Azul Zima, por Alastair Reynolds

Tras la primera semana, la gente comenzó a marcharse de la isla. Las gradas alrededor de la piscina estuvieron más vacías de lo común aquel día. Las enormes naves turísticas zarparon de vuelta al espacio interestelar. Los críticos y sanguijuelas del arte empacaron sus maletas en Venecia. Su decepción flotaba sobre la piscina cual perniciosa […]