Llovió tanto que ni llorar pudimos. A las once de la noche por la calle Tomás Moro pasaron animales muertos, algunos niños y gente adulta. También muertos. El río Mapocho por su parte casi barrió con el centro de Santiago destruyendo varios puentes a su paso.

Al otro día vino el aluvión final, el que sepultó las comunas de La reina, Peñalolen , Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea. Fuimos atacados por tres flancos, tal como dijeron algunos periodistas en las noticias.

Ya se habla de crear tres monumentos a la memoria de los quinientos mil desaparecidos y de cambiar la capital a Concepción. Son sólo conjeturas y en caliente. Aun no sé lo que ocurrirá más adelante sólo dejo esta grabación para quien desee oírla si es que podemos salir de aquí.

Todos tiemblan de miedo cuando comienzan a caer gotas nuevamente.

Eso, nada más. Tenemos mucho miedo.

Testimonio encontrado en una cinta hallada en “Las Cavernas de Oriente”. Abril 25 del 2007.