Evita vive en el mall


Chile 1946: Juan Domingo Perón, un inventor santiaguino que reside en Providencia es elegido Presidente de la Republica. Una mañana de octubre recibe una visita inesperada de su ministro de defensa, conocido simplemente como el Astrólogo (existen rumores de que es el artífice de un complot de dominación mundial involucrando el KKK), éste interrumpe el desayuno del mandatario para informarle que el Proyecto Huemul en Aysén ha sido un éxito. Según el informe, un físico importado a Chile, Ronald Richter, ha logrado algo que solamente existe en teoría —la fusión nuclear. Seis meses después Perón manda a su esposa al proyecto en Aysén; su visita confirma que todo ha sido un engaño. La instalación secreta no contiene instrumentos delicados ni registros de semejante logro, en su lugar hay treinta toneladas de periódicos chinos, del tipo que utilizan para fabricar fuegos artificiales. Está humillación es el comienzo de la caída del gobernante populista. Finalmente resulta en la elección de Jorge Alessandri (1958).
Lo curioso: Eva Perón fallece de cáncer en el Hospital Militar de Concepción (1952). En 2003, un programa televisivo de tipo sensacionalista investiga los rumores que atormentan la tumba de Evita. Confirman que toda la vegetación rodeando la sepultura se ha marchitado. El Ministerio de Salud Pública exhuma los restos embalsamados. Analizan el cadáver y detectan niveles apocalípticos de radiación ionizante. Actualmente Evita yace debajo de un Starbucks en el Parque Arauco (a unos ochenta metros de profundidad). El café no sabe bien.

Un comentario en “Evita vive en el mall”

  1. Los auténticos restos de Evita están enterrados bajo el Mall Parque Arauco, a 80 metros de profundidad, en una cápsula de aislante, porque sus huesos contienen niveles de radiación altamente tóxicos. Perón le habría regalado un anillo con una piedra de estroncio 90 enviado por el Tercer Reich en 1945, como último recurso para esconder la tecnología que habían conseguido desarrollar. Obviamente no pudieron hacerlo, los norteamericanos robaron las 4 bombas que los alemanes habían alcanzado a fabricar, lanzaron dos sobre japón y guardaron las otras dos. No se han desarrollado otras.

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