Amor Intergaláctico

Como no vi ningún tubo el viernes, me subo al carro de la victoria sin siquiera haber peleado y comparto con ustedes este clip de un grupo que me tiene peinando la muñeca desde hace meses.

Peacebone.
Animal Collective.
Maryland, Estados Unidos.
Single de agosto del 2007.

¿Qué estilo es ése? Algo así como folk psicodélico post cyberpunk maorí. No sé. Destaco más el videoclip, un trabajo excelente con una criatura espacial “adorable” y su novia… No le daría un beso por nada del mundo.

Curiosa historia de amor creada por Timothy Saccenti. Ojo con la galería de fotos en el sitio Web de Tim.

Ganadores del UPC 2007

war of the worldVía Stardust.

En un acto que ha tenido lugar hoy mismo en la Universidad politécnica de Cataluña, en el que ha pronunciado una conferencia Jasper Fforde se han anunciado los ganadores de la edición de este año. Galardones que han recaído en:

Primer premio (ex aequo)

Belcebú en llamas, de Carlos Gardini d’Angelo (Argentina)

Defending Elysium, de Brandon Sanderson (Estados Unidos)

Mención especial

Records d´una altra vida, de Jordi Guàrdia Torrent (Lérida)

Mención UPC

Tricord (Tres cordes i una sola melodia), de Joan Baptista Fonollosa y Guardiet (Barcelona)

Finalista de la Mención UPC

Memòria de Lerna, de Albert Solanes Parra (Sant Cugat del Vallès)

Composición del jurado

Lluís Anglada
Miquel Barceló
Jordi José
Josep Casanovas
Manuel Moreno

Participación y obras mencionadas en el acta del jurado

Total de obras presentadas: 94

Obras mencionadas en el acta del jurado:

Mercaderes de tiempo, de Alfredo Moreno Santana (Santa Cruz de Tenerife)

Fundación y galaxia, de Jordi Bosch Mestre (Sant Feliu de Llobregat)

The Room of Lost Souls, de Kristine K. Rusch (Estados Unidos)

La máquina del tiempo (de Herbert George Wells), de Pedro Domingo Mutiñó (Zaragoza)

I Premio de las Editoriales Electronicas

PorfisPega para maese Mundaca.

Con el objetivo de premiar la literatura y el arte de CF, Terror o Fantasía publicada en Internet se establece el I Premio Internacional de las Editoriales Electrónicas. Se ha creado una lista, cuya misión es la de organizar y gestionar el premio y que para estos efectos y en adelante, se llamarán los Organizadores.
En dicha lista participan los webmasters de las páginas dedicadas a la literatura y los directores de revistas electrónicas que a continuación detallamos: Axxon, Necronomicón, NM, NGC 3660, Tierras de Acero, Alfa Eridiani, Forjadores.net, Rescepto, miNatura, Vórtice en línea, El Sitio de Ciencia FIcción y Exposición de Arte.

Bases:

1ª Podrán participar en este premio todos los trabajos, relatos, artículos o dibujos, que se hayan publicado en una revista digital o página web escrita en español, en cualquier parte del mundo desde el 1 de noviembre de 2006 al 31 de octubre de 2007, inclusive. Se considerarán páginas webs las páginas personales y los blogs. No hay límite de extensión o temática para los relatos. Las únicas condiciones que se ponen son:

a) Que su editor o webmaster los nomine al premio escribiendo a premiointernacionaleditoriales[arroba]yahoo.es. Se admitirán aportaciones de cualquier revista digital o página web.

b) Que el trabajo nominado no haya sido publicado anteriormente en cualquier otro medio distinto al que lo nomine, ni en papel ni electrónicamente. (…) Si la obra fuese nuevamente publicada con posterioridad a la nominación en este concurso no perderá ninguno de sus derechos. (…)

2ª Cada editor o webmaster sólo podrá nominar dos (2) relatos, un (1) artículo y una (1) ilustración por revista o página web. (…)

3ª Cada editor o webmaster debe contar, antes de hacer las nominaciones, con la autorización previa del autor o autores para estos efectos (…)

4ª Cada nominación se enviará a premiointernacionaleditoriales[arroba]yahoo.es por correo-e indicando página web y persona de contacto. (…)

5ª Se aceptaran las obras publicadas desde el 1 de noviembre de 2006 al 31 de octubre de 2007, inclusive.

6ª El plazo de admisión de candidaturas se abre el 1 de noviembre y finalizará el 31 de diciembre del 2007. (…)

7ª El fallo de este concurso se hará el 31 de abril de 2008 (…)

8ª Se establecen los siguientes premios:
Relato ganador ——————-200 dólares
Artículo ganador——————150 dólares
Portada o ilustrador————–150 dólares

(…)

9ª Los organizadores de este concurso se reservan el derecho durante un año a partir del día del fallo del concurso a realizar una publicación sin ánimo de lucro tanto de las obras ganadoras, los accésits y en general de aquellas obras que así estimen oportuno los organizadores tanto en formato electrónico como en papel, previo permiso de los autores, durante un año. (…)

(…)

18ª La participación en este certamen implica la aceptación íntegra de todas las bases.

Bases completas y más información en http://premiointernacional.blogspot.com

Octubre Fantástico en la Biblioteca de Santiago

Biblioteca SantiagoPrácticamente la totalidad de la literatura de género fantástico proviene del mundo anglosajón. Aunque siempre ha sido un género con seguidores fieles y posibilidades de expansión, no ha existido en Chile una forma propia y homogénea de mirar el fantástico. Pero eso está cambiando porque ha habido un crecimiento sostenido en los últimos quince años y ha aparecido una pléyade de escritores que rebosan influencias de la cultura pop y de la larga tradición del fantástico. Algo se mueve violentamente.

Al ser escritores que tienen en común un género tan impreciso como el fantástico, la temática de sus obras suele diferenciarse del resto. Como resultado, Chile ofrece una rica diversidad a los lectores que es preciso descubrir y celebrar porque sus temáticas van desde la ciencia ficción hasta el terror, pasando por el realismo mágico, la fantasía urbana y el cyberpunk. Continúa leyendo Octubre Fantástico en la Biblioteca de Santiago

Ganadores de los premios Andrómeda 2007

libro andromedaAntes que comiencen a leer esta noticia, hay que destacar que no aparece ningún chileno en la lista de cuentos ni novela, porque estaban todos preocupados del Premio TauZero. Sólo por eso.

Lo que no capto es por qué en las estadísticas al final aparecen Chile y Colombia hermanados con 5 envíos en total. Muy raras esas estadísticas.

ACTAS DE LOS PREMIOS ANDRÓMEDA DE FICCIÓN ESPECULATIVA 2007

CATEGORÍA DE RELATO.
TEMA: La astronomía y el universo.

Reunidos en la ciudad de Mataró, el día 13 de septiembre de 2007, el jurado
compuesto por Judith Vives, Abel Rogés, Pedro Linares, Jordi Lopesino, Isidre
Fontanet y Claudio Landete en relación a los 116 relatos aspirantes en esta
convocatoria y después de las deliberaciones pertinentes, acuerdan:

1.- Reconocer como relato vencedor a:

Los niños de las estrellas de José Sorribas Orth (Granollers,
Barcelona)

2.- Declarar como finalistas por igual a:

Un trébol de cuatro hojas de José Luis Scarpelli (Argentina)

Sidereus Nuncius de José L. Baños Vegas (Salamanca)

Por presentar habilidades narrativas, teorías científicas o hipótesis especulativas dignas de acreditación, se hace mención de honor de los siguientes trabajos:

* Recuerdos de un futuro improbable de Leonardo Ropero Serrano (Mera, La
Coruña)

* Ne frusta vixise videar de José Ramón Vila Martínez (Bilbao,
Vizcaya)

* El vuelo de la libélula de Gilberto Rendón Ortiz (México)

* Piloto espacial de Rafael Avendaño (Barcelona)

* Instrumentos operativos de Antonio Moreno Álvarez (Sevilla)

Asimismo de acuerdo con las bases de la convocatoria se indica que han
llegado a la fase final y por tanto se considera que también deben ser editadas,
al encontrar elementos de valía en sus originales, las obras presentadas a
concurso por los siguientes escritores:

* Juan Fernando Uribe Arcila (Colombia)

* Rebeca Mata Sandoval (México)

* Cora Frerking (Argentina)

Todo lo decidido sin perjuicio de que el editor de la colección Libro
Andrómeda, a título personal, decida previa consulta a los autores
correspondientes, incluir algún texto más en la antología que publicará estos
trabajos, dado que tanto la calidad como cantidad de los textos recibidos ha
sido elevada.

CATEGORÍA DE NOVELA.
TEMA: Libre

Reunidos en la ciudad de Mataró, el día 13 de septiembre de 2007, el jurado
compuesto por: Francisco Mayorga, Ferran García, Juan Trujillo e Isidre
Fontanet, en equipo de trabajo independiente de la anterior categoría, en
relación a las 47 novelas aspirantes en esta convocatoria y después de las
deliberaciones pertinentes, acuerdan:

1.- Reconocer como novela ganadora a:

La Réxol y el Proyecto Amanecer de Juan Moro Lumbreras (San Sebastián,
Guipúzcoa)

El editor de la colección, a nivel personal, aconsejará al autor la
publicación de esta obra con el título de “El Proyecto Amanecer”.

Este equipo de trabajo considera que debe hacerse mención especial en el
acta del autor:

* Juan Herranz Pérez del Arpa (Zaragoza)

por encontrar en su obra presentada a concurso habilidades narrativas,
teorías científicas o hipótesis especulativas dignas de acreditación.

DATOS ESTADÍSTICOS:

La organización de este concurso agradece muy sinceramente el interés
manifestado por las 163 obras recibidas en conjunto, según detalle: España (74); Argentina (40); México (17); Chile, Colombia (5); Perú (4); Cuba, Venezuela (3); Alemania, EEUU, Uruguay (2); Bolivia, Brasil, Canadá, Francia, Honduras y Reino Unido (1).

El día 30 de octubre se hacen públicas las bases de los Premios Andrómeda
2008 de ficción especulativa en categorías de de relato y novela. Esperamos
seguir contando con su participación y confianza.

Ridley Scott dice que el cine de CF está muerto…

Ridley Scott

Durante una proyección especial de Blade Runner en el festival de Venecia, Ridley Scott ha afirmado que el cine de cf es tan trillado y es tan poco original, que se puede decir que está muerto, de forma semejante a como ocurrió con el western.

“No hay nada original. Todo lo hemos visto antes. Todo está hecho”. Según el director, los efectos especiales de Matrix, Independence day o La guerra de los mundos podrán vender muchas entradas, pero para él no se ha realizado nada mejor que lo que hizo Kubrick.

Blade Runner ha sido restaurada, y se le han añadido escenas, y se han mejorado los efectos especiales, presentándose en un pack de 5 DVDs, que se comercializarán en otoño.

Pfff… claramente no se ha enterado del mega filme “Chile Puede”…

Reality Macabro

Tema para hacer una novela o cuento de CF hay para regodearse. Y qué mejor que mirar a nuestro alrededor, buscar aquello que nos parece alarmante y sacarle punta al lápiz.

Calentamiento global, hambre, caos energético, contaminación, Transantiago, delincuencia, chupacabras… un largo etc. que le lleva, por supuesto, los reality shows.

Acá hay un ejemplo:

El último grito en televisión se llama Concentración. Es un programa donde los participantes, reclutados en la calle, viven como prisioneros en una casa construida ad hoc. Son humillados y golpeados a mansalva por sus guardianes. Todo vale con tal de que las cámaras graben. El momento estrella del programa tiene lugar una vez a la semana cuando los telespectadores deciden desde el sofá de sus casas qué participante es eliminado. Eliminado quiere decir ejecutado. Asesinado.

Pone los pelos de punta, ¿verdad? Tranquilidad. No es real. No hay ninguna televisión del mundo que emita Concentración. El programa no existe. Bueno, sí existe pero solo en las páginas de un libro: la última novela de Amélie Nothomb, Ácido sulfúrico. ¿Cómo lo ven ustedes? ¿Creen que es ciencia ficción?

Evidentemente lo es. Es ciencia ficción. Ni ahora ni dentro de mil años podrá emitirse un programa así (eso es lo que tú crees). Pero pone en bandeja de plata una reflexión acerca de la telerrealidad. “Espectadores, apaguen sus televisores. Ustedes son los peores culpables. Si no proporcionaran una audiencia tan alta a este monstruoso programa, hace tiempo que no existiría”, grita la protagonista ante las cámaras que filman su tortuosa existencia.

Además de criticar la sed de sangre de la audiencia, el libro pone el dedo en otra llaga: la creación de personajes estúpidos. La protagonista experimenta un inmenso orgullo al ser admitida en Concentración. “Con 20 años y sin estudios puedo decir que trabajo en la tele. Mis amigos van a dejar de burlarse de mí”, piensa. Esto sí que no es ciencia ficción. La tele crea personajes de la nada. Y ahí están todos, locos por salir del fango de sus vidas para meterse en otro fango aún peor pero mucho más rentable económicamente.

Digo todo esto porque el autobús de Gran hermano anda por la costa española reclutando futuras promesas televisivas. Los candidatos a participar en la novena edición del programa de Tele 5 esperan largas colas para hacer las pruebas. Normal, se juegan un futuro sin hipoteca. Quizá todos ellos hayan leído Estupor y temblores, otro libro de Amélie Nothomb que narra la experiencia de una profesional muy preparada cuya tarea laboral es hacer fotocopias para su jefe. La realidad es dura. La telerrealidad no tanto.

Olga Pereda en El Periódico.com

Como ya se ha demostrado en incontables oportunidades, la CF aguanta todo y la crítica de la realidad actual, exagerada y extrapolada hacia un futuro posible, es una metodología recurrente. Personalmente creo que recurrir a los “lugares comunes” es demasiado fácil y deberían evitarse, pero aquí el que manda es el mercado (el consumidor).

Nicolás López hará película de Ciencia Ficción

El mismísimo de “Promedio Rojo” y “santos” (todavía no estrenada) hará una película producida por Salma Hayek y José Tamez.

La película es “a comedy thriller about a young woman who is sent to the past to prevent World War III“. O sea, viajes en el tiempo, paradojas, esa onda.

Acá va la noticia completa, calcada de SCI-FI Wire:

Lopez To Helm Time-Travel Film

Chilean filmmaker Nicolas Lopez will write and direct an untitled SF project, a comedy thriller about a young woman who is sent to the past to prevent World War III, Variety reported. It’s one of the projects from Salma Hayek and partner Jose Tamez’s new MGM-based production company Ventanazul, the trade paper reported.

The company is tapping hot young talent from Mexico, Chile and the U.S. for its first three projects.

The comedic fantasy Bones Family will be co-written and directed by Mexican brothers Gabriel and Rodolfo Rivapalacio, creators of Una pelicula de huevos, the second highest grossing movie of all time in Mexico, after The Crime of Father Amaro. Bones Family centers on a father who tries to unite his dysfunctional family by taking them on a trip to Las Vegas.

Elia, la reina Sith

En la choza el humo hacía llorar los ojos. El hechicero saltaba y las pequeñas calaveras rellenas con semillas hacían un llamado al sueño de muerte. “Deja el miedo en la lluvia” cantaba arrastrando las guturales. “Olvida, déjalo ir. Recuerda la cosecha, recuerda el olor de la carne al fuego, recuerda a tu pueblo danzando la primera noche del largo día sin sol. Tu lugar está aquí con tus hermanos y hermanas. Deja el miedo en la lluvia”… y así seguía una y otra vez.
Todos en el clan estaban consternados. Era la tercera vez que se practicaba la ceremonia y Elia seguía tendida en la jaula, con los ojos abiertos, inexistente.

Su danza de muerte comenzó cuando era apenas una mota de pelos que clamaba por leche. Las hermanas de su madre muerta cumplían bien la labor de substitutas, su leche no era distinta, eran la misma sangre, el mismo clan. Una sola familia. Pero Elia las rechazaba siempre, hasta que el hambre la vencía.

Mala señal. El hechicero lo sabía. Una cachorra no debería rechazar el pezón que le trae comida. Sólo cuando estaba en brazos de su hermano parecía tranquila.

Mala señal. Una cachorra no debería criarse en los brazos de un macho.

Elia era la única sobreviviente del parto. La madre, Marci, había logrado sólo un cachorro vivo en cada camada. Sagú era el mayor, luego le seguían Parso y Devi. Los tres habían sufrido terribles heridas en sus búsquedas de aventuras en el suelo del bosque.

Mala señal. Un macho responsable sólo piensa en el bienestar de su clan y su familia. Un macho responsable aprende de los errores de los demás. De ellos sólo Sagú sobrevivió para convertirse en adulto y tras la muerte de Marci tomó la decisión más estúpida, hacerse cargo de la cría.
Había algo malo en sus espíritus. Seguían las reglas del clan, pero en sus ojos podía verse el descontento, una mirada que pretende ver más allá de las copas de los árboles. El hechicero lo sabía, la respuesta rugía en sus entrañas: estaban malditos.

El clan no los rechazaba. Había una enseñanza ahí. Eran el error que nadie debía cometer. El hechicero tenía razón, se debía hacer todo lo posible por ayudar a Elia. Su espíritu se lo exigía. Era el resultado de su propia semilla y Marci había sido una buena compañera, como muchas otras.

Elia creció a la sombra de Sagú. No era una hembra como las demás y las hermanas de su madre le negaban el consejo. Los cachorros la buscaban para jugar en la choza más alta, soñaban más de la cuenta al oír sus historias de lugares imposibles y criaturas que ningún ojo ha visto jamás. Las madres del clan vivían preocupadas, Elia no podía saber cosas que nadie le había enseñado. Por eso recurrieron al hechicero exigiendo la ceremonia destinada a los guerreros dementes que han visto demasiada muerte. No conocían otra manera.

Sagú se negaba. Sólo Daso, el jefe del clan, pudo hacer que entrara en razón. Elia debía olvidar lo que no podía saber. Sólo entonces Sagú puso a la pequeña en las manos del hechicero y ella sonreía como si se tratase de un juego.

Grandes rocas con forma de punta de flecha volando en el firmamento. Hilos de fuego destruyendo otras rocas más pequeñas. Criaturas sin pelo viviendo dentro de las rocas voladoras. Depredadores, cazadores y ganado comiendo del mismo plato. De estas cosas habló la pequeña con su lenguaje limitado. El hechicero había oído de su maestro una historia similar, muy antigua, y que nadie más conocía. Una antigua guerra librada no muy lejos de aquí.

Elia debía olvidar.

Luego de la ceremonia pareció cambiar. Elia ya no hablaba de esas cosas. Las madres estaban tranquilas. Sus tías le daban consejo. Ella aprendía las labores naturales de toda hembra y aunque su actitud era distinta al resto, no parecía haber motivo de preocupación.

Entonces vino el largo día sin sol, cuando la gran esfera en el cielo eclipsa la fuente de vida y se inicia el invierno. Elia, como todas las hembras nacidas en el ciclo anterior, había criado nuevo pelaje y en sus ojos brillaba el conocimiento antiguo de reverencia a lo desconocido.

Esa primera noche bailó. Fue una experiencia aterradora. Sus pies no se movían como los del resto, arriba y abajo, sacando astillas de la plataforma. Sus brazos hacían gestos graciosos, circulares, golpeando a sus compañeras de baile. Su rostro era una piedra sin expresión, los ojos blancos, la espalda curvándose con cada inspiración.

Nadie más bailó. El ritual se había manchado con locura y sangre de sus pies heridos. Los ancianos clamaron por su destierro. Las mujeres lloraron por las crías que nacerían muertas y por los machos que no regresarían a casa. Elia se detuvo, despertó del trance, oyó todo esto y cayó al suelo llorando desconsolada.

“No me maten” repetía quitando las astillas y limpiando la sangre en sus pies. El clan se apiadó, aquello que merecía entregar su cuerpo torturado a los depredadores fue perdonado. Y el hechicero inició la ceremonia allí mismo, saltando entre los puentes colgantes y rodeando el cuerpo de Elia con lianas.

Cuando su canto se apagó al fin, ocurrió el milagro. El sol destelló una vez más en el cielo, sólo un segundo. El mal estaba deshecho y el ritual se reinició con ardor en el canto de las mujeres. El clan había sido perdonado.

Sagú no dijo nada. Observó todo desde una choza más alta con el corazón golpeando fuerte en su pecho. Y cuando el ritual al fin acabó, cuando todo el clan había regresado a sus chozas, cuando sólo se oía el canto de las aves nocturnas y el lejano aullido de los depredadores de cacería, bajó a desatar a su hermana pequeña y se quedó allí vigilándola en su sueño intranquilo.
Elia soñó con ellos por primera vez. Dos criaturas altas y sin pelo en el rostro, vestidas con largas túnicas pálidas como flores y manos de cinco dedos blancos. Sus voces suaves la invitaban a seguir soñando y en su espíritu podía entender lo que decían, aunque el significado de las palabras estaba cargado de misterio.

Desde entonces Sagú no la perdió de vista. Donde quiera que él iba, ella tenía que acompañarlo. Sólo así evitaba que las mujeres la tironearan hasta arrancarle el pelo o que los de su edad la mordieran en los tobillos. No había mayor deshonra que ser un paria sin exilio.

Elia soñaba todas las noches. Soñaba con ellos. Soñaba con un ser oscuro que luchaba en singular combate. A veces podía sentir su dolor constante, agudizado con cada movimiento.
Otras veces soñaba con las extrañas rocas voladoras de su infancia. Ahora las veía con mayor nitidez. No eran rocas. Eran de metal como los cuchillos, grandes construcciones que ni un millar de herreros podrían concebir, capaces de surcar la noche eterna llevando vida a mundos imposibles.

Y una noche vio a Sagú. Lo vio allí, al pie de los árboles que eran su hogar, blandiendo la lanza contra un enemigo que no podía ver. Luego vio sangre, oyó gritos, y Sagú ya no estaba. No lo volvería a ver. Su hermano iba a morir.

Despertó llorando. Era sólo una pesadilla. Llamó a Sagú pero no oyó su gruñido tranquilizador. Miró en todas direcciones, afuera de su choza amanecía y Sagú no estaba.

La desesperación llenó de angustia su espíritu. Corrió fuera gritando por su hermano, las mujeres le arrojaron restos de comida. Los hombres mostraron sus dientes. Y Sagú no aparecía. Miró hacia abajo, al pie de los árboles, y revivió su pesadilla. Podía oler la sangre.

Se colgó de una liana y bajó rodeando el tronco con tal agilidad que los guerreros allí presentes aguantaron la respiración. Jamás habían presenciado tal destreza.

En el momento que sus pies tocaron el suelo por primera vez sintió algo nuevo. Una llamada. Un deseo incontrolable de correr en la dirección donde el sol se oculta cada noche. Sagú había dejado sus pensamientos, allí no había sangre, se había dejado llevar por su pesadilla. Ahora había un nuevo motivo para que la odiaran.

Oyó un crujido. Algo se acercaba desde la dirección de su deseo. Venía hacia ella. Traía algo consigo. Era la respuesta a su pregunta no formulada. Otro crujido, matorrales en movimiento, una voz conocida llamando a los vigías para que le tendieran una liana. Y entonces lo vio.

El hechicero.

Al verse ambos se quedaron quietos. Elia necesitaba saber que era lo que el hechicero ocultaba en su saco. Era la respuesta, y a la vez era la pregunta. Dio un paso hacia él cuando resonaron los cuernos.

Elia sintió el peligro. No había sentido algo así jamás en su vida. Un peligro se acercaba siguiendo el rastro dejado por el hechicero. El ruido de las lianas al golpear el suelo y los gritos de la multitud aterrada la sacaron de su trance. Un guerrero descendió para ayudarla a subir mientras otros dos tironeaban al hechicero.

Elia estaba a mitad de camino de la terraza más cercana cuando se percató que el guerrero que la había ayudado seguía en el suelo. Y sintió como si una mano invisible le apretara las entrañas. Era Sagú blandiendo su lanza, incapaz de subir a la liana por un pie herido luego de caer con todo su peso sobre una piedra filosa.

Entonces llegaron los depredadores. No eran los típicos lagartos que rondan el bosque en busca de carroña. Estos eran más altos que un guerrero y traían trofeos colgados de sus cuellos, largas hileras de calaveras, algunas todavía con piel y carne pegada al hueso.

Vieron a Sagú. Olieron su sangre, saltaron sobre su cuerpo y acabaron con su vida entre risotadas frenéticas.

Elia estaba petrificada. Lo había visto en su pesadilla y lo había propiciado. Era su culpa.
Los depredadores rondaron los árboles desde entonces. No se los podía ver, pero el clan sabía que permanecerían cerca hasta que el hambre los empujara a seguir su camino.

Elia fue rescatada por un grupo de guerreros furiosos. La pellizcaron, la mordieron, la escupieron, manosearon sus genitales mientras gruñían amenazas. Pero Elia ya no estaba en su cuerpo. Flotaba boca abajo en el mar de su culpa. Una vez en la terraza el hechicero le palmeó el rostro con tal fuerza que de su boca cayó un diente y la sangre manchó su pecho. Las mujeres clamaban por su sacrificio. Elia era una fuente de desgracia.

Entonces Daso rugió, “no habrá más sangre” y no hubo necesidad de explicar la razón. A lo lejos aún se oían las carcajadas siniestras de los depredadores.

Las mujeres corrieron a lavar el cuerpo de Elia y ungirlo con aceites. El hechicero revisó su boca y extrajo otro diente suelto. Entonces se dio cuenta, el olor manaba de ella y era una señal inequívoca. Elia entraría en calor en poco tiempo, antes incluso que otras hembras mayores que ella. Una razón más para aislarla.

El cuerpo lacio fue arrastrado hasta la choza del hechicero. Allí estaba la única jaula del clan y nadie, ni siquiera el hechicero, tenía recuerdos de la última vez que se había encerrado a alguien en ella. Nadie cometía delito alguno en contra de su propio clan.

Elia fue encerrada allí sin ceremonia. El hechicero encendió su brasero, extrajo algo de su saco y lo arrojó a las brasas. Una nube de humo plateado se desplegó ante él y el sueño de muerte inundó la habitación haciendo picar los ojos.

El hechicero la miró. Sentía remordimiento. Era una dura prueba para todos y la solución no podía ser fácil. El humo ya había penetrado en sus pulmones y sus sentidos se agudizaban con cada respiro.

Se vio a sí mismo haciendo la ceremonia una última vez, y así fue. Elia no reaccionó. Entonces se vio fornicando con ella, la tomó sin consentimiento y ella tampoco reaccionó. Su mente daba vueltas, vio a Elia caminado en un claro del bosque entre plantas rojas como la sangre… y supo que no había más remedio.

Abrió su saco, con una pinza extrajo un manojo de hojas frescas, venenosas, rojas como la sangre, y las molió en el mortero. La pasta roja parecía brillar en la oscuridad de la choza. Sus lágrimas se mezclaron con el preparado mientras abría la jaula y se sentaba junto a Elia, recitando el canto de los muertos. “Llegarás al lugar donde todos iremos, te reunirás con los ancestros y cruzarás el cielo hacia la gran esfera desde donde todos venimos”.

Elia tragó la sustancia amarga por simple reflejo. Su boca se adormeció, luego su garganta, su pecho y sus entrañas. Fue como quedarse dormida y sintió paz, sintió que podía volver a vivir su vida otra vez, deshaciendo los errores.

El mundo se apagó a su alrededor. Y en la oscuridad vio una flama que pronto se transformó en una fogata. El guerrero oscuro yacía muerto, tendido en una pira fúnebre. Su cuerpo ardió y de él y los que recorrieron estas tierras sólo quedó un recuerdo que pronto fue olvidado.

Elia abrió los ojos. Había visto la verdad. Tenía la pregunta y la respuesta. Podía sentir el veneno de la planta actuando en cada célula de su cuerpo. Y a diferencia de otros que murieron tras el simple roce de sus espinas, Elia lo controlaba y lo hacía suyo. Ya no tenía nada que temer.
La puerta de su jaula estaba abierta. El hechicero yacía junto al brasero, convulsionando y escupiendo espuma. Afuera aún era de día. Los niños cantaban no muy lejos de allí. Las mujeres reían mientras realizaban sus labores domésticas. Los guerreros compartían sus raciones de carne seca. El jefe del clan dormía la siesta en su choza privilegiada. Era un día normal, tranquilo, feliz.

Un día sin Elia.

Y sintió el odio por primera vez. Sagú había muerto apenas esa mañana, aún podía ver su carne desgarrada, oler su sangre, sentir su tragedia.

Tomó una daga de entre los amuletos del hechicero y le abrió el cuello con un solo corte. Bebió la sangre que manaba a borbotones y salió de la choza cubierta con el color de la desgracia.
Alguien la vio. Oyó gritos de horror y guerra. Oyó a Daso gritando “¡matadla!”.

¿Morir? Puso la daga entre sus dientes, notando que le faltaban dos incisivos. En sus genitales aún ardía la violación del hechicero. En sus manos y piernas podían verse las marcas de la tortura. ¿El clan había hecho con ella todo lo que estaba en su lista de cosas prohibidas y era ella la que debía morir?

Saltó de esa terraza maldita, tomó una liana, rodeó un tronco, saltó a un puente, se dejó caer entre las ramas del árbol madre, sujetó otra liana y tocó el suelo del bosque con gracia. Echó a correr hacia donde el sol se oculta cada noche, esquivando rocas y ramas por pasajes jamás transitados, escalando árboles y balanceándose entre lianas.

Nadie la siguió. Y cuando el sol enviaba los últimos destellos del día, llegó a ese claro de su sueño, rojo como la sangre.

Las plantas parecieron cobrar vida, movidas por un viento inexistente, dándole la bienvenida. Elia avanzó, se sumergió en el dolor de sus espinas que pronto se transformó en una caricia. Comió sus hojas y pudo ver. Vio todo. Sintió todo. La vida en este planeta y en los mundos cercanos, luego los lejanos, hasta que ya no hubo vida que fuera desconocida a su visión.

Entonces los volvió a ver. Y esta vez ellos la vieron también. Había sorpresa en sus miradas. Eran un macho y una hembra, hermanos. Y en su interior palpitaba un poder que ni Elia había podido imaginar, un poder que pronto superaría con creces.

“¿Qué eres?” preguntaron en un idioma de sonidos extraños. Elia no respondió, entendía perfectamente a qué se referían. No les interesaba saber su raza, el origen de su clan ni el nombre de la estrella donde orbitaba su mundo. En su pregunta estaba implícita la respuesta, “eres aquello a lo que más tememos”.

Elia lo sabía. Sabía lo que era, lo que podía llegar a ser. Y ellos no sabían nada de ella, dónde estaba ni por qué no la habían sentido hasta ahora.

“Soy Elia” dijo y cerró su espíritu a la visión de ellos. Jamás la volverían a sentir, no podrían encontrarla por más que buscaran en todo el universo conocido. Estaría oculta hasta que llegara el momento.

Y fue entonces que sintió el objeto. Estaba de pie en el lugar indicado, en el centro de este paraje bañado por la luz de las estrellas. Bajo ella, entre las cenizas del guerrero oscuro de sus sueños, estaba el objeto que la haría el ser más temible de este extremo de la galaxia. No hubo necesidad de escarbar. El objeto vendría hasta su mano sin esfuerzo.

La sensación de peligro se apoderó de su pecho, algo se acercaba. Concentró sus ideas, llamó al objeto y éste salió despedido de debajo de la tierra. Elia lo atrajo hacia su mano y cuando llegó a ella, se activó.

Su grito silenció el bosque entero. Un haz de luz rojo proveniente de uno de los extremos del objeto le había quemado el rostro, cegando su ojo derecho. No había tiempo para lamentarse, el peligro estaba sobre ella. Tomó el objeto con sus dos manos y lo blandió con increíble destreza, danzando entre las plantas mientras los depredadores que se habían deleitado con la carne de su hermano caían partidos en dos a su alrededor.

En apenas una decena de latidos volvió a estar sola. Observó el objeto con detenimiento, estaba claro su propósito. Movió un trozo de metal en la base del arma y el haz de luz se extinguió. Lo volvió a encender y apagar una y otra vez, deleitando su vista, rodeada de rojo y sangre.

El odio que hervía en su espíritu cobró nueva fuerza. La quemadura en su rostro ardía y aumentaba su furia y frustración. Comió más hojas hasta que su estómago ya no pudo más y echó a correr de regreso a los árboles del clan que la había visto nacer, con el arma en su mano, deseando la muerte para todos.

Marcelo Novoa, Facilitador Cultural

¿Por qué elegiste el camino de las letras?

Creo que me eligió, en serio, no caminaba y sabía hablar, apenas me paraba y juntaba letras, siempre me gustó leer, además que cuando me puse a escribir no paré más… Descubrir que las palabras esconden mundos que se abren a palabras que ni conocías, ese fue mi pasaporte a regiones inexploradas y aún sigo en pleno viaje.

¿Cómo es la pega del facilitador cultural?
Se parece a la de Bob Esponja, pero sin suspensores… Preparamos Cultur-burguer todo el tiempo, pero siempre hay Calamardos de poca monta que se las quieren afanar, llámense periodistas de a cuarta o malgestores inculturales… La idea es seguir cosechando la “imaginación” en los jardines humanos, sin perder el humor.

¿Hay poesía de CF?

En Chile no mucha, pero se puede seguir una línea a partir del vuelo fugaz de Huidobro, pasando por Oscar Hahn, nos quedamos un buen rato con Maquieira y Juan Luis Martínez, hasta que llegamos a Javier Campos y de ahí a Tomás Harris, donde aterrizamos, pues no han aparecido muchos más… En verdad, me interesa más la “poesía” (riesgo, audacia, rebeldía, acrobacia tanto formal como de contenidos) que encuentro en Bradbury, Smith, Delany, Zelazny, Ballard y algunos párrafos perfectos de Gibson. Continúa leyendo Marcelo Novoa, Facilitador Cultural