde los manejos o robos de información y los hackers, hacen las primeras apariciones en la literatura. Un autor al cual Matrix le debe más de lo que los hermanos Wachowski se atreverían a reconocer.

En biblioteca de Santiago se encuentra su novela Conde Cero (1986) perteneciente a la trilogía del Sprawl.

4.- HUGO CORREA

Mientras en Chile el realismo seguía siendo la corriente literaria, Hugo Correase dedicaba a escribir sobre invasiones de extraterrestres en el campo o apariciones de Satanás en obras como Los Ojos del Diablo (1972) o su clásico Los Altísimos (1959). Tan bien le fue que terminó colaborando en revistas norteamericanas con el apoyo de Ray Bradbury.

Acaba de morir, días después del deceso de otra pluma grande de la ciencia ficción: Arthur C. Clarke (2001: Odisea en el espacio). A la espera de rediciones de su trabajo, las librerías de viejos son la mejor opción para encontrar algo de su autoría.

5.- JORGE BARADIT

Su novela Ygdrasil (05) fue la primera bomba de ciencia ficción chilena en detonar, el adelanto de una serie de explosiones que se sentían venir en las letras locales.

Robándole más estética a los videos de Nine Inch Nails y a la animación japonesa que a la ciencia ficción de tomo y lomo, Baradit ya es un referente local e hispano dentro del género. Junto con otros escritores maneja el blog Ucroníadonde en cápsulas narrativas fantasean sobre pasados y futuros alternativos referentes a la historia chilena.

“Ygdrasil” está disponible en Bibliometro y Biblioteca de Santiago.

(*)Publicado originalmente en http://www.zona.cl/memorystick/

Conversando con Miguel Vargas

Miguel VargasLos amigos de Puerto de Escape nos hacen llegar una conversación, que adjuntamos a continuación, en donde dialogan con el escritor Miguel Vargas, autor que publicó el año pasado su novela “En todos los burdeles del Mundo“.

Veamos que nos cuentan…

Miguel Vargas (Santiago de Chile, 1971), recientemente publicado por Puerto de Escape, única editorial chilena, dedicada en exclusiva a la difusión de la literatura fantástica, en general, y la Ciencia Ficción, en particular, accedió a ser entrevistado para nuestro medio.

Vargas creció, eso sí, en Valparaíso, en medio de la magnífica biblioteca de su padre. Quizás por ello, Wilde, Shakespeare y Cervantes han sido los autores que más lo influyeron para decidirse a escribir. Luego, estudió economía en la Universidad de Chile y en la Universidad de Reading, además de Literatura Creativa en la Universidad de Oxford. Y actualmente es académico en la Universidad Diego Portales. Hoy se encuentra abocado en traducir los falsos poemas medievales de Chatterton y una novela de espadas y brujerías ambientada en el mundo griego clásico. Ya en la contratapa de su primer libro, se puede leer, sobre dichos intereses: “Esta hilarante, culta, sórdida e infinita novela-espejo del género fantástico nos permitirá a Miguel Vargas, quien cultiva la escasísima parodia literaria, que le emparienta con celebradas plumas universales como Rabelais, Swift o Calvino, al mismo tiempo que le deja huérfano en las actuales letras chilenas”.

P: ¿Cómo llegaste a publicar “En todos los burdeles del mundo”? ¿Cuál fue tu proceso de creación?

R: Todo comenzó con una idea que me obsesionó, una sensación, un concepto que quería simbolizar -en este punto no quisiera ser demasiado explícito para no prejuiciar a quienes no han leído aún el libro y desearan hacerlo-, luego de mucho pensar sobre esto, un conjunto de imágenes, palabras y sonidos vino a mi mente. Palabras e imágenes que provenían de mis lecturas previas, de mis reflexiones, de mi historia y circunstancias, las que han trazado un camino ineludible, el humus del intelecto, como decía Tolkien. Entonces mi intención fue plasmar aquél concepto en términos estéticos, no sólo que se reflejara en la historia sino en la estructura, en las palabras, en los sonidos. Esto último fue un esfuerzo agotador. El ejercicio consistió, básicamente, en repetir las palabras en voz alta, una y otra vez, hasta desproveerlas de su significado y obtener por este medio la esencia de su sonoridad, de su musicalidad, y era esta sonoridad la que debía ligarse al concepto que deseaba representar. Mediante este mecanismo escogí las palabras que utilicé, al menos, en las secciones que consideré más importantes. Algo similar realicé en el diseño de los capítulos, con la extensión de las oraciones, la puntuación; sintaxis, gramática, fonemas, en fin, todo forma parte del complot.
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Realismo mágico 2.0

Revista de LibrosDespués de décadas de silencio, la literatura de género hecha en Chile ha obtenido éxito y reconocimiento. Varias obras publicadas, otras tantas por venir y un mercado de lectores que aumenta gradualmente, han posibilitado que los escritores de género locales dejen de ser percibidos como pequeñas trincheras dedicadas a un grupo de fanáticos.

Jennifer Abate(*)

(*)Artículo publicado en Revista de Libros, El Mercurio. 30 de marzo de 2008.

A pocos días de la muerte de Hugo Correa, el fandom (grupo de seguidores y aficionados a la ciencia ficción y la literatura fantástica) aún lo lamenta. Precursor de las letras de género en Chile y en Latinoamérica, introductor de las figuras extraterrestres en nuestra literatura y traducido a diferentes idiomas, se lleva con él parte de la historia de la ciencia ficción local, que en el último tiempo parece recobrar, o quizás, encontrar, su rumbo.

A los cultores de este género en Chile no les gusta el rótulo de raros o selectivos, pues aseguran que es la ficción, desde diferentes ángulos, la que distingue a la literatura de nuestro continente. Para fines de este mes se espera el lanzamiento de El púgil (Editorial Forja), la última novela de Mike Wilson. En su prólogo, el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán se refirió al movimiento que acoge a la obra de la siguiente y categórica manera: “La mejor ciencia ficción en castellano se está escribiendo en Chile”. El autor de Palacio quemado asegura que las palabras no son exageradas, puesto que “en Chile se está desarrollando una escena literaria que tiene que ver con una ciencia ficción propia, en la que aparecen elementos tradicionales del género mezclados con mitologías de culturas locales y una reflexión sofisticada sobre la presencia de los cómics y de la cultura popular en nuestra vida cotidiana”.

Hay algo allá afuera

El panorama de la literatura de género, dormido y apagado durante décadas, comenzó a cambiar con la adjudicación del Premio del Consejo Nacional del Libro 1996 a Flores para un cyborg (Mondadori, 1997), de Diego Muñoz. Una mirada distinta comenzaba a alzarse y unos escritores nunca antes considerados empezaban a ganar reputación. Sin embargo, el verdadero despertar sobrevino con la publicación de Ygdrasil (Ediciones B, 2006), de Jorge Baradit. A juicio de Francisco Ortega, hoy editor del área de no ficción de Alfaguara, quien se hizo popular en el fandom con su novela El número Kaifman (Planeta, 2006), la obra de Baradit provocó que, por primera vez, los aficionados al género miraran con más optimismo el futuro. Esta novela, fruto de la “promiscuidad cultural” de su autor, quien se hace cargo de la historia de un continente que todavía tiene a sus indígenas vivos y a sus dioses deambulando por los rincones, fue bastante exitosa en las librerías y cosechó buenas críticas. Jorge Baradit no tenía siquiera un borrador de novela perdido en el fondo de un clóset. Nunca había escrito una pieza de tal envergadura y por ello le sorprendió que el tránsito a la publicación y al éxito fuera tan expedito. Por supuesto, aquella no es la tónica de la edición de la literatura de género en nuestro país. Baradit cree que esto se debe a que la ciencia ficción es vista como un género de segunda mano, almacenable en los anaqueles de narrativa adolescente. “Aquí en Chile se ha tomado una línea bastante despectiva, a pesar de que autores como José Donoso o el mismo Bolaño han incursionado en la literatura fantástica”.

Los esfuerzos de los escritores de ciencia ficción actuales, jóvenes, confluyen en una combinación de elementos de diferentes puntos del globo, de distintos estilos y temas; la tónica de Latinoamérica, esa mezcla imprecisa de modernidad y tradición. A propósito de la ciencia ficción con ingredientes locales, Jorge Baradit cree que nuestro continente “no puede deshacerse de Macondo, porque esa es su realidad. Esto no es Chicago, no es Nueva York. Podemos tener jóvenes estudiantes que se van a Berkeley o a Harvard, pero finalmente se criaron aquí, en Chile, con nanas peruanas o mapuche. La ciencia ficción chilena tiene ese sazón: está escrita desde el tercer mundo, desde Macondo. Si alguien quisiera comprenderlo, diría que es el realismo mágico 2.0 o el Macondo del siglo XXI”.

Demostrando que la especificidad no se encuentra sólo fuera de los límites del país, se instituyó en 2005 la editorial Puerto de Escape, radicada en Valparaíso, como respuesta a un medio en el que “aún escasea la fantasía y el misterio en nuestra dieta de consumo cultural”, señala Marcelo Novoa, director de la única editorial local que se dedica exclusivamente a la fantasía y ciencia ficción. Novoa considera que el futuro de la literatura de género es particularmente auspicioso: “Desde ‘Perdidos en el espacio’, pasando por ‘Doctor Who’, y hasta ‘Babylon 5’, nuestros públicos han crecido exponencialmente. Ni hablar de los juegos de PC o los cómics, que llegan a la pantalla grande para adoración de las masas chilensis”.

Revista digital y editorial de papel

En diciembre del año pasado se cerró el concurso de Novela Corta de Fantasía y Ciencia Ficción organizado por la revista TauZero. La convocatoria de esta publicación, que ya cumple cinco años y que sólo está disponible en formato digital a través de descargas directas desde su sitio en internet, contó con 40 novelas inéditas, que se disputaron los 350 dólares ofrecidos como premio, así como la posterior publicación. El jurado estuvo compuesto por los nombres reconocidos del género nacional: Jorge Baradit, Álvaro Bisama, Rodrigo Pinto y Rodrigo Mundaca. Éste último es el director de la revista, quien señala que la iniciativa de TauZero nació de la necesidad de expansión de los intereses de un grupo de fanáticos que hoy puede contar con una revista que recoge la ficción pero también la divulgación científica. No quieren quedarse ahí. La necesidad actual es constituir una editorial que trabaje con los escritores emergentes y que financie completamente la publicación. “Cuando me enteré de que muchas veces los propios autores tenían que aportar con sus recursos para la edición, consideré que era una falta de respeto, porque la editorial no corre ningún riesgo, no hace nada. Nosotros queremos hacer algo diferente”, asegura Rodrigo.

En TauZero hoy están trabajando en la recolección de las mejores ucronías. Éstas se refieren al “qué hubiera pasado si…” de fragmentos de la historia, una ficción originada a partir de la realidad. Apunta Mundaca: “Una vez estábamos todos reunidos y Baradit se lanza con una imagen: ¿Qué pasaría si un día estamos en la Alameda, mirando hacia el poniente, y de pronto vemos un grupo de gente caminando? ¿Y qué pasaría si fueran los detenidos desaparecidos, que regresan? ¿Y qué tal si al frente de toda esta gente viniera el más emblemático, Salvador Allende?”. A partir de esa visión se gestó la idea de hacer un blog compilatorio de todas estas lecturas retorcidas del medio nacional e internacional, en el que ya han participado diversos escritores del fandom. Como la selección de ucronías estará disponible en la red antes que en el papel, la apuesta es manufacturar un libro diferente en todos los ámbitos, que se convierta en un objeto de colección, innovador, muy propio de la cultura colaborativa 2.0, en el que confluya el trabajo de escritores, ilustradores, fotógrafos e ingenieros.

Los escritores aseguran que literatura de género hay para rato debido a su capacidad de encantar a un amplio público. Francisco Ortega rescata que su libro de género favorito es Papelucho y el marciano, y afirma que “es una voladura que hasta el día de hoy no entiendo. Lo leí cuando chico y cada dos años me lo repito y siempre pienso lo mismo: qué es lo que tenía Marcela Paz en la cabeza cuando escribió esto”.

La ciencia ficción chilena está escrita desde el tercer mundo, desde Macondo.

Hugo Correa, pionero de la ciencia ficción en Chile

Sólo días después de la muerte de Arthur C. Clarke, uno de los más reconocidos escritores de ciencia ficción, creador de “2001, Odisea del espacio”, esta semana falleció el chileno Hugo Correa. Nacido en Curepto en 1926, será recordado como el más grande escritor de género en Chile, que emergió, a mediados de siglo, en un momento en que las letras nacionales se caracterizaban por el realismo. Sus obras fueron traducidas al inglés, francés, alemán, portugués y otras lenguas. Fue publicado en prestigiosas revistas como Fantasy and Science Fiction con los cuentos “The last element” y “Alter ego”.

En 1959, Correa publica Los altísimos, obra con la que se inaugura un momento de amplio desarrollo de la literatura de género en Chile. Le seguirían Alguien mora en el viento (1959), El que merodea en la lluvia (1961) y Los títeres (1969), entre otras.

Próximo concurso de ciencia ficción

En vista del éxito del experimento anterior, la revista TauZero organizará este año la segunda versión del Concurso de Novela Corta de Fantasía y Ciencia Ficción. El lanzamiento oficial de la convocatoria tendrá lugar en mayo y las bases serán similares a las del concurso anterior; es decir, podrán participar todos aquellos textos, de fantasía o ciencia ficción, cuya versión última no haya sido publicada íntegramente. La publicación de la obra ganadora está prevista para una fecha cercana al comienzo de la Feria Internacional del Libro de Santiago.

No obstante, en TauZero están dispuestos a revisar proyectos de autores chilenos y financiar su publicación.

El Árbol de la Vida y los subgéneros de la Ciencia Ficción

La ciencia ficción es la literatura del
cambio, y cambia mientras se está
tratando de definirla
“. Tom Shippey

Introducción:
Árbol de la VidaAntes que todo, quisiera advertir que soy enemigo de los límites y demarcaciones ya que, según mi juicio, no dejan flotar plenamente los conceptos fundamentales de las obras y coartan en cierto sentido su libertad. A la vez, me gusta entender lo que se habla a mi alrededor y lo que normalmente pasa cuando uno entra como recién iniciado al umbral de la ciencia ficción es que empieza a escuchar términos que no se entienden a buenas y primeras y sin una explicación previa. Entonces uno empieza a buscar extraños términos como “space opera”, “cyberpunk” o “ucronía”, como subgéneros de la Ciencia Ficción, e irremediablemente quedamos colgados en un signo de interrogación gigante. Como buen enemigo de las clasificaciones traté de negarme a tanta descuartización del género, pero al fin caí rendido resignándome que, a medida que el género evoluciona, serán más y más las aristas que le crezcan a este armatoste sin forma. Entonces tuve que empezar a familiarizarme con estos y otros conceptos que se desprenden de las obras de ciencia ficción y entrar en la selva de la información a rescatar algunos conceptos.

Vencer la inercia de puesta a régimen de los sistemas siempre es costoso pero luego podemos dejarnos llevar más fácilmente con su impulso y por eso he decidido hacer una pequeña investigación para conocer los subgéneros vigentes de la ciencia ficción que conocemos. Son definiciones y descripciones superficiales para que los iniciados en estas artes sepamos de lo que nos están hablando los eruditos de nuestro género cuando dejan un comentario en el e-zine, en el foro o en alguna charla de presentación de libros. Para ser justos, reconozco que manejar estas definiciones nos ayuda a entender mejor al género y a referenciar adecuadamente las obras cuando debemos hablar de ellas. En este caso nos centraremos en la obra de ciencia ficción escrita, dejando de lado el cine y el cómic que podrían generar otros tipos de clasificaciones.

Para lograr el resumen que voy a entregar me he dado vuelta la Internet con el Google visitando las distintas web de ciencia ficción en el mundo y he revisado las entrañas de la Wikipedia en busca del concepto adecuado, así que aquí vamos.

El Árbol de la Vida:

El “árbol de la vida” de la cábala está compuesto por diez esferas y veintidós senderos que las unen. Se agrega una esfera invisible que no está unida al resto. Estas esferas manifiestan los estados de conciencia divina con sus respectivos atributos y formas de expresión. Abarca desde el primer elemento esencial de la manifestación hasta el plano más concreto de la creación.

Tan solo con un fin lúdico, se exponen los principales subgéneros de la ciencia ficción en diez esferas que, en forma análoga, serán la completa manifestación del género para el estudio y comprensión entre las diferentes energías fantásticas, tecnológicas, mágicas, sociales y/o científicas que en conjunto con las aventuras, los sentimientos, las intrigas y/o la acción, que se desprenden de las páginas de los libros de este extraño árbol llamado ciencia ficción.

Contenidos:
1. Ciencia Ficción
2. Ciencia Ficción Dura (Hard)
3. Ciencia Ficción Blanda o Suave (Soft)
4. Tecno-Thriller
5. Cyberpunk
6. Surrealismo
7. Space Opera
8. Ucronía
9. Utopía y Distopía
10. Otros estilos

Cuando se ve el macizo árbol a lo lejos en toda su magnitud, y como una unidad, podemos darnos cuenta que Ciencia Ficción son todas aquellas narraciones fantásticas cuya base argumental está en los conocimientos científicos, el avance tecnológico y el impacto que éstos producen en la sociedad o los individuos. Una silueta subjetiva y global a la cual se le ha dado muchas interpretaciones ya que basta con acercarse un poco para comenzar a notar la diferencia entre sus ramas y hojas.En primera instancia vemos las dos esferas extremas: la raíz y la copa.

En la raíz, afianzada a la tierra con firmeza pero con ganas de volar, está la Ciencia Ficción Dura (Hard), atada los más posible a la realidad ya que en sus fibras el tema científico es tratado con la mayor rigurosidad que hace posible la trama de la historia fantástica. Normalmente utiliza términos científicos complejos y están sólidamente basados en el conocimiento actual (de cada época). Se caracteriza, entonces, por la verisimilitud de las descripciones que contiene en las ciencias “duras” (física, química y biología) y una probable proyección al futuro. A esta proyección también se le denomina Especulación Científica.

En el extremo opuesto, en la cima de la copa casi tocando las nubes, está la esfera de la Ciencia Ficción Blanda o Suave (Soft). Casi escapándose de las ramas para dejar volar su entusiasmo por lo fantástico, deja la ciencia como escenario de fondo y se centra en los conflictos psicológicos y sociales que produce el uso de determinada tecnología. Se olvida un poco de sus raíces para levantar la nariz y oler qué hay más allá en el bosque.

Más cerca, podemos ver en los relieves del tronco la esfera del Tecno-Thriller. Una red leñosa de intrigas y aventuras en que los elementos tecnológicos y científicos son parte fundamental de sus nudos. Es el suspenso modernizado con una especulación científica viable en el presente o en un corto plazo.

Siguiendo el árbol con más detalle notamos que tiene injertos cyborg en la rama del Cyberpunk. Desde esta extensión podemos divisar un mundo distópico o indeseable en el cual existe un alto nivel de tecnología y un bajo nivel de vida. Una rama cuyas hojas contienen nano-circuitos integrados que transforman el tóxico smog de un mundo superpoblado en una densa savia negra que gotea lentamente sobre la tierra. Derivando de ésta, nace el brote mecánico del Steampunk botando vapor flash a intervalos. Un estolón ambientado en el siglo XIX o en la Inglaterra de la era victoriana. Una tecnología “antigua” combinada con elementos modernos, como los computadores.

Me doy cuenta que algo se mueve en el costado. Un arrugado brazo que cruje pesadamente parece respirar y quejarse dentro de la esfera del Surrealismo. Un ente que cuestiona el sentido de la realidad y que en su paranoia descubre que la vida diaria es realmente una ilusión construida quizás por poderosas entidades externas, por grandes conspiraciones políticas, una realidad virtual, enfermedades mentales o el uso desaforado de drogas. Miro con más detención y me percato que no es un brazo, sino otra rama que se deriva del tronco.

Un poco más alto, otra rama tiene una vista privilegiada del cielo y las estrellas: El Space Opera. Una esfera que logra contener todas esas historias románticas de aventuras espaciales. Desde sus extremos se pueden observar naves cruzando el universo, visitando extraños planetas y normalmente contactándose con otras civilizaciones, humanas y alienígenas.

Junto a unos frutos veo una rama de crecimiento simpódico, es decir, sobre una misma rama crece otra que la reemplaza. La esfera de la Ucronía, cuya historia original está tomada de la realidad pero que es reemplazada por una realidad ficticia que da por supuestos algunos hechos no sucedidos. Esta rama es la respuesta a la pregunta: ¿qué hubiera pasado si…?

Más cerca de la copa, me encuentro con una extraña rama que se divide en dos direcciones opuestas: Utopía y Distopía. Ambas extensiones apuntan a una sociedad ficticia. La Utopía está dirigida a un mundo ideal, una sociedad perfecta, en donde existe justicia social, solidaridad y amor. La Distopía, en cambio, apunta al lado opuesto en donde existe una sociedad opresiva, totalitaria e indeseable. En esta última normalmente llega a extremos apocalípticos.

En el interior del follaje, en medio de la frondosidad están los Otros estilos. Son aquellos pequeños gajos que crecen y amenazan incluso con desprenderse del árbol. El Retrofuturismo es un nuevo concepto que quiere englobar al entusiasmo por las imágenes del futuro producidas en el pasado, particularmente a mediados del sigo XX. El Slipstream se desarrolla dudando de la pertenencia al árbol ya que no quiere estar limitado por su espesura, pero utiliza el cruce deliberado de sus géneros. Tanto que no cuadra dentro de los confines de la Ciencia Ficción y tampoco en la Ficción Realista.

Conclusiones:

Después de esta “experiencia mística” casi me convierto en mi enemigo encuadrando y clasificando y, después de leer y estudiar tanto los subgéneros de este subgénero, me he sentido como Paul Atreides cuando practicaba con Gurney Halleck el cómo descubrir la finta dentro de la finta. Ahora, que estoy más cerca del árbol y conozco sus componentes, no puedo evitar el clasificar la obra que estoy leyendo, la que estoy escribiendo o la que leeré.

He evitado deliberadamente el incluir obras de referencia a cada una de las descripciones para evitar caer en subjetividades que hacen olvidar que las definiciones son una herramienta referencial. A mi juicio, es tarea del técnico el uso correcto de esa herramienta y no del instrumento en sí, así que cada uno podrá decir, por ejemplo, que Fundación de Isaac Asimov (1951) es una novela de Ciencia Ficción Blanda y/o Space Opera.

Al final recuerdo que no me gustan los límites, que como un pájaro puedo recorrer este árbol y probar de sus distintos frutos y volver a volar entre las nubes o bajar a la tierra a descansar un rato. El árbol sigue ahí, a su vez, alimentándose de nuestras ideas, creciendo con ellas, podando sus ramas. Cambiando constantemente. Creciendo a gusto de un grupo de jardineros como nosotros que queremos construir nuestra propia Ciencia Ficción, aquella que está contenida en la esfera invisible. Aquella que está por venir.

Fuentes de consulta:

Club de Lectura en TauZero

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Este post fue subido al Foro TauZero por “rodjuri”. Si alguien tiene la mala costumbre de no leer el foro, pues estamos amablemente duplicando la información y la invitación, ahora usando el parafernálico Blog!!

Estimados amigos,

Finalmente hemos decidido poner en marcha el Club de Lectura de Relatos de CF, con el objetivo de leer y analizar los mejores trabajos del genero, y también, de crear un espacio donde podamos compartir la experiencia misma que es la esencia de nuestra pasión por la ciencia ficción.

El Club tendrá las condiciones de funcionamiento:

1. El periodo de inscripción inicial es del 20 de octubre hasta el 1 de noviembre.

1.1 La inscripción se realizará enviando un mensaje privado a “rodjuri” (en el foro TauZero) con el titulo “Inscripción al Club” y conteniendo una dirección de correo electrónico que será usada durante el desarrollo de las actividades.

1.2 Adicionalmente, podrán incorporar sugerencias sobre relatos para ser incluidos en la lista de lecturas. Dichas sugerencias deben corresponder a relatos relevantes para el genero y debe tener versión en español. Sería muy bienvenido que la persona que sugiere
algún titulo cuente con alguna copia de ella en formato electrónico y que pueda ser compartida con el resto de los miembros del Club.

1.3 Es posible incorporarse al Club después del 1 de noviembre, pero ya sin derecho a proponer relatos.

1.4 El día 2 de noviembre se enviará por correo electrónico el calendario y la lista completa de títulos que serán revisados en el club.

2. El Club de Lectura tendrá una duración inicial de un año. Se revisaran 50 cuentos de ciencia ficción, uno por semana. No habrá lecturas asignadas durante la semana de Navidad y la de Fiestas Patrias.

3. Los cuentos serán enviados por correo electrónico los días jueves en la noche.

4. Se espera que los miembros del club puedan leer el material durante los tres días siguientes y enviar una breve reseña, critica o comentario del mismo al hilo que se abrirá en el foro de Tau Zero (en la sección “Club de Lectura” y con el titulo de cada cuento) en cada ocasión. Los siguientes tres días quedaran para libre discusión de los artículos publicados, sin perjuicio de lo cual esto puede realizarse a partir del primer día a partir del envío de los relatos.

5. Si un miembro deja de enviar sus comentarios después de tres semanas se le cancelará su membrecía y se le dejará de enviar los relatos. Sin perjuicio de los cual aquella persona puede reincorporarse en el momento que lo desee.

6. Si durante tres semanas seguidas se reciben menos de cinco comentarios promedio por relato, el club se considerará terminado por falta de quorum.

Que tengan una buena lectura!!

El regreso de Teobaldo: “Fragmentos del infinito”

Via:Teobaldo mismo
teobaldoiii

Así es señoras y señores! Teobaldo Mercado anuncia la salida de su nueva producción, “Fragmentos de Infinito“. Otra pieza para el mosaico en desarrollo de la literatura de ciencia ficción nacional, pronto disponible en TauShop.

Gracias Teobaldo. Keep walking!

De su nuevo libro, Teobaldo nos dice en su blog :

Así es, por tercera vez arrojo al mundo más de mis creaciones literarias. Esta nueva obra tiene tres relatos, dos novelas cortas y unas reflexiones. Son 192 páginas en formato 20×12 cm y pretende seguir rellenando ese gran vacío que hay en Chile en la literatura fantástica. Las temáticas nuevamente son variadas y van desde el sentimiento de culpa (“El recuerdo”) a la acción pura y dura (“¡Desembarco!”), finalizando con ideas que acudieron a mi mente hace más de una década en una extraña tarde de neblina (“Pensamientos en la punta del cerro”). Su valor es de cuatro mil pesos.

Estoy preparando el cuarto, una novela que dejé inconclusa a principios de los noventa y que espero sacar a la luz durante el transcurso del año (excepto que cierta editorial española no diga otra cosa antes).

Sigo escribiendo, sigo adelante y sigo el ejemplo de “retroceder nunca, rendirse jamás” de Carlos Raúl. Es la única manera de darse a conocer cuando uno es un desconocido y no tiene la fortuna de haber sido publicado por alguna editorial importante. Es un camino esforzado y difícil, no lo sabré yo, pero lo recorro con agrado y dedicación. Acá estoy, al pie del cañón, y seguiré pese a todas las vicisitudes, aunque nuevamente me lleguen mensajes y correos despectivos como por los anteriores libros. No me importa nada más que escribir y publicar lo que hago y vuelvo a agradecer a los pocos compatriotas que públicamente han alabado mi trabajo: Sergio Meier y Sergio Amira, quienes pronto verán editadas sus obras en Chile.

¡Al infinito y más allá!

Imaginando la décima dimensión

10dimension.jpgBien, diez dimensiones para mí es como querer pellizcar un vidrio. Ya me cuesta lidiar con la realidad y ahora salen con esto. Sobretodo porque los días de resaca maldigo la existencia de una tercera dimensión.

Entonces se hace necesario que alguien baje de las atalayas de la ciencia y nos explique con manzanas y bananas cómo puede ser posible tanta complejidad. Ulularemos como micos, pero al final la comprensión se abrirá por el tercer ojo [no ése, Marlo].

¿Existe esta persona?

Of course, queridos. Se llama Rob Bryanton y lo explica bien en su libro La Décima Dimensión. Para el que no quiera comprarlo existe una exposición en Flash muy amena que los pondrá al tanto. También permítome recomendar su blog en inglés y este artículo sobre espacios infinitodimensionales (cómo les quedó el ojo, ¿ah?) de Genciencia.

En todo caso, se los puedo revelar aquí mismo y consiste en que… ¡Oh, viene mi jefa! ¡Nos vemos!

Ciencia ficción en Memoria Chilena

memoriachilena.jpgA principios del año 2006 iniciamos conversaciones con Memoria Chilena para plantearles un proyecto de rescate patrimonial de la literatura local de género fantástico. Según nuestro experto en historia de la CF chilena, Omar Vega, la biblioteca nacional poseía una serie de libros (algunos incluso en microfilms) de CF que eran por completo desconocidas para el público.

La idea era proponer a la Biblioteca Nacional un proyecto para traer esas obras al dominio público. Con eso en mente le enviamos una carta en donde expresábamos nuestro interés en el tema. Nos respondieron afirmativamente el 23 de enero de 2006, después de lo cual se comenzó a trabajar en el tema.

Y bueno, después de unos 10 meses, el proyecto ha finalizado en forma exitosa. El resultado se accesa desde aqui: Literatura de Ciencia Ficción en Chile.

Quick links:

El ensayo que escribió Omar Vega:

Los libros que se digitalizaron para el proyecto fueron:

OLYMPOS

Olympos
Hace un tiempo comenté en TauZero Ilión de Dan Simmons con prólogo de nuestro invitado de honor Miquel Barceló. No pude esperar a leer la continuación y encargué Olympos por Amazon. El libro tienen 891 páginas en hoja de biblia con una letra quie debe ser Times New Roman 10. Sí, cantidad no significa calidad (ahí está el Bonzai de Alejandro Zambra como ejemplo, ¿no?) pero créanme que en este caso sí que lo es.

Hoy llegué al capítulo 78, a la página 750 donde las palabras del Demogorgo son:

WORDS ARE QUICK AND WORDS ARE VAIN, THE SINGLE SURE AND FINAL ANSWER MUST BE PAIN.

No seguí leyendo. No quiero que se termine el libro…

A propósito de la brevedad de las novelas chilenas, Olympos debe equiparar en páginas a los cuatro últimos libros de Hernán Rivera Letelier, el ídolo máximo de la Séptima M.

Caja Negra

CAJA NEGRA, de Alvaro Bisama. Es un libro a la antigua, es decir, no es un producto que busca quedar bien con moros y cristianos y “abarcar un amplio segmento de consumidores”. Es un libro valiente que apunta en una dirección (la del autor y no la de la editorial o la de los lectores). Es una obra moderna en el sentido en que es el espectador quien tiene que poner a jugar su cerebro y adentrarse en el bosque semántico del autor…y no al revés (ese “al revés” que en realidad se llama producto de marketing).
El libro es desquiciado y psicótico, es un manjar para lectores que gustan de los “Xtreme sports” y no de la mermelada fome de la narrativa actual (esos libros o películas que se tratan de …¡oh, maravilla!…de lo que pasa en el sutil juego de palabras que salen de un tracklist, propiedad de un joven angustiado, lánguido y afeminado…o cosas así.)
Es un “Power Book”. Bizarro, creativo, snowboarder.

Acá hay un LINK

Caja Negra se degusta como buen sushi de órganos humanos traficados en el persa Bío-Bío, delicatessen para la decadencia de un Chile secreto, arribista y perverso que ya no quiere pantallas de plasma, sino sexo con fetos y canapés de cerebro.

Bisama le tiene un libro de recetas tóxicas para una mente sicoide con síndrome de abstinencia, todo lo que el Chile de hoy necesita. Comida nueva bio alterada, socio alterada, histórico alterada. Mirando hacia atrás con binoculares estrobo quebrados, deformados. Chile es tan fome que hay que reinventarlo. En eso estamos. portada Caja negra

La imagen de portada, que ha sacado aplausos, es de la enkeli.