El Desastre del 18

18 de Septiembre de 1878.

En el molo militar de Valparaíso, una muchedumbre espera expectante el corte de cinta que inaugurará una nueva era para la Armada de Chile. El presidente Pinto saluda a la multitud, a sus ministros, a embajadores e invitados extranjeros. La cinta es cortada en medio de una fanfarria, el Latorre y el blanco, junto al resto de la escuadra, disparan salvas y hacen sonar pitos y campanas.

Casi invisible a ras del agua, asoma la rugosa torreta de hierro fundido del Talcahuano, el primer buque sumergible del continente. El secreto ha sido revelado, y su constructor, el ingeniero norteamericano Simon Lake, saluda jubilosamente a los presentes, para luego desaparecer en las entrañas del monstruo. Una espesa nube de vapor y el borboteo del agua indican que el Talcahuano se mueve, el público se retira unos metros, ahora en temeroso silencio. El buque se hunde, y pasan largos minutos, antes de que vuelva a aparecer. Vuelve la algarabía, estallan cohetes y por todas partes se escucha el himno patrio. Todos esperan la prueba suprema, el torpedeamiento submarino de un viejo buque dado de baja, la corbeta Esmeralda, que languidece engalanada mas allá de la línea de la escuadra.

El Talcahuano evoluciona torpemente por la bahía, acercandose a los acorazados, sumergiéndose y apareciendo mágicamente en otro lugar. La torreta se abre, y Simon Lake hace señas, que son contestadas con alegres vivas por la multitud. De pronto, el largo buque, semejante a un lagarto, da un bandazo a estribor y se escucha un sordo estruendo. Una nube negra primero y luego un surtidor de llamas son vomitados por la escotilla, donde queda la figura inerte y ennegrecida de Lake. El Talcahuano parece encabritarse, enormes chorros de vapor salen de su popa, y en vez de hundirse se impulsa a toda velocidad hacia el Cochrane.

La explosión del submarino, junto al torpedo que portaba, bastó para que el Cochrane desapareciera en un hongo de fuego. Uno de sus cañones Dahlgren de diez pulgadas, aun en su barbeta, cayó sobre la multitud, matando a mas de cuarenta personas, entre ellas al propio presidente de la República. El Blanco, abarloado a su babor, recibió una lluvia de restos incandescentes, y se incendió en cosa de minutos. En la confusión, la Covadonga embistió a la O´higgins.

El Desastre del 18 se señala como la principal causa de la derrota de Chile en la guerra contra el eje Perú-Bolivia-argentina, dada la absoluta indefensión política y militar resultantes. No hubo obstáculos para la depredación del Huáscar y la Independencia, ni para la victoriosa invasión de los ejércitos enemigos en 1883. El resto de la escuadra sucumbiría en el ataque suicida al Callao, ataque liderado por el capitán Prat, quién encontró la muerte a bordo de una Esmeralda despedazada por la artillería pesada de la fortaleza. Cuando en 1880 el presidente Vicuña Mackenna insinuó la contratación de ingenieros ingleses que construirían acorazados terrestres, fue golpeado por casi todos los miembros del congreso. Moriría tres días mas tarde, aún convencido de que había tenido una buena idea.

2 thoughts on “El Desastre del 18”

  1. curiosamente si hubo un ensayo de sumergible en la bahía de Valparaíso. Se supone que el aparato logró bajar y subir en varias oportunidades. Y cuando el inventor decidió mostrarlo a las autoridades, descendió junto a su hjo para demostrar su confianza. Obviamente nunca reflotó.

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