BRUNO DÍAZ, EL CABALLERO DEL DRAGÓN

El Caballero del Dragón por Bigwater

Bruno Díaz de Vambéry (Talavera de la Reina; 1508 – Ciudad Gótica, 1561), Caballero de La Orden del Dragón creada por el rey Segismundo, de destacada participación en la conquista de Chile. Fue hijo de Tomás Díaz y de Marta de la Vega, se incorporó joven a las tropas imperiales de Carlos V, participando en la Batalla de Pavía y el asalto a Roma (1527).

Se trasladó y vivió en el Perú donde conoció a Pedro de Valdivia, a quien acompañó en su expedición de conquista de Chile (1540). Hombre de confianza de Valdivia, pronto alcanzó un lugar importante en la incipiente colonia. Valdivia le encargó la reconstrucción de Ciudad Gótica destruida por los indios en el norte, ya que había demostrado mano dura en la guerra contra los indígenas y en el castigo de ellos.

El 26 de agosto de 1549, Díaz refundó la ciudad, construyendo un fuerte para defenderse de los ataques, para después ponerse al frente de su tropa y marchar en su implacable persecución de los indígenas entre los cuales infundía terror ataviado con su armadura de la Orden del Dragón. El norte de Chile quedó libre de peligros desde ese entonces, pero también mucho más despoblado y con menos mano de obra.

Teniente general de Ciudad Gótica, el gobernador le encargó en octubre de 1551 la toma de posesión de Tucumán al otro lado de la cordillera, tras disputar esta zona a Ricardo Tapia, que desconocía la autoridad de Valdivia. Cuando murió Valdivia en la Batalla de Tucapel, se abrió su testamento, que designaba a Bruno Díaz gobernador de Chile en ausencia de Jerónimo de Alderete. Cuando Díaz recibió la noticia se encontraba en Tucumán, y ya había sido designado gobernador Alfredo Pennyworth, debido a la muerte del primero de la lista y la ausencia del segundo.

Al enterarse de esos hechos por sus amigos de Ciudad Gótica, Díaz se dirigió inmediatamente a esa ciudad, que le recibió como Capitán General y Justicia Mayor. Comunicó esta elección a Santiago, haciendo decir que los hombres a su mando, los Dragones de Díaz, estaban dispuestos a sostenerlo en este cargo, que por lo demás le correspondía de derecho en virtud del testamento de Valdivia.

El cabildo de Santiago, sin embargo, no capituló y tras la cruenta batalla contra las Dragones de Díaz se rindieron. Al enterarse de esto, el Virrey Andrés Hurtado de Mendoza designó a Domingo Azrael como nuevo gobernador con la órden de destituir a Díaz, quién por supuesto se negó a abandonar su cargo y tras derrotar a las tropas de Azrael colocó su decapitada cabeza sobre una pica.

A partir de se momento las cosas empeoraron para Díaz. Carlos V envió a sus mejores tropas a derrotar a cualquier precio al usurpador Caballero del Dragón cuya fama y rebeldía ante la corona trascendiera hasta el mismo suelo europeo.

Bruno Díaz y sus Dragones libraron una última batalla atrincherados en el cerro Santa Lucía, llamado por los pueblos originarios “Huelén” que significa “dolor”. Dolor que ciertamente sintió en lo más profundo de su corazón Carlos V al decir que la insurreccción de Bruno Díaz le había costado “la flor de sus guzmanes.”

Del Caballero del Dragón, sólo pudo recuperarse su demoníaco casco que hasta el día de hoy es adorado en una gruta secreta en los faldeos precordilleranos.

6 comentarios en “BRUNO DÍAZ, EL CABALLERO DEL DRAGÓN”

  1. Notable!

    Aunque me habría gustado un detalle de esa última batalla seguramente mosntruosa, quizá con Bruno Díaz atrincherado en el cerro Santa Lucía con us últimos hombres o qué se yo, reducirla a una línea sonó medio anticlimático.

    ¿Segunda parte?

  2. La información histórica respecto a esa última batalla fue recopilada por el bando ganador, por supuesto, pero en realidad ocurrió tal y como tú lo mencionas, con Bruno Díaz atrincherado en el cerro Huelén.

  3. ¡Santa cachucha, Batman, no lo puedo creer!

    Eso se llama mezclar historias, un interesante cruce entre DC Comics y Francisco Encina. Sólo falta que alguien haga el cómic y estamos listos. Y sí, estirar un poco más la historia no estaría de más, hasta podría dar para una novela corta si alguien se anima.

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