Filosofía cuántica: un mediodía de intelección

El pasado viernes asistimos al taller Filosofía cuántica: reflexiones en el marco de la física contemporánea. La cita era a las 18:30 hrs en el Palacio Carrasco de Viña del Mar, el mismo que cuenta con una escultura de Rodin en su frontis.

Ingresé sintiéndome un plebeyo que por una sola vez en la vida ha sido invitado a palacio y tomé asiento atrás como solemos hacer quienes gustamos de las sombras. Pero entonces fui divisado por Isabel Saavedra, la inseparable compañera de Meier y hube de hacerme visible para saludarla a ella y a mi amigo conferencista. Luego de eso, ya no me quedó otra cosa que sentarme en la primera fila.

Había pasado unos diez minutos desde mi llegada, ya era hora de comenzar y en la amplia sala de lujoso mobiliario no cabía un solo alfiler y lo que es más, en el pasillo un vetusto guardia impedía el acceso a una multitud que empujaba por entrar cual hordas de hunos. ¡Si hasta un violento intercambio de palabras llegó a nuestros oídos desde allá atrás!

Patricio Robles, profesor de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la UCV, presentó a Sergio Meier y apoyado por un powerpoint explicó breve e ilustrativamente conceptos fundamentales para entender la física de los cuantos. Luego fue el turno de Meier, quien se puso de pie en medio del proscenio y con un retrato de Albert Einsten proyectado sobre el telón, dio rienda suelta a su seductora erudicción que mantuvo al público cautivo a tal extremo que al finalizar nadie quiería abandonar la sala sino seguir intercambiando ideas con Meier.

Cuando revisamos los temas a cubrir en el taller pensamos que era demasiado para abordarse en una sola sesión de dos horas. Temas que iban desde el Big Bang, la teoría de la relatividad, los agujeros negros y principios de la física cuántica hasta la posible existencia de otras dimensiones y universos paralelos, la materia y energía oscura, las teorías de cuerdas y de membranas sin olvidar por supuesto a Roger Penrose y el Paradigma Holográfico de Bohm y Pribram. Todo esto aderezado con la experiencia propia de Meier que cada vez que mencionaba alguno de los temas anteriores mostraba un libro de su biblioteca personal, algunos de los cuales le han acompañado desde su infancia conformando su amplia e informada visión de mundo. Blake, Lovecraft, Philip Pullman e incluso quien escribe estas palabras fueron citados por Meier, pero no sólo la literatura fue abordada sino también la religión con especial énfasis en el sacerdote jesuita Teilhard de Chardin y sus teorías sobre la noósfera y el Punto Omega, ampliamente usadas por Dan Simmons en ese clásico contemporáneo que es Los Cantos de Hyperion.

No olvidemos que para escozor de algunas autoridades alineadas (o alienadas) con el lado más conservador de la Iglesia este taller originalmente incluía las palabras “Teología Cuántica” en su título. Pero ni siquiera estas mismas autoridades que seguramente volverían a quemar a Giordano Bruno en la hoguera de tener la oportunidad y se escandalizan tanto con las modelos vestidas de vírgenes como con las implicancias teológicas de la física cuántica pudieron impedir que Sergio Meier nos obsequiara este verdadero mediodía de intelección que fue celebrado por todos los concurrentes.

Como dato anécdotico, una vez finalizado el taller y habiendo Meier saludado y estrechado todas las manos habidas y por haber, nos marchamos en busca del café más cercano. Cuando salimos tras disfrutar de una amena charla ya era de noche y habían encendido la señal de neón con el nombre de la cafetería que ponía: Bar Moss Eisley.

Aún no disponemos del audio de la jornada para ofrecerlo en el podcast. No obstante lo anterior, siempre es agradable escuchar la conversación de Meier vs Warnken que sostuvieron en el programa Una Belleza Nueva.

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