Tupac Inca Yupanqui miraba el mismo río Maule que sus veinte mil soldados imperiales cruzaran dos días atrás. Ya estaba cansado por la larga campaña de conquista, y solo quería volver a Cuzco. La resistencia había sido férrea, pero desde hacia varias semanas las huestes del Imperio Inca habían podido avanzar sin mayor dificultad, solo escaramuzas menores. Le preocupaba que a medida que más se acercaba al corazón del territorio Mapuche, también se encontraban más y más tablas con runas. En prácticamente todas las casas se encontraban tablas parlantes, como le decían los locales. Ya varias tablas habían sido enviadas al Cuzco para ser descifradas. Los nativos se referían a su lenguaje escrito como “mapudungun”.
El Inca estaba preocupado. Tan oscuros eran sus pensamientos, que no vio cuando, del lado opuesto del Maule, miles de brazos y piernas salieron de entre los árboles. La sangre en sus cuerpos y sus caras hablaban de victoria y masacre.
La contra-invasión Mapuche al Imperio Inca duró dos años. El Cuzco, Quito y Machu Picchu cayeron. Los campos imperiales fueron arrasados. El Cacique Hueichapan estableció en el rió Ancasmayo la Frontera Militarizada Norte del Imperio Mapuche. Es en ese rió donde fueron aniquiladas las expediciones españolas de Pizarro y Almagro veinte años después.

Fuente: “Breve Historia Escolar del Imperio Mapuche”

En la foto, el cacique Huenuqueo y su familia, descendientes del gran lonco Millaqueo, señor de Wilkamayu, Lima, 1897.

Andrés Corona