Soldados chilenos defienden los últimos bastiones del Tercer Reich

Soldados chilenos defienden los últimos bastiones del Tercer Reich
Breslau, abril de 1945 (El Mercurio)

El estallido de las bombas estremece las ruinas de Breslau. En las calles cubiertas por nubes de polvo se pueden ver a cientos de civiles que buscan comida o sólo tratan de recoger algún arma de los soldados muertos por el fuego enemigo. Entre el paisaje a la vez irreal y lejano, un grupo de soldados emerge hablando en español. Algunos cantan. Y entre medio se escucha alguna risa justo en el momento en que uno, dos, diez rostros toman forma definida. Llevan uniformes alemanes. Llevan combatiendo semanas a un enemigo que no cesa en atacarlos.
Son soldados de la Waffen SS. Y son chilenos.
Al cabo de un rato se acercan y entre ellos me saluda el Capitán Miguel Serrano, el hombre al mando de las únicas fuerzas chilenas que combaten en el corazón de Alemania.
– Podemos conversar aquí – me dice Serrano – Volveremos al frente en un par de horas.
¿Se trata del mismo Serrano, aquél joven escritor sobrino de Vicente Huidobro y que hace unos años causó controversia en el país al editar la llamada “Antología del Verdadero Cuento Chileno”? Así es. Ahora viste chaqueta militar y en sus manos porta un moderno fusil de asalto. ¿Cambió las letras por las armas?
– Sí. – responde sonriendo. – Pero los poetas son también guerreros. Eso lo que somos nosotros. No simples soldados. Somos guerreros. Como los griegos de las Termópilas.
Y si en las Termópilas los griegos eran trescientos, los chilenos en Breslau son algo más de quinientos, todos voluntarios reclutados por la Waffen SS hace casi dos años. ¿Seguirán el mismo destino de los griegos en la famosa batalla? Si es así, escribirán una de las páginas más inusuales pero no extraña de la historia de Chile, si pensamos en los 77 hombres que murieron en La Concepción hace más de cien años.
Los poetas son guerreros. Si es así, la historia de estos hombres da para una novela. En estos dos últimos años han combatido en Normandía, Países Bajos, Hungría y ahora se encuentran defendiendo Breslau de las fuerzas soviéticas que mantienen cercada la ciudad. Y a pesar que la situación es crítica en toda Alemania y que la guerra está prácticamente perdida, Serrano y sus hombres tienen otros planes.
“No hemos pensado en la rendición”, dice. “Además, no tiene mucho sentido rendirse. Sabemos que la política de los comisarios rusos es ejecutar a los soldados SS, sobre todo si son voluntarios extranjeros”.
De los casi 2.000 voluntarios chilenos que llegaron a Alemania en 1944 hoy sólo quedan poco más de 800, la mayoría combatiendo en Breslau y el resto repartido en los distintos frentes de Alemania. Hace poco más de un año el periodista Joaquín Edwards Bello escribió una crónica para este diario donde describía así a estos hombres: “Vienen de todas partes del país, aunque la mayoría es de provincia, y como era de esperarse, del sur de Chile. Hay desempleados, oficinistas, obreros, miembros del partido de Von Marrés, y ex – uniformados. Hombres que han vivido en la desesperación silenciosa de la vida citadina. Todos comparten un ideal y un sentido del deber que trasciende nuestras fronteras y eleva el fuego sagrado de la patria a regiones donde la Tierra se estremece al calor del combate. Se sienten parte de un mismo destino y de una misma causa. No piden nada. A cambio sólo desean combatir hasta la última bala, hasta el último aliento. Su único deseo es morir junto a sus camaradas”.
Todo comenzó a fines de 1943 cuando Von Marrés llamó a sus partidarios a apoyar la lucha de Alemania. Cientos de voluntarios acudieron al llamado, si bien para ese entonces el Gobierno de Juan Antonio Ríos ordenó a la Policía de Investigaciones evitar cualquier acción que pusiera en riesgo el fin de la neutralidad chilena. El Departamento Cincuenta de Investigaciones logró apresar a algunos voluntarios pero la gran mayoría logró cruzar la frontera y llegar a Argentina, donde fueron recibidos por el gobierno de Perón, quien les dio todas las facilidades para embarcarse a Alemania, labor donde la Embajada de ese país tuvo un papel preponderante.
Las acciones de este puñado de hombres sorprendieron al alto mando de las Waffen SS. “Junto a los noruegos, belgas y daneses, los chilenos han demostrado ser los mejores voluntarios de nuestras fuerzas. Tienen una disciplina innata y gran espíritu de lucha. Instintivamente comparten absolutamente nuestros principios. No ha sido necesario instruirlos políticamente”, declaró en 1944 a este diario el Oberstgruppenfuhrer Paul Hausser, Jefe de las Waffen SS, a quien las tropas llaman con afecto “Papa”.
La buena impresión causada por los voluntarios chilenos en el alto mando alemán puede verse en el equipamiento con el cuentan. “Se nos han entregado equipo que ni siquiera la Wermacht tiene” dice Serrano. Entre ese equipo pueden verse los fusiles de asalto MP-44, los cañones anti-tanque Panzefaust, y lo más reciente en tecnología alemana, el temido y sorprendente sistema Vampir de visión nocturna, con el cual se ha equipado a las unidades de francotiradores urbanos y que han causado estragos en las patrullas rusas.
Las Waffen SS se cuentan entre las tropas más fieras y fanáticas de los alemanes, al punto que en las batallas en las que participan suelen perder más del 50% de su personal. Están equipas con las mejores armas y muy bien suministradas a nivel logístico. Su distintivo es la clásica calavera denominada Totenkopf y su lema “Nuestro honor se llama lealtad”. Recibieron su bautismo de fuego en Polonia, y luego de eso han tomado parte en muchas de las principales batallas de esta guerra, con excepción de Stalingrado y el norte de Africa.
En un principio la Waffen SS no contaron con el apoyo del Wermacht, cuyos mandos criticaban su excesiva temeridad en combate. Sin embargo, ello ha constituido para muchos en el verdadero sello y capacidad de las Wafen SS, cuyas unidades suelen pelear hasta el último hombre, transformando inminentes derrotas en pequeñas pero inusuales victorias tácticas, como la reconquista de Karkov en 1943.
Aunque originalmente la Waffen SS estuvo compuesta sólo por ciudadanos alemanes, con la invasión a la Unión Soviética, Hitler decidió aceptar a voluntarios de muchos países ocupados en la lucha contra el comunismo. Una extensiva y eficiente propaganda del gobierno alemán se extendió por los países ocupados llamando a luchar contra los bolcheviques. El alto mando de la Wermacht consideró que era una locura y que tal política no tendría éxito. Sin embargo, miles de voluntarios se unieron a las Waffen y su número obligó a organizarlas en divisiones.
Otro de los registros que tienen las Waffen SS son el número de condecoraciones que han recibido sus oficiales y soldados, demostrando que no se trata de simples oportunistas, sino de soldados excepcionales capaces de hacer frente a las mejores tropas aliadas. De sus filas han surgido nombres que de seguro quedaran en la historia, como el fallecido Michael Wittman, el hombre que más tanques ha destruido en esta guerra, según la propaganda alemana, y que es recordado por su actuación en Villers-Bocage, durante la campaña de Normandía.
Serrano asiente. El estuvo ahí.
“En Normandía vi a niños de la división Hitlerjugend cubrirse con explosivos para luego lanzarse contra los tanques aliados. Causaron estragos en los regimientos mecanizados de los canadienses. En ningún momento vi en ellos miedo, dudas o angustia. Diría que sus rostros estaban llenos de euforia y entusiasmo”, comenta.
“No tengo ningún problema en decir, que en medio de la lucha, nadie ha superado a las Waffen SS”.
Pero Serrano sabe que las posibilidades de sobrevivir en Breslau son pocas. Sin embargo, la idea de él y sus hombres es trasladarse a Berlín apenas puedan. “No hemos recibido autorización, pero sabemos que algunas unidades dejarán Breslau para ir a la capital. Lo hemos conversado con mis hombres y hemos decidido irnos de todos modos, aunque no tengamos la autorización necesaria. Pienso que nuestro deber como chilenos y oficiales de la Waffen SS es estar y combatir en el corazón del Tercer Reich. Siento que no tendría mucho sentido morir aquí, aunque si ocurre, será obra del destino”.
Sus hombres asienten con sus rostros. Algunos aprovechan de mandar mensajes a sus familias o seres queridos. Otros preguntan por la vida diaria en el país. Mirándolos, no pareciera que estuvieran viviendo una derrota inminente. Sus rostros no denotan amargura ni miedo. Por el contrario, parecieran estar impacientes por volver a la lucha, mientras escuchan a su Capitán.
“Hace un año, un oficial de la División SS “Das Reich” me dijo que todos éramos parte de una Schicksalgemeinschaft, que en español quiere decir “Comunidad del destino”. En ese momento no comprendí bien qué significaba, pero ahora lo sé. El destino nos ha unido en la lucha y por lo tanto nos debemos el uno al otro. La vida y la muerte dejan de tener sentido. Sólo combatir importa y ser leales a nuestros principios y a nuestros camaradas”.
Serrano asiente amablemente con su rostro y se despide. Luego reúne a sus hombres y da unas instrucciones. Revisan su equipo y armas, y más tarde emprenden una caminata hacia el este de Breslau, hacia un destino que no tiene marcha atrás.

Fernando García (enviado especial a Alemania)

3 thoughts on “Soldados chilenos defienden los últimos bastiones del Tercer Reich”

  1. Quizás les interese saber que algunos de estos soldados lograron sobrevivir a la caída de Berlín. Una gestión conjunta de las Damas de Gris y la Cruz Roja Internacional logró ubicarlos,trocarlos a los soviéticos por un metro cuadrado de vodka y repatriarlos. Al desembarcar en Valparaíso fueron recibidos con cierta aprensión,sobre todo al notar que los que descendían del barco eran demasiado altos,demasiado rubios y no pronunciaban ni una palabra de español.Todos ellos lograron rehacer sus vidas en completa reserva,disfrutando de la hospitalidad característica de nuestro pueblo.De hecho ni siquiera fue necesario que se cambiaran el nombre. El más célebre de este grupo fue el doctor herr Wilhelm Budenschwager,asesor de Mengele en Auschwitz y quien,a modo de agradecimiento hacia nuestro patría,se desempeñó en la salud pública e implementó un vanguardista tratamiento contra la drogadicción que estuvo muy en boga hasta que se conocieron sus brutales efectos colaterales. Si desean conocer más detalles échenle un vistazo a la biografía de Zlatan Espinoza en http://www.lagranarcada.blogspot.com

    se despide
    Crnel. Wolfgang von Pellihueo
    asesor espiritual y estratégico de La Gran Arcada

  2. veo que llegamos a los mismos sitios Don Pedro Diaz-Cártes.

    se relata aqui como un gran episodio o gran ayuda de los voluntarios, si bien son una ayuda, no tienen gran figuracion en la Historia, aunque interesante seria una reacomodacion en el ranking historico del espiritu belico innato del chileno promedio.

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