Es época de cambios.

La gran ola mediática que levantó (y sigue levantando) el tsunami Ygdrasil tanto en librerías como en diversos medios de prensa, ha estado vomitando en nuestra playa a variados personajes, algunos de ellos con ciertos superpoderes y habilidades que hemos estimado de gran valor para la revista.

Dicha situación es algo que nos alegra sobremanera, pues siendo TauZero un proyecto cuya salud ha dependido históricamente del empecinamiento de dos personas, el que lleguen refuerzos que están concientes de la importancia de nuestro medio de comunicación, nos hace comenzar a mirar y mover hacia nuevas alturas.

Para alcanzar nuestras nuevas metas es necesario hacer uso de dos de nuestras más importantes características, que a mi juicio son: capacidad de autocrítica e implementación del feedback constructivo.

Si uno no es capaz de mirarse y hacer una evaluación objetiva, entonces no hay posibilidad de evolucionar. Y de eso se trata este asunto: evolucionar, crecer y mejorar, asimilando en el trayecto a las personas que nos ayuden a mejorar nuestro producto.

En esta lógica, en el último tiempo (cervezas, pizzas, viajes y largas digresiones) hemos estado repensando todo TauZero: nuestro target, formato de diagramación, secciones, contenidos, logo, claim, sitio web, foro… incluso hasta nuestro status legal. Más aún, con la incorporación de más personas al equipo editorial, la desgastadora multiplicidad de funciones comienza a disminuir. La cantidad y calidad de tareas que podemos abarcar aumenta…

Valga destacar que en un principio en TauZero quisimos estar restringidos a la literatura de ciencia ficción, idealmente hard, que es mi favorita. Pero a poco andar tuvimos que ir ampliando nuestro espectro de acción debido a que la excesiva especialización (como es la hard-CF) iba en desmedro de la cantidad y calidad del material. Ni hablar de pensar en limitarse a nuestro país de origen, Chile, pues en ese caso no hubiéramos sobrevivido…

Así, comenzamos por incluir la literatura fantástica (donde los elfos y los magos y toda la parafernalia mágica de moda hacen de las suyas) y lo mismo sucedió más tarde con el cine y las series de tv.

En los albores de nuestro tercer año de vida, una nueva ampliación del target TauZeriano se aproxima: nos hemos dado cuenta del gran vacío informativo que hay en nuestro país sobre la producción de género fantástico. Nos consta, por ejemplo, que aparecen obras audiovisuales (corto y largometrajes) que nunca se estrenan, o se estrenan en lugares recónditos y en menos de un parpadeo desaparecen como tragadas por una singularidad cuántica. Dado que la existencia de estas obras no trasciende lo suficiente como para alcanzar el mainstream de la prensa nacional, su paso genera un vacío de información.

Por otro lado, hemos comenzado a mirar con mayor detenimiento la producción literaria. Y nos hemos percatado que sí existe material, no mucho, pero sí algo escondido debido a la falta de publicidad. Y como único medio chileno especializado en género fantástico (al menos hasta donde sabemos), incluir toda esa información en nuestra revista es algo… lógico.

En definitiva, en esta nueva etapa, TauZero tendrá cierto énfasis la producción local relativa al género fantástico.

Dicho lo anterior, quisimos hacer de esta edición algo un tanto experimental, con un marcado contenido relativo hacia lo local. Entrevista a una comunidad literaria, a la última película de género chilena con el primer monstruo digital y el comenario de un corto que nos pareció muy interesante. Incluso hasta decidimos mencionar (y dedicarle muchas más líneas de las que merece) un fan film que uno no puede olvidar, pero por razones equivocadas. El lector sabrá reconocer a que me refiero cuando lea dicho texto.

Por supuesto, todo lo anterior no significa en absoluto que los contenidos clásicos, es decir los brainstorming, los ensayos de difusión científica y los comentarios vayan a desaparecer. Tal vez estén algo ausentes en este número, pero ello es porque decidimos guardarlos para TauZero en su número aniversario, el tercero.

Hasta el próximo número, entonces.

Rodrigo Mundaca Contreras
Director