Reality Macabro

Tema para hacer una novela o cuento de CF hay para regodearse. Y qué mejor que mirar a nuestro alrededor, buscar aquello que nos parece alarmante y sacarle punta al lápiz.

Calentamiento global, hambre, caos energético, contaminación, Transantiago, delincuencia, chupacabras… un largo etc. que le lleva, por supuesto, los reality shows.

Acá hay un ejemplo:

El último grito en televisión se llama Concentración. Es un programa donde los participantes, reclutados en la calle, viven como prisioneros en una casa construida ad hoc. Son humillados y golpeados a mansalva por sus guardianes. Todo vale con tal de que las cámaras graben. El momento estrella del programa tiene lugar una vez a la semana cuando los telespectadores deciden desde el sofá de sus casas qué participante es eliminado. Eliminado quiere decir ejecutado. Asesinado.

Pone los pelos de punta, ¿verdad? Tranquilidad. No es real. No hay ninguna televisión del mundo que emita Concentración. El programa no existe. Bueno, sí existe pero solo en las páginas de un libro: la última novela de Amélie Nothomb, Ácido sulfúrico. ¿Cómo lo ven ustedes? ¿Creen que es ciencia ficción?

Evidentemente lo es. Es ciencia ficción. Ni ahora ni dentro de mil años podrá emitirse un programa así (eso es lo que tú crees). Pero pone en bandeja de plata una reflexión acerca de la telerrealidad. “Espectadores, apaguen sus televisores. Ustedes son los peores culpables. Si no proporcionaran una audiencia tan alta a este monstruoso programa, hace tiempo que no existiría”, grita la protagonista ante las cámaras que filman su tortuosa existencia.

Además de criticar la sed de sangre de la audiencia, el libro pone el dedo en otra llaga: la creación de personajes estúpidos. La protagonista experimenta un inmenso orgullo al ser admitida en Concentración. “Con 20 años y sin estudios puedo decir que trabajo en la tele. Mis amigos van a dejar de burlarse de mí”, piensa. Esto sí que no es ciencia ficción. La tele crea personajes de la nada. Y ahí están todos, locos por salir del fango de sus vidas para meterse en otro fango aún peor pero mucho más rentable económicamente.

Digo todo esto porque el autobús de Gran hermano anda por la costa española reclutando futuras promesas televisivas. Los candidatos a participar en la novena edición del programa de Tele 5 esperan largas colas para hacer las pruebas. Normal, se juegan un futuro sin hipoteca. Quizá todos ellos hayan leído Estupor y temblores, otro libro de Amélie Nothomb que narra la experiencia de una profesional muy preparada cuya tarea laboral es hacer fotocopias para su jefe. La realidad es dura. La telerrealidad no tanto.

Olga Pereda en El Periódico.com

Como ya se ha demostrado en incontables oportunidades, la CF aguanta todo y la crítica de la realidad actual, exagerada y extrapolada hacia un futuro posible, es una metodología recurrente. Personalmente creo que recurrir a los “lugares comunes” es demasiado fácil y deberían evitarse, pero aquí el que manda es el mercado (el consumidor).

Un comentario en “Reality Macabro”

  1. Es cierto que aveces la CF ha fallado en anticipar algunos adelantos fundamentales en nuestro avance hacia el futuro. Pero tambien ha tenido aciertos notables.
    Y es que la idea de “reality shows” llevados a un extremo donde las vidas de los concursantes son puestas en peligro es verdaderamente antigua en el genero. Por ejamplo, lo mas añejo que recuerdo haber leido al respecto es “The Prize of the Peril”, de Robert Sheckley. Este cuento fue publicado por “Fantasy and Science Fiction Magazine” en 1958. Fue luego publicada en español por la Revista Minotauro (1965), y también la televisión alemana hizo una versión fílmica de esta historia. El cuento esta (en ingles) esta en;

    http://arthurwendover.com/arthurs/sheckley/prizep10.html

    Luego vino “La Larga Marcha” de Stephen King, y la película “The Running Man” (protagonizada por Governator), a mediados de los ochenta.
    Los Reality Shows recién se tomaron la pantalla a principios de esta década, asi que en efecto, la CF se adelanto quizás medio siglo a este fenómeno.
    Asi que, aunque no he leído la obra de Amelie Nothomb, la verdad es que me parece casi una mediocridad y una frescura venir a estas alturas a proponer esta “original” idea, como si realmente fuera la ultima chupada del mate.
    Si hasta Takeshi con su “Battle Royale” recientemente volvió a reflotar el tema y lo dejo bastante agotado.

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